Me decidí a publicar el siguiente capítulo antes de tiempo, debido a la buena recepción. Ahora, a los créditos:

El universo de Fate no me pertenece, créditos a sus respectivos autores

PD: Perdonen el error de dedo del otro capítulo, eran 6 meses, no 6 años del final de la Guerra, luego lo corrijo

CAP II

¿POR QUÉ LO HICICTE?

La vida como estudiante finalista de preparatoria es, en síntesis, emocionante desde muchos puntos de vista: el final de años de compañerismo obligatorio, aunque en la mayoría de casos, agradable; el final de los tediosos estudios obligatorios seglares; la aceptación en el mundo adulto que muchos ansían (¡pff Ilusos!); la elección de carreras o estudios superiores [o ambos a la vez (doble ¡pff Ilusos!)].

Para mi, para Rin y, de cierta forma, para Shinji (que de alguna manera logró colarse también al tercer curso) y Sakura, significa el haber sobrevivido a un evento en donde la gran mayoría de los implicados fallecen como es la Guerra del Santo Grial, el haber pasado con vida, y tener un futuro (aunque a Shinji yo francamente no le veo ningún futuro prometedor).

¿Debería estar feliz? Sin duda sí, así debería estar. Hace 6 meses que este evento llegó a su fin, y yo estoy feliz por el resultado que hubo: evitamos que Gilgamesh destruyera el mundo con ese Grial corrupto, y conservamos a Saber en el proceso, algo que agradecí mucho... en su momento; y ahora, Rin y yo somos... heeee... ¿como decirlo...? ¿novios? Algo así, y eso me tiene muy contento. Así que, en resumen, yo debería de estar viviendo en una nube, ¿verdad? Podemos decir que sí, en una nube, una nube que se siente como el azote de una espada de bambú...

-¡Auchhh! Ayay!

-Shirou, concéntrate.

Para ti es fácil decirlo, no te están moliendo a palos, Saber. Y es que desde que Saber comenzó a principios de abril a ser la instructora de kendo en la escuela a la que voy (y aún no sé como consiguió entrar), y vino a parar con los de tercero, ¡no ha parado de usarme a mi como muñeco de prácticas de todo el mundo! Ella no tiene piedad de mi, dice que en las prácticas yo no debo usar mana para nada, y que me debo limitar a usar una sola espada, lo cual no sería malo de no ser por que...

-¡todas las chicas, hagan una fila! ¡su rival será...Shirou!

-¡¿Otra vez sensei!?

-¡Emiya-kun no hace nada!

-¡Nunca nos da buena pelea!

-¡Es un dejado!

-¡Shinji por lo menos no tiene reparos en atacarnos, aunque es también un inútil, ¿pero él?!

-¡A callar!, pelearán contra Shirou, ya dije -fue la firme respuesta de Saber.

Y esta ha sido la tónica desde abril hasta hoy... Saber siempre quiere que yo sea el rival de las chicas, y Rin se ha convertido en la rival titular de los varones. Rin no tiene problemas en su rublo, pareciese que ella nació para lastimar al género masculino de manera muy violenta, pero, ¿y yo qué? Detesto pegarle a una chica, así de sencillo.

La cosa es... que Saber se ha empeñado en que no tema de enfrentarme a mi oponente, sea este del género que sea, y es por eso, según ella, que debo de aprovechar la oportunidad que me da la escuela para aclimatarme a eso... ¡pero es que no es miedo! Es respeto por las mujeres, yo las respeto y por eso no les pego, pero ella dice que no, que soy débil de carácter, Fuji-nee dice ¡pelea! Rin dice "va... que me importa..." Sakura no dice nada, y yo...

¿El resultado? Al final de cada clase termino más magullado que una toronja en un mercado de pulgas porque, en opinión de las chicas, yo las subestimo y por eso no peleo en serio... ¡es que nadie me respeta. A Saber eso parece no molestarle... hasta juraría que eso le divierte...

-¡Shirou, concéntrate!

-Ay, ayayayay, ay, ay...

y así es como está terminando la hora de las clases de kendo vespertina, yo, todo lleno de marcas de varazos en el cuerpo, siendo rodeado por cuatro furiosas chicas que, espada boke en mano, me atacan sin piedad.

-¡Chicas, alto! -fue el bramido de Saber.

Las cuatro chicas que me atacaban y las demás chicas de la clase, se acercaron a Saber y la rodearon; todas ellas la respetan y le obedecen en todo.

-¡Gracias, Saber-sensei! -corearon todas, juntaron las manos e hicieron una reverencia.

-Un placer, chicas. Buen trabajo. -dijo ella, seria, pero, como era conmigo (al inicio) con un rostro afable.

-Gra, gracias Sa... ¡ah, ay!, Saber-sensei -dije yo en el suelo, todo golpeado.

-Igualmente Shirou -me dijo, solo que a mi con voz indiferente -luego hablamos -me repitió ahora un poco más cerca, con una mirada cargada con algo de reproche. Se alejó un poco de mi, y gritó al otro lado del gimnasio: -¡Rin, la hora ya acabó!

Desde el otro lado del gimnasio, Tohsaka, vestida al igual que todos con su traje de entrenamiento reglamentario, pero con el vuelo del kimono recogido por encima de las rodillas, levantó la vista.

-Sí, sí, sensei -la oí decir mientras se acercaba a nosotros con actitud indiferente, e indiferente su actitud también a la bola de chicos que había a sus espaldas, todos magullados y en el suelo. -Bueno, hasta el viernes entonces, muchachos -les sonrió socarronamente con guiño incluido a los pocos que habían aún en pie, aunque claramente estos también victimas de Rin. Pusieron cara como de haber visto al diablo. Todos se asustaron. Todos le temen. Thosaka Rin, señoras y señores.

Ambas, Saber y Rin se acercaron a mi, aún en el suelo. Esperamos un par de minutos a que las chicas eufóricas y los chicos aterrados se marcharan para, por fin, hablar...

-¡Saber! -Dije, quejándome -hay un límite en lo mal que me puedes tratar, sabías? Le pregunté, levantándome del suelo y sobando mis partes adoloridas.

Por toda respuesta, Saber solo se paró enfrente mio, se cruzó de brazos, e hizo algo que jamás la había visto hacer: me bufó... ¡me bufó! ¡Saber me bufó!

-¡Hmpf! -volteó la cara -es culpa tuya por no saber responder a sus ataques, Shirou.

-...Pe-pe-pero a ti que...? -no pude terminar, por que Rin me tomó del brazo, y me jaló hacia la salida del gimnasio.

-Basta ya, Shirou, me estas dando dolor de cabeza, vamos, ¡tengo hambre! -me decía, mientras me jalaba afuera del gimnasio, dejando a Saber adentro, sola, que como de costumbre después de cada encuentro, recogía ella misma todos los equipos de lucha.

Yo le iba a reclamar a Rin de que aún quería hablar con Saber, quería saber por qué ha estado tan irritada conmigo el último mes, pero una vez salimos del gimnasio, de improviso ella me empujó al interior de un salón vacío que hay por ahí, creo que era la oficina del jefe de entrenadores que ahora no se encontraba. Una vez que ambos estuvimos adentro, ella rápidamente cerró la puerta, y me hizo un gesto para que guardara silencio.

-¡Shhh, Emiya-kun -ella ahora solo me dice "Emiya-kun" cuando el asunto es serio, por lo cual me callé al instante.

Ella se me acercó, luego de cerrar la puerta con seguro.

-Necesito que guardes silencio -me susurró para, acto seguido, proceder a realizar lo que parecía un hechizo, susurrando el conjuro, tras lo cual, una luz roja con caracteres de runas cubrió toda la sala, al parecer se trata de un hechizo de bloqueo del sonido. Lo que sea que me quiera decir, es serio.

Tras acabar con el hechizo, ella volvió a acercarse a mi.

-No quiero que nadie, en especial Saber, escuche lo que voy a decirte.

Eso me extrañó bastante...

-¿Y por qué, si se puede saber, no quie...?

escucha, Emiya-kun -de nuevo con ese mote que indicaba que estaba hablando en serio -seguro tú has notado que Saber ha estado actuando demasiado extraño últimamente, en especial contigo, ¿verdad?

-Lo sé, yo lo sé, tú lo sabes, las chicas a las que me enfrento durante las clases lo saben, y estos moretones... -se los mostré, en mi torso y espalda -lo saben. Pero -hice una pausa -lo que en verdad deseo saber es... ¿por qué?

Miré atentamente a Rin, esperando que ella tuviera una respuesta. Pasaron varios minutos, y nada. Al final volví a hablar:

-Tohsaka -la llamé también por su apellido, lo cual hizo que reaccionara, como yo quería.

-¡Que me llames...! -pero no acabó la frase, se detuvo, y me miró fijamente, con un rostro como de revelación. -... ¡es eso,! pero, ¿será posible...? -ya no hablaba conmigo, habla consigo misma, como siempre hace cuando cavila en un tema profundo -debo investigar, algún precedente tiene que haber, tal vez alguien que realizó algún conjuro de nigromancia, o una invocación espiritual de un humano, como los que hace el Grial, tengo que saberlo...

justo en ese momento, Rin pareció recordar que hablaba conmigo y no sola, así que me volvió a hablar:

-Perdona, Shirou, hay una teoría que debo investigar, pero te quiero hacer una pregunta, para que reflexiones -me dijo, tomó aire, y exclamó: -¿crees tú que Saber podría sentir rencor o desprecio, no solo por ti, sino por todo el género masculino?

¿Que significa esa pregunta...? parece que Rin se acaba de dar cuenta de algo, algo seguramente grave como para ponerse a investigarlo. Esa pregunta me mantendrá en vela por varios días ¿Saber, sintiendo rencor por los hombres? Ella es El Rey de los Caballeros, un caballero jamás sentiría rencor en su corazón, y menos lo expresaría, en especial ella. Pero, si no es rencor ¿que es? ¿Por qué se comporta así? ¡haaayyy! ¡me duele todo! Me iré a casa.

Saber molesta con los hombres, y además, sin razón, ¡hmf! No sé que se le haya ocurrido a esa chica, pero espero esté equivocada.

...

¿Que creen que aya descubierto Rin, para que se pusiera así? ¿será cierto eso de que Saber sienta rencor por alguien?

Averiguenlo, en el próximo episodio (soné como comercial de televisión barato, lo sé, no me juzguen).