Espero que no me hayan extrañado mucho (a quien engaño, anhelo ser necesitado), tuve algunos problemas con la página, pero ya estoy bien.

Gócenlo

RESOLVIENDO LA INCÓGNITA, PARTE I

...

¿¡DÓNDE ESTÁS, SABER!?

No lo puedo creer, ¿¡pero que está mal con ella!? No lo puedo entender aún, pero, yo, es que, yo, no entiendo nada... llevo tres horas tratando de localizarla, he tratado de hacer un enlace telepático, y también he intentado localizar su rastro de mana, o simplemente ir a los lugares de la ciudad que sé a ella le gustan, como la colina del templo Ryuyuki, o el lago, o el mirador, pero nada, ¡nada!, no la hallo. Siento que de seguir así, me voy a volver loco.

Ahorita son... ¡ha!, ni idea de la hora, pero creo que ya casi es media noche, y yo aquí, de idiota, buscando a Saber por toda la ciudad cuando para empezar no sé ni a donde se fue. ¿ir a pasar la noche en casa de unos colegas? Es cierto que el carisma y la educación de Saber la hacen congeniar rápidamente con casi cualquiera, y que con los demás maestros se está llevando bastante bien, pero, ¿con que maestros se ha ido Saber a pasar la noche...? ¡Esperen!, ¿por lo menos estoy seguro que se fue a donde algún profesor...? digo, ella pudo mentirme, ¿no? ¿¡pero que digo!? Si Saber jamás me mentiría tan frescamente en mi cara, ¿o sí?

Creo que ahora estoy en el sendero que conduce hacia el parque de la ciudad, ese al que iba durante el Tanabata en el verano a ver luciérnagas con Kiritsugu cuando era pequeño... esos son muy buenos recuerdos, realmente extraño a mi viejo. Hay una banca a mi derecha, creo que lo mejor que puedo hacer por el momento es sentarme antes de que me de un colapso nervioso. Es un banco de concreto, la noche está helada a pesar de que apenas va a empezar septiembre, por lo cual la banca está helada también. A pesar de que estamos en el descanso de verano aún, tenemos que seguir viendo algunas de las clases extracurriculares, como la de kendo que imparte Saber, por lo cual mis compañeros de tercero tuvieron que acortar sus vacaciones. De hecho, ahora que lo pienso con la mente un poco mas fría, ¿por qué el nuevo director impuso esa tonta regla de restringir las vacaciones de los de tercero durante el verano a cambio de dejarnos acabar el año escolar dos meses antes...? nunca se había hecho algo así, no que yo recuerde, que raro.

Me quedé sentado en ese banco por alrededor de media hora, pensando en la inmortalidad del cangrejo, ya sin ganas siquiera de saber en donde se encontraba Saber, solo pensando en el pasado, en la guerra del Santo Grial, en Archer, en Gilgamesh, en lo que descubrí acerca de Illia... sí, me puse a pensar en todas las personas que conozco, en Rin, en Fuji-nee... ¡Fuji-nee! ¡lo olvidé por completo! Cuando salí corriendo a buscar a Saber ella salió corriendo en mi búsqueda llamándome a gritos, cuando me encuentre me va a matar, y si me halla Tohsaka primero me irá peor, ¡hay cielos! Mejor la llamo.

Rápidamente tomé mi teléfono celular para marcarle a Fuji-nee, espero que me responda...

pppmmmm... pppmmm... pppmmm... -Aló, Fujimura al habla.

¡piuf!, por fin me responde, su mutismo ya me estaba preocupando. -Ah, Fuji-nee, soy yo, Shirou, sí, lamento...

-¿¡Entonces por qué te fuiste!?, ¿¡tienes idea de lo angustiada que estaba, E-M-I-Y-A!?

Si soy honesto, yo ya me esperaba que ella me gritara, por eso tengo el auricular de teléfono a una distancia prudente de mi oído, pero lo que no me esperaba es...

-¿Emiya-kun? -al oír esa voz, no, ese tono de voz, no, el que me dijera "Emiya-kun", al oír eso, sentí como el alma se me caía perfectamente hasta los pies... Tohsaka Rin me estaba mirando con esa sonrisa tan... escalofriante, y me estaba apuntando con el brazo extendido, sellos mágicos brillando con su característico verde brillante a la vista.

Estaba mudo, me daba miedo decir algo que motivara lo suficiente a Rin a dispararme, ya sabía yo lo que dolía uno de esos, solo me quedé ahí, paralizado y mudo en el banco, esperando a que ella hiciera movimiento alguno.

-¿Sabes, Emiya-kun?, cuando Fujimura-sensei me dijo que saliste corriendo a buscar a Saber sin decir nada, me preocupé bastante, pensando que lo poco de lucidez como mago que habías adquirido bajo mi entrenamiento se había ido por el granate, pero creo que el hecho de verte aquí sentado en medio de la nada haciendo nada -se me acercó unos pasos, aún apuntándome -creo que eso me molesta aún más, mucho, mucho más.

-Hee, hee, mira Rin, es que me entró algo, no se como explicarlo, sentí la necesidad de... -traté de explicarme.

-¡Callate ya y escucha!, me gritó, muy enfadada ya- ¿¡que no puedes ver que estamos en una emergencia muy, muy grave, Shirou!?

-Heeem, ¿Tohsaka, eres tú, Shirou, dónde estás?

¡Mierda!, me olvidé de que Fuji-nee seguía en línea.

-Corta esa llamada, ya -me ordenó en un susurro Rin.

Yo obedecí a Rin en el momento -Te hablo luego -le dije a Fuji-nee.

-He, ¿Shirou...?

apagué el celular y me lo guardé en un bolsillo del pantalón. Cuando lo hice, me fijé en el rostro de Rin; ya no me apuntaba, pero se veía extremadamente seria y enojada, pero creo que no era conmigo.

-Shirou, seguro te sigues preguntando que es lo que sucede con Saber, ¿verdad? Pues te digo que ahora yo sé que pasa, pero ahora mismo tenemos un problema mayor entre manos, así que cállate y préstame atención, ¿me entendiste?

Esa declaración de Rin me dejó bastante perplejo, ¿de verdad sabe que le ha pasado a Saber? Si es así, yo... debo saberlo. Así que solo puse mi mayor cara seriedad posible, y le dije:

-Te escucho

...

Perdonen por la tardanza