El capítulo de hoy, disfrútenlo.
El universo de Fate no me pertenece, solo esta linda historia...
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¿Nunca les ha pasado que cuando voltean a ver a cierto punto de sus vidas, en una situación apremiante, y les da por ponerse a pensar en que momento las cosas empezaron a ir tan mal...?
Adivinen, lo estoy haciendo justo ahora, ahora que este maldito perro de la Iglesia nos tiene a Shirou y a mi atrincherados en lo profundo del bosque. Y adivinen que mas... sí, eso mismo, ahora lo sé, sé que el momento mismo en que perdí tranquilidad en mi vida fue cuando decidí perdonarle la vida a ese tonto chico pelirrojo idealista llamado Emiya Shirou.
-Te lo advertiré una vez más, heredera de los Tohsaka -desde detrás de unos arboles, a cincuenta metros de ese cretino, al pie de una pequeña colina en medio del bosque para que nos sirva de salvaguarda de los ataques de ese maniático, me empieza a hablar... tengo que tener bien asido a Shirou, ese tonto podría dar a conocer nuestra ubicación -entreguen de una buena vez a la Cosa Corrupta -la voz de ese desgraciado solo es menos siniestra que la gabardina verde oscuro con negro que porta, y esas botas... ¿quién una unas pesadas botas de gala para perseguir gente en un bosque. -Entreguen ya a mi presa, o yo, -el tipo eleva al cielo oscuro de la noche otoñal su guantelete derecho, como si hiciera un juramento -el mismísimo Julianos Salader, Cazador de Corruptos, ¡los aniquilaré!
Una energía bastante caliente, prana fundido a altas temperaturas, seguramente importadas desde el mismísimo infierno, de donde seguro proviene este infeliz también, envicia el área de 10 km a la redonda de este bosque, ¡Si continúa sacudiéndonos con esa energía tan caliente incendiará todo el bosque entero!
-¡Rin, no lo soporto más! -el tonto este se quiere zafar de mi agarre, lo tengo que apretar fuertemente de su brazo para frenarlo un poco -¡Rin! -ahora me reprocha a mi, volteando a verme -¿¡que no ves que si no lo detenemos aquí y ahora, Saber va a...!?
-¡Ya lo sé tonto! -le corté en su diatriba; el se calló. Bien. -pero saliendo a lo loco no vamos a conseguir nada. Escucha bien: -lo arrastré diez árboles a la izquierda, colina arriba, siempre cuidando que el otro ese nos viera, él está de pie inmóvil con el guantelete al aire esperando que salgamos corriendo como ratas que huyen de un fumigador -Para vencer al idiota ese, solo tenemos una alternativa... -meto la mano en la pequeña mochila que cargo, buscando... ¡ajá!, ¡lo hallé! -darle donde más le duele... -Shirou me estaba prestando toda su atención, magnífico, necesitaré de toda su ayuda y disposición -...y eso es...
¿Que como Shirou y yo llegamos a esta situación, con ese lunático títere de la Iglesia cazando a Saber y a nosotros como si fuéramos conejos dicen...?
Bueno...
...
Un bello poema a la incredulidad es lo que era el poema del más tonto chico que he conocido; sí, era obvio que no se creía , o lo que es más obvio pensar, que no quería creer en nada, nada, de lo que le he dicho. No lo culpo, yo también desearía que no fuera así, pero...
-¡H-h-h-h-h-heeeee, Rin! -y ahí estaba, sus balbuceos infantiles -no, no es que, yo, no puedo, pero, no, es que, ¿como es que es esto posible? -se estaba agarrando algunos mechones de su pelo, tirando de ellos de la frustración. -¡A Saber no le puede estar pasando esto, es imposible, ella no es como él -me refutó tajante, ya me estaba empezando a exasperar, por eso estaba sentada sobre esa banca en el parque, es mejor esperar a Shirou sentado. -no lo creo, ¡no, no, no, no, no -y lo hizo, se tiró al suelo -no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, noooooooooooooooooooooooooooo!
¡PLAFF!
Un certero y milimétricamente preciso disparo de mi gundr a 2 cm del rostro de Shirou fue suficiente para calmarlo. Él me quedó viendo con cara de idiota, o sea, la de siempre, solo que más sorprendido. Antes de que hablara para quejarse, hablé yo.
Escucha, Shirou -sentada en esa banqueta me crucé de piernas, y traté de imprimir toda la seriedad posible a mi voz -por si no te has iluminado aún, esta es una situación que a mi más que a nadie me fastidia, Saber es mi Familiar, todo lo que pase con ella, bueno o malo, es bueno o malo de igual forma para mi también, ¿entiendes?
-Pu-pues esta es una situación muy, muy, muy mala Tohsaka -y dale con el Tohsaka, tendré que embrujar a ese tonto para que se le queme la lengua cada que me diga así -hay que hacer algo cuanto antes y...
-Con ese mismo motivo fue que te fui a buscar, la Iglesia ya envió a alguien, y seguro la Asociación para mañana nos enviará a algunos de los suyos, hay que actuar ahora mismo, ¿no queremos que le pongan las manos encima a Saber, verdad? -le pregunté de manera sugerente.
-No te pases Rin -me espetó molesto... ¡haaay, que lindo! -¿y bien? -finalmente se levantó del suelo, y se puso de pie, poniéndose su chaqueta café -¿Con quién hay que pelear?
-Tranquilo Shirou, -levantando mi trasero de la banqueta me sacudo el polvo de mi falda azul rey que tanto me gusta, y tan buena es para las batallas -es un representante de la Iglesia, y si todos siguen el mismo protocolo que Kirei -como se me amarga la lengua con solo nombrarlo -lo más probable es que con hablar con él se resuelva la situación, los de la Asociación de magos tal vez presenten algo más de problemas, pero bueno -sonreí de forma conciliadora -siempre está bien estar preparados para la diplomacia, ¿no? -le dije.
...
...Y eso nos trae de vuelta a esta situación... ¡Oigan!, ¿¡como diablos iba yo a saber que la Iglesia enviaría a ese animal desquiciado de Lord Julianos Archt Salader a cazarnos!? ¡A él no lo envían jamás!
¿Y tú que decías que íbamos a negociar con el representante de la Iglesia, no? -me intenta espetar Shirou, antes de atacar a Julianos. No pudo elegir mejor momento.
-Escucha, Shirou, o puedo justificar mi supocisión, o nos concentramos en vencer al Cazador de Corruptos? -le susurré. Él asintió, invocando a sus 2 espadas cortas. -Buena respuesta, -le dije, y preparé el cristal especial que tengo pensado usar en la pelea -Vamos en 3, 2, 1...
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Siguiente semana, siguiente capítulo.
¡MATTA NEE!
