Itachi x Reader
7 MINUTOS EN EL PARAISO: PERFECT ILLUSION
-"De acuerdo chicas, pongan atención. Anunciaremos los próximos números.-Menciona un Gai muy emocionado al dar el anuncio, al parecer los tragos ofrecidos en la fiesta comienzan a hacer estragos en él.
Das un sorbo a la copa de vino que sostienes, miras el brazalete que llevas en tu muñeca izquierda y recuerdas que llevas en tu mano el papel que indica tu número; la verdad es que no te sientes muy entusiasmada con la idea de pasar el rato encerrada en una habitación pero accedes a participar debido a las peticiones incesantes de tus amigos (sobretodo Ino y Temari; esta última insistió por petición de su hermano Gaara). Hechas un vistazo rápido alrededor y te decides a abrir el papel que haz cogido de la caja. Un escalofrío recorre tu espalda y derramas un poco de vino sobre la esquina del papel al sentir una presencia que te observa desde lejos: Un extraño número 13 aparece en el centro, la mancha de vino se extiende hasta llegar a la punta del número 3 mientras la tinta parece tornarse más bien en sangre. Al siguiente instante todo el número se torna de un color rojo carmesí. Observas el papel por unos instantes y la rareza de aquel acontecimiento desaparece. Te encuentras cerca de Kiba, te pones de puntillas sobre tus pies para tomar ligera ventaja de estatura y mirar si su papel tiene los mismos efectos especiales que el tuyo: Todo parece normal y ante la actitud indiferente del chico asumes que todo fue producto de tu imaginación.
-Eres más mortifero de lo que pareces.- ries mientras bajas la copa de vino y la reposas sobre la mesa que se encontraba al lado. Tu cuerpo vuelve a sentir la misma sensación de peligro de antes. Decides dar otro vistazo alrededor del lugar y tu mirada se detiene en un oscuro rincón elegido por los infames Uchihas para pasar la fiesta: Desde luego no sin estar rodeado de mujeres que intentan acercarse a ellos y entablar una conversación. Ellos rien a carcajadas en pequeños grupos, mientras algunos otros miran como lobos hambrientos a las chicas del lugar: No logras encontrar entre ellos la presencia que te provoca calosfríos. Naruto aparece al lado tuyo.
-Enserio, no sé cómo alguna chica soportaría estar con un Uchiha 24/7.- exclamas dirigiéndote a Naruto quien también mira al grupo con algo de recelo.- Son unos perfectos estúpidos.
-Pienso lo mismo "(Nombre)".- responde Naruto. –Me alegra saber que haya una chica en esta fiesta que no muera por un turno con Sasuke. Sonries hacia el rubio mientras tu mirada sigue dando vueltas alrededor del lugar; antes de poder responder tus ojos se abren en sorpresa al chocar con otro par de color rojo sangre. Tratas de no perder tu compostura y ocultar el miedo y la rabia de tu mirada. Un recuerdo inunda tu memoria: Tu y un niño de pelo tan oscuro como el ébano y la piel pálida se encuentran en el bosque, el chico sosteniendo tu mano y colocando un brazalete en el en una versión infantil de ti. De vuelta a la actualidad, das 2 pasos atrás al darte cuenta de quién se trata, tu mente en lucha con tu corazón.
-Creo que iré a tomar un poco de aire Naruto, por favor llámame si es mi turno.-dices al rubio.
-Pero… (Nombre).-antes de que el jinchuriki pudiera terminar su frase te encuentras dirigiéndote hacia la salida más cercana para poder huir de aquel hombre sin tener que causar un gran conflicto; tropiezas con la esquina de la mesa de dulces y posas tu mano derecha sobre tu cabeza. Repentinamente sientes que todo da vueltas, las voces se comienzan a distorsionar, el lugar donde te encuentras se torna en tonalidades oscuras y ahora solo estás tú.
Un estruendo comienza a llenar el lugar y cuervos comienzan a salir de todas direcciones; el papel que sostenías en tu puño comienza a cobrar la forma de un cuervo también. El sonido de una risa hace eco y te eriza la piel.
-Itachi, déjame ir.- respondes al sonido. Los cuervos ahora se agrupan para comenzar a formar una figura humana.
-Tanto tiempo sin vernos y ¿Crees que te dejaré ir tan fácilmente?.-responde el Uchiha mientras coloca sus brazos rodeándote por detrás y colocando su cabeza sobre tu cuello, su cabello rozando tus orejas y provocando un cosquilleo que recorre todas tus cervicales. Un nudo en la garganta por los sentimientos encontrados se empieza a formar.
-¿Recuerdas la promesa que hicimos cuando éramos pequeños?.-Itachi susurra en tu oído derecho, su voz provocando reacciones encontradas. Desesperadamente tratas de zafarte de su abrazo, lágrimas brotan de tus ojos ante la resistencia que Itachi pone sobre tu cintura. Finalmente eres capaz de hablar:
-Si, la recuerdo.- respondes en entredientes y con una voz casi imperceptible.
-Me alegro, porque he venido a cumplirla.-esboza una sonrisa sin despegar su rostro de ti. –Recuerdas que prometiste ser mía y, siempre conservo lo que es mio.-El Uchiha toma tu mano izquierda para alcanzar tu brazalete el cual él te otorgó como recuerdo de la promesa que habían realizado. Aprovechas el momento en que suelta tu cintura para tratar de escapar de sus brazos. El sujeta tu muñeca con fuerza y el sonido de un clip capta tu atención: Ahora en tu brazalete se encuentra un nuevo adorno: el símbolo del clan Uchiha.
Antes de poder preguntar cuál era el significado de su acción todo comienza a girar y a desaparecer sin dejar rastro. Lo sabes: Todo fue parte de su Genjutsu.
…
-"Nombre"! – llama por tercera ocasión Naruto. - ¿Te encuentras bien?- dejas el trance para darte cuenta que te encuentras rodeada de tus amigos los cuales tienen caras de preocupación mientras Neji te sostiene en brazos para evitar que cayeras al suelo.
-Si, eso creo.- finges una sonrisa para tranquilizar a los demás.
-Que bueno, porque tu número ya ha sido llamado .-responde Naruto sonriente. Te incorporas y agradeces a Neji el haberte evitado una caída y miras hacia la entrada del cuarto. Al parecer se había formado una fila que te abría paso. Algunas chicas mirándote con cara de pocos amigos. Naruto te da una palmada en el hombro.
-Recuerda "Nombre"-chan. Todos los Uchihas son estúpidos no caigas con este.
Comienzas a caminar en dirección a la habitación con un Gai-sensei muy sonriente al final. Las palabras de Naruto te tornan intranquila, ya que al mencionar la palabra Uchiha esperas fervientemente que no se trate de Itachi.
Gai-sensei te da instrucciones mientras tu entras en la habitación, apenas y puedes ver algo. Gai cierra la puerta y la poca luz que entraba es abruptamente interrumpida. Caminas sujetándote de la pared hasta que un par de ojos rojos te sorprenden. Un grito tuyo es ahogado por una mano que sostiene tu boca.
-"Nombre" Tranquila.- una voz calmada y familiar suenan en tus oídos; la voz de Itachi era muy diferente a la que oiste minutos atrás en aquella ilusión.
-No esperaba encontrarte aquí, Uchiha-san.- contestas sin mirarlo directamente a los ojos.
-Ha pasado mucho tiempo, (Nombre). No pareces ser la chica que le guste participar en estos juegos.-cuestiona el Uchiha.
-No soy la niña que tu conocías.- respondes mientras su silencio concuerda con lo que haz dicho: Ciertamente ya no erez aquella niña que el conoció; haz crecido y su mirada lasciva no puede parar de mirarte en asombro por tu belleza.
Los minutos pasan sin que ninguno de ustedes diga una sola palabra. Se oye el crujido de la perilla de la puerta y te levantas inmediatamente tratando de alcanzarla sin regresar a ver a Itachi.
-Bueno, parece que nuestro tiempo se acabó Uchiha-sa…-eres interrumpida por el sonido de la mano del akatsuki que se encuentra forzando la puerta. Encoges tus brazos ante el sonido abrupto que genera el cierre repentino y sabes que él no se encuentra de buen humor.
- ¿Por qué no me llamas por mi nombre, (Nombre)?.
-No se de que hablas.- contestas y diriges sigilosamente tu mano hacia su brazo en un intento de retirarlo para poder abrir la puerta.
-Entonces mírame a los ojos y di mi nombre.-exclama un Itachi un tanto irritado. Volteas tu rostro evitando su mirada.
-Siempre digo tu nombre, Uchiha-san.-respondes. Un sonido gutural sale de la garganta del Uchiha el cual ahora su tono tranquilo se ha tornado molesto. Itachi toma tu barbilla con su mano libre y te forza a mirarlo a los ojos.
-No juegues mi nombre, (nombre),- espeta el Akatsuki de ojos rojos.
Un creciente enojo comienza a llenar tu rostro, estás decidida a no dejarte dominar por aquel al que algún día llamaste "el amor de tu vida":
-Jamás diré el nombre de un traidor de la aldea.- tu respuesta causa un grado de sorpresa en Itachi el cual esboza una sonrisa.
-¡Esa es la chica que me volvía loco!".-exclama el pelinegro. Dirigiendo su cabeza hacia tu rostro, el chico coloca su mano libre en tu cuello empujando tu torso contra la puerta. Su mirada atraviesa tu alma mientras tu cuerpo se congela al recordar que en efecto, aún tenías sentimientos hacia él.
-No importa lo que haya pasado antes, eres mía.- Dicho esto, el mayor de los Uchihas oprime sus labios contra los tuyos; al principio tratas de rechazar el beso pero eres sujetada de tus muñecas fuertemente mientras sueltas un pequeño gemido, Itachi aprovecha esta oportunidad para introducir su lengua en tus fauces y explorarlas; como si fuese un conquistador y tu boca la última tierra por reclamar, tus manos se sujetan a su espalda, sus músculos torneados provocan que tus manos se muevan alrededor de esta, haciendo que el beso se profundize más. Las cosas se vuelven más acaloradas con el correr de los segundos, finalmente rompes el beso para buscar aire; tu respiración agitada y tu mente confusa tratando de expresar tu sentir:
-No soy tuya.- respondes a la última expresión dada por el pelinegro.
- Claro que lo eres.- expresa el Uchiha desviando su mirada hacia el brazalete en tu muñeca. Toma nuevamente la mano donde se encuentra y con la otra acaricia el dorso de ella suavemente: El símbolo del clan Uchiha reposa en el dorso de tu mano. Lo puedes recordar todo ahora.
Desde que eran unos niños, el cariño que se tenían ambos era inigualable; así que en tu cumpleaños número 7, el chico de ojos carmesí te otorgó la muestra máxima de aprecio que un Uchiha podría dar: el brazalete del compromiso. Ese brazalete solo era otorgado por los hombres del clan como una señal de compromiso y matrimonio evidente que sellaba la alianza entre las 2 personas, además de crear un vínculo especial que jamás podrá romperse ya que contiene un sello que une a las almas por siempre, incluso aun sin estar físicamente juntas. Al ser un obsequio de cumpleaños y tener tan corta edad pensaste que era una promesa inofensiva, un simple juego de niños; ahora te percatas de que no es así y un vuelco a tu corazón te hace golpear la realidad en la que te encuentras: Estarán unidos por siempre.
Retiras la mano de Itachi de tu muñeca y tratas de deshacerte del metal que cuelga de ella, la deslizas con un movimiento rápido hacia tus dedos; pero es imposible, el metal no se mueve y es como si fuese a volverse parte de tu piel. Tus ojos confundidos encuentran la mirada decidida del mayor de los Uchiha.
La puerta se abre y un destello de luz ciega por unos segundos a Itachi, tomas la oportunidad como tu única salida. Naruto y los demás esperan afuera para preguntar como te fue ahí dentro. Pasas al lado de ellos sin siquiera mirarlos mientras limpias las pocas lágrimas que quedan con la manga del haori que llevas puesto. Corres lo más rápido que puedes hacia la salida y entonces la voz de él resuena en tu cabeza:
-Puedes correr (nombre), pero no puedes esconderte para siempre….
Al llegar al jardín sientes una sensación quemante en la mano donde reposa el brazalete. Diriges tu mirada al frente, el aire se espesa y el silencio de la noche se convierte en un eco familiar: El ave negra se posa sobre la rama de un árbol: Un cuervo. Sabes que no podrás escapar esta vez…
Continuará...
