¿Cuál sería la solución? Seguramente ninguna de las anteriores, se paseaba por la recamara como león enjaulado, las lágrimas corrían por su rostro y la ansiedad atacaba todo de ella, no importaba cuanto llorara o gritara el dolor y la confusión no se irían, en que momento de su vida se le había ocurrido fijarse en su compañera, en su amiga, habiendo tanta mujer hermosa tuvo que haber puesto sus ojos en ella.
Pero no podía evitarlo ni cuenta se dio en que momento sucedió, no podía recordarlo cuando menos lo pensó tenia sentimientos dentro de su corazón por Anna, trato de negarlos, de reprimirlos, de exorcizarlos pero nada funciono, cada que quería sacarlos de ella se aferraban más a su mente y a su alma era como estar en arenas movedizas entre más luchaba más se hundía y ahora estaba perdiendo todo.
Ksenia estaba recostada en el sillón grande frente a la tv viendo en bajo volumen una película, había tomado dos aspirinas y un vaso con agua seguramente su amiga las necesitaría después, más de una ocasión escucho el llanto y los lamentos de Zoie y todas esas veces quiso entrar y consolarla pero seguramente sería rechazada.
Zoie era una mujer dulce, alegre, responsable, amorosa, tímida, leal, divertida, una excelente amiga, una gran actriz, tenía millones de virtudes pero un gran defecto, no sabía expresar muy bien lo que sentía, no importa si era feliz, triste, enojada, su rostro parecía impasible solo una sonrisa se asomaba así que nadie sospecha de lo que en verdad pasaba en ella, seguramente por eso era tan buena actriz ahí explayaba todo lo que su corazón y su mente ocultaban.
La morena la admiraba y quería mucho casi como a una hermana mayor, era siempre divertido y refrescante estar a su lado, el humor seco los así morir de risa en más de una ocasión, además de que era tan atenta que a todos los hacía sentir únicos, en uno de los ensayos Ksenia tenía que recurrir a un recuerdo triste y doloroso para poder armar una escena, todos estaban recreando a sus respectivos personajes para aquel capitulo y ella para lograrlo recordaba los maltratos que recibió mientras estudiaba las lágrimas acudieron a sus ojos que de inmediato oculto, años de práctica ocultándolo a sus padres, Zoie la vio y sin decir ni una palabra se acercó y la abrazo tan fuerte que sintió que no podía haber lugar más seguro que esos brazos fuertes.
Así era Zoie a veces tan tímida que daba risa, otras tan fuerte que imponía, tan sexy que podía hacer desmayar a más de uno, tan fría que congelaba medio set, tan cariñosa que tenías ganas de abrazarla y nunca soltarla, si esa mujer era muchas cosas pero la pasión ardía dentro de sus venas todo el mundo podía verlo.
Ahora en la sala escuchando el dolor en carne viva de esa mujer especial se preguntó porque las cosas tenían que ser tan difíciles, porque nos fijábamos en quien no debíamos, que parte del cerebro o del corazón controlaban aquellos impulsos, como podía ayudarla?, en ese momento estaba segura que si Zoie le pidiera que le arrancara en corazón sin pensarlo lo haría, ahora también las lágrimas la atacaban, la única persona que podía ayudarla estaba ahora acostando a su bebe o acurrucada junto a su esposo.
Zoie estaba completamente segura que amor no tenía que doler pero ahí estaba sufriendo sintiendo como todo le dolía y se preguntaba si en verdad estaba tan enamorada de Anna o era el anhelo de no poder tenerla.
Le habían dicho que el amor solo llega una vez en la vida y ella pensaba que ya le había llegado al lado de Alex, pero ahora parecía que eso también era mentira todo en ese momento lo era, un dolor palpitante en la cabeza la ataco se sentó el suelo recargada en la puerta y con las manos sobre la cara.
Había días en los que tenía ganas de decirle todo a Anna, de gritar a los 4 vientos lo que sentía pero sabía que el hacerlo solo provocaría daño a esa mujer que tanto quería y era por ese amor que jamás le provocaría ningún dolor así que lo mejor era callar, aunque doliera, verla feliz aunque no fuera con ella era lo mejor que le podía dar la vida.
Su corazón estaba equivocado al amarla, al querer a una mujer casada y con un hijo pero que importaba seguramente siempre iba a quererla sin importar como terminaría esta historia.
Ksenia al no oír más ruido se acercó con cuido al cuarto y al tratar de abrirlo se dio cuenta que la rubia estaba ahí sentada así que ella decidió hacer lo mismo pero del otro lado.
-Zo te traigo una aspirina
-gracias pero no me hace falta
-¿Cómo estás?
-pensé que te habías ido
-te dije que te cuidaría, así que no me voy a ir
-gracias pero—
-no digas nada por favor, solo deja que me quede
-no estoy en condiciones, no me encuentro bien
-lo sé, lo se
El silencio las envolvio
