Al pasar los meses se acercaba el cumpleaños de la pequeña Regina y Belle estaba en busca de un pequeño obsequio para la pequeña.
Rumple al ofrecerla al rey en la presentación de la princesa blanca, ordeno que le enseñará a la niña todo sobré le historia tanto del bosque encantado, sus reinos y principalmente sobre el reino blanco. Pasando entonces encerrada la mayor parte del día con Regina en la biblioteca.
En el bosque encantado existían 7 reinos, unos con grandes riquezas que otros.
El reino blanco gobernado por el rey Leopoldo y la reina Ava.
El reino de oro gobernado por el rey Midas.
El reino marítimo gobernada por la reina Ursula.
El reino de lava ( llamado así por tener una parte de cadena de volcanes 4 de ellos activos)gobernado por el rey George.
El reino de Hielo gobernado por la reina Ingrid.
El reino Rojo gobernado por el rey Xavier.
El reino oscuro gobernado por maléfica
La pequeña REGINA a esa edad sólo sabía garabatear su nombre, aunque ya era algo.
En una de sus visitas a su padre Belle entro al mercado de la pequeña plaza, en unos de los puesto vendían juguetes, habían diferentes muñecas, osos de peluches y un conejo blanco, pero le llamo la atención algo detrás del conejo, lo quito y observo mejor, era una muñeca, parecía de porcelana, se parecía a Regina su cabello negro, ojos cafés. Sería el regalo perfecto para la pequeña, ya que dentro de 2 lunas cumpliría 5 años. Ellas habían tomado la tradición de celebrar el cumpleaños de la pequeña con un pastel de chocolate, aunque siempre a escondidas de rumple claro esta, aunque no sabía en que día exacto nació la pequeña ella celebraba el día que rumple la dejo en sus brazos, se había encariñado mucho con la pequeña.
Tomo la muñeca y camino hacia el vendedor.
- disculpe- dijo sonriendo amablemente al anciano- me podría decir cuanto pide por esta muñeca.
El anciano le devolvió la sonrisa y le dijo- por supuesta, son 3 de plata.
Belle al revisar su monedero vio que sólo tenía 2 de plata y tres de cobre- pero sólo teng de cobre.
- lo siento señorita, esa muñeca es especial y muy delicada, trabajada a mano y no puedo darla en menos.
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Regina había quedado en el castillo, rumple trabajaba en la biblioteca y se encontraba a cargo de ella mientras Belle se fue al pueblo. Esta asentada en una esquina d la habitación y estaba aburridad.
Resoplò de aburrimiento y se dirigió al oscuro.
-rumpleshstins...rumplestish...kin?
- rumplestilskin querida- le dijo, sin prestarle atención.
- si, eso... Estoy aburridaaa- pero el la ignoro.
- tengo hambre- pero nada, frustrada de ser ignorada se levantó y grito- RUMPLEEEEE...- pero desapareció en una nube de humo roja, apareciendo en el patio del castillo- OYE NO ES JUSTO!- se dirigió hacia la puerta y la encontró cerrada. Resignada se dio la vuelta y busco algo con que entretenerse, encontró una rama seca y la recogió, vio una sábanas colgadas en el tendedero y comenzó a golpearlas, estaba entretenidas hasta que escucho un ruido que provenía de los árboles.
- hola?- pregunto pero todo era silencio, se encomió de hombros y siguiente jugando, luego de un rato volvió que escuchar el ruido pero ahora provenía detrás de unos arbustos, se acercó lentamente, al acercarse vio el objeto del ruido y lo que vio le sacó una risa de oreja a oreja.
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Belle seguía observando la muñeca, hubiese sido el regalo perfecto para Regina. La observo mejor y le acomodó el cabello dejando a la vista un pequeño problema en la muñeca, Belle sonrió ya que podría volver a negociar con el vendedor.
-disculpe- dijo
- si señorita
- usted me dijo que la muñeca cuesta 3 monedas de plata
- así es señorita
- pero vera, no puedo darle dicha cantidad si la muñeca esta rota.
Al escuchar esto el vendedor frunció el ceño y se acercó a Belle mostrándole el problema. La muñeca estaba rota al lado izquierdo de su cabeza. Pues el no saber estaba averiada y nadie le dará 3 monedas de plata por una muñeca rota.
- discúlpeme, no sabía de esto- dijo el pobre anciano.
- descuide, pero vera tengo una pequeña a la que jamás a tenido un regalo así y había pensado que sería una gran sorpresa darse el día de su cumpleaños- dijo sonriéndole al anciano- y quería decirle que ya que esta dañada le daré las únicas dos monedas de platas que traigo por la muñeca, que dice?
El anciano se que pensando, le sería difícil que alguien le dará una de plata y Esta chica le daría 2 por una muñeca rota.
- de acuerdo señorita, aceptare las dos de platas- le sonrió.
- gracias señor- le pago al anciano y se llevo la muñeca, Regina sería feliz al recibir algo así, ahora sólo tenía que ocultarla hasta ese día. Con una sonrisa en su rostro se encaminó hacia el castillo.
