Este es un Fanfiction de la Obra 5Elementos, escrita por Jesús Garcia -Llamado también Jesulink, por lo que los derechos del concepto del mundo elemental no me pertenecen. Este Capitulo, a su vez, fue escrito en Febrero de 2016, y transcurre en una linea de tiempo alterna -o universo paralelo- a la serie que inicia en el capitulo 65, en la saga 5: El Monte del Águila. Por favor, no me hagas responsable si has decidido leer y no has leído la serie original.

Con esto aclarado, Disfruten de la misma.


1

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Despierto

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Abrió los ojos lentamente, confundido y desorientado, su vista se sentía pesada y algo nublada. Una briza fría le acaricio el rostro y le hizo estremecer, trayéndole olores como tierra mojada, piedra y agua. Podía, finalmente, distinguir un arriba y un abajo, el suelo rugoso y frio contra su espalda, el techo de piedra cavernoso sobre él y un algo hecho de tela (lo que esperaba fuese una mochila o una capa bien enrollada) bajo su cabeza. Estaba cubierto por una gruesa capa de viaje, similar a la que usualmente llevaba en el Monte del Águila, la cual le protegía del frio aire que entraba a la caverna. Kaji se encontró parpadeando un par de veces, tratando de aclarar su visión, ¿Había descansado, o dormido un poco al menos? Gruño, sacando ese pensamiento inútil de su mente con un fuerte empujón. Más importante a saber era: ¿Dónde estaba? ¿Estaban bien los demás? No tenía ni idea al respecto de eso ultimo y le sentó fatal, y esperaba con asías a que las palabras de Alanka acerca de sus amigos fuesen ciertas, y que todos se encontrasen lo mejor posible.

— ¿Ya te has despertado? —Le pregunto una voz a un costado sonando fuerte y tranquila—. Te has echado una siesta de las buenas, Cabezón. —

[¿Qué?] Se sintió aturdido, sin captar bien de dónde provenía la voz. Con esfuerzo giro la cabeza, entrecerrando los ojos debido a una brillante hoguera. Ahora que caía en cuenta, había un leve olor a hierbas bajo el olor a quemado.

Respiro profundamente, cerrando los ojos por un momento antes de volverlos a abrir. Hizo un esfuerzo para adaptar su vista, y al ver a su interlocutor no pudo más que suspirar de alivio.

— ¡Lluvia! —

La exclamación de felicidad aliviada le había salido sola de la garganta, sin que el mismo se lo propusiese. Sonriente, la joven de cabello azul de diecisiete años se estiro para acomodarse frente al fuego de piernas cruzadas. —Hasta que te levantas pelos rojos. —Tomo su espada, y con un corte de agua, corto un pedazo de fruta para dárselo al elemental de fuego—. Anda, toma un poco y llena la panza. Haz de estar desecho. —Le alcanzo un cuenco de agua, mientras que Kaji se sentaba con torpeza y algo de dificultad, recostándose cuidadosamente contra la pared de roca.

El chico de fuego asintió, notando por primera vez como su estómago daba rugidos suaves, exigiendo alimento. Dándole un sorbo al agua fría suspiro, en ese instante no había nada más delicioso que aquel helado liquido contra sus labios. Tendría que agradecerle a Lluvia después, por tomarse tantas molestias.

Y mientras Kaji comía y bebía con todo el gusto, Lluvia intentaba encerrar el humo y el fuego en esferas, por encima de la hoguera. Un viejo ejercicio que había tomado como costumbre con el tiempo, cortesía del señor Atrianni, luego de finalmente tomar control de otro elemento aparte del agua.

—Tenías bastante hambre; —Comento, viendo como Kaji se lamia los dedos luego de terminar la fruta, y se secaba con el dorso de la mano la boca, exhalando aliviado un 'Ah' luego de terminarse el cuenco de sentón—; Hasta de has tomado el agua con todo el gusto, ¡Y eso que eres de Fuego! —Rio, mientras que Kaji también sonreía.

—Tienes razón, —Admitió riendo durante algunos segundos, silenciando su voz lentamente con un gesto pensativo—… ¿Y los demás? —pregunto preocupado.

Ella también tomo un trozo de fruta, entregándole otro pedazo a él. —Estamos nosotros cinco… —

{¡PAPÁ!}

El súbito recuerdo lo alarmo.

— ¡ANDRÁ!—

La chica se mostró aturdida por su grito. — ¿Qué pasa con…? —

Pero el de fuego no la dejo terminar, entrando en un estado de nerviosismo por el recuerdo entrecortado que había obtenido

Se revolvió su cabello rojizo con histeria. — ¡Lluvia, Andrá estaba con migo antes de la explosión! —Grito Kaji con alarma mientras la chica de agua palidecía considerablemente—. M-Me van viniendo imágenes, ¡pero estoy muy seguro de que él me empujó hacia atrás cuando Hangul nos atacó, y-! Y…—

{¡APARTAD!}

—Lluvia, —la de cabello azul lo miro—, por favor dime que sabes donde esta Andrá. —Él vio sus manos temblar— ¿M-Mi primo…?—

Kaji palideció, llevándose las manos al rostro con la respiración temblándole.

Su amiga tan solo negó con la cabeza. —No lo sé. —Murmuro ella con simpleza—. No caímos en que Andrá no estaba porque no sabíamos que estaba alrededor al momento de la explosión, —ella frunció el ceño haciendo una mueca pensativa. —Quizá podría estar alrededor, no lo sé. —

Kaji también frunció el ceño con un nudo en el estómago. Si Andrá se había ido solo por protegerlo, solo porque él no había querido correr en un momento dado se sentiría fatal consigo mismo.

—Bueno… —Murmuro la muchacha rascándose la cabeza. —Veras… —

Despertamos hace cosa de dos o tres días. Tan solo estábamos nosotros, —explico la chica refiriéndose a sus amigos— de no ser por Mat no estaríamos tan bien parados como nos encontramos ahora. —Él sonrió un poco a pesar de la sensación de tristeza—. Zap anda recorriendo los alrededores por si encontramos alguien a alguien más.

El elemental de fuego se animó al oír eso. Podrían comprobar por lo menos, ¿No?

Les tomara otro día regresar con los portales de sombra, estamos en un sitio muy alto. Suerte que por algún motivo teníamos algo de dinero, porque si no... Bien, ya podríamos ver cómo conseguir materiales para tus medicinas.

Mientras ella hablaba, inconscientemente él se rasco el brazo derecho, cubierto por vendas. —No sabemos cuánto tiempo habrá pasado, —comento Lluvia notando su comezón—, pero Mat puso una vacuna recién despertamos solo por si acaso. —se encogió de hombros.

['Es un alivio.']

Él asintió agradecido. Le preocupaba cuanto podría haber avanzado el virus en su inconciencia. —Alanka también está conmigo, —añadió el chico—, eso nos vuelve seis. —Lluvia asintió levemente, recordando como el espíritu, en palabras de Matarratas, era capaz de suprimir un poco el virus. Siempre y cuando la fuerza de voluntad de su elemental (Ósea Kaji) lo lograse invocar.

Negó con la cabeza. Honestamente el funcionamiento de la energía animal le era algo completamente ajeno.

—Entonces...—Dijo él, captando su atención—, ¿Mat y Sôkar no están? —Lluvia asintió—. Y Zap está afuera. —Otro asentimiento.

['¿...Están todos bien?']

—Parece que sí. —Lluvia le miro raro cuando hablo, haciéndole notar que había hablado en voz alta. Se rasco la nuca apenado—. Eh, es Alanka. Pregunta si todos están bien. —Explico.

La expresión de la elemental de agua paso a comprensiva con asentimiento. —Relativamente. —admitió. —No hay heridas graves. Mat esta hecho un doctor, así que la consulta nos salió gratis. —

Y a pesar de la tensión y la incógnita, ambos rieron un poco.

—Ja, Ja. Que graciosos. —Se escuchó una voz desde la entrada, ambos se giraron a ver—. No resultaría tan cómico si fueseis vosotros los que tuvierais que cerrar agujeros sangrantes y parar virus mortales ¿eh? —

El elemental de virus se encontraba parado en la puerta con su clásico semblante sarcástico y de mala leche.

— ¡Matarratas!—

Kaji suspiro aliviado mientras sonrió, haciendo un intento torpe para levantarse, de lo cual se arrepintió segundos más tarde al sentir un dolor fuerte en sus piernas.

—Mejor ni lo intentes Llamaviva. —Aconsejo Mat mientras se hincaba junto a él—. Te diste unas buenas durante la batalla contra Alphonse y los soldados de Gigante. —Explico rebuscando en su mochila—. Venga ya, hay que medicarte; que si no quien te aguanta después. —Saco unas vacunas, que procedió a aplicar en las piernas del pelirrojo.

— ¡Kaji!—

¡Paf!

— ¡QUITATE DE ENCIMA, ANIMAL! —

Sôkar negó con la cabeza, deduciendo correctamente por las risas de su pelirrojo amigo que el muchacho de rayo, para variar, había caído sobre el Rattengift al tratar de abrazar a Llamaviva. Tan solo sonrió, mientras Lluvia le decía un 'Hola' tranquilo y leve.

— ¿Cómo volvieron tan rápido? —inquirió ella—. Yo os calculaba al menos otra tarde más. —dijo la de cabello azul mirando a su 'ex-sombra'. Sôkar se acomodó junto a ella checando su bolsa. —El camino que tomamos se nos ha hecho corto. Encontramos a una pequeña caravana nómada cerca de uno de los desfiladeros de la montaña, pudimos conseguir gran parte de lo necesario a cambio de algo de ayuda con unos animales salvajes… —Le comento a la elemental de agua, estirándose un poco, y mostrando la pequeña mochila llena de hierbas, frutas y otras cosas más.

Kaji negó, aun sonriendo por las tonterías de su rubio amigo, levanto una mano de forma amable para saludar al de sombra. —Hey Sôkar. ¿Cómo estáis?—Pregunto.

Was devolvió la sonrisa. —Bastante bien. Hemos podido explorar un poco. —Admitió, estrechándole la mano.

— ¿Ah sí?—Inquirió Kaji curioso, bebiendo otro cuenco con agua de sentón. —Ah-, Uhm ¿Que tanto habéis encontrado? —

Sôkar iba a responder cuando ambos vieron como Zap se interponía entre los dos, cayendo de bruces al piso. Cada uno, con su propia cara de incredulidad, giro a ver al muchacho de cabello morado. El de Virus tenía un puño levantado, con una venita en la frente, mientras el pobre elemental de rayo tenía un chichón en la cabeza, del cual salía una pequeña estela de vapor. Mat tenía un aura oscura a su alrededor. —...déjame en paz cuando estoy ocupado con la medicación de Llamaviva, subnormal. —murmuro, con un pequeño tic en el ojo.

Zap a su vez tenía remolinos en los ojos. —Matarratas... ¿tú matas ratas...? —y ahí quedo fuera de combate.

Los tres espectadores restantes (cuatro, si contábamos al pequeño espíritu dentro del elemental de fuego) miraron la escena sin saber que decir. Después de unos segundos, Kaji no aguanto más y empezó a reírse suavemente y de buena gana. Poco a poco se le unieron los demás con sus risas. ¡Cuánto había extrañado esto Kaji! Hace tanto que no se sentaban a charlar amenamente entre amigos. Sin preocupaciones, sin miedos, sin una vasta misión o un peligroso destino persiguiéndoles. Por vez primera se sentía como un chico normal, pasando el rato de forma normal.

O bueno, tan normal como se puede ser siendo quienes eran.

Aun entre risas, Kaji se aclaró la garganta. —M-Me alegro de que todos estéis bien. —Admitió riendo, tomo aire tratando de relajarse un poco, aun risueño—. E-En fin, —se aclaró la garganta—, ¿Que tanto habéis conseguido? —Pregunto, retomando el tema inicial.

Súbitamente, Sôkar y Mat se pusieron serios. Mat miro al de sombra de reojo, antes de mirar al Llamaviva fijamente. —Bueno...—Comenzó, tomando asiento junto al pelirrojo, y sacando papel y lápiz.


—...Vale. — Murmuro el pelirrojo lentamente —. Déjame ver si comprendo todo correctamente, estamos en una especie de cordillera, ¿No? —

—Así es. —Afirmo Mat.

—Entonces, ¿Creéis que estamos casi en Yotumhaim?—

—Se pueden ver las montañas de Yotumhaim a lo lejos. —Corroboro Sôkar.

—Lo que quiere decir que estamos a tomar por saco del pueblo más cercano.

— ¡Lluvia!—

Con ese último grito, la de ojos azules rodo los ojos. —No es como si fuera mentira. —Dijo la muchacha observando al de virus seriamente al hablar—. Y ES malo. Necesitamos una cama decente para que Kaji descanse y se recupere lo más pronto posible, tontos. —

Esto último hizo a los de pelo oscuro suspirar: tenía razón. Kaji estaba mal y no parecía recuperarse, o al menos no tan rápido como debería, y esto mortificaba muchísimo a Matarratas, pues desconocían la causa. ¿Agotamiento o la enfermedad? No lo sabían.

— ¿y si preguntamos a alguien? —inquirió Zap, alcanzando la atención de todos.

Los chicos miraron con incredulidad. — ¿Y a quien le vamos a preguntar genio? No es por imitar a Lluvia, pero estamos a tomar por saco y la caravana partió cuando volvimos esta madrugada. —Respondió fastidiado Mat, sabedor de que la chica tenía razón.

Zap no se vio afectado por eso. —Pues a los Osos. —

['¿Osos?']

— ¿Cuáles osos?— Pregunto Kaji, y sin que los demás supiesen, Alanka.

Los chicos miraron a Zap. —A los osos que he visto hace rato, fuera de la cueva. Pensé que eran ardillas pero eran muy grandes como para atraparlas. Andaban con los ojos raros y llevaban mucha fruta. —Añadió.

['¡¿O-Osos viscos?!'] Pregunto Alanka, con incredulidad.

— ¿...-entonces es posible que estemos cerca del Monte Cañón...? —Murmuro Kaji sorprendido, transmitiendo lo que le decía Alanka.

Matarratas lo miro sin comprender. — ¿Cómo sería eso siquiera probable? —Demando con rostro incrédulo— ¡Llevamos dos años sin pisar el continente oeste y el árbol está a kilómetros de aquí! ¡Es imposible que llegásemos a la frontera de Leona desde el árbol sin darnos cuenta! —

—Esto es muy raro…—Concordó Sôkar pensativo.

— ¿En qué dirección se fueron esas cosas? —Pregunto Lluvia a Zap—, estemos o no en Leona, podemos seguirlos y buscar el camino principal de la montaña y salir de aquí. —

Todos asintieron con la cabeza, esperanzados de encontrar un sitio donde quedarse.

['Aunque le doy a Matarratas la razón con respecto a nuestra ubicación…'] Inicio Alanka, sin saber muy bien que más decir. ['Si resultamos estar realmente en el Monte Cañón… bueno… el encontrar las ruinas de la casa de Noto puede ser la forma más rápida para guiarlos fuera de aquí.'] Explico pensativamente. ['¡Y ni se les ocurra meterse con los osos!'] Añadió a modo de regaño.

—Si resulta que este sitio es realmente el Monte y encontramos la ruta principal, Alanka puede sacarnos de aquí, él recuerda el camino. —Indico Kaji—. Oh, y pide que no nos metamos con los osos, que nos comen la cabeza. —

Los demás soltaron unas risas mientras sacudían la cabeza.


— ¿Es aquí, no? —Murmuro Lluvia sin más.

El tan solo mantuvo la vista levantada, repitiendo la pregunta suavemente a Alanka de forma en que todos sus compañeros le pudiesen escuchar cuando le respondiera. Los cinco jóvenes observaban el derruido lugar con admiración y profundo respeto, a pesar de que no fuese muy impresionante u ostentosa. Pero aquella vieja y quemada estructura, pese a los años de abandono, la intemperie y el incendio que casi la consumió por completo, una obra obvia, para quien supiese ver en detalle, de un elemental de fuego, se erguía a pedazos frente a ellos casi de forma orgullosa.

['Así es.'] Confirmo Alanka con suavidad, añoranza y deje suave de cariño y respeto por el viejo lugar ['Bienvenidos al primer hogar de Belenus y Bore.'] Presento el demonio.

Kaji se acomodó el cuello de su capucha con la mano vendada, inclinando nuevamente la vista. Justo en la fachada de este lugar Noto Loftur había muerto luego de darle a su abuelo Belenus dos cosas: el apellido Llamaviva y la petición de tomar cuidado de su hijo menor, quien se transformaría en un guerrero valiente, leal y honesto, y pese a su forma de ser temperamental y cabezota, Bore Loftur conservaba claros sus ideales, un buen corazón y la cabeza bien puesta.

Había que tener todas esas cosas para montar un pedazo de organización como lo era el Monte del Águila y mantenerla en funcionamiento durante tres largas décadas pese a los problemas ocasionados por Gigante debido a su aversión a Ken Válbrandur.

Ni Zap, que era propenso a soltar comentarios inapropiados en este tipo de situaciones, dijo nada por el aspecto destartalado del lugar. — ¿…Nos animamos a ver si queda algo adentro? —Pregunto finalmente Matarratas sin mucho ánimo.

Was asintió, sujetando suavemente al elemental de rayo por un hombro para que entrase tras el de virus por la maltrecha puerta de la vieja edificación.

Viendo que Kaji no se movía, Lluvia se adelantó. — ¿Estas bien? Casi no hablas. —comento sin más.

Hubo silencio un momento. —Mi familia empezó aquí...—Murmuro. —Mi tío probablemente nació aquí. Mi abuelo y mi abuela vivieron tantas cosas esta casa. Aquí mi familia gano un nombre, y mi abuelo un hermano. —suspiro un poco, pues le tembló un poco la voz.

Lluvia, comprendiendo como se sentía, le puso una mano en el hombro, le apretó un poco y siguió adelante.

['Belenus dejo todo esto atrás, tratando de empezar de nuevo…'] susurro Alanka tristemente ['Supongo que solo reaccionas como lo harían ellos dos...']

Kaji cayó. [¿Alanka...?]

['¿uhm?']

[Quiero visitar la tumba de mi bisabuelo, ¿Podemos ir?]

El pequeño demonio lo pensó por un momento. ['Mejor en otro momento.'] Aconsejo con voz suave. ['Lo primero es encontrar refugio y salir de aquí, ¿vale?']

—Vale...—Murmuro, dando el paso para entrar también.


En el interior, los chicos miraban todo a su alrededor, explorando y checando que cosas podrían ser de utilidad, y si acaso podrían tomar algún provecho de lo que quedaba de la estructura.

Tan solo un sofá quemado, libreros, la puerta, una habitación, una chimenea de ladrillo (también carbonizada), trozos de madera y sillas; era todo lo que al parecer quedaba del otrora hogar de Belenus Llamaviva.

Lluvia entro, y se dejó caer contra una pared. —Está teniendo un debate filosófico. Ya sabéis, casa de su abuelo y eso.

Ese simple murmullo hizo que los demás le quitasen la vista. Sin mucho ánimo, siguieron revisando por aquí y por allá.

Un libro viejo, algunos pedazos de tela gastada y bolsas de tela bajo un cajón eran las cosas que -aunque inútiles- habían logrado sobrevivir al fuego de Belenus.

—Quemado y carbonizado. —Murmuro el azabache palpando el sofá.

—Yo no puedo creer que este lugar haya sobrevivido cincuenta años sin terminar de derrumbarse…—admitió el de cabello morado retirando libros y pedazos de escombro. Solar asintió con la cabeza, mientras Zap y el seguían curioseando. Mat movió unos cuantos ladrillos, encontrando un pequeño cofre con una bolsa dentro. —Anda... —

— ¿Hay algo?—

Todos se giraron, viendo al pelirrojo cansado apoyado en el derruido marco de la puerta.

—todo esta inutilizable. —Declaro Sôkar con voz neutra. Kaji suspiro, derrotado.

—Yo no diría eso, —llamo la atención de todos Mat, levantándose y mostrando la bolsita en su mano —. Al parecer Noto tenía un pequeño escondite por ahí. —sacudió la bolsa un poco, dejando oír el tintineo de su contenido —. Aquí hay una buena suma de dinero.

—Mat, eso no es nuestro…—

—Técnicamente es tuyo. —Corrigió el elemental de Virus mirando al de Fuego—. Y no me digas que no. Belenus era hijo de Noto, y tú eres su nieto, así que por herencia te pertenece. —Empujo la bolsita contra las manos del de fuego sin aceptar replicas.

—P-Pero aun así-…—

La chica puso una mano en su hombro. —Si te sabe tan mal puedes tomar lo que necesitamos y luego reponerlo. —atajo sin dejarle terminar. — También puedes guardar la mitad y dárselo a Andrá después. Así tenéis algo ambos, ¿No? —

Matarratas alzo una ceja ante la mención del primo del pelirrojo. Pudiese ser solo un comentario de la joven de pelo azul para que Llamaviva aceptase el dinero que les era necesario para las provisiones, pero la seguridad con la que ella hacía alusión a volver a ver al hijo de Loftur era casi como supiera que lo volverían a encontrar.

Lluvia estaba consciente de que estaba omitiendo el "si lo encontramos" en aquella declaración, pero si era honesta se sentía un poco más tranquila pensando en que iban a encontrar al elemental de aire, sabiendo que este había empujado a Kaji para sacarle de la explosión, abría la posibilidad de que estuviese en algún lugar, tan perdido como ellos.

Y si eso animaba a Kaji… bien, podrían tener esa esperanza.


Que no me mate ningún fan de Bore que se pase por aquí, que Loftur es mi favorito predilecto. Me dolió matarle, de verdad. Las tramas requieren sacrificios TwT Pese a todo, espero les guste.

En fin, hasta la proxima vez

-Kaira.