Este es un Fanfiction de la Obra 5Elementos, escrita por Jesús Garcia -Llamado también Jesulink, por lo que los derechos del concepto del mundo elemental no me pertenecen. Este Capitulo, a su vez, fue escrito en Febrero de 2016, y transcurre en una linea de tiempo alterna -o universo paralelo- a la serie que inicia en el capitulo 65, en la saga 5: El Monte del Águila. Por favor, no me hagas responsable si has decidido leer y no has leído la serie original.
Con esto aclarado, Disfruten de la misma.
2
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Mascara
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Ruidos alegres y conversaciones entrecortadas llenaban el aire re forma animada y casual. Las personas caminaban de aquí a allá llevando cajas, comprando cosas, o tan solo hablando tranquilamente con alguien más. Parejas iban con pasos tranquilos en su mundo, niños mayores y menores correteaban jugando por ahí persiguiéndose unos a otros, y vendedores de todas las clases saludaban y comerciaban con rostros amables y clientes satisfechos.
Kaji se acomodó la capucha que llevaba para cubrir su brillante cabello rojo con ojos iluminados por la sorpresa, cubriendo su rostro con su bufanda mientras miraba a su alrededor, con sus amigos haciendo exactamente lo mismo, sin saber que pensar.
No podía evitarlo, aunque quisiera. Le recordaba extrañamente a como habían imaginado pueblo macaco: un lugar con risas y personas amigables, lleno de calma y alegría. Se respiraba una cálida y muy reconfortante familiaridad a cada paso que dabas en aquel pequeño pueblito.
Lluvia soltó un suave silbido, admirando de la misma forma que Kaji lo que hacía el paisaje a su alrededor algo tan… tan… bonito. Se distinguían tan solo civiles, ya que no habían personas con armaduras o emblemas de algún tipo en sus ropas, por lo que sentían algo de seguridad al andar con calma alrededor de la zona.
—Hace… eones que no veíamos un sitio tan ameno. —admitió Matarratas sin poder creerlo.
Bueno, reconoció silenciosamente Llamaviva, dos años y algo más de ver un continente lleno de elementales militarizados que podrían, y de hecho te cazaban activamente no hacía muy recomendable pasear sin mera supervisión. Incluso el monte del Águila, debajo del ambiente tranquilo y amigable de su gente, se veía en una muy leve tensión por los viajes de inspección y el evitar tropas militares del Rey Gigante constantemente.
Cerró los ojos un momento, y soltó un suspiro. Mentalmente fue enlistando una a una las cosas que debían de hacer: Matarratas necesitaba comprar ingredientes para las vacunas del virus ocaso, así como todos ellos requerían suministros básicos como eran agua, comida, algunas mantas mudas de ropa y medicina en general. Con una mirada a Sôkar y Zap tan solo sonrió, se sentía mejor al saber que sus amigos también sonreían por la amena algarabía y las voces contentas.
— ¡Muy bien, subnormales! — Hubo una palmada sorda por parte de Matarratas mientras se frotaba las manos—. Será mejor dividirnos para ahorrar tiempo. —Kaji asintió dándole la razón, aunque todos, incluso Zap, mantuvieron el rostro serio ante la perspectiva de ello —. Iré solo con nuestro pelirrojo en caso de que sufra algún percance, primero porque aún sigue muy débil como para lidiar con Zap solo, y segundo porque vamos a buscar cosas delicadas y no voy a aguantarlo mientras eso. —hubo un rostro de póker en respuesta a esto.
['Matarratas es muy malo Kaji.']
El pelirrojo ahogo una risita. Admitía que no estaba en condiciones de vigilar a Zap, ¿pero de ahí a dejarle condenado a la furia de Lluvia?
—Mientras tanto, —continuo ignorando eso —, Sôkar y Lluvia pueden ir por los víveres. Recordad: necesitamos alimentos y algún extra por si no podemos abastecernos durante unos días. —recibió un asentimiento por parte del dueto —. Perfecto. Lo mejor será que se lleven a Zap ya que- Esperad, ¿…A dónde se fue ese idiota? —
Efectivamente, el rubio relucía por su ausencia.
Matarratas soltó un quejido. —Seguro se ha ido de largo sin notar que nos detuvimos a organizarnos. —Comento Lluvia negando con la cabeza.
—Como sea, —gruño Mat sobándose las cienes—, mientras nos adentremos más en el pueblo lo podremos encontrar. —
Hubo una gotita anime y un quejido general por la perspectiva de buscar al rubio, y todos los posibles líos en los cuales se podrían meter.
—...supongo nos veremos nuevamente en nuestra guarida. —comento Sôkar recibiendo una afirmación de Matarratas.
Kaji hizo una pequeña mueca, un poco preocupado. —Tened cuidado chicos. —pidió finalmente.
—Tan solo preocúpate por ti, Cabezón. —respondió Lluvia con una pequeña sonrisa.
…
—…Estamos llevando como para un mes, ¿Crees que nos tardemos tanto en volver?—
El pelirrojo y el de cabello morado terminaban de juntar hierbas y otras cuantas medicinas e ingredientes en un pequeño stand mientras que hacían cuentas de que tanto más hacía falta.
Mat rebuscaba en sus bolcillos al responder la pregunta de Kaji: —Estos ingredientes por si solos me servirán para hacer otros tipos de medicina, —explico terminando de pagar las cosas—, sin importar el tiempo que tardemos en regresar, serán útiles en caso de alguna emergencia. —
—Supongo que sí...—
Murmuro el pelirrojo con voz perdida, mirando hacia el frente mientras terminaba de guardar sus compras, cerrando una de las pequeñas bolsas con un nudo y la mirada melancólica.
Solo soltó un suspiro, sabiendo que en algún momento lamentaría lo que iba a decir. — ¿Sabes qué? —pregunto Mat finalmente—. Ve un rato y mira alguna tienda, yo puedo terminar con esto. —Le quito la bolsa de las manos antes de que pudiese protestar—. Quizá encuentras algo bonito para enseñarle a Andrá cuando volvamos, si vamos a estar por aquí, mejor nos llevamos algún suvenir. —
—S-Su Madre...—
El rubio estaba pie mirando al frente con incredulidad. Estaba en un stand pequeño y bastante modesto atendido por un amable vendedor. Vendedor que miraba preocupado al embobado muchacho que miraba su mercancía.
— ¿Jovencito?—pregunto curioso y bastante preocupado.
— ¡NO LO CREO!—el grito del chico le hizo saltar hacia atrás— ¡Es el comic del gato zapato numero 1! —exclamo el muchacho con ojos brillantes y haciendo caso omiso a la cara de duda del vendedor— ¡Que pasada, Tengo que a buscar a Kaji para que me preste dinero!
Y también sin importarle el rostro de completa confusión que había dejado al desaparecer dejando una estela de chispas eléctricas detrás de sí.
— ¿Eh? —
Andar entre los vendedores y su mercancía le había dado una bonita vista del pueblo al joven de cabello rojo, cuyos gustos curiosos le habían llevado hasta una parte del mercado donde habían objetos de lo más variopintos: Figurillas de muchísimos personajes, animales y elementales; pinturas para diferentes usos, junto a cuadros de decoración, tapetes con diferentes diseños y cientos de colores, e inclusive máscaras de diversos tamaños y formas adornadas de formas espectaculares, sencillas y sorpresivamente variadas.
Un pequeño estante lleno de ellas había captado su atención de forma muy curiosa. Alanka también compartía con él su opinión al respecto interesado en el bonito aspecto que cada una de ellas tenia
·/ ¡Y entonces el rey nombro a sus guerreros más poderosos del Reino de Leona, liderados por Ken Válbrandur!/·
Hasta que esas palabras le dejaron helado.
[¿V-Válbrandur…?]
Sus ojos se abrieron sorprendidos junto a su incrédulo pensamiento, estático ante la declaración alegre de aquel hombre en el stand contiguo.
¿Pero de que hablaba esta gente?
·/ ¿Ken Válbrandur?/· pregunto el otro hombre con interés.
El joven pelirrojo se acercó un poco con el mayor disimulo que le fue posible, manteniéndose con la vista en las máscaras y el oído aguzado, captando las extrañas palabras de aquella conversación.
·/ ¡El mismo!/· corroboro emocionado el narrador. ·/Se dice que los hombres a su mando, Kilin, Arian, Hallomur y Loftur son los más fuertes de Leona. ¡Y quizá de todo el mundo!/·
Un extraño frio se asentó lentamente en su estómago.
[No puede ser...]
Y más temor mezclado con profundo desconcierto era el que le provocaba las exclamaciones de los espectadores:
·/ ¡Increíble!/·
Su alegría.
·/ ¡Asombroso!/·
Su admiración
·/ ¡No puede ser!/·
Y su incredulidad.
Tomo una profunda respiración. Luego sacudió la cabeza con fuerza, tratando de reaccionar, más la segunda voz que había oído volvió a expresarse: ·/ ¿Incluso más fuertes que los coroneles del rey?/·
·/ ¡JA!/· La risa ronca del narrador se escuchó orgullosa. ·/ ¡Podría apostarlo!/·
·/Hombre, yo de eso no estaría tan seguro. /· respondió un tercer locutor.
Las voces se tornaron curiosas. ·/ ¿Qué quieres decir?/·
·/Bueno, /· inicio calmadamente. ·/Yo he escuchado que el tal Llamativa es un hombre en extremo fuerte. Quizá es el más poderoso de los Coroneles, por nada es Coronel de Fuego, ¿no?/·
['¡¿Belenus?!']
—Veo que le interesa esa mascara muchachito. —
El elemental de Fuego soltó un respingo por la voz repentina y desconecto su atención de la charla. Al enfocar nuevamente su mirada, vio a un viejo muy arrugado y de baja estatura, tras el mostrador. Estaba encorvado y se apoyaba al caminar con un bastón.
Kaji se sacudió mentalmente. —E-Eh, si, es bastante bonita. —admitió el muchacho mirando la modesta mascara en sus manos mientras trataba de sacar la conversación se su cabeza—. Me llama la atención el animal que representa, jamás lo había visto. ¿Qué es? —
Para su sorpresa, al anciano se le iluminaron los ojos con alegría.
— ¡Oh! Te gustan las cosas mitológicas, ¿Cierto? —Pregunto alegremente el ancianito, dedicándole una sonrisa—. Esta, jovencito, es una máscara del Espíritu Zorro de las montañas. Una criatura muy rara y buscada hace muchos años. —
['¿Espíritu Zorro?']
— ¿Enserio? —pregunto escuchando la voz incrédula de Alanka.
El viejito asintió. —Se dice que es un espíritu de fuego que promueve la longevidad, astucia y precaución. Así como también a la amabilidad y los buenos corazones, se les considera muy raros, parte únicamente de mitos y leyendas. Son algo así como demonios de fuego. —
Ah, así que por eso su amigo había reaccionado con sorpresa.
['No son "como" los demonios de fuego,'] bufo la flama viviente ['¡Ellos son demonios de fuego! ¡Y muy amables a demás!'] Refuto el pequeño ser enfurruñado.
[Alanka, solo yo puedo oírte.] Le recordó amablemente.
['Pero-pero aun así-'] sintió una gotita ante los refunfuños ['¡Agh!']
— ¿Y bien joven?—pregunto el ancianito con curiosidad— ¿te interesa comprar esa mascara? —
Kaji hizo una pequeña mueca de duda. —Uhm... No lo sé. —Admitió mirando la máscara en sus manos—. De ser sincero, me llamo mucho la atención, pero no sé si deba…—
— ¡Vamos! —Animo el vendedor—. Si te gusta no dejes que otra persona se lo lleve. —
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—...y creo que sería mejor llevar más arroz y pastas que carne, —comento a su vez Sôkar mientras Lluvia hablaba con el vendedor—, las carne es un poco más cara que lo demás. Además, se estropeara más rápido. —
Lluvia rodo los ojos —Lo que digas, Señor ama de casa. —murmuro la muchacha entregando el dinero al vendedor.
—Tan solo digo que podemos llevar más gastando menos. —
—Sí, lo sé. Mejor vámonos a-—
¡PAF!
La muchacha se arrodillo en el suelo sintiendo sus brazos temblar con furia. — ¡HEY! ¡FIJATE ANI-! ¿Zap?—
Lluvia miro al mucho rubio con incredulidad mientras se sacudía el polvo y volvía a levantarse algo adolorida por la tacleada del muchacho de rayo, quien se sobaba la cabeza en el suelo.
—Au...—Se quejó infantilmente el de rayo.
El elemental de sombra ayudo al rubio a incorporarse. — ¿Se puede saber dónde estabas? —Pregunto la chica aceptando la mano de Sôkar—. ¡No siempre puedes que hacer lo que quieres, joder!—
—Mejor evitemos llamar la atención. —interrumpió Sôkar mientras los transeúntes dejaban de prestarles atención.
— ¿Donde esta Kaji?—pregunto el rubio sin importarle estar manchado de polvo.
['¿No crees que deberías de aprovechar...?']
[¡Ascuas!] Pensó con alarma. [¡Cierto!]
— ¿Señor? —Desvió la atención del anciano con una voz tímida—. Disculpe que le moleste con un par de preguntas un tanto raras... —el viejo alzo na ceja —. La verdad es soy de muy lejos y me encuentro viajando, y hace bastante que no visitaba un pueblo. —Vio como el hombre asentía a su explicación, aunque este no supiese que estaba a medias—. Me ha llamado la atención una conversación que he escuchado sobre un hombre llamado Llamaviva. Comentan que es muy fuerte y le comparan con Ken Válbrandur, ¿Sabe usted quién es?—
El anciano lucio sorprendido un momento, antes de darle una mirada de comprensión. —Ya veo, —lucio pensativo un momento, soltando un reflexivo monosílabo. —Veras...
/· Llamaviva es el apellido de uno de los 4 coroneles del ejército real de Leona, El coronel de Fuego. Es uno de los más fuertes del reino, pero hay una disputa de quien es más fuerte: si Ken Válbrandur o el Coronel Belenus Llamaviva.
El Hombre hizo una pausa. —Siendo Honesto, —añadió—, una batalla entre ellos dos debe de ser una de esas experiencias con las cuales llegas a declarar: "Puedo morir en paz". —
Eso fue interesante. Kaji alzo las cejas con sorpresa. ['Vaya...'] murmuro Alanka, cohibido.
El ancianito sacudió una pipa y le saco algo de brillo. —Curiosa e irónicamente, el Coronel Llamaviva tiene fama de ser y actuar como un pacifista empedernido, —le dio una mirada al artefacto, colocándolo sobre la mesa—, resuelve los conflictos de pueblos vecinos sin el uso de la fuerza bruta y se encarga de proteger las fronteras de soldados enemigos, más nunca ataca sin provocación y no dirige las conquistas. —tuvo una pequeña sonrisa. —Mi hijo menor es soldado, y constantemente habla de cómo está siempre al pendiente de los demás y de lo amable y humilde que es. —una pequeña sonrisa cruzo su rostro—. Su mera presencia genera mucha confianza entre los soldados de la región, ni que se diga los de su división. Y si deseas saber mi opinión, le tengo un gran respeto a ese hombre. Nos hace sentir seguros. Sabemos que es una buena persona. —
[Que curiosa es la perspectiva de la gente.] No pudo evitar sonreír. [Y pensar que mi abuelo fue prácticamente olvidado luego de la guerra...]
— ¿Y bien Muchacho? —Pregunto finalmente— ¿Compraras esa mascara?—
La pregunta lo regreso al tema principal. —Pues, —murmuro—, aun debo revisar y comprar algunas cosas más. —admitió el pelirrojo algo distraído—. Quizá pueda que sí, pero será en un rato. —
El anciano esbozo una sonrisita.
— ¡No te tardes entonces, Muchacho! —
Sintiendo un enorme aburrimiento, Matarratas se estiro un poco mientras terminaba de revisar su botiquín y su bolsa. Haciendo unas rápidas cuentas (y pesando también la ahora ligera bolsa) acabo dando una última repasada a los puestos de hierbas y medicinas.
Con un encogimiento de hombros se desperezo. —Bien, de momento ha de ser suficiente. —soltó un bostezo algo irritado. —...mejor iré a ver al pelirrojo. Veamos si no lo han estafado. —
Y mientras emprendió la marcha tranquilamente, sus compañeros con sus compras ya finalizadas, empezaban su búsqueda para poder retirarse.
—...creo que con esto será suficiente para unos 20 días. — murmuro Lluvia haciendo las cuentas de lo comprado.
Sôkar asintió. —Ahora ir por Matarratas. —
— ¡Sí!—exclamo Zap alegremente. — ¡Kaji se quedó con el!—
Con marcha ligera y despreocupada, el pelirrojo siguió caminando entre las personas del mercadillo y observando puestos curiosos con sus ocupados vendedores de manera distante y distraída, las palabras del elemental anciano flotando vagamente en su cabeza.
Los guerreros más fuertes del reino. Los Cinco Elementos siendo mirados con estima, devoción y respeto. Ken Válbrandur siendo comparado con Belenus Llamaviva. Su abuelo, en ambas facetas suyas, siendo considerado un héroe.
Frunció el ceño con confusión.
[…Que rayos esta ocurren- ¡UF!]
Sin previo aviso se sintió tacleado por una persona.
— ¡Kaji!—
Era Zap.
Soltó un suspiro aliviado y se relajó al reconocerle. Dos años en búsqueda y captura hacían mella en cualquier persona. Con una respiración profunda enfrió el repentino calor de sus manos con un único pensamiento. El muchacho rubio tenía los ojos brillantes y destilaba pequeñas chispas de electricidad con aspecto de querer empezar a dar saltitos y cara de profunda emoción.
— ¡Kaji, ¿Me prestas unas monedas?! ¡Quiero comprar un comic! —
[Por supuesto…] pensó con una gotita en su frente. Zap siempre seria Zap.
La chica de cabello azul llego dando resoplidos detrás de él, con una mirada de irritación total. — ¿Es enserio?—pregunto con incredulidad— ¿Solo por esa tontería lo estaba buscando?—la venilla saltando en su frente se podía resaltar fácilmente.
El joven de sombra apareció de forma silenciosa a su lado, como era usual. — ¿Es correcto ir de forma tan tranquila y decir nuestros nombres? —hubo una leve nota de duda en aquella voz inexpresiva.
Lluvia se encogió de hombros. —Nadie de aquí nos conoce así que no le veo problema. —respondió tranquilamente.
—No cuento con muchas monedas, —le respondió hacia Zap encogiéndose de hombros—, además me queda para comprar algo para mí. Quizá Matarratas tenga de sobra. Habrá que preguntarle. —
La muchacha parpadeo un par de veces. — ¿En qué estás pensando?—inquirió curiosa.
—Me llamo la atención un puesto más atrás. —explico el muchacho con una pequeña sonrisa.
Ella rodo los ojos. —Vale... —se giró a su compañero con las bolsas. —Solar, vayamos a ver antes de irnos. Solo nos queda Matarratas. —
El pelirrojo sonrió y se giró a su amigo rubio. —Vamos Zap debemos ir a… ¿Zap? —Miro a ambos lados con confusión— ¿Pero dónde está?—
— ¡Por última vez! ¡QUE NO ME QUEDARON MONEDAS! —
El grito de Matarratas sonó furioso y exasperado. Al joven rubio no parecía importarle en cuantas ocasiones pudiese importunar al de cabello morado porque raramente se daba cuenta de que lo hacía. Le tomo toda su fuerza de voluntad empezar a enumerar los elementos químicos de la A la Z (menos la J, ¡La jodida 'J'!) con tal de calmarse un poco.
— ¡Anda! —
Cosa que no sirvió de nada.
El rubio rogo y lloriqueo cómicamente— ¡Es una oportunidad única en la vida, es el número uno!—
—Esas cosas no son importantes. —respondió malhumorado el científico.
— ¡Andaaaaa~!—
Matarratas quiso llevarse la mano a la frente por la creciente irritación. Las personas alrededor empezaban a murmurar debido a discusión de los dos chicos. Algunos le apuntaban a él y otros miraban reprobatoriamente el comportamiento del muchacho.
Eso lo ponía de los nervios.
— ¡Esta bien!—rebusco entre sus ropas y saco un par de monedas. — ¡Toma y deja de armar escandalo! —
El rubio salto contento y de la emoción, corriendo a conseguir su baratija.
— ¡¿Y USTEDES QUE MIRAN?!—
Todos giraron esquivando la furia del de mala leche. Nadie quería ser víctima de unos gritos por metidos.
La muchacha se dio una palmada en la frente con exasperación. — ¿Se ha vuelto a extraviar?—pregunto mosqueada Lluvia.
El de fuego sonrió tímidamente. —Vamos, sigamos adelante. Seguro que nos lo volvemos a encontrar. Total, solo es un comic. —
Se encogieron de hombros, y siguieron al muchacho de paso ligero por una de las calles del pequeño mercadillo por la que abundaban objetos y baratijas curiosas.
Acercándose a un local vieron como el de fuego levantaba una mano para saludar, y el anciano tras el mostrador empezaba a reír.
— ¿Ya recapacitaste?—pregunto sonriendo. —Qué bueno que nadie compro lo que querías entonces. —observo a Lluvia y a Sôkar y su sonrisa se hizo más amplia. —Además trajiste a algunos de tus amigos para que se maravillen con mis artículos, ¡Maravilloso!—
Sôkar tuvo una pequeña gotita en su frente. —Este es un puesto de máscaras, —comento Lluvia viendo las curiosas tapa caras en exhibición. — ¿Enserio te llamo la atención esto Cabezón?—
Kaji se rasco la nuca sonriendo. —Je, pues... Si, un poco. —
Lluvia rodo los ojos. —Bah, te interesas por las cosas más inútiles. —gruño negando con la cabeza.
El pelirrojo se encogió de hombros, soltando una sonrisa nerviosa. La muchacha volvió a negar con la cabeza, regresando su vista a la pequeña exhibición, notando algo que capturo su interés.
El vendedor también lo noto.
—Aaaah. —exclamo con voz ominosa. —Veo que te interesa esta en especial, jovencita. La verdad no estoy seguro como es que la adquirí, es bastante sencilla y da un aire de misterio. ¿Te interesa?—pregunto. —Podría dejárselas a precio especial si se llevan dos productos. —
Curioso, el elemental de fuego se asomó tras la joven de agua. La máscara que observaban lo dejo confundido.
Era muy... simple.
—Es como lo que usa Sôkar, pero en la boca. —
Los muchachos voltearon con un respingo. — ¿Matarratas?—pregunto con sorpresa Kaji. El elemental de virus saludo. —Eh... ¿dónde está Zap?—
El de cabello morado bufo exasperado. —No me recuerdes a ese animal. —gruño con voz molesta.
—No parece tan mala idea. —Medito la joven de agua mirando la máscara en sus manos. —Quizá luego uno pueda salir a la calle y asustar un poco a la gente. —
Kaji sonrió negando con la cabeza. —Deme ambas por favor. —respondió con una sonrisa.
— ¡Esplendido! —respondió el anciano con una enorme sonrisa. —Que agradable que los jóvenes de hoy en día se interesen por los mitos y leyendas. —
Rattengift rodo los ojos. —...sobre todo que les das descuentos por comprar dos… —
Los pasos veloces del elemental de rayo casi –casi- echaban chispas por la velocidad, igualando a la emoción que reflejaba su mirada.
— ¡Chicos, miren lo que compre!—
¡SPLASH!
Un enorme látigo de agua interrumpió la declaración de Zap, destruyendo un puesto cercano al cual se encontraban.
—Santo cielo...—La palidez del pobre vendedor era palpable. —Muchachos, les recomiendo fuertemente que se vayan. —Fue cosa de un segundo para que lo vieran irse con pies en polvorosa.
— ¡Queridos vendedores~!—
Una carcajada resonó en el aire.
—Creí haber dicho que necesitaban una licencia para poder comerciar en esta ciudad. —
Asco se reflejó en sus sombrías miradas, con los músculos tensos y mandíbulas apretadas. Un soldado grande, corpulento, y con rostro de avaricioso, rezumaba burla en todo su cuerpo, sonriendo codiciosamente y provocando las miradas de ira e impotencia de los pobladores.
— ¡Solo buscas robarnos el enero!—Temblorosamente, un joven elemental se alzó desde uno de los puestos. — ¡No tenemos por qué pedir ninguna licencia, eres un vil ladrón!—El pecho subía y bajaba con fuerza, cubierto por delantal blanco, demostrando físicamente la furia reflejada en los ojos color bronce.
¡SLAP!
El látigo de agua fue certero y fulminante. El joven derrapo de espaldas perdiendo la bandana blanca sobre su cabeza al rodar dolorosamente sobre el suelo.
La burlona sonrisa se acentuó. —Menudo terror, mocoso. —Se carcajeo con sorna.
Dicho joven de Bronce apenas pudo apoyarse en un brazo, temblando de furia.
—Maldito...—
Y seguido de eso, hubo un estallido brutal.
Los tres jóvenes restantes estaban ajenos a la situación, y trastabillaron con fuerza, derrapando torpemente al encontrar un lugar donde esconderse.
— ¿Porque hacemos esto?—
Matarratas jadeo, resoplando. Habían salido a "correr por patas", como diría cualquiera, y se escondían cobardemente tras edificios de tiendas fijas que estaban cerca del mercado. Sôkar mantenía las sombras a punto.
—Hola, —la voz de la chica destilaba sarcasmo. —Es soldado del rey, tarado. —Lluvia miro intensamente a Matarratas. — ¡Reacciona, hombre! ¡Si le damos una lección somos noticia popular!—
El estallido se repitió una vez más, haciéndoles girar alarmados.
Un par de manos tomaron al de rayo por detrás, jaloneándole al interior de un pequeño puesto con fuerza.
— ¡MALDITA SEA! ¡¿QUIEN ES EL LIS-?! ¡AGH!—
El sonido bestial hizo gala de aparición, justo frente a su rostro, tumbándolo al suelo con fuerza por la repentina cercanía.
Temblando, y con furia, alguien más observaba todo desde una distancia relativamente prudente.
['Calma, calma Kaji. Por favor...']
El de fuego respiro pesadamente.
[Ese cabrón...] Gruño.
¿Por qué se seguía sorprendiendo? Quizá porque, en el fondo, el respeto a la autoridad no se lo podía quitar. Por ello, sintió su cuerpo erizarse furioso, temblando muy levemente. Suavemente su demonio pedía que guardara la calma, pese a que la tensión en sus hombros mostraba lo poco que ayudaba. Los ojos rojos reflejaban aquella mirada, con un súbito y férreo calor que quemaba con fuerza su interior, azorando su corazón y conciencia.
Kaji no soportaba a los abusones. Y hace mucho que los militares corruptos le producían especial equina.
Evoco otra bola de fuego.
Las cenizas se veían desde aquel techo.
El soldado estaba hecho una fiera.
La figura de un aturdido rubio fue la siguiente en verse.
[¿P-Pero que...?]
['¡Zap!']
Un fuerte frio se acento en su estómago.
Choco el puño contra el suelo, sintiéndose impotente.
—J-Joder…—Gruño exasperado.
En el pequeño puesto, el lastimado muchacho de bronce no pudo evitar un gruñido de profunda frustración, que la fuerte sacudida derrumbase un montón e cosas, y volviese a empujar fuera el rubio de cabello espigado no era parte de la idea de traerle dentro en primer lugar.
Menudo revés.
Suspiro, y observo con atención, nervioso.
El fuego se notaba por algunos lugares, al igual que las cenizas, alcanzaban algunos escondites. Las personas se protegían como podían, mientras que el soldado, furioso, se levantó gruñendo como un animal.
La figura de un aturdido Zap fue la siguiente en verse.
[¿P-Pero que...?]
Se sintió pálido.
El punto amarillo lo hizo ver rojo.
— ¡TÚ!—
El de rayo suspiro con alivio. —Casi la palmo...—se permitió inclinarse un poco.
—Mi comic casi se quema...—se quejó.
Un comentario tan absurdo que hizo al soldado tener un tic, soltando resoplidos y risas cortadas, mientras se encontraba rechinando los dientes.
[¡Claro que no!]
¡WHAM!
¡WHAM!
¡WHAM!
Estallido tras estallido, tras estallido. Constantemente los golpes de fuego emergían con fuerza abrumadora desde ninguna parte y colmaban la paciencia y visibilidad sin dar tiempo a reacción.
— ¡Déjales en paz!—
El fuego se dispersó, con aquella orden haciendo eco en el momento. El silencio reino, y la duda resonaba leve pero constante en los civiles escondidos.
Los muchachos sí que sabían quien era.
Lluvia sintió uno de sus ojos contraerse de forma involuntaria, con exasperación. — ¿Pero que-?—
El polvo se levantó, ante la mirada curiosa de los espectadores, al aterrizar el encapuchado con un golpe seco en el suelo.
·/ ¿Porque...?/·
Matarratas quiso darse un golpe en todo el rostro, exasperado. —Joder, pelirrojo...—Le temblaban los músculos a mas no poder.
·/ ¿Se está enfrentando a un soldado?/·
El militar estallo en carcajadas. — ¿Te sientes tan gallito que me vas a enfrentar? —Enseño los dientes en una tétrica sonrisa.
·/ ¿Quién es ese?/·
—Soldado, —
Los pobladores se ocultaban a cierta distancia, observando con confusión al joven enfundado. La capa, con capucha alzada y atada en forma diagonal, cubría su cabeza y dejaba ver muy levemente tonos verde y marrón en sus vestimentas.
·/ ¿Por qué lleva esa mascara tan rara…?/·
—Deje a estas personas en paz. —Ordeno.
La sonrisa se borró del rostro del elemental, sustituida por una mueca y ojos entrecerrados. —Muy gallito, ¿No es así...?—rezongo.
·/V-Va a morir.../·
—Digo lo que veo. —
Los ojos rojizos se escudaban tras la máscara canina, penetrando su mirada con candente ira. El accesorio nácar y negro resulto ser un útil encubrimiento a su identidad.
—Eres un militar. No estas cumpliendo tu deber. —El manto café ondeo levemente, en su parte inferior. —Debes de proteger a estas personas, no abusar de ellas… —
Al inclinar la cabeza, queriendo ahogar un gruñido, bufo.
—…Insolente… —
El siseo furioso fue ronco e intimidando. Un colosal látigo de agua se alzaba ante ellos dos, estremeciendo con la temperatura fría que el elemento despedía a los que estaban allí.
Y pálido, al igual que la chica de cabello celeste y el joven e virus, observo el ataque erguirse hacia ellos dos.
[Fantástico…]
Un nudo se formó en su estómago.
—Eh, Mr. Rubio, —Llamo.
Zap levanto la mirada, a cosa de un metro tras él, aturdido por el despliegue. — ¿E-Eh? —.
—Sal de aquí. —indico.
.
— ¡LEVEL 2! —
.
.
Y una intensa columna de vapor se levantó justo allí, con el choque del agua frente a la intensa esfera de calor.
¡Día de Actualización, si! Hace un tiempo que no me paso por aquí. Estoy atascada con el capítulo 6, y no he podido publicarlo en DA. Supongo que solo he estado haciendo tiempo, e intentado ponerme al día con mis otras historias. En fin, espero que lo disfrutaran.
—Kaira.
