Capítulo 12
No sabía nada de Sasuke en todo el día, habíamos peleado y la primera vez que vino a disculparse por ello yo estaba tan enojada que terminó enojado y herido saliendo de nuestro apartamento.
¿Él herido? ¡Yo soy la herida! Solo imaginándolo engañándome con Karin era demasiado para mí, tanto que mi bilis se revolvía en mi estómago y necesitaba vomitar de la rabia.
-Sakura's Flashback-
Me desperté con las piernas enredadas del hombre que amaba, Sasuke dormía tan plácidamente que lucía como un ángel descansando, pero por su postura y su increíble cuerpo, bueno, realmente más que un ángel era un sexy modelo de Calvin Klein a mi lado.
Faltaba apenas unos días para cumplir un año de casados y la verdad estaba bastante emocionada por ello, nunca imaginé casarme con apenas 18 años o compartir la fecha de mi cumpleaños con el civil, pero bueno, al menos eso sería una excusa para que Sasuke no lo olvidara. Boba, sabes que él no lo olvidaría.
Nuestra relación realmente era cómoda y especial, no lo sé, a veces me preocupaba que nos conociéramos tan bien que ya no nos quedaban secretos por contar y mantener el misterio entre nosotros. Sin embargo, era increíble que conociéramos lo que nos disgustaba del otro, así que evitábamos pelearnos. Ya les digo, cómodo y especial.
Regresando a lo del año de casados, Ino ya me había conseguido un sensual traje para esa noche, Sasuke había ingresado a la facultad de medicina después de egresar de la academia así que la doctora sexy lucía como una excelente temática.
El teléfono de Sasuke empezó a sonar en la mesa de su lado de la cama, pero Sasuke últimamente estaba tan cansado que lo tomé para asegurarme que no era Naruto molestándolo. Sin embargo no era Naruto, ni ningún otro hombre.
Era Karin, sí, justo con la misma mujer con la que Sasuke se había acostado durante dos años, incluso me ganaba en eso.
¿Debía contestar? ¿Estaba preparada para lo que vendría después de contestar la llamada?
Ella decidió por mí y el teléfono dejó de sonar. Medio minuto después llegó un mensaje de texto, pero no podía leerlo porque pedía algún día tipo de contraseña.
¿Desde cuándo Sasuke tenía algún tipo de contraseña en su teléfono y lo más importante, por qué no me la había dicho? Me sabía todas las contraseñas de sus cuentas bancarias y hasta la de sus redes sociales porque nosotros no nos ocultábamos nada, entonces, ¿de qué diablos se trataba esto?
Me pasé los siguientes cinco minutos intentando adivinar la contraseña, no era nuestro aniversario, por ende no era mi cumpleaños y tampoco era el de él, no era ninguno de los códigos usado en cualquiera de sus otras cuentas. Me sorprendía que el celular no se hubiera bloqueado ya.
¿La fecha de cumpleaños de su mamá? Bingo
La felicidad de adivinar la contraseña me duró menos que un respiro, porque cuando leí el mensaje, deseé no haberlo hecho.
-¿Sakura está cerca y por eso no contestas? Podemos hablar luego para quedar.
Trate de mantener la calma, yo debía estar equivocada, eso es, debía ser un error. Sasuke era mi mejor amigo y mi esposo, él no me engañaría con ella. Pero sabes que tuvo esa larga relación sexual con ella.
Mi mente podía ser bastante cruel cuando quería.
Revisé los demás mensajes, eran cortos acerca de llegar a determinado sitio o pasar después de la universidad. ¿Él no venía directamente al apartamento después de salir? Algunas veces estaba realmente cansado y tenía que forzarse a mantenerse despierto para estudiar, en las últimas semanas incluso yo me había sentido un poco dejada de lado, pero la verdad era que su carrera era más compleja que la mía y por ello no decía nada al respecto.
Pero ahora no se trataba de él agotado por la universidad que ocupaba la mayor parte de su tiempo, ahora se trataba de ella.
Sasuke a mi lado empezó a desperezarse, signo de que pronto se despertaría. Solté rápido el teléfono en su lugar esperando que él no notara lo que había sucedido.
-Hey- dijo abriendo sus ojos- hola princesa, buenos días.
Ya no eran tan buenos días en realidad. Nada buenos.
-Hey- respondí levantándome, si veía la expresión de mi rostro sabría que algo iba mal- muero de hambre, iré a preparar algo.
-Déjame tomar una ducha rápida y te ayudaré- besó mi hombro mientras yo le daba la espalda fingiendo buscar algo en los cajones.
Él ni siquiera había revisado su celular, ¿Si me estaba engañando sería lo primero en mirar, verdad?
Se metió al baño de la habitación y su celular volvió a vibrar, un nuevo mensaje había llegado. Ni siquiera lo pensé y tecleé con rapidez la contraseña. Otra vez me arrepentí de hacerlo, esta vez era Naruto.
¿Hoy era que verías a Karin? Acompañaré a Hinata a casa de tus padres, no puedes decir que pasarás la tarde conmigo.
Algo se rompió dentro de mí y solté el celular al colchón de vuelta. Tenía que respirar, yo solo tenía que continuar respirando.
-Sasuke- alcé la voz esperando que no notara que empezaba a romperse.
-¿Qué sucede Sak?- respondió desde la ducha aún sonando.
-¿Quieres que salgamos hoy?- me tomé un largo respiro- podemos pasar la tarde en la playa.
Por favor, di que sí. Dilo.
-No puedo Sak- escuché y mi corazón se encogió- quedé en salir con Naruto esta tarde.
-Genial, no pasa nada- las lágrimas se cernían en mis mejillas- ¿Quieres que vaya contigo? No veo a Naruto desde hace semanas.
Di que sí, tienes que decir sí. Por favor, necesito que digas sí.
-Sak- el ruido de agua se detuvo junto con mi respiración- Naruto y yo teníamos una conversación pendiente, ya sabes, cosas de hombres.
Tenía que salir de esa habitación, tenía que hacerlo pronto o la realidad me destruiría.
Abrí el refrigerador y empecé a sacar todos los objetos que encontraba a mi alrededor, cocinar definitivamente me calmaría y justo ahora podía hacer un banquete completo. Las manos me temblaban cuando saqué las naranjas y casi hice malabares con la miel y la leche. Los huevos no tuvieron la misma suerte.
-¡Maldición!- exclamé al ver los huevos rotos en el piso, justo como mi matrimonio.
Agarré un trapo del mesón pero ya las lágrimas caían fervientemente al piso, era una llave que parecía no poder cerrarse.
-¿Qué pasó Sak?- salió Sasuke rápidamente a la cocina mirándome preocupado.
-Solo- me sequé con rapidez las lágrimas pero muchas otras remplazaron en lugar de las antiguas- solo se me han caído los huevos.
Sasuke me miró buscando una manera de comprender lo que sucedía.
-¿Estás llorando porque se te han roto unos huevos?
Asentí a medias mientras cientos de lágrimas caían, llevé mis manos a mi cara pero ni eso las detenía.
-Hey Sak- Sasuke se arrodilló a mi lado y no estaba segura si lo quería justo ahí o muy lejos- ¿esto no es por los huevos, verdad?
Negué moviendo la cabeza, pero aún no podía verlo. Él era el amor de amor de mi vida, era la única persona que se supone nunca iba a traicionarme.
-¿Qué está mal Sak?- pasó una mano por mi cabello.
Tomé dos bocanadas de aire antes de poder decirle la verdad.
-He leído los mensajes de tu celular- lo miré finalmente.
Su cara pasó de confusión a descubrimiento en cuestión de segundos. Se levantó con rapidez dirigiéndose a la habitación y regresando en cuestión de segundos con el celular en mano.
-¿Por qué has leído mis mensajes?- dijo con una nota de enojo en su voz.
Vergüenza era lo que debería tener. Quizás no lo siente, Sakura.
-¿Por qué me has mentido?- pregunté con la voz rota- dijiste que te encontrarías con Naruto pero tienes otros planes por lo que veo.
-Sakura, todo tiene una explicación.
-Necesito escucharla entonces- pedí.
-Sak- se pasó una mano por el cabello, totalmente frustrado- no puedo explicártelo ahora.
-Por favor- rogué llorando- al menos miénteme, inténtalo.
-Sak-se arrodilló- las cosas no son lo que parecen.
Lo empujé y me levanté del piso.
-Tienes las pruebas en tus propias manos- siseé- ¿Ni siquiera puedes explicar por qué te encuentras con ella?
-Es solo una amiga- replicó.
Supongo que eso era lo que todas las mujeres engañadas escuchaban de sus maridos. ¿Cómo esas mujeres sobrevivían a eso? ¿Qué llevaba a un hombre a sonreír por el frente mientras ocultaba otra relación al "amor de su vida" y cómo las mujeres podía creer el "solo una amiga"?
-Vete- señalé la puerta.
-Sak- intentó acercarse y di dos pasos atrás.
-Por favor, vete.
Las lágrimas caían con más fuerza esta vez, Sasuke me miró frustrado una última vez antes de irse justo como le había pedido.
-Fin del flashback-
Regresando a la realidad las cosas no eran mejores, Sasuke había intentado hablar conmigo hace pocos minutos pero la conversación había terminado en gritos, él todo lo que quería de mí era confianza y yo todo lo que le pedía era honestidad. El timbre la puerta del apartamento volvió a sonar, Sasuke no entendía que no podía perdonarlo sin una explicación al respecto.
Estaba preparada para abrir y cerrarle la puerta en la cara, pero tras ella Hinata e Ino me miraban con preocupación.
-Naruto no ha querido darme detalles-anunció Hinata entrando con Ino detrás- pero supuse que debíamos estar aquí.
-Traje tu helado favorito- señaló Ino dejándolo en el mostrador. El helado favorito de Sasuke, que con el tiempo a ti te encantó.
Empecé a llorar y ellas solo me abrazaron.
-¿Qué está mal?- preguntó Ino suavemente.
-Él- ni siquiera podía decirlo en voz alta-él me está engañando.
Ellas me miraron como si acabara de contarles que el cielo era plateado y acababa de ver a un cerdo volando por ahí.
-¿Sasuke engañándote?- preguntó Ino lentamente- ¿estás segura Sakura?
Asentí secando mis lágrimas.
Ellas me dieron la fantástica charla de por qué podía estar equivocada y los mil actos de amor que Sasuke me hacía. Prepararon el almuerzo y no se fueron hasta que les juré que me sentía mejor y que hablaría con Sasuke. Yo era una buena mentirosa, porque precisamente con Sasuke era la única persona con la que no quería hablar.
Amanecí con náuseas terribles, ya decía yo que tanto helado no podía ser bueno. Mi estómago rechazaba mucha comida desde hace semanas y cada vez que comía más de la cuenta las ganas de vomitar eran incontrolables.
Busqué los antiácidos en mi cartera pero no encontraba ninguno, ¿yo no tenía una lista con todas las cosas que me hacían falta para salir a comprar? Odiaba ser aquella mujer que necesitaba de listas para recordar cosas, pero ya que no salía de casa hace días, me coloqué un suéter y fue al supermercado. Un poco de aire no me haría mal.
Acondicionador, por supuesto, con razón no encontraba el bote hace dos semanas, se había acabado y no me había dado cuenta. Pastillas antiácidos, perfecto, con que también faltaban y no me había dado cuenta. Tampones, que suerte que no los había necesitado desde…
…¿desde cuándo no los había usado?
-Señorita, ¿se encuentra bien?- una dependienta me miró preocupada.
Empecé a hacer cuentas mentales, ¿cuándo era la última vez que me había enfermado? Había estado tan ocupada con los exámenes de la universidad que ya ni lo recordaba y luego viajé donde mi madre, no tampoco. Un vago recuerdo de comprar tampones vino a mí, pero ese recuerdo tenía más de un mes en mi memoria. No, no podía ser cierto.
Yo tomaba pastillas anticonceptivas y normalmente no me saltaba ninguna, no podía estar embarazada, ¿verdad?
-Está usted pálida-la dependienta me seguía hablando- ¿necesita algún medicamento en específico o un doctor?
-No, no- negué con rapidez- yo, yo estoy bien. Bien embarazada Sakura.
Ahí, en el estante de los tampones, las cajas de pruebas de embarazo lucían aterradoras. Tomé un par y recé por estar equivocada. No podía estar embarazada justo cuando descubría que Sasuke me engañaba.
Bien pude entrar en un ataque de pánico cuando las dos rayas en ambas pruebas indicaban positivo. Necesité respirar tantas veces y sentarme en el piso del baño para estar segura que no iba a desmayarme ahí mismo.
¿Qué haría? Ni siquiera había cumplido 19 años aún, apenas iba por el segundo ciclo en la universidad y mi esposo me estaba engañando con su amiga con derechos de la secundaria.
¿Qué diablos haría?
Me recosté en la cama cuando conseguí ponerme de pie del baño y tomé mi celular para llamar a alguna de las chicas, ellas podrían tranquilizarme. Aunque sabes que el único que siempre ha podido hacerlo es él.
Callé mi voz mental al notar una gran cantidad de llamadas y mensajes de felicitaciones. ¿Ahora también había olvidado mi cumpleaños? Perfecto Sakura.
Pasé el resto de la tarde acostada en mi cama analizando los hechos y lo único que estaba claro era que estaba jodida. Yo había pasado todo el tiempo acariciando mi vientre, buscando una fuerza misteriosa de ahí.
Todo saldrá bien Sakura, todo saldrá bien.
Con ese pensamiento salí de la cama y empecé a arreglarme, el padre de Sasuke había concretado una reunión por nuestro aniversario y había aceptado encantada porque mi madre podía venir y mi padre no tenía voz ni voto en ello. Justo ahora me arrepentí de tener que ir a la cena, pero debía sonreír por las próximas horas y fingir que no estaban sucediendo los hechos de las últimas 72 horas.
Fui la última en llegar al restaurant, Sasuke y nuestros padres ya estaban ahí. Sonreí amablemente a mi mamá que me miraba perspicaz, como si sospechara que algo no iba tan bien. No tienes ni idea mamá.
Mi apetito había regresado cuando pedimos nuestra orden y me pasé comiendo unas costillas mientras sonreía a mi madre y mi suegro que mantenían amena la conversación de la que no quería ser parte.
Mientras esperábamos el postre, Sasuke tomó una de mis manos y las mantuvo juntas por debajo de la mesa. Peleé durante el primer minuto pero él obviamente tenía más fuerza que yo. Me rendí y apreté con fuerza la de él, el hombre a mi lado era mi mejor amigo de toda la vida, el único que siempre había estado para mí, mi esposo y el padre de mi futuro hijo. Él era una de las razones por la cual había sido tan afortunada toda mi vida, no importa lo que hubiera sucedido, nosotros íbamos a arreglarlo, nosotros íbamos a superarlo, nosotros íbamos definitivamente a estar bien.
Me permití sonreírle ampliamente y él me sonrió de vuelta, como si una carga pesada se hubiera liberado de sus hombros y al fin podía sonreír en toda la noche.
Aunque habían traído mi postre favorito no aparté mis ojos de los de él ni para agradecerle al camarero. Comía mi postre pero sus ojos me declaraban todas las palabras de perdón y amor que no podía decir con nuestro público familiar ahí.
-¡Dios!- exclamó mi madre y mi conexión visual con él se rompió de la impresión. Mis ojos pasaron de ella al lugar que la había sorprendido.
Justo en medio del postre había un anillo brillando.
Sasuke tomó el anillo y lo limpió mientras se arrodillaba.
-Sakura- tomó mi mano- sé que no soy perfecto, sé que soy testarudo, sé que que con lo increíble que eres podrías encontrar a cualquier persona que te haga feliz, pero también sé que jamás descansaría mientras lucho para que el único lugar en el que prefieras estar sea a mi lado. Eres mi mejor amiga y mi esposa, quiero continuar amaneciendo a tu lado cada mañana, riendo con tus bromas y pasar todo el tiempo que la vida nos ofrece juntos. Este año a tu lado ha sido el mejor en mi vida y quiero verte de blanco caminando al altar hacia mí para reafirmar nuestros votos de amor. Una vida a tu lado es el verdadero paraíso, así que cásate conmigo y quédate para siempre.
Empecé a llorar y lo besé, no me importaba todo lo que había pasado en los últimos días, ese era mi Sasuke. Los aplausos de mis padres y mi suegro no se hicieron esperar.
-Por esto hablaba con Karin- susurró a mi oído señalando el diamante en mi mano- su tía es la mejor en Italia y quería hacer mi propia joya para ti, lo siento por no explicártelo antes.
Lo besé de vuelta, sabiendo en mi corazón que ya no necesitaba una explicación porque le había disculpado antes.
Después de despedirnos de nuestros padres fuimos a la habitación de hotel que Sasuke había rentado e hicimos el amor lo que restó de la noche. Cercano de las dos de la madrugada normalmente hablábamos acerca de nuestras preocupaciones y miedos, una costumbre que francamente yo adoraba.
-¿Sabes?- dijo jugando con mi cabello mientras mi cabeza descansaba en su pecho- Siempre soñé en pedirte matrimonio en ese restaurant con un anillo delicadamente esperando por ti en el postre, olvidé las palabras exactas que planeaba decirte así que improvisé.
-Incluso así tus palabras fueron maravillosas- indiqué alzando la cabeza para verlo.
-Te va a parecer una tontería- sonrió con vergüenza- yo soñaba con que él día en que te lo pidiera me dirías que estabas embarazada. Lo sé, lo sé, es demasiado pronto pero soñaba con ello.
El silencio reinó en la habitación y él me miró fijamente.
-La verdad es que- tomé una bocanada de aire- ¿a qué estrella le estás pidiendo esos deseos? Es una de las buenas, porque se te están haciendo realidad.
-Dios, ¡Sakura!- sonrió y me besó fuertemente- eres… eres… ¡quédate para siempre!
-No necesitas pedirle ese deseo a las estrellas- le besé de vuelta- tu eres mi lugar favorito en el mundo.
El único lugar en el que siempre quiero estar, mi propio hechizo de amor vuelto realidad.
Fin
¿Les gustó? Muchas gracias a todos los que han seguido este fic. Este último capítulo me ha costado mucho escribirlo, no por falta de imaginación pero sí porque la pantalla de mi computadora está medio dañada y me ha tocado medio a ciegas escribir; he tratado de corregir los errores, pero si encuentran alguno, me disculpo desde ya.
Hoy subiré el primer capítulo de mi nuevo fic, del que no tengo idea alguna de cómo continuará así que nos sorprenderemos juntos otra vez. Espero arreglar pronto mi pantalla y poder subir el siguiente sábado el siguiente.
Muchas gracias a todos, en serio.
