19 años después (Parte 1)
-No sé cómo lo consigues-dijo mi flamante esposa en el asiento del copiloto.
-¿Conseguir qué?-pregunté enfocado en el tráfico.
-Nuestro aniversario- la observé por apenas un momento-llevamos 19 años casados y sigues sorprendiéndome.
Solté una de las manos del volante para tomar la de ella.
-Lo mejor para la mejor-besé su mano.
Cualquiera pensaría que después de tantos años mis atenciones hacia ella disminuirían, bueno, en realidad nadie lo creía, excepto mi suegro, por supuesto. Si bien había terminado aceptando nuestro matrimonio, jamás dejaría pasar una oportunidad para hacer algún comentario de que Sakura podía haber conseguido algo mejor.
Y quizás ella podría haber conseguido algo mejor, pero jamás la dejaré descubrirlo.
Yo, sin duda alguna, no podía pedir nada más. Teníamos dos hijos, Sarada de 17 años y Takasu de 14. Gozamos de salud y nuestra economía seguía subiendo, yo había terminado estudiando medicina y convertido en cirujano cardiovascular, mientras Sakura había escogido estudiar negocios.
-¿No teníamos que recoger a Takasu?-preguntó mi esposa cuando ya estábamos por llegar a casa.
-Me pasó un mensaje de que se quedaría donde Boruto-expliqué.
-No guardemos el carro al garaje entonces-propuso-probablemente Mikoto tenga hambre y podemos pasar recogiendo algo de comer para ella.
-Tienes razón-acepté-estoy imaginando aquel risotto de tu hotel favorito.
-El sábado, lo prometo-mordió su labio sintiéndose culpable por tener que viajar para un congreso-tú y yo, solos y la playa.
-Y un montón de sexo-aseguré atrayéndola a mí en la puerta de nuestro hogar.
-De eso tendremos un montón esta noche también -agarró mi camisa con fuerza.
La risa que solté no me duró mucho, cuando Sakura abrió la puerta todo sucedió demasiado rápido.
Ahí estaba mi hija de 17 años en brasier, desesperadamente tratando de colocar su blusa y Hayato, el hijo de Temari y Gaara terminando de abrochar los botones de su camisa. Y luego estaba yo, queriendo agarrar al hijo de nuestros amigos y romperle la cara y luego estaba mi mujer haciendo de escudo humano del muchacho.
-Por Kami, Sasuke para-Sakura me abrazó en un intento de detenerme.
-Papá por favor-gritaba Sarada ayudando a Hayato a levantarse del piso donde había terminado después del puñetazo que le di.
-Sasuke, por favor, para-me miró Sakura al borde de las lágrimas.
Llevaba conociendo a Sakura 33 de mis 38 años de vida y nunca le había negado antes algo, así que al verla llorando solo tuve que tomarme un respiro.
-Vete Hayato, ahora-ordenó mi mujer todavía sosteniéndome, que respirara para calmarme no estaba disminuyendo mis ganas de asesinarlo.
El chico no lo pensó dos veces, tomó sus zapatos e hizo ademán de acercarse a Sarada de nuevo, nada que un segundo "vete" de mi esposa no impidiera.
Siempre me había sentido orgulloso de la excelente relación en nuestra casa, nuestros vecinos siempre comentaban que nosotros jamás discutíamos. Cuando el click de la puerta sonó anunciando que estaba cerrada, sentí como un huracán había entrado en nuestra casa.
-Papá-ahí estaba, mi pequeña hija, la luz de mis ojos, todavía despeinaba, viéndome a través de las lágrimas.
-Vete a tu cuarto-indicó Sakura, quien no había soltado mi brazo todavía.
-Pero mamá-replicó.
-A tu cuarto, ahora-alzó la voz.
-¿Lo sabías?-pregunté furioso mientras nuestra hija corría por las escaleras al piso superior.
-Por supuesto que no Sasuke-me miró enojada-tú y yo no tenemos secretos.
-Voy a matar a ese mocoso-anuncié golpeando la pared más cercana.
-Tú no vas a matar a nadie-exclamó-es el hijo de nuestros amigos y son unos niños.
-¡Por supuesto que son unos niños-volví a golpear la pared-pero claramente no estaban haciendo cosas de niños en nuestra maldita sala!
-Tienes que calmarte ahora-ordenó Sakura.
-Por Kami, no esperes a que me calme, era mi hija la que estaba colocándose el brasier cuando entramos a nuestra casa.
-También es mi hija-señaló-y quiero que recuerdes que nosotros también tuvimos su edad.
-¿Así que ahora estás a su favor?-pregunté -era lo que me hacía falta, que no estuvieras ni un poquito enojada por el asunto.
-Por supuesto que estoy enojada-dijo-ella no me contó que estaba en una relación y que era lo suficiente seria para tener sexo.
La palabra sexo hizo que viera rojo de la rabia.
-¡Es una niña!-grité. Probablemente ya no.
-Yo tenía prácticamente su edad cuando tuve sexo por primera vez-argumentó. Y tú eras mucho más joven.
Mi cerebro estaba mitad fastiándome, mitad haciéndome entrar en razón.
-¡Estábamos casados!-inquirí.
-Por supuesto, pero fue porque nos casamos a los 18-explicó todavía enojada.
-No importa, es demasiado joven-golpeé la pared por tercera vez.
-Deja de golpear la pared Sasuke-ordenó-este día llegaría tarde o temprano.
-Pues habría preferido que fuera muchísimo más tarde. O quizás nunca.
-Sasuke no puedes estar tan cerrado de mente.
-Y tú no puedes estar a su favor en esto, te lo prohíbo.
-¿Prohibirme?-preguntó ahora furiosa-al menos uno de los dos debe ser racional.
-¿Racional? Mi mujer es una estúpida ahora. Oh amigo, la has cagado.
-Pues la estúpida de tu mujer se va en este momento a la cama-dijo tomando su cartera del piso-¡sola!
-¡Bien!-dije dirigiéndome a la habitación de Takasu y cerrándola detrás de mí con un sonoro golpe.
Bueno, nuestros vecinos ya no podrían decir que nunca nos habían oído discutir.
¡Hola! A pesar de que esta historia terminó hace muchísimo, hoy me dieron ganas de escribir otro epílogo. Dejenme reviews haciéndome saber que han encontrado esta publicación y qué piensan acerca de ella. Besos.
