19 años después (Parte tres)
Me desperté con el pensamiento que debía hacer algo importante. Sakura había confirmado con un corto mensaje de que había llegado bien a Florencia para su congreso de negocios, Sarada acababa de irse al colegio después de estar encerraba en su habitación todo lo que restó del día anterior indicando con claridad que seguía enojada porque no había firmado el consentimiento de su viaje de fin de curso y Takasu iba a colegio con Boruto, el hijo mayor de Naruto y Hinata. ¿Qué se me podía estar escapando? Revisé mi agenda varias veces y me aseguré de llamar a mi secretaria de camino al trabajo, asegurándome de que no estuviera olvidando nada.
-No señor, su primera cita está apuntada para dentro de dos horas-avisó Tsion desde el otro lado de la línea-pero lo iba a llamar justo ahora, el Dr Gaara llegó y lo está esperando en su oficina.
Oh, mierda, por supuesto había olvidado algo. Como explicarle a uno de tus más preciados amigos del colegio y la universidad por qué has golpeado a su hijo.
-Llego en dos minutos-avisé a mi secretaria y colgué la llamada.
Temari y Gaara fueron los primeros en nuestro grupo de amigos en anunciar que estaban esperando un hijo, lo que causó una gran sorpresa, sin duda. Los únicos casados en aquel entonces éramos Sakura y yo y todos siempre asumimos que ellos estaban esperando a estar casados para tener sexo, nuestro error. Lo que sucedió es que simplemente habían esperado salir del colegio para tumbar esa abstinencia suya y formar una familia apenas pudieran, lo que sorpresivamente fue más pronto de lo que creímos. No dudamos en darles nuestra bendición y apoyo, no conocía alguien más maduro que Gaara ni nadie con más aura maternal que Temari, además, ambos habían tenido sus propios prejuicios familiares a su manera, así que todos confiamos que aunque fueran jóvenes, criar niños no sería tan difícil para ellos. Nuestros primeros hijos habían nacido con apenas cuatro meses de diferencia y aunque contábamos con la madre de Sakura, era refrescante tener amigos que llevaran un poco de tiempo en la labor para alentarnos a quitar los miedos de ser padres primerizos que podrían cagarla por completo.
Gaara había entrado conmigo a la facultad de medicina, así que aunque Naruto siempre había sido mi mejor amigo, fue Gaara quien entendía lo que involucraba estudiar medicina y ser padre al mismo tiempo. Como internos, incluso remplazamos guardias del otro para no perdernos momentos importantes en familia. Y aún así no podías tener el detalle de explicarle por qué golpeaste a su hijo, imbécil.
-Gaara-saludé tan pronto entré a mi oficina, colocando mi maleta en el escritorio. No sabía de qué otra forma saludarlo, éramos demasiado amigos como para darle un frío saludo con la mano y no nos habíamos visto en casi un mes porque trabajábamos en hospitales diferentes y él estaba dictando un congreso en Pekín, así que un abrazo habría sido más apropiado, pero yo nunca me había encontrado en la posición de agredir al hijo de un amigo, así que no tenía idea cual era el protocolo apropiado. Maldición.
-Uchiha- Gaara nunca me saludaba por mi apellido, eso era una pésima señal-imaginarás mi sorpresa cuando ayer llegué a casa y descubrí que Hayato tenía un moretón en la cara y que fuiste tú el causante.
-¿Un trago?-pegunté señalando el whisky. Necesitaba un poco de alcohol si quería sobrevivir a esto.
-¿No es muy temprano para beber?-sin embargo acercó su mano aceptando el vaso. Bien, las cosas no estaban tan mal.
-Probablemente, pero he tenido un fin de semana infernal-confesé tirándome en el mueble más cercano de mi oficina-lo cual es ridículo considerando que era mi aniversario con Sakura.
-Temari me lo recordó-indicó sentándose en el mueble frente al mío-fue lo único que me impidió presentarme en tu casa anoche mismo.
-Se fue ayer en la tarde por un congreso en Italia de todas formas-avisé desganado-mira, sé que debía llamarte y explicártelo antes de que llegaras a tu casa y te encontraras a Hayato así, pero he tenido muchas cosas en la cabeza y aunque nuestra amistad cambie, valoras la honestidad y debo confesar que volvería a golpear a tu hijo si pudiera.
-Hayato se aseguró de explicarme la situación-tomó de su vaso-y aunque al principio estaba furioso, anoche me puse a pesar de que si se tratara de Mika yo habría herido de maneras muchas más desagradables al muchacho, sean quienes sean sus padres.
-Créeme que no querrás que Mika crezca-aseguré sirviendo un poco más de whisky y rellenando su vaso-yo no me había sentido con deseos tan serios de cometer asesinato desde que estábamos en el colegio.
Bien Sasuke, avísale de que querías matar a su hijo, muy brillante de tu parte.
-No te culpo, no del todo-se sinceró-pero me pregunto qué haremos ahora.
-No tengo la menor idea-bebí de mi vaso-Sarada no me habla, Sakura está de viaje pero seguramente sigue enojada conmigo por mi reacción y no me imagino viendo a tu hijo a menos de diez metros de mi hija.
-¿Sabes que ya llevan un año saliendo?-preguntó.
Asentí con amargura. Un entero año y Sarada no había dicho absolutamente nada, qué bonito.
-Temari lo sospechaba desde hace algún tiempo-relató-pero parecía ayer cuando nuestros hijos se jalaban los cabellos el uno al otro diciendo cuánto se detestaban que yo realmente no quise creer que algo podría estar sucediendo.
-Nosotros no teníamos la mínima idea, Sarada no se lo contó a su madre porque entonces me lo diría a mí, así que decidió callarlo por todo este tiempo. Me siento defraudado como padre, ¿sabes?-confesé-y no es porque salga con tu hijo o con cualquier chico aunque admito que eso me hace ver rojo de la ira, pero estoy molesto conmigo mismo de que mi propia hija no me tenga la confianza suficiente para contarme sus cosas aunque sepa que me pondré furioso.
-No seas tan duro contigo mismo-Gaara me dio una media sonrisa-a su edad yo ya estaba fuera de mi propia familia y tú ni siquiera hablabas más de una vez al año con tu padre, creo que conseguimos más de lo que soñamos.
-Incluso así-suspiré dejando el vaso en la mesa más cercana, dos vasos eran suficientes, yo tenía que trabajar dentro de poco después de todo-creo que tenía la pequeña fantasía de que sería el mejor amigo de mi hija o que al menos Sakura lo sería.
-Por favor Sasuke, no podemos tenerlo todo-se levantó-yo tampoco sé que piensan mis hijos la mayoría del tiempo, solo me sigue esforzando para ser el buen padre que prometí que sería.
-Y lo eres amigo mío-me levanté y tomé su vaso ahora vacío-realmente lamento no hacerte esa llamada, debías saberlo por mí.
-No te preocupes, es pasado para mí ahora-me sonrió-pero definitivamente nunca se me ocurrió que nos convertiríamos en familia en el futuro.
-No vayas por ahí-lo miré fijamente-Sarada apenas tiene 17 años, muchas cosas pueden pasar en el futuro.
-Lo sé-se rió-pero sé cómo crié a mi hijo Sasuke, si crees que no va en serio, estás equivocado.
-¿No podemos separarlos y encerrarlos bajo llave hasta que crezcan un poco más?-me lancé al mueble de vuelta, un gesto muy infantil de mi parte.
-¿Hasta que crezcan un poco más o hasta que nos acostumbremos a la idea?-preguntó acercándose a la puerta.
-Ambas, supongo.
-Tengo que regresar al trabajo lamentablemente-indicó tomando la manija-pero quiero que pienses detenidamente que a la edad de mi hijo tú ya sabías que Sakura era la única para ti y si ella te hubiera correspondido mucho antes no hubieras permitido que nadie se interpusiera entre ustedes, ni siquiera su padre.
Acto seguido se marchó, dejándome con dolor de cabeza. Maldito Gaara.
¡Hola queridos míos! Aquí está la tercera parte de este epílogo y espero que sea de su agrado. No les puedo decir cuántas partes más tendrá porque no tengo ni la mínima idea, lo cual es bueno, tomando en cuenta que cuando escribí el primer capítulo de esta historia tampoco sabía cuánto duraría. Muchas gracias a todos los que están siguiendo esta historia y un agradecimiento especial para Vactory, leerte me alegró el corazón.
En fin, espero pronto tener el siguiente capítulo de esta historia, espero leerlos en sus reviews.
Un abrazo a todos.
