Vuelvo en esta mi cuarta semana, publicando un nuevo capítulo y esperando les guste, tal y como los demás, acepto sus comentarios con los brazos abiertos y espero mi historia no les aburra. Por cierto, a partir de aquí aparecerá un personaje propio, quien ayudara a Fullbuster a darse cuenta de lo que siente por Juvia, quiero aclarar que su relación con este personaje no es en forma romántica, la chica solo lo ayuda, no malinterpreten.
También debó decir que por fin termine el anime por lo cual puedo ahora puedo aclarar que la historia se desarrolla después de los juegos mágicos y también que Minerva no se va de Sabertooth, a petición de una personita que me dio una idea.
Por cierto, agradezco que no me hayan dado de tomatazos con el capítulo anterior, pero bueno, mis ideas estaban en este y el próximo.
Sin más que decir los dejo con el cap. Espero les guste.
Disclaimer.- los personajes no me pertenecen, si no a su gran creador Hiro Mashima, yo solo los pido prestados para mis locuras XD.
Disfruten de la lectura.
Capítulo 4.- cambiando...
Había pasado unas 2 semanas desde que el mismísimo Natsu le había dicho que se tomara enserio a Juvia, después de haber adelantado un gran tramo del camino los había tomado por sorpresa una gran tormenta, que era insistente y ya llevaba toda esa semana sobre de ellos, entre todos habían decidido hospedarse en el casa de una agradable mujer de la tercera edad quien muy amable había dado su casa.
Era una casa muy bonita, de esas estilo hacienda de tres pisos, algo descuidada pero muy acogedora, en la casa vivían solamente la amable viejecita y su amable nieta, una linda chica de 20 años de cabello negro, piel blanca y ojos azules que se la pasaba hablando de su prometido que se encontraba en un viaje de negocios.
Los habían recibido con los brazos abiertos, mientras la viejecita se la pasaba alagando a Erza por su amabilidad, Natsu se la pasaba devorado todo lo que encontraba junto con Happy, y Lucy escuchando las experiencias de la chica aprovechándolas para sus historias, Gray se la pasaba pensando, mirando penetrantemente la lluvia, en cierta manera, le recordaba a ella, ese último tiempo se había dado cuenta de que la extrañaba, no mucho, pero lo suficiente para comenzar a pensar en todo lo que la chica hacía por llamar su atención, y empezar a darse cuenta de que la chica en cierta medida era importante para él, pero todavía no podía decir que era "amor".
-Fullbuster-sama ¿se encuentra bien?-Volteo al escuchar la voz femenina, encontrándose con la chica pelinegra mirándolo preocupada, el solo asintió, sentándose en el marco de la gran ventana y volviendo a admirar la lluvia
- Ami ¿verdad?, no se preocupe, me encuentro bien-El nunca volteo a verla, pero podía sentir como ella se acercaba con preocupación, Ami tomo su hombro y con brusquedad la obligo a mirarla a los ojos
-Usted no me engaña, yo conozco esos ojos, son iguales a los míos, usted extraña a la persona a la que ama- La dulce chica le sonrió con alegría, mientras el desviaba la mirada, ensombreciendo su mirada y susurrando un leve "no puedo decir que la amo", ella alcanzo a escucharlo y le dio un ligero golpe en la cabeza con sus dedos, atrayendo su atención- ¿Por qué dice eso?-
-En realidad no sé si la amo, es especial para mí, pero no sé de qué manera- Gray por fin confeso lo que llevaba en el pecho desde hace mucho tiempo, aun mirando la lluvia, mientras sentía algo extraño en el pecho al pensar en la chica del agua, como en esos mismos momentos, en Magnolia podría estar lloviendo igual o más fuerte que en ese lugar, y todo por él.
-entonces yo le ayudare a averiguarlo- Ami sonrió amablemente, mientras a su alrededor se formaba un aura emocionada, y daba vueltas emocionada al estilo ballet, a Gray se le escurrió una gotita de sudor por la frente mientras analizaba por qué le había dicho aquello a aquella loca.
-¿Cómo porque arias eso?-A Fullbuster no le caía la idea de la pelinegra se intentara meter en su vida sentimental, o lo que fuera, pero noto como la chica bajo la mirada y sonrió débilmente.
-Porque... creo saber cómo se siente ella-
Flash Back
Ella siempre lo había amado, desde que tenía uso de razón, él era hijo de un gran asociado de sus padres, y el hermano mayor de su mejor amiga, tendría unos 5 años cuando él ya tenía 15, era un joven viril, de cabello negro largo atado en una coleta alta, y ojos azules, muchas veces les decían que ellos eran hermanos, pero para ella, eran el príncipe azul y la princesa.
-Ne... ¿Te casarías conmigo cuando sea grande? ¿Me esperaras?-Le había dicho cuando el cumplió los 17, y con una agradable sonrisa él le había dicho que sí.
-Acepto-
No lo cumplió, a los 20 años él se casó con una jovencita rica y de la alta sociedad, y para colmo, con 10 años ella fue la que cargo el velo de la novia, aquel día sonrió ante él, pero lloro toda la noche, aun así su amado se veía feliz, amaba a su novia y ella a él, pero cuando Ami cumplió los 12, ella murió de una rara enfermedad, su amado príncipe se volvió frio y seco, y no trataba bien a nadie, pero ella seguía estando a su lado, cada día, cada tarde, ella lo iba a ver, y lo obligaba a salir de su casa y hacerlo vivir, pero el solo la menospreciaba, la trataba como a cualquier sirvienta y demás.
-¡Alégate! ¡Te odio! ¡Déjame disfrutar mi soledad en paz!-Él le había gritado con todas sus fuerza y la alejo de él en frente de todos, se sintió destrozada, triste y desolada, odiándolo tanto como lo había amado.
Fin Flash Back
-¿Qué paso? ¿Cómo terminaron juntos?- A Gray se le había bajado el color, el pensar todo lo que debía pasar Juvia tratando de estar con él y cada maltrato que él le hacía le provocaba tristeza, era una persona horrible, y por mucho.
-Cumplí 17 y mis padres me comprometieron, era un joven atento, muy amable, y del cual podría decirse que me enamore, pero el día antes de mi boda él fue a verme, me secuestro de casa y me llevo lejos a un bosque extraño, ahí el me pidió perdón, por todo, hasta por haberse casado con ella, por no haberse dado cuenta, él me dijo "perdona que no me allá dado cuenta antes que mi tierna pequeña se había trasformado en una hermosa mujer" y entonces me pidió matrimonio, volvimos a casa, poco después mis padres murieron, pero él siempre estuvo para mí- La chica sonrió mirando la lluvia a través de la ventana- por lo tanto debo de advertirte algo...-
-¿Qué?-
-si mi prometido no hubiera llegado en ese momento, yo me hubiera enamorado del otro y estaría con él, en pocas palabras, si tardas demasiado podría ser demasiado tarde- Volvía a escuchar aquellas palabras, Natsu también le había advertido eso, de pronto un rayo cruzo el cielo, y una sola palabra cruzo su mente, una que le causo escalofríos y unas ganas inmensas de estar con Juvia.
"LUZ"
Había pasado 2 semanas enteras ayudando a los miembros principales de Sabertooth, unas semanas llenas de alegría y diversión, el cielo ya no era tan penumbroso, cada día amanecía nublado, pero dejando pasar algunos rayos de sol, había hablado con sus amigas, sin mencionar para nada a Sabertooth sobre cómo se encontraba "mucho mejor", y les había pedido que no la fueran a buscar, ya que saldría seguido, decidió esperar un poco para volver al gremio, pero todos los días se les unía a los de Sabertooth, iban a desayunar, a la biblioteca y por las tardes se divertían en grande.
Durante esos días había fortalecido su amistad con Yukino, coincidiendo en muchas cosas y descubriendo que eran bastante compatibles, le encantaba ayudar a la peliblanca con los libros ya que tenían buenas y largas charlas sobre ellos mientras hacían su trabajo, con los Exceed se llevaba muy bien, mientras trabajaban, tendía a abrazarlos y a hacerles cosquillas y ellos igual, con Rogue era una relación más profesional, trabajan bastante, pero de vez en cuando charlaban de cosas bastante interesantes y que nadie más que con el pelinegro se atrevería a charlar, mientras que con Sting, bueno, solo perdían el tiempo, riendo, jugando o molestándose entre sí dejando de lado el trabajo, por lo que Rogue decidió poner un horario en donde Sting solo podía estar con Juvia después del trabajo (XD).
-Juv, ya es hora de irnos, Rogue tú también, mañana le seguimos-Sting ya estaba desesperado por salir de aquel lugar, su olfato solo podía percibir polvo a montones, y después de esos días, ya empezaba a darle alergia, los 2 mencionados asintieron y salieron, despidiéndose como de costumbre de la señora bibliotecaria, que como normalmente hacia los despedía con las palabras "espero que mañana se pongan serios en su trabajo" a vista de la señora, solo se la pasaban jugando, aunque en cierto grado tenían razón.
-Sting, a Juvia le gustaría ir a un café, ¿irías con ella?-La maga de agua ya había agarrado confianza, más de la necesaria, con el maestro del gremio, inclusive podría decirse que le gustaba mucho estar a su lado, en el momento en que un sonriente Sting instintivamente diría que sí, Yukino se paró frente a él mirando a la peli azul con una gran sonrisa.
-Perdona Juvia-san, Rogue-kun necesita hablar con Sting-sama, y yo contigo, entonces ¿Por qué no vamos al café juntas?-La peliblanca tomo de la muñeca a Juvia y antes que esta pudiera contestar ya era llevada por la maga celestial, Sting miro a Rogue confundido, el pelinegro le hizo señas de que lo acompañara, seguido por los 2 Exceed, pero a mitad de camino, estos decidieron irse un poco más alejados, el tema del que tendrían que hablar esos dos era bastante serio como para que ellos se metieran.
Mientras las 2 magas habían llegado a un pequeño café, uno estilo aristocrático, con mesitas de marfil blanco en la parte exterior, ellas tomaron lugar en una, mientras Yukino pedía un café descremado y una magdalena de vainilla, Juvia había pedido un té de rosales y un pequeño pastel de manzana.
-¿Qué quería hablar Yukino-san con Juvia?-La maga de agua empezó a beber su te, cuando sintió la mano de su acompañante bajando la tasa e indicándole que pasara el trago, obedientemente lo hiso, Yukino tomo aire y volvió a pensarse bien lo que iba a ser, pero la duda la carcomía y no importaba si sonaba entrometida.
-¿Te gusta Sting-sama?-Juvia abrió los ojos enormemente, mientras comprendía por qué no quería que estuviera bebiendo el té, posiblemente lo hubiera escupido con la sorpresa, varios colores pasaron por su cara, hasta terminar en un carmesí intenso cubriendo todo su rostro, empezó a mover su labios, pero no decía nada, y jugando con sus dedos, miro el piso nerviosa.
-Probablemente-Confeso nerviosa, era cierto, había empezado a tomar más en cuenta al rubio.
Desde el primer momento en que lo vio, algo había sido diferente, desde su primer y hasta el momento único beso, no había dejado de tenerlo en sus pensamientos, poco a poco, Gray Fullbuster empezó a tener menos importancia en su vida, pero aun lo quería, pero tampoco podía negar que lo que sentía por el rubio maestro de Sabertooth era solo amistad, se estaba enamorando, lo sabía, era amable, tierno, caballeroso, a veces algo egocéntrico y desdeñoso, y hasta cierto punto coqueto y algo pervertido, pero era así, era él, lo había visto varias veces coquetear con otras y eso le molestaba, pero siempre recalcaba, con palabras y acciones, que ella era más que ellas. Por lo tanto, era imposible negar que se estuviera enamorando.
-Juvia-san, yo te aprecio, eres como mi mejor amiga, pero quiero que lo pienses bien, sabes que llegara un punto en que tendrás que tomar una decisión, él es el Maestro del gremio de Sabertooth, nos quedaremos solo 2 meses y medio máximo más, no puede quedarse en Magnolia, también, en unas 2 semanas máximo volverá Gray, y no sabes que sentirás en ese momento, también sabes que si tú y el tuvieran algo, varios de tu gremio querrían matarlo, Gajeel por ejemplo, por favor, piénsalo bien Juvia- Yukino hablo seria, mirando en todo momento los ojos sorprendidos de Juvia, la cual no podía articular palabra, sabía que era cierto, pero eso no iba detener lo que sentía entonces ¿Qué debía hacer?- pero si estas dispuesta... yo te apoyare-
-Yu... Yukino-san...-
-No te dejare sola Juvia-san, y si realmente lo quieres te apoyare, por lo tanto, dime ¿Quieres a Sting-sama?- Yukino sonrió cómplice, mientras sostenía la mano de su amiga con fuerza, noto como un par de lágrimas salieron de los ojos azul marino de la chica, mientras abría un poco la boca.
-Juvia... Juvia quiere a Sting, pero aun así le duele porque no ha superado del todo a Gray-sama, y no sabe si enamorase de Sting dará los mismo resultados- No pudo evitar bajar la cabeza, sabía que se estaba enamorando, pero no quería que su corazón volviera a ser destrozado, pero al sentir el cálido abrazo de Yukino paró de llorar.
-Sting-sama no es cobarde, sé que el por lo menos te rechazaría como se debe, aunque no creo que eso pase-Yukino sonrió alegremente, desde aquel día en la biblioteca que había visto a Juvia y Sting juntos sabía que ahí había algo, ya había charlado varias veces con Rogue sobre el tema, no estaban en Magnolia por juego, ni mucho menos para que Sting se enamorara, era para que se tomara más en serio su puesto, pero aun así, Juvia ya se había ganado un espacio en su grupo, inclusive los Exceed la trataban ya como una más del equipo, por lo tanto, tendrían que hablar con ambos, si se querían, ellos los apoyarían, pero debían estar completamente decididos ambos.
-ahora le toca a Rogue cumplir su parte-
-No me vengas con eso ahora-Sting se molestó ante lo que acababa de decir el dragón de las sombras, a él le venía importando un comino el tiempo, las restricciones, los combates que tendrían que enfrentar, y sobre todo, le importaba una milésima de comino el idiota de Fullbuster. Lo sabía, algo había cambiado en él, se estaba enamorando, si no es que ya lo estaba, ya no iba tras cada mujer que veía, se centraba en no perder ni una sola sonrisa de ella, no importaban todos los obstáculos, era la primera vez que se sentía así, y no la iba a perder, ni aun que Rogue fuera su principal oponente.
-Entonces lucha por ella- Sting se sorprendió ante las palabras de Rogue, esperaba una negativa de parte el, pero en ves pudo ver a su amigo sonriente, con una mirada orgullosa, y tendiéndole la mano- Puedes con todo, incluso contra Fullbuster-Rogue estaba orgulloso, por fin su amigo había madurado, no como él quería, pero había madurado en algo, y verlo dispuesto a todo con tal de estar con ella lo hacía sentirse orgulloso.
Sting sonrió, aunque no lo aceptara del todo, había empezado a tener ciertos sentimientos hacia la maga de agua, se rio de sí mismo, termino por fijarse en una persona ya enamorada.
Pero eso solo lo hacía más interesante, le costaría conquistarla, pero era la primera vez que pensaba en esas cosas, y que planeaba luchar por algo realmente importante, ahora podía realmente poner en práctica lo que Natsu-san siempre decía "Estaba encendido".
-Juvia-Hada es muy agradable, estoy seguro que podrás contra todo, Sting-kun, ganaras sin duda-Lector se paró delante de él mirándolo con confianza como siempre lo hacía, mientras sonreía orgulloso, Sting sonrió confiado, notando como ambos Exceed se acercaban a donde ellos con una brillantes sonrisas.
-Créeme Lector, daré todo de mi- Sonrió socarrón, chocando la mano con su pequeño mejor amigo, para luego voltear a ver a Frosch, quien sonreía como lo hacía siempre, y seguido por Rogue empezaron a caminar a donde las chicas.
-Fro también quiere que sean felices- El comentario del pequeño gato verde disfrazado de rana cuando caminaban, sorprendió a todos, Rogue sonrió coincidiendo, mientras a Lector le recorría un escalofrió por toda la espalda, y Sting solo desvió la mirada un tanto sonrojado, aquel Exceed parecía muy tierno e ingenuo, pero era más listo de lo que parecía.
Pero sentían que algo no estaba bien, se estaban olvidando de algo, algo realmente importante pero... ¿Qué?
El gremio se encontraba silencioso, ¿La razón? Era sencillo, la mayoría del gremio se encontraba de misión, mientras solo quedaban las chicas y sus respetivos grupos de amigos y a los tradicionales que se quedaban, Miraje le entregaba un pedido a algunos mientras Wendy tomaba asiento junto a Levy, Kana y Lisanna, desde que el gremio estaba tan solo se habían acostumbrado a estar juntas. Paso un rato, mientras discutían sobre lo de Juvia (que ya era un tema frecuente por su raro e imprevisto cambio de ánimo) y a Levy le cruzo una duda por la mente.
-Etto... Lisanna-san ¿te puedo hacer una pregunta?- Al escuchar la voz de Levy todas callaron y con una sonrisa la peliblanca acepto- Tu... ¿Sientes algo por Natsu?-Levy se sonrojo un poco ante su pregunta, pero tenía que preguntarlo, Lisanna casi se atraganta con su bebida pero no borró su sonrisa.
-Se porque lo preguntas, por lo tanto la respuesta correcta seria "ya no"- La peliblanca la miro como alguien que se sentía derrotado antes de la batalla, las presentes la miraron confundidas mientras Miraje se acercaba a la mesa.
-¿Quieres decir que antes sentías algo por Natsu?- Para Kana no era novedad el hecho de que la chica y el dragón de fuego tuvieran algo más que una simple amistad, desde niños todos los veían juntos en un futuro pero desde la llegada de Lucy esa imagen se había disipado, nadie podía negar que el joven peli rosa sobreprotegía a la chica rubia y la trataba diferente, y que la maga celestial se preocupaba de más cuando se trataba del mata dragones.
-Claro, creo que era muy obvio que yo estaba enamorada de él, pero...- Lisanna cayó un momento mientras hablaba, mirando de reojo a Mira, quien se había acercado a la mesa lo suficiente para escucharlas- Desde niña me imagine mi vida a su lado pero paso lo de mi "muerte" y nos separamos, cuando volví de Edolas entendí que ya nada sería lo mismo, al menos no con él, cuando note su cercanía con Lucy en realidad me sentí algo celosa, incluso pensé en luchar por él, todavía durante los juegos mágicos tenía esa meta, pero en ellos me di cuenta cuán importante era Lucy para él y cuanta fuerza le infundía y decidí que era mejor rendirme- Lisanna sonrió alegremente terminando de hablar, mientras notaba una mirada preocupada de parte de su hermana, escucho un ligero "¿Por qué?" de parte de Wendy, suspiro hondo la verdad del por qué se había rendido era tan cierta y predecible que en esos momentos hasta le daba risa aunque cuando aún amaba a Natsu le dolió mucho- Porque sé que por más lento o infantil que sea Natsu algún día se dará cuenta de lo que siente y entrara por esa puerta diciendo que ya son pareja-
Era verdad, por más que dijeran que Natsu era un retardado o un niño para el tema del romance, ella lo conocía lo suficiente como para darse cuenta que tan diferente era con la rubia, era más amigable y le encantaba estar a su lado, era terriblemente peligroso y agresivo cuando ella estaba en peligro, incluso hacia locuras con tal de verla feliz, incluso una vez le había comentado que tanto le gustaba el olor de la rubia, podía encontrarla en donde sea y no se dijera de ella, nadie en su sano juicio soportaría a un chico como el a menos que lo quisiera, siempre se preocupaba por él en exceso y lo protegía sin importar que ella perdiera la vida en ello, además de que siempre lo apoyaba y no había nadie que pudiera detenerlo en medio de una pelea si no era ella.
En resumen, el Dragón y la Princesa estaban hechos el uno para el otro, y no había siquiera fuerza superior que dijera lo contrario.
-¡ACHUUUU!- Estornudo fuertemente la rubia recostada en su cuarto en la casa, alguien debía estar hablando de ella, lo más probable era que fuera Natsu, esos últimos días la había estado atosigando con ESE tema en específico.
No era que huyera o que no lo quisiera, no, al contrario lo quería mucho, tal vez demasiado, más de lo que debería haberlo querido, pero no sabía si el peli rosa solo estaba jugando con ella o hablaba en serio, él no era de esos que jugaran con todo, pero debía admitir que había cosas por las que sospechar, por kami, hasta se había tomado a la ligera el besarla (algo que ella tomaba muy en serio) , además no podía decir que era la única que lo quería, sabía que estaba Lisanna, tal vez la peliblanca parecía ya no estar interesada en él, pero debía admitir que se había sentido muy inquieta cuando ellos estaban juntos y que agradecía a dios el que ella no se uniera a sus misiones.
-Dios soy una persona horrible- Se dijo a si misma mientras se cubría el rostro con el antebrazo levemente sonrojada, dios, si Lisanna llegara a escuchar todo lo celosa que la ponía seguramente se sentiría mal, por dios, era egoísta lo sabía.
-No eres una persona horrible, en realidad creo que eres una hermosa persona- Escucho la voz de Natsu al otro lado de la puerta de la habitación, se sonrojo brutalmente mientras maldecía en su cabeza el buen sentido auditivo de los mata dragones.
-Natsu, no creo que se refiera a como es por fuera-
-¿De qué hablas Happy? Lucy es bonita físicamente y también como persona, puede ser algo enojona pero eso la hace todavía más linda-
-Pero Natsu-
-¡HAPPY! No me contradigas-
Lucy rio un poco ante la discusión de sus 2 amigos, escucho como Natsu también reía, por dios, alguien debía llevarla al manicomio, porque, a pesar de que no se lo diría hasta que él se lo dijera apropiadamente, había cometido una gran locura...
Se había enamorado de él mata dragones de fuego, el dragón Slayers Dragneel Natsu.
Era tarde y mientras un cálido viento envolvía su bien dotado cuerpo, el silencio era lo único que se escuchaba, le recorrió un leve escalofrió debido a su poco recatado traje que usaba usualmente, la morena miro el cielo, sobre el gremio de Sabertooth siempre había sol, pero faltaba la presencia de su hiperactivo maestro, por más que odiara decirlo, extrañaba mucho a Sting Eucliffe.
-Señorita, todo está listo, podemos partir a Magnolia cuando desee- Apareció tras ella un apuesto rubio con un sombrero emplumado y un antifaz rojo, mientras la hermosa maga lo miraba con una sonrisa cortante, asintió y le indico que se fuera adelantando, Rufus asintió cortésmente inclinándose y se alejó.
Minerva volvió a mirar el cielo, soltando un leve suspiro junto con una pequeña sonrisa, junto a los otros magos con los que había formado equipo en los juegos mágicos decidió ir a ayudar a su maestro, de esa manera el trabajo sería más rápido y podrían volver más rápido a casa, sin Sting y los otros el gremio no era lo mismo, ella iría por ellos, los traería a casa, y por fin aclararía sus sentimientos respecto a su maestro.
Desde que había pasado todo lo de los juegos mágicos, se dio cuenta de cuánto le importaban sus compañeros, cuando se enteró de la relación de Yukino y Rogue ella empezó a tomar más en cuenta ese punto, el romane no era su punto fuerte, pero al igual que la pelirroja de Fairy Tail, dentro de ella era bastante romancista, por lo que había empezado a ver a su querido rubio como algo más que un maestro, compañero y amigo.
Aunque no lo aceptara en voz alta, efectivamente se estaba encariñando con el Dragón Slayers de la luz.
En ese momento, el cielo se nublo ligeramente y de improvisto, una suave llovizna cayó sobre ellos, empapando lentamente su cuerpo moreno, sacudió un poco su cabellera castaña casi negra, y bufo levemente, odiaba la lluvia, era deprimente y de cierta manera le incomodaba y enfurecía, maldita lluvia, algo dentro de ella se removió y le dio asco, mientras al ver las gotas caer frente a ella, sentía que aquella lluvia la separaba más y más de el rubio que ocupaba sus pensamientos.
-Vámonos- Sonrió autosuficiente, mientras era seguida por los otros 2 magos, saco un paraguas color negro, ni aquellas gotas que empezaban a cobrar intensidad iban a detenerla.
O eso pensaba...
Ja ja ja, por fin termine este capítulo, me gustó mucho escribirlo y espero que a ustedes leerlo, agradezco sus opiniones, sugerencias y comentarios, y este cap. fue especialmente dedicado a esa personita que me pidió que Minerva apareciera como la rival de Juvia, y bueno, aquí esta.
Sin más que añadir, me despido, hasta la semana entrante.
Sayonara Minna-san.
Atte.- Su humilde escritora Isa-chan.
