WOW...

Realmente aun no creo esto... LLEVO 7 SEMANAS, si en mi 6ta semana no lo creía ahora menos me siento tan agradecida por aquellos que han seguido mi historia y que me han dado sus opiniones, y eh de aclarar que a petición de la mayoría are este fic largo, en especial para aquellas personas que amenazaron que me quedaría sin cabeza y sinceramente amo mi cabeza a sí que será largo.

Sé que fue algo un poco decepcionante lo de Minerva pero realmente yo no la veo como una persona mala, así que me dije ¿Por qué no la hago de aquellas rivales que se llevan bien con la otra?

También debo decir que realmente me apena el publicar una vez por semana pero es que si publicara cada día en un día sin inspiración los dejaría colgados y no quiero decepcionar a nadie por lo cual si es por semana tengo 7 días para pensar.

Y perdonen la demora pero es que me llevaron a un pueblito perdido donde no tenía internet, pero aquí les dejo el cap.

Y como sé que esto no es lo que quieren leer empecemos...

Disclaimer.- los personajes no me pertenecen sino a Hiro Mashima-Sempai, de quien debemos aprender mucho pero como no tengo cabeza para crear mis propios personajes eh tomado los suyos.

Disfruten la lectura...

Capítulo VII.- Un pasó a la vez...

Un nuevo día nació, pero esta vez era bastante diferente a como era unas tres semanas atrás, con un radiante sol sobre Magnolia el paisaje había cambiado, todo tomaba más color y era más agradable mientras la suave brisa matutina traía consigo un cálido aroma a dulce; la tensión y la tristeza habían huido muy lejos de aquella radiante ciudad.

Se levantó con pereza tras tener un largo y reconfortante sueño, el día anterior había vivido muchas cosas, el tiempo en Fairy Tail había sido muy re confortador pero más cuando el resto de la tarde noche se la había pasado con sus "amigos" charlando amenamente terminándolos por dejar en la posada (aun que Sting había tratado de ser él quien la llevara a casa) y pasar una noche contenta, los fuertes rayos de sol la sacaron de su ensoñación y dejo a Morfeo atrás.

Sonrió al notar al sol, hace tanto que no lo veía que ya lo extrañaba, tomo una ducha ligera y se vistió con la ropa que ya había adoptado desde que Yukino se la propuso, la verdad debía aceptar que no le quedaba tan mal por lo cual empezó a usarla con frecuencia, tomo un ligero desayuno y fue a el gremio lo cual sintió algo extraño ya que hacía 2 meses que no acostumbraba eso.

2 meses...

Como por instinto empezó a hacer cálculos con su dedos, y si, efectivamente, eran casi 2 meses, según sus cuentas en 7 días más o menos regresaba el, Gray Fullbuster de una misión junto con todo su equipo, pero no sintió nada en especial solo un poco de nostalgia recordando todo lo que había luchado y dado por él, todas las veces en las que le daba algo en representación de su amor, todo el tiempo y la parte de su vida que había consagrado exclusivamente para él.

Sintió una ligera opresión en el pecho, volvió a sonreír.

No había sido en vano, ella realmente había sido muy feliz amándolo, siguiéndolo en cada paso adquiriendo experiencia y ahora podía agradecérselo, tal vez ya no sentía lo mismo que antes, aun lo quería pero ya no tan alocadamente, y estaba dándole una nueva oportunidad a su corazón de amar, en ese momento pensó en el otro. De cabellera rubia sedosa, ojos claros y esa sonrisa drago nial confiada y coqueta que adornaba siempre su rostro, pero no solo su físico (en el cual no estaba nada mal) sino también su forma de ser, tan energético, natural, a veces algo pervertido, celoso, coqueto, trabajador, amable, caballeroso, infantil y juguetón; todo de él simplemente le parecía perfecto si no, no sería Sting.

Debía admitir que realmente estaba ya algo enamorada del joven maestro, no podía negarlo más, tal vez había sido todo muy rápido pero... No podía reprimir más lo que estaba sintiendo, cada vez que el la miraba de manera dulce, cada abrazo que le daba, sus brillantes sonrisas dedicadas a ella, sus notorios celos por Minerva, por dios, si con solo pronunciar su nombre o ese simple "Juv" le recorría una descarga eléctrica por todo el cuerpo.

Lo amaba, no del todo pero lo amaba... pero ¿Qué iba a hacer?

-¿Juvia-san?- Escucho la voz de Lisanna, por un momento la confundió con Yukino pero no, estaba en Fairy Tail, no con Sabertooth, no era su amiga la maga celestial, pero con una sonrisa volteo a verla y simplemente aseguro que no le sucedía nada, debería dejar de estar pensando en esas cosas, todo a su tiempo.

-Por favor, no insista Señorita- Dijo con la cabeza baja y comenzó a caminar al exterior de la posada, la joven morena se quedó mirándolo sentada en una de las mesas, desde que había llegado Rogue le había explicado el verdadero propósito de esa misión tan extraña, por lo cual había decidido tomar cartas en el asunto, y cada vez que podía hablaba del tema pero nada.

No quería ser maestro permanente, esos ya 5 días había estado insistiendo con ese tema pero siempre obtenía esa respuesta, ella realmente había llegado a tener cierta admiración por él y quería que se quedara como maestro del gremio de una forma permanente pero el rubio no cedía, por más que ellos insistieran siempre decía lo mismo, el dejaría el puesto en cuanto se diera la oportunidad.

Minerva cerró los puños furiosa y sintiéndose inútil, no podía, no podía lograr convencer a su querido dragón blanco de que él era la persona más indicada, había estado tan ocupada con eso que ni siquiera se daba la oportunidad de aprovechar el tiempo con él para aclarar lo que sentía.

Pero estaba frustrada, por ese mismo cariño quería ser ella quien lo apoyara y lo guiara por el camino correcto y a un brillante futuro, pero no podía, él no la dejaba entrar en esa fuerte muralla que había creado sobre ese tema.

En realidad no dejaba a nadie, pero había una sola persona con la que no había discutido el tema, pero si aquella chica lograba entrar en esa barrera, definitivamente ella perdería, solo por no haber sido capaz de convencerlo y entrar en su coraza, ya que el rubio era abierto y esa pared era la única que tenía, si su rival lograba superarla, entonces significaba que Juvia Lockser era más apta para Sting Eucliffe que Minerva Orland.

Debía reconocerlo, la peli azul no era tan fuerte como ella en la magia, pero tenía cierto encanto que envolvía al joven rubio y lo instaba a confiar en ella, y no solo él, todos, en resumen, la joven maga del agua era una rival poderosa y digna de temor tratándose del corazón.

La lluvia era aún atroz, manteniéndolos encerrados en aquella casa a todo costo, según la señora y Ami era una época de muchas lluvias en aquella ciudad por lo tanto para ellas 2 era bastante normal pero Gray ya se sentía encerrado, tan solo el día anterior se había dado cuenta de que estaba enamorado y ya quería regresar lo más pronto al gremio para verla, pero aquella lluvia no se lo permitiría aun, por lo cual parresia un león enjaulado caminando de un lado a otro mirando puntos fijos y perdiéndose en sus pensamientos.

-Ya relájate Gray- Lucy ya empezaba a fastidiarse, podría jurar que pronto el piso ya tendría un caminito de tantas veces que el pelinegro caminaba por la misma ruta, aun que debía admitir que también estaba aburrida ya que encerrados en el lugar no había mucho que hacer y en ese día no había visto a su amado dragón rosado ni a Happy lo cual ya la tenía preocupada.

-Lucy ¿Sabes que le pasa a Natsu? A estado toda la mañana en la terraza- Erza entro junto con la sonriente Ami y un par de bandejas de pastelillos de 3 leches y fresas (en petición de Erza) y mientras Erza degustaba uno con estrellitas en los ojos y Ami le metía unos a Gray a la fuerza y este se quejaba la joven rubia se levantó de su asiento y con paso rápido se dirigió a la terraza a ver que sucedía.

Camino bastante preocupada al lugar, al salir al exterior (gracias a una pequeña puertita) lo encontró sentado bajo una lona que lo protegía de la lluvia con una expresión seria mirando las gotas cristalinas caer con fuerza, sin decir nada se sentó a su lado mientras también miraba las gotas.

-Lucy... ¿te molesta que este enamorado de ti?- Pregunto si mirarla, la rubia volteo a verlo algo sorprendida notando que él estaba serio, pero rápidamente negó con la cabeza y volvió su vista al frente.

-No Natsu, solo que no entiendo si es verdad o no, quiero decir... solo hace poco que yo te dije que era enamorarse y al instante dijiste que me amabas pero... tal vez no sea así- Respondió posando sus orbes chocolate en el piso algo decaída, ella deseaba que fuera verdad pero no conocía lo que realmente sentía el chico por ella, quizás solo estaba confundido.

-¿Por qué lo dices?, no creo que sea tan difícil saber si te amo o no- Esta vez la miro, mientras su mirada estaba abajo su cabello dorado amarillento le caía suavemente por el cuello y sus manos juntas entre sus piernas mostraban que estaba nerviosa, Natsu la miro callado esperando paciente su respuesta.

-Por qué... puede que solo estés confundido, tal vez solo sientas una fuerte amistad y...- Lucy no pudo terminar la frase, sintió un rápido movimiento del peli rosa y con algo de torpeza él ya había unido los labios de ambos en lo que era su primer beso, tomando las mejillas de la rubia entre sus manos tomo más seguridad con respecto a su acto y mientras sonreía no se separaba de esta.

Lucy lo miro entre sorprendida y confundida cuando el por fin decidió soltarla, pero antes de que ella pudiera decir algo él la abrazo con fuerza y hundió su cara en su cuello aspirando el aroma vainilla de ella.

-Te amo Lucy, puede que no sepa del tema pero, lo único que sé es que deseo tenerte a mi lado, sin importar que es lo que pase, ¿Tú me amas Lucy?- Natsu sonrió cuando la miro a los ojos y junto sus frentes cerrando los ojos volviendo a esperar paciente a que ella contestaba, sintió como ella levanto la vista y lo miro a los ojos sonrojada y con lágrimas en los ojos, pero mostraba una tímida sonrisa.

-Sí, te amo Natsu-

Bajaron a la casa tomados de la mano y sonriéndose uno al otro de la forma en la que solo 2 personas enamoradas se sonríen, rieron un poco avergonzados y entraron a la sala principal donde estaban todos, en cuanto los otros los vieron se confundieron un poco.

-Se guuuustan...- Siseo Happy tras ellos, notando como la chica enrojecía y Natsu sonreía de oreja a oreja.

-No podrías estar más en lo cierto Happy- Dijo abrazando a SU rubia de una manera sobre protectora mientras Erza se acercaba y con una sonrisa los felicitaba, mientras los miraba orgullosa y advertía a Natsu sobre qué pasaría si llegaba a lastimar a la chica, y en la parte de atrás Ami trataba de tranquilizar a un malhumorado mago de hielo que renegaba cosas sobre que hasta el pelo de chicle tenia novia mientras el permanecía encerrado en aquella casa.

-Gray, si tanto lo deseas podríamos partir mañana en la mañana a el pueblo más cercano, después de la siguiente colina hay una estación que nos llevaría a Magnolia en unos días, creo que es posible que lleguemos en uno días- Erza lo miro con una pequeña sonrisa, ya que su compañero al fin había dado ese gran paso que ella tanto deseaba que diera, por lo tanto debían aprovechar el momento ya que luego podría retractarse.

-Pero Erza, sigue lloviendo- Natsu frustro su fabuloso plan al recordarle que el diluvio se les venía encima, pero con una sonrisa Ami negó con un dedo.

-No hay problema, si unto unos paraguas con un líquido especial soportara la lluvia hasta que lleguen a un lugar seco, es lo último que me queda de la poción pero si es por amor no importa- Sonrió mientras corría a un pequeño estante y sacaba un frasco de cristal con un líquido morado, a todos les salió una gotita en la frente, tanto tiempo perdido para que la solución estuviera hay todo el tiempo.

Pero en realidad no habían perdido el tiempo, Erza había logrado adquirir más seguridad de la que ya tenía y metas mejor posicionadas, Natsu y Lucy por fin eran pareja, Happy, bueno el gato azul seguía completamente igual pero lo más importante, Gray por fin se había dado cuenta de lo que sentía.

Tendrían que descansar bien, mañana por la mañana partirían a Magnolia finalmente...

No podía, realmente no podía ignorar aquel olor, tan penetrante y abrumador, impregnado finamente en ella de pies a cabeza y envolviéndola sin que ella lo notara, no lo negaría por más tiempo, tenía un aroma masculino sobre ella, de hecho varios aromas, pero prevalecía más aquel aroma de lirios blancos, como una mañana soleada sobre cada parte de su amiga y compañera.

Juvia tenía un aroma diferente, aun ella no le decía nada, él podía percibirlo, no había estado sola en esos días, convivía con gente que no era de Fairy Tail, pero lo que más le confundía era que se le hacía familiar, pero ¿de dónde?

-¿Gajeel-san?- Como si la hubiera invocado, apareció frente a él la mujer de la lluvia con una cara de preocupación y moviendo sus manos frente a él, entonces decidió hablar con ella, con algo de brusquedad tomo su muñeca y la saco del gremio discretamente.

Ella estaba diferente, vestía menos recatada, lucia más lo bonita que era, hablaba con más confianza, se llevaba mejor con todos, y además se veía más feliz de lo usual, incluso más de lo que lo era con Fullbuster, sabía que algo había cambiado, y quería saber que era.

-no es nada Gajeel-kun-

-No me mientas mujer, tienes un olor diferente sobre ti, si no quieres decirme nombres está bien, solo no te metas con gente peligrosa-

-¡NO! Los amigos de Juvia no son malos, al contrario son grandes personas- Contesto con rapidez y un tanto sonrojada pensando en los miembros de Sabertooth, Gajeel la miro un tanto molesto y preocupado, pero Juvia realmente confiaba en lo que decía lo mejor era creerle. Suspiro resignado mientras le revolvía la cabellera azulada.

-¿Quiénes son?- Pregunto serio pero ya más relajado mientras la miraba fijamente, la maga de agua se lo pensó bien, y tras repetirse mentalmente que era lo correcto decírselo antes de que él se enterara por sus medios, le dijo casi en un susurro quienes eran- ¡¿QUÉ?!- Fue toda la reacción del pelinegro.

Pasaron la mañana entre preguntas y regaños, Juvia realmente parecía muy feliz al hablar sobre los principales integrantes de Sabertooth, en especial sobre el Maestro, al principio el dragón de metal se había enfadado bastante pero después de escucharla atentamente termino solo por sonreír, inclusive cuando ella le comento sobre "eso".

"Juvia se está enamorando de Sting"

Había quedado sin palabras ante aquello, cuando su querida compañera le contaba apenada y sonrojada sobre lo que estaba sintiendo el solo podía otorgarle silencio, él lo sabía, se había dado cuenta al igual que muchos que el frio mago de hielo en el fondo quería demasiado a la peli azul, a pesar de que tuviera una actitud tsundere realmente la quería.

Pero también sabía que él había tardado demasiado y había cometido demasiados errores con la chica, y ahora realmente sí que era tarde para que el pudiera hacer algo, conocía demasiado bien a la mujer de la lluvia como para saber que no solo estaba un "poco" enamorada, estaba más que flechada por el rubio, además de que se veía extremadamente feliz, pero a la vez tranquila, había madurado, y ahora era una excelente mujer por la cual el dragón de la luz debía sentirse bendecido, pero había algo que le inquietaba, y no era ella, al contrario, era él.

Sting Eucliffe, maestro de Sabertooth, no tenía una muy buena reputación con lo que respecta al romane una hoy, otra mañana, sin siquiera saberse sus nombres le escapaba a lo que decía una relación seria, un caza nova experimentado que coquetea con cualquiera que le pareciera bonita; o bueno, eso había escuchado, no era que antes le hubiera importado mucho, pero todos sabían de la reputación del rubio, en ese punto comprendía a la maga de agua al no querer comentar nada todavía.

Pasando un rato el decidió que ya tenía los datos necesarios para quedarse tranquilo y dejar tranquila a la chica, con lo cual después de advertirle que no se metiera en líos, se despidió secamente y comenzó a regresar al gremio, por su parte, Juvia tenía otros planes, mientras hablaba con Gajeel se dio cuenta de que si estaba realmente enamorada de Sting debía empezar a hacer cambios, y había uno fundamental y extremadamente necesario del cual ya debió haberse ocupado hace tiempo. Pero el cual le iba a costar, pero conocía perfectamente a quien le ayudaría a hacerlo, después de todo, el tener un rival te hace más fuerte y que puedas hacer cosas que antes no podías, en pocas palabras, un rival te saca la fuerza oculta que no sacas a menos que te sientes en peligro.

Por fin era el momento...

Estaba sorprendida realmente y muy expresivamente sorprendida de estar en ese lugar, la chica de cabellos color de turquesa había llegado a la biblioteca preguntando por ella, y sin siquiera avisarle a nadie, le había pedido ayuda para un "algo" que debía hacer y que no podría hacer si no estaba ella.

Pero no era la invitación o el hecho de estar en Fairy Hills en la habitación de su rival, no, eso era lo de menos, lo que realmente el dejo en la puerta con los ojos bien abiertos fue la "decoración" de la habitación. Que en pocas palabras se podía resumir en

Gray Fullbuster

Muñecos, jabones, toallas, almohada, sabanas TODO era de aquel mago del cual la peli azul había estado tan enamorada.

-Juvia desea que Minerva-san le ayude a deshacerse de todo esto-

Con esa palabras y 3 hrs de duro trabajo, y claro, con ayuda de su magia de Minerva, entre ambas magas lograron deshacerse de todo eso, la habitación había cambiado radicalmente, se veía más amplia, más cómoda y como el de una mujer madura que empieza su vida sola lejos de la familia; pero eso no era todo, no señor, les faltaba otro proceso importante, las compras, debían reemplazar todo lo que habían sacado con cosas que no tuvieran la imagen de un pelinegro semi desnudo.

-Gracias por ayudar a Juvia Minerva-san- Le dijo con una sonrisa cuando por la tarde al fin regresaban con todo lo comprado, que realmente era muchas cosas, ya que casi todas las cosas de la chica eran de Gray entonces habían remplazado todo, pero entonces, a Minerva por fin le cayó el raciocinio y se empezó a cuestionar ella misma del porque no se había opuesto a pasar el día con la chica.

-Tengo que hacerte una pregunta- La abordo en medio del camino, en una zona apartada en la que no pasaba gente, mientras dejaba las bolsas en el suelo, la miro a los ojos entre furiosa y confundida, mientras Juvia solo sonreía- ¿Por qué no podías hacer esto sin mí? ¿Por qué yo?-

-Porque tenía que ser Minerva-san- Contesto la peli azul, ella se esperaba la pregunta, era hora de enfrentarla, de dejarle claro que al fin había tomado una decisión, era el momento de dar el siguiente paso- Si Minerva-san estaba con Juvia, entonces le recordaría el porqué estaba haciendo esto- Continuo, respirando un momento, sintiendo como los nervios empezaban a embargarla- Le recordaría a Juvia que todo es por Sting-

Fue la gota que derramo el vaso, esas palabras claramente habían sido un grito de guerra directo, no como el que se habían dado el día que se enfrentaron con la mirada, pero lo que más le irritaba era que la maga de Fairy Tail era la que lo había dado; de un momento a otro la morena ya había tomado a la maga de agua por el cuello de la playera con fuerza y mirándola enfadada.

-¿Todo...por Sting? ¡Crees que es gracioso jugar con los demás!- Grito ya bastante indignada, ella se sentía ínfimamente herida y utilizada, como si la chica solo la utilizara para pensar que amaba al rubio, ella no era un aparato que media si le gustaba o no Eucliffe, ella estaba poniendo su empeño por ayudar a su querido dragón, mientras la peli azul solo quería forzarse a amar al chico, que estúpido.

-¡JUVIA NO ESTA JUGANDO!- Grito ella mirándola retante a los ojos y zafando un poco su agarre para respirar mientras Minerva la volvía a mirar sin comprenderla- Juvia solo... quiere aceptar lo que siente, porque ya no puede negar que lo quiere, y quiere hacer todo lo posible para merecerlo-

-¿Y YO? ¿Estoy pintada o soy solo un personaje fuera de la historia? Yo soy la que ha estado con él y siempre trata de apoyarlo- No podía, no podía rendirse, tenía sujeta firmemente a la peli azul con una mano mientras se enfrentaban cara a cara.

-Tal vez Juvia no ha estado mucho tiempo con el pero sabe que es lo que siente-

-Yo lo eh amado desde antes que tú, no has estado en sus momentos importantes, en los tristes y los más alegres, siempre se ha ganado mi admiración con todo lo que supera-

-Tal vez Minerva-san tenga razón, pero aun así Juvia no se rendirá, porque Juvia esta arte de escapar-

-Yo lo Amo, cada parte de él, su gallardees, su valentía, la forma en la que siempre sonríe, su fortaleza, su extraña personalidad relajada TODO-

-Juvia... no puede amarlo por eso, Juvia conoce muchas personas a si, entre ellas Natsu-san, pero Juvia lo escogió a él por su calidez, des vergüenza, infantilidad, su falta de percepción, su carisma...-

-No sabes lo que dices, yo lo quiero, lo quiero demasiado tanto que no puedo rendirme tan fácilmente-

-Juvia también, porque Sting no solo le mostro el lado lindo de las cosas, llego en medio de la lluvia y le enseño a amarla...-

-Me encanta la lluvia-

-¿Por qué? La lluvia es deprimente-

-Pensaba lo mismo pero... desde que te conozco me eh dado cuenta de que es hermosa-

-¿ah?-

-La lluvia me recuerda a Juvia, y me reconforta-

-y no solo eso... Sting vino y mientras el sol estaba oculto, él se convirtió en la luz de Juvia, la calidez que la acompaña-

-Calla, ya es suficiente, no puedo seguir escuchando a una mujer que solo es egoísta, solo porque Fullbuster te rechazo no significa que puedas desquitarte usando a Sting-

-¿Desquitarse? Minerva-san es la equivocada, Juvia no piensa así de Sting, ella realmente lo quiere-

-¿Enserio? No me trago la idea de que una loca Fangirl de un día para otro ya se halla enamorado de otro-

-NO ES CIERTO-

-Inclusive te ganaste la simpatía de los otros al hacerte la víctima, eres una descarada-

-Juvia nunca les pidió su simpatía, Juvia simplemente se alegró de conocer a tan grandes personas, inclusive se alegra de haber conocido a Minerva-san-

-¿Qué?-

-Sin Minerva-san, Juvia nunca se hubiera animado a aceptar que le gustaba Sting, se habría quedado callada, o se hubiera alejado del, pero gracias a Minerva-san Juvia decidió que esta vez aria las cosas bien, porque realmente ama a Sting, y porque realmente considera a Minerva-san su digna rival, por eso tampoco se dará por vencida-

Minerva la soltó y separo de ella, un tanto sorprendida y calmándose un poco, había escuchado de eso, pero nunca se lo había planteado, un rival, digno y puro no era cualquier persona, era una a la que respetabas y hasta llegabas a admirar, a quien sin importar las circunstancias siempre ibas a tratar de superar pero al mismo tiempo no dejabas que nadie más la derrumbara, un lazo inclusive más fuerte que el de una simple amistad.

-Yo también-

-¿Minerva-san?-

-Yo también te considero mi digna rival, por eso me da tanto miedo perder contra ti, porque quiero demasiado a Sting-

-Juvia...no, YO amo a Sting, lo amo tanto que duele y también temo perderlo- Le había costado trabajo, pero realmente lo hizo, había hablado en primera persona para darse a entender, lo amaba, lo sabía, temía perderlo y no era la única, Minerva la miro con una mirada sorprendida y triste, y por fin pudo notar el rostro de la peli azul, de mejillas sonrojadas, el pelo revuelto, con sus labios temblando ligeramente y los ojos inundados de lágrimas, hablaba en serio, y entonces también comenzó a dejar salir un par de lágrimas de frustración, porque por más que odiara admitirlo, no solo era la rival de la chica, a pesar de todo, ya era una persona importante para ella, una compañera, una amiga, una persona en la que siempre podría confiar, maldito sentimentalismo.

-Pe... Perdóname Juvia-san, hable sin pensar yo... no quería decirte todo eso-

-No se preocupe, Minerva-san tan solo quería sacar lo que llevaba dentro, Juvia también lo hizo, es mejor dejarlo pasar ¿de acuerdo?- Le tendió la mano con una sonrisa, Minerva también sonrió, su rival era una chica muy especial, una con la que sin duda, no le importaría ganar o perder, ya que terminaría siendo feliz con ambas. Después de calmarse un poco, le termino de ayudar con su habitación y después decidió irse, era lo mejor, pero antes tenía que hacer algo, eran buenas rivales, por lo tanto ambas debían compartir la misma oportunidad.

-Juvia-san... deberías hablar con Sting sobre su puesto de maestro- Sonrió calmada y mirándola con una risita burlona, Juvia la miro y también rio, cuando se encerró en su habitación analizo lo que le había dicho la morena, ¿Sobre su puesto? Ahora que lo pensaba, su querido rubio era el maestro de su gremio, pero al parecer le molestaba que se lo mencionaran, no sabía porque pero confiaba en su "rival del amor versión 1.2" (XD), por lo tanto le tomaría la palabra y hablaría con Sting.

Miro su habitación, ambas habían hecho un buen trabajo, su recamara tenía un aire cálido, se sentía más tranquilo, sereno, pero algo vacío, faltaba algo, tal vez... le faltaba él.

No lo había visto en todo el día, a causa de que por todo ese tiempo se veían a diario, no se había puesto a pensar en lo que sentiría cuando el ya no estuviese, pero no pensaría negativamente, se esforzaría para que estuvieran juntos y cuando llegara el momento de la despedida pudiera elegir sin arrepentirse de nada.

La habitación era amplia y sin tantas cosas el sol llenaba cada parte y rincón de la habitación, tal y como Sting llegaba y llenaba su corazón.

-Juvia es muy romántica- Comento para sí misma mientras se reía, realmente era bastante cursi, pero era feliz, pensando en su querido rubio ya lo demás no importaba, gracias a esa sola vez bajo la lluvia se había agrandado su círculo, tenía a su "mejor" amiga Yukino, a su Digna rival Minerva, y a sus grandes amigos, era feliz, por fin se sentía completa, pero entonces el problema siguiente le vino la mente.

-¿Cómo hará Juvia para que Sting se enamore de ella?-

FIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNN... hasta aquí el cap. y el fic, ok no, mal chiste, si seguiré publicando, y ¿Qué tal quedo? Espero que les allá gustado, a partir de aquí empezaran las cosas interesantes jijiji, espero les haya gustado todo, en este cap. no apareció mi lindo Sting-kun T_T pero no se preocupen, es que quería enfatizar un poco a los demás, pero ya empezara lo intenso, batallas de rivales, momentos de tensión y sobre todo los ansiados momentos de Sting y Juvia.

Aprovecho para agradecerles como siempre que se hayan tomado el tiempo para leer mi historia extraña, como saben soy novata y me anima mucho que hayan recibido esta historia con tanta calidez, pero sobre todo es comentarios que me han apoyado bastante y me dan buenas ideas.

En fin, me despido, publico la semana entrante.

Atte.- Su humilde escritora

Isa-chan.