H O L A...

Jejeje está ya es mi octava semana publicando y espero seguir haciéndolo, agradezco todos sus comentarios y espero les guste a los que me van conociendo, me han animado muchísimo todos sus comentarios y sus sugerencias, estoy muy emocionada por esta historia y decidí que si hare el otro fic cuando termine este, pero ahora otra duda ¿debo hacerlo de harem para Juvia-chan? O ¿solo una problemática común? Está claro que sería Stivia pero no me decido por una de las ideas.

Eh decidido publicar tan tarde por que mañana me voy a otro pueblito perdido (3 días sin internet espero no morir T . T) pero aquí está para no quedarles mal, pero claro que me llevare mi laptop para escribir el próximo cap. Y gracias a dios conseguí una DVD para tampoco dejar de ver Anime (adivinen cuanto gusto le dará a mi mamá cuando se entere XD).

Bueno dedico este cap. a todos mis lectores, a Aki-nee san, y a un plato de cereal que me dio la inspiración (es en serio me inspire al jugar con mi cereal en el desayuno).

Y bueno empecemos...

Disclaimer.- los personajes no son míos le pertenecen a Hiro Mashima, si fueran míos definitivamente dejaría a Juvia con Sting, pero por desgracia no tengo su autoría T.T

Disfruten la lectura.

Capítulo VIII.- Dragón Blanco...

Podía aspirar el dulce aroma a miel que emergía de cada parte de su habitación, se removió un poco tratando de abstenerse de la tentación de levantarse a ver que causaba el delicioso aroma, envolviéndose más en las sabanas esparció su cabello azul por toda la cama, se sintió extraña, había mucho espacio, le faltaba el peluche que abrazaba por las noches siempre, abrió de golpe los ojos mirando el espacio vacío, era algo un tanto perturbador que tanto influía Gray en su vida.

Se levantó desganada y estiro un poco, tal vez era hora de dejar esas tonterías de niña, de cierto modo el que ya no tuviera tantos peluches le indicaba que no solo estaba superando al mago alquimista, si no también empezaba a madurar, tras bañarse y arreglarse se encontró con un bello desayuno casero en la puerta de su habitación de ahí el aroma a miel, y tras degustar rápidamente los panqueques y el té se dirigió al gremio con una sonrisa, pero poco antes de llegar al gremio se detuvo en seco y miro un tanto sonrojada al lado contrario, mientras miraba anhelante en esa dirección sintiendo al tiempo que su corazón se le iba a escapar.

-Juvia quiere verlo-

Estaba entusiasmado, era muy notorio, cualquiera podría darse cuenta con solo ver la enorme sonrisa que portaba en su encantador rostro, estaba bastante feliz y todo era a causa de que era el día en el que empezaría a hacer que la maga de agua lo mirara como hombre y no solo como amigo, sacudió su cabello rubio tratando de despejar su mente y sacando unos cuantos suspiros a las damas presentes en su entorno.

Aquello ya no le importaba, desde que la bella maga de Fairy Tail había capturado su atención ya no le interesaba conquistar a nadie más, tenía manías, debía admitir que esas manías las había tomado con la meta de conquistar a toda que pasara a su lado, pero ahora solo eran eso, simples manías que no podía evitar y que ahora le molestaba que llamaran la atención, y todo era por ella ¿Por qué ella no lo miraba? ¿Tendría algo que a ella no le gustase? Si él quería coquetear con alguien simplemente lo hacía y punto pero ¿Cómo se enamora a la chica que te gusta? Ese ya era otro tema.

Pero dejando de lado las dudas, ese era el día en el que podría impresionar a su "princesa", un apodo que le había dado en su mente y que definitivamente se lo diría cuando por fin ella estuviera a su lado como algo más que simples amigos.

Minerva le había contado como ella le había ayudado el día anterior a deshacerse de su "inusual" decoración de su habitación, y como el lugar prácticamente había quedado vacío, salvo los mueles y las cosas que habían remplazado, la habitación estaba vacía sin tanto peluche de Gray Fullbuster; por lo tanto, él se encargaría de darle un poco de vida a su habitación, por su mente cruzaron varias cosas que le dieron gracia, entre ellas el curioso hecho de que el beso que se habían dado con tanto cariño el día en que fue a su habitación fue sobre la imagen de Gray en las sabanas, era como restregarle en la cara que la peli azul pronto seria suya, o como cuando literalmente hizo polvo el jabón de baño cuando vio que tenía la figura del mago de hielo y se imaginó a Juvia feliz enjabonándose con él, ese día sí que se había puesto furico, después se acostumbró a esa decoración pero ahora era diferente, si el cuarto de ella estaba vacío, él lo llenaría con cosas que le hicieran pensar a la dulce maga que él estaría siempre allí, entonces primero lo primero...

Sabía de antemano que la chica siempre se dormía profundamente aferrada a un peluche enorme, entonces ahora él le regalaría uno para que no perdiera ese tierno habito, de cierta manera se sintió celoso de que el peluche pasara las noches en brazos de Juvia pero él se lo regalaría, mostraría una de sus pocas virtudes; él no era muy fiero, no, tampoco el más valiente o siquiera apuesto (eso ni él se lo cree XD) pero si podría ser detallista.

Había quedado con Rogue en un buen acuerdo donde él tendría el día libre a cambio de que trabajaría el doble en la biblioteca, no era muy agradable pero por ella lo sacrificaría todo pero había un problema ¿Qué clase de peluche le regalaría a Juvia?

Eh allí la cuestión, realmente no se le ocurría una buena idea de cómo debería de ser un buen peluche para la dulce maga de agua, no quería que fuera del típico cliché de un oso o algo parecido si no algo más original pero ¿Qué?

Ya quería volver era bastante evidente y no es que le molestara el viaje, eso era lo de menos, el verdadero problema era lo que tenía que soportar durante él, el ver a aquellos 2 actuar de manera tan cotidiana y al mismo tiempo tan diferente era molesto.

Aun andaban bajo la lluvia que les venía como tsunami encima, pero los paraguas soportaban bien, aun que pesaban más de lo normal eran bastante resistentes gracias a aquel liquidito que les había dado la señorita Ami, Erza y él compartían uno bastante grande mientras Natsu, Lucy y Happy compartían otro.

La recién formada pareja actuaban de manera muy normal aunque de vez en cuando mostraban signos de su relación, como cuando Natsu casi lo incinera por haber preguntado a la rubia si compartían el paraguas, también de vez en cuando se miraban y reían, y ocasionalmente el peli rosa le robaba un beso en la mejilla mientras la rubia solo se sonrojaba con una sonrisa.

No era que se oponía, al contrario, le alegraba de que el cabeza hueca de su "amigo/rival" por fin se diera cuenta de lo que tenía la frente, solo estaba celoso, y no por otra cosa sin no por el hecho de que el peli rosa se tomara tan a la ligera el que ya estaba en una relación, en cambio él no podía, aun pensaba en como llevaría las riendas de su vida en cuando estuvieran de nuevo en el gremio.

Él no era de aquellos chicos que se llevaban bien con el romanticismo, no se creía detallista o meloso, de hecho la sola idea le daba escalofríos, tampoco sabía cómo exactamente le diría a Juvia lo que sentía, en realidad solo tenía claras 2 cosas: 1) Le gustaba la maga de agua y 2) Ella estaba más que enamorada de él. Teniendo eso claro tenia certeza de que la peli azul seria de él, pero tampoco podía solo llegar y decirle que le gustaba ya que seria que un día él la rechazo, se fue 2 meses y al llegar se le declara, ella no se merecía eso lo mejor sería ir lento, ganársela un poco y decidir cómo se le confesaría en el momento adecuado.

-¿Gray?- La pelirroja miro extrañada a su compañero, parecía muy concentrado en sus pensamientos, sonrió de medio lado con orgullo, tenía una idea de que estaría pensando, pero se borró su sonrisa cuando una molesta idea que la había estado rondando como mosquito en la noche desde días atrás volvió a cruzar su mente.

Se habían ausentado 2 meses, lo último que supo de su amiga peli azul fue la gran tristeza que la envergaba después de escuchar las palabras de rechazo indirecto del mago de hielo, seguramente había estado llorando todo el tiempo y no era la primera vez, por lo tanto podría ser que Juvia...

"Hubiera encontrado a alguien más".

Sacudía su cabeza evitando esa idea, no se podía imaginar a la maga de agua enamorada de otro, además de que era muy fiel y optimista, pero si fuera así ¿Qué aria? Tras pensarlo un par de minutos volvió a sonreír.

La apoyaría al máximo fuera o no fuera Gray.

Camino un poco nerviosa a su residencia cargando un par de bolsas bastante pesadas en ambos brazos, dirigiéndose en directo a la cocina y desempaco todo, todas sus compañeras aún estaban en el gremio o en alguna misión por lo tanto estaba sola, miro de un extremo a otro la mesa y tras un largo suspiro empezó a moverse.

Saco un bol de tamaño mediano y una pequeña bascula junto con unas cuantas hojas de notas y leyendo atentamente empezó a seguir las instrucciones cuidadosamente, mientras una dulce sonrisa soñadora adornaba su rostro, ¿Por qué? Era sencillo porque era el día donde vería el fruto de todos sus esfuerzos.

Desde que había llegado Minerva se había animado a reforzar sus puntos fuertes y mejorar en lo que era mala por lo tanto cada día por la tarde noche tomaba clases se cocina, los primeros días había sido un poco problemáticos por lo que Iriie-sensei le había estado dando clases especiales y una guía escrita que le desea que tenía que hacer paso a paso.

-etto... la margarina, la azúcar, luego... los huevos, la vainilla y la harina- Leyó un tanto tambaleante y empezó a pesar según las indicaciones de una forma exacta revolviéndolo luego todo junto a mano, rio un poco al sentir la textura viscosa que después paso a ser una masa concisa.

Dejo la masa a un lado y saco una bolsa de manzanas rojas bastante firmes y comenzó a pelarlas y a cortarlas en delgados y pequeños cubos, las coloco en una pequeña olla color malva y le hecho un buen puño de azúcar encima y la tapo y puso a calentar de tal manera que la azúcar se convirtió en una espesa capa de miel sombre la fruta y la movió con lentitud y delicadeza.

Paso un buen rato para que la fruta adquiriera una consistencia de mermelada y retiro del fuego y dejo enfriar a baño María (con otra olla llena de agua fría de bajo) y volvió a empezar a amasar la masa antes hecha.

Tras 10 minutos de amasar de manera uniforme, se lavó las manos y se dedicó a precalentar el horno a 180° C, mientras este estaba caliente, tomo un molde redondo hundido (un molde de pay) y extendió con un poco de dificultad la masa dentro de él, cortando los bordes sobre salidos del molde y dejando este de lado empezó a extender otro poco de masa en la mesa y con ayuda de un palote la dejo plana, de un grueso de 0.5 milímetros tal y como decían las instrucciones, y apoyándose en un cuchillo corto finas tiras de unos 2 centímetros de ancho.

Tomo la mermelada que ya había preparado asegurándose que estuviera fría y relleno el molde con masa con la mermelada de manera que quedara lleno completamente, por ultimo coloco las tiras de masa sobre estas de manera cruzada creando una redecilla en la sima y apretó fuertemente en las orillas para que no se despegara, unto un poco de huevo batido en la rejilla de masa y metió al horno.

-Juvia tardo 3 hrs- Susurro un poco sorprendida de ver como volaba el tiempo, la verdad casi ni se había percatado de ello, recogió el tiradero que había dejado en lo que dejaba el pan en el horno y tras un rato el lugar comenzó a llenarse de humeante y suave aroma a manzanas acarameladas, con ayuda de un guante saco el molde del horno apagando este y lo dejo en una ventana para enfriarlo.

-Sorprendente- fue todo lo que pudo decir cuando termino el pan, dejándolo en la mesa sobre una charola de plástico blanca con adornos violetas, era una bella tarta, dorada y jugosa, no se le había bajado ni quemado (como le había estado quedando en sus 3 intentos en días anteriores) era simplemente perfecta, y el olor daba a especular una buena reseña.

Tras festejar como niña chiquita durante unos minutos coloco una tetera en el fuego con unas yerbas de aroma dulce dentro, un buen postre merecía una buena bebida y nada mejor que un suave té de 7 flores. Lo coloco todo en una charola y se dirigió a su habitación, lo mejor sería disfrutarlo tranquilamente en su alcoba.

-Juvia- lo primero que escucho al abrir la puerta fue su nombre pronunciado por un sexi rubio que se encontraba cómodamente sentado en su cama, se veía algo cansado y agotado pero con una gran sonrisa, parpadeo un par de veces para comprobarlo, y tras verificar que era real se sonrojo al tope.

-S...Sting, que... ¿Qué hace en la habitación de Juvia?- Dijo con un poco de dificultad y bastante nerviosa, y es que no quería que la viera así precisamente él, con harina por aquí y por allá, y un delantal color morado, y el pelo amarrado en una coleta baja, noto como él la miraba un poco aturdido pero con una gran sonrisa.

-Quería verte, con eso de que volviste a Fairy Tail, pues ya casi no nos hemos visto estos días- Se excusó sin pensárselo mucho el rubio, la verdad que le había costado llegar al lugar debido al gran paquete que había traído y que estaba escondido en el armario, de un momento a otro le había dado pena.

No tenía mucho que había llegado, cuando entro por la ventana noto que la chica no estaba, pero escuchaba su voz fuera, por lo que con rapidez lo había guardado, el regalo perfecto, le había costado buscarlo, pero tras trabajar duro lo encontró, y era más que exacto y preciso para lo que él quería.

Se miraron unos momentos en silencio sin saber que decir en realidad, solo disfrutando de su compañía, y tras un largo suspiro Juvia se sentó a su lado soltándose el cabello y sacándose el mandil, dejando la tarta y el té en su mesita de noche.

-Juv... yo, este en realidad... te traje algo- Dijo por fin Sting armándose de valor y levemente sonrojado, nunca creyó que solo eso lo pusiera tan nervioso, pero feliz por dentro, a partir de ese momento no daría marcha a atrás, le quedaban 2 meses para estar con ella, para tenerla a su lado y no iba a perder el tiempo, porque la amaba, si, por primera vez el maestro caza nova de Sabertooth estaba más que enamorado de alguien, y era nada más y nada menos que de Juvia Lockser.

Juvia no sabía que decir, se dejó guiar por el rubio y termino frente a su propio armario algo aturdida lo miro sonriéndole algo tímida, y es que después de pensárselo mucho, ella quería de verdad a Sting Eucliffe y quería que él se fijara en ella y el recibir algo de parte de él era realmente lindo y tierno.

-Minerva me conto que te ayudo con tu habitación y pensé que tal vez... sería un buen regalo- Escucho la voz sedosa del mago de luz tras ella mientras abría el armario y casi grita al mirar lo que había dentro.

Era enorme, casi le llegaba al hombro, pero era realmente tierno y muy mono, un gran peluche de un bello dragón Blanco, con sus alas pegadas al cuerpo, de cresta color amarilla, sus patitas juntas como si se enrollara en sí mismo y un par de bonitos ojos negros que lo hacían ver muy curioso, lo tomo entre brazos y noto que era muy suave, hasta más que sus antiguos peluches, estaba encantada y sorprendida.

-Sting... Juvia no sabe qué decir, muchas gracias- Dejo el peluche en la cama y abrazo fuertemente a su acompañante, cada vez la sorprendía que tan bien Sting la rodeaba con sus brazos de manera que la hiciera sentir protegida y en casa, mientras ella solo recargaba sus manos en el pecho masculino junto a su cabeza, se separó un poco para mirarlo a los ojos sonriendo, pero luego miro pensativa el peluche- Pero... Sting, Juvia piensa que está mal-

-¿Qué está mal?- A Sting casi se le sale el corazón al escuchar eso, tal vez ella no lo quería o se sentía incomoda, ¿Qué tal si ella no lo quería de esa manera? Sudo frio unos segundos hasta que ella le puso cara a cara el dragoncito de peluche.

-El dragón tiene los ojos negros, pero Sting los tiene azules- Juvia lo miro un poco risueña, el peluche era hermoso, y le recordaba de todas las formas al rubio, este solo rio aliviado mirando nuevamente el monito y asintiendo.

-No era con la intención de que pensaras en mí, soy el Dragón Slayers Blanco, pero no es por eso, solo me gusto para ti, no quería que perdieras esa costumbre de tener a tus peluches- Sonrió socarrón, claro que era con esa intención, pero tan poco quería ser tan obvio.

Hablaron un rato sobre lo que había pasado en Fairy Tail, con tal de tranquilizar al maestro de Sabertooth, rieron un rato con los relatos de Sting de las cosas que habían pasado en la biblioteca (la mayoría incidentes) hasta que Sting paro su mirada en la bandeja que estaba en la mesita de noche.

-¿Y eso?- Pregunto curioso al notar el agradable aroma que emanaba del aún caliente postre, que se mesclaba armoniosamente con el aroma del té, Juvia tardo un momento en comprender de que hablaba debido a que habían pasado de un tema a otro de repente, pero sonrió orgullosa de sí misma.

-Juvia lo hizo, ha estado yendo a clases se cocina, ya que era mala en ello, pero gracias a Iriie-sensei Juvia ha mejorado mucho, ya está con los postres y este era un experimento, pero al parecer quedo bien- Sonrió ella contenta mirando que tan bien le había quedado el pay de manzana, pero al no recibir respuesta alguna miro al de al lado, Sting miraba a la pared con un leve puchero y una cara de enfado- ¿Sting?-

-¿Quién es "Iriie-sensei"?- Estaba molesto, era muy notorio, o bueno, no molesto, Celoso, ese era el único defecto que tenía, era muy celoso, como todo buen mata dragones le gustaba marcar su territorio, y a pesar de que la peli azul aun no era "suya" en sí, le molestaba que alguien más se le acercara, y más si se trataba de un hombre.

-Es el profesor de Juvia en el curso de cocina, es muy amable y paciente, y le ha ayudado mucho- Contesto sin dificultad la chica, notando como el Dragón blanco no bajaba su mirada molesta, al contrario, la profundizaba más, rio un poco ante el gesto, el tendía a ser así con ella.

-Está bien, entonces tu "maestro" es muy bueno ¿verdad?- Comento a un sin verla, necesitaba relajarse y no arruinar el momento, no era el mejor para estar celoso, podría molestarla, pero solo recibió un leve abrazo que lo desconcertó un poco, abrazándolo por la espalda, Juvia tenía su cabeza en su espalda y reía un poco.

-Si el profesor de Juvia es muy bueno, pero la que siempre da muchos tip´s es su esposa, Marie-san- Dijo alegre soltando el abrazo y mirándolo a los ojos, Sting la miro un poco más tranquilo, no podía ni siquiera pensar más, el solo tenerla tan cerca lo embriagaba de felicidad, no tenía tiempo para estar celoso.

-Está bien, mientras te guste ir no hay problema, ¿te quedo la receta entonces?- Intento cambiar de tema, o bueno, desviarlo un poco, noto como la cara de la maga de agua se iluminaba y asentía eufóricamente.

-Si, a Juvia le quedo muy bien esta vez, ¿Sting... lo probara?- Pregunto dudosa pero con una clara esperanza de que así iba a ser, Sting la miro con una sonrisa, se lo pensó unos momentos y entonces una idea algo loca cruzo su cabeza, lo había leído en una revista hace años, un movimiento de caza nova, que era útil para acercarte a la chica, pero esta vez no era solo una conquista, lo acercaría a la chica que amaba, de ella dependía si los acercaba más o los alejaba, pero conocía a Juvia, no se enojaría, o bueno si lo hacía no sería muy grave, valía la pena intentarlo.

-¿y si esta envenenado?- Primer paso, darle a ella una razón para sentir un poco herida en el orgullo, y podía tener 2 reacciones, cualquiera le llevaría a su meta, Juvia respingo un poco la nariz indignada mientras miraba la tarta y luego a Sting.

-No lo está, Juvia siguió bien la receta- Contesto con un poco de enfado, exacto lo que quería, aquello lo llevaría a la ruta más divertida, sabía perfectamente esa estrategia, pero se sentía nervioso, tenían mucha razón las personas al decir que era cosa muy diferente actuar con tu ligue y actuar con la que te gusta de verdad, el problema era que no solo le gustaba la maga de Fairy Tail, la amaba y eso lo ponía aún más nervioso.

-Entonces come tu primero, y luego yo lo haré- Contraataco de manera un poco seductora, Juvia ignoro el hecho y asintió, tomo una cucharita de metal especial para postres y empezó a cortar un pedacito de tarta, cuando introdujo el contenido dulce en su boca, sus mejillas se tornaron de un leve carmesí y sonrió dulcemente, la tarta sabia extremadamente bien, era dulce y la pasta suave, no podía negarlo, le había quedado como debería.

-Es Dulce- Fue todo lo que pudo decir aun con el bocado en la boca, cuando paso el bocado sonrió autosuficiente y miro anhelante a Sting, esperando que él lo probase, él dragón de luz sonrió disimuladamente y paso su mano por su cabello para sacarse los nervios, de verdad quería hacerlo.

-Entonces me toca a mí- Susurro, Juvia estaba a punto de pasarle la tarta cuando de pronto sintió el cálido contacto de los labios del rubio contra los suyos, no se resistió, pero tampoco sabía cómo corresponderle del todo, su primer beso había sido solo un impulso, este era el segundo y no sabía qué hacer, por lo que solo se dejó guiar por él.

Movió sus labios suavemente para que ella le siguiera el ritmo, para después pasar lentamente su lengua por sus labios, saboreando el resto que quedaba del sabor de la tarta de manzana, no lo profundizo más, solo siguió disfrutando del roce que tenía con esos acaramelados labios que tanto deseaba volver a probar mientras ambos mantenían cerrados los ojos.

El beso no duro mucho, solo lo suficiente para que cuando Sting lo rompió Juvia tomara aire, sentados en la cama ella se mantenía cerca de él sin saber exactamente que acababa de pasar, entonces escucho una leve risita de parte de él.

-Tenías razón, eres buena cocinera- Sonrió cálidamente mientras la abrazaba posesivamente, Juvia lo miro de reojo y noto cierto sonrojo, sonrió, por un momento pensó que la historia volvía a repetirse, que Sting solo estaba jugando con ella, pero no, con solo verlo podía sentir que él estaba tan nervioso como ella, y tan bien tan feliz, correspondió el abrazo, aun no sabía si entre ellos pasaría algo más, pero por el momento, el solo saber que estaba allí para ella y que siempre lo estaría le bastaba.

-Sting... ¿tu...?-No pudo terminar la pregunta, él se zafo rápidamente del abrazo y se acercó a la ventana, pero antes de salir por ella, volteo a verla con una sonrisa y con un notorio color carmesí en sus mejillas, Juvia por un momento se quedó mirándolo así, se veía tan tierno y coqueto a la vez que a Juvia casi se le salía el aliento con solo verlo.

Tal vez si, tal vez no, quizás Dios por fin contestaba todas sus oraciones o el destino estaba de su lado, porque con aquel beso, podía comprobar que tenía una oportunidad de gustarle a aquel increíble hombre, no era la más bonita, ni la más talentosa, pero Sting si se sentía atraído por ella, y aria todo lo posible para comprobar si, por suerte, su amor era o no un amor correspondido.

-Nos vemos mañana Juv- Sonrió antes de saltar, cuando bajo se tapó el rostro con una mano, acababa de tomar una foto mental que no cambiaría por nada, su bella princesa, con las mejillas sonrojadas y una mirada dulce dirigida solo para él, después de haberse unido en otro beso, uno demasiado corto para su gusto, si tan solo la eternidad estuviera de su lado.

Se rio de sí mismo al ya estar un poco lejos, se estaba volviendo uno de aquellos chicos que antes tanto criticaba, un enamorado romanticista, era algo curioso, como todo cambia en cuanto encuentras a la persona indicada.

-Demonios, Juvia... ¿Qué rayos me has hecho?- No podía evitar reír y sonreír enormemente, tenía una oportunidad, aquel fugaz beso se lo había confirmado, tenía una oportunidad con la chica, ella lo estaba dejando entrar en su corazón, su máximo obstáculo "Gray Fullbuster" estaba quedando en el pasado, y él se encargaría de que para cuando el hombrecito de hielo regresara, el corazón de la peli azul estuviera tan lleno de él como el suyo estaba de ella.

Estaba tan hermoso, me encanto como me quedo ¿Quién me apoya? Como siempre recibo sus sugerencias, reclamos o lo que se les antoje, quedo un poco más cortito pero me fascino, espero también les haya gustado leerlo, espero que les guste como está quedando y sigan leyendo, ya falta poco para que empiecen las escenas divertidas y claro las de los rivales eh de aclarar que no abra muchas de Juvia y Minerva ya que tengo un plan diferente para estas 2.

Y ¿Qué les pareció lo de las clases de cocina? Se me vino la idea del capítulo sobre el desastre que hizo cuando quería darle un regalo a Gray (irónico ¿no? Un Stivia inspirado en un capítulo sobre el Gruvia) y se me vino a la mente el que ella se haga buena, de algo debe servir su amor por este sensual rubio. Y por cierto, la receta no está completa ya que es receta de familia y mi madre es capaz de matarme, pero es real el procedimiento y los ingredientes. Bueno esto es todo, hasta la próxima semana.

Por cierto, ¿debería hacer que Juvia-chan hable desde ahora en primera persona? No me decido de cierta manera es más tierna así pero ¿Qué prefieren?

Atte.- su humilde escritora

Isa-chan.