Nota: A partir de ahora es narrador.
Fue gracias a una enfermera de con suéter rosa con adornos del mar y coletas castañas que le ayudo a introducirse a la habitación donde se encontraba su príncipe rosa. Ichimatsu suspiró sentándose a un lado de la cama.
Se veía tan hermoso dormido y pensó en besarle los labios como si fuera la princesa de algún cuento de hadas. Que espera el besado de su amado para despertar.
Era la mejor idea que hablarle, como sugirió la enfermera Totoko.
Miro por los cristales que disimulaban ser ventanas y puerta. Muchos testigos para cometer el delito. Sobre todo porque afuera estaba el policía interrogando a la enfermera.
Suspiró desanimado.
Mejor comenzaba a hablarle como siempre deseo.
–Hola… he creo que no nos conocemos como debíamos -Se rasco detrás de su cuello-. Soy Fukuyama, Ichimatsu. -trato de dar una sonrisa tierna pero se veía nerviosa y tétrica que cualquiera pensaría que es el asesino verificando su labor-. Espero que mejores para repetir nuestras conversaciones.
–Disculpe… señor -El policía que estaba con la enfermera entraba para arruinar el momento. Sí es que así se le podía llamar-. Debo hacerle unas preguntas.
El policía se veía alto y delgado. Con unos dientes más grandes que la cara misma. Ichimatsu se puso nervioso, tal vez sí creían que era el asesino. Ya que su apariencia no ayudaba mucho. Un suéter morado con pantalones desgastados con manchas rojas de salsa que nunca lavo por flojera, el cabello desaliñado y su sonrisa tétrica que provocaron al policía brincar mientras decía "shee".
Sí no fuera porque el doctor intervino, un gordiflón en bata y ¿pantalón? O es que el pantalón era parte de una camisa por lo grande que estaba. No entendía bien el uniforme de los doctores.
–Mucho gusto, soy el doctor Dekapan-dazo -Extendió su mano a Ichimatsu.
–Hola… -saludo con temor que creció cuando afuera se escucharon gritos.
–¡Donde demonios esta! -Gritó alterada una mujer mayor de traje gris completo que lideraba un grupo de personas mientras la enfermera lo detenía.
–Cariño, no tienes que gritar aquí. Estamos en un hospital -comentó el hombre que estaba detrás disculpándose con las personas. Llevaba una camisa verde cubierta por un saco beige y pantalones de mezclilla.
–¡Totty! ¡Totty! -gritaba un energético muchacho agitando sus brazos con las mangas largas ¿o eran banderas?
Ambos se quedaron sorprendidos y más cuando entraron a la habitación. En ese momento el cerebro de Ichimatsu le dio la señal: son su familia, ¡huye! Desgraciadamente su sistema nervioso se petrifico.
–¡Oh, míralo esta pálido! -Dijo el hombre de verde acercándose a él.
–¡¿Usted es el médico?! ¡Qué le sucedió a mi hijo! -señalo la mujer de traje yendo directo al doctor.
–¡Totty! ¡Totty! ¡Despierta es hora de jugar! -El chico trataba de sacudir al inconsciente hombre.
–¡Jyushimatsu no hagas eso! -lo reprendió el de verde junto con otro sujeto de sudadera roja que lo sostuvo.- ¡Y esta desgracia paso en Navidad! –se quejó el mismo hombre con dolor.
Ichimatsu que apenas reaccionaba aprovecho para escabullirse en silencio aprovechando la distracción.
–¡Sí Karamatsu estuviera aquí! -Dijo el de verde- ¡Él sabría que hacer!
No sabías quien era ese tipo y ni le importaba. Solo quería escapar mientras el doctor hablaba de con ellos. Ichimatsu estaba por llegar a la puerta y huir hasta que fue señalado por Dekapan. Ahí se erizo como un gato, juraría que le salieron las orejas y cola de uno.
–Este chico, lo encontró sobre las vías, dasu. -El de morado solo resoplo sintiendo las miradas en él. Respiró hondo y se giró para verle los pies, ya que no podía verles a los ojos.
–Fue arrojado a las vías del tren por unos asaltantes -respondió casi en murmullo aun con su mano en el pomo de la puerta.-
–¿Quién es? -preguntó el de rojo- ¿Eres el asesino que vino para terminar su trabajo?
–Es su prometido. -comentó sin pena Totoko abriendo la puerta para pasar. La cara de asombro de Ichimatsu o mejor dicho de espanto fue petrificada para la posterioridad.
–¡Je! ¡Je! Así que Todomatsu se buscó un nuevo seme -la otra mujer de verde con un chongo se acomodó sus gafas-. Espero que no hayamos arruinado tus cuidados personales.
¿Quién era esa mujer y por qué decía "cuidados" mientras metía su dedo a otros con los que hacía un círculo?
–¡Él se aventó a las vías a salvarle! -Agregó el policía que había vuelto con unos reporteros.
–¿Su prometido? -Aparentemente los que eran los padres se miraron y luego miraron a Totty, como creías que se llamaba.- ¿Se iba a casar sin decirnos? –decían la de gris y el de verde.
–¿Lo salvaste? -Preguntó el de rojo.- ¿Se aventó? –Señalo al chico de cabellos revueltos.
–¡Oh! ¿Suicidio porque su amor es prohibido o porque hubo una pelea sentimental? -la de los lentes ahora colocaba sus manos sobre sus mejillas. Su cara se entornaba roja-. El amor secreto e ilegal entre los hombres juju –la del chongo se veía feliz con la noticia.
Ichimatsu se sentía avergonzado. Quería tomar el lugar de Totty en ese momento y no el de coma… sí no sobre las vías esperando morir.
Vistes a la mujer de verde desangrar y sentir que se agarraba su pecho mientras el chico con sudadera amarilla se le acercaba a ayudarla.
–¿Esa señora está bien? -preguntó el doctor.
–Solo le está dando un infarto fan girl -respondió el de rojo poniendo en blanco sus ojos mientras negaba con la cabeza y cruzaba sus brazos.
–¡Doctor! -Perfecto un nuevo sujeto en traje de… ¿enfermera? Entraba en escena-. Sabe que solo familiares pueden estar aquí –señalo a los reporteros-. Incluyéndolo –luego a Ichi-
–¡Él es de la familia! -Respondió la madre de Totty.- ¡Salvo a nuestro hijo y es su prometido! –Esa mujer le abofeteo por querer sacar a Ichimatsu de ahí-. Oh, pequeño –ahora se acercaba a Ichimatsu, quien temblaba de miedo por una futura agresión. Simplemente lo abrazo- Me alegra que seas tú, quien lo salvo. Su prometido. Un tierno chico digno de él.
–¡Su destino! -comentó la de los lentes con un pañuelo en la nariz que no dejaba de mancharse de sangre.
No sabía que pasaba. Ichimatsu se sentía abrumado, mareado y confundido entre ese mar de gente. Necesitaba aire y huir.
Aprovecho que lo soltaron para salir a respirar pero antes…
Siguió a la enfermera, a la cual la jalo de la muñeca.
–¡De dónde demonios sacaste que soy su comprometido! -reclamó enfadado.
–Usted mismo lo dijo -ella no se inmuto solo levantó su ceja ante el acto.
–¡Sí! Pero hablaba de mi fantasía, no de la realidad -se agarró el cabello para sacudirlo desesperado.
–Bueno, aprenda a callar sus fantasías -con la misma seriedad fría, aquella mujer se alejó.
–¡Oh, aquí está él! -Señalo el de rojo pasando su brazo alrededor de sus hombros. Ichimatsu se espantó por tan repentino acto de confianza.- Aquí estás muchacho, toda la familia te está buscando. –Paso su dedo por debajo de la nariz mostrando una gran sonrisa comenzando a caminar-. Soy Sakurai, Osomatsu. Mucho gusto. -Extendió su mano con el dedo índice tocando el pulgar para hacer un círculo frente los ojos cansados y hartos de la situación.
–Fukuyama, Ichimatsu -No le quedo de otra presentarse-. Mucho gusto –agarró la mano frente a su rostro.
–No, no -negó con la cabeza mientras llegaban a la sala de espera con los otros familiares-. Me refería a que sí tienes dinero para las apuestas.
–No… -arrugo el entrecejo mirándolo con extrañeza.
–¡Osomatsu! -regaño el de verde. Apartándote de él- No asustes al prometido de Todomatsu. –Agarro a Ichi de los hombros para centrarlo.
Ichimatsu se ponía más tenso y nervioso. No le gustaba ser centro de atención y ahora lo estaba siendo.
–Perdón, no nos presentamos como debíamos. -El joven de ropas moradas afirmo con timidez-. Mi nombre es Matsuno, Choromatsu. –se presentó-. Mi esposa Osoko, -señalo a la de gris- mi hijo menor Jyushimatsu –Ese mismo brincaba de un lado a otro señalándose-. Mi hermana Choroko -puso sus ojos en blanco cuando ella mencionó que los cuerpos en coma aún pueden sentir y son más sensibles-. Ya conoces a Osomatsu, amigo de la familia. Somos los padres de Todomatsu.
Nuevamente el confundido muchacho se presentó. Intentó retomar su huida pero un interrogatorio impuesto por un chico de amarillo lo detuvo.
–¿Le robaste a Atsushi el corazón de Totty? -preguntó brincando alrededor del héroe.
–¿Corazón? -Osomatsu y Choromatsu dijeron al mismo tiempo- Él no tiene ninguno. –nuevamente parecían coordinados en la respuesta.
–¿Cómo se conocieron? ¿Cómo se enamoraron? -Ahora era Osoko quien interrogaba.
–¡Sí! Quiero saber ese fic lleno de pasión y drama, no olvides los detalles sexuales -Choroko se acomodó los lentes al mismo tiempo que se limpiaba la baba que se le escurría.
–Lo mismo dijiste cuando nos habló de Atsushi Nakamura -Comentó Osomatsu mirándose las uñas.
–Pero eso fue el típico encuentro sexual del elevador -respondió Choroko inflando sus cachetes.
Ichimatsu no sabía que responder. Porque incluso querían saber de su vida sexual cuando ni siquiera ha dejado de ser virgen. Se sentía inquieto ante las miradas. Movía sus dedos a los acostados, sus ojos rehuían buscando puntos imaginarios, su sudor comenzaba a crear mares. Estaba a punto de apretar los dientes, bajarse los pantalones y cagar en medio del lugar.
–Creo que Ichimatsu-niisan está por desmayarse -comentó Jyushimatsu acercándose al nombrando examinándolo con sus ojos puestos como rombos.
–¡Atrás! -Gritó Osoko apartando a todos alrededor del joven.
–Lo estamos abrumando, acaba de tener un shock emocional. Puede que le causemos problemas serios. Recuerden que acaba de salvar a Totty, y es su prometido quien está en coma -Choromatsu daba espacio para que el de vista cansada respire.
El despeinado solo se dejó caer al sillón. Se sobó la frente mientras Jyushimatsu por órdenes de Osoko iban por algún enfermero. Regreso con Totoko, quien le dio la pastilla, agua y una mirada de reproche. Las otras mujeres solo lo abanicaban para darle aire.
–Oh, Ichimatsu. Lo sentimos -comentó Osoko.
–Está bien… -murmuró mirando al piso aun no tenía fuerzas ni para levantar la mirada- Lo conocía en el trabajo… -prefirió responder con algo de verdad-. Ese día ambos teníamos prisa, pero él logro detenerse para darme una sonrisa. Mostrándome esos dientes perfectos.
Ichimatsu recordó aquel día cuando vio por primera vez a Todomatsu. Él estaba por dar señal al tren para que marche pero aquel joven de rosa llegó. El de uniforme de subterráneo, hizo que lo esperen dejándolo pasar. Totty le sonrió como agradecimiento. El de ojos cansados se sorprendió y ruborizo, desde ese momento se enamoró.
–Aaaw -las dos mujeres exclamaron.
–Es una historia de cliché pero te convence con la introducción -mencionó Choroko-. Más por el sonrojo que tienes tus mejillas. Debes ser seme del tipo seme tierno.
–¿Dientes perfectos? -Ladeo Osomatsu- Pero todos sus dientes son falsos, se los opero.
–Ignora a ese par de idiotas -Comentó Choromatsu sobándose el arco de la nariz mientras recitaba insultos entre los dientes.
–Esa sí es una historia romántica, ahora quiero saber de tu primera cita -Osoko se veía emocionada.
–¡Mejor de cuando tuvieron sexo! ¿Cómo eligieron quien está arriba? -Choroko atacaba de nuevo con sus extrañezas.
–¿Por qué no invitamos a Ichimatsu-niisan a pasar la navidad con nosotros? -Preguntó Jyushimatsu cambiando el tema, siendo un héroe para el nombrado.- ¡Aún no conoce a Karamatsu-niisan! –el de amarillo tomo de sus manos al de morado para brincar con él.
–¡Cierto! No hemos festejado la navidad por este desastre y -Osoko parecía iluminada- ¡Debe conocer al doloroso! ¡Decidido! Ichimatsu vienes con nosotros.
–¿Eh? -Realmente el chico estaba confundido entre tanta gente rara.- "¿Qué es eso de doloroso?" –pensó tratando de entender que acaba de ocurrir.
XxX
Las horas pasaron, Ichimatsu logró huir a su departamento. Se sentía agotado, desgastado así como deseaba que un tren pase encima de él.
Subió por las escaleras del edificio encontrándose a Karako con su top y pantalón deportivo. Tenía una coleta con gafas oscuras sobre la cabeza.
–Mañana, a las 6 -le dijo guiñando su ojo- Juego de los Lakers.
–Felicidades -murmuró con falsa emoción tratando de subir las escaleras con su alma desgastada-. No sabes cuánto te envidio… -en su tono sarcástico.
–No me envidies tanto, gatito roñoso -ese apodo le desesperaba-. Tu y yo -se le acercó por detrás poniendo su brazo alrededor de su cuello dejando que sintiera su asqueroso aliento a cerveza y vitamínicos- en primera fila -le mostró los boletos.
–Ah… lo siento -la apartó con rudeza- Tengo planes.
–¿Con quién? -Cuestionó sorprendida y fingiendo celos.
–Mi secreto -subió por las escaleras para no soportar más.
Esa misma noche, Ichi preparó su cena. Alimento a su gato. Miró por la ventana que la nieve caería en cualquier momento. Suspiró. Nuevamente tomó su abrigo. Metió sus manos temblorosas en los bolsillos. Tomó el tren que le deje lo más cerca del hospital. Al que entró buscando la habitación 606 de Todomatsu.
Lo miró por el cristal, se veía tan tranquilo. Nadie pensaría que estaba en coma.
Respiró hondo. Paso, sentándose a su lado.
–Hola… no nos hemos presentado como debe ser. Nos interrumpieron… ¿recuerdas? Mi nombre es Fukuyama Ichimatsu. -comenzó su conversación con el cuerpo inerte-. Debes saber que por un estúpido error de enfermera… y mío. Nos vamos a casar. La cague. ¿Qué hacer con nuestro futuro? O Mejor dicho, que haré para que no descubran que mentí.
Guardo silencio para morderse los labios, de esa forma creía retener las lágrimas.
–¿Alguna vez has pensando que conocerías a la persona indica y que ella te correspondiera? Dejaría todo por ti… -le vio con una tierna sonrisa- Creo que no. Mi padre fue el que me metió esas estúpidas ideas del amor. ¿Patético verdad?
–Él una vez me dijo, el amor llega de la forma más rara y estúpida que puedes imaginar. Un error puede llevarte a él -comentó apretando sus labios mirando a Todomatsu.
Ichimatsu comenzó a reír de la nada. Ignorando que detrás de la puerta estaba Osomatsu. Quien suspiró. Cubrió su cabeza con la capucha roja para abandonar el lugar en silencio, mismo con el que llegó.
Ya era un nuevo día cuando Ichimatsu despertó. Se estiró y bostezo cual gato. Abrió los ojos tratando de reconocer el lugar en el que estaba y fue notando que se quedó dormido en la habitación con Totty.
–Buenos días ju ju -La voz irreconocible de Choroko lo crispo como un gato- ¿Dormiste bien? ¿Te duele algo? ¿Las caderas o el pene? -La cara de espanto no era por encontrarse a toda la familia rodeándolo, era por esas preguntas.
–¡Choroko! -Regañaron ambos padres.
–No todo lo que ocurre como en tus sucios pensamientos es real -regaño Choromatsu a su hermana menor.
Una discusión entre ellos se dio mientras Osomatsu se acercaba al joven con una taza de café y una sonrisa traviesa. Eso le dio mala espina al recién despertado.
–Mejor me voy… -agarró sus cosas devolviendo la taza a Jyushimatsu- muchas gracias por el café. Me imaginó que quieren estar a solas con él.
–¡Ven les arruinamos el momento! -Gritó Choroko siendo jalada de las mejillas por su hermano
–¡Mamá dile! -Nuevamente Jyushimatsu no dejaba que se vaya, ya que se ponía delante ante cada paso que daba.
–Cierto, -Osoko se apareció tomando el brazo de Ichimatsu- como sabes. No pudimos festejar la navidad como debió ser. Así que planeamos hacerlo ahora. -Todos te miraban con una sonrisa- ¿Quieres venir a la navidad de los Matsuno?
Osoko le dejo sus datos en una tarjeta para que vaya
–¡Karamatsu-niisan estará feliz de conocerte! -Ahora Jyushimatsu brincaba sobre el cuerpo de Todomatsu- ¿Verdad Totty?
–¡Jyushimatsu! -Nuevamente Choromatsu y Osomatsu lo bajaron antes que lo mate.
Ichimatsu huyó ante la presión de las miradas que lo hicieron para que accediera. Camino hasta el elevador cuando el enfermero trasvestido llego con una caja.
–Tenga, las cosas de su esposo. -comentó empujando con fuerza la caja contra su cuerpo.
–¡Que no es mi esposo! -dijo con enojo.
–Esposo o prometido, es igual -le dejo las cosas para irse.
–¿Eres su prometida? -Preguntó un joven de cabellos rizados con una sonrisa. Llevaba una camisa amarilla con el cuello blanco como el contorno de sus mangas, un pantalón casual de tela color café.
Ichimatsu solo entro al elevador fatigado.
–Me llamo Futsuumaru, amigo de la universidad y socio de Todomatsu en algunos negocios -El mayor solo giró sus ojos ante el que se veía más joven.- Sé que ha sido muy difícil, sí sumamos el accidente del mes pasado.
–¿Accidente? -levanto su ceja.
–Fue un accidente… -miró hacia la habitación- ¿Te dijo que fue mi culpa?
–Estábamos jugando basquetball, llevaba un lápiz… Jesús ¿qué te dijo? -comentó molesto.
El de morado solo suspiró viendo como su elevador se cerraba sin él. Sabía que ya no iba a escapar.
XxX
Al día siguiente Ichimatsu sintió que era mejor platicar todo con algún conocido. No tenía amigos, solo a su jefe Chibita que lo conocía de años. A veces bebían juntos. ¿Eso era suficiente para darle su confianza?
–No veo ningún problema en ello -comentó un hombre bajo mientras caminaba junto a Ichimatsu- Solo que eres un maldito idiota que no supo callarse.
–Gracias, pensé que sentirme estúpido era suficiente -refunfuño el otro. Metiendo sus manos en los bolsillos encogiéndose más- Además sí hay problemas, no quiero causar infartos o que él me odie.
–Entonces sigue así, si ese bobo despierta te reconocerá como su salvador y se casará contigo o fingida que es tu estúpido novio que luego te termine -aconsejo.
–Chibita… no es tan fácil -suspiró el de morado.
–¿Y lo fue diciendo: "me voy a casar con él"? -Con eso calló al de mirada apagada.
Cuando Ichimatsu llegó a su departamento se sirvió una sopa instantánea, mientras que a su gato le sirvió leche en la mesa donde él estaba comiendo. Era su único compañero. Vio por la ventana observando a las familias que llegaban con amor. Suspiró acariciando su cuello para posar sus ojos sobre la tarjeta que le dio Osoko.
Llegó en taxi debido a la distancia. Además eso evitaba que huyera. Bajo del vehículo frente a la puerta de una casa de dos pisos. Era de color café. La nieve cubría ventanas, tejado y balcones. Así como el jardín que tenían. La entrada tenía dos escalones, el porche tenía una silleta que colgaba.
Adornos navideños por doquier.
Las columnas tenían esa clase de musgo navideño con el que decoran. Luces en los contornos de las ventanas y de la casa. Un muñeco de nieve en la entrada con una bufanda amarilla.
–Esto es una estupidez… -comentó caminando hacia la puerta de la dirección escrita en la tarjeta.
Llevaba una gabardina negra, debajo un suéter de cuello de tortuga morado, con rayas verticales negras. Pantalón de vestir, guantes y zapatos a juegos con la gabardina. Estaba dudando en entrar. Aún estaba a punto de huir. Con la música y risas del ambiente del interior, nadie notaría su presencia. Se giró sobre sus pies cuando vio a Osomatsu detrás. Él llevaba una camisa negra, protegida por una chamarra roja y bufanda naranja. Pantalón de mezclilla y convers. Un chavoruco al parecer.
–Ichi -sonrió pasando su dedo sobre sus labios- lindas flores.
El nombrado se sonrojo ocultando detrás de él, aquel arreglo de flores de noche buena que consiguió para obsequiar a los Matsuno.
–¿Quieres acompañarme a fumar? -El de rojo saco una cajetilla de cigarrillos para encender. El menor negó con la cabeza solo se sentó a su lado.- Soy el padrino de Todomatsu, a pesar de mi vida pecadora y de mal ejemplo me pusieron como padrino. Choromatsu dijo que me eligió porque soy el ejemplo perfecto de lo que no deben ser. Ya sabes, uno prefiere estar todo el día acostado en vez de trabajar.
El más joven suspiro afirmando con la cabeza.
–Dime, ¿cómo te sientes con todo esto? -preguntó tranquilo, expulsando el humo de su tabaco.
–Ah… -Ichimatsu nunca se puso a pensar sobre sus sentimientos- Raro… extraño, nervioso, presionado.
–Es normal, por todo lo que ha pasado. ¿Tienes familia? -intentaba llevar una conversación con él.
–Mi madre se llamaba Matsuyo, murió cuando era un pequeño. Mi padre era Matsubo, murió hace un par de años. Se dejó vencer por la enfermedad y ya no quiso darme problemas con los cuidados… -agacho la mirada pateando la nieve.
–¿Sabes que es lo bueno de los Matsuno? -él negó como respuesta- Ellos te aceptan como miembro de su familia. Fui… mejor dicho, soy el mejor amigo de Choromatsu desde la infancia, ya somos casi ancianos y seguimos como jóvenes. También fui novio de Choroko, ella me dejo porque "no podía interponerse en el amor de su hermano y mío" Ja ja -Una risa salió de la boca de Osomatsu, misma que contagió a Ichimatsu.
–Lo que quiero decir, Ichimatsu, -en un tono serio- es que los Matsuno son una familia gentil, de buen corazón. Lo ves en su hijo mayor y en el menor -acercó su rostro al chico nervioso por el cambio de actitud-. Todomatsu es la excepción. Ellos me aceptaron como su familia y yo no dejaría que les hiciera daño. ¿Entiendes?
–Yo tan poco -murmuró mirándolo directo a los ojos.
–Por su puesto. -agregó Osomatsu sonriéndole de manera tierna sacudiendo su cabello de forma cariñosa.
–¡Oh! ¡Acabo de interrumpir un momento romántico! -Exclamó Choroko al abrir la puerta-. El hombre más viejo quiere enamorar al uke de su ahijado, ya que al hablar con él descubre porque se enamoró.
–Solo estaba fumando -comentó Osomatsu levantándose y sacudiendo su pantalón de la nieve-. Pasa Ichi, no querrás congelarte afuera.
Ichimatsu aceptó imitando los movimientos. Entro en silencio, con las flores entre sus temblorosas manos.
–Feliz navidad… -dijo en un susurro nervioso.
–¡Feliz Navidad Ichimatsu-niisan! -Los brazos de Jyushimatsu lo rodearon pronto. Así como el resto de la familia.
–Nos da gusto que vinieras -comentó Choromatsu.
Pronto fue jalado al gran sofá junto a la chimenea para calentarse. Jyushimatsu corrió hacia él. Le parecía lindo que aquel chico llevaba un traje de santa y un saco.
–Mira, mira Ichimatsu-niisan -del costal rojo, saco un álbum de fotos-. Este es Karamatsu-niisan –mostró a un bebé en un mameluco azul con brillos durmiendo de forma tranquila. Al menos pudo conocer al nombrado por la foto-. Aquí esta Totty, -señalo a un bebé en una pijama de conejo rosa. Para Ichimatsu, eso era demasiado lindo. Realmente su príncipe rosa era perfecto desde pequeño. No como el brilloso.- Aquí estoy durmiendo en brazos de mi abuela Jyushiko -se mostró con un mameluco amarillo pero daba miedo que tuviera los ojos abiertos y una sonrisa que abría toda su boca sin dientes.
–Sí, sí muy lindo… -no sabía cómo responder a eso.
–Aquí está el artículo de cuando Totty salvo las ardillas, aquí el primer juego de basquetball de Karamatsu-niisan. También está sobre la crítica a Karamatsu sobre su obra de la secundaria. Totty, y su campaña electoral de la preparatoria. Mis partidos de beisbol -las hojas pasaban rápido entre las manos de Jyushimatsu que eran imposible apreciar las fotos.
–¡Vamos por la foto navideña de este año! -Exigió Osoko mientras agarraba la cámara y a Ichimatsu del sillón.
–Claro, yo la tomó -se ofreció al sentirse libre.
–¿Qué vas a tomar? -preguntó confundida Osoko.
–Tú vas a salir en la foto con nosotros -le entregó la cámara a Osomatsu.
–Primero una con todos nosotros y la otra sin Choroko, para que salga Osomatsu -comentó Choromatsu abrazando a Osoko para la foto. Dejando a Jyushimatsu junto a Ichimatsu y a Choroko a lado de Osoko.
Se tomaron las fotos que sean necesarias para el agrado de todos. Cenaron, brindaron y rieron. Se felicitaron por la navidad. Por un momento olvidaron que un hijo estaba en coma en el hospital y que el otro no había llegado. Comenzaron a repartirse regalos.
Ichimatsu los miraba en silencio, un calor inundo su cuerpo. No era el calor del fuego, si no ese sentimiento lleno de recuerdos de cuando celebraba navidad con su padre. Una melancolía le ganaba. No lloró porque no estaba solo.
–¿Ichimatsu-niisan? -preguntó Jyushimatsu acercándose.
Tal vez descubrió las lágrimas.
–¿Sí? -respondió al llamado tratando que se oiga normal.
–Mete tu mano al saco -puso el costal rojo frente a él-.
El de morado obedeció. Metió su mano encontrándose con un regalo. Era una caja mediana. Tenía envoltura roja con gatos usando gorros navideños y un pequeño listón morado en él.
–Feliz navidad, de parte de todos nosotros -comentó Jyushimatsu haciéndose a un lado para acercarse a sus padres que miraban con ternura a Ichimatsu.
–Gracias -lo pegó a su pecho reteniendo las ganas de llorar.- Muchas gracias.
Ichimatsu se quedó con su regaló observando a todos a su alrededor. No solo a ellos, también miraba el hogar. Y no en el sentido de estructura. Veía las fotos familiares expuestas, trofeos de los hijos, orgullo de la familia.
Definitivamente no eran como él.
Él tenía sus fotos familiares, sus pocas fotos con su padre en cajas de zapatos. No tenía trofeos por los cuales su padre se sintiera orgulloso, ni terminó la escuela. Y no porque no quisiera. Simplemente la dejó para trabajar, de esa forma ayudar en los medicamentos de su padre.
Eso no era para enorgullecer.
Realmente se sentía como un parasito indigno de estar ahí.
Incluso las medias pegadas en la chimenea hablaba mucho de las personalidades de cada miembro.
La de Osoko era una roja, con su nombre en un rojo dorado. La de Choromatsu, era una verde tenía a una chica con orejas de gato. La de Jyushi, amarilla con símbolos de beisbol. Choroko tenía la suya con símbolos masculinos entrecruzados y con un "R-18". Osomatsu, tenía la suya con símbolos de censura, dinero y apuestas. Incluso Todomatsu tenía la suya. Una rosa, con marcas de dinero y conejos.
La penúltima, era dolorosa al ver.
Toda la bota estaba con brillos, mantenía su color azul y morado; calaveras y rosas alrededor. Incluso una rosa estaba por dentro de la bota. El nombre del dueño tenía más brillos azules: Karamatsu.
¿Y por qué no ponerla junto a la sombría bota?
La última que le pertenecía a Ichimatsu. Era morada por completo. A penas se alcanzaba a leer: "Ichi". Ya que estaba escrito con plumón azul.
La noche pasaba. Ichimatsu decidió que era hora de despedirse pero lo convencieron de que se quede a dormir. Le ofrecieron una habitación, optó por el sofá.
El sonido de un vehículo se escuchó en la entrada. La puerta del mismo abrirse y cerrarse. El sonido de la puerta de la casa al abrirse con unas llaves. Eso despertó a Ichimatsu, más no hizo ningún ruido.
–Silent night, holy night, all is calm, all is bright round yon virgin mother and child. –Un hombre vestido de chaqueta de cuero con calavera en su espalda, pantalones entubados, zapatos negros y una playera con su rostro; cantata en ingles al entrar. Cruzó la sala donde Ichimatsu se hallaba sin notarlo.
–¡Karamatsu-niisan! -Gritó Jyushimatsu corriendo de las escaleras para luego brincar a los brazos del nombrado.
–¡Hello my angel! -Respondió Karamatsu con entusiasmo, respondiendo el abrazo.- ¿What happen?
–¡Sh! -reprendió a su hermano mayor cubriendo sus labios con su manga amarilla- Niisan, despertarás a Ichimatsu-niisan.
–¿Ichimatsu? -Ladeo su cabeza por ese nombre- ¿Quién es?
–El prometido de Totty -respondió.
Karamatsu solo miró hacia donde Jyushi le señalaba. No dijo nada. Así como Ichimatsu cuando escuchó la palabra "prometido". Arrugo su entrecejo. Su cara mostraba confusión. La cambio a una sonrisa para su hermano menor.
–Ese no es su prometido -dijo Kara desde el marco de la puerta- Do you not remember to Atsushi? –preguntó al menor.
–¿No lo sabes? -Kara negó con la cabeza- Terminaron. Ahora anda con Ichimatsu. ¡Es grandioso, te va encantar! –dijo alegre.
–Jyushi know me quedaré esta nigth. -mencionó Kara sin quitar la vista del mencionado.
–¡No te comas mi cereal! -respondió el otro alarmado dando golpes al hombro con fuerza inmedida.
–Es un special cereal -le pico la nariz.
–¡La última vez te llevaste mi juguete del cereal! -reclamó el menor inflando sus mejillas, llevándose sus manos a las caderas.
Ambos hermanos subieron a sus habitaciones por las escaleras. Peleándose por el cereal entre murmullos. Sin embargo Karamatsu miraba detrás de él, exactamente al bulto en el sofá.
XxX
Así como el sol se posicionaba en el cielo. Ichimatsu se había despertado para irse. Tomó sus cosas: su abrigo, el regalo que le dieron. Dobló la manta prestada y en sigilo como los gatos se acercó a la puerta.
–¡Good morning! -Saludo Karamatsu sentado en el segundo escalón de la escalera con una taza de café, un paquete de donas. Tenía un suéter de cuello de tortuga azul marino, unos jeans gastados o ¿era la moda de jeans rotos?- ¿Quieres desayunar?
–¡Me asustaste idiota! -se quejó con enfado mientras sentía como las orejas y cola de gato se asomaban por el susto.
Por suerte, nunca aparecieron. Solo en su mente.
–Oh, I'm sorry my Little kitty -se disculpó enseguida- no fue mi intención.
–No quiero desayunar, gracias. Tengo que irme Cacamatsu.-respondió a secas viendo al sujeto. Por fin conocía al faltante.-
–Creo que confundiste mi nombre, es Karamatsu pero tú puedes llamarme… -intento corregir.
–Cacamatsu -nuevamente ese tono tan frio-. Me voy. El taxi espera –un claxon sonó.
–Bien… bye my Little kitty -se despidió el mayor por un par de años.
–Adiós Cacamatsu, me despides de todos -respondió aliviado de escapar e irritado por el apodo.
–¡Ichi! –le llamó cuando estaba cruzando la puerta para irse-
–¡Ahora qué! - Nuevamente se detuvo harto que le retengan. Gritó enfadado y desesperado.
–Ten, llévate esto -le entregó una rosquilla envuelta-. Me recordaste a uno cuando te vi dormir –le entrego una dulce sonrisa haciendo que el arisco chico se sonroje-. Bienvenido a us family. Y cuando quieras –le abrió la puerta- me devuelves mi abrigó -le guiño.
–Gracias… -salió algo aturdido por lo que acaba de pasar. Desenvolvió la rosquilla para comer, realmente tenía hambre pero ya no soportaba estar junto a él. Un par de minutos con ese sujeto, y ya se sentía desesperado.- Un gato… -se sorprendió a ver que la rosquilla estaba decorada como un gato enrollado.
–Ese idiota… -sonrió. Cerro los ojos para disfrutar del dulce sabor de la dona cuando las últimas palabras de Karamatsu llegaron a él- ¡¿Su qué?! -Se levantó de su asiento golpeándose con el techo del taxi. El chofer le pregunto sí estaba bien, él confirmo mientras revisaba entre las cosas que tenía agarradas.
Ahí, se hallaba una gabardina café con aroma diferente al suyo.
XxX
Mientras Ichimatsu vivía lo anterior…
El teléfono dentro del apartamento de Todomatsu recibía cierto mensaje de voz…
"¿Totty? Soy Atsushi, ya lo pensé mejor. Tienes razón, hay que casarnos…"
