Eran las 9 am, un domingo en familia. Un día tranquilo, a pesar de la nevada mañanera. Por eso, los Matsuno se fueron a misa, a agradecer un día más de vida y para pedir por su segundo hijo: Todomatsu. Más de una familia reunida se hallaba escuchando a un sacerdote que daba discursos "inspiradores" para Karamastu y dolientes para los feligreses.
Karamatsu se sentía emocionado al modo de lágrimas por el discurso del padre. Esas palabras eran cálidas para su alma afligida mientras que Osomatsu se quejaba del dolor de sus costillas, y otros como la monja deseaban que se acabe la misa.
Realmente pensaron que sus almas pecadoras ahora estaban recibiendo la tortura perpetua.
–¡Oh, God que estas en el cielo! No somos dignos de esa hermosa mirada azul con la que nos recibes todos los días, tan sublime y bello. Nuestro sunchine de cada día. -Repetía el cura dando vueltas desde la cúpula- Oh, this cold es para calentar nuestras almas y no nuestros bodies!
–Dios… cállate y da tu maldito discurso como debe ser… -gruño la monja detrás del órgano que tocaba de fondo para la misa.
–So beautifull words! -Exclamó Karamatsu con aplausos y lágrimas- El best discurso of the world.
–Now, oremos por las familias que están sufriendo por algún malestar, como los Matsuno que su hijo mediano está en coma -comentó el cura.
–¿And who is Ichimatsu? -preguntó Karamatsu entre murmullos a su padre Choromatsu.
–Habla en español, bastante dolor de cabeza tengo con el cura que confunde idiomas -se sobo la sien como respuesta.- Además ya te dijimos que es el prometido de Todomatsu.
–I'm thinking what cuando Todomatsu se casada anunciaría su compromiso en alguna periódico -comentó.
–Leemos el Akatsuka Central, y ya te dije que hables como la gente normal -gruñó el de verde acomodando sus lentes-.
–¡Da tu maldito discurso como debe ser! -La monja harta se levantó golpeando al sacerdote con la biblia.
–¡Amen! -Exclamaron todos agradecidos ante la escena sin ir a socorrer al cura.
–¿Por qué se fue así en la mañana? -cuestionó a su padre, lamentándose por el cura.
–Hay gente que sí trabaja -Choromatsu ya era otro que se estaba cansando del otro doloroso. Maldecía la hora que puso a Karamatsu en el catecismo con ese sacerdote raro.- No como Osomatsu.
–¡Oe, escuche eso! -Reclamó Osomatsu que estaba detrás de ese par.
–Ju, ju, a veces me imaginó que la monja es un hombre disfrazado y tiene sus encuentros carnales con el padre tras terminar la misa en el confesionario. Y mientras más doloroso sea el discurso más dolor sentirá juju -Comentó Choroko al oído de Osoko. Quien solo puso los ojos en blanco negando con la cabeza.-
–¿Por qué estoy rodeado de idiotas? -Mencionó Choromatsu mientras se agarraba la cara para no llorar.- ¿Conseguiste la firma de los Kamiya? –trato de cambiar el tema, observando a su hijo que afirmaba con la cabeza.- ¿Los Tomoe? ¿Los Reiji? –Nuevamente afirmación- ¿Los Daisuke?
–Los Daisuke se están tomando su tiempo -respondió Kara a secas.
–¡Demonios Karamatsu! ¿Qué has estado haciendo? ¿Nuevamente te fuiste a vaguear con tus fantasías de músico o fotógrafo? -Negó con la cabeza viendo a su hijo de reojo-. Pronto estarás a cargo del negocio familiar.
–Hablando sobre eso… -comentó el hijo mayor con temor.
–¿Qué? ¿Quieres ser un bueno para nada como Osomatsu? -cuestionó Choro.
–¡Hey! ¡Estoy aquí y oigo todo! -Se quejó el nombrado.
–¿Qué hace esa chica leyendo un BL sin compartir? -Señalo Choroko a una mujer de cabellos rubios- Eso es pecado. -infló sus mejillas llevando sus brazos cruzados debajo de su pecho.
–¡Por el amor de Dios estamos en una iglesia! -Gritaron con enfado Osoko y Choromatsu que no soportaron más a su familia.
Todo el mundo puso sus ojos en ellos, incluso el cura doloroso y la monja que lo golpeaba frente a la cruz.
–Por favor, hijos Choromatsu y Osoko, compórtense están en la casa del señor no en un bar -regaño el sacerdote arrugando su entrecejo haciendo ver que sus cejas gruesas resalten con su mirada-.
–¡Qué ejemplo están dando! -Dijo Osomatsu negando con la cabeza mientras ponía su espalda en el respaldo.
–Tsk… pecaminosos -murmuró Choroko limpiando sus lentes mientras tomaba su biblia. La cual era un doujinshi cubierto con portada de una biblia.
–¡Muy mal papás! -regaño Jyushi quien les reprochaba con las manos en las caderas.
–Oh, my parents… -Karamatsu se llevó su mano sobre su frente agachando la mirada.
La pareja solo se miró dejándose caer en la banca con vergüenza por el injusto regaño que recibieron.
XxX
Mientras todo lo anterior ocurría…
Ichimatsu estaba sobre su cama. Llevaba un suéter desgatado y deshilado color morado. Así como unos deportivos para sentirse cómodo. Se encontraba aburrido de su patética vida, sentía que su mentira le daba emoción pero a la vez sufrimiento. Mentir a gente inocente le daba dolor de cabeza por la culpa, se reconocía así mismo como basura indigna del planeta en el que habitaba.
Abrió los ojos recordando la caja con las pertenencias de Todomatsu. Decidió revisar las cosas para conocer más sobre su príncipe rosa.
Paso sus ojos sobre las fotos que tenía en su billetera. Una de él con sus amigos, junto con aquel que conoció en el elevador. Ahora no recordaba el nombre pero no era necesario. Paso a la siguiente de Totty yendo al gimnasio, una de su escuela, con su familia completa, con Jyushi y su uniforme de beisbol sucio; y otra pescando con Karamatsu.
Se quedó observando la última.
Tenía que devolverle su gabardina a ese tipo que le irritaba con su presencia. Incluso le era incomodo mirar las fotos donde él aparecía.
Siguió revisando la caja hasta dar con una bolsa de papel. La sacudió dejando caer una lata de comida para gatos marca purina.
–¡Ah! -Ichimatsu la tomó de nuevo para meterla en la bolsa, junto las llaves de Todomatsu y su identificación- ¡Dios!
Salió a toda prisa de su departamento. Comenzó a caminar para buscar taxi. Se detuvo en seco cuando vio a Karako con un libro, recitaba cosas en inglés como sí de poema se tratase. Desvió la cara para otro lado, tapándose con la solapa de la gabardina. Acelero el paso antes de ser visto.
Al mismo tiempo que el giraba la esquina de la calle, del lado contrario Karamatsu llegaba con sus pantalones brillosos junto una sudadera azul con su rostro.
–Excuse me, madam -Karamatsu hablo al bajar de su moto. Caminando hacia la morena- No quiero interrumpir tan bella recitación, pero acaso usted ¿vive aquí?
–¡Course! -Respondió ella señalando aquí- ¡Soy la dueña!
–So… conoces al men que vive en el 402 -comentó Karamatsu sintiéndose en confort con aquella chica. Había algo que le daba confianza.
–¿Sí lo conozco? He's my boyfriend -con voz segura y pose de ganadora. El recién llegado miro a la mujer en silencio.
–Interesting… -se agarró el mentón meditando aquellas palabras de la morena. Quien lo miraba intrigada por aquella respuesta.
Xx
Por su parte Ichimatsu baja de su taxi perplejo por el gran complejo de departamentos. Era un edificio enorme con pisos hasta el cielo. Ventanales y balcones mostrando a gente presuntuosa, rodeada de lujos. Se miró reflejado en el cristal de la puerta. Tenía la apariencia de un pordiosero.
No había duda que iba ser detenido en la entrada…
Suspiro derrotado.
Levanto la mirada tratando de inventar alguna excusa.
Sí inventó que es su prometido…
Puede que se le ocurra otra mentira.
Sin embargo, la luz de la esperanza lo ilumino.
Ahí en la entrada principal, el portero estaba rodeado de gente que hablaban de algunos asuntos de su departamento. Aprovecho para escurrirse entre ellos, burlando a la gente como gato sigiloso.
El primer obstáculo había sido superado.
Ahora…
–¿Cuál es el maldito departamento de Todomatsu? -dijo buscando algún indicio entre las cosas que cargaba.
XxX
–¡Por fin! -celebró al entrar al apartamento correcto.
Horas y horas buscando el lugar, aunque realmente fueron minutos pero Ichimatsu sintió que eran horas. Tuvo suerte de encontrarse a una joven llamada Todoko que venía del colegio. Se veía de las chicas "3 P": presumida, prepotente y prejuiciosa. Le recordó sus épocas de estudiantes, cuando iba con su cabello revuelto y un gran fleco que lo cubría sus ojos, usaba ropa gótica u obscura.
Le preguntó por Todomatsu, ella solo arqueo la ceja. Estaba seguro que iba a dar el grito para que lo arresten. Para evitarlo mostró las pertenencias del mismo, agregando que era un familiar.
Lo confundieron con Karamatsu.
No sabía sí eso era bueno o malo.
Cuando entro al departamento. Realmente su príncipe rosa vivía como uno. El balcón con los grandes ventanales que daba una hermosa vista a los edificios alrededor, a la calle con las personas caminando debajo de tanta majestuosidad.
El color rosa, dominaba en la decoración.
Definitivamente, era su color.
La cocina no era pequeña estando en ella. Por fuera lo parecía, pero al estar detrás de la isla que unía la vista a la sala notó lo grande que es. Ichimatsu se dio cuenta, que su departamento era la mitad de este en tamaño.
Recordó el verdadero motivo de su visita. Así que se dispuso a buscar al felino.
–Mishu, mishu, ven aquí… kitty, kitty -buscaba en cada rincón de la casa. En el baño con tina, en la habitación con cama kingzine. En el armario que podría ser una segunda habitación o la entrada a Narnia. Debajo de los muebles pero no había rastro del gato.
Ichimatsu estando ocupado no se dio cuenta de que Karamatsu entraba al lugar. El recién llegado escuchó su voz, levanto la ceja derecha por lo que seguía la voz grave del joven.
–¿Te estas llamando a ti mismo, my Little kitty? -preguntó Karamatsu llegado con los brazos cruzados mientras observaba ese espectacular trasero meneándose detrás del sillón.
–¡Qué demonios! -respondió asustado provocándose un chichón en la frente al chocar con la mesa de noche.
–¿Así me saludas? -comentó burlón.
–Busco a un gato… terminé buscando su mierda -respondió a secas empujándolo para entrar a la cocina.- 3…2…1… -abrió la puerta golpeando al de azul- ups…
Se reía por su travesura. Sabía que el mayor le seguiría por lo que espero para abrir la puerta y golpearlo. Ichimatsu se sentía bien por ello, Karamatsu por lo contrario… no.
–¿Qué se supone que haces aquí? -Comentó Karamatsu sobándose la frente- ¿Me das hielo?
–Ya te dije, vine a alimentar al gato -abrió la nevera para luego lanzarle el hielo a su cara. Realmente era bueno destresarse aunque otro sufriera.
–¡Auch! ¡Stop! ¡Así está bien, gracias! -Gimió Karamatsu evitando los hielos para luego recoger algunos y frotárselo en todos los golpes.- ¿Con qué llaves? ¿Y qué gato? Todomatsu es alérgico a los gatos –nuevamente su interrogatorio.
–Bueno, el amor te hace cambiar -sonrió fingiendo dulzura que no le salía cuando se trataba del irritante hermano mayor-. Soy amantes de los gatos, lo convencí. –Puso sus ojos en blanco- ¿Por qué mi prometido ha de negarme mis propias llaves de su departamento?
El de azul iba a responder cuando un maulló se escuchó en la alacena. Un par de rasguños se oyeron después. Acto seguido, Ichimatsu había una gaveta de la alacena de donde un gato persa gris salía. Sacudía su cabeza y lamía sus patas antes de ser tomado en brazos del más joven. Aparentemente el gato entro al sentir hambre, puesto que una bolsa de tiras de carne seca fue asaltada.
–Hola… -Ichimatsu trataba buscar el nombre del gato en el collar que llevaba- Flopy. -Acercó al gato a la lata abierta observando a un asombrado Karamatu que mantenía la boca abierta como sus ojos.- Te lo dije.
El mayor se quedó en silencio dejando que el hielo se derrita en su piel. Ichimatsu lo miró de reojo sintiendo calor conforme las gotas de agua rodaban la piel descubierta del hermano mayor.
– "Ese idiota con poca ropa en el departamento a pesar del frío" -Desvió su rostro cuando el mayor le llamaba.
–El teléfono -señalo Karamatsu acercándose a Ichimatsu- ¿No contestaras?
–Dejo que la contestadora lo haga -se alejó- no me gustan las conversaciones con impertinentes. –le miró fijo-.
–Entonces responderé por ti -sonrió desafiándole- ¿Hello? –Vio a Ichimatsu que lo fulminaba con la mirada- it's for you.
–¡Cállate idiota! -le quito el teléfono enojado y a la vez nervioso.- ¿Bueno? –trataba de disimularlo pero sentía que se cagaría ahí mismo- Claro… ahí estaré. –Colgó para luego desafiar a Karamatsu- El hospital quiere donadores, como se acostumbra.
–Vamos juntos entonces -Karamatsu se puso firme cruzándose de brazos frente al más joven encantado del reto.
En menos de una hora ya estaban en el lugar. Ichimatsu se la paso ofendiéndolo en el camino, puesto que fue obligado por el motociclista a subirlo en su bestia. No le agradaba la idea de irse bajo el frío en esa chatarra, como lo bautizo. Además no le gustaba estar pegado al cuerpo contrario, el aroma de esa loción le mareaba.
–¿Se acabó la tortura? -pregunto Ichimatsu con los ojos cerrados cuando por fin dejo de sentir el aire frío contra su cara.
–See? No fue un viaje tan mal -Comentó Karamatsu girando su rostro al joven que lo agarraba de los brazos.- Hasta me abrazaste con fuerza –en un tono seductor contra su oído.
Su aliento caliente erizo la piel del menor provocando que le dieran un puñetazo en su estómago.
–¡Estaba mareado por tu asqueroso perfume de catálogo! -Le grito haciendo que los transeúntes que estaban entrando al hospital los mirase- Solo paso vergüenzas contigo… -su cara estaba roja desde antes de que la gente los volteara a ver… quiera o no admitirlo.
Entraron al hospital. Totoko les indico donde les sacarían sangre. La enfermera era el travesti. Karamatsu tomo su lugar de manera tranquila, mientras que Ichimatsu temblaba como gelatina. Ambos estaban sentados en camillas vecinas.
Karamatsu estaba tranquilo mientras le estaban sacando la sangre por lo contrario de Ichimatsu. Quien se hallaba nervioso y alterado. Miraba por la ventana para evitar ver la aguja que se colaba en la piel del mayor. Él lo notó. Bebió el jugo ofrecido por la enfermera para recuperar las energías, se sentó a lado del joven, tomó su mano para que no esté tenso.
–Mírame a los ojos -habló en un tono alto y serio para ordenarle, puesto que el otro los mantenía cerrados-. Ichimatsu, mírame a los ojos. -Obedeció con timidez-. ¿Cuándo conociste a Totty?
–¿A qué viene eso? -cuestiono en un tono de molestia.
–Sí distraes tu mente, no sentirás nada -respondió.
–Junio 4… -murmuró en respuesta recargándose en su brazo. Una mano sostenía la del azul y la otra el brazo donde se posaba.
–En menos de un año ¿y planean casarse? -mencionó Karamatsu.
–Hay parejas que lo hacen al año. -contesto apretando su agarre en el mayor.- ¿Ya?
–Course. Abre los ojos. -Karamatsu lo tomó del mentón susurrándole en su…-
– "Maldita voz sensual con la que me habla" -pensó el chico muerto de miedo al oírle.
El de morado, obedeció. Abrió sus ojos de forma lenta. Se topó con una mirada azul profunda como el mar.
Lindo… -susurró Karamatsu al tenerlo cerca-
Provocando que un calor les hierva la sangre ambos. Por un segundo el de ojos azules quiso sentir los labios ajenos, relamió los suyos acercándose más a un Ichimatsu que estaba más nervioso que antes.
Ichimatsu tomó el jugo de naranja que le ofrecieron para tirárselo a la cara de Karamatsu.
–¡Estás muy cerca, idiota! -se bajó de la camilla dando su primer paso para luego desmayarse por falta de vitamina.
Cuando despertó el de azul estaba a su lado cantando a capela.
–¡Deja de cantar Cacamatsu! No dejas descansar a uno. -Reclamo fingiendo molestia para evitar escuchar esa maldita voz sensual. Atrayente como sirena.
–Sueño cuando era pequeño… Sin preocupación en el corazón… Sigo viendo aquel momento… Se desvaneció, desapareció… -Se detuvo ante la queja- Lo siento. ¿Cómo te sientes?
–Como siempre… -se levantó- un parasito de la sociedad. -Karamatsu rio por aquel comentario que le pareció gracioso- Iré a visitar a Todomatsu.
Ambos fueron juntos en silencio. Ichimatsu se sentía incómodo junto a él. Tal vez por las miradas que el ojiazul le enviaba con una mirada seria. Al fin llegaron a la habitación e Ichi se sentía a salvo.
–¿Para qué le ponen una televisión? -Pregunto Osomatsu mientras la prendía buscando las carreras de caballos- Está en coma.
–Dicen que puede oír todo en ese estado -corrigió Choromatsu quitándole el control.
–Mejor que le pongan radio -infló sus cachetes cuando el control fue arrebatado.- Eres malo Chorice.
–¡Deja de cambiarme el nombre! -le golpeo con el mismo control.
–Hello my sweet family! -Karamatsu entro con los brazos abiertos haciendo una pose con ello.- come on, vengan esos abrazos.
Todos lo ignoraron. Osoko acomodaba la ropa de Todomatsu. Jyushimatsu hacia prácticas de tiro con un bate. Choroko leía un doujishi. Choromatsu y Osomatsu aún discutían.
–Hola… -Ichimatsu se presentó de manera sencilla.
Todos lo miraron comenzando a sonreírle y como siempre fue el centro de atención. Mientras que Karamatsu seguía en esa pose que nadie notaba tratando de retener las lágrimas que le brotaban.
–Ya que Totty solo puede oír, ¿por qué no le canta Karamatsu-niisan? -preguntó Jyushi haciendo que el otro reaccione.
–Sí, -Ichimatsu ya no quería seguir oyendo a la sirena cantar- ¿Por qué no empieza Ichimatsu comienza a cantarla?
–¿Eh? No tengo buena voz. -El nombrado temblaba-.
–¿Al menos te sabes su canción? -insistió Kara.
–Es… ah… -se rasco el cuello.
–Starboy de The weeknd -agrego Jyushi
–Con Daft punk, ya que le gustan las combinaciones con música electrónica -se cruzó de brazos para marcar la seguridad de sus palabras-
–¿Cuál es su juego favorito? -nuevamente Karamatsu atacaba
–¡Go! Lo ve interesante ya que es de estrategia y le hace pensar, no como el ajedrez -comentó Ichimatsu poniendo los ojos en blanco.
–¿El prefiere ir al gimnasio o al parque a ejercitarse? -Insistía con su interrogatorio poniendo presión en las preguntas.
–Gimnasio porque tienen baño, no le gusta oler a sudor -Ichimatsu se veía irritado por tanto interrogatorio. Además que le preocupaba que dijera algo mal, y si le agregamos que le ponía nervioso las miradas en él.
–Y porque en el gimnasio se le cae el jabón juju -Agregó Choroko colocando tres dedos sobre sus labios.
–¡Choroko! -Regaño Choromatsu- ¡Karamatsu basta! ¿Qué demonios te traes?
–¿Me? ¿Por qué no le preguntamos a la pareja de Ichimatsu? To his love -señalo apuntando al nombrado arrugando el entrecejo.
–¡No es gracioso! Tú hermano está en coma -Ahora Osoko intervenía para jalarle las orejas.
–¡Auch! ¡Mother! No me refiero a ese novio, me refiero a miss Karako Nakamura. -Miró molesto al joven que tenía cara de asombro por la mención de su dolor de cabeza.
–¿Karako mi novia? -Ichi levantó una ceja, arrugo su nariz haciendo una mueca con la boca para luego reír- ¡Estas igual de loco como ella! No soy su novio, ella es una idiota mentirosa y tu otro idiota que se lo cree.
–Ella se veía muy normal cuando la vi, incluso nos llevamos bien. Quedamos en ir a beber y jugar basquetball. -Kara levantó los pulgares con una gran sonrisa que iluminaba todo.
–Eso lo prueba… -Ichimatsu contestó con sarcasmo entre dientes para controlar los insultos que tenía en su mente para Cacamatsu.
–Entonces pruébanos que my brother is your boyfriend -Señalo con su dedo acusador.
–Ah… -Todos posaron sus ojos en Ichimatsu. El cual, estaba poniéndose nervioso, sudando, desviando la mirada, murmurando palabras inaudibles- Todomatsu… ah… -no sabía que decir hasta que su cerebro trabajo por la presión- tiene un testículo.
Todos se miraron incrédulos por lo dichos. Unos lo negaban y otros, o mejor dicho Choroko disfrutaba del descubrimiento de Ichimatsu cuando estaban teniendo sexo.
–¡False! -Exclamó el de azul levantando su índice al cielo-
–¿No me crees? -Cuestionó con seguridad. Bendito extraño don para desafiar- Hace como un mes ocurrió un accidente, estaba jugando futball con su amigo Fuutsumaru… quien tenía un lápiz en su bolsillo…
Todos los hombres presentes cerraron los ojos agarrándose la entrepierna mientras repetían en voz unísona: "auch". Luego se vieron para saber quién debería comprobar la verdad.
–¡Me propongo para ver! Necesito comprobar cosas de mi imaginación -Choroko se emocionó tratando de alcanzar a Todomatsu pero fue detenida por Osomatsu.
–Tal vez otra persona… -propuso Osomatsu- Alguien experto en jalárselas -miró a Choromatsu- Ve.
–En primer lugar, no me gustaría ver que le falta a mi hijo… y en segundo ¡deja de llamarme pajero! Lo haces desde la secundaria -gruño golpeándolo aprovechando que retenía a su hermana.
–Aaaw que bellos recuerdos, Osomatsu entro a visitar a mi hermano en el momento que se estaba masturbando… -Choroko suspiró con alegría- Luego entre y los vi, uno sin pantalones otro señalando y tomando fotos -la mujer estaba sonrojándose- ahí terminé con él para que su amor por mi hermano se realice.
–¿Puedo jugar con el otro testículo de Totty? Necesito una nueva pelota. -Preguntó Jyushimatsu con inocencia-
–Lo haré yo… soy su madre… -Osoko trago saliva para luego alzar las cobijas del segundo de sus hijos. Introdujo su mano ante la vista de todos.
Ichimatsu se quedó de brazos cruzados con los ojos puestos a los azules que lo intimidaban. Ya que radicaban esa misma aura de reto pero la de Karamatsu, lo hacía sensual. Por lo que trataba de mantener sus ojos ante él evitando desviarlos o morderse los labios.
Unos minutos después todos estaban en el elevador, salvo por Ichimatsu. Entraron en silencio sin saber que decir. La mayoría tenían su cara en blanco. Jyushi tenía los ojos como rombos y la boca abierta casi al suelo. Choroko era la única que se veía divertida a pesar de la sangre en la nariz.
–Ahora sabemos que Ichimatsu, es el seme -Choroko sonrió de forma pervertida ante la idea.
–¡Choroko! -Dijeron todos ante aquello.
XxX
Ichimatsu regreso a su departamento. Se sentía agotado ante la presión de Karamatsu y su interrogatorio.
–Al parecer no es tan idiota como creí… -se dijo así mismo golpeando su cabeza contra la puerta de su habitación.
El timbre de su puerta inicio de forma molesta. No tenía paciencia para nadie.
–¡Largo… no hay nadie! -quería que lo dejaran solo. ¿Era tan difícil?
El timbre se detuvo. Golpes contra la puerta lo siguieron. La voz de Karako se escuchaba. Al final abrió la puerta porque sabía de plano, que no se iría.
–¿Qué te pasa? Me dejaste plantada -mencionó Karako entrando al departamento sin esperar ser invitada-
–¿De qué demonios estás hablando? -Ichimatsu arrugo su entrecejo cerrando tras ella-
–De nuestra cita, la de ir al juego -respondió ella con sus manos en sus caderas.
–En primer lugar, nunca estuve de acuerdo con esa idea y en segundo… ¡Deja de decir que somos novios! -la agarro de los hombros comenzando a sacudirla- Por tu maldita culpa estuve en problemas.
–¡Ichimatsu! ¿Estás ahí? -La voz se Osomatsu se escuchaba ahora en su puerta.
–¡Osomatsu! -Abrió los ojos- Tsk… -chasqueo la lengua buscando algún lugar para meter a la idiota confundida- ¡Voy!
–¿Quién es él? ¿Me engañas con un hombre? -cuestionó la morena siendo empujada a un armario.
–Quédate ahí, no hagas ruido y si puedes, no respires -le dijo casi cerrándolos.
–Lindo bóxer blancos con huellas de gatos -le sonrió mostrando su propia ropa interior-
–¡Dame eso! -se los arrebato para cerrar la puerta. Se acomodó su ropa y le abrió a Osomatsu- Osomatsu, ¿qué pasa?
–Prefiero los rojos o blancos con senos dibujados -señalo con su dedo índice derecho mientras con el izquierdo se rascaba debajo de la nariz riéndose-
El joven se avergonzó por ello. Guardo el bóxer en el bolsillo de su pantalón. Invitó al mayor a tomar asiento y a beber café. Acepto el asiento pero prefirió cerveza en vez de café. Por suerte, Ichimatsu tenía una guardada.
–Ichimatsu, ¿puedo decirte Ichi? -el afirmo con la cabeza como respuesta- Quiero hablar contigo sobre un asunto. -El menor mostró interés ante aquellas palabras- Se la verdad.
–¿Eh? -ladeo su cabeza tratando de descifrar el mensaje.
–Te escuché cuando visitaste a Todomatsu, sobre la mentira que estas llevando. -Se cruzó de brazos dejando a un Ichimatsu atónito. Guardo silencio para pegarse a la pared.
–Lo…Lo siento… -murmuró con una lagrima a punto de salir- Planeo decirles la verdad… pero ese idiota de Cacamatsu me lo complica… -Las lágrimas escapaban por sus mejillas-. No quiero dañarles… intento ser sincero pero se me sale de las manos.
–¡No les digas la verdad! -Osomatsu alzó la voz abrazando al chico que se destrozaba ante él. Le sobó su espalda para que deje salir todo el peso de su mentira-
–¿Por qué? -preguntó escondido entre su cuello.
–Prometiste que no lastimarías a la familia, sí les dices romperás tu promesa. -Oso lo aparto para que lo vea a los ojos- Gracias a ti, recuperaron a su perdido Totty. No sé qué le viste pero realmente no sabes nada de él, como dice el doloroso. Tú necesitas de ellos y nosotros de ti.
Osomatsu le revolvió más el cabello, le dio unos mimos a su cara con suaves caricias en sus mejillas para sacar una sonrisa al rostro triste que tenía entre sus manos.
–¡Vamos sonríe! Te prometo que te ayudaré -nuevamente mostró su pulgar unido con el índice- pero hay un costo. –Se rio contagiando a Ichimatsu.
–No sé si sea lo correcto -mencionó el joven entre los mimos.
–¡Solo escucha a tu Osomatsu-niisan! -se señaló autoproclamándose su hermano mayor.
–Por tu edad, serías mi padre -burló en broma haciendo que el otro haga un puchero- ¿Y que hay sobre el doloroso?
–¡Je! Nuestro doloroso… Karamatsu es muy testarudo y sobre protector cuando se trata de su familia. -puso su mano sobre el hombro ajeno-. Cree en el amor y no quiere que sus hermanos sufran como él -Ichimatsu sintió curiosidad por preguntar aquello-. Te aseguro, que cuando lo conozcas no solo sentirás una costilla romperse –burló- sí no, una calidez que alimenta al corazón. -Agarró entre sus dedos la solapa de la gabardina que Ichimatsu aun llevaba-. Linda gabardina -sonrió apartándose para caminar a la puerta.
–Gracias… has hecho que mi peso disminuya -sonrió con timidez sintiéndose aliviado.
–De nada… -se despidió alzando su mano- Por cierto Ichi, ¿Cómo supiste lo de su testículo?
–Eh… -iba a responder cuando fue interrumpido.
–Mejor no quiero saber, no soy Choroko -salió por la puerta prendiendo un cigarrillo.
Ichimatsu suspiró aliviado con una sonrisa pues tener a alguien más que sepa su secreto le ayudaba con la carga. Y más porque era un miembro de esa familia. Un ruido dentro de su armario le recordó a Karako en él.
–¡Demonios! -abrió apresurado para encontrarse a la chica tirada con un bóxer del joven cobre sus pantalones azules.
–¿Qué haces usando mi ropa interior? -cuestionó extraño. Y es que a él lo miraban raro. Ella no buscaba que decir por lo que la saco con todo y esa ropa que jamás volvería a poner.
Cerró para que nuevamente su puerta anuncie la llegada de otro individuo.
–¡Ni te atrevas a volverte a poner mi ropa interior oíste idiota! -reclamó encontrando a un Karamatsu confundido.
–Oh… I prefer quitar la ropa interior que ponérmela -le guiño- ¿Y quién quiere ponerse la tuya? ¿A caso el que se fue era Osomatsu?
–¿Nuevamente volviste a continuar con tu interrogatorio de mierda, Cacamatsu? -fingió ofenderse antes de mostrarse avergonzado por su comentario.
–Non non… -negó moviendo su dedo índice- I'm here para darte tu regalo de compromiso de mis padres y… -suspiro- disculparme.
–¿Eh? -Levantó una ceja- ¿Qué demonios?
–Come! -lo tomó de la mano para sacarlo de su departamento y llevarlo hasta una camioneta que llevaba muebles para una casa- Como sabes, mis padres son ejecutivos importantes por lo que ellos consiguieron los últimos modelos de cada empresa antes de ser exhibidos solo para ti. -Ichimatsu se veía sorprendido por ello- Entra y escoge lo que te guste.
–De acuerdo… -subió a la parte trasera desconfiando del otro. Pensó que Karamatsu lo encerraría y lo llevaría a un lugar lejano para que nadie lo encuentre con vida.- ¿Eh? –Vio una guitarra que le llamó su atención.
La tomó entre sus manos para sentir su textura y sus acordes. Recordó cuando su padre le tocaba canciones de cuna para arrullarlo, para animarlo cuando llegaba a casa llorando por el bullyng que le hicieron en la escuela. Sus fantasías de que era un rockero que le cantaba al mundo su dolor. Hasta que la cuerda de la vieja guitarra se rompió cuando su padre sufrió su primer infarto dejándola caer al piso mientras le tocaba la canción con la que conoció a su madre.
–¿Te gusta? -Ichimatsu no dijo nada- Es mía, yo la hice –dijo con orgullo mientras que el otro levantaba su ceja, lo miraba para luego ver a la guitarra.
–Imposible -respondió entrándose más al camión- Está muy bien hecha como para que tus manos lo hagan.
–Aunque no lo creas, nací con talentos como cocinar, cantar y manualidades -respondió con orgullo mirando como Ichimatsu seguía husmeando dentro del camión-. Hago mi propia ropa.
–Eso es prueba de lo que dijo -mencionó dejándose caer en un sofá morado con cojines azules-. Hay frío, y estas usando un playera con tu rostro en él, narcisista. Un pantalón con brillos y unos convers que se prenden… tsk… eso es idiotez.
–No dijiste eso de… -prefirió callar- ¿Ese sofá?
–Es lo único que me gusto… -nuevamente vio la guitarra- "Además de la guitarra" -completo Ichimatsu en su mente-. Pero no tengo espacio en mi departamento… o entra el sofá o yo.
–Decidido -Karamatsu subió sentándose a su lado-. Lo llevaremos al departamento de Totty, Don't problem -El menor intento decir algo-. Ya que se van a casar y esto es un regalo de compromiso -sonrió- ¿O sí hay problema?
Lo último que supo Ichimatsu es que estaban estacionados en la entrada de los lujosos departamentos con la camioneta pegada a otro vehículo mientras Karamatsu descargaba el sofá.
–¿Help me? -preguntó Karamatsu bajando el mueble
–No… -negó Ichimatsu- prefiero que te aplaste decía a un lado del camión observando como el mayor empujaba el sofá para bajarlo.
–Eres cruel kitty -replicó mientras sostenía con todas sus fuerzas aquel mueble. Su rostro ya de color rojo mostraba las venas-.
–Sí entonces muérete -subió empujándolo con una patada a su trasero haciendo que caiga a la calle sobre el sofá, y este, sobre un auto.- Deberías apurarte porque se ve que es un auto de lujo.
–¡Eh! -El de azul se alarmo mirando para todos lados con la esperanza que nadie lo vea.- ¡Help me! –con la fuerza que no aplico empujo el sofá atravesando las puertas de cristales.
–¿Ves? No necesitabas mi ayuda -Mencionó Ichi en un tono sereno encogiéndose de hombros al mismo tiempo que metía sus manos a los bolsillos del abrigo.
El menor caminó hacia el ascensor para que puedan subir al departamento, dejaría solo a su acompañante con el trabajo. Sí le causaba diversión ver a Karamatsu rompiéndose la cabeza y los huesos con ello. Pero igual, era una persona floja y débil, cargar o acarrear cosas no era lo suyo.
Sus ojos cansados voltearon a ver los azules pero se abrieron como platos cuando el guardia del edificio de acercaba al doloroso.
–Disculpe señor, ¿A dónde cree que va? Dayon -preguntó el hombre con ropa de policía pero con logos del edificio mientras Ichimatsu apretaba con desesperación el botón del elevador.
–Al departamento 6 T del piso 6, llevaremos el sofá -respondió Karamatsu con orgullo que se reflejaba en una especia de brillos en su mirada.- Why?
–Lo siento, Dayon, pero los invitados deben ser anunciados Dayon -Mencionó el hombre flacucho con gran cabeza.
– "¡Por qué no sirves maldito elevador!" -Pensaba Ichi insistiendo con el botón.
–Don't problema vengo con él -realmente estaba siendo señalado por el doloroso
– "Pareciera que lo disfrutas maldito bastardo… ¡Deja de señalarme con esa hermosa y estúpida sonrisa!" -pensaba Ichimatsu rendido cayendo al mueble pues el elevador parecía inservible.
–¿Y? -cuestionó el guardia mirando a un agotado Ichimatsu.
–¿No lo conoce? -Karamatsu se sorprendió por la respuesta. Llevo sus manos a sus caderas observando al menor, quien se puso nervioso ante los ojos azules-
–Soy nuevo dayon -respondió el guardia quitándose la gorra de su uniforme para rasgarse detrás de la nuca.
–Bueno, we are family. My brother está en el hospital. Soy su big brother y él su prometido -Señalo a Ichimatsu quien al darse cuenta solo volteo su rostro hacía la pared para ocultarlo.
–Oh, ya veo Dayon -Afirmo el hombre delgado-. He escuchado que es un chico guapo y con clase.
–¿Really? -Karamatsu ladeo su cabeza arrugando el entrecejo- Handsome, yes but… ¿con porte? –Se agarró el mentón analizando al chico- Es todo lo contrario a eso… -murmuró para sí- No es el tipo de Totty o es que Totty lo está moldeando para él –suspiró desgastado.
–¿Perdone? -preguntó el guardia al ver al joven frente a sus ojos perdido entre sus pensamiento.
–No es nada, don't worry -sonrió como siempre- Entonces, ¿podemos subir?
El guardia autorizo la entrada. Karamatsu pasó al edificio encontrando a un Ichimatsu nervioso sobre el sofá. Tenía su cara oculta sobre sus rodillas, ya que pegó sus piernas a su pecho.
–¿Qué pasa kitty? -Se acercó pasando sus dedos entre los cabellos rebeldes del menor.
–El elevador no sirve y no quiero cargar el sofá hasta el piso 6 -comentó para ocultar su miedo a que la verdad salga.
–¿Eh? Je je -Kara se reía de él. Camino tranquilo hacia el elevador apretando el botón. Y por arte de magia se abrió- Let's go.
El de morado estaba sorprendido y molesto a la vez. No dijo nada solo empujo el sofá con ganas de aplastar a su acompañante.
Habían logrado subir al elevador. Era silencio con música instrumental, esas que se quedan en tu mente a pesar de haber salido de ahí. De esas que eran tonos de celulares de los noventas. Salieron empujando el mueble. Ichi se apartó dejando que el "súper hombre" como Kara, se auto llamo para referirse a su fuerza bruta y que no necesita ayuda.
Aunque el chico que caminaba encorvado podía escuchar los quejidos de dolor, las palabas anti sonantes y maldiciones provenientes de su compañero. Se burló cuidando de ser oído. Por fin llego a la puerta, la cual abrió colocándose a un lado.
–Ah… Ichimatsu -el nombrado arqueo su ceja derecha- Can you help me?
–No -se escuchó severo buscando al gato-. Apúrate que el gato se puede escapar.
Karamatsu se quejaba gimoteando como un niño pequeño que literalmente se tiro al piso a llorar y a patalear como berrinche.
–¡Eres irritante! -Gritó con todas sus fuerzas Ichimatsu empezando a jalar el sofá para adentro- ¡Apúrate que pesa!
–¡Je! Acabas de ver mi personaje favorito para interpretar: "el berrinchudo". Con ese personaje me lleve el óscar del teatro escolar y me quede con personajes principales -Mencionó Kara agarrándose del mentón con una sonrisa pícara.
–¡Que te apures maldito Cacamatsu! -le aventó su zapato para darle. Atinándole directo en su frente-
Ambos hombres movían el mueble que se atoraba en la puerta de Todomatsu. Uno empujaba y el otro jalaba sintiendo que su mierda iba a salirse. En un momento dado aplicaron toda su fuerza de un golpe provocando que el mueble pase pero haciendo que Ichimatsu vuele al soltarse, rompiendo un florero con líquido extraño sobre la alfombra.
–¡Mira lo que has hecho! -Se quejó el menor señalando al otro como el culpable-
–¿Yo? -El verdadero culpable aun lo señalaba con insultos- ok… -suspiró derrotado.- Solo coloquemos el sofá ahí.
Eso hizo.
Con el mueble cubrieron la mancha horrible sobre la alfombra. Se sentaron sobre el para reír de su suerte. Acariciaron al gato, así como Ichi lo alimento.
Regresaron a la camioneta, para encontrarse que esta no podía salir por los coches.
–¡What! -Karamatsu estaba en problemas-
–Eso te pasa por idiota. Lo más seguro es que hasta mañana te liberen. -Sonrió ante la desgraciada suerte de su compañero.- Me voy –le dio la vuelta para irse-.
–¿Why? ¿Me vas a dejar solo? -Ichimatsu afirmó con la cabeza-. ¿No piensas acompañarme?
–No, a esta hora el lugar es muy peligroso -mostro su rostro más tétrico para despedirse del azul que puso su rostro de temor-. Ya sabes en Chicago, gustan de atacar a jóvenes –agito su mano-. Nos vemos luego… sí sobrevives.
