Nota: Nuevamente con esta adaptación, por cierto no pondré lo del embarazo (es una de las cosas que cambie) porque no es un fic omegaverse. En su lugar puse lo que verán en este capítulo medio romántico.
Karamatsu e Ichimatsu seguían caminando por las calles nevadas entre las personas que iban y venían, algunas en pareja otras en familia y unas en soledad. Había silencio entre ellos, no era incomodo pero tan poco era agradable.
De esos silencios de biblioteca. En el que puedes disfrutar la compañía de un buen libro pero rodeado de sonidos de otras personas.
Minutos después Ichimatsu sintió un peso extra que le rompía el equilibrio a cada paso que daba. Y es que de por sí se le dificulta caminar con las piernas congelas, se le emporaba con el mayor colgado de su brazo. Un rubor en su cara le mostraba lo incomodo que estaba por ello, y ese extraño calor que sentía por lo mismo.
–¿Puedes soltarme? -preguntó en murmullo mirando hacia su derecha. Mejor dicho a los enamorados que cruzaban a su alrededor. Nuevamente se topó con la pareja de castaños que vio en el metro.- Es incomodo caminar aquí de esa forma… -Sentía las miradas sobre ellos sonriéndoles.
–Pero… tengo cold… -contesto Kara acurrándose más- And you le das calor a mi heart.
Lo dijo en un tono tranquilo, casi temblando por la helares.
Para el oído joven fue en un tono sensual que le provocó que se ponga nervioso y colorado. Por consecuencia, empujo a su compañero lejos de él.
–¿Are you ok? -Preguntó preocupado por el menor que se abanica- ¿Tienes fiebre? -tocó su frente pegándola contra la suya.
Al menor le incomodaba tener esos bellos ojos azules frente a los suyos. Le erizaba ese contacto de piel. Desafortunadamente le agradaba.
Al parecer Karamatsu había dicho la verdad sobre como su temperatura subía por el contacto de Ichimatsu, ya que cuando él lo tocaba sentía un calor inmenso invadir su corazón haciendo que rebose para compartir ese mismo calor por todo su cuerpo a través de su sangre. No sabía si el de ojos cansados sentía lo mismo o realmente se estaba enfermando.
–¡Lo estoy! -nuevamente lo alejo empujándolo con sus manos para que empiece a caminar lejos de él y pueda respirar con regularidad- Además… ¿Quién idiota sale vestido de esa forma?
–Bueno, perdí mi abrigo hace unos días -Respondió observando al menor de reojo.- Creo que se lo robaron.
–¿Quién va querer tu abrigo lleno de brillos? -Karamatsu negó con la cabeza para luego reír.- Sabes, solo tengo dos abrigos. El de mi uniforme que solo puedo usar en el trabajo y mi único abrigo para el diario era de mi padre, me lo quede cuando murió.
–Lo siento… -Karamatsu agachó la cabeza apretando los labios por su comentario.
–¿Tú lo asesinaste? -El mayor se detuvo negando con la cabeza, así como cruzando sus brazos frente a su rostro- Entonces ¿por qué te disculpas? Solo murió tras una vida de sufrimiento médico.
–Al menos tuvo una vida tranquila y feliz contigo -le acaricio la cabeza en consuelo.
–¿Quién sabe? -Se encogió de hombros torciendo los labios sin rechazar el toque.- Siento que le falle como hijo. No soy la mejor persona… -recordó el engaño en que tenía la familia Matsuno.
–No digas eso, eres la mejor persona que he conocido. Es cierto -lo tomo de los hombros para verlo directo a los ojos- no tienes el mejor carácter, eres apático, antisocial, grosero.
–¿Me estas consolando, halagando e insultando a la vez? -una vena apareció en su frente como un par de puños se creaban e sus manos.
–Pero haz ayudado a mi familia. Salvaste a Todomatsu y a mi… -negó con una sonrisa- familia. No todos hacen eso.
–Mejor cambiemos de tema… -aquel enojo comenzaba a volverse otra cosa sobretodo porque involucraba su engaño- ¿Qué tal si hablamos sobre tu?
–"Sobre tú" ja ja ja querrás decir sobre ti -Karamatsu se agarró del estómago riéndose del error de Ichimatsu. Quien le dio un suave golpe en su brazo para luego unirse a las risas.- No hay mucho que decir. Soy el hijo mayor. Tengo más responsabilidad con la familia, fui dejado en el altar y a pesar de ello no dejo creer en el amor.
–¿Te dejaron en el altar? -El más joven detuvo su andar observando al mayor en silencio. Se mordió el labio- ¿Quién se atrevería a hacer algo así? –Arrugo su entrecejo mirando como el otro no borraba su sonrisa del rostro al decirlo.- "¿Cómo alguien podía plantar a un chico lindo y caballeroso?… ¿Qué te pasa Ichimatsu porque piensas que él es lindo?" -ahora se sacudía la cabeza borrando esos pensamientos.
–Aquella mujer pensó que heredaría el dinero y negocios de mis padres, pero le dije que iba a abandonar todo. -comentó metiendo sus manos a sus bolsillos observando el paisaje a su alrededor como a las parejas que se besaban.- Quiero seguir mi propio camino, no el de mis padres.
Karamatsu camino al puente que estaba alado de ellos, se recostó en el borde viendo el agua fría cruzar debajo.
–Todomatsu, siempre ha sido un experto manejando los negocios. Mis padres admiraban eso… -guardo silencio otro rato para tratar ver su reflejo en el agua. Buscándose así mismo.
Su reflejo no era tan visible por la noche como hubiera sido por el día; pero eso no impidió que Ichimatsu se le acerque observando con la poca iluminación de la calle, un rostro triste en el rio.
–Más bien estaban orgullosos de él. Decidí retirarme del negocio familiar, que no iba a tener ningún problema si me apartaba… -dio un largo suspiro- se lo mencione a mi prometida. Pensé que ella me apoyaría…
–No lo hizo, ¿verdad? -continuo Ichimatsu.
–Me dejo en el altar como respuesta -le miró a los ojos, mismos que se veían acuosos. Eso le rompió el corazón al de morado puesto que le encantaba ver esos brillosos ojos llenos de vida que contagiaba a sus cansados ojos hartos de la vida.- Es mejor, tal vez a ella no le hubiera gustado acompañarme en mis viajes.
–¿Viajes? -ladeo su cabeza confuso.
–El día que llegue a casa de mis padres, venía de una firma de negocios. Pero sabes, aprovecho esos viajes para conocer la cultura de este maravilloso mundo. -Sonrió sacando su billetera con fotos de sus excursiones-. Mi sueño es abrir un restaurante en el que presente los platillos de cada región, pero en ellos una historia. Algunas no se pueden representar en comida, solo actuadas o cantadas en un escenario que tendría ahí.
¿A qué te refieres? –Ichimatsu estaba atento a cada una de las fotos. Sonreía divertido a ver a Karamatsu alegre en las imagines. En algunas bailaba con desconocidas, y en otras, tocaba la guitarra con personas a su alrededor.
–Escribía para el periódico bajo "Blue Moon". -se auto señalo- Narraba los lugares a los que visitaba y las historias que ahí podía observar.
–¡Eres Blue Moon! -Reclamó ante la afirmación de sorpresa del mayor.- Mi padre amaba leer tus historias. Le encantaba los mapas, tenía mapas en los que señalaba sus recuerdos de juventud. Sí escuchaba de algún lugar en la televisión sacábamos el atlas y trazaba una ruta para irnos.
El tono apagado de Ichimatsu había sido reemplazado por uno alegre que hasta le tiño sus mejillas de rosa. Karamatsu le pareció adorable y bello.
–Cuando enfermo solo se quedó en los recuerdos, nunca pude llevarlo a algún lugar. Me sentí triste y lo noto. Entonces mientras leía el periódico su sonrisa se ilumino pidiéndome a gritos un mapa para trazar. -El mayor afirmaba con la cabeza siguiendo los pasos del menor que comenzaba a caminar dando vueltas de la alegría.- Tomó un lápiz azul, dibujo a la luna. Recorto la nota del periódico, la pego en un álbum; y recorto la luna que dibujo pegándola en el mapa a la pared marcando el lugar tus historias.
–It is interesting -La sonrisa del mayor se igualaba a la del menor. En ese momento ambos cambiaron su actitud.
–Todas las rutas fueron trazadas hasta el día de su muerte… -agacho la cabeza. Suspiro tomando las manos del más viejo- Gracias.
–¿Por qué? -El otro no sabía qué hacer ante ello.
Por haberlo hecho feliz en su peor momento. Siempre leía sobre ti, se puso triste cuando no escribiste pero sonrió cuando lo hiciste de nuevo. Gracias -lo abrazo por el entusiasmo dejando sonrojado a Karamatsu que correspondió el afecto.
–Estar entre los brazos del mayor era tan cálido que opacaba el frío que invadía las calles, derritiendo la nieve a su alrededor. Ambos se sentían cómodos de esa forma.
–Mira mamá, una pareja como las películas románticas -mencionó una niña de coletas, no mayor de cinco años a su madre que le tomaba de la mano.
–Esto… yo… -ambos decían al mismo tiempo apartándose sonrojados de la vergüenza.
–¿Así que eras mi fan? -Karamatsu se agarró el mentón mirando de reojo al menor tratando de cambiar el tema.
–Tuyo no… de blue moon -respondió retomando el paso con velocidad aunque sabía que era tarde para decir lo contrario cuando se trataba de la misma persona.
–¡No huyas de mí! -el mayor lo seguía corriendo.
–No estoy huyendo -mentía de nuevo- pero ya quiero llegar a mi casa, me ando cagando. -pobre excusa que daba.
–¿Ese es el lugar al que sueñas ir? -preguntó Karamatsu tomándole de la mano.
El menor se detuvo y no por la mano del contrario, sí no por sus palabras. Palabras que lo retuvieron en el recuerdo de su padre.
"Me gustaría antes de morir, visitar contigo el lugar de tus sueños. Ichimatsu, ¿Dónde es ese lugar?"
–Venecia… -murmuró en respuesta. Se giró de forma lenta hacia el de ojos azules- Sí el baño estuviera en Venecia… Me gustaría ir. -Metió sus manos a los bolsillos sacando un pasaporte- Lo sé es tonto cargar con ello. Aunque con mi cara de criminal, es mejor tener a la mano como huir del país. Je…
–No es tonto cargar con los sueños -Karamatsu metió sus manos en los bolsillos de la gabardina de Ichimatsu- ¿ves? -su pasaporte estaba ahí.
Como reflejo ambos intercambiaron los suyos. Ichimatsu admiraba las visas que Karamatsu había juntado por sus viajes. Parecía un álbum de colecciones de viajes ante sus ojos, a diferencia del blanco de su pasaporte.
–Algún día viajaré a Venecia -sonrió recuperando su pasaporte-.
–Con Todomatsu, es seguro -Karamatsu tomó el suyo cambiando su expresión a un semblante triste mismo que se reflejó en Ichimatsu. Cuando ambos recordaron la situación en la que estaban.
–Si… -ambos caminaron juntos nuevamente en silencio. Uno incómodo.- Me recuerdas a mi padre… -mencionó de pronto rompiendo el silencio haciendo que Karamatsu lo voltee a ver curioso- Ya te dije le gustaba viajar, también creía en el amor como tú.
–Entonces fue un tipo galante -el brillo apareció alrededor del Matsuno.
–No era un doloroso, pero sí pisaba mierda como tú -burló señalando los zapatos.
¡Eh! ¡Oh, no! ¡Holy shit! -empezó a limpiar su pie en la nieve pasando a resbalarse mientras Ichimatsu se reía de él.
–Dios, eres un tonto ja ja -se burlaba sujetándose de su propio estómago.
–¡No te burles! -Karamatsu le jalo del brazo para que ambos patinaran sobre la nieve.
Ambos hombres luchaban para mantenerse equilibrados, ambos se reían aunque uno decía groserías hacia el otro echándole la culpa de que estuvieran esa situación. Finalmente Karamatsu logró conseguir establecerse en la nieve, ayudo con sus brazos a Ichimatsu. Nuevamente se hallaban abrazados, uno cerca del otro. Mirándose fijamente a los ojos con los labios cortando distancia.
–Hello, my Little kitty. -Dijo el de ojos azules con un tono sensual.
–Hola… -respondió el menor pasando su vista de los ojos contrarios a sus labios.
Cada vez la distancia entre los rostros era menos.
Ambas cabezas se estaban ladeando para que haya espacio en las narices y no estorben.
Ichimatsu cerró los ojos de forma lenta cuando el vapor de la respiración de Karamatsu toco su piel.
Estaban por sellar sus labios cuando el sonido de unas sirenas de policía que pasaba cerca de la calle los espanto.
El de cabello revuelto a ver en qué situación se encontraba no pudo ocultar sus nervios por lo que lucho en apartarse de un confundido chico. Aquello provoco que cayeran al piso cubierto de nieve Ichimatsu se fue de lado mientras que Karamatsu cayo de rostro al suelo junto con el sonido de un "crash".
–¡Oh my god! -Mencionó Karamatsu pegando sus rodillas al suelo ignorando el golpe que tenía su frente- mis pantalones… -estiró su brazo hacia la tela rota del mismo. Torció la mitad de su cuerpo para observar la tela rota- ¿And now?.
El más joven se quedó en silencio observando aquel trasero redondo al aire. Trago saliva por lo que veía pero su expresión cambio a asco cuando noto que era una ropa interior tipo tanga con brillos azules.
Qué vergüenza… -finalmente comento levantándose y sacudiéndose la nieve de su cuerpo.- Salir a la calle así… -negó con la cabeza.
El del trasero descubierto se levantó mirando lo roto de su ropa. Torció el labio arrugando el entrecejo. Aún tenía nieve en su hombro y cabello, los ignoraba por su pantalón. Ichimatsu suspiró pesado por lo que se acercó con algo de culpa para sacudir la nieve.
–No quiero que me vean los pantalones rotos -repitió el mayor.
–O que vean esa fea ropa interior -se mordió el labio sin dejar de verle esos firmes gluteos- "y que se hipnoticen con tu trasero" -pensó.
–¿Tendrás pantalones extra? -preguntó sin verle a los ojos.
–No creo que des en mi ropa -mencionó tratando de adivinar la talla de Karamatsu con la mirada-. Además debes estar acostumbrado a mostrar tu trasero.
–Necesito mi abrigo o se me congelará mi glúteo. -mencionó Karamatsu viéndolo a los ojos.
–Es una lástima, ya no lo tienes -se apartó caminando a la puerta de su edificio. Lugar donde se cayeron en la entrada-. Ya es tiempo de irme a dormir.
–De acuerdo… -caminó a su lado.
–No tienes que seguirme -comentó algo irritado.
–Soy un caballero, te acompaño a la entrada -sonrió metiendo sus manos a los bolsillos de su pantalón olvidando un momento de su ropa rota.
–No soy una mujer -respondió sonrojado desviando la mirada.
–Lo sé, pero no quiero que te vuelvas a caer -se disculpó de esa forma.
–No soy idiota como tú -sonrió para él-. Nos vemos… -finalmente entró al edificio sin dejar que el mayor se despida de él.
Ichimatsu cruzó a las escaleras donde una Karako de brazos cruzados y molesta lo esperaba. Le reclamaba cosas que el joven ni le puso atención solo paso de largo subiendo apresurado aquellos escalones.
–Ichimatsu, ¿es él o yo? -reclamó la mujer.
El nombrado se detuvo ante su puerta con su mano en el pomo de esta. Sonrió cosa extraña para la chica.
–Él… -entro cerrando su puerta sorprendiendo a la mujer. Caminó hacia su ventana que daba a la calle para mirar al de azul aún de pie frente al edificio.
Por fin retomo la marcha para regresar a su hogar tapando con sus manos su trasero que aún permanecía al aire. Sonrió con algo de risa por aquello.
Karamatsu sí que era un tonto adorable.
Se alejó de su ventana para ir a una caja guardara en su armario. Eran las pertenencias de su padre que no tocaba para evitar llorarle. Buscó los mapas que su padre trazo y el último referente a las historias de Karamatsu, hasta el álbum que hicieron con ellas. Finalmente se topó con el último reportaje de él, nunca admitiría al mayor que le escribió una carta la cual le respondió en la nota del periódico.
xXxX
Querido blue moon boy
Sé que me enviaste una carta donde querías saber sí recorreré ciertos lugares, aquellos donde estuviste con tu padre en la infancia. Lamentablemente no puedo debido a que ciertas circunstancias que me las impiden. -Tal vez las circunstancias de ese momento eran los negocios o su malvada prometida cancelando la boda- Sin embargo, -continuó leyendo- te tengo envidia…
Desde niño has estado con el hombre que te trajo al mundo, mismo que te ha estado mostrando a cada paso que han dado en esta vida.
Mi viejo nunca me llevo a pescar en el rio de Nakagawa (en las prefecturas de Tochigi, Fukushima e Ibaraki para el lector que no lo conozca) el día primero de junio cuando se celebra el levantamiento de la veda del ayu (Plecoglossus altivelis), sobre todo a acampar desde un día antes. Solo un pariente mío me ha llevado con mis hermanos en los estanques artificiales cercanos a mi casa.
¿Sabes? Cuando era niño, siempre soñaba con viajar como tú. Me alegra que alguien haya cumplido mi sueño. Espero que sigas viajando, en mi caso, ahora puedo hacerlo ahora que soy adulto pero no soy un pájaro libre que puede volar con libertad en el gran cielo azul.
-Definitivamente hablaba de los negocios de su familia-
¿Quieres saber por qué elegí el nombre de "Blue Moon"?
Bueno, cuando era pequeño mi abuela Karako, me contó una historia cuando le pregunté: "¿Por qué la luna sale en el cielo azul en pleno día?"
Ahora te la diré:
Había una vez una luna blanca que solo salía en las noches, nunca podía disfrutar de las maravillas de la humanidad porque siempre estaban dormidos. El sol que se encontraba con ella cuando estaban por partir, le habla de cómo las personas hacían desfiles con globos brillantes, de los niños jugando entre flores coloridas por la luz.
La luna envidiaba eso.
Siempre que salía las flores se veía apagadas. Es cierto, la gente salía a divertirse pero un par de horas luego todo era silencio.
Eso era noche tras noche.
Un día decidió salir a explorar el mundo, decidió que no solo debiera salir cuando el Sol se va a otro lugar, también lo haría a escondidas de él.
Así que oculta entre las nubes, perdiéndose en el blanco de ellas y el azul del cielo; decidió seguir al sol para comprobar las maravillas que él decía.
La luna lo hizo.
La luna le creyó.
La luna fue feliz.
Pero no por eso dejo de seguir apareciendo de noche, siguió con su trabajo pero de vez en cuando escapaba para observar aquellas maravillas que amaba.
En pocas palabras, el cuento me enseño a darme escapadas y disfrutar de lo que tengo ante mis ojos.
Aunque me presento como "Blue Moon", realmente soy el sol que les invita a ustedes lunas a darse escapadas para disfrutar de esas maravillas del día a día.
Tal vez sí nos hubiéramos conocido tu serías mi sol y yo tu luna.
Con amor y suerte, tu sol.
XxX
Ichimatsu se pegó el álbum de los reportajes a su pecho dejándose caer de la puerta de su armario hasta el piso con una sonrisa relajada en su rostro.
Recordó cuando aquella carta se la leyó a su padre con emoción que desbordó en lágrimas.
– "Es tiempo que la luna siga su propio viaje como el sol le aconsejo" -Las palabras del hombre anciano sobre la cama esperando su lecho de muerte vinieron a su mente.
Sí su padre supiera que nunca hizo esos viajes se decepcionaría de él, así como por las mentiras que ha creado.
Pronto sus ojos se abrieron, haciendo que mire su gabardina o mejor dicho la gabardina de Karamatsu.
Se la quitó comprobando que en vez de etiqueta estaba la cara de este. Ahora entendía porque siempre mencionaban su gabardina y sobre todo porque estaba ahí el pasaporte del ojiazul…
pero sobretodo…
su aroma embriagador.
–Soy un tonto… -se auto llamo en un murmullo pegando sus rodillas al pecho liberando un largo suspiro luego miro por la ventana a aquella luna llena grande y regordeta.
XxX
–¡Tengo un problema! -Gritó Ichimatsu corriendo a la oficina de Chibita, quien estaba comiendo.
–¡¿Sucedió algo con los trenes?! -Mencionó alarmado el pequeño hombre tirando su comida.
–¡No! -Respondió el recién llegado- ¡Tengo una aventura!
–¿Qué demonios? -ladeo su cabeza calva.
–Tengo una aventura con Karamatsu… -mencionó- Bueno no es están aventura… más bien me gusta… creo que estoy enamorado de él.
–Y que te detiene, maldita sea -se quejó ante la declaración del menor.
–Estoy comprometido con su hermano menor… -respondió mordiéndose los labios- mejor dicho, cree que lo estoy… -se quitó la boina del uniforme tirándola al suelo. Se revolvió el cabello más de lo habitual- De seguro no va a querer robarle el novio a su hermano pero… ¡Aaah! ¡Maldición antes ese idiota sospechaba que no y ahora me cree!
–¡Demonios, Ichimatsu! No tengo tiempo para estas estupideces en las que te metiste por estúpido boca floja -respondió Chibita tomando la boina que cayó a su lado para entregársela.
–¡Necesito que me aconsejes! ¡Estoy desesperado! -Sus ojos se veían acuosos, sus ojeras eran más grande de lo normal.
–Cuéntale la verdad -dijo pegando la boina al pecho ajeno con fuerza.
–¡No puedo! -Tomó su boina girando sobre su eje- No quiero que me odie su familia por mentirles… en especial él.
–Desconéctalo -le señalo con su pluma-. Desconecta al hermano.
–¿Estás loco? -Ichimatsu se sorprendió por esas palabras.
–Lo dice el que tiene un falso prometido en estado vegetal y que le es infiel con su hermano pero no ha pasado nada ¿o sí? -Ichimatsu se sonrojo negando con la cabeza ante esa afirmación recordando el casi beso que estuvieron por darse.
XxXx
Mientras Ichimatsu hablaba con Chibita. Karamatsu cuidaba de su hermano menor. Era su turno de cuidarlo.
Jugaba cartas con él aunque no tenía sentido en ese punto.
–Wow brother, otra vez has vuelto a perder -mencionó revelando las cartas de Todomatsu- desafortunado en el juego pero you're win in the love –pensó en Ichimatsu y su reunión en la noche anterior.
–¿Recuerdas cuando estábamos en la secundaria y Osomatsu nos enseñó a jugar póker? Aprendimos todos sus sucios trucos que puse en práctica en mis días de juventud. -Negó con una pequeña risa haciendo una leve pausa-. Llegaba a casa con dinero tras visitar muy bien la oficina del director. Tanto él como nuestros padres decían: "¿Por qué no eres como Todomatsu?". Por eso me dedique al teatro y al basquetbol para resaltar por mis meditos, no por envidia. Eso nunca lo sentí. Al contrario, estaba orgulloso de ti.
Guardo silencio nuevamente para revolver las cartas. Arrugo su entrecejo para ver a su hermano dormido.
–Hasta ahora sentí envidia de ti… -lo vio de manera más seria y determinada- Partiré las cartas y el que saque la más alta… se queda con Ichimatsu. -Agarra las cartas mirando la suya y luego la de su hermano- Ok… -la suerte del menor cambio- lo decidiremos en tres intentos.
XxX
Habían pasado las horas cuando Ichimatsu se encontraba nuevamente en la mesa de los Matsuno con Karamatsu frente a él. Era imposible no cruzar miradas entre ambos y quedarse congelados por momentos solo reaccionaban cuando las voces de los otros miembros de la familia los llamaban.
–¿Ya decidieron donde ir en su luna de miel? -preguntó Osoko mientras cortaba una rebanada de pavo para servirse.
–Las Vegas sería un buen lugar para gastar todo -comentó Osomatsu metiéndose en la conversación.
–Tú solo piensas en las apuestas -regaño Choromatsu.
–¿Sabían que en las Vegas se pueden casar parejas del mismo sexo? -comentó Choroko como si fuera un tema normal entre la familia.- ¿Sabían que algunos artistas se casan ahí mientras ocultan su homosexualidad? –se acomodó las gafas.
–Ichimatsu, me ayudarías a buscar una linda chica o -Osoko miró a Karamatsu sonriéndole mientras colocaba su mano sobre la de Ichimatsu- chico para mi doloroso.
–¡De preferencia hombre! -Gritó Choroko desde su asiento apuntándole con la pierna del pavo.
–¡Callate Choroko! -Ahora Choromatsu regañaba a su hermana.
–¡Mom! No digas esas cosas -Karamatsu saco sus lentes oscuros para el sol recargadose de lado en su asiento mientras se cruzaba las piernas-. I don't need help because tengo a mis Karamatsu girls and boys.
–Bueno… no creo que necesite mi ayuda -esa pregunta le incomodo- él solo puede enamorarlas con su brillante personalidad -mencionó con sarcasmo pero en parte con la verdad. A él lo cautivo.- E ignoro cuál es su tipo.
–Me gustan castañas de cabello corto hasta los hombros y lacio. Lo mismo con los hombres -respondió jugando con su comida.
–Ah… -Ichimatsu agacho la mirada para jugar con su comida. Se sentía triste y patético.
–Bueno, ya sabemos cuál es el tipo de Ichi -Osoko le guiño de forma traviesa.
–Sí… -dijeron al mismo tiempo Karamatsu e Ichimatsu.
– "Dudo saber cuál es mi tipo" -pensó el de cabellos rebeldes mirando al chico frente a él y en el hermano que considero su príncipe rosa.
–¿Eh? -Jyushimatsu que solo escuchaba ladeo su cabeza cubriendo sus labios con su mano derecha, que a su vez estaba siendo cubierta por su manga de su sudadera amarilla- ¡Eso no es cierto, niisan! -Vio a su hermano mayor llamando la atención al visitante- Esos son los gustos de Totty, por eso salía con Atsushi. A ti te gustan morenos, con cabello corto y oscuro. -Miro a Ichimatsu para señalarlo- ¡Como Ichimatsu-niisan!
Todos se quedaron el silencio ante el impulso inocente del menor que no entendía lo que pasaba a su alrededor. Karamatsu se sonrojo como Ichimatsu. Parecía competencia de quien se veía más rojo.
–Ju ju aquí huelo a drama fic -nuevamente la voz de Choroko rompió el silencio para pasar a un ambiente más incómodo cuando miró a ambos chicos.
–¡Choroko! ¡Jyushimatsu! -les llamaron la atención ambos padres.
–No, my Little jyushimas, estas equivocado -acaricio el cabello a su hermano menor-. A mí me gustan las chicas y chicos que se parezcan a my mom. -Miro a su invitado-. Ese es el gusto de Todomatsu… no tenemos el mismo gusto. -Vio de forma seria a Ichimatsu.
Con aquellas palabras se dio por terminada una conversación incomoda pero el ambiente aún se sentía pesado entre el hijo mayor y el prometido de su hermano mediano. Los miembros de la familia ignoraban lo que pasaba porque hablaban del trabajo, deportes, planes del fin de año.
Ichimatsu solo sentía una punzada fuerte en su corazón.
Fue tiempo de retirarse para Ichimatsu. Toda la familia salió a despedirlo. El último fue Karamatsu quien salió con el joven para hablar.
–Ichimatsu… -el menor se detuvo girando para verle a los ojos- sobre lo que dijo Jyushimatsu.
–No te preocupes, entiendo el malentendido -se sobro su brazo derecho-.
–Realmente quiero decirte que… -iba a terminar su frase cuando el grito de Choroko los sobresalto
–¡Aaah! ¡Están bajo el muérdago por tradición se besan los labios! -Mencionó la mujer en reclamo con sangre en la nariz.
Todos estaban sorprendidos por esa actitud o mejor dicho avergonzados por ella. Pero le dieron la razón a la mujer, así que decidieron animar a los jóvenes a hacerlo.
–No deberíamos por Totty… -recordó su lugar a Ichimatsu por lo que miró para el otro lado.
–Cierto… -agregó el otro apretando los labios.
–No se enojará sí sabe que es tradición -Choroko insistía. No se iba a quedar sin su escena de beso que le serviría de referencia en sus fics.
–De acuerdo… -ambos realmente lo deseaban por eso afirmaron al mismo tiempo. A cercaron sus labios frente a los ojos de la familia. Cerraron sus ojos dando paso al beso entre ellos.
Fue corto y veloz.
Fue vergonzoso.
Fue lindo.
Fue tibio.
Dejo una sensación de labios sobre los ajenos para siempre.
O eso querían creer ambos puestos que Karamatsu se quedó en su entrada tocando sus labios mirando para donde se fue Ichimatsu. Quien, se mantenía en silencio y serio por fuera para disimular su emoción hacia le gente que lo rodeaba.
Incluso la policía lo detuvo ya que su sonrisa que disimulaba se veía tétrica. Pareciera que iba a hacer un crimen.
XxX
–Todomatsu soy yo Atsuhi otra vez… -se escuchó un suspiro detrás del altavoz del teléfono algo cansada- y debe ser la grabadora… -fastidiara de no ser contestara directamente por el dueño de la grabadora- otra vez. No sé nada de ti ni de mi gato. -La luz parpadeaba indicando que se estaba grabando el mensaje-. Iré a verte, necesitamos hablar.
