Nota: El final de este fic adaptado a la película de Mientras Dormías y como siempre cambie escenas de la película, como el encuentro de Peter y Ashley, el final de la historia.
Era un nuevo día. Karamatsu se levantó no con los mismos ánimos de siempre y era para menos, se enamoró del prometido de su hermano que estaba en coma, que ahora despertaba olvidando a la prometida.
Tenía sus sentimientos confundidos.
Una parte estaba feliz de que Todomatsu haya despertado para casarse con Ichimatsu.
Otra parte de él, estaba celoso porque quería a Ichimatsu para él.
Y finalmente, triste. Ichimatsu no era suyo, ni lo será.
Por eso, decidió al levantarse hacerle frente a su padre sobre un tema al que le huía. Se puso una camisa azul de brillos con su suéter azul oscuro de cuello alto con un pantalón ajustable, botas negras para ir a comprar rosquillas para su padre Choromatsu.
Al regresar, encontró al nombrado en la mesa del comedor con un café, periódico en mano degustando un plato de frutas. Se saludaron al verse. Karamatsu ofreció sus rosquillas mientras tomaba asiento a lado de él. Hubo un silencio incomodo, Choromatsu podía sentir los nervios de su hijo.
–¿Ocurre algo? -Preguntó sin dejar de leer el periódico- te siento más extraño de lo costumbre.
–¿Debería? -contrataco con otra pregunta.
Choromatsu liberó un suspiro mientras doblaba su periódico por la mitad para luego colocarlo a un lado de su brazo derecho.
–Karamatsu, -le vio a los ojos- la vida es un dolor de cabeza. Te lo aseguro. Trabajas, trabajas duro, tratas de proveer a la familia -se pasó sus dedos entre los cabellos oscuros con destellos de canas.- Y entonces… -una pausa se hizo para respirar profundo liberar ese aire en un suspiro de alivio mostrando una dulce sonrisa a su hijo- por un minuto –sostuvo la mano de Karamatsu- todo está bien.
–Todos están bien, todos felices -retomó la palabra observando como un niño que estaba sentado a su lado escuchando atento se iba convirtiendo en el hombre frente a sus ojos- y ese minuto, tienes paz.
El chico solo observaba y escuchaba atento palabras inspiradoras para su corazón. Por un momento una idea loca le paso en su mente, o más bien el consejo de cierto chico arisco lo hizo actuar.
–Dad, este no es ese minuto -mencionó Karamatsu tomando valor para verle a los ojos a Choromatsu.
Su mente quedo en blanco coordinándose con el silencio en el comedor.
–¿De qué hablas? -Choromatsu arrugo el entrecejo analizando a su hijo.
Su hijo balbuceaba no por miedo o nervios, balbuceaba palabras que querían salir al mismo tiempo. Decir tanto en tan poco tiempo. Liberar palabras resguardaras en su pecho como la ropa al final del armario esperando ser usadas algún día.
–¿Recuerdas aquellos relatos del periódico escritos por Blue Moon? -El otro afirmo confuso- I'm Blue Moon.
–¿Qué? -Choromatsu fue tomado por sorpresa.
–Sí, yo escribía cada uno de los relatos. Eran mis vivencias cuando salía de viaje de negocios a los que me mandabas -confeso.
–¿Pero que me estás diciendo? -El mayor trataba de controlarse pero su furia se notaba en sus expresiones- ¿Has estado perdiendo tu tiempo en los viajes de negocios? Ahora entiendo porque algunos de los negocios no salían como queríamos.
–¡No tengo la culpa de eso! -A pesar de todo fue Karamatsu quien explotó primero.
–¿Sabes cuánto tiempo invertimos en ello? Tuve que mandar a Todomatsu para que lo solucionará -mencionó.
–Lo sé, nunca dejas de recordármelo -apretó sus labios como los puños de sus manos-. No me gusta este trabajo, no nací para ello.
–¿A caso naciste para perder tu tiempo en algo que no es fructífero? -Cuestionó Choromatsu colocando su mano derecha delante de Karamatsu inclinándose ante él-
–Nací para ser libre como las aves, nací para hacer mi propio camino no para seguir el tuyo -se levantó enfrentándose al hombre que le dio la vida-. Renunció al negocio familiar y sí eso te afecta como padre, renuncio a ser tu hijo.
Ambos hombres se miraron en silencio.
Ninguno hacía movimiento alguno.
–¿Desde cuándo has sentido esto? -Lanzó una pregunta al aire sin esperar respuesta alguna por parte de su hijo.- Tú no eres como Todomatsu -ante la nula respuesta siguió hablando-. No este hecho para estar encerrado en oficina como nosotros -dijo calmado jalando la silla para sentarse nuevamente- las aves aprenden a volar para abandonar el nido cuando el cielo les muestra el camino.
Karamatsu que permanecía con la cabeza agachada observando sus pies. La fue levantando de forma lenta hacia su padre.
–Como Blue Moon narrabas mundos fantásticos que no podía creer que realmente existían cruzando la calle -le vio finalmente a los ojos-. Viajar por trabajo, a eso me dedico. No disfruto los lugares por pensar en el minuto en el que están bien. Pero leerte… -suspiró- me hizo creer que estuve ahí disfrutando ese lugar como debió ser.
–Papá… -Karamatsu al fin habló.
–Tienes totalmente mi apoyo -nuevamente miraba a Karamatsu con su sonrisa mientras él derramaba lágrimas-.
–¡Daddy! -Lo abrazo haciendo que se queje por la fuerza oprimida.- Hay algo más que quiero decirte… -Choromatsu lo observo en silencio.
XxXx
Mientras Karamatsu arreglaba las cosas con su padre, su hermano Todomatsu estaba en su camilla tratando de recordar cosas al azar.
–1014110 es la clave de mi casillero de la oficina -comentaba repitiendo números al doctor frente a su madre-.
–¿Recuerdas a Ichi-niisan? -Decía Jyushimatsu brincando en el sofá de la habitación.
–Mi número telefónico es 24421014 -ignoraba la pregunta-. Mi fecha de cumpleaños es el 24 de marzo.
–La debe recordar porque lo ama -comentó Choroko mirando al enfermero con otro paciente que para ella era su amante.
–¿Puedo hablar con Totty? -preguntó Osomatsu entrando a la habitación.- A solas…
Todos abandonaron el cuarto. Osoko se fue tras Choroko que se iba a espiar al paciente con el enfermero mientras Jyushi hablaba con un señor bajito de bigote y un par de dientes afuera.
–Te conozco desde que empezaste a usar pañales hasta ahora que usas armani -inició la plática-. He sido parte de tu familia como de tus logros -se acercó a él mientras Todomatsu lo observaba con orgullo-. Eres popular en tu círculo social, excelente para los negocios y por eso puedo asegurar… que… -hizo una pausa dramática- eres un idiota por no enamorarte de Ichimatsu.
–¿Eh? -el más joven parpadeo confuso- ¿disculpa?
–En un momento vendrá Ichimatsu para verte y sí no te has enamorado de él antes de cruzar la puerta es porque eres un gran estúpido -respondió.
–¡Qué! -se quejó.
–Ichimatsu es una persona que se ve tenebrosa, antisocial y grosero pero en el fondo tiene un frágil corazón -suspira negando con la cabeza- mientras que otros como tú, no tienen uno.
–¡Claro que tengo corazón! -nuevamente un reclamo.
–No, no lo tienes y te callas -le debatió.- Ichimatsu te salvo a pesar de todo. Es un héroe y tú un maldito villano.
–¡¿Por qué me estas ofendiendo?! -Estaba molesto por la agresión que vivía.
–Sí quieres demostrarme que tienes corazón, hazlo enamorándote de él -con esas últimas palabras abandono la habitación dejando a un Totty con la palabra en la boca.
Había pasado horas desde la visita de la familia en el hospital cuando Ichimatsu decidió ir. Al principio dudaba cada vez que agarraba el picaporte de su puerta o de cualquier puerta que le impedía salir de su departamento, edificio o tren.
Incluso se quedó de pie mirando el edificio del hospital con una caja entre las manos. Aunque se mostraba decidido en cruzar la línea sus pies temblaban y su visión veía los pasillos eternos.
Por fin, logró llegar a la habitación de Todomatsu. Entro en silencio cuando se aseguró que este dormía tranquilo. Entro en silencio dejando la caja.
–Hey, gatito. ¿Te comió la lengua el ratón? No saludaste -mencionó Totty mirándolo desde su camilla.
–¡Ah! -Ichimatsu se altero al oírlo- pe…pensé que… que estabas durmiendo
–Solo cerré mis ojos para meditar -Todomatsu lo observaba calculando sus movimientos.
–Bien, entonces te dejaré descansar. Solo vine a traer tus cosas -señalo la caja- ¿Te puedo ayudar en algo antes de irme?
–Sí tienes unos de mis trajes ahí -el negó.- Bueno, no siempre se puede tener todo.
–Tienes lindos trajes -comentó rascándose detrás de la nuca-. El traje negro con camisa rosa se te ve muy bien.
–Gracias es mi favorito -respondió.
Realmente ambos se sentían incomodos en el ambiente.
–¿Podemos conocernos ahora? -Preguntó Todomatsu observando a un nervioso y alterado Ichimatsu por aquello pero afirmando con la cabeza- Bien, mi nombre es Todomatsu.
–Ichimatsu… -por primera vez su sueño de hablar con su príncipe rosa se hacía real pero no era como esperaba-.
–Te me haces familiar, ¿dónde nos conocimos? -preguntó tomando su mano.
–En las vías… -respondió algo nervioso.
–No me digas que fue en el momento que me salvaste -burló riéndose.
–Je… algo así… -se encogió de hombros ante aquellas palabras-
–No te he agradecido por ello -sonrió de forma dulce-. Gracias.
–No tienes por qué hacerlo… solo hice lo que una persona normal haría… supongo -metió sus manos en los bolsillos del pantalón bajando la mirada al piso.
–No todos podemos ser héroes, como tú -replicó desde su cama observando como el chico se avergonzaba-. Sí hubiera sido yo, hubiera pedido ayuda a un tercero.
XxX
Las puertas de cristal se abrían para un hombre de cabello corta y castaño. Llevaba un traje gris de dos piezas con lentes para el sol puesto, una gabardina café cubría su brazo. Paso veloz al portero que intentaba interrumpirle su andar.
–Disculpe señor -se detuvo fastidiado por el llamado- ¿a qué departamento va?
–Al de Todomatsu -respondió tranquilo.
–¿Usted es familiar o qué? Ya que necesito autorizarlo -respondió.
–Mire, -se quitó sus lentes mostrando ojos aceitunados con una sonrisa tranquila- soy su prometido. Tengo prisa.
–Disculpe, pero usted no es su prometido -agregó el pobre hombre.
–¿Perdón? -Atsushi levantó su ceja viendo al portero.
XxX
–Good Afternoon -Karamatsu entraba a la habitación de Todomatsu. Mismo que estaban colocando en una silla de ruedas- ¿Planeas escapar?
–Me cambian de habitación y deja ese mal inglés -respondió Totty.
¿Puedo conducir? -Se señaló- soy conductor designado
–Como sea -el enfermero en traje de mujer empujo la silla soltándola para dejar que Totty choque con la pared.
–Qué bueno que me llevas tú, ese hombre capaz y me tira por las escaleras -mencionó cuando Karamatsu comenzó a conducirlo.- ¿Cómo dejan que trabaje aquí?
–Tal vez sí tiene un buen comportamiento con los pacientes y nos odia a nosotros -Todomatsu solo rodo los ojos-. Te traje contrabando -le entrego un traste de peras.
–¿Peras en serio? -Refunfuño Todomatsu- Esperaba helado.
–Lo siento, pero primero tu salud -Debatió el de azul.
–Como muchas frutas aquí, esperaba algo insano. -mordía la pera- Osomatsu, me trajo cigarrillos hasta que papá lo descubrió y lo saco a patadas.
–Osomatsu, sabe que está prohibido eso -comentó negando con la cabeza-. Daddy is very estricto -vio a su hermano en la silla de ruedas- y Osomatsu se divierte con él.
–Por cierto… -ahora Totty cambiaba el tema- ¿qué piensas de Ichimatsu? -Aquella pregunta hizo que frenará fuerte la silla de rueda para detenerse.- ¿qué ocurre?
–Pensé que choque con una anciana… -dijo nervioso desviando el tema
–¿Por eso te pusiste nervioso? -arqueo la ceja viéndolo sospechoso.
–Desapareció frente de mí… -Con esa mentira Todomatsu palideció poniéndose a temblar.
–¡Apresúrate! Los hospitales tienen espectros -Kara siguió empujando el carrito.- No me respondiste sobre Ichimatsu -retomó el tema para dejar de pensar en los fantasmas.
–Bueno cada quien tiene su gusto -mencionó con un tono de molestia.
–Pero él no es tan mi gusto -Todomatsu hizo una mueca que enojo a su hermano-. Solo ve como viste -suspiro negando con la cabeza-.
–Bueno tú te enamoraste de él y te vas a comprometer con él -le recordó.
–¿Sí? -Totty se agarró el mentón analizando la respuesta- ¿Por qué?
–No lo sé -se encogió de hombros con algo molesto-. Es que Ichimatsu es… -se apretó los labios relamiéndose- bueno… -un suspiro con una sonrisa apareció en su rostro- Yo diría que se mete en tu piel en cuanto lo conoces, te vuelve tan loco –la emoción en su voz era otra- que no sabes sí acariciarlo o abrazarlo. Sí se lo prone haría un viaje a europa para tener un sello en su visa, -se pasó sus dedos entre sus cabellos- no si es tan loco o simplemente es agradable.
–No, no creo que sea eso -Todomatsu se escuchó convencido-. Creo que sí es loco, pero no agradable.
–¡Es tu prometido! ¡No puedes hablar así de él! -Por primera vez Karamatsu pensaba en unsar las escaleras para Totty.
–Sí, de seguro es especial -movió sus hombros torciendo la boca.- ¡Tiene que serlo! -agito su mano derecha elevándola sobre su cabeza- porque lo elegí. Al menos… -miró a Karamatsu quien ocultaba su enojo por el comentario- que quiera reiniciar mi vida a su lado. Ya sabes desde cero.
–Vaya… -Comentó Karamatsu al ver que el elevador entraba y se acercaba el enfermero.
Karamatsu metió a Todomatsu y apretó para cerrar abandonando a su hermano. Aunque no lo dejo del todo, el enfermero llego justo a tiempo para entrar asustando a Totty de paso.
–¡Hey Karamatsu! ¡No me dejes con él! ¡Karamatsu! -las puertas se cerraban con un desesperado Todomatsu que miraba la espalda de su hermano irse.
xXx
Ichimatsu llegaba nuevamente al hospital con desesperación había tenido una llamada de Osomatsu, quien se hallaba en la entrada fumando esperando al nombrado que llegue ante él. No espero mucho puesto que Ichi venía corriendo, agitado por la falta de ejercicio. Controlo su respiración para poder hablar ya que no salía ninguna palabra.
–¿Estas mejor? -miró el de saco rojo arqueando la ceja mientras observaba al joven. Que afirmo con la cabeza.
–¿Cómo lo recibieron? -preguntó Ichimatsu ya tranquilo pero con miedo- ¿Cómo reaccionaron los Matsuno? ¿Cómo lo tomó Todomatsu? ¿Y qué hay de mierdamatsu?
Osomatsu seguía con sus cigarrillos escuchando y observando al chico que le hacía miles de preguntas.
–Basta de tanto interrogatorio, solo entra ahí y enfrenta las consecuencias -lo giró tomando cada hombro para empujarlo- ahora entra.
–¿Eso es bueno? -Pregunto confuso Ichimatsu.
–Con permiso -un hombre castaño de traje negro cruzo en medio de los dos-
–¡Claro que es bueno para ti! -Celebro Osomatsu empujando a Ichimatsu al elevador donde se hallaba el hombre castaño, que entro primero.- ¡Por qué no se lo he dicho! -Gritó mientras se cerraba el elevador.
Ichimatsu estaba por salir para quejarse pero la gente lo rodeo impidiendo que salga. Solo alcanzó a ver una sonrisa pícara con un dedo sobre ella.
–Segundo piso, por favor -dijo el chico en un tono tranquilo ignorando al compañero asustado que tenía en el elevador que pedía el cuarto piso- Gracias.
Comentó saliendo del elevador. A paso firme atravesó el largo pasillo del hospital hasta llegar a una habitación, tenía la espalda erguida con orgullo. Una mirada fría que congelaba e intimidaba a cualquiera pero que a las mujeres las hacia suspirar. Llegó ante la puerta, entro encontrando a Todomatsu platicando con otro joven; uno moreno, cachetón y dentón. Ambos iniciaron conversación desde sus camillas.
–¡Maldito infeliz! -Dijo al abrir la puerta. Arrugando el entrecejo, inclinándose a la altura de Totty- ¡Dijiste que te querías casar conmigo y resulta que ya se lo habías pedido a alguien más!
–Ah, hola Atsushi tanto tiempo -rodo los ojos para ponerlos en blanco- Eso ya es tiempo pasado.
–¿Y bien como se llama ahora tu nuevo cajero automático? -burló Atsushi acomodando su cabello con los dedos pues sentía que ya estaban comenzando a desarreglarse.
–Ichimatsu… -Todomatsu se agarró el mentón con los ojos cerrados- No tengo idea cuál es su apellido pero eso no importa, adoptará el Matsuno. Es mejor que Kourtney.
–¡No te burles de mi apellido! Y sí no fuera por mi apellido -le señalo con enfado- no hubieras hecho los negocios que te hicieron rico.
Todomatsu solo torció la boca escuchando las palabras de un Atsushi enfadado y ofendido.
–Además dijiste que no te interesa casarte conmigo -mencionó para cambiar el juego a su favor.
–Exacto, no ahora. Necesitaba terminar mis negocios -se defendió Atsushi.- Primero eran mis negocios. Ya que sin las ganancias no podrías darte lujos.
–Te muraste a Portugal, abandonándome, solo me dejaste tu mugriento gato -respondió con molestia en la voz.
–Solo me fui un par de meses de negocios y te dije que lo iba a pensar estando ahí, además mi gato era para que lo cuides -Atsushi realmente estaba enfadado.
–Bueno, entonces puedes llevarte tus cosas -señalo la puerta- e irte de mi vida.
–¿Mis cosas? -Se autoseñalo arrugando el entrecejo, achicando los ojos- seguro que quieres que me lleve ¿mis cosas? -Totty afirmo-. Bien entonces, devuélveme mi Ferrari, el departamento que te puse, mi dinero invertido en tu nariz… por ejemplo –se cruzó de brazos torciendo el labio esperando alguna respuesta.
–¡Esas son mis cosas! -reclamo el menor tocando su nariz- ¡no te las puedo dar!
–Bueno… -nuevamente se inclinó para estar cara a cara- quédatela, como recuerdo. A ver si tu nuevo Sugar Daddy te compra otra.
–Felicidades Todomatsu por regresar a la vida, soy Kusosuke. -Por fin hablo su compañero de cuarto con una sonrisa tras ver toda la escena-. Lo has logrado amigo.
Con aquellas palabras Atsushi cruzó la puerta refunfuñando nuevamente chocando con Ichimatsu que venía con la enfermera Totoko. Cierto, Ichimatsu había llegado al piso anterior en el que estaba Todomatsu, pero Totoko lo encontró llevándolo a su nueva habitación.
–¿Quieres hacerme un favor? -La enfermera negó con la cabeza- bien, -no le tomó importancia- no te apartes de mí, por favor.
Tras decir eso Totoko puso una cara extrañada por el comentario. Se quedó en la puerta por curiosidad, observó como Ichimatsu trago saliva y dio pasos seguros pero temblorosos hasta la camilla de Todomatsu, que le recibía con una sonrisa.
–Ichimatsu, -comenzó a hablar su falso prometido- sabes cuándo despiertas del coma, cuando te salvas de una muerte segura comienzas a analizar tu vida. -Negó con la cabeza- Lo hice y no me gusto que vi.
–Bueno, no entiendo porque dices eso -respondió algo nervioso-. Tu vida es un éxito.
–No tuve que sudar para tenerlo, solo tuve que dar otra cosa a cambio -trato de no sonar como prostituta-. Los boletos para primera fila de varios eventos deportivos o culturales, pases vips, diseños exclusivos de moda, departamento en Perpignan.
–¿Dónde? -Ichimatsu abrió los ojos por aquellas palabras.
–Francia, es una ciudad francesa -contesto Kusosuke con un tono de romance.
Por su parte Totoko estaba celosa, Ichimatsu estaba comprometido falsamente con un hombre rico… Mientras ella estaba unida al hospital. Ojala le llovieran chicos millonarios en coma más a menudo para que la elijan a ella.
–A lo que me refiero es que mi familia te ama -tomó las manos temblorosas de Ichimatsu-. Yo también debo amarte –ahora la culpa se devoraba sin piedad al de la mentira poderosa-. Solo necesite despertar de un coma para descubrir esa verdad –Todomatsu ahora se sentaba en su camilla- Ichimatsu Fukuyama, ¿te casarías conmigo?
–¡Eh! -Gritaron sorprendidos Ichimatsu y Totoko.
–¡Totoko no duerma en el pasillo! -Tetsu, el hombre enfermera cruzo sobre ella cuando se desmayó al piso.
–¡Totoko! -Ichimatsu salió corriendo a auxiliarla- ¡Totty! –La soltó nuevamente yendo a responder- ¡Lo siento! –Se giró a la mujer al piso.
En ese momento Ichimatsu tuvo un corto circuito en su cerebro.
XxX
Horas más tarde, en la noche Karamatsu decidió hacer una visita al prometido de su hermano. Subió a las escaleras que lo conducían al departamento. Se encontró con Karako que estaba bajando con una chica de vestido negro con nubes moradas, cabello largo negro y piel blanquecida.
–Hello, guy -comento la mujer viendo al hombre pasar a su lado.
–Hello, ladies -respondió el saludo- ¿Es una linda noche para pasear?
–Yes, my friend -contesto la morena- ¿Vas a visitar a Ichimatsu? -Karamatsu afirmo- Tienes suerte, encontraste the love en alguien que creía que never se enamoría.
–Mira quien lo dice, my lady -le guiño haciendo que ambas mujeres se ruboricen.
Los tres se despidieron. Karako se fue con su amiga mientras que Karamatsu llegaba a la puerta de Ichimatsu. Unos segundos fueron suficientes para dudar en golpear la puerta.
–Dime Nyanko, ¿qué te parece este traje? -Ichimatsu llevaba en el cuello un traje de novio color blanco con una sombrilla en la mano- Oh no… -el sonido de la puerta lo interrumpió-. ¡No quiero flores de tu parte, no uso ropa interior con tu rostro o mi rostro y sobretodo no quiero vivir contigo!
Gritaba Ichimatsu abriendo la puerta encontrándose a Karamatsu detrás de ella posando de forma ridícula en el marco.
–Bueno, me alegro traer otra cosa en vez de flores; utilizo tangas con brillos con mi rostro así que mejor ya no te ofrezco una y dadas las circunstancias creo que no podemos vivir juntos -menciono con una sonrisa.
–Lo siento, me equivoque de persona -el más joven se disculpó avergonzado.- pasa.
–Vaya, es el traje de la boda -el menor afirmo-. Te queda tan bien como corbata.
–¡Eh! Soy un tonto -se quitó el traje sin cuidado, revolviendo más sus cabellos. Lo aventó sin fijarse si cae al piso o no.
–Solo vine a traerte un presente. Antes que se acumulen los regalos de la bola -Karamatsu le entrego una caja no muy grande adornada con papel morado brillosos con recortes de gatos navideños.
–Gracias -lo abrió quedándose sin palabras a ver que era una bola de cristal de una ciudad- Venecia.
–Sí, estaba paseando en una plaza cuando lo vi y… pensé en ti -ante aquellas palabras un sonrojo ilumino el rostro de ambos-. También vine a decirte en persona que Todomatsu, sigue siendo un tipo afortunado por tenerte.
–Gracias pero créeme no traigo la fortuna a donde voy -comento con la bola entre sus manos.
–Tenía que decirlo, serás mi cuñado y yo… -Ichimatsu se agarró el pecho esperando algo más.- me tengo que ir.
–Supongo que nos veremos pronto y seguido -dijo el chico con la esfera.
Karamatsu se giró abandonando la habitación. Cruzo la puerta del departamento comenzando a bajar escaleras. Ichimatsu tenía aún la pequeña Venecia entre sus manos, observó el mundo que le pertenecía a su padre frente a él.
–¡Kusomatsu! -Bajo las escaleras alcanzando al chico en la entrada a la residencia- ¡Dime algún motivo para no casarme con tu hermano!
El mayor se detuvo con el picaporte en la mano. Se giró de forma lenta hacia él. Sonrió. Se esforzaba para sonreírle.
–Ninguna… sorry -se fue en silencio.
Camino bajo la nieve que caía sobre él. Se cubrió las manos dentro de su abrigo. Hace un momento era una linda noche pero ahora ya no. Karamatsu había llegado en metro ahora regresaría caminando para despejar su mente. En cuanto Ichimatsu, se puso a llorar en el lugar donde se quedó de pie.
XxX
–¡Chibita! -Llamo entrando a la oficina de su jefe que revisaba documentos- ten es para ti. –le entrego una hoja de papel. Incluso se veía que era de una servilleta.
–¡Oe, Ichimatsu! -Evito que escape- ¿qué es esto?
–Una invitación a una boda improvisada -respondió intento huir.
–¡Es tu boda! -señalo con la boca abierta-
Ichimatsu rodo los ojos acercándose de malana gana a Chibita, señalo el papel.
–Todomatsu Matsuno e Ichimatsu Fukuyama, viernes a las 2 -Leyó en voz alta- Sí, es la mía.
–¡Demonios Ichimatsu! ¡Qué chingados hiciste ahora! ¡Tú maldita boda es mañana! -le recalco Chibita con maldiciones y groserías.
–¡Ya sé que es mañana! -se alteró mordiendo sus labios.
Chibita respiro hondo dejo que su empleado se calmada o se quebraría.
–¿Qué paso? -Preguntó viendo que se tranquilizaba- ¿Qué ocurrió con Karamatsu?
–¡Tengo que continuar con la historia que me invite porque no me ama! -Respondió con llanto en los ojos- ¡Creí que me amaba! ¡Que lucharía por mí!
–Ichimatsu -Chibita se levantó de su escritorio para abrazarlo- seguiste con tu mentira y él la creyó.
–Ya se… lo sé -Ichimatsu no dejaba de llorar.
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–Tal vez olvido el día de su boda -comentó Choromatsu en su traje verde oscuro a lado de Osoko que se abanicaba.
–Ninguna persona olvida un día importante en su vida -discutió la mujer en vestido rojo con listón negro en la cintura y el cabello recogido.
–Ji ji necesito tomar fotos de todo el momento entre los futuros esposos -Choroko en su vestido verde con cámara en mano se veía emocionada-. Solo me desiluciona, que Todomatsu no lleve vestido –se giró a ver a Osoko- ¿Ichimatsu llevará vestido?
–No me interesa saber eso, solo quiero que la boda se realice -regaño la mujer de rojo.
–¿Cómo me veo? -pregunto Todomatsu en un pantalón blanco como su saco pero detalles en rosa.
–Bien -respondió Karamatsu en un traje azul oscuro mirando a su alrededor.- Horrible…
–¿Bien horrible? O ¿horrible lugar? -pregunto Totty.
Ichimatsu llego corriendo como pudo a la capilla del hospital donde se realizaba la boda ya que aún no podía darse de alta. Incluso los invitados era la familia, los pocos amigos de Ichi, los pacientes y los doctores.
¿Y por qué se le hizo tarde? Simplemente, porque no decidía si asistir o no a su propia boda. Pero sabía que Karamatsu estaría ahí, y nunca le perdonaría que le hiciera lo mismo que le paso a su hermano.
Llego agitado.
Se agarró del marco de la puerta haciendo que la marcha nupcial inicie.
Hizo una señala vacilante con la mano para que le dejen respirar al menos.
–Oh, está nervioso -comento Choroko- se va a desmayar.
–Creo que se está ahogando -agrego Osomatsu que vestía el traje tradicional japonés.
Respiro hondo. Agarro el ramo de flores blancas o mejor dicho, los tallos porque con la carrera se deshicieron en el camino. Dio señal con la cabeza para caminar junto con la marcha nupcial.
Se encontró con la mirada de Osomatsu, haciendo que este la desvíe. Llego al altar observando al novio a los ojos, o mejor dicho, al padrino del novio.
–Hermanos, estamos reunidos aquí -el padre iniciaba su sermón.
–¡Protesto! -Dijo Ichimatsu en voz alta.
–¡Yo también! -Apoyo Karamatsu.
–¿Eh? ¿Qué? -era lo que se escuchaba entre los presentes.
–Lo siento pero no hemos llegado a esa parte -el cura no entendía lo que pasaba.
–Creo que también protestaré -mencionó Todomatsu confuso.
–¡¿Qué rayos pasa?! -se quejó Choroko ante su boda suspendida
–Me es difícil decirlo pero sí no hablo ahora… -respiró hondo- Es que me enamoré de su hijo -respondió Ichimatsu con designación-
–Eso lo sabemos, por eso te vas a casar con él -mencionó Osoko.
–¡No! No con él -señalo a Totty- con él –luego a Karamatsu-
–¡Sí! -Choroko brinco de su asiento emocionada- ¡Mi instinto Fujioshi nunca miente! ¡Sabía que se tejía un triángulo amoroso!
–¡Cállate Choroko! -regañaron los padres de Totty y Kara.
–¡¿Qué hiciste Kara?! -Regaño Osoko
–¿Por eso me dijiste que te ibas en cuanto se acabe la boda? -cuestiono Choromatsu
–¡Él no hizo nada! -Defendió Ichimatsu- ¡Espere! ¿Qué? –Se volteo a Kara- ¿Te ibas a ir?
–No quería quedarme a tu lado, observando como nuevamente Todomatsu se quedaba con lo mejor -respondió- porque también te amo.
–Yo… yo… -Ichimatsu se puso nervioso ante la idea de que por sus mentiras ahora sí perdería a Karamatsu- el día que te salve la vida -se giró para verle los ojos a Totty que estaba confundido por todo- tú me salvaste la mía –se señaló.- La verdad es que nunca estuvimos comprometido, fue una inocente mentira para asegurarme que estabas bien –Vio a Totoko que torció los labios-.
Ahora miraba a sus espectadores sorprendidos, sin entender lo que sucedía ante sus ojos. Karamatsu lo tomó del brazo para que le vea a sus ojos azules.
–¿Por qué no me dijiste nada? -preguntó en un tono tierno pero con ojos tristes
–¡Maldición! -Se apartó con brusquedad- ¡Quería decirles la verdad! –Se mordió los labios revolviendo los cabellos.- Pero tengo un corazón frágil para estas cosas –las lágrimas fueron invitadas a la boda-. Vivía solo con mi gato, no había experimentado la sensación del calor de una familia desde hace mucho –vio a los Matsuno que estaban congelados- hasta que los conocí.
Sonrió de forma dulce, o lo mejor que pudo porque nunca lograba sonreír.
–Pase de una prometida y héroe, -vio a Todomatsu entregándole el ramo- a un hijo –miro a los Matsuno- un hermano, un amigo, -ahora pasaba sus ojos a Jyushimatsu, Choroko y Osomatsu- un cuñado -finalmente vio a Karamatsu con una sonrisa triste-. Realmente, eso me salvo. Lo siento por llevar la mentira tan lejos, –alzo los brazos para señalar el lugar- por hacerte creer que me amabas, -pico a Totty que ladeo la cabeza haciendo un "nah"- lo siento por seguir con mi deseo egoísta faltando el respeto a ustedes -vio nuevamente a los Matsuno- y finalmente, lo siento por no luchar -ahora miraba a Karamatsu que agallo la cabeza-.
Con traje de novio bajo del altar plantando a Todomatsu, sin mirar atrás en ese momento debido al daño que le causaría a Karamatsu.
–Por cierto, -se giró nuevamente a Totty- siento lo de tu departamento.
–¿Qué paso a mi departamento? -se alteró más por aquello que por su situación.
–¡Detengan esta boda! -Atsushi entraba con un traje gris con un chico de cabello corto y rosa, llevaba un pantalón café a conjunto con su suéter de manga larga beige.- ¡Todomatsu Matsuno está comprometido conmigo!
–Hagan cola para las objeciones -comento Osomatsu rodando los ojos-
–¡Objeto su objeción! -señalo el chico de rosa inflando sus mejillas.
–¿Y usted es? -preguntó Choromatsu
–Richard Fujio, el esposo de Atsushi -respondió Todomatsu
–¡Te comprometiste con una mujer casada! -Grito Osoko señalando a su hijo con enfado
–¡Sí! Pero están olvidando lo más importante -ahora señalaba a Karamatsu-. Mientras estaba en coma mi hermano cortejaba a mi pseudo prometido.
–¡Eso no tiene que ver con esto! -Reclamo Choromatsu.
–¡Esta boda se pone más emocionante! ¡Es mejor que un fic! -Gritó emocionada Choroko soltando un chillido por la escena.
Ahora toda la familia se ponía a discutir en el altar rodeando a Todomatsu. Ichimatsu aprovecho esa oportunidad para huir. Karamatsu también se apartó de ahí, tomando su moto y perderse en el camino.
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Había pasados semanas desde el sucedo de la boda fallida. Ichimatsu prefirió no buscar a los Matsuno, o mejor dicho a Karamatsu. Era mejor regresar a su vida de soledad pero ver la bola de cristal con Venencia en su repisa le decía que debería estar persiguiendo sus huellas.
O mejor dicho sus propias huellas.
Trazar un camino de mejora en su vida y tal vez Karamatsu se cruce de nuevo en él.
Lo vio con Karako, quien tenía una novia que la soportaba y la ponía en su lugar, esa Ichiko sí que la controlaba.
Llego a su cabina exhausto por sus propios pensamientos de una vida mejor. Soltó su café a verla tapizada de periódico.
–¡¿Qué demonios?! ¡Malditos delicuentes juveniles! ¡Bastardos! -Arrancó uno de los papeles encontrando detrás del cristal a una mano- ¿qué?
Alguien se hallaba adentro y con la mano lo invitaba a pasar. Ichimatsu arrugo el papel con sus dedos encaminándose a su cabina. Respiro hondo preparándose para atacar. Lo primero que hizo fue soltar un golpe con puño cerrado al rostro de la persona.
–¿Por qué siempre me agredes? -La voz inconfundible de Karamatsu se escuchó.
–¡Kusomatsu! -se sorprendió- ¿qué demonios estás haciendo aquí?
–Estoy bien, con una nariz rota pero bien -se sobaba del golpe.
–Lo siento… -le dio un pañuelo para que se limpie la sangre que salía por las fosas nasales- que son… -Ichimatsu leyó en los periódicos notas de Blue Moon. Notas recientes- ¿lo retomaste?
Karamatsu afirmo con la cabeza.
–Me inspiraste a continuar mi sueño -lo agarro de los hombros observando detrás de su espalda- y quiero que lo continues conmigo.
–¡Ya has la pregunta! -gritaron todos quitando el periódico que tapa la vista.
Ichimatsu estaba feliz, ahí estaban todos los miembros de los Matsuno detrás de su cabina. Incluso Todomatsu estaba observando.
–¡Inclínate! -comentó Choroko desangrándose la nariz.
–Je… -Karamatsu se arrodillo frente a Ichimatsu sacando una caja negra de su pantalón entubado-
–¿Cómo dio eso -apunto Ichimatsu a la cajita con risas y lágrimas de alegría- ahí?
–Ignora eso… -Ahora Karamatsu le tomaba la mano derecha- Fukuyama, Ichimatsu ¿aceptas ser mi esposo?
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POV Ichimatsu.
No hace basta decir palabras para aquella proposición, solo me lance a sus brazos para besarlo como nunca lo hubiera hecho. Bueno, el beso anterior no contaba por las circunstancias. Nos casamos en la siguiente víspera navideña, el mismo día en el que nos conocimos.
Karamatsu, no visito la iglesia donde se casaron mis padres para Blue Moon… pero lo hizo en nuestra boda.
Nos casamos ahí mismo.
Y como me prometió, nos subimos a su moto a recorrer el mundo, llegando a Venencia. Esa fue una luna de miel entretenida.
Su siguiente nota como Blue Moon, no solo narraba nuestros viajes, sí no que hablaba de nuestra historia de principio a fin.
No me arrepiento de lo que hice, porque sí no lo hubiera hecho nunca lo hubiera conocido.
Todomatsu, fue el príncipe rosa que esperaba pero el azul siempre rescata a la doncella. Y se lleva el corazón por las hazañas que hace. Hasta el día de hoy le estoy agradecido.
Y cuando me pregunta: "¿Cuándo fue que me enamoré de Karamatsu?"
Siempre le responderé: "Mientras dormías".
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Fin.
Muchas gracias por leerme y dejarme reviews, eran pocos pero al menos me puso feliz que sí me lean. El que sigue para actualizar es Alluring Secret y una sorpresa más.
