Capitulo 3

Estuvo rondando de noche la casa donde había permanecido tan solo unas horas, la casa estaba sin vida como si hubiese pasado mucho tiempo de que alguien hubiese estado ahí, entro por la puerta de atrás estaba abierta y efectivamente las telas de arañas estaban por la casa y sabanas cubrían los muebles. Ante ese descubrimiento se fue para que ir a las habitaciones, tendría que contratar a alguien para que encuentre a su esposa no quería ir a la casa de la familia de Isabella.

La voz corrió rápido por Inglaterra del extraño sujeto que acompañaba a la realeza, se le conocía como el secretario de la reina Victoria, pero para los que conocían era Edward Massen uno de ellos lo vio tenía deseos de ir por él y preguntar si ya sabía ¿dónde estaba su hermana? pero estaba demasiado cerca de la reina como para poder acercarse tendría que esperar y pedir una audiencia con él.

El príncipe heredero estaba demasiado pegado a Edward lo veía como un padre, sabía que el rey era su padre pero no estuvo con él cuando lo necesito, solo Edward desde ese momento William se apego a él, el rey a veces sentía celos por la cercanía de su hijo pero no podía hacer nada él había permitido que eso pasara al estar tan alejados de sus hijos, eran tiempo de guerra y tenía que estar con Inglaterra simplemente a veces había que sacrificar algo.

Pasaron varios días de que se había reunido con el mayor de los Swan tratando de averiguar ¿dónde estaba su hermana?, pero solo hoy había recibido respuestas de donde se encontraba esa perdida en un pueblo llamado Bash, quedaba a las afuera de Londres un buen lugar para desaparecer, como prometió mando a buscar a Emmet Swan para que lo acompañara a buscar a Isabella.

Estuvieron varias horas viajando a ese condenado pueblo, ante la irritación de los varones, podía haber elegido un pueblo más cercano, el calor los hacía enojarse más debieron haber viajado de noche pero los caminos sin luz eran demasiados peligrosos para arriesgarse y la esposa no valía tanto sacrificio. Y por fin había un letrero de madera gastado donde les daban la bienvenida al pueblo, era demasiado verde para el gusto de los hombres y con el calor lo hacía ver algo realmente extraño los contraste del paisaje pronto fueron apareciendo las casas.

_por fin, ¿en donde es Edward?

_esa casa de ahí es la de ella, y más allá es dueña de una panadería en eso se gana la vida, haciendo panes.

Eso le cayó como vaso de agua fría y sorpresa su hermana jamás había levantado un dedo en la casa menos en la cocina, ¿dónde habría aprendido a amasar pan?. Como no sabía que decir el silencio reino mientras avanzaban a la casa, Edward estaba nervioso aunque trataba de ocultarlo, no sabía que sentiría cuando viera a esa traidora de nuevo si el amor que sintió por ella dejo de existir, pero pronto lo averiguaría así su venganza sería más fácil porque pagaría por todo el dolor que le hizo pasar.

Se acercaron a la puerta golpearon varias veces pero no había respuesta, por lógica tenía que estar en el trabajo, decidieron dejar descansar los caballos y estirar las piernas. Caminaron varias cuadras pequeñas, hasta llegar a las puertas donde fueron recibidos por el exquisito sabor a pan, estaban percibiendo todo de ese olor cuando apareció un niño de unos cuatro años que los miraba con unos intensos ojos café.

_hola pequeño ¿Cómo te llamas?

_Robben señor nunca los había visto por aquí, si vienen a ver a mi mami pueden irse por donde vinieron, ella es mía. Decía con voz infantil

A los hombres les causo mucha gracia como ese joven, tomaba posesión de su madre. Cuando apareció una mujer acercándose a ellos, no la conocían de nada.

_Robby, deja a los señores en paz, pasen tenemos los mejores dulces y panes de la zona.

_tía iré a jugar atrás

_está bien pero no te muevas de ahí a tu madre le da un ataque si sabe que te deje un rato solo.

_si tía Ángela y el niño salió corriendo y perderse al final de la tienda.

Los dos hombres miraban a la mujer que vestía un traje simple que le llegaba a las pantorrillas, tenía una hermosa sonrisa, ella los miro expectante pero en vista que los hombres no hablaban ella termino con el silencio.

_señores en que puedo servirles, el pan se demora un poco en salir, pero tenemos ricos dulces.

_Hola mi nombre es Edward y busco a Isabella se encuentra en este lugar

_si la puede encontrar aquí pero salió unos momentos a vender a domicilio pero ya regresa.

_la esperaremos dijo el más grande de los dos, a Todos esto me llamo Emmet

_un gusto Ángela, Bella ya regresa.

_¡Bella!

_quiero decir Isabella.

Pasaron unos cuantos minutos, cuando una chica entro a la panadería dejando el abrigo, en un perchero, y caminaba no había visto a los chicos por que estaban de espaldas y en un rincón. Mirando algunos de los dulces, cuando Edward se volteo al escuchar pasó estaba de pie mirado, ya no era esa niña era toda una mujer y francamente estaba hermosa los años la habían convertido en toda una diosa. Arrugo el entrecejo ante los pensamientos que se le formaron en la mente y los sentimientos revueltos que tenía.

Cuando ella volteó a mirarlo, la cara de ella se desfiguro jamás pensó que lo volvería a ver, sentía la vergüenza de lo que fue, hacía mucho tiempo, sus escándalos y su vida licenciosa llegaba a ella sin poder evitarlo, tantos años escondiendo, y ahí estaba uno de sus más grande errores claro no él, si no lo que con llevó haberse encaprichado con Edward Massen. Luego de estar conectada a su esposo, miro a su hermano mayor estaba más fornido desde la última vez que lo vio y se acordó como la dejo abandonada a su suerte.

_ Hola Edward, Emmet, tanto tiempo. No sabía que más decir.

_Bella te he estado buscando por tanto tiempo y te vengo a encontrar en un pueblo perdido de dios.

_si no me hubieses abandonado Emmet no hubiese tenido que venir.

_yo no… decía apenado el igual te abandono tratando de culpar a alguien más

_lo de él es comprensible y no metas a Edward en esto nerviosa.

_tenemos que hablar de esto aquí empieza a llegar gente.

_vamos iré a buscar algo y regreso.

Pero ese algo no fue necesario porque venía corriendo hacia ella con una sonrisa y pan dulce en la mano.

_mami mira, tía Ángela me dio un dulce.

_si bebé, mira te vas a quedar aquí, mami tiene que ir a hablar con estos señores. Y luego vengo por ti de acuerdo.

_pero yo quiero ir

_lo sé, pero son cosas de adultos, le diré que te de otro dulce el más rico.

_echo pero vuelve pronto

_sí, regreso en unos minutos no debiera demorar mucho. Ángela cuídalo yo a vuelvo.

_si, yo me encargo de este granuja.

Los hombres dejaron que caminara delante de ellos, cada paso que daba era una tortura para Edward, que la veía con muchos deseos su cuerpo tenía más curvas, y había crecido en ciertas partes haciéndola ver irresistible. La venganza iba a ser dura pero la disfrutaría de eso Edward estaba seguro ella iría con el y se convertiría en su esposa. Y ese niño sea hijo suyo o no lo reconocería como tal no iba a pasar esa humillación.

Estaba nerviosa le había costado un mundo abrir la puerta, no sabía con que se encontraría no le gustaban las sorpresas definitivamente no eran lo de ella, los hombres se quedaron mirando era una estancia pequeña, el salón estaba junto con el comedor, para Emmet estaba sorprendido Edward vivió en una casa así.

_tomen asiento, ya regreso

Ella se metió por una de las habitaciones mientras sus invitados se sentaban en unos de los pequeños sillones, esperando por la presencia de ella, lo que no sabía que estaba preparando café para disipar los nervios que tenía y poder conversar a base de ese elixir que podía calmar fieras, ambos hombres se levantaron cuando la vieron traer unas tazas de café. Ella tenía muchas sorpresas una niña criada con todos los lujos ahora parecía una verdadera ama de casa. Estaban contando lo que había sucedido en todos estos años

_¿como se llama nuestro hijo? _Recalcando la palabra nuestro

_Robben Scott Massen_ dijo en un suspiro

_quiero que regreses a casa

_lo siento Emmet pero yo no voy a regresar, no quiero volver a esa vida estoy bien aquí, y es un buen lugar para Robby, quizás cuando sea más grande lo lleve a la corte.

Edward iba a discutir, pero alguien golpeaba la puerta, Bella sabía que solo podía ser una persona y ese era nada más que Jacob Black, ella fue abrir la puerta pero cuando estaba media abierta sintió como si un huracán la tomara acorralándola a la pared, sin poder hacer nada para evitarlo viendo como la iba a besar corrió el rostro.

_Jacob detente, joder hay visitas le dijo enojada. Y ¿a qué viene todo esto?

_¿quiénes son estos tipos Bella?

Ella se pudo escabullir y quedar aun distancia, ese idiota no entendía que habían terminado odiaba los hombres que no aceptaban que la mujer terminara con ellos.

_él es mi hermano Emmet y el es mi esposo Edward Massen

_¡esposo! Grito.

Continuara…