Capitulo 5

La convivencia con Edward era extraña, los días pasaban lentamente a veces se llevaban bien, incluso podían compartir un mismo espacio sin discutir por cualquier cosa. Cuando la cosa se ponía intensa el se iba y no regresaba en días, como en este caso llevaba días sin ir a casa y Bella ya estaba preocupada pensando que se había vuelto ir ¿Quién sabe para donde? .

Pero lo que más preocupaba a Bella no era, la ausencia de Edward si no su pequeño Robben, que estaba triste por la ausencia de su padre en estos momentos estaba odiando a ese hijo de puta, su hijo era un niño feliz y ahora lo veía llorar como nunca.

Estaban en la cena, su hijo veía el puesto de Edward y la puerta esperando a que llegará, Bella le había preparado su postre preferido para animar a su hijo no sabía si Edward llegaría a casa ya era una semana de ausencia.

Estaban por irse a dormir cuando a su hijo se pusieron vidriosos los ojos y salto de la silla corriendo hacia un hombre que lo cargo en sus brazos. Era Edward con un suspiro Bella vio la felicidad de su hijo pero lo miraba con un odio parido.

_regresaste, papá ¿Dónde estabas?

_en el trabajo Robby,

_ósea que siempre te desaparecerás, mucho tiempo pasaron años que no venías a casa.

_Robby solo fue una semana

_mucho tiempo ya me hice grande.

_es un tozudo si para el paso años no lo sacaras de eso.

Una criada vino a retirar a mesa mientras Isabella pasaba por el lado de Edward, tenía que conversar con él. Esto no podía seguir así por el bien de Robby.

_iré a acostar a Robby luego quiero conversar contigo.

_no te daré ninguna explicación Isabella

_no te las estoy pidiendo idiota

_no vayas por ahí Isabella…

Pero antes que terminara ella había desaparecido dejando frustrado y furioso por haberlo dejado con la palabra en la boca. Para relajarse fue al estudio se sirvió un vaso de Whisky y comenzó a leer un libro de leyes hace mucho tiempo que no leía sobre eso, a su padre le hubiese encantado que fuera abogado pero el dinero no alcanzo para pagar la educación.

Intuyendo donde estaba Edward fue al estudio a hablar con ese cabezota, era igual a Robby en lo terco y obstinado. Camino por los pasillos que llegaban a él estudio pensando en su cabeza todo lo que le iba a decir era importante que fuera más constante en la vida del niño. Sin tocar entre después de todo era la casa de ella.

_oye necesito que te comprometas más con el niño tu quisiste asumir la responsabilidad de ser su padre.

_tengo serias duda de la paternidad

_lo sé, pero él no sabe nada de eso es inocente y lo estás haciendo sufrir

_de ¿Qué demonios hablas?

_cuando te vas sin avisar el piensa que no regresaras, es un niño que vivió cuatro años sin un padre, tiene miedo de que lo dejes.

El semblante de Edward cambio, a preocupación su intención no era lastimar al niño, solo a Isabella que viviera en la incertidumbre pero a su paso lastimaba aun inocente.

_tratare de no irme tanto tiempo, no prometo nada

_bien, con eso me basta te dejo para que sigas haciendo lo que seas que hagas.

_ Adiós. (Perra susurro)

Se levanto al gran ventanal a mirar la vista del prado, era hermosa muchas flores cubiertas con un gran césped, enfoco la vista y vio a Isabella que caminaba a las caballerizas, el sabía que no había caballos quizás se encontraría con su amante en ese lugar no le iban a ver la cara de cornudo de nuevo.

Llego a la entrada de la caballeriza, no sabía si entrar o no los recuerdos que había ahí eran los mejores de su vida y nunca los quiso ensuciar con otro hombre, que no fuera él. Cuando se fue cerro el lugar para conservar su olor incluso la habitación de ellos dos, nunca la ventilo guardando el olor de su amado, como lo extrañaba en estos momentos, Saco el candando y entro a paso lento donde fue invadida por los recuerdos.

Flashback

Entraba al establo en esos momentos estaba su yegua colorada, y rocinante no eran los nombres más originales pero era una niña a pesar de todo. Pronto tendría un potrillo corriendo. Cuando llego al final su hombre la esperaba era hermoso, sus cabellos dorados, al igual que sus ojos, ella juraba nunca antes a ver visto ojos así. El la miro y ella sonrió para él.

_risueña ya estás aquí.

_perdona dorado pero, mi padre me detenía.

El la miro y arrugo el entrecejo, aun se sentía culpable por estar con una menor. Pero no importaba nada el no sabia que era mujer, se sentía mujer, el la había convertido en una y eso la hacia su mujer, la única que cuando cumpliera más edad la pediría ante su padre como esposa, no sabía por que esperar tanto tiempo, pero los escrúpulos de él y la amistad con mi padre lo detenían.

Se levanto donde estaba ella, y la abrazo como si la vida dependiera, ella lo sintió aun abrazo de despedida, pero no era posible estarían juntos para siempre. Esa promesa la habían hecho cuando tenía catorce años, y había entrado a su cuarto, como una cualquiera para que la convirtiera en su mujer, el iba a dormir a la casa de su padre lo recordaba como si fuera ayer.

_estas distraída risueña algún problema con tu padre.

_no dorado, simplemente te recordaba.

Antes de que volviera hablar él se lanzo a sus brazos, para ser correspondida por la misma pasión, y energía pronto estuvieron en el suelo, revolcándose y llenando sus ropas que iban saliendo con heno seco. Para quedar desnudo ese día su amor le había hecho el amor de muchas formas, salvajemente, tiernamente, con adoración de tantas formas para que no lo olvidara.

Salieron abrasados de las caballerizas como buenos amantes cuando estuvieron cerca, se separaron y tomaron caminos distintos esa fue la última vez que lo vio, se había marchado aun puerto distante.

Fin del flashback.

Cuando abrió los ojos las lágrimas caían sin parar pero se tuvo que enfrentar a los ojos de Edward que la miraban, confundidos y preocupados pero su mirada cambio a una de irritación. Estaba enfada ¿Quién le había dado permiso de entrar? A su santuario nadie entraba era solo de ella y sus recuerdos.

_¿qué haces aquí?

_vine a ver si no te encontrabas con tu amante, pero encuentro algo más interesante. ¿Qué es este santuario?

_no es de tu incumbencia.

Se levanta del suelo en dirección a la salida. Era un lugar privado donde nadie tenía derecho a entrar era solo de ella. Su dolor tan grande no la dejaba pensar con claridad.

_no bienes o te piensas quedar ahí porque lo pienso cerrar a este lugar no entra nadie más que yo.

Estaba dando unos últimos pasó cuando sintió dos manos que la trían hacia un cuerpo duro y fuerte.

_al parecer así te tengo que tratar Isabella.

El tomo el lóbulo de su oreja mandando, señales al centro de ella, haciendo que diera un gemido involuntario, ese era uno de sus puntos sensibles. Sintió como Edward simulaba un vaivén detrás de ella mientras sus manos apretaban sus senos. Ella sentía que lo trataba como una dama si no como cualquiera y a ella jamás nadie la trato de esa manera, como pudo escapo de él. Y lo encaro.

_jamás me vuelvas a tratar así yo no soy tu perra, o una furcia para ser tratada de esa manera. Ahora salgamos iré a ver a mi hijo seguro ya despertó de su siesta.

_tu eres lo que yo quiero que seas.

_sigue soñando Massen.

_¿porque que no hay caballos?

_fueron sacrificados una peste los ataco. Tenía tres una familia.

_una lástima quiero comprar caballos, me gusta montar.

_bueno.

Caminaron en silencio a la casa donde al final de la escalera los esperaba un niño, con el cabello revuelto, refregándose los ojos. Y con hambre.

_tengo hambre, ¿Dónde estaban?

_ a fuera cariño, vamos por una merienda

_no vienes papi

_claro vamos por la merienda campeón.

Los tres como una familia feliz caminaba rumbo a la cocina donde los esperaba una criada, cuando los vio corrió por la cocina para preparar algo para el pequeño amo y para el señor y la señora de la casa. Había servido a la casa desde siempre cuando la señora se había ido dejo la casa en la más extrema desolación, ya no había ese griterío y ni los comentarios de los criados por las noches de lujuria y escándalo que se presenciaban en la casa.

Ella sabía lo que sucedió en esa casa, la razón por la cual el señor se fue quedando desilusionado de la rebelde señorita.

En el palacio real, el rey James estaba hablando con su general, Carlisle Cullen sobre los rebeldes que estaban atacando las fronteras de Inglaterra, donde tenían que poner un destacamento más grande.

_ su majestad llevare algunos de los hombres.

_no quiero que delegues a alguien ese trabajo te necesito en el palacio, eres uno de los mejores Carlisle.

_ como mande, le diré a Esme que nos quedaremos una temporada en palacio.

_puedes retirarte.

_permiso majestad, con una reverencia se despide.

Continuara…