Hola chicos y chicas, como están, espero que bien, disculpen por haber demorado en subir el nuevo capotulo, pero en fin aquí les dejo. Espero lo disfruten, con amor: Gaabs.


CAPÍTULO II: El hombre de los sueños

Caminaba meditando por los pasillos, había tanto en que pensar últimamente. Acababa de salir de la oficina del Kazekage, Gaara para ella, su "hermanito". A pesar de que la conversación resulto mejor de lo que esperaba, se sentía incapaz de procesar todo en este momento. Gaara, solo has hecho que me indecida mas… ¿Qué debo hacer?

- Rayos

- ¿Oh? – Rápidamente, la voz de alguien la sacó de sus pensamientos, era una voz conocida, venía desde uno de los pasillos.

- Mierda

Entonces, cuando se acercó mejor para ver la escena, se encontró con que Matsuri, una de sus amigas, se encontraba agachada detrás de un gran pared, con binoculares en mano, mordiéndose el labio inferior y con los ojos cerrados.

- Me ha visto, ¡mierrda! –

- No es él quien te ha visto – Rio de la situación, mientras su amiga sobresaltó sorprendida al oír su voz, no la vio acercarse.

- ¡Temari!, Já, no sé de qué hablas – Estaba totalmente sonrojada

- Así que ahora enseñan a espiar a los senseis, vaya, eso no me lo habían enseñado a mí – la pobre chica abrió los ojos como platos

- ¡Temari!, claro que no, yo solo, yo estaba espiando a alguien más, pff a Gaara sensei, claro que no, claro que no… - se convencía a si misma – más bien tú... dime, que ha pasado contigo, te veo feliz, veo que te han dado una gran noticia, ¿es lo que estoy pensando? Genial, gracias por hacerme acordar, Matsuri…

- La verdad, no salió como pen…

- Temari-sama, como está – Se acercó a ella Yukata, por su cara, al parecer también se había enterado, ¿Cómo es que las noticias vuelan en este lugar? Ya me enteré de su reunión… y otras cositas

- De que cositas hablan, ey, yo también estoy aquí Yukata

- Sí, claro que te vi Matsuri, pero pensé que estabas ocupada con esos binocula-res – dijo en tono jocoso

- ¡Eh!.. ¿Qué? NO, Oh por dios, ¿tú también con eso?- La pobre estaba avergonzada

- Jajajaja, ya déjala Yukata – reí - algún día lo aceptara, no la presionemos…

- Ayy, ¡que he dicho que no!, uf, no se puede con ustedes – Matsuri se marchó enfadada, más que todo, avergonzada.

- Bah, y a esta que le pasa, ni que no fuera la primera vez que la molestaos en esto, pff, así no se puede

- Jajajaja, ya Yukata, deja ese tema en paz – Ordené, pero, raídamente me arrepentí

- Claro que sim tiene usted mucha razón, Temari-sama, hay algo mejor de lo que hablar

- ¿Eh? – me hice la loca

- Vamos, no se haga la loca, sé que hace un momento se reunió con su hermano, y hablaron de un tema en especial…

- AHHH, SI... – dije rápidamente – ese tema... – eso ultimo lo dije casi en un susurro, nuevamente la tristeza se apoderó de mi.


"– Siéntate hermanita, llevo un buen rato esperándote

- Gaara… Es que, no me decidía si venir o no – Estaba con la piel de gallina, no estaba preparada para ese momento

- Lo sabía, puedo entender cómo te sientes – Se dio la vuelta y sacó algo de su archivador, para ser un sobre – me llegó también esto… - Era igual al de ella, el mismo sello.

- Gaara - en ese momento se hizo un nudo en mi garganta, tenía ganas de gritar – Tú, tú ya estas enterado – es todo, no hay escapatoria, tenía unas inmensas ganas de llorar.

- ¿Sabes lo que esto significa verdad? – Me veía con el semblante serio, aunque también podía divisar algo de, lástima.

- Gaara - ¿Qué estoy haciendo?, claro que lo sé, pero, entonces, ¿A qué le temo?, estoy frente al Kazekage, mi hermano, no debo ser débil – claro que lo sé Gaara, me llegó una carta también.

- Lo sé, aquí menciona que te envió la carta, entonces, ¿qué opinas? –

- ¿Eh? – ¿que qué opino? Es obvio lo que opino, ¡estoy aterrada Gaara! – Pues, me parece…

- Espera – me interrumpió y se acercó a mí – Sabes que… - tomó mi mano, ese gesto me dio nostalgia, de nuevo sentí que me picaban los ojos – es decisión tuya Temari.

Era cierto, muy cierto, era mi decisión, pero ¿cómo decirlo así?, cuando sientes que traes todo el peso de tu aldea en los hombros, maldición, claro que no es fácil. No lo es

- Lo sé Gaara, es solo que, tu sabes, yo siempre estoy dispuesta a hacer lo mejor para la Aldea

- Temari, detente – Su gesto cambió, parecía enfadado – no vayas por ahí por favor. Sabes que soy yo el Kazekage, estoy velando por lo mejor para todos, para todos, incluyéndote a ti – No podía más, estaba derramando lágrimas - Puedo tomar miles de decisiones diarias, pero si me doy cuenta que una de ellas es capaz de perjudicarte, yo… – acercó su dedo a mi rostro, estaba quitando las lágrimas – yo jamás iría por ese camino. No lo haría ni lo haré Temari, es por eso que dejo esto en tus manos. Tu sabes lo que significa todo esto, y también se lo que significa para ti. No soy nadie para obligarte

- Lo sé – le sonreí débilmente – pero tampoco quiero ser egoísta, no es una decisión que me perjudique – Tomé su mano y la apreté con delicadeza – más bien, ahora que pienso las cosas, puede que también quería esto.

- Temari – me sonrió – no lo tomes a la ligera, yo sé que estas asustada

- No, claro que no – mentí – ya me esperaba esto, solo quería tiempo para pensarlo, es todo.

- Que fue exactamente lo que te dijo

- Gaara – abrí los ojos como platos – eso es… privado

- ¿Qué?, no, Temari… - le dediqué mi mejor sonrisa – no me refería a

- Lo sé, lo sé - tonto… - él, me dijo que, esperaba mi respuesta hasta su próxima visita, aunque podía cortar las expectativas mandándole una carta antes de tiempo, pero tu sabes… eso, malograría el momento – Reí, quería estar de buen humor, al menos con mi hermano quería pensar en lo mejor de todo.

Gaara acarició mi rostro – Sería una pena arruinar las expectativas – rio también – pero… - oh no, de nuevo preocupado, Gaara no… - entonces tendrás todo este tiempo para pensarlo bien.

- Así es, esperaré a que llegue, eso será dentro de dos meses ¿verdad?

- Si – Se levantó y se dio la vuelta, dirigiéndose a un ventanal que había al fondo - hasta ese momento debes tenerlo todo claro – volteó a verme, esa mirada… me inquietaba – Debes pensar en que es lo que quieres de ti, como y donde te verás en un tiempo, pensar en tu futuro, y entonces, solo así sabrás que tomaste la decisión adecuada.

- Sé que así será hermano, solo necesito un tiempo para pensarlo

- Además… los vi la última vez que visitamos la aldea del relámpago – ¡Oh!, como que nos vio... a que se refiere con eso…- Vi como lo mirabas, eso me dijo muchas cosas – Me sonrió pícaramente – Tu sabes de lo que hablo

- ¡Gaaaaraaa! – me sentía sonrojada – De que rayos hablas, yo no lo vi de ningún modo – me di la vuelta fingiendo indignación – vi como veo a todos los shinobis

- Si claro hermanita, lo que tú digas – sonrió maléficamente mientras se volvía a sentar en su escritorio – bueno, si eso es todo, puedes irte en paz y me quedare tranquilo de saber que tomaras las decisiones acertadas

- Así será Kage-sama – dije haciendo despedida militar cómicamente - adiós – y me retiré de ahí pensando en lo último que me dijo."


- Entonces – ¿Eh? – No me dirás que fue lo que hablaron tú y Gaara, digo, el Kazekage.

- Hablamos de... – Empecé a divagar, aun quería tener un poco de intimidad – Mi próxima visita a Konoha, tu sabes, como embajadora

- ¿Entonces irás tú?, vaya, ya me doy cuenta el porqué de tu visita – me miró pícaramente, rayos, Yukata, porque me haces esto

- ¿Qué?, de que hablas, soy embajadora, es mi deber ir.

- Si claro, justo como la última vez que fuiste verdad?, fue tu deber ir a entregar personalmente una misiva, así como lo fue quedarte allá dos semanas más del tiempo acordado, si claro, casi nada – Maldita sea, justo ahora tenía que mencionar eso, me trae malos recuerdos

- Yukata, hablo en serio, hay muchas cosas que hacer y no quiero seguir perdiendo mi tiempo en esta conversación fuera de lugar, con permiso

Temari se retiró soberbiamente, como siempre lo hacía cuando alguien tocaba un tema delicado – ¿Bah, y a esta que le paso?...

Rápidamente desaparecí del lugar, las conversaciones con Yukata suelen desquiciarme de vez en cuando. Vaya que se pone pesadita. Estaba más tranquila y ella me hace recordar todo de nuevo, y yo que pensé que estaba dando un gran paso adelante.

Regresando a mi casa, en el camino, me detuve entretenida al ver a unos niños discutiendo con por una golosina. Lo que hay que ver hoy

- Hola pequeños, que sucede, ¿no deberían estar haciendo algo productivo?

- Y a usted quien la llamo viej… - el niño raídamente se congeló al verme, hm, era de esperarse, suele pasar cuando me ven – Te... Te…

- ¿Dijiste algo cariño?

- Temari senpai, disculpe, no fue su intención, nosotros

- Ustedes – levante una ceja para verme más terrorífica, estaba disfrutando esto

- Lady Temari, no fue nuestra intención molestar, ahora mismo nos retiramos- dijo el primer chico – hasta luego – y rápidamente se esfumaron del lugar, era divertido tener cierta fama.

Entonces algo a lo lejos llamó mi atención, en la entrada de una tienda. Había un hombre, de espaldas, no podía reconocer quien era, pero con solo verlo un segundo sentí un agudo dolor de cabeza. El dolor me hizo tirar todo al suelo y me llevé las manos a la cabeza desesperada, se escuchaba un horrible zumbido, me estaba matando. Dios, que esto, detenteee

- Señorita, ¿se encuentra bien? – una anciana se acercó a auxiliarme, no me di cuenta en que momento caí al piso gritando de dolor – Señorita, ¿está bien?, responda por favor

- Señoraaa - Mi vista se fue nublando poco a poco, pude escuchar las voces de más personas, todos preocupados por mi estado. Oí a uno mencionar quien era, que deberían llamar al Kazekage, no me di cuenta en que momento perdí el conocimiento.


Cuando abrí los ojos, estaba en mi habitación, todo estaba oscuro, no sé exactamente cuánto tiempo paso – ¿Madame Koko? – Rayos, que dolor siento de cabeza… es como si tuviera una resaca, que rayos me paso – Koko, ¿eres tú? – Oí a alguien detrás de mi puerta, supuse que era mi mucama – ¿Koko? – Mi abanico. Rápidamente me levante a buscar mi abanico, sea quien fuera que este tras mi puerta, debía estar preparada – quien anda ahí – tenía que estar firme. Abrieron la puerta de golpe

- Temari-sama – Maldita sea, esta vieja de nuevo me asustó – ya despertó, que alegría

- Koko, como puedes asustarme así, ¿qué fue lo que me paso?

- No lo sabemos exactamente, esperábamos que usted nos dijera que sucedió

- ¡Temari! – era Kankuro, se acercó a mi preocupado – pero que te sucedió, acabo de llegar y me infirmaron que te desmayaste en una de las calles, que fue lo que paso, quien te hizo esto, dime

- Kankuro – tomé su mano, hace un mes que no lo veía – has llegado, no esperaba que fuera tan pronto.

- Temari, respóndeme

- No sé qué pasó, yo – empecé a recordar lo que sucedió, yo estaba conversando con los niños cuando – ese hombre – susurré

- ¿Hombre? Que hombre – me quede en silencio meditando – rayos Temari, de quien hablas, que te hizo ese tipo.

- No, no se – estaba confundida – yo recuerdo ver la sombra de un hombre, y después, después empecé a sentir un terrible dolor de cabeza

- Maldita sea, ¿fue un ninjutsu acaso?, como se atreve…

- ¿Qué?, no, yo no lo creo – realmente no sé qué pudo haber pasado, no suelo caer en ese tipo de cosas – más bien, fue una sensación de malestar, creo que estaba un poco estresada es todo.

- ¿Estresada?, te desmayaste Temari, eso no es lo tuyo – se dio la vuelta hecho una furia – hare una investigación de esto hermana, tenlo por seguro, no se quedará así.

- Kankuro, tranquilo, no quiero que te esfuerces más, acabas de regresar – no puede ser, no quiero ser un problema para él.

- Pero señorita, su hermano tiene razón – intervino Koko luego de escuchar el portazo de mi hermano – si alguien trato de hacerle esto, debe ser inmediatamente investigado, es un crimen.

No, no quiero más caos, ya tuve suficiente con hoy. Quiero pensar que fue el estrés y nada más. Exhalé con fuerza, que día más duro.

- Temari-sama, hay algo más que quiera que haga por usted, ¿desea comer algo?

- No gracias Koko, no tengo hambre – no puedo negarlo, cuando se propone a ser linda logra serlo, espero que le dure mucho – aunque, ahora que lo pienso, tengo mucha sed, podrías traerme un té por favor

- Por supuesto, ahora mismo se lo preparo – y sonriendo salió de mi habitación. Necesitaba un momento para pensar en todo lo que sucedió en este día.


Estaba caminando por un sendero, era un poco oscuro, pero tétrico. No había nadie más. Se podía escuchar el sonido de los arboles al viento, eso me irritaba.

No sabía a donde exactamente iba, solo me dejaba llevar por mis piernas. A medida que caminaba, todo a mí alrededor iba desapareciendo, y se iba oscureciendo poco a poco. Estaba empezando a asustarme.

- Quien anda ahí – pude sentir las pisadas de alguien, podía sentirlas, mas no escucharlas – he dicho quien anda ahí – mierda, tranquila Temari, no te pasará nada.

El viento soplaba más fuerte, podía escuchar el silbido como si cantaran a mi oído, pero era una canción que me asustaba, me aterraba, me hacía pensar en las peores cosas. Esto no es el aire – Quien anda ahí – mi voz cada vez se iba apagando, definitivamente había alguien ahí, y por alguna razón estaba petrificada – Quién…

Solo pude susurrar, cuando de pronto volteo y veo a alguien observándome, está parado frente a mí, no puedo verle el rostro, pero sé que es un hombre, sé que es alguien que conozco, lo siento, pero no sé quién es.

- A…a… ¿e? – Ni siquiera puedo hablar, no puedo mover ni un solo músculo, mi cuerpo no reacciona. Mis pupilas se van contrayendo. Mierda, no puedo más, quien rayos es

- Shhhht – pone un dedo sobre sus labios, se está burlando de mí- silencio

- Esa vozAhhhhhhhhhhh, es todo lo que puedo hacer, gritar al verlo acercarse a mí, ya que no puedo responder – Ahhhhhhhhhhh


- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh – me levanto sobresaltada. Mierda, ha sido un sueño. Me vuelvo a revisar el pecho, no hay nada, no me ha herido. Si fue un sueño.

No es la primera vez que me pasa esto, esta es la octava vez que tengo el mismo sueño, el mismo hombre, la misma voz, pero esta fue otra manera de matarme. Esta vez traía una espada, y nuevamente me quedé petrificada, no pude hacer nada.

- Rayos, estuvo cerca – salí de mi cama, no esperaba que volviera a pasarme esto, ya es la segunda vez esta semana, no creo poder soportarlo – será mejor que baje a tomar algo.

Bajé al comedor a desayunar. Estaba feliz después de todo, ayer Kankuro regresó de su viaje así que espero no comer sola después de todo.

- Vaya, sí que eres dormilona – y ahí estaba el, esperándome. Cuanto lo había extrañado – toma asiento.

- Gracias – le sonreí. Era triste pensar que pronto esto dejará de pasar. Kankuro hace menos de dos meses se había comprometido con una kunoichi de otra aldea y su boda sería a finales de año. Lo bueno es que al menos él se iba a casar por amor, de verdad estaba verdaderamente enamorado de ella. Le sentía envidia. Ahora solo me quedaba tratar de disfrutar esto antes que se vaya, y yo me quede, sola de nuevo. No olvides a Yukato

Genial, mi subconsciente recordándomelo.

- Entonces, cuéntame que tal te fue en tu viaje – sí, sería una mañana interesante, me gustaba cuando Kankuro me contaba sus aventuras, de alguna manera siempre resultaban divertidas.

- Pues verás, no es que haya ido solo por diversión – rodé los ojos. Él había extendido su estadía a un mes más por alguna "extraña" razón. Todos sabemos que fue por su prometida.

- Si como no, entonces que cosas tan importantes sucedieron cuéntame – en ese momento los del servicio colocaron frente a nosotros el delicioso banquete. Sí que tenía hambre.

- A ver, déjame recordar. – se tocó la barbilla pensando, esto tomará más de una hora seguro – Ah sí, primero fue directamente a darle el mensaje a Lord… – Kankuro me hablo de todo lo que le sucedió, de su estadio, de sus conversaciones, de sus inconvenientes en el hotel, de su pelea con uno de los empleados, de su victoria frente a él, sí que tenía una buena memoria - … y después regresé a mirarlo y le dije: ey hermano, viste que tenía razón, devuélveme mi dinero, pero el muy descarado… – ay, como me divertía con sus historias. Me daba un poco de nostalgia recordar los viejos tiempos, aunque hayan sido duros, Kankuro y yo siempre estuvimos unidos.

- Vaya, que bueno que saliste bien al final

- Pero claro que sí, yo tenía la razón después de todo. Así que lo puse en su lugar. Justo cuando sucedió esto, entonces se acercó a mi Yukato Subata – Pfdrsdfa. En ese momento tiré lo que tenía en la boca. Acaso dijo, ¿Yukato Subata?

- ¿Yukato Subata?, ¿pero que hacia ahí?

- ¿Cómo no estas enterada?, hubo una reunión de aldeas, fue algo pequeño pero se reunieron varios representantes. Yukato como hijo heredero del clan más poderoso de su aldea, fue en representación – eso no lo sabía - Como sea, la cosa es que salimos a comer todos – en ese momento deje de prestarle atención. Así que era cierto lo de la convocación de las aldeas, ¿de verdad se acerca un problema tan grande? Entonces, no debería tomarlo todo a la ligera… - entonces Shikamaru dijo…

Espera… ¿Qué? Pfffffffffffffffffffffffftttttttttttttttttttt . Literalmente arrojé lo que estaba tomando en la cara de mi propio hermano. Pero que rayos hacían juntos Shikamaru y Yukato.

- ¿Shi… Shikamaru Nara?

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Que tal les pareció chicos, espero les haya gustado, cuéntenme que creen que sucederá, quien es ese tal Yukato y que problema tiene Temari, que creen? En estos días subiré el siguiente capitulo, hasta pronto.