Holaaa, hasta que por fin el momento de volverse a ver se acortó, ¿que pasará?, ¿saldrá todo bien? ya verán... jajaj hola quería agradecer por las cosas bonitas que dijeron sobre el capítulo anterior, en este también puse todo mi empeño y amor, espero que les agrade igual, así como en el capitulo anterior les dije que me inspiré en crazy de Aerosmith, aquí me inspiré en Wonderwall de Oasis, no se si deseen pero pueden escucharla, y mas en el momento en que Temari conversa con Matsuri... sin más, espero que lo disfruten.

-conversaciones - no conversaciones

pensamientos

"recuerdos"


CAPÍTULO VI: Las recién llegadas

Temari se encontraba sentada sobre la verde hierba del jardín dentro de su hogar. Se acababa de ocultar el sol y la vista era preciosa, una ligera ráfaga de viento movía su cabello suelto, despeinándola, se sentía como un silbido en el cielo. Disfrutaba esos momentos de soledad y tranquilidad que le permitían pensar, en la vida, en ella, en el futuro. No se tenía permitido pensar en el pasado.

- Estas disfrutando el momento – Matsuri se acercó a tener un poco de intimidad con su amiga. Sabía que era la única en la que Temari confiaba si se trataba de contarle lo que le pasaba por la cabeza.

- Mm.. – divagó un poco la rubia – pues se podría decir que si – sonrió débilmente

- Pues, sabía que dirías eso así que, aquí me tienes, puedes contarme lo que te pasa – Temari le sonrió, era cierto que deseaba esos momentos de soledad, pero Matsuri sabia llegar justo cuando necesitaba desfogar lo que tenía dentro. Era su brazo derecha – y bien, que es eso que te tiene así de tensa últimamente. Mira que venir a sentarte aquí 7 veces en menos de 5 días significa demasiado – ese comentario la hizo reír, era cierto, solía ir allí cuando estaba muy estresada y solo quería descansar un rato, sin sus hermanos hablando y sin Koko diciéndole lo que tenía que hacer.

- Es cierto, estoy un poco tensa últimamente

- ¿Es por lo de Yukato? – Yukato, era cierto, si bien la había tensado desde que recibió su carta, no era él en el que precisamente estaba pensando

- Si… Yukato – dijo desganada, era demasiado orgullosa para admitir lo otro.

- Sabes, creo que sobre eso, yo no seré tan estricta como todos están siendo contigo Tem – tomó su mano derecha, la cual Temari estaba sobando con la restante en un gesto claramente de nerviosismo – yo, no pienso en cómo piensa el Kazekage. Creo que el formar algo con alguien es… pues es una decisión muy importante que no se debe tomar como cualquier cosa.

- Pero, si esta en tus manos cambiar la vida de muchas personas a las que amas, estarías dispuesta a hacer ese sacrificio – ahí estaba de nuevo, su subconsciente que la mataba, que la presionaba.

- Si eres capaz de soportarlo, bien por ti, pero de lo contario, para qué condenarte a vivir en la miseria cuando tú misma puedes elegir cual camino debes tomar.

- Y como se yo que camino es el correcto

- Pues verás – tomó aire, estaba verdaderamente inspirada. Matsuri… - cuando uno está en el camino correcto, no siempre en un principio halla la felicidad, puede que sea algo difícil, nadie dijo que estaría a la vuelta de la esquina, sin embargo al conocer a esa persona, sabes desde que la ves que estás dispuesto a luchar contra todo por permanecer a su lado, por…

- Como podrías darte cuenta, pueden presentarse muchas personas y si llegas a apreciarlas no vas a querer alejarte, cómo sabes que ese alguien es el indicado

- Porque cuando lo ves, lo que sientes por él, es únicamente amor

- ¿Amor?, que se siente el amor.

- Uno llega a unir su vida a alguien que de verdad ama, por la que sería capaz de darlo todo, una persona a la que le tienes una gran admiración, sabes cómo es, tu…

- Eso es absurdo - Gaara

- Eso es lo que tú piensas ahora, pero cuando lo encuentras, entenderás de todo lo que te hablo, sentirás cosas en tu estomago cada vez que lo vez… "Ho-hola, cuanto tiempo desde la otra vez" "so-solo comíamos, ¿y tú?- su mente rápidamente divagó en los recuerdos, cuando cierta vez él y ella se reencontraron antes de los exámenes Chuunin -cuando hable, habrá algo que te hará escucharlo solo por el hecho que te agrada su voz… – "En serio no puedo creer que nos haya obligado a hacer todo eso, digo, es demasiado trabajo, dios, fue demasiado problemático – a ella poco le importó lo que realmente sucedió, al final del día él estaba ahí junto a ella, no le importaba cuan patética se veía viéndolo como tonta mientras le hablaba" - …te pillaras viéndolo constantemente a escondidas porque tu subconsciente lo necesita, necesita saber que está ahí, que es alguien real y que estas con él. El amor no se da de la noche a la mañana, puede ser con alguien que en un principio pensaste que jamás llegaría a suceder… – "piernas feas pero rápidas", recordó el momento en que la sorprendió, ella pensó que era un don nadie, un payaso, pero aun así la venció, "Disculpa, ¿te pedí tu opinión? Te pedí que me explicaras la situación, nada más", no podía, los recuerdos llegaban a su mente uno tras otro, era de Yukato de quien se supone que debían estar hablando, pero ella solo podía pensar en otro - …sin embargo, cuando descubres verdaderamente como es, cuando llega a abrirse a ti, sabes que has caído a un lugar del que difícilmente podrás salir, si dejas pasar esa oportunidad, date por perdida, ya caíste en sus garras, podrás alejarte, pero siempre lo recordarás, y por más que lo intentes, pasará mucho tiempo para aceptar que ese gran amor se fue... – "¿De verdad crees que me importa quién eres?, por mi como su fueras cualquiera" "Por mi está bien también, que te vaya bien en la vida Shikamaru Nara" – …así que, se lo que puedes sentir, eres muy orgullosa para reconocerlo, pero si realmente lo quisiste, debió ser duro para superarlo

- ¿Eh? – Temari aún no salía del estado de letargo que le dejó esa oleada de recuerdos, cada cosa que le decía Matsuri, cada frase le traía un sinfín de emociones y sentimientos encontrados, que por mucho tiempo mantuvo retenidos, porque simplemente no debieron ser.

- Hablo de Shikamaru Temari, sé que también has pensado en el – la cara de la rubia era de total descompensación. Su amiga había atinado, y justo en el blanco de su corazón. Apartó la vista contrariada, porque todas esas emociones volvían a ella, él no era más que un maldito, no se merecía eso de ella – Temari – Matsuri trató de colocarle una mano en el hombro para reconfortarla, pero Temari rápidamente se la apartó de un manotazo.

- No – Matsuri no pudo evitar sentirse mal al ver como poco a poco se humedecían los ojos de su rubia amiga, ella sabía que él era un tema que le dolía recordar, pero ya era hora de superarlo.

- Temari…

- ¡He dicho que no! – Matsuri no sabía si sentir pena

- Temari… ya es hora de dejarlo atrás

- ¿Qué? – no lo decía en serio ¿o sí? – ¿dejarlo atrás?, es un chiste verdad –

- Tem…

- ¡Es un maldito chiste verdad! – la mirada de la chica estaba perdida, se veía frustración y resignación – tu bien sabes cuánto he tratado de dejarlo atrás. Tu malditamente sabes cómo lo he intentado – ya no pudo más, sentía como su voz se iba resquebrajando – de verdad lo he intentado – sollozó la chica, su amiga rápidamente fue a su abrazo – de verdad que lo he intentado – se consoló en los brazos de la castaña – maldita sea, ¿Por qué tuve que enamorarme de él?

- Lo sé – acariciaba su cabello suelto – lo sé, lo sé, tranquila - Se sentía mal por ella, había sido testigo de cómo Temari se fue enamorando de ese extraño chico, no podía negar que era muy atractivo, pero era su toque de misterio lo que llegó a cautivar a su amiga, habían pasado años desde que se veían en cada viaje, aun sin nada en particular, y tuvo que ser el último realizado cuando al fin sus sentimientos hablaron y dieron un paso, pero tan pronto se dio, volvió a retroceder. Su amiga regresó, tardó un tiempo, pero el suficiente para decidir que no le volverían a romper el corazón. – tranquila

Temari revisó nuevamente su única maleta. Tenía lo suficiente para ese viaje. Solo sería ir, estar a lo mucho un par de días, y regresar lo más antes posible. Afuera las estaban esperando. Todo estaba ya arreglado, su movilidad, su estadía. Todo. Solo debía ir y procurar no cometer ninguna tontería. Dio un último vistazo a su tocador, no quería arrepentirse de no haber revisado bien cuando se encuentre en Konoha, sobre la mesa, se halla el colgante de piedra y la carta de Yukato. Dio un profundo respiro. Matsuri tenía razón. Debía avanzar. Tomo la carta y la arrojo con desgano dentro de su maleta, la cual cerró. Había un largo viaje por delante.


La rubia ojiazul tomaba con nerviosismo la servilleta sobre su regazo. Se sentía un poco intimidada con la mirada de la señora sobre ella. Había sido invitada por Shikamaru y su familia a una cena especial para celebrar los logros de Shikamaru en la última misión que le fue asignada, era algo típico de la familia. Le traía nostalgia. Pero amaba a esas personas, después de todo, luego de la tragedia que vivió, ellos fueron quienes le abrieron los brazos y la ayudaron a resurgir.

La velada había sido todo menos pacífica. Muchas cosas se dijeron, hubo muchos sentimientos encontrados y un padre y un hijo peleados. En medio de todos, Ino reflexionaba en lo último que Shikaku mencionó.

"No te pido que me hagas caso en este momento, tampoco te quiero obligar a nada, solo te pido que lo consideres, sé que mi hijo piensa como yo, pero no es lo suficientemente valiente para decirlo, ni lo suficientemente fuerte para afrontarlo, ya lo viste".

Aun recordaba la actitud inquietante de Shikamaru durante toda la cena, se encontraba así desde días atrás, no sabía muy bien cuál sería el motivo, si era otro de sus tantos problemas familiares, o sería que en dos días se llevaría a cabo la gran reunión de aldeas, lo que quería decir que poco faltaba para ver a Temari, quiso pensar que sería la segunda opción, después de todo era obvio lo que aun sentía su amigo por ella, aunque tratara de ocultárselo. Pero ahora, como todo lo expuesto esa noche, una gran incertidumbre creció en su pecho. ¿De verdad quería renunciar a su legado del clan Yamanaka? Aún era muy temprano para querer asumir eso, pero si no, ¿cuándo seria?, ya habían pasado tres años y ella aún era una cobarde, que no podía afrontar su verdad. Por otro lado tal vez Shikaku tenía razón. Ese no era su lugar, pertenecía a otro lado, a su lado. Negó la cabeza, no podía sacar conclusiones antes de tiempo, la actitud de Shikamaru decía mucho, él no estaba de acuerdo. ¿O sí?

- ¿A dónde vas Shikamaru? – Ino salió al encuentro del pelinegro luego de éste abandonar abruptamente la cena organizada para cuatro en la casa del Nara.

- Será mejor regresar a mi departamento, vamos, te pasare dejando por el tuyo – su voz y su mirada le dijeron que no quería hablar más del tema, ella optó por darle su espacio.

Caminaron por las oscuras calles de la recientemente modernizada Konoha, el trayecto fue del todo silencioso.

"- Shikamaru, que sucede, ¿estás bien?

- Si, descuida, no es nada, solo tuve un problema con mis viejos – por su mirada, Ino intuía que no era un simple problema.

- Vamos, sabes que puedes contarme, que ha sucedido – el chico miró a su amiga fijamente, con un cierto aire de tristeza, dio un resoplido de rendimiento.

- No es nada, es solo…es solo que se les ha metido una ridícula idea a la mente. De verdad están delirando, pero no es nada para alarmarse, ya están un poco viejos – rio, restándole importancia al asunto, no quería pensar en ello".

Ahora ya entendía porque estaba así, el seguro ya lo había conversado con su padre. Se sentía mal de ser la causante del estrés de Shikamaru, ella no quería serlo, mucho menos para él. Cuando llegaron a la puerta de su departamento, ambos se detuvieron cabizbajos, ninguno se atrevía a mencionar palabra alguna.

- Shikama…

- Ino… yo… - la chica volteó a verlo al verse interrumpida, el aun miraba el suelo – yo… realmente lamento lo que sucedió, no fue mi intención incomodar.

- Shikamaru – le sonrió, tratando de suavizar el momento – claro que no yo… yo no me sentí para nada así

- ¿Qué?, como puedes decir eso, claro que lo entiendo Ino, se cómo estabas, vi tu cara yo… yo juro que no planee esto, no quiero que pienses eso de mi – Ino lo miró un tanto apenada, él siempre llevaba la carga de todo, su cabeza debería estar un desastre. Con la palma de su mano acarició suavemente su mejilla izquierda, la vista de él se clavó en su mirada

- Shikamaru, yo lo entiendo, sé que no fue tu intención – el Nara no pudo evitar darle un abrazo, el también se encontraba un poco asustado – si deseas, podemos olvidar esto, yo no tengo problemas en hacerlo.

- Eres increíble lo sabes – le sonrió dándole un ligero apretón - de acuerdo, prometo que lo compensaré todo, mañana saldremos a comer algo juntos – la rubia sonrió, su amigo había vuelto y eso la alegraba. De pronto el chico endureció el rostro al haber recordado algo

- ¿Qué sucede?

- Yo… - se tocó la frente, como si le doliera, y arrugó el entrecejo – había olvidado que hoy me reuní con Kakashi – la rubia lo miraba esperando que le contara más – acepté el puestoVaya – Mmm, después de todo, no tenía mas que hacer

- Ya veo, eso quiere decir…

- Si, y aunque la reunión sea en dos días, ya la conoces, a ella le gusta descansar cuando llegue.

- Mm., entonces ¿a qué hora llegará mañana?

- Será al medio día, la llevaré a almorzar algo, luego supongo que tomará su siesta t luego saldremos a cenar. Ese fue siempre el protocolo

- Está bien Shika, descuida - sonrió restándole importancia – entonces te veré cuando puedas - Se acercó a darle un beso en la mejilla de despedida, pero el chico la tomó del brazo – Oh...

- Yo... yo más bien quería pedirte un favor…


Al llegar a su casa, sintió una profunda soledad. Todo estaba oscuro, no se molestó en encender las luces, directamente llegó a sentarse en su sofá pesadamente. Cerró los ojos y pensó. Al otro día estaba seguro que sería un día pesado. Había tratado de evitarlo, pero no podía rechazarlo, quedaría como un idiota, un débil, y eso era lo contrario a lo que quería demostrar. Ya era hora de que todos vean lo poco que le importaba ese asunto, que ya estaba todo superado, y que sus amigos dejaran de una vez de molestarlo con eso. Ellos sabían que siempre había sido su debilidad.

Medito en todo lo que había hecho con su vida entonces. Había madurado, si, para que negarlo, aunque también había que admitir que a veces se comportaba como un idiota. Pero ¿para qué culparse?, aún era joven y tenía que disfrutarlo. Sabía que su vida era intensa, así que mientras pudo, trato de vivirla al máximo. Después de todo como un importante shinobi, destacado y reconocido en todo el mundo, siempre ocupaba peligrosas posiciones en la hora de la batalla, aunque siempre supo cómo defenderse.

¿Pero que más había hecho?, en los asuntos del estado claro que había hecho mucho, no por algo su nombre había salido en muchas resoluciones, había viajado para reforzar alianzas y había convocado consensos para realizar tratados. Había tenido una vida un poco agitada para él en ese aspecto. Luego del rescate de una princesa de un país hasta ese entonces desconocido, se había ganado la fama mundial que ahora se le conoce. Haber acabado con tantas personas en tan poco tiempo, sin haber obtenido rasguño alguno, sin duda alguna le había abierto las puertas a los ojos de todos, incluido muchas de las chicas solteras, más aun de su propia aldea. Tenía el respeto de todas, menos el de ella… Agg… su estúpido subconsciente había hablado por el de nuevo. ¿Pero qué quieres de mí?, ya te di demasiado alcohol el día anterior para que me dejes en paz hoy. Su subconsciente rio. No has cambiado en nada Shikamaru. Tenía razón. Lo único bueno que había hecho por su vida personal era embriagarse, y salir con chicas. Al menos en eso era muy bueno. Bastaba con decirles un par de cosas y darles una de sus magníficas sonrisas y ya las tenía en su cama, desnudas y agotadas después de horas de magnifico placer. En eso no fallaba. Su última conquista había sido Sumiko, aunque debía admitir que para ello no hizo mucho, de hecho no sabía hecho nada, sabía muy bien que esa chica andaba tras él desde mucho tiempo atrás. Siempre buscaba la excusa para acercársele y era consciente de sus numeritos de celos cada vez que el elegía a otra persona para ser su nueva saliente. Hasta que un día ello se atrevió a besarlo. Esa osadía lo encendió y desde ahí no se había acostado con ninguna otra chica. Sumiko era muy celosa, y aunque a él no le importaba tanto, por lo recientes eventos tampoco tenía tiempo para ir a buscar alguna chica nueva, así que no le quedaba más que conformarse con pasar las noches con ella, después de todo era muy buena en lo que hacía. Pero debía reconocer que habían pasado ya cerca de tres meses y eso era demasiado viniendo de él, ella podía malinterpretarlo todo, y, aunque el jamás le había hecho ningún tipo de propuesta, por ahí había escuchado que a ciertas personas ella les había dicho que él era su novio. No le tomo importancia. Después de todo ella lo haca reír con ese tipo de comportamientos, la veía como una niña loca, siempre la había visto inmadura, torpe y algo desquiciada, pero como no le importaba, sus acciones solo le hacían reír. Ya se lo haría pagar todo después en la cama. Y a ella le encantaba estar en deuda con él.

Pero su padre… la conversación de hoy… el realmente no estaba listo para asumir algún tipo de rol como ese, y encima, pensar que algún día el llegaría a estar al mando el clan. Demasiada responsabilidad. Además, eso significaría que su padre no estaría más. Debía admitir que últimamente no hacían más que discutir, pero pensar algo así para él era algo que definitivamente le dolía, era su padre y lo amaba después de todo.

Había sido un día agotador, estresado y complicado, le haría caso a su subconsciente y se iría a tomar un poco hasta que se le pase ese malestar. La noche aún era joven, igual que él.


Miraba por la ventana de la carroza, había optado por usar ese transporte para complacer a su hermano, aunque ella se sentía patética. A su lado se encontraba Minei, una de sus alumnas que se moría por conocer la famosa Konoha. El viaje estaba siendo agotador a su lado, no dejaba de hablar, pero felizmente hace un par de horas se había quedado dormida. Eso la dejaba a Temari sola con sus pensamientos, en la silenciosa madrugada. Eran las 4 y de alguna manera no tenía sueño. Estaba ansiosa, sabia porque había ido, sabía que es lo que tenía que exponer, cuál era su punto de vista de las cosas, pero sin embargo todo eso se había esfumado de solo pensar en el terror que sentía de saber que estaba a escasas horas de volverlo a ver.

"- Vaya vaya, a la señorita problemático se le dio por tomarse su tiempo en el camino, me pregunto qué es lo que la distrajo para tenerme dos horas esperando.

- ¿Lo dices en serio? – lo miro indignada, estaba empapada en sudor – ¿tienes idea de cuánto he caminado sin descansar? Necesito urgentemente un baño, vamos

- ¿Pero qué? – él sabía que ella no era nada cariñosa, pero no se esperaba ese tipo de saludo – si claro, yo también me alegro de verte – no hubo respuesta de ella, solo una irada al cielo altanera - Jmm… como quieras, te acompañaré a tu hotel.

- Si, y que sepas que no quiero que nadie me moleste en al menos cinco horas, necesito descansar – el pelinegro la miro sorprendido. Cuanta hostilidad en sus palabras, pero que le sorprendía, viniendo de ella. La rubia dio la vuelta y caminó adelantándose, lo que él no pudo ver fue la ligera sonrisa que se asomó en su rostro. Ella también se alegraba de verlo."

Pero esos habían sido los buenos y viejos tiempos, ahora todo era diferente, no sabía cómo debía actuar cuando lo vea, ¿debería sonreír?, ¿debería actuar indiferente? No lo entendía. Porque todo era tan problemático cuando se trataba de él. Dios, ayuda… Si, definitivamente eso era lo que iba a hacer, iría allá, lo vería y le sonreiría. Después de todo nada era más indiferente que el hacerle pensar que ya olvidó todo, que no fue demasiado como para afectarle y que todo sigue igual. Mentirosa…


Se había quedado dormida, cuando abrió los ojos ya era el día siguiente, por la geografía, sabia que debía estar a menos de una hora de Konoha. El camino se volvió dificultosa y desde ahí tuvieron que caminar. Ellas pidieron no ser acompañadas por ningún otro guardia. Sabía que se sientan seguras en esa aldea. Caminaron desde ahí directo a las puertas. Minei estaba emocionada, miraba a todos lados queriendo recordar cada cosa de aquel paisaje. Jamás había salido de Suna, así que era algo comprensible. Por otro lado a Temari ya le estaban sudando las manos, trato de respirar profunda a pesar que sentía que le faltaba el oxígeno. No debes mostrarte así frente a ella, no dejes que te afecte. Como su sensei, le había indicado todo lo que debía hacer, como debía seguir los protocoles recomendados y cuál era su posición dentro del concejo. Habían días en los que podían salir a pasear, pero después de eso, debían centrarse en el trabajo. Y sobre todo, no debía dejar nunca a su sensei, habían ido juntas y no debía alejarse de su lado. Patética, esa es la excusa más tonta que has creado. Era cierto, había pensado en mantenerla todo el tiempo posible a su lado para evitar tener momentos a solas con Shikamaru, sonaba estúpido pero para ella era inteligente. Así no existía ninguna conversación fuera de lo usual, nada más que los protocolos respectivos y la etiqueta al comportarse, un ninja más.

A lo lejos se veían las puertas de la aldea, estaban demasiado cerca, habían caminado apresuradas, estaban un poco retrasadas, sin embargo mientras mas se acercaban, Temari disminuía el paso, seguida de Minei. Al llegar a la entrada, Izumo y Kotetsu le dieron la bienvenida y las invitaron a ingresar. Minei estaba extasiada, no le había pasado desapercibido el encanto del chico castaño de flequillo largo, aunque se veía muy mayor para ella. Lástima…

A Temari por otro lado algo no le cuadraba, ¿no se supone que su escolta debería estar esperándola antes de haber entrado a la aldea?

- Izumo-san, Kotetsu-san – saludó con respeto la rubia recién llegada – no habrán visto a ¿Shikamaru por aquí? Mi escolta – corrigió rápidamente al ver sus miradas.

- ¿Shikamaru?, no la verdad no lo hemos visto – respondió el pelinegro – de hecho no sabía que sería tu escolta. Me pareció haber escuchado que no había tomado el cargo… - su comentario fue callado por el codazo que recibió de su castaño compañero, su lengua se le había ido, tal vez eso ultimo estuvo de más.

Esas palabras calaron fuerte en Temari… no había tomado el cargo… ¿Qué podía significar eso?, entonces, ¿había elegido no verla? Como se atreve…

- No, no es eso, disculpe Temari-sama, Kotetsu no se expresó bien, de hecho fue solo un tonto rumor, no creo que el haya rechazado algo así. Debió haberse quedado distraído mirando el cielo, estoy seguro que no tardará en venir, sería una falta de respeto hacerla esperar demasiado tiempo, a ambas… - mencionó coquetamente mirando a la pelirroja junto a Temari. Ésta inmediatamente se sonrojó.

Las recién llegadas fueron invitadas a sentarse en una de las bancas, el joven escolta no debía tardar mucho, podía impacientarse la recién llegada. Por otro lado Minei disfrutaba la estancia, hasta ahora solo había visto cosas maravillosas. Y vaya que maravillosas… pensó.

Debe tener unos 30 años – pensó - y yo solo tengo 17, tal vez hasta me dobla la edad. Y era cierto, el castaño tenía alrededor de 33 años, y ella casi la mitad de su edad, mirarlo de esa manera era un imposible. Aunque la pelirroja aun no haya cumplido la mayoría de edad, realmente en físico parecía todo lo contrario. Si la compararan con Temari, cualquiera pensaría que la otra era mayor que la rubia, cosa que no era cierto. Tenía un físico muy bien desarrollado, producto del arduo entrenamiento que tuvo desde muy niña y las exigencias que le dio su ahora sensei, gracias a ella se había superado demasiado. Poseía grandes pechos, anchas caderas, y aunque una no muy pronunciada cintura, ella se sentía muy hermosa, después de todo muchos chicos de su aldea habían caído en sus encantos, y ella se había tomado la libertad de rechazarlos. Pero al ver al castaño, un poco madurito para ella, algo dentro se le aceleró y lo miró de manera pecaminosa. Su próximo cumpleaños sería en cuatro días y con suerte convencería a su sensei de pasarlos en aquella aldea, se convertía en mayor de edad y solo quería olvidarlo todo, embriagarse y al otro día despertar sin poder recordar nada, esa era su meta, y ahora ya sabía con quién podría divertirse.

Las horas pasaron y lo que era una maravillosa tarde junto a esos hombres para la pelirroja, era todo lo contrario para la rubia, estaba hecha una furia y se sentía humillada. Shikamaru había buscado la forma de burlarse nuevamente de ella y eso le dolía. Le dolía en su corazón y mucho más en su ego. No se lo permitiría, no de nuevo. Con mucha impaciencia obligo a Minei a acompañarla, después de todo sabía cuál era su hotel, el de siempre, y aunque los muchachos protestaron y al final se ofrecieron a llevarlas, ella los rechazo tajantemente, quería el camino para pensar. Ya sabía como iba a actuar la próxima vez que lo tenga cara a cara, definitivamente se iba a enterar que Suna Hime no sería alguien de quien él podría burlarse, nunca mas.

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Ahhh, que tal les pareció... ese Shikamaru, que le habrá pasado para dejar asi plantada a la pobre de Temari, y esa aprendiz Minei, que loquilla, jajaja bueno en fin, espero que es haya gustado, se que abrí nuevas incógnitas a la historia como lo que sucedio en la cena en la casa de la familia Nara, algunos ya se habrán dado cuenta, creo que fue un poco obvio pero espero mantener ese hilo de intriga que las mantiene conectadas a es fic. en el proxino capitulo pasaran espero dejarlas impactadas jajaja y al menos al fin se verán las caras... ¿o eso creen? jaja naa mentira. bueno me despido, un placer. GAABS

Ahhh verdad, no sin antes darles un super agradecimiento a esas personitas lindas que se molestan en leer mi histria u comentar, no saben cuan feliz me hicieron cuando en la U abrí la pagina y vi sus comentarios, en serio toda la clase no pude borrar mi sonrisita tonta, muchisimas gracias, en especial a ANABELITA N, a Karinits san y MarFer Hatake, agradezco por su apoyo (y porque son las únicas que han comentado jajaja mentira), ay verdad me olvidaba de Ronoroa Saki, ella también se tomo su tiempo para comentar. Besos.