Holaa chicos, lo siento si demoré demasiado en este capítulo, realmente no pretendo ser de las que suben cada mes :D pensaba de echo hacerlo cada 3 días a lo mucho pero realmente tuve problemas en la universidad. Por si les interesa estudio estomatología y tuve una semana complicada con los estudios y los trabajos ya que estoy a puertas de terminar el año, así que espero que me hayan comprendido y me disculpen, en fin, como les prometí y un poquito tarde, aquí les dejo el nuevo capítulo, espero que lo disfruten, y no maten por mantener el suspenso :P... Gaabs

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pensamientos

recuerdos


CAPÍTULO VII: El reencuentro

Llegó a la recepción del hotel echando humo, casi arrastrando a Minei todo el camino.

- Ya, tranquila, que ya hemos llegado para – le recriminaba la pelirroja. Entonces se dio cuenta de la situación, se sentía ridícula. Era una persona importante ahí, no podía dejar que ese bajón le afectara en su imagen ante todos.

La anciana la miraba a través de su gruesas gafas, como tratando de reconocerla, y cuando al fin pudo hacerlo, se presentó ante ella con el mayor respeto posible. Solo faltaba eso.

- Su grandísima excelen –

- Si, muchas gracias señora, pero de verdad no es necesario nada de eso – rápidamente se adelantó a mencionar Temari cuando veía como la anciana se agachaba al piso a reverenciarla. Ahora recordaba que estaba un poco loca – el viaje ha sido largo y de verdad necesitamos nuestras habitaciones para poder descansar.

- ¿Su habitación? – la cara de la anciana era ahora de total incredulidad – lo siento, pero a su nombre solo se ha reservado una habitación individual mi lady - La expresión de Temari nuevamente se tensó. Shikamaru…

- ¿Cómo dice? - se acercó intimidantemente – eso es imposible, yo pedí una habitación para cada una, dos en total, debe haber un error.

- Se-señorita de verdad disculpe – ahora la anciana estaba a punto de llorar. Por dios, y ahora esta… este día está cada vez peor.

Después de una larga hora de papeleos y tratar de arreglar las cosas con la mujer, si, debía admitir que a veces era un poco ruda, pero no había sido su intención herir a esa pobre viejita. ¿Por qué a mí?, al fin le asignaron una nueva habitación. Pero esta se desocuparía aun en dos días, sabía que podía abrir la boca ante los altos mandos de Konoha y tener una nueva en menos de un segundo, pero de verdad quería pasar por el momento desapercibida, así que aceptó a regañadientes la oferta y ambas se dirigieron al ascensor.


- ¿Estas segura que es esta la habitación? – repitió por tercera vez una cansada Minei, al ver como su sensei metía y sacaba mil veces la dorada llavecita de la cerradura. Era imposible, estaba claro que esa no era la llave.

- Claro que sí, esta es siempre mi habitación cada vez que vengo aquí.

- ¡Pero esa no es la llave!

- ¡YA BASTA! – estaba colmada, entre Shikamaru y Minei habían conseguido enfadarla. Ahora sabía que su día se había arruinado – ya me di cuenta que la maldita llave no le hace, pero no entiendo el porqué, yo siempre pido esta habitación así que es imposible que me hayan dado otra

- Pero si…

- Pero nada – su mirada le indicaba que si volvía a abrir la boca, su destino acababa en ese mismo pasillo. Prefirió no contrariarla más – Bien – respiró tratando de clamarse – bajaré a recepción a preguntar qué ha sucedido. No te muevas de acá.


Los rayos del sol llegaron a su rostro, dio media vuelta visiblemente fastidiado. Decidió cerrar sus ojos por cuarta vez esa mañana. Lo último que quería era salir de su cama. Había tenido un sueño, que mas bien había parecido un recuerdo, un recuerdo de una época pasada de su vida que quiso olvidar.

FLASHBACK

Los azulinos ojos parecían cansados, ella ya había bebido lo suficiente esa noche, así que decidió quitarle despacio la botella de whisky de sus manos.

- Mmm – sus movimientos eran torpes, estaba algo adormecida. Sabía que si no la llevaba a casa, al día siguiente ambos se arrepentirían, ella por perder la conciencia y el por abandonarla – déjame – sus ojos lo miraban intensamente, había recobrado la razón y poco a poco intentaba ponerse de pie, algo ilógico para su estado.

- Tranquila, te llevaré a casa, ya es tarde – momentáneamente volteaba a ver a todos lados, sabía que ella aún se encontraba ahí, y le aterraba la idea de que lo vea en esa situación – déjame hacerlo, estate quieta – decía nervioso mientras rodeaba su cintura para alzarla en brazos y llevarla hacia afuera, pero la rubia solo le dificultaba el trabajo.

- Ya déjame, suéltame – protestaba, sentía que era muy temprano para ir a casa a dormir. El pelinegro luchaba contra ella mientras luchaba con su propio nerviosismo, seguía volteando a todos lados, en la oscuridad del local que de rato en rato se iluminaba con las luces de colores que adornaban el techo. Sabía que no se había comportado bien con ella, había mucho que debía explicarle, y quería hacerlo, pero verla ahí no sería algo bueno, no era el momento para hablar y mucho menos para solucionar las cosas, así que la estaba evitando a toda costa.

- Maldita sea, quieres estarte quieta, solo trato de ayudarte – la llevó a duras penas hacia la puerta del local, trataba de tomar el control pero al mismo tiempo verse sereno, no pretendía llamar la atención pareciendo un acosador o violador – mierda Ino, ya quédate quieta – su control se estaba perdiendo poco a poco, y eso que él se consideraba demasiado calmado aun en esas cosas.

Unos ojos verde azulados observaban un punto difuso en la colorida pared, con una mano sostenía la copa de vino que hace más de una hora le habían servido, pero que aún no tenía ganas de tomársela. Su otra mano se apoyaba a un lado de su rostro, sosteniendo su cabeza sobre su codo en la barra. La noche anterior habían sucedido muchas cosas, todas nuevas para ella, y aunque había estado ansiosa y feliz por lo ocurrido, ahora solo estaba triste y un tanto decepcionada que el desenlace no haya culminado como ella habría querido, si las cosas hubieran sido diferentes…

Suspiro rendida y confundida de tener que aceptar que así hayan salido las cosas, aunque aún necesitaba una explicación, había pensado en encontrar al chico en esa fiesta, ya que todos sus amigos iban a asistir, y pensó que él no sería la excepción. No había tenido el tiempo suficiente de dialogar así que ahora no sabía cuál era su paradero ni donde pudo haberse metido toda la tarde, estaba desesperada de no saber nada.

Había jurado ver a su rubia amiga pasear por el lugar, y aunque ella no la había visto de frente, su inconfundible voz y el gran número de chicos a su alrededor le hicieron suponer que era ella. Pero ahora ya la había perdido de vista y no podía ubicarla, si ella estaba en la fiesta era más que seguro que el pelinegro también había acudido, el siempre con ella…

Era su amiga, era cierto, esa misma que los había presentado formalmente años atrás y que siempre estuvo rondando entre los dos, tratando de formar vínculos, un tanto incómodos en un principio y que posteriormente ambos agradecerían en silencio. Ella se encargaba siempre de organizar los encuentros, las comidas, los paseos, e incluso las "citas", si así se podría llamar, cuando los citaban a un lugar recóndito y después misteriosamente no asistía, dejándolos a ambos solos a su suerte. Ella había tenido el trabajo de cupido para ambos durante mucho tiempo, y aunque ninguno de los dos quiso dar un paso, la rubia nunca desistió en sus misiones. Ambos eran sus amigos y los quería juntos. Pero en ese último viaje todo había cambiado, la rubia ojiverde estaba un tanto irritante en sus encuentros, buscaba la manera de acabarlos lo más antes posible y peor aún, llevarse a su vago amigo con ella, dejándolo a la otra sola y confundida. Como poder reaccionar a eso.

Si no fuera su amiga habría pensado que había algo más en ello, un interés personal en acabar esos vínculos que ella misma había querido crear tiempo atrás. Y aunque era cierto que terminó por contarle sus sentimientos únicamente a ella, ahora se arrepentía porque se sentía débil e insegura, temiendo que una locura llegase a ocurrir y que no pueda hacer nada al respecto. Pero no podía ser así, Ino era su amiga y ella no sería capaz de hacer nada malo contra ella. Le había demostrado lo mucho que la quería, siempre estuvo para ella cuando viajaba, siempre le había ofrecido su amistad sin importar nada y la había tratado con cariño, pero ahora sin embargo la sentía fría y distante, como si fuera una más para ella, como si de su amiga no se tratase.

Se culpaba por tener ese tipo de pensamientos, Ino no sería capaz de comportarse de ninguna manera, de ninguna de las muchas historias que su retorcida mente había creado, Ino sabía lo mucho que el pelinegro significaba para ella, y aunque últimamente no hacía más que ver puras insinuaciones hacia la persona que era todo para ella, se negaba a pensar que podía estar sucediendo algo entre los dos, algo que le estaban ocultando y que ella como tonta no se estaba enterando.

Pero él… el día anterior, le demostró muchas cosas, la llevo al cielo en todos los sentidos, pensó que todo había cambiado de la noche a la mañana, pero sin embargo al nuevo día todo volvió a ser como antes, y esto es, se podría pensar que todo había empeorado. Lo culpaba de todo al pelinegro, pero se negaba que exista la remota posibilidad de que su rubia amiga tenga algo que ver con eso, después de todo eran mejores amigos y se conocían más de lo que ella pudiese aceptar y eso le dolía. Él no podía hacerle eso, no después de todo el duro camino que siguieron para estar como están.

De pronto una cabellera negra en punta llamo su atención en medio de todos los asistentes, se levantó de un salto de su asiento y corrió hacia el lugar donde pareció verlo. A lo lejos, observo como el pelinegro llevaba a la fuerza, se podría decir a una rubia que con duras penas podía caminar. De seguro esta borracha pensó, al ver como el chico batallaba para sacarla del sitio, mientras la otra no hacía más que ponerle las cosas difíciles. Siguió con la mirada el recorrido que dio la pareja, mientras poco a poco sus ojos se desviaban a ver las manos del pelinegro y donde se posaban sobre el cuerpo de la ebria. Ver eso le dolió, debía aceptar, un atisbo de celos se sembraron en ella, pero sabía que actuaba ilógicamente, era cierto que Shikamaru siempre era gentil con Ino, y de seguro ahora estaba concluyendo la noche de la joven para llevarla a su casa a dormir. Pero no podía evitar mil escenas desagradables en su mente, y sus pies inmóviles parecían pegados al suelo, desplazando únicamente su cabeza para no perderse nada de lo acontecido.

Los vio salir del lugar, y enseguida sintió su corazón parar, cuando vio como de un salto, aquella rubia trepó a su cuello y el sin vergüenza alguna la tomó de su trasero para evitar que se cayera de sus manos. Vaya que se tienen ese tipo de confianzas… mierda

Aun sin ganas de dar un paso, por miedo a lo que podía seguir viendo, lucho contra su cuerpo para no perderse nada cuando los perdió de vista. Salió como un rayo del establecimiento tratando de buscarlos en la oscuridad de la noche. Afuera había muchos jóvenes más tratando de divertirse, la mayoría estaba tomando, otros cantaban, grupos de amigos charlaban pero cada uno parecía centrado en sus cosas, que omitió la escena de la pareja que hacían el pelinegro junto a la rubia, mientras la otra temerosa los seguía tratando de no verse descubierta.

A lo lejos ambos parecían conversar, no podía escuchar de qué tema era, no tenía la habilidad de leer labios pero parecía una conversación amena, ya que ambos estaban sonriendo y ella incluso reía por momentos, torpemente por su estado en que se encontraba. A simple vista pudo parecer una pareja de amigos charlando fuera de un bar, de no ser por la posición en la que se encontraban, ella seguía sobre el rodeándolo con sus brazos y el, porque jodidamente seguía tomándola de su trasero cuando bien podía sostenerla de otras partes menos comprometedoras, el corazón de Temari no podía dejar de latir duro mientras indignada veía que ninguno de los dos trataba de romper el momento.

No podía ver bien su rostro por la ahora nueva posición de la pareja, pero para juzgar el de ella, ambos parecían estar felices, sentía que era ella quien sobraba ahí. Su "amiga" se acercaba peligrosamente al chico y después retrocedía coqueta mientras él no hacia ni el atisbo de tratar de retirar su cabeza, y eso la estaba matando. Quería tener un poco más de fe en él, pero la situación lo delataba, no sabía cuánto más podía llegar a soportar esa escena, y aunque quería retirarse sabía que si dejaba de verlos después se martirizaría pensando en que otras cosas habrían pasado y ella no se habría enterado de nada. Tampoco es como si él se lo fuera a contar todo al día siguiente.

- No lo hagas, no lo hagas, no lo hagas… - ahora tenía miedo, miedo de que ese bonito sueño que tenía en mente caiga y se rompa a pedazos, que ese concepto que tenia de él se destruya y que todos los lazos que habían logrado crear por años rápidamente se esfumen, ahora solo tenía miedo de ver una escena que jamás pensó que vería y que la aterraba al punto de paralizarla y hacerla rogar en voz baja que no ocurra – no lo hagas, por favor Shikamaru, no lo hagas – podía sentir una lagrima derramarse lentamente por su mejilla derecha, ahora podía ver el rostro de él y como lentamente cerraba los ojos mientras poco a poco se acercaba a su hermana del alma, a su incondicional amiga, a la chica que le había jurado ser únicamente su compañera y que ahora parecía que fueran más que eso, pero él se detuvo, no siguió su camino y su mano derecha dejo de tocar el gentil trasero de la rubia para ahora tomar su mejilla con delicadeza, hasta podía jurar que dulzura, acariciarla y sonreírle de una manera que ella pensó que únicamente le sonreía a ella. La estaba matando, todo en él no podría ser más que una farsa y temía que así fuera, y que ella lo estuviera viendo todo y que no pudiera hacer nada.

Otra gruesa lágrima salió de su ojo derecho y esta vez recorrió con rapidez el trayecto por su clara piel que en ese momento la tenía de gallina. El pelinegro no había sido capaz de concluir lo que sabía que quería, era una gallina, un cobarde, pero sabía que es lo que había tratado de hacer. Y no necesitó armarse de valor tampoco, no necesito seguir con su cometido, ya que su rubia compañera había terminado lo que él había tratado de hacer, ella se había armado de valor y le había demostrado que estaba dispuesta a lo mismo y que ella no retrocedía. La rubia, su amiga, la misma que la apoyo en un pasado lo había besado, y el, a quien apenas la noche pasada se había entregado por completo, no había tratado de detenerlo. Ambos se besaban, ambos pecaban, ambos la traicionaban frente a sus ojos, y ella lo estaba viendo todo, como una tonta mientras solo lloraba, destrozada, de haber perdido a quienes pensó que serían las personas más importantes de aquel lugar para ella, la que dijo que sería su incondicional amiga y la que la apoyaría en todo, y él, quien hace un par de horas le dijo que la quería y que ahora le demostraba que no había sido más que un sucio truco para obtener lo que quería. La pareja ahora se besaba con fiereza, parecía como si el mundo se fuese a acabar para ambos y no querían perderse de nada. Parecían desesperados, ambos sujetándose mutuamente de sus nucas, pegándose sus cuerpos por completo, inspeccionándose sus bocas, solo les faltaba arrancarse la ropa y hacerlo ahí en ese mismo momento delante de ella y entonces ya habría reaccionado. Pero no, la tonta de ella los seguía observando, mientras poco a poco su respiración se iba recuperando, los miraba ahora con rabia, pensando en lo tonta que fue todo ese tiempo, en cómo pudo dejar pasar por alto tantas señales, se preguntaba ahora desde cuanto tiempo habrán estado saliendo a sus espaldas, si era esa la primera vez que pasaba o ya tenían tiempo con ello. Ahora le asqueaba el pensar si de repente la noche anterior había estado con la otra antes de meterse a la cama con ella, dios, no podía creerlo, como pudo confiar en esa pareja. Un sinfín de pensamientos pasaron por ella viendo como su mundo caía, como lo más real que parecía tener en ese lugar no había sido más que un sucio cuento. Pero sus malditos pies no se movían, solo estaban ahí anclados al suelo mientras ella los veía partir, y su mente sabía dónde iba a terminar aquella pareja.


Un dolor agudo de cabeza lo trajo de vuelta a la realidad. Los rayos de sol habían desaparecido pero su malestar seguía presente en su cuerpo. Una agradable sensación en la parte baja de su vientre le llamo la atención y su vista se dirigió a ello, cuando pudo ver el cabello lila de una chica trabajando en su miembro. Soltó un gruñido de satisfacción mientras volvía a recostar su cabeza en la almohada tratando de recordar lo sucedido la noche anterior. Quien mierda es esta chica, se preguntaba mientras miraba el techo, a juzgar por el dolor de cabeza que tenía pensó que ayer tomó hasta emborracharse, y después seguro había ligado con una desconocida, que ahora se encontraba en su cama mamándoselo sin siquiera haber despertado por completo. Rayos…

Volvió a levantar la cabeza para mirarla, mierda, sí que es buena, pensó mientras cerraba los ojos disfrutando del placer que la chica le estaba proporcionando. Antes de dejar que se corra dentro de ella, la tomó por el cuello obligándola a subir a su boca, que ella no dudo en comérsela de igual manera que lo hizo con su miembro momentos atrás. La chica siguió bajando sus besos hasta llegar a su cuello, y luego por el marcado torso del pelinegro que aún estaba confundido tratando de al menos recordar el nombre de ella.

- Ho-hola – pudo decir mientras volvía a sentir los labios de la dama rodeándolo y succionando su ya hinchado pene. Desde cuanto tiempo la chica había estado haciendo eso para tenerlo así – Ah… - no solía comportarse de esa manera, siempre solía ser un depredador si se trataba de demostrar sus dones ante una nueva conquista, pero en ese momento aún se hallaba en letargo, confundido y queriendo recordar todo lo acontecido. – quien eres…

- Hola – por fin habló la chica. Se detuvo en sus movimientos y se sentó a mirarlo fijamente. El pelinegro se arrepintió de hacer acabar el acto, pero por otro lado quería saber quién era y que había sucedido la noche anterior – eso no importa realmente bebé… - le dijo mientras posó su trasero sobre él al acercarse a besarlo nuevamente – no sabes la maravillosa noche que pasamos juntos…

El pelinegro sonrió de lado coquetamente, poco a poco trató de volver en sí, a su actitud frente a una sexy chica, mientras la tomó en sus manos

- ¿A si? – interrogó mientras le dio un leve mordisco en el cuello, que despertó un leve gruñido sexy de la joven que sonreía feliz ante tal acercamiento – entonces me tendrás que explicar cómo fue esa maravillosa noche que dices que pasamos juntos

- Mmmm… - se acomodó sobre el chico luego de sentir una de sus manos acariciar uno de sus pechos, mientras su boca aun trabajaba en su cuello y su hombro izquierdo – de verdad no recuerdas nada de lo pasado – un aire de decepción se cruzó en su mirada, después de tanto por tratar de conseguirlo, ahora el no recordaba nada – no tienes idea de cuánto he esperado por esto, Shikamaru…

- ¿A si? – seguía jugueteando con el cuerpo de la peli lila. De un solo movimiento levemente brusco la tuvo de espaldas aún encima de el, mientras sus manos seguían en lo suyo. – lamento haberte echo esperar tanto, espero que lo hayas disfrutado

- Mmmm… no tienes idea de cuánto… todas estarán celosas de saber que lo conseguí antes que ellas – Shikamaru arqueó la ceja divertido, conocía bien el efecto que causaba en las féminas, pero en cierta forma le parecía absurdo y gracioso escuchar que fuera tanta la fama que desearan tanto pasar una noche con él. O al menos algo más que eso.

- Ahora podrás decirles de mi parte que yo también lo estoy disfrutando… -

- Sen…. – soltó en un gritito agudo claramente de excitación

- ¿Mmm? – sus manos peligrosamente bajaban buscando el sexo de la chica, los cuales no fueron difíciles de tocar, ya que estaba completamente desnuda

- Sen… mi nombre es Sen… y ya nos habíamos visto antes – al ser alentada a seguir por el pelinegro, relató el primer encuentro que tuvieron – si… en el bar de Kiyoko… - su voz y respiración ahora estaban entrecortadas – tú estabas con tu amigo el robusto tomando unos tragos y mis amigas se acercaron a entablar conversación, estuviste callado mientras tu amigo no dejaba de hablar, luego… ¡Ahhh!... – su parloteo cesó al sentirse invadida por la parte trasera de su cuerpo, no estaba acostumbrada a ser tomada por ese lado, ni mucho menos a ser invadida por un miembro de tal tamaño, en un principio fue doloroso, pero el pelinegro se encargaba de satisfacerla dándole placer con sus labios y sus manos en otras partes de su cuerpo. Le beso con sensualidad la blanca piel de su hombro derecho.

- Continúa

- Ahhh… - apenas podía pronunciar palabra mientras sentía el miembro del Nara bombear dentro raudamente, no tenía piedad de ella – después recibiste una llamada y te fuiste, pero antes de eso… Ah…. Después tú… tú volteaste y me miraste de una manera muy muy sexy… Mmmm – esa posición era realmente satisfactoria para ella, aunque sabía que debía hacer la mayor parte del trabajo al estar sentada sobre el dándole la espalda, sentía que le faltaban las fuerzas y era el quien con ayuda de una de sus manos alrededor de su cintura, la guiaban subiéndola y bajándola una y otra vez, mientras la otra se encargaba de masturbarla haciéndola sentir miles de sensaciones – entonces supe que haría lo imposible por estar en tu cama…

- Vaya... así que eres de armas tomar… me encanta – esa última frase seguida de un leve mordisco en el lóbulo de su oreja fueron suficientes para hacerla casi desfallecer en un increíble orgasmo, el gruñido de placer del Nara no tardó en llegar junto a una intromisión de su líquido seminal invadiendo su ano… se sentía en el cielo.

Se separó de ella y se levantó de su cama buscando algo, mientras ella aún se recuperaba de lo que acababa de suceder… esperaba una sesión de sexo al despertar pero no imagino que se sentiría invadida por ambos lados, definitivamente se había llevado el premio mayor, ya esperaba llegar con sus amigas y contárselos todo, mientras veía sus caras de envidia, si… definitivamente sucedería eso.

- ¿Ya te irás? – pregunto al verlo adentrarse a su baño, al parecer estaba a punto de tomarse una ducha

- ¿Por qué lo dices?

- Pues... ayer te notabas preocupado por algo que tenías que hacer hoy… pero se supone que eso debió ya haber pasado, así que preferiría que te quedaras aquí conmigo…

El sonido de algo cayendo al suelo y estrellándose se escuchó en toda la habitación. El pelinegro quedó pasmado al oír eso de la chica y de la impresión había dejado caer uno de sus perfumes. Mierda… la he cagado

- Mieeeeerdaaaa…. – se tocó la cabeza en un rápido reflejo recordándolo todo, era cierto, el debía estar en las puertas de la aldea esperando a esa insoportable kunoichi… el debía estar… a la 1. Rápidamente salió del baño aun desnudo, provocando que la peli lila se mordiera el labio inferior admirando su belleza, pero por la cara del pelinegro, ya nada de eso le interesaba ahora - ¿Qué hora es?

- Las 4 y media – dijo con un mohín esperando que el entendiera el mensaje y se quedara más tiempo con ella.

- Maldita sea… maldita sea – ahora había decidido saltearse el baño, tenía que llegar cuanto antes a encontrársela o sabría que esto causaría muchos problemas, rápidamente se colocó su ropa, se peinó y se echó algo de loción de cuerpo. Volteó a ver a la chica aun desnuda en su cama, que lo miraba confundida – lo siento Ming… tengo cosas importantes que hacer… - dijo mientras rápidamente corrió a su puerta y la chica solo pudo escuchar el sonido de la misma cerrándose. Se había ido dejándola sola.

- Sen… mi nombre es Sen…- se tiró de nuevo la cama y se tapó completamente. Era lo mínimo que se podía esperar del mujeriego de Shikamaru.


Su rostro denotaba frustración. Aceptaba que era un poco vago y hasta a veces irresponsable, pero nunca había cometido algo como esto y lo estaba matando. No sabia como iba a reaccionar la chica, no sabía si lo acusaría o si simplemente llegaría a detestarlo más de lo que ya lo hacía, de todos menos el salía perdiendo, y todo por haberse ido a divertir el día anterior hasta haber perdido la conciencia. Eres un imbécil Shikamaru…

El único lugar en el que ahora podía estar seria en el hotel, ya había recorrido las afueras de la aldea y había sido informado por los ninjas que cuidaban el sitio que ellas habían llegado, efectivamente, y que se habían dirigido al hotel donde sabían que iban a alojarse. Ellas… meditó bien en eso, así que ella no estaba sola, se preguntaba quien era la otra chica que la acompañaba. Seguro era Matsuri, su mejor amiga.

El hotel en cuestión estaba a 20 minutos a su vago paso de la entrada a Konoha, pero en ese momento, sus ánimos no estaban para esperar a encontrase con ella, así que en 7 minutos ya se encontraba en las puertas del imponente hotel 5 estrellas, tomando aire y a la vez valor para enfrentarse una vez más a la chica.

Camino con determinación hacia el ascensor, no era necesario pasar por recepción, de todos modos ya sabía cuál era su habitación, aunque pensándolo bien, para evitarse el lío que conllevaría tocar la puerta y encontrar a otra persona alojada o simplemente no encontrarla, decidió mejor ir a preguntar a la anciana recepcionista. Apenas volteaba al salir del ascensor cuando unos gritos llamaron su atención, seguidos a ellos la temerosa voz de una anciana que trataba de dar explicaciones. La primera, se seguía quejando llamando la atención de todos, que para su suerte en ese momento solo significaban Shikamaru.

La chica respiró tratando de no volver a perder la compostura, no entendía como podían poner a trabajar a una anciana inútil y encima tener que cruzársela en ese momento de su estado anímico.

- A ver… se lo diré una vez más… - inhaló todo el aire que pudo – como es eso que mi habitación está ocupada por alguien más… la habitación que pedí en este hotel es la 607, seis-cero-siete. Como es posible que me hayan asignado otra…

- Pero mi lady ya se lo dije… yo no sé qué ha pasado, yo… yo no fui quien eligió esa habitación para usted... el joven encargado, él fue… el…

- ¡¿Pero qué rayos dice anciana?! – golpeó con fuerza el escritorio de caoba, intimidando a la mujer – como es esto posible, ¿acaso no tengo un trato con este lugar que siempre que venga esa habitación de alguna manera debe estar libre única y exclusivamente para mí?… - al no obtener respuesta, se tocó visiblemente furiosa el puente de la nariz… ese día no podía ser peor para ella…decidió hablar por última vez lenta y pausadamente - y se puede saber quién es el idiota que ha decidido cambiarme de habitación sin MI consentimiento…

- ¿Temari?... – su voz cansada fue suficiente para congelarla al haberlo reconocido en una milésima de segundo, de pronto se encontraba mirándolo fijamente a unos escasos metros de diferencia.

Su mente en un segundo se nubló y olvido todo lo que había ocurrido con la mujer que ahora se escabullía tratando se zafarse del problema. Sabía que debía estar furiosa, sabía que debía estar indignada, pero extrañamente se sentía torpe, se sentía colapsada y se sentía rendida al haber visto de nuevo después de casi tres años su cara… esa maldita cara, que tiempo atrás la llevó a la locura. Y con tan solo verlo sabía que de nuevo estaba jodida. Terriblemente jodida.

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Bueeeno chicas, jajaja sé que se esperaban algo mas de los dos, algo mas de su reencuentro, pero vamos, es obvio que en el siguiente una charla entre ambos es mas que evidente. Sobre el recuerdo, si, eso fue lo que precisamente daño los sentimientos de Temari, el verlos besarse después que ella se había entregado a el y el le había dicho ciertas cosas que le avivaron los sentimientos. Ese Shikamaru... es un terrible pero bueno, ya se darán cuenta que así es su forma de ser, es guapo y obtiene lo que quiere. que se puede esperar. espero que les haya gustado, cualquier duda ya saben que estoy dispuesta a contestárselas y aaaahh... jajaja lo recordé, Karinits-san, cuando leí tu comentario me reí ya que precisamente fue eso lo que sucedió :P jajajajaja como siempre agradecer a las que comentan y a las que no igualmente por tomarse su tiempo de leer esta historia, a todos en general, muchas gracias y deseenme suerte en mi examen de cirugía que no he estudiado por escribir esto jajajaj :( Adiós... gaabs