Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente: 26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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Capítulo 3: Propuesta

La peliazul no supo cuánto batalló con el peso del muchacho.
Y al gritar tanto confirmó que en verdad él estaba profundamente dormido.
Se sentía cansada y no tuvo más opción que dormir así como estaba.

Al día siguiente se levantó muy temprano, le dolía todo el cuerpo, había dormido mal y eso le daba ganas de golpear al que tenía a su costado.

Pero al verlo tan indefenso...

Su piel parecía tan suave, incluso mejor que la de ella.
Su cabello...
Sus facciones relajadas, no con ese típico ceño fruncido.

¡Parecía un muchachito!

Sólo le faltaba ponerse en posición fetal.

Empezó a reír encantada.

¿Quien iba a pensarlo?

Se veía tan tierno durmiendo.

Ya no daba tanto miedo.

Incluso le dió ganas de volver a recostarse.

—¡Ay! ¿No hay nada aquí? — gritó luego de unos minutos.

Ouji empezó a dar inicios de que se estaba levantando.

-¿Bulma?- pensó -Me estoy volviendo loco - cerró de nuevo los ojos para conciliar el sueño.

—Bueno creo que así está bien — otra vez la voz de la muchacha.

Abrió los ojos de golpe y se sentó en su cama examinando el lugar en el que estaba.

—Eh — saludó ella ingresando a la habitación con un cucharón — Qué bueno que te levantaste

—¿Que haces aquí? — tartamudeó sin entender nada.

Bulma soltó una risa sarcástica.

—¡Fue por tu culpa! — chilló sonrojándose y amenazando con el cucharón — ¡No dejabas de abrazarme!

—Oh mierda — soltó lo último horrorizado — No me digas qué... — se lanzó de nuevo a la cama derrotado — No me digas que... — se sonrojó.

—¡No! — gritó Bulma — Estabas tan ebrio que no te podías mantener de pie y te traje... ¡No pasó nada!

Vegeta se puso de pie aliviado.

—Bien — suspiró y caminó hacia la cocina — ¿Que has hecho?

—¡No te importa cómo me siento yo! ¡Mi cuerpo me duele por tú culpa!

Le sonrió y se sentó en el comedor.

—¿Quieres desayunar? — se calmó la muchacha, siempre se ponía contenta cuando invitaba algo que ella había cocinado.

Tal vez era muy presumida.
Sabía que era muy buena en eso.

—Sí

—Me fué muy difícil encontrar las cosas aquí, pero a nada — dijo dándole una torta de vainilla y una taza de café.

Antes de que los dos empezarán a comer, el curioso timbre de la puerta se hizo escuchar.

Ouji se puso de pie irritado, pues quería comer, moría de hambre.

Al abrir la puerta su irritación se fué, dándole paso al asombro, rencor y tristeza.

Era un mar emociones.

Ella estaba ahí.

—Hola Vegeta — saludó conteniendo su emoción.

Esos ojos azules que alguna vez cautivaron a Ouji hicieron que este deje de mirarla dolido.

—¿Que quieres? — volvió a verla pero con frialdad.

—Yo... Ya sé lo que pasó, no me digas nada aún por favor — pidió ingresando al departamento — Sé que ha pasado mucho tiempo... Pero vengo a aclarar las cosas, necesito — se quedó en silencio al ver a la peliazul.

La rubia miró los dos platos en el comedor, se inclinó para observar la habitación de su antiguo amor y vió la cama desordenada.

Ellos estaban juntos.

Fué un golpe muy duro.

Sus ojos se llenaron de lágrimas pero las aguantó con firmeza.

—Necesito hablar contigo — dijo mirándolo — A solas — volteó a ver a Bulma.

La peliazul tomó su bolso e iba a salir hasta que Vegeta la jaló de la cintura.

—Bien Lázuli — Suspiró Vegeta — Lo que me tengas que decir, puedes decírmelo con ella acá — Miró a Bulma la cual estaba paralizada — Después de todo los dos somos pareja

Otro golpe más hacia la rubia, la cual frunció el ceño con lágrimas en sus ojos.
Le dolía mucho verlo así.

—Bien — asintió con un nudo en la garganta.

Todo le daba vueltas, no quería estar ahí.

Verlo a él con ella...

Era demasiado.

Lázuli salió a paso veloz del departamento soltando quejidos de dolor.

-Para que veas lo que sentí yo... - pensó Vegeta soltando a la peliazul la cual estaba en shock.

—¡Eh! — gruñó Bulma al verlo tranquilamente comiendo — ¿Ella era tu ex-novia no? — dijo quitándole el plato.

Vegeta quiso evadir la pregunta y se puso de pie para ir a ponerse una camisa.

—¡Escuchame! — llamó ella dolida — ¡Ella si es tu novia! ¡Es a ella a quien le hablas en sueños! ¿Por qué la trataste así? ¿Acaso no la extrañas? ¿Tienes idea de lo que le acabas de hacer? — gritó golpeándole la espalda.

La muchacha se sentía identificada con Lázuli, cuando la vió derrumbándose frente a Vegeta pudo ver su reflejo de ella cuando le pasó lo mismo con Yamcha.

Ouji la soprendió alejándola bruscamente de él.

—¿¡Y tú tienes idea de lo que ella me hizo a mí!? — gritó furioso — ¡Este no es asunto tuyo!

Bulma quedó paralizada de miedo por la reacción de su jefe.

Pero con mucho valor se atrevió a responderle:

—Si no es asunto mío, no digas que soy tu novia pedazo de animal

El muchacho solo la observó de reojo al ver que ella se iba de su departamento.

Tomó su celular y llamó a uno de sus detectives.

¿Señor Ouji? Dígame en qué soy bueno

Ayer alguien me dió de tomar un vino raro, provocó que esté inconsciente en cuestión de minutos, investiga quién fue le informó y luego pasó a darle el nombre del Bar.

-¿Por qué tuviste que regresar Lázuli? - pensó cerrando los ojos frustrado.


—¡Bulma! — chilló Milk al abrir la puerta de su apartamento — ¡Adivina que pasó anoche!

Al ver a su amiga tan feliz , el mal rato que pasó con Ouji se le fueron de la cabeza.

—¿Que pasó? — le devolvió la sonrisa.

—¡Gokú me pidió que seamos una pareja! — gritó emocionada — Bueno yo le dije y él me dijo que ya... ¡Pero fue grandioso!

La peliazul mientras iba escuchando a su amiga recogía un sobre que vió en el piso al entrar.

Lo abrió y su rostro de felicidad cambio a preocupación.

Milk al ver eso se acercó a su lado y su alegría se fué.

—¿Qué haremos Bulma? — susurró al ver las letras enormes de BANCO CENTRAL.

—No tengo dinero para pagar... Voy tres meses atrasada. Gracias por apoyarme Milk... Así la deuda sea solo mía, no me has abandonado

—Eso nunca — la abrazó fuertemente.

-¿Qué haré? ¿Pedir prestado dinero? - pensaba Bulma - ¿Mis padres? No, dije que no volvería jamás...

—¿Qué haré?

-Mi trabajo... ¡Vegeta! ¡Él me podrá prestar dinero! Y yo le pagare trabajando... ¡Excelente!

—Ya sé — miró a su amiga — Ya sé qué haré, no te preocupes Milk

Luego de explicarle todo a su amiga, y que emocionadas se pusieran a limpiar el apartamento, Bulma en su habitación pensaba qué hacerle al saco de Ouji.

—Adiós Bulma — gritó Milk desde afuera.

—Que te vaya bien con Gokú — rió desde su habitación.

—¡Gracias!

La peliazul sacó pinturas, plumones indelebles, pintura de tela, color rosado y muchas cosas más para su travesura.

—Me las pagarás por haberme utilizado de esa manera... ¡Pobre chica! ¡Se veía que te quería tanto! ¡Pero tú eres un estupido! — gritó manchando el saco.

Al día siguiente hizo su rutina del lunes.

Dos café, como antes lo hacía con su antiguo jefe, pensó que tal vez Vegeta querría uno.
En su bolso el hermoso saco de su superior esperaba estar en las manos de su dueño.

Al llegar ingresó a su oficina y lo vió sentado en su computadora.

—Buenos días

Él ni se inmutó al verla, a los minutos sonó su celular y contestó.

dijo ¡Te dije que no quiero otra cita! gruñó su jefe ¡Que no madre! se puso de pie ¡Ya te dije que no! ¡Me importa una mierda mi fortuna! colgó molesto.

La muchacha lo miró asustada.

¿Cómo le hablaba así a su madre?

—¿Qué me miras? - gruñó Ouji.

Bulma se mordió la lengua, primero debía decirle lo que necesitaba.

—Señor, le vengo a pedir un enorme favor - inició con respeto.

Vegeta no entendía nada el comportamiento de la peliazul.

—Necesito que me preste treinta mil soles - tartamudeó avergonzada por semejante pedido.

El muchacho casi estalla en risas, solo se limitó a mirarla con burla.

—Yo se lo pagaré con mi trabajo - aclaró Bulma.

Ouji analizó lo que ella le decía.

¡Tenía una idea!

—Bien - accedió sorprendiendo a la peliazul - Pero quiero algo a cambio

—Dígame - dijo emocionada.

—Finge ser mi novia

—¿¡Que!?


Continuará...