Aclaratoria: No me habia fijado que describo a Rangiku como el anime y no como el manga, disculpen si llegue a crearles confusión. En el manga es rubia pero no se porque cuando escribo me la imagino pelirroja (Si se, es culpa del anime jajaja). Otra cosa que quiero mencionar es que las personalidades tal vez tengan diferencia a las originales, aunque tratare que no sea algo muy notable.


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Capítulo 3

Habían pasado dos días donde Rangiku no permitió que se fuera de su casa, desde que se enteró que ella vivía sola en un departamento. Nell seguía sin entender porque ella era tan atenta, porque parecía importarle su vida, ni siquiera parecía afectarle algunos desplantes que le había hecho, ni que tampoco hablara de ella misma.

—¿A dónde vas? —preguntó al verla ya dispuesta a salir de la casa, Nell bufó y se giró a verla con expresión malhumorada.

—No puedo seguir utilizando tu ropa, quiero ir por mis cosas al menos

—Déjame acompañarte —Sin esperar respuesta salió volando en dirección a su habitación, supuso que por su bolso.

Soltó un suspiro, la chica no le molestaba, mejor dicho agradecía tenerla de compañía, hablaba hasta por los codos y eso la hacía distraer su mente, alejar sus pensamientos del caos de su vida. Esos dos días la habían hecho olvidar, Rangiku le recordaba a su antigua yo, a como era antes de que todo se fuera al infierno.

—Estoy lista, vamos —La chica tomó su brazo y la arrastró afuera.

Su departamento no quedaba lejos de allí, por lo que decidió caminar, Rangiku la siguió pero para su sorpresa no habló en todo el camino, parecía perdida en sus pensamientos. En ese momento no le gustó que estuviera callada, el silencio la hacía sentir de nuevo en el abismo.

Aquellas calles familiares no ayudaban, la hacían recordar lo que había perdido, tenía miedo de volver a ese lugar lleno de recuerdos pero debía hacerlo. Observó de reojo a Rangiku, no entendía porque la chica le había pedido que viviera con ella, era una desconocida pero no rechazó su oferta, era mejor que vivir ahogada y sola en aquel departamento. Al parecer la chica también quería compañía después de todo vivía sola en aquella inmensa casa, ella aprovecharía eso.

—Nell, ¿Te puedo hacer una pregunta? —Estaban muy cerca de llegar cuando Rangiku por fin dijo unas palabras.

—Ya la haces

—¿Siempre has estado sola? —Ella pareció ignorar su respuesta ácida.

—No

Volvió a quedarse en silencio, no quiso indagar más y Nell realmente lo agradeció. Pronto llegaron a unos edificios cercanos al centro de la ciudad, no era lujoso pero tampoco decadente, era de clase media. Subieron hasta el cuarto piso.

El departamento de Nell no era muy grande, tenía una sala conectada a una cocina, y un pasillo que daba a las habitaciones y baño, el lugar era agradable a pesar de ser pequeño, Rangiku se sorprendió al ver estuviera tan limpio y a la misma vez con un aura familiar, los colores eran crema dándole un brillo a la estancia, no cuadraba nada con la actitud ni la apariencia de Nell, se había esperado un lugar más impersonal o desordenado.

—Adelante, iré por mis cosas

Nell caminó hacia un pasillo donde habían tres puertas, la de fondo era el baño y las laterales eran habitaciones, entró a la de la derecha, apenas cerró la puerta volvió a suspirar, volver al departamento le afectaba desde que su hermana no estaba, era solitario y le golpeaba en la herida apenas cicatrizando.

Tomó aire y luego agarró un bolso, en el metió todo lo que le pareció importante, no llevaría mucho porque estaba segura que no duraría viviendo con Rangiku. En una de las mesas de noche encontró un porta-retrato con una foto, se veía a una rubia, morena y atractiva dando su típica sonrisa, que parecía todo menos eso, y a su lado abrazándola se encontraba una sonriente Nell.

Sin evitarlo sintió el nudo en su garganta, tomó la foto y la guardó entre sus cosas, luego se fijó en una cadenita de plata que se encontraba en la otra mesa, tenía un colgante en forma de espada, con un mango hermoso e incrustaciones aguamarina, sonrió colocándosela. Había pensado que la había perdido en el altercado del club, no recordaba si la llevaba, al parecer esa noche había salido tan apresurada que la dejó, casi nunca se desligaba de ella, sentía que era de la suerte, fue un regalo de su hermana, uno que significaba mucho para ella.

Cuando estuvo segura de no dejar nada importante, se despidió de su habitación por un tiempo, cerró la puerta luego de salir y se quedó viendo la puerta del frente, otra vez la punzada en su pecho le molestó pero determinada abrió la puerta.

La habitación olía a encierro, la cama estaba hecha como siempre y sus cosas en el mismo sitio, se acercó a un peluche sobre la cama, era un tiburón bebé, era lindo y siempre le había hecho reír que ella conservara aquel objeto, después de todo no era algo que iba con ella pero sabía que lo hacía por lo que simbolizaba.

Tomó el muñeco, se iría por un tiempo y a pesar de querer salir de ese departamento lleno de recuerdos, no quería olvidar todo, quería algo de ella. Una lágrima traicionera se deslizó por sus mejillas cuando se abrazó al peluche, aun no podía creer que no la vería mas, habían pasado ya seis meses pero el dolor seguía igual.

—Cuánta razón tenías, estoy perdida sin ti, soy un desastre sin ti —sollozó sin poder controlarse—. Debes estar maldiciéndome por como he estado llevando mi vida en los últimos meses —soltó una risa sin vida.

—¿Nell? —preguntó Rangiku desde la sala, ella tomó aire de nuevo tratando de volver a su máscara.

—Ya podemos irnos —dijo saliendo de la habitación sin mirarla por última vez, sabía que si lo hacía no iba a ser tan fuerte como para no llorar.

—¿Estás bien?

—Sí, vamos…Se nos va a hacer tarde y tengo hambre —Ella asintió, aunque Nell sabía que no le creyó.

Ambas salieron del departamento, se despidió del lugar antes de cerrar la puerta, al girar se encontró con la mirada de Rangiku, parecía estar tratando de descifrarla. Nell realmente quería abrirse a ella, contarle sobre toda su vida, se sentía en confianza con ella pero a la misma vez no quería encariñarse con nadie más, no quería volver a recibir el mismo dolor.

—¿Qué sucederá con este departamento?

—Es mío, por lo que puedo dejarlo el tiempo que quiera —La pelirroja se quedó unos momentos pensativa mientras bajaban del edificio.

—Nell, yo se que solo llevamos dos días conociéndonos, y quisiera que hubieran sido en otras condiciones, pero te doy mi palabra que yo realmente te quiero ayudar

—¿Por qué?

—¿Sabes? En el club aquella noche yo me sentía inútil, sola y completamente insignificante, bonito lugar para ponerme poética ¿no? Un baño de un club —soltó una risa tonta pero luego se concentró—. Allí vi a una chica en malas condiciones, peores que yo, cuando se cruzó tu mirada con la mía supe que estabas pasando un mal momento, tus ojos eran tristes y vacíos, pedían a gritos ayuda, parecías tan perdida. Yo quería preguntarte si te sucedía algo pero me pareció que era algo loco, cuando tomé el valor tú salías tambaleante del baño, te seguí, por eso me di cuenta que sucedía…

—Rangiku…

—No espero que confíes en mí ciegamente y que me cuentes tu vida, solo quiero que sepas que tienes alguien en que apoyarte, quiero que seamos amigas, ¿Crees que podría ser?

—Todos los que están cerca mío al final siempre se terminarán yendo, duele, no quiero pasar eso de nuevo, tú también me dejaras en algún momento —Nell se sorprendió al decir todo eso, parecía que su boca había tenido un momento de sinceridad.

—Prometo que no lo haré, así sea difícil te ayudaré —Nell soltó una risa sin vida que le heló un poco la sangre a la pelirroja.

—No lo prometas, todos lo hacen y no lo cumplen

—Nell déjame acercarme, te demostrare que no es así

Suspiró y al final solo se encogió de hombros, si lo quería intentar que lo hiciera pero ella no iba a encariñarse ni volverse dependiente, no lo haría.

—Ven, vamos a comer aquí, yo invitó —Rangiku dijo emocionada.

Nell solo la siguió, tal vez esta era una nueva oportunidad para que ella fuera de nuevo la misma, la chica sonriente y loca que había sido, la escandalosa y cariñosa, pero le daba miedo al mismo tiempo dejarse llevar. Rangiku parecía una persona leal, pero no podía poner las manos al fuego por esa afirmación, no la conocía lo suficiente pero podía permitirse dejar aquel negativismo que la rodeaba, que cuando se viera en el espejo se volviera a reconocer y no fuera solo un cascaron vacio.

*.*.*

Nelliel se sentía incómoda en ese momento, Rangiku había tardado demasiado en no preguntarle sobre su vida, no entendía como la chica era tan confiada, aun así no se sentía preparada para exteriorizar su vida, ni siquiera asimilaba lo que había pasado la semana atras, aun en las noches tenía pesadillas de aquel hombre tocándola y si no eran ese tipo de imágenes, sus sueños se volvían recuerdos muy vividos de momentos de su vida que ya no volverán, de las dos maneras amanecía llorando y sin haber descansado lo suficiente.

—Nell, no es una pregunta difícil, por favor inténtalo

Ella entendía que estaba siendo una persona muy difícil, Rangiku había probado ser una persona sincera y realmente querer ayudarla, en ese momento solo le preguntaba a qué se dedicaba y ya se ponía de esa manera, suspiró, tal vez si estaba muy encerrada en sí misma.

—Está bien, estudiaba arquitectura en la universidad local, hace unos meses lo deje. Tenía un trabajo en una cafetería pero me despidieron hace un mes —Su tono fue indiferente.

—¿Te gustaba lo que estudiabas?

—Sí, era mi sueño estar ahí

—¿Por qué lo dejaste?

—Circunstancias de la vida—evadió responder y la pelirroja no quiso insistir pero se veía desanimada, aquella expresión la hacía sentir como una persona cruel—. ¿Y tú? Pareces ser una vaga, llevas una semana aquí conmigo encerrada —Rangiku soltó una carcajada, ni se lo tomó como insulto, lo que alivió a Nell porque sintió que había sido muy directa, de alguna manera empezaba a sentirse cómoda.

—Se podría decir que lo soy, por ahora solo estudio así que como estamos de vacaciones soy actualmente una vaga —sonrió la chica, Nell asintió, había olvidado la temporada en la que estaban—. Es curioso yo también estudio en la misma universidad pero no recuerdo haberte visto, tal vez no tenías tintado el cabello y por eso no te recuerdo

—Lo tengo azul desde los dieciséis, no es por eso, la universidad es muy grande ¿En qué facultad estas?

—En la Humanística, estudio relaciones públicas —Nell no pudo evitar soltar una carcajada, aquellas facultades estaba completamente alejadas.

—¿Cómo esperabas que me conocieras? Ni que conocieras a toda la universidad

—En eso tienes toda la razón, conozco a casi toda la universidad pero a ti no —Rangiku soltó una carcajada al ver que Nell la veía sorprendida—. Recuerda Relaciones Públicas —dijo sacudiendo el cabello como un gesto arrogante, luego soltó otra risa por el bufido de Nell

—Okey, me lo merecía por burlarme

—Te ves bien sonriendo Nell, a veces muestras una personalidad algo chispeante y alejado de aquella fachada estoica, deberías ser así con más frecuencias

—Okey, estas pasando el límite

—Lo siento

Permanecieron en silencio, Rangiku estaba preocupada de que hubiera arruinado el momento, pero se sorprendió al escuchar de nuevo a Nell, esta vez con un tono muy suave y hasta se podría decir que anhelante.

—Antes era así como tu

—¿Y qué pasó? —Se arriesgo a preguntar.

—Me rompieron. —Aquella respuesta no era lo que esperaba, esperaba que evadiera o que le gritara que no era su problema, mas no que dijera aquella frase con tanta frialdad.

—Nell…

—No quiero seguir hablando de eso, ¿No podemos hacer algo interesante? Empiezo aburrirme —Cambio de tema, Rangiku la dejó para no arruinar las confianza que estaba empezando a crear.

—¿Qué propones?

—Ir a un club —La respuesta le sorprendió, pensó que era muy pronto para volver a uno.

—¿En serio?

—No, no tengo ánimo realmente de volver a ir a club, por lo menos por un tiempo —soltó un suspiro y se recostó en el sofá donde ambas se encontraban.

—Entiendo…¿Y qué te parece una fiesta? Un amigo hará una esta noche, no somos muchos pero podrás despejar tu mente

—Sí, está bien, creo que lo necesito

—¡Perfecto!

Nell se estaba arrepintiendo de haber aceptado la propuesta, no podía creer lo mala que era Rangiku bebiendo, ahora se encontraba con ella en un baño mientras la pelirroja dejaba la bilis en el inodoro. Escuchó otra arcada de Rangiku, nunca había hecho esto por alguien, recogió su cabello mientras acariciaba su espalda.

—Debí haber aceptado ese trago —dijo en voz alta, desde que llegó la habían invitado a tomar pero ella los rechazaba, hasta eso había arruinado aquella noche en el club, ya no quería beber alcohol a pesar que anhelaba el alivio que le producía.

—Soy realmente patética —El comentario de Rangiku sorprendió a Nell, la chica limpiaba su boca mientras trataba de ponerse de pie.

No parecía para nada bebida como pensó cuando la encontró en el pasillo completamente extraña, mejor dicho, parecía completamente sobria pero no podía asegurarlo, sus ojos llorosos y la frase que había soltado minutos atrás tan llena de dolor no era algo común en ella.

—¿Estás bien? —preguntó confundida.

—Lo siento por esto, Nell —Fue lo único que dijo mientras se lavaba las manos y el rostro.

Supo en ese momento que ella no estaba ebria pero parecía tener algo que la estaba lastimando, se preguntó qué había pasado para encontrarla así, solo se habían separado por media hora cuando un amigo de Rangiku pidió bailar con ella. Por su mente pasó lo peor, volvió a sentir las manos de aquel hombre sobre su cuerpo pero desechó aquel sentimiento, no era el momento de tener una crisis.

—¿Sucedió algo? —Ahora se sentía preocupada, no quería que nadie viviera lo que ella había vivido.

—No, solo una estupidez mía…tranquila no estoy ebria, tal vez lo que ligue me cayó mal en el estómago, ya estoy bien —Le sonrió aunque sus ojos aún se veían tristes.

Dos golpes en la puerta se escucharon, Rangiku se acercó a abrirla encontrándose con un chico alto de cabellos claros y asombrosos ojos azules, Nell lo reconoció. Era el amigo con el que había bailado y dueño de aquella casa, su nombre era Gin Ichimaru.

—¿Estás bien, Ran? —Su voz destilaba preocupación.

—N-no, creo que e-estoy algo —hizo un gesto con los dedos uniendo el pulgar y el índice para indicar un poquito, sus palabras salieron con dificultad. Nell se sorprendió, ella estaba actuando, escuchó la risa del chico.

—Ran eres un caso, ¿por qué será que no me sorprende? Ven, las llevaré a casa —tomó a la chica de manera delicada por el brazo, Nell pudo notar el aprecio del chico para su amiga, porque si, ya la consideraba su amiga aunque no quería admitirlo.

Ella seguía impresionada por su actuación, realmente parecía una persona bajos los efectos del alcohol, notaba como el chico la protegía de no golpearse mientras cruzaban la pista de baile. A pesar de Rangiku decir que era una fiesta pequeña, había demasiadas personas en ese departamento.

Fue la última en salir de los tres, cerró la puerta detrás de ella, el sonido de la música fue amortiguado por lo que sintió un alivio en sus oídos, esa fiesta no le había ayudado en nada. Notó que Rangiku le dirigió una mirada de ayuda para luego volver a su actuación, al parecer no quería que él las acompañara.

—Puedo llevarla a casa, no tienes que venir

—Ella es mi mejor amiga, no puedo dejarla ir sola… —Él pareció cortarse al notar que se había escuchado como si ella no fuera nadie. Nell sonrió internamente, tal vez podía utilizar la culpa para que las dejara ir solas.

—Con una desconocida, apenas llevo dos semanas conociéndola, entiendo tu punto —hizo que el comentario sonara dolido.

—No quise decirlo de esa manera, lo siento— Nell pensó que estaba logrando su cometido pero el chico volvió a hablar—. Pareces sincera, solo déjame acompañarla a las dos, no puedo dejar que vayan sola con ella en un taxi, no mientras ella está en ese estado, a veces es medio loca —dijo sonriendo al final.

Sabía que Rangiku la iba a matar pero la expresión del chico tan sincera y preocupada le hizo asentir, los tres esperaron que el elevador llegara. Cuando las puertas se abrieron, Nell se sorprendió al ver a aquel hombre dentro del elevador, no esperaba volver a verlo y a pesar de estar agradecida, no quería volver a verlo, le hacía recordar aquella noche. Dio un paso atrás sin poder evitarlo cuando sus ojos se encontraron y él pareció reconocerla, se sintió desnuda ante sus ojos azules y su mirada gatuna.


¡Gracias por leer!

Este capítulo es un poco mas largo, los proximos seran asi. Aviso que tal vez tarde en actualizar, la semana que viene estoy algo full con los parciales, asi que por favor, téngame un poco de paciencia. Prometo tratar de no tardar tanto.

Gracias por sus comentarios Aly36 y Ankapoar