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Capítulo 5
Aceptar ir a la piscina con Rangiku fue una gran idea, eso pensaba Nell mientras tomaba el sol en una de las sillas playeras alrededor de la piscina. Le hacía falta ese tipo de distracción. Cerró los ojos mientras dejaba que el sol la bronceara un poco, escuchaba a lo lejos la risa de Rangiku y sus amigas. Orihime Inoue era una de ellas, era tan distinta a Rangiku que le extrañaba que fuera su amiga, era tímida y muy dulce, parecía una persona de otra época, no había rastro de malicia en su mirada mejor dicho era ingenua. La otra también era distinta, Rukia Kuchiki, quien por lo escuchado era novia del chico pelirrojo que le presentó en la fiesta, la chica a primera vista parecía una persona dulce y centrada pero mientras pasaban los minutos descubrió que era alguien algo alocada y llena de humor.
Nell abrió los ojos al escuchar gritos, en la piscina Gin tenía sobre sus hombros a Rangiku mientras luchaba con Ichigo quien tenía sobre él a Rukia. Mientras los demás apoyaban a su pareja favorita, el grupo era grande pero muy agradable. Había conocido en la fiesta a varios como el reservado pelinegro de lentes cercano Orihime, Uryu Ishida, y a al alocado, Renji Abarai.
Según Rangiku aun faltaban personas por llegar, pero a ella ya le parecía mucho la cantidad de personas, aun no se sentía cómoda rodeada de personas. Pero no iba a negar que se sintiera genial verse como una joven normal disfrutando un día con sus amigos.
—Nelliel, tiempo sin verte —Junto a ella se sentó un pelinegro, ella lo reconoció y bufó, no podía creer que volviera a ver a ese chico y exactamente cuándo lo estaba pasando bien, tampoco podía creer lo descarado que era aquel hombre al aparecer frente a ella.
—Nnoitra —logró decir con indiferencia, aunque sabía que su rostro la delataba.
—Veo que aun no olvidas mi pequeño error —Al escucharlo sintió que el enojo la invadía.
—¿Pequeño? —Al ver la sonrisa del imbécil supo que estaba consiguiendo lo que quería por lo que trató de serenarse—.No importa eso es pasado, ¿Qué haces aquí y que quieres?
—Realmente nada, ¿No quieres pasar un rato divertido conmigo? —Su sonrisa maliciosa solo le provocaba deseos de golpearla, no entendía como se había dejado engañar tanto por él.
—Ni loca, querido
—Wow que cambio, ya creo que esos rumores que estaban rondando son verdad, ni pensar que antes solo tenía que decirte algunas cosas bonitas y caías —se burló sin muestra de algún arrepentimiento, se podía decir que se regocijaba en lo que decía.
—Eres un cínico, pero como tú mismo dices fue en el pasado, además solo me has dicho cosas estúpidas ¿Has perdido el toque?— Nell no quería demostrar cuanto le afectaba sus palabras pero estaba a punto de dejarse llevar, la carcajada que soltó Nnoitra la estaba empujando cada vez más.
—Ya veo que ahora solo eres una zorra que se acuesta con todo los que consiga por el medio ¿no? los rumores están corriendo y cuéntame, ¿A quién tienes en tu mira ahora? —Observó el lugar interesado y eso terminó de romper en autocontrol de Nell.
—Mira maldito, que te quede bien claro que tu no me llamas así, por muy zorra que sea según tu, no vas a conseguir nada conmigo. Tú te lo perdiste cuando tuviste la oportunidad ahora no me vengas con falso moralismo que tu eres peor, un gigoló de quinta. Ahora lárgate
—Pero mucho que te encante, por algo me diste lo valioso para ti, —su sonrisa no se borraba, volvió a mirarla a los ojos—, ya no tienes a tu querida hermana para que te defienda ni a nadie por lo que escuche decir, estás sola y perdida, ¿realmente no quieres pasar un rato agradable conmigo? Podría hacerte olvidar todo
—No estoy tan desesperada —trató de serenarse de nuevo, no podía caer en su juego, aun no entendía que quería lograr el chico de ella, ¿Destruirla más? Eso ya era imposible ¿O realmente esperaba que fuera con él? Si era así, se iba a secar en esa silla.
—Pues yo escuche algo distinto, al parecer permitiste que más de uno de pusiera la manos encima, a cualquiera que solo te brindaba algunas copas, a cualquiera que te invitaba a su casa y sin olvidar aquel incidente que sucedió semanas atrás, provocaste a quien no debía y luego te arrepentiste —aquello le afectó, acababa de tocarle la herida sin cicatrizar.
—¡¿Que sabes tú maldito?! —soltó sin evitarlo mientras se reincorporaba y veía de mala manera al chico.
—¿Que sucede aquí? —la voz de Grimmjow los sorprendió a ambos, ninguno había notado que alguien se acercaba.
—Oh entonces este es el siguiente, nada más ni nada menos de Grimmjow Jaegerjaquez , —dijo Nnoitra levantándose y retándolo con la mirada, era un poco más alto pero Grimmjow le ganaba en musculatura—, que bajo caíste Nell —añadió negando con la cabeza.
—Nnoitra mejor vete con tu lengua venenosa a otra parte antes que repita lo de hace unas noche en el bar, realmente mi paciencia no está en su mejor día —La mirada felina del chico era intimidante, aunque el pelinegro parecía tener nervios de acero.
—Está bien, yo me voy y te dejo con la zorrita —le guiñó un ojo a Nell y ella no pudo evitar levantarse para darle una patada en las bolas.
—Es que yo lo mato —Grimmjow la detuvo cuando estuvo dispuesta a ir detrás de él.
—Tú te quedas aquí, ya yo le romperé la boca cuando vuelva a armar escándalos en el bar, que probablemente sea esta misma noche
—Suéltame, por favor —pidió Nell cuando su ira se calmó, se sintió humillada de que él viera esa escena.
—Veo que realmente eres muy mala para elegir a los hombres con los que sales
—Y veo que tú también eres letal con los comentarios
—Es un don —una sonrisa de burla se posó en su rostro, eso suavizó la expresión de Nell, a pesar de ser pesados sus comentarios tenía sentido de humor.
En ese momento se acercaron Gin y Rangiku, al parecer ninguno se había dado cuenta del altercado de unos minutos atrás, Nell lo agradeció, ya era humillante que Grimmjow lo hubiera presenciado.
—Viniste, que sorpresa ¿y qué pasó con Ulquiorra? —comentó Gin cuando saludó a su compañero.
—El imbécil odia al mundo, sabes que es difícil convencerlo de socializar —bufó mientras se dejaba caer en la silla donde antes había estado Nnoitra.
—Nell no te has metido, ven —Rangiku se acercó a Nell ignorando olímpicamente a Grimmjow, la chica parecía aún molesta por el comentario que soltó en la universidad.
—Necesito algo de sol, dentro de un rato voy —Realmente ella estaba más cómoda ahí, no querría ser rodeada por todos, apreciaba la preocupación de su amiga pero realmente no estaba en su mejor momento luego de que Nnoitra le arruinara el ánimo.
—Ella realmente no sabe mucho de ti —comentó Grimmjow cuando vio a Gin y Rangiku alejarse.
—Tu tampoco
—Se que eres una chica que frecuentaba mucho el club donde trabajo, te había visto en la universidad de Karakura y que eres mala eligiendo con los hombres que sales —comentó sin verla, Nell bufó.
—¿Eres un acosador?
—Si algo me interesa lo investigo —él se encogió de hombros, Nell no supo como tomarse ese comentario.
—Dime que no fue solamente porque un maldito intento violarme
—En parte
—¿Debería sentirme alagada?
—No, no es con esa intención que lo dije
—Que bueno porque no lo sentí así
*.*.*
—Te vi hablando un montón con Grimmjow —fue lo primero que le dijo Rangiku apenas llegaron a la casa.
—Es divertido —Nell no le dio mucha importancia.
—Me huele amor
—A mí que te van a dejar sin cabello si sigues manoseando a Gin
—¡Yo no manoseo a nadie! —se quejó Rangiku, Nell solo negó riéndose.
—¿Sabes? Aun no entiendo como esa chica sigue siendo novia de Gin —comentó con sinceridad.
—¿Por qué lo dices?
—Por nada Ran, mejor vamos a comer, me muero de hambre —se internó en la cocina, no sabía si Rangiku se hacía la tonta o realmente no veía el interés que mostraba Gin hacia ella.
*.*.*
Nell se encontraba en su habitación sin poder dormir, no le dejaba de dar vuelta a las palabras de Nnoitra, a pesar de tratar de que no le hicieran daño ni demostrar nada, ahora que estaba sola, venían a ella con fuerza. Realmente su vida se había vuelto un desastre, la muerte de su hermana fue el golpe final para tumbarla a aquel abismo, ahora estaba aferrándose a las paredes para poder volver a salir pero las rocas donde se apoyaba se estaban desmoronando.
No quería que Rangiku supiera mucho de su vida, ahora no era por miedo a confiar sino por miedo a que la dejara cuando supiera. Después de todo no era una santa, había dormido con muchos, había sido una persona mala, había roto relaciones sin importarle a la persona afectada. Ahora había recibido un golpe a la realidad y se lamentaba mil veces de haberse convertido en lo que era, ni su hermana podría reconocerle. Quería ser de nuevo aquella chica risueña y dulce de antes.
Estaba frustrada, cuando creía que estaba adaptándose, su pasado volvía por ella, Nnoitra era la etapa de su vida que menos quería recordar. Soltó un suspiro, debía dejar ir todo y concentrarse en dormir, tendría trabajo temprano y lo menos que quería era quedarse dormida.
*.*.*
Estaba próximas los días a inicio de clase y Nell estaba cada vez más nerviosa, sabía de sobra que los rumores se esparcirían apenas ella pusiera un pie en su primera clase, a pesar de ser una universidad grande los rumores corrían con rapidez, ella sabía que más de la mitad la odiaría y la otra parte la llamarían zorra. Mientras ella estuvo en esos meses de exceso nunca se pensó en las consecuencias y ahora se le estaban viniendo encima, tal vez era mala idea de regresar.
—Muy tarde para pensarlo Nell —se dijo a sí misma.
Limpiaba las mesas de aquella cafetería, estaban por cerrar y realmente esperaba que pasara con rapidez los minutos que faltaban, estaba exhausta. Era fin de semana por lo que había una gran afluencia de clientes, Rangiku había tomado el turno de la mañana y a ella le tocaba el de la tarde.
Observó el ventanal de la cafetería, estaba ya empezando a oscurecerse el cielo, las campanillas que anunciaba otro cliente sonaron, ella suspiró. Pensaba que ya había terminado, juraba que si era de nuevo un chico de secundaria tratando de ligar renunciaría. Pero al girar con una sonrisa se consiguió a dos personas, una de ellas era el dichoso guardia de seguridad.
—No esperaba verte tan pronto — fue lo primero que le dijo apenas ella se acercó.
—Y yo esperaba no verte mas, ya ves no podemos tener lo que deseamos —sonrió ante su ingeniosa respuesta, él solo dio media sonrisa.
—Una pequeña fiera
—Maldito —entrecerró los ojos, no le gustaba que le dijera así.
—Quiero un Espresso —Nell desvió la vista de Grimmjow a l chico a su lado, era pelinegro y tenía unos impresionantes ojos verdes, aunque su expresión neutra le hizo saber que era una persona completamente distinta al guardia.
—Yo igual, fiera
—Recuerda que yo soy la que prepara tu café y podría accidentalmente ponerle algo de más —sonrió mientras volvía a la cocina, pudo escuchar la voz del chico que lo acompañaba.
—¿Quien es ella?
—Una chica algo interesante
—La he visto antes
Nell suspiró y se alejó antes de escuchar mas, también había reconocido a ese chico, hace unos años cuando ambos eran adolescentes, no recordaba su nombre pero nunca podría olvidar su apariencia, siempre había sido tenebroso pero de una forma su mirada misteriosa la atraía a saber que pensamientos tenía.
Cuando regresó Grimmjow parecía estar discutiendo con el pelinegro, el último parecía no afectarle nada de lo que decía, indiferente y carente de alguna expresión en el rostro, solo lo veía.
—Maldito —bufó Grimmjow al rendirse—. Aun no entiendo cómo diablos soy amigo tuyo
—No tienes más, nadie aguanta tu temperamento —El comentario fue tan directo pero pareció no afectar a el otro, más bien le causo gracia, él giró el rostro y se fijó en Nell.
—¿También te gusta espiar? ¿Debería anotarlo a la lista de cualidades?
—Ja, muy gracioso. Esperaba que terminaran su discusión, aquí está su pedido —dejó en la mesa las dos tazas de café y se dispuso a regresar, necesitaba terminar de limpiar para poder cerrar el lugar, quería regresar a su confortable cama, aunque tenía la sensación de que Rangiku no la dejaría llegar rápido a ese lugar.
—Tiene carácter —escuchó decir el pelinegro.
*.*.*
—¡Por fin! —exclamó Nell apenas salió de la cafetería, estaba cansada, el día había sido demasiado ajetreado, empezó a caminar por las calles, le hacía bien caminar hasta la casa de Rangiku, no vivía tan lejos y ese recorrido la tranquilizaba
Caminó distraída, no tenía un pensamiento como tal, solo disfrutaba de la brisa fría y de la noche, se sentía tranquila. No necesitaba un lugar con música ensordecerá y luces de neón para dejar de pensar, ni un vaso de alcohol para olvidar. Sentía que estaba volviendo a ser ella poco a poco, no quería olvidar su pasado pero tampoco quería vivir en el.
—Harribel, creo que estoy consiguiendo mi camino —soltó el comentario al aire, había descubierto que le hacía bien hablar como si su hermana la fuera escuchar, la hacía sentir acompañada.
—¡¿Nelliel?! —Ella se giró, no reconoció al chico que la llamaba. Era castaño, joven y atractivo.
—¿Si?
—No me recuerdas, eso hirió mi orgullo —tocó su pecho fingiendo un dolor, ella rodó los ojos.
—No sé quién eres
—Hace un mes salimos a divertimos, querida —su rostro se torno más serio, le guiñó un ojo. Ella lo recordó, era el chico más egocéntrico con el que salió, luego de aquella noche prometió evitar a los de su tipo.
—Ah sí, que gusto verte —se giró dispuesta a irse.
—Espera, no quieres pasar un rato divertido conmigo, unos amigos me esperan en el club, podemos beber un rato —sonrió, Nell imaginó que muchos caían pero esa mirada, pero ella ya sabía leer a las personas.
—No, gracias —intentó irse pero el volvió a detenerla, esta vez tomándola del brazo.
—Oh vamos, sé que no eres para nada aguafiestas, ven a divertirte
—No quiero —dijo con más fuerza soltándose, endureció su expresión.
—Tú te lo pierdes, por cierto si solo quieres dinero me puedes decir, por mi no había problema
—Maldito, ¿quién crees que soy? —se giró ofendida.
—Tampoco creo que seas una santa, mi amor —dijo con una sonrisa cínica.
—Imbécil —fue lo único que dijo para luego alejarse enojada.
Al llegar a la casa de Rangiku no podía controlar sus emociones, se sentía de nuevo ahogada, ¿Es que no podía tener cinco minutos sintiéndose bien consigo misma?. La puerta se abrió sorprendiéndola, Rangiku estaba de pie en la puerta, parecía dispuesta a salir y se detuvo al verla.
—Nell que bueno que llegaste, ya iba por ti, es muy tarde ¿Qué te sucede? —preguntó al ver su expresión.
Ella no tuvo tiempo de disimular y no tenía la fuerza, sintió como Rangiku la llevaba a dentro, la sentó en un sofá y fue corriendo a la cocina, regresó con un vaso de agua.
—¿Sucedió algo? ¿Te hicieron algo?
—Solo…soy un desastre
—¿Qué sucede? Tú no eres ningún desastre
—Ran, tú no sabes casi nada de mí, ni de mi vida…Creo que necesito desahogarme, te lo contaré todo, pero por favor no me juzgues…
¡Gracias por leer!
Gracias por sus comentarios, Ankapoar, Any-chan15 y Aly36, disculpen la tardanza
¡Hasta la proxima!
