Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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Capítulo 10: Reglas

—¿Cómo lo conociste? — preguntó la mujer mayor apenas tomaron asiento en los sillones.

La muchacha tragó saliva y suspiró.

—En realidad lo conocí por internet, pero personalmente fué cuando vino al restaurante

—¿¡Internet!? — gritó sorprendida.

—Sí señora

—Mamá — trató de calmar Ouji.

—¡Cállate!

Y como un niño pequeño asintió, sorprendiendo así a Bulma.

—¿En qué trabaja tu padre?

-¡Mierda! - pensó paralizada - ¿Qué digo? -

—Mi padre... — susurró.

—Te lo acabo de preguntar — habló con desdén.

—Él se dedica a... — tartamudeó — Humm... ¡Comestibles...! — dijo nerviosa.

—¿La alimentación? Ah ya entiendo a qué te refieres, tiene su propia empresa. Yo sé mucho de ese tema — sonrió — Dime qué cargo tiene, de seguro y lo conozco

—Él es molinero — respondió de inmediato.

—¿¡Molinero!? — gritó — ¡Bien hecho, — miró a su hijo — la hija de un molinero! — habló con desprecio.

—Eso quiere decir que de familia ya viene la autosuperacion, ella no se rinde ante cualquier cosa — comentó Vegeta.

—Bien, — suspiró la señora Ouji — dime...

—Bulma — interrumpió la peliazul.

—Dime Bulma, ¿Tú amas a mi hijo?

—Mire — suspiró — Yo cuando preparo un pastel lo hago con todo el amor del mundo, y siempre una persona especial tiene que probarlo. Para mí, Vegeta es esa persona especial, que siempre estará conmigo probando mis pasteles... Quiero preparar el mejor postre del mundo y que Vegeta sea el primero en comerlo, los dos juntos, así de grande es mi amor por él — dijo, y finalizó al recostarse en el hombro de Ouji.

El muchacho se sonrojó a más no poder, sentía que su rostro ardía.
Le había pedido que lo haga lo más creíble posible, pero eso, eso era mucho.

La mujer mayor se quedó muda.
Lo que había hecho la peliazul era muy ridículo a su parecer.

Luego de unos minutos de puras preguntas directas de la señora Ouji, por fin Vegeta y Bulma quedaron libres y fueron con la sobrina del muchacho, la cual los observaba de lejos.

—¡Elizabeth! — rió el peli negro al tener a su sobrina en sus brazos — ¿Cómo has estado? — sonrió rozando su nariz con la pequeña en forma de cariño — ¡Estas muy hermosa, creciste demasiado!

-¿Pero qué demonios? - pensó paralizada la muchacha al ver a su jefe comportarse de esa manera - ¿Quién es ella?

—Hola — saludó acercándose.

Ouji la miró amenazante y sujetó con más fuerza a la pequeña.

—Ah eres tú — gruñó y bajó a la niña.

—No, que va, soy un ladrón

Su superior frunció el ceño como respuesta.

—Hola — saludó de nuevo la peliazul — ¿Cuál es tu nombre? — miró a la niña.

La pequeña sólo le sonrió a lo que la muchacha se sintió incómoda por no recibir una respuesta.

—¿Acaso no hablas? — dijo con ironía.

—No la molestes — amenazó Vegeta.

—¡Ay, pero yo solo...!

—¡Cierra la boca! — se retiró del salón y dejó a las dos mujeres solas.

—Él sí que es muy gruñón — se quejó.

...

Ya de noche:

—¡Uf! ¡No sabes lo feliz que estoy de ya no estar en tu casa! — exclamó Bulma contenta.

—Hmph

—Tengo hambre, invitarme a comer

Ouji frenó en seco y la miró incrédulo.

—¿Qué? — gruñó la muchacha — Me lo merezco

—No te aproveches de la situación

La peliazul soltó una risa burlona.

—¡Cierra la boca! — imitó la voz de la señora Ouji, para luego estallar en risas.

Vegeta no sabía qué hacer, nunca había sentido tal vergüenza frente a alguien.

—Llévame a comer — insistió.

—No jodas

—Ya pues

Lo que obtuvo de respuesta fué el silencio del muchacho.

—Llévame a mi casa — dijo frustrada.

—Espera

La peliazul lo miró y pudo ver cómo su superior estaba atento al retrovisor del auto.

—Nos siguen

—¿Eso es malo? — cuestionó Bulma.

—¿A dónde quieres ir a comer? — volteó a verla y le sonrió.

-¿Qué demonios? - pensó ella.

—A donde tú quieras

Llegaron al restaurante, la muchacha no entendiera el compartimiento de Vegeta, gracias a los asientos juntos, el peli negro pudo jalar a Bulma con su brazo apegandola a él.

—Hay un espía de mi madre que nos está siguiendo

—¿Eh? — susurró — ¿Quién es?

—Está atrás de nosotros, mi madre quiere ver si en verdad somos una pareja

—¿Tú crees que no fuí lo bastante convincente?

—La verdad sonaste ridícula

Bulma intentó soltarse del abrazo de Ouji.

—¡No te muevas! — gruñó conteniendo las ganas de gritarle — Tenemos que hacer las reglas de nuestro plan

—Bien

—Regla número uno: Bulma y Vegeta serán cariñosos en público pero en realidad ellos solo lo hacen para aparentar ser novios

—¿Sabes que suena ridículo?

—Tú sigues — se quejó.

—Regla número dos: Vegeta deberá respetar a Bulma y no tratarla como un estúpido objeto

—¿¡Cuándo hice eso!?

—¡Desde que te conocí! — masculló.

—Regla número tres: Bulma dejará de cuestionar las decisiones de Vegeta

—¿Es decir que no puedo opinar? — gruñó.

—No, ya existe esa regla

—Bien — sonrió con diversión — Regla número cuatro: Vegeta no podrá levantarle la voz a Bulma NUNCA

—Regla número cinco: Bulma no podrá salir con ningún hombre a menos que sea Vegeta

La muchacha se sonrojó de inmediato.

—¿Y eso por qué?

—Supuestamente eres mi novia, y si te ven saliendo con otro... No sería conveniente para mí

—Regla número seis: Vegeta no podrá salir con otras mujeres a menos que sea Bulma

—Tú no puedes hacer eso — se burló — ¿Recuerdas quién te prestó el dinero?

—¿Recuerdas quién finge ser tu novia? Sin mí no recibirías tu herencia

—Bien — accedió de mala gana — Regla número siete: Aquel que se enamore, estaría violando todas las reglas antes mencionadas

—¿Enamorarse?

—Esa regla va más para tí que para mí

—¿Es enserio? ¿Qué te crees? ¿El hombre más guapo del mundo?

—Sí tú quisiste un beso mío, no dudo que quieras algo más

—Jódete

—Cualquiera que rompa estás reglas deberá aceptar las consecuencias. Si en caso yo rompiera una, Bulma Briefs quedaría libre de deudas. Y si Bulma rompe una regla, deberá pagar el dinero prestado inmediatamente

—Trato hecho

Ambos se miraron a los ojos jurando internamente no romper ninguna de las reglas acordadas, pero muy en el fondo sabían que sería difícil de cumplir.


Continuará...