Codename: Kids Next Door es una serie animada creada por Tom Warburton para la cadena Cartoon Network, yo solo soy fan de la serie sin derecho de autoría sobre los personajes, su historia ni su universo, escribir fanfiction es una entretención sin fines de lucro.
Reto a completar: 31 capítulos de 500 palabras exactas cada uno, cien por cada miembro humano del sector V.
Número tres llevó a su habitación de la casa del árbol unos quinientos metros de tela roja, cincuenta hilos rojos, cincuenta kilos de algodón y cincuenta bolas de lana rojas y blancas.
Era el día tres de diciembre, las diez de la mañana y quería ir entrando en sintonía con la paz, el amor y la felicidad que mostraban las calles de la ciudad.
Dejó todas las cosas en el suelo de su cuarto y miró todo a su alrededor: Sus peluches, su cama, sus almohadas, las paredes, el suelo y el techo. Sonrió y tomó el primer rollo gigante de tela roja.
Se puso a trazar con tiza blanca líneas y más líneas, luego cortaba las líneas sacando trozos y trozos de distintas formas y tamaños, después enhebraba hilo rojo en una aguja y se ponía a cocer y cocer los trozos entre sí, terminado eso tomaba el algodón y lo cocía a la tela como podía, con eso hecho tomaba las lanas y se comenzaba a tejer y tejer.
Casi siendo las diez de la noche ella iba a completar doce horas continuas de trabajo apenas tomándose unos minutos para comer su cereal de los simios arcoíris sin leche.
Terminó con todo lo que estaba haciendo y miró sus manos cansadas, fue a abrir el grifo del agua para mojarlas y que se relejaran, a los tres minutos cerró el grifo, se estiró, tronó los dedos de cada mano y vio todo lo que había hecho.
—Vamos a seguir— Se dijo y se acercó a la montaña de tela.
Se puso a vestir uno a uno sus peluches de simios arcoíris con la ropa que había hecho, les ponía las camisas y los gorros a cada uno sin importar el tamaño, les llamaba por su nombre mientras los vestía y les decía lo lindos que eran vestidos de santa, luego les ponía la barba falda de lana blanca para que su parecido fue más, al terminar les ponía en una manita el saco de lana roja y los acomodaba.
Puso sobre sus sabanas la gran cobija de lana roja de bordes blancos que se hizo, le puso el gorro gigante al peluche enorme que vigilaba sus sueños y finalmente se lanzó a su cama disfrutando del descanso.
A los pocos minutos se sentó viendo todo lo que le había sobrado y una idea pasó por su cabeza creativa.
Tejió, dibujó, cortó, rellenó y coció.
Al final logró hacer un muñeco tamaño real de número uno en traje de Santa Claus, dándole un abrazo salió de su cuarto y se acercó al del quien fue su líder por mucho tiempo, abrió lentamente la puerta entrando al lugar que estaba oscuro por ser de noche, se acercó a la cama algo desordenada y puso al muñeco encima, lo arropó y le dio un beso de despedida en la mejilla.
Volvió feliz a su habitación y se acomodó en su suave cama para dormir, el cuarto de uno no estaría solo.
