Codename: Kids Next Door es una serie animada creada por Tom Warburton para la cadena Cartoon Network, yo solo soy fan de la serie sin derecho de autoría sobre los personajes, su historia ni su universo, escribir fanfiction es una entretención sin fines de lucro.
Reto a completar: 31 capítulos de 500 palabras exactas cada uno, cien por cada miembro humano del sector V.
Número cinco miraba esas gafas negras entre sus manos, tan especiales para ella, las miraba con una sonrisa triste en su habitación de la casa del árbol.
Ese día no quería salir, era como si todas sus energías se hubieran ido a Nunca jamás y solo tuviera fuerza para quedarse sentada en su cama viendo esas gafas que pertenecen al mejor chico del barrio del planeta tierra, ella lo sabía, sus amigos lo sabían, todos los chicos del barrio lo sabían.
Bueno, no saben hasta dónde llegó su grandeza, solo unos pocos aparte de ellos cuatro, saben que sus habilidades estaban para ir más allá de ese sistema solar.
Y era tan triste eso, tan triste seguir siendo parte del sector V, ese sector que se sentía incompleto, era tan triste seguir yendo a esa casa del árbol ubicada justamente sobre la casa del grandioso número uno, intento de Luis Miguel. Se sentía triste, se sentían tristes y nadie más compartía tan profundamente ese dolor, para el resto de los chicos del barrio de la tierra número uno desapareció luego de ese gran juego de recolección, corrían rumores en cada sector sobre su paradero y ninguno de ellos, su sector, había hablado sobre el asunto dejando que la imaginación de los agentes creciera más con las especulaciones.
Que tuvo que ser congelado para ayudar en el futuro, que le tuvieron que borrar la memoria a edad temprana porque Padres estaba detrás de él, que los aliens lo secuestraron porque esa calva que brillaba con el sol les llamó la atención desde el espacio.
Y más y más rumores, historias que iban de boca en boca y que impresionaban a los agentes más jóvenes, algunas versiones eran tenebrosas, otras eran algo más simplonas, pero muy pocas se acercaban a la realidad.
Y aunque la noticia estaba en cada casa del árbol el sector V estaba solo, solo con el dolor.
Y ella estaba sola en su cuarto, sola en navidad, así se sentía, aunque tuviera a sus padres, aunque tuviera a sus amigos, el hecho de haber perdido a uno de sus más grandes amigos la afectó enormemente y cada vez que veía esos lentes la herida se abría lentamente hasta que terminaba llorando.
— ¿Cinco? — Escuchó a la otra niña del sector detrás de su puerta.
—Estoy bien, solo no quiero salir— Dijo con un tono algo doloroso que trató de disimular, ya sabía que la irían a buscar en algún momento por no salir.
—Lo extrañas ¿Verdad? — Tres esperó por una respuesta, pero todo fue silencio, entonces ella con pasos ligeros se alejó.
La de gorra roja suspiró, se dio la vuelta y dejó su espalda en la cama teniendo en los pies en las almohadas.
—Número cinco— Abrió los ojos, era imposible, seguro una broma de dos y cuatro, se levantó para enfrentarlos.
Tres tenía a su lado un muñeco de uno disfrazado y una grabadora de voz.
—Creo que lo necesitarás—
Se sonrieron.
—Va mejor en su pedestal—
