Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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EXTRA 2: Lagrimas

Después de hacerle pasar ese momento incómodo a aquella peliazul al darle semejante noticia, y luego de realizar su trabajo, jefe y empleados se retiraron a sus hogares.

Guardó su auto en la cochera de su departamento y se dirigió a este para descansar.

Al abrir la puerta se paralizó al verla.

Ella estaba sentada, en su mueble.

—Disculpa — le sonrió Lázuli — Me cansé de esperar afuera

—¿Cómo entraste? — trató de calmarse.

—Tienes el mismo código de antes, con eso pude entrar

Bajó la mirada incómodo y caminó hacia su cocina tratando de escapar de ella.

—¿Por qué no cambiaste el código? — preguntó la rubia siguiéndolo.

Ouji abrió una lata de cerveza y la miró en silencio por unos minutos.

—No tiene caso — dijo al fin y caminó hacia el comedor.

—¿Es la única razón? — habló ella mientras el peli negro le daba la espalda.

—¿Sí, debía tener otra? — dijo burlón apoyándose en la mesa, solo eso los separaba.

Mentía, en verdad no había cambiado el código de ingreso porque siempre tuvo la esperanza de que ella regresara.

Lázuli bajó la mirada sonriendo.

—Yo... — dijo incómoda — Ella... — se refirió a Bulma — ¿Tú la quieres? — lo miró atenta.

Ouji no quería verla a los ojos, era un mar de emociones cuando la veía.

—¿Vas a casarte con ella?

Tragó saliva.

—Eso no te incumbe — dijo mirándola fijamente.

Un silencio incómodo se hizo presente.

Y solo tan sólo en ese instante ella se acercó a él, rompiendo toda esa barrera, pasó una de sus manos por la mejilla del muchacho la cual fué retirada con violencia.

—¿Quién te crees? — gruñó Vegeta.

Lázuli lo miró con algo de miedo.

—Es que... — susurró — No te ví bien esa vez...

Se miraron en silencio.

—¿Y qué querías decir ese día? Dijiste que tenías que explicar algo — habló, refiriéndose al día que lo vió con Bulma — ¿Acaso tenías a otra persona? ¿Es eso? — dijo con sarcasmo.

Golpe bajo.

—Sigues siendo el mismo — gruñó ofendida.

Sonrió con ironía alejándose de ella, caminó molesto, no sabía qué hacer.

Todos los momentos vividos con ella le dolían.

La amaba tanto... Pero en ese instante la odiaba, la odiaba por haberlo abandonado.

Los quejidos de Lázuli retumbaban en la habitación, a ella también le dolía que él la tratara así.

Ouji bebió un poco de cerveza, quería tranquilizarse, pero... Con ella ahí, no podía.
Recordar ese dolor tan inmenso que sintió cuando ella lo dejó lo enfureció.

Lanzó lo que tenía en su mano tan fuerte que se estrelló con un cuadro que tenía al frente, rompiéndolo al instante.

El fuerte ruido hizo que la muchacha saltara del susto.

Él volteó a verla, estaba furioso, y ella con temor.

—Asi es, — habló fuerte — yo no he cambiado

No le importó verla llorar frente a él.

Esta vez no... No le importaba nada.

—¿Para qué hablar? — dijo con cinismo — ¡Si te largaste después de mi accidente porque querías estudiar! — gritó con lo último con odio — Estudiar no estaba en tu plan... — susurró — Yo te busqué en todas partes...

Ojos vidriosos se observaron por segundos que parecían eternos.
Tan solo recordando esos días.

—Pero no te encontré en ninguna universidad — prosiguió Ouji — Pensé en tí, miles de veces al día — tomó aire dolido — Me preguntaba si te habías ido con otro... Y creí tener razón

Lázuli se abrazó a sí misma tratando de tranquilizarse.

—Luego estuve dormido... — habló conteniendo su furia — Por una semana, y aún con calmantes... ¡No te podía olvidar!

La muchacha bajó la mirada dolida.

—Dime... ¿¡Por qué fué!? — exigió con odio.

—Lo sé — se atrevió a hablar ella — Sé lo difícil que fué — dijo limpiándose las lágrimas — No te dije nada...

—Deja el drama — interrumpió — Siento asco

La rubia soltó un gemido de dolor producto a tan frías palabras.
Negó no pudiendo aceptar ese comportamiento.

Con él así no podía solucionar nada en ese instante.
Lo miró a los ojos, él demostraba odio, y eso le dolió.
Caminó hacia la salida aún llorando.

Ouji tomó su cabeza entre sus manos, tenía que calmarse.
Volvió a su realidad y sintió culpa.

¿Y si solo tal vez ella tenía una buena razón...?
¿Cómo pudo haber sido así de cruel?
Ella también había sufrido mucho...
¡Él había sido un egoísta!

Sin pensarlo dos veces corrió detrás de Lázuli para alcanzarla.

Detuvo el ascensor en el cual ella estaba y la miró a los ojos nuevamente.

—Sal de ahí

— No — respondió dejando de mirarlo molesta.

—Mejor sal

Volvió a verlo ofendida.

—¿Para qué? ¿Vas a dejarla? — se refirió a la peliazul.

—Sal de ahí

—¿¡Romperas con ella!?

—Sal de ahí

—¡Responde!

—Primero sal

Un hombre que también quería subir al elevador los interrumpió.
La muchacha se limpió las lágrimas de inmediato.

[—Siempre estaré contigo — le dijo al abrazarlo.
—¿Ah sí? — se burló.
—Sí, aunque tú te comportes como un estúpido algunas veces — bromeó — Juntos hasta el final ¿Bien? ¡Tienes que prometermelo!
Le sonrió.]

Lágrimas inundaron el rostro de Ouji sin ni siquiera permitírlo, simplemente lo dejó fluir.

Las puertas del ascensor se cerraron justo cuando Lázuli reaccionó sorprendida ante esa escena.

Le dolió verlo así, y sin importarle el hombre a su lado lloró desconsolada sin poderlo evitar.

Mientras tanto Ouji se limpió las lágrimas molesto y corrió hacia las escaleras.
No la dejaría ir.
Ella le debía una explicación.

Lázuli salió del departamento y subió a su auto, solo tal vez... Debería dejarlo, así se odiara a sí misma si lo hacía, tal vez debería dejarlo ser feliz con Bulma.
Miró la salida del departamento por última vez, con la esperanza de él estuviera allí, pero no fué así.

—Vegeta no haría eso... — susurró tratando de no llorar de nuevo.

Si tan solo hubiese esperado un poco más hubiera visto a Ouji corriendo hacia ella.

En un momento de desesperación Vegeta corrió detrás del carro, al ver que no podía seguir tomó un taxi y le indicó al conductor que la siga, mientras él intentaba llamarla por su móvil.
Le desesperaba que Lázuli no le conteste.
¡No podía dejarla ir!

La rubia bajó de su auto al llegar a su destino, observó su departamento con tristeza.

—Hola — escuchó.

—Oh — le sonrió a su amigo — Krillin...

—¿Cómo estás? ¿Y tu celular? ¿Por qué no contestas? — le sonrió al ver que ella se acercaba a él.

Lázuli lo abrazó y lloró nuevamente, necesitaba desahogarse con alguien.

—¿Qué pasó? — preguntó Krillin tratando de calmarla — Vamos, hay que pasar, hace frío

Mientras tanto Ouji apreciaba la escena molesto, dolido, no entendía por qué la dejó irse con él.

Tal vez... Debería dejarla ir...

Caminó derrotado hacia su hogar, necesitaba pensar todo lo ocurrido e intentar olvidarla de una vez por todas.


Continuara...


Espero les haya gustado n.n