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Parte II: Alma Atormentada
Capítulo 1
Ella caminaba sin tener un destino al que ir, solo lo hacía por inercia, sus pies la estaba llevando lejos del lugar que le hacía daño. La noche estaba fría, la temperatura empezaba a bajar por la temporada, sentía que tenía hasta los huesos helados, no sabía si era por caminar sin un abrigo por aquellas desoladas calles o era simplemente su estado de ánimo.
Era muy tarde y no sabía a donde ir, solo sabía que quería estar lejos, en otro lugar, olvidar todo, solo quería no volver a pasar esto. Se abrazó así misma tratando de darse calor, los pies ya le dolían, había salido solo con lo que tenía en sus bolsillos de aquella casa, no tenía ni dinero para comer ni para pedir un taxi, no tenía su teléfono, no tenía ni identificación.
Las pocas personas que recorrían aquella área residencial a esa hora la veían con curiosidad pero ninguno se acercaba a preguntar si estaba bien. Ella sabía cómo se veía, su cabello desastroso, había corrido apenas tuvo la oportunidad, su cara lastimada, las rodillas de sus pantalones sucias y rotas, se había caído muchas veces al intentar alejarse lo más posible. Parecía una loca, eso era lo que veía en sus ojos, lastima, asco, miedo.
Se sentía sola, no quería preocupar a sus amigos, temía las consecuencias, sabía que si alguno de ellos se enteraba de lo que ocurría irán en contra de él. Ella por más que estuviera dolida no lo quería ver mal, suspiró con tristeza, ya comprendía por que las personas la consideraban como una tonta e ingenua.
—¿Preciosa que haces sola por este lugar? —Un hombre salió de la nada asustándola, sintió miedo al ver esa sonrisa mal intencionada, aquel hombre quería hacerle daño.
Retrocedió asustada mientras buscaba ayuda, tan perdida había estado en sus pensamientos que no supo cómo llegó a ese callejón, no había nadie que la auxiliara. El hombre se aproximó a ella con intenciones de tomarle el brazo, ella lo empujó y a cambio recibió un jalón de cabello.
—No me hagas molestar, dame todo lo que tienes —Temblorosa vacío sus bolsillos, solo tenía las llaves y unos yenes que no alcanzaba ni para comprarse una bebida.
El hombre bufó al ver que la chica no llevaba nada de valor, hasta que detalló que en su cuello llevaba una cadenita dorada, sonrió dispuesta arrancársela pero ella retrocedió aún más.
Aquel collar era un regalo de su madre, ella no podía perderlo, era lo único que la había mantenido cuerda durante su vida, que la había mantenido viva. No iba a permitir que aquel hombre se la arrebatara.
—¡Ayuda! ¡Aléjese, por favor! —pidió mientras retrocedía—. ¡Ayuda! —Las frías carcajadas del hombre hicieron que se callara.
—Grita todo lo que quieras, no sé qué hace una niña como tú en esta zona, pero caíste en un lugar que prácticamente es mío —Sabía que estaba en una zona no muy segura de la ciudad, se asustó aún más—. La policía solo pasa cada cierto tiempo, tristemente esta no es su hora. Y los que viven cerca de este lugar, digamos que son como yo
—Por favor, te daré lo que quieras pero no que quites esto
—¿Que me darías si no tienes ni suficiente dinero para comprar una bebida? —dijo violentamente tomándola del brazo—. A menos que…—recorrió con su mirada todo su cuerpo, se sintió invadida por lo que se quiso alejar.
—¡Suélteme!
—Dijiste que me darías lo que yo quisiera por ese collar, estoy pidiendo tu cuerpo. Me parece un trato justo
La tomó del rostro sonriendo, ella no supo de dónde sacó la fuerza pero fue capaz de darle un rodillazo en la ingle como su mejor amigo le había enseñado, el hombre se inclinó adolorido, le había agarrado de sorpresa el golpe. Ella no desabrochó la oportunidad y salió corriendo del lugar, agradecía mucho en ese momento haber estado en el equipo de atletismo del instituto.
Corrió hasta que sus pulmones se sentían como si fuera a estallar, se detuvo en una plaza, mareada intentó observar su alrededor, reconocía esas calles, había llegado al centro de la ciudad. Se dejó caer en uno de los banco de esa plaza, su vista estaba borrosa, no sabía si era el miedo o ya le pasaba factura el haberse saltado el almuerzo y no haber cenado.
Desde hacía unas hora había dejado de sentir hambre, pero sabía que eso no quería decir que no la tuviera. Su cuerpo estaba en el límite y no sabía a dónde ir. Quería un sitio con tranquilidad, que no hicieran preguntas, que solo la dejaran pensar pero también quería sentirse acompañada, segura. Quería un lugar seguro donde no la interrogaran, donde no la juzgaran, solo quería descansar.
A su mente llegó aquel pelinegro que había estado rondando su cabeza por meses, en seguida supo a donde debía ir. Él era la persona indicada, sabía que él no la interrogaría, sabía que era el lugar más tranquilo para ella, el más seguro, solo esperaba que en ese momento estuviera en casa.
Tambaleante se levantó, y comenzó la odisea para intentar llegar a su departamento, se sentía débil y adolorida, realmente sentía que no iba a llegar al sitio antes de desmayarse. Las lágrimas se le acumularon en los ojos, no quería seguir con miedo, no quería más dolor, solo quería paz y tranquilidad.
Subió las escaleras con lo último que le quedaba de fuerza, tocó el timbre mientras se apoyaba en una de las paredes, nadie respondió. Estaba sola como siempre, ella cerró un momento sus ojos, quería dormir y no despertar, aquel pensamiento la asustó y decidió tocar de nuevo el timbre, cuando no escuchó respuesta ni nada, se sintió morir
En ese momento se abrió la puerta, logró divisar la luz dentro del departamento y unos hermosos ojos verdes, aquellos ojos que era para ella su salvación, se desvaneció entre la inconsciencia pero logró escuchar su voz antes de dejarse llevar.
—¿Mujer?...¿Inoue?
¡Gracias por leer!
Creo que mis primeros capítulos son dramáticos jajajaa ¿Que les pareció? ¿Idea de lo que pasa?
¡Sorpresa para las que no se habían dado cuenta! No es el turno del GinRan jajaja los haré sufrir un poco mas.
Pensé que iba a poder actualizar la semana pasada pero la universidad y el caos en mi país consumen mi vida pero aqui regrese, me antoje hoy de actualizar y estoy robándome tiempo de estudio (mañana tengo un parcial).
Como solo Aly36 me respondió mi pregunta, decidí hacerle caso, si les parece bien dejar esta segunda parte en la misma ventana comente, sino tambien. Puedo crearle aun otra, así que están a tiempo
Gracias por sus comentarios: Aly36 y Any-chan 15
¡Hasta la próxima!
