Capítulo 4
Ichigo Kurosaki era una persona de tener cuidado, capitán del equipo de futbol universitario y reconocido estudiante de medicina, hijo de uno de los neurocirujano más reconocidos del país. Era una persona llena de amigos y contactos, pero él no se dejaba llevar por eso. Desde muy pequeño supo que su estatus y el reconocimiento era lo que hacía que las personas lo rodearan, sabía que no tenía verdaderos amigos, hasta que a sus siete años conoció a Orihime Inoue.
En su corta edad podía ya reconocer quien era una buena persona y quien no, y ella lo era. Tenía el mismo problema que él pero ella estaba en una situación peor, Orihime no sabía que era utilizada, ella confiaba en todos, creía que todos eran sus amigos y siempre salía lastimada por eso. Desde ese momento él decidió que la iba a proteger y con los años se volvió como su hermana, siempre estaba al pendiente de ella.
Por esa razón sabía que sucedía algo, Orihime no pasaba ni un día sin escribirle y llevaba una semana sin saber de ella. Se había enterado por Nell que iba a un viaje familiar. Aquello no era cierto, Ichigo había ido hasta la compañía de su familia para saber de ella y su hermano solo le había dicho que estaba en casa, indispuesta.
Sora le ocultaba algo, él había notado que Orihime tenía meses en un estado de nerviosismo nada común y empezaba a ver señales que no le gustaban. No quería dejarse llevar por su sospecha pero si seguía sin saber de ella, lo creería. Estaba demasiado preocupado.
Mientras salía de la universidad volvió a intentar llamar a su amiga, iba a pasar por Rukia ya que tenía una cena familiar en su casa pero realmente no estaba para aguantar a su padre y sus locuras. Otra vez caía la contestadora, estaba ya llegando al límite, quería saber dónde estaba Orihime.
*.*.*
—¿Por qué estas tomando esta decisión? —preguntó Ulquiorra viendo a la pelirroja, la chica estaba nerviosa pero sabía que no la iba a convencer de lo contrario. Grimmjow entró con violencia a la habitación interrumpiéndolo, una sonrisa burlona adornaba su rostro.
Ulquiorra tendría que darle a sus compañeros de piso una lección, parecía que olvidaban que odiaba que entraran de esa manera a su habitación y ahora más con Orihime utilizándola. La chica constantemente era un manojo de nervios y aquello solo la alteraba más.
—¡Me largo! No vuelvo hasta mañana, tengan buenos momentos, Gin estará fuera todo el día, aprovechen—Tan rápido como llegó se fue mientras se reía de su propio chiste.
El pelinegro ignoró aquello y volvió la vista a la chica, no había manera que él la dejaría regresar sola a su casa. Si su hermano o alguien cercano eran la que la lastimaba estaría en peligro. No quería ni que estuviera cerca pero por su mirada sabía que ella necesitaba volver.
—Arréglate te espero afuera —fue lo que le dijo.
Salió de la habitación antes de que ella pudiera detenerlo, si Ulquiorra volvía a ver a Orihime en una situación igual que como llegó hace unos días al departamento, su control se iría al infierno. Necesitaba saber que ocurría y también sentía la misma necesidad de protegerla. No tenía ni idea de lo que le pasaba con la chica pero ya había decidido que no la dejaría sola.
Esperó unos minutos en la sala, Orihime salió arreglada, su mirada entristecida le hacía ver que no quería hacer eso. Desde temprano la chica le escribió en un papel que quería volver a casa, él no entendía por qué, el día anterior le había dicho que no se sentía segura.
—Mujer, si no quieres irte no lo hagas —Ella lo vio, pudo ver como sus ojos adquirían un brillo, al parecer le había gustado lo que dijo pero luego negó con resignación—. Te llevaré —Él revisaría si era seguro dejarla.
*.*.*
Rangiku se paseaba por toda la sala del departamento, Gin estaba actuando raro, no llamaba con la misma frecuencia ni salían juntos, aquello no le gustaba, empezaba a creer que sus sospechas eran ciertas y él salía con alguien. Aquel pensamiento le molestó, sintió deseos de reclamar la atención de su amigo pero recordó exactamente eso, era solo su amigo, ella no tenía ningún derecho, maldijo.
Nell había salido unos minutos atrás diciéndole que estaría con Grimmjow el resto de la tarde y él se quedaría a dormir ese día en el departamento. Aquello hizo que sus hilos conectaran, para que Grimmjow quisiera dormir en el departamento de Nell y no al contrario quería decir que él no la podía tener allá, tal vez le estaba dejando campo de acción a Gin. Quiso destrozar algo con sus manos pero solo tomó una respiración, no podía seguirá actuando así, hace mucho tiempo había aceptado que ellos eran solo amigos.
El timbre sonó, ella bufó, ya no estaba de humor para nadie, cuando abrió la puerta se encontró con aquellos hermosos ojos, el chico la vio con curiosidad y estaba segura que era por la expresión en su rostro, Rangiku quería golpearlo pero se controló, últimamente ella estaba tenido una revolución emocional. Lloraba, se enoja, se deprimía, se animaba y volvía a ser ella, todo eso podía pasar en solo medio día, eso era demasiado hasta para ella. Empezaba a preocuparle que estuviera al borde de un colapso nervioso.
—¿Sucede algo, Ran? —Ella quería decirle lo que le molestaba pero luego decidió mejor no hacerlo, sonaba muy celosa. Se cruzó de brazo y lo vio.
—No.
—¿Segura? —Rangiku desvió la mirada.
—Claro.
—Entonces, ¿Puedo entrar? —Ella ni había notado que no se había movido de la puerta impidiéndole el paso de esa manera. Se hizo a un lado para dejarlo pasar.
—Has lo que quieras
—¿Puedo saber que te tiene de tan mal humor? —preguntó Gin mientras la seguía a la sala, estaba sumamente intrigado de lo que la tenía así.
—¿Por qué crees que estoy de mal humor?
—Oh vamos, Ran…Te conozco desde que éramos niños, además estás haciéndolo muy evidente, no me abrazaste cuando llegue ni me saludaste, solo me viste con esos ojos asesino ¿Que hice mal esta vez? —Utilizó esa mirada que mataba a Rangiku, esta solo le dio la espalda.
—Nada.
—Ran, por favor —Ella lo volvió a ver, al final suspiró con resignación.
—Estas ocultándome algo y me molesta que no me digas que es, soy tu mejor amiga, me evades e ignoras ¿Qué sucede contigo?
—No te ignoro ni evada, solo…es algo que esta fuera de mis manos, no te lo puedo decir…—Rangiku lo interrumpió antes de terminar.
—Ah no ¿Y qué es tan secreto? ¿Mataste o secuestraste a alguien? —preguntó exasperada, sus emociones estaba volviéndose a disparar y por el rostro de Gin, estaba sorprendido.
—No aunque probablemente me enfrente a alguien muy enojado
—¡Gin!
—Está bien, escucha…No es algo que pueda decirte, no tiene que ver conmigo, debes esperar el tiempo
—No te entiendo —suspiró la pelirroja dejándose caer junto a él.
—Yo tampoco…Tranquila, prometo que no es nada malo, solo no te enojes, es por un bien mayor —Le sonrió de la forma que a ella le gustaba.
—Grimmjow le dijo lo mismo a Nell…No la está engañando ¿no? Porque te juro que lo dejo sin bolas —Gin soltó una carcajada y la abrazó acercándola a él.
—No, no lo está engañando
—Está bien —dijo resignada, dejó que Gin acariciara su cabello, aquello la tranquilizaba y le daba paz—, pero sabes que tienes que pagar por no inmiscuirme ¿no? —añadió alzando la mirada y sonriéndole, él soltó otra carcajada.
—Vamos por las galletas, siento que me estas extorsionando —dijo el chico levantándose sin borrar su sonrisa. Rangiku solo lo golpeó con uno de los cojines del mueble.
—Calla y solo llévame
—A parte de extorsionadora también eres violenta... —salió corriendo literalmente del departamento antes de que ella consiguiera lanzarle algo más.
*.*.*
Esa era la quinta vez que Ichigo iba en los últimos días a la casa de Orihime, tenía esperanza de verla pero la señora del servicio ni siquiera lo dejaba pasar. Estaba punto de llamar a la policía si seguían ocultándola de él.
Estaba dispuesto a irse a buscar a Rukia cuando vio una pareja caminar en dirección a la casa, reconoció esa tonalidad pelirroja, era Orihime e iba con la persona que menos esperó, Ulquiorra Cifer. Ichigo solo conocía al chico de nombre, pero lo reconoció por las descripciones de Gin y Grimmjow, realmente parecía una persona taciturna y el contraste que hacía con Orihime era increíble.
Notó lo nerviosa que estaba su amiga mientras más se acercaba la casa, podía ver su miedo y aquello no le gustó. Solo una vez la vio con esa expresión y prometió nunca volverlo a permitirlo, si aquel imbécil le estaba haciendo algo, lo iba a pagar.
Cuando vio que ella se detuvo frente a la casa y se despedía del chico se calmó, tal vez solo se estaba creando una historia en la cabeza, él estaba algo alejado de la entrada por lo que no estaba a la vista de ellos. Apenas vio que el chico la detuvo con algo de fuerza a su parecer, actuó por impulso, corrió en dirección a ellos y obligó al pelinegro a soltarla.
—¿Qué crees que haces? —le preguntó rudamente, si era él el que la lastimaba, lo iba a matar.
—Eso debería preguntarte a ti ¿Quién eres? —Su tono neutro le disgustó, vio que él si sabía quién era pero lo preguntaba para molestarle.
—Créeme que no permitiré que le hagas daño a Orihime, lárgate —le dijo mientras la colocaba detrás de él.
—Llegas tarde, donde estuviste hace unos días —Aquello lo dejó confundido, de que hablaba el imbécil.
—¿De qué diablos hablas? —Ichigo sintió la mano de Orihime detenerlo, se giró a ella y su ira se disparó, nunca había visto esa expresión tan rota en ella—. ¿Qué te pasó, Orihime? —preguntó alzándole el rostro, podía ver una marca leve de un golpe en una de sus mejillas, ya estaba cerca de desaparecer pero aún se veía.
—No puede hablar —Respondió por ella Ulquiorra, Ichigo se volteó con rapidez y lo tomó por el cuello de su camisa.
—¡Maldito, ¿qué diablos le has hecho?! —Él solo se soltó y dirigió su vista a la pelirroja.
—Orihime, ve por tus cosas, no voy a permitir que te quedes aquí, cuando sea seguro regresas
—Ah no, ella no se va a ningún lado contigo, ni mucho menos te va a obedecer —Ichigo se iba a acercar de nuevo a él pero su amiga volvió a tomar su brazo, la chica le estaba pidiendo que se calmara, bufó, no le gusta pero no quería alterarla más, ya parecía nerviosa—. ¿Qué está sucediendo? —preguntó entre dientes, tratando de controlar su enojo.
—Esa es mi pregunta —Ichigo reconoció la voz sin girarse, maldijo. Era el hermano de Orihime, sintió que su amiga se tensó y apretó más su brazo.
—Vinimos a ver a Orihime, ahora quiero que me explique ¿por qué no puede hablar? —inquirió enfrentándolo, el rostro de Sora pasó de curiosidad a preocupación en unos segundos.
—¿Como que no puede hablar? ¿Qué ocurrió? —Se acercó a la chica pero Ichigo y Ulquiorra se colocaron delante de ella—. Se puede saber porque están actuando así ¿Quién eres tú? —Al parecer le había molestado que le impidieran llegar a ella, vio a Ulquiorra con recelo.
Orihime paso entre los dos chicos acercándose a su hermano, el castaño la tomó del brazo colocándola detrás de él. Ichigo y Ulquiorra estuvieron a punto de saltar sobre él pero la pelirroja le hizo una seña de que no lo hicieran
—¿Estabas con ellos, Hime? ¿Por eso no regresabas? ¿Qué te hicieron esos malditos? —preguntó a su hermana pero sin despegar la vista de ellos.
—¿No dijiste que ella estaba enferma? No sabías donde estaba ella y fuiste incapaz de decirme —dijo aún más alterado Ichigo.
—No era tu problema, es algo interno de la familia —respondió sin una pizca de remordimiento.
—¡¿Qué diablos te pasa, Sora?! —Ya no lo reconocía, no parecía el mismo hombre que él conocía. A pesar de que hacía ver como si le preocupara él podía notar lo violento en su mirada.
—Ven, volvamos a casa —dijo Sora ignorando a Ichigo mientras llevaba su hermana a dentro.
Ulquiorra le impidió el paso, Sora lo evaluó con la mirada y en sus ojos se pudo ver desaprobación. El pelinegro no dijo nada, solo veía a Orihime fijamente.
—Asumo que estuvo contigo los últimos días, te voy a decir que si te vuelvo a ver cerca de mi hermana te voy a denunciar, ella no ha vuelto a casa en unos días y regresa sin habla, pálida y nerviosa. Estoy seguro que la policía tendrá una agradable conversación contigo así que lárgate —dijo con resentimiento.
El chico solo lo vio con su rostro indiferente, Sora pensó que realmente lo había intimidado cuando retrocedió pero fue por el ruego silencioso que dio Orihime detrás de su hermano. Ichigo si estaba dispuesto a evitar que se la llevara a casa pero el pelinegro lo detuvo, podía ver que sería desfavorecedor para ambos y para la chica también.
—¡¿Estás loco?! ¿Vas a dejar que se la lleve? He estado sospechando lo últimos meses que él estaba maltratando a Orihime pero no había conseguido pruebas, ahora que estoy seguro no puedo dejar que este con ella solos —exclamó Ichigo fuera de sí.
—Sígueme —fue lo único que le dijo mientras empezaba a caminar.
*.*.*
Orihime sentía tanto miedo cuando la puerta se cerró detrás de su hermano, estaba realmente asustada. Sabía que pagaría las consecuencias de sus impulsos y más ahora que Ulquiorra e Ichigo la defendieron delante de él.
—Ahora me vas a decir ¿Dónde estuviste y quien es el maldito que me desafió? —Ella desvió la mirada y sintió la mano de su hermano apretarle el brazo con fuerza—. Háblame, maldición. ¿Quién es él? ¿Te acostaste con él?... Mi padre tenía razón solo eres una zorra —la soltó empujándola al suelo.
Las lágrimas inundaron sus mejillas, ya no eran sus palabras ni el dolor de sus golpes, había saboreado lo que es vivir con tranquilidad y se lo había quitado de golpe. Orihime sabía que tenía que regresar en cualquier momento, no podía seguir siendo una carga para los chicos, no tenía ningún documento con ella ni nada, tenía que volver a la universidad y también sabía que tenía que volver a la realidad, a su realidad.
—No mereces el apellido Inoue, realmente eres la deshonra para esta familia. Lo que tanto quiso evitar mi padre, que fueras una descarriada y a la primera oportunidad te vas con cualquier imbécil. Ni siquiera con el idiota de Kurosaki que por lo menos tiene nombre, te apuesto que ese chico es un don nadie, esa mirada y su forma de verse, debe ser un vago
Ella se mantuvo en silencio, había aprendido que si dejaba escapar sus sollozos era peor, ahora que no podía hablar evitaba que él se enfureciera más. Sintió como él la levantó del suelo y acarició su rostro, ella tuvo el impulso de retroceder pero se mostró fuerte.
—Esa mirada desafiante en tus ojos es por él ¿cierto? ¡Habla, maldita sea! —dijo sacudiéndola, ella soltó un quejido, tendría los dedos de él marcado en sus brazos, otra vez —. ¿Realmente no puedes hablar? ¡Que conveniente!
Caminó en dirección a la cocina furioso, Orihime se dejó caer abrazándose, sintiéndose lo peor del mundo. Nunca había pensado en la posibilidad de huir, ellos eran su familia. Su padre a pesar de sus maltratos le daba alimento, comida, ropa, lujos, todo. Además ella sabía que era su culpa, había matado a su mamá, había dejado a su padre sin esposa y a su hermano sin madre. Su padre se lo recordaba cada vez que podía cuando estuvo vivo, ella había pensado que los golpes habían terminado cuando murió, pero su hermano siguió su legado. Él nunca le había puesto una mano encima, ni había utilizado palabras hirientes pero había notado lo posesivo que era, evitaba que Orihime tuviera medio de escapatoria, sin palabras ella sabía que él la odiaba. No estuvo equivocada, al primer error que cometió recibió la paliza de su vida, su padre la golpeaba pero no con tanta cizaña como su hermano. Desde entonces había tratado de no molestarlo pero siempre había algo que a él no le parecía y que la hacía merecer un golpe.
—No te quiero ver más con él y es mejor que te vayas alejando de Kurosaki, él también busca tu perdición. Orihime tu sabes porque te sucede esto ¿cierto? ¡Habla! —Él parecía olvidar que no podía hablar, ella solo asintió pero eso molestó aún más a su hermano, el primer golpe en su mejilla vino y ella sabía que no sería el único de ese día.
*.*.*
—¿Tienes pruebas? —preguntó Ichigo al ver a donde se dirigían.
Ulquiorra empezaba a detestar al chico, sabía quién era por las conversaciones de Gin y Grimmjow, le molestó la cercanía que tenía con Orihime, se creía con el derecho de juzgar por lo que notó en su primer encuentro, pero sabía que buscaba la protección de la pelirroja tanto como él. Podría ser un idiota pero al parecer se preocupaba por la chica y ella parecía tenerle aprecio.
—Ella llegó al departamento hace unos días, muy mal, en la madrugada tuvimos que llevarla a un hospital… —fue interrumpido por Ichigo.
—Desde ese día no habla ¿cierto?
—Estaba en shock y al parecer no se ha recuperado de el
—Puede que sea más mental, ella nunca quiere hablar de eso, había notado varios golpes en ella, nada definido, siempre tenía una excusa para ellos. Al principio le creí, ella siempre ha sido torpe pero pronto vi su nerviosismo y como cambiaba de actitudes, supe que algo extraño pasaba
—Esperaste mucho —Ichigo estuvo a punto de lanzarse a él por esas palabras pero logró calmar su impulso.
—No me juzgues sin saber…¿Y eso que tiene que ver con las pruebas? —Ulquiorra se retractó de haberlo llevado con él, él solo pudo haber solucionado todo, este chico era un idiota—, ¿El examen en el hospital? —preguntó cuándo luego de unos minutos conectó lo que le trataba de decir.
—Exacto, Grimmjow, Gin y yo fuimos interrogados cuando se dieron cuenta que eran golpes
—Esos imbéciles no me dijeron nada, se van a ganar la paliza de su vida —Se quejó Ichigo.
—Ella no quería que tu ni sus amigos supieran —El chico se giró para ver a Ulquiorra sorprendido y con curiosidad.
—¿Por qué te busco a ti?
—No lo sé —Sin decir más ambos se internaron en el edificio policial, debían actuar con rapidez, Orihime estaba sola con él.
*.*.*
Orihime sentía ganas de gritar hasta quedarse sin pulmones, se sentía adolorida pero no solo por los golpes. Se encontraba encerrada en la habitación, observó sus brazos, su hermano no la había golpeado tanto como antes pero tenía sus brazos llenos de la marca de sus dedos por cada vez que la agarraba con violencia y un moretón en sus mejillas.
Suspiró y se dejó caer en la cama, había huido aquel día porque ya no soportaba más la situación, había vivido demasiado tiempo así, sabía que se lo merecía, cometía demasiados errores pero no podía seguir aguantando tanto. Quería respirar y estar en un lugar donde no se sintiera tan mal, que la seguridad la invadirá y que no le hicieran pregunta. Aquel lugar no era otro que donde estuviera Ulquiorra, el chico le gustaba por su personalidad tan opuesta a la de ella pero también por la seguridad que sentía en él. Pasar esos últimos días con él la hizo sentir protegida y realmente quería seguir estando con él, sonrió al recordar como la había colocado detrás de él cuándo su hermano llegó y también como había tomado su brazo para impedir que ella entrara sin él.
No había tenido muchas muestras de afecto, tampoco sabía si él estaba interesado en ella de otra manera aparte de solo protegerla, pero eso le bastaba por ahora. Suspiró, ahora su hermano le prohibía verlo y sabía que si desobedecía no solo era ella la que pagaría, su hermano ya la había amenazado de hacerles daño a otras personas, Ichigo era uno, esa era una de las razones por la que no le había pedido ayuda.
Se abrazó a si misma volviéndose a sentir sola y sin salida, no sabía qué hacer, así que dejó que el sueño la invadiera un poco, tal vez el día siguiente su hermano estaría más tranquilo, le permitiría salir de la habitación y también desayunar. Había comido en la mañana en el departamento de Ulquiorra pero ya era muy entrada la tarde y aun no almorzaba, por como conocía a su hermano tampoco iba a cenar, si tenía suerte la dejaría desayunar el día siguiente.
Recordó que hacia unas semanas compró algo dulce para cuando estuviera en esa ocasiones, siempre tenía algo guardado en la habitación, registró su cómoda y encontró un chocolate, decidió dejarlo para dentro de una horas, cuando el hambre estuviera intensa. Dormiría unos minutos.
No supo cuánto durmió hasta que sintió la puerta abrirse con violencia, abrió los ojos asustada y vio a su hermano algo bebido, empezó a temblar cuando lo vio tambalearse en su dirección, la tomó de su cabello sacándola de la cama y en el proceso arrancándole algunos mechones, ella sintió el dolor en carne vida.
—Le dijiste a uno de esos malditos que está pasando ¿cierto?— Ella negó con rapidez—. Te advertí que pasaría, no me mientas, un amigo en la policía me avisó que no entendía porque me querían acusar de violencia. Hablaste, maldita perra, luego de todo lo que hemos hecho por ti, papá tenia demasiada razón, no debía darte tanta libertad. No entiendes que te lo mereces, eres un error en esta familia, todo lo haces mal hasta nacer lo hiciste mal —la arrastró del cabello hasta la sala, Orihime no dejaba de llorar, tenía miedo, nunca había visto tanto odio en sus ojos
Sintió un golpe en su costado, la había lanzado contra una de las mesas de la sala, el aire se escapó de sus pulmones por el dolor que le causó.
—¿Te dolió, hermanita?…Que malo —dijo acercándose a ella chocando su frente con suavidad —. Pero tristemente no has sentido ni una cuarta parte de lo que te mereces
Besó su mejilla como si la quisiera, pero sus ojos inyectados de sangre y odio decían lo contrario, la levantó con violencia tirándola en el sofá y luego subiéndose a horcadas sobre ella.
—Tal vez, esta vez pueda cambiar de dolor, no permití que nadie tomara lo que se supone es mío —sonrió con malicia, Orihime nunca vio esa mirada en su hermano, aquello le daba aún más miedo que la de odio—. Ahora no estoy seguro si aquel pelinegro se me adelantó, así que te mereces también un castigo por eso
Tomó su cabello con violencia haciendo que su cabeza se inclinara hacia atrás dejando su cuello al descubierto. Orihime sintió asco, impotencia y más rencor al sentir como su propio hermano le estaba haciendo eso, su lengua era pasada por el cuello para luego sentir una fuerte mordida que le sacó un quejido de dolor. Aquello no podía estar pasando, ella no se merecía eso, sabía que había hecho mal pero no al extremo de merecer eso, ser ultrajada por su propio hermano.
Los labios de él siguieron bajando por el cuello de ella mientras sus manos tomaban cualquier parte de su cuerpo con violencia. Orihime lloraba y luchaba pero él seguía siendo más fuerte que ella.
—¡Por favor detente! —No supo que pasó pero logró darle voz a sus palabras, tal vez la misma desesperación había hecho que lo que le impedía hablar se fuera, pero supo que fue un error al ver como su hermano alzaba la mirada.
—No que no podías hablar, mentirosa —tomó con una de sus manos sus mejillas con fuerza e hizo que alzara a su encuentro, Orihime no quería eso. Ni siquiera había dado su primer beso y hasta eso se lo quería arrebatar.
Sacó la fuerza de donde pudo y lo empujó alejándolo, su hermano estaba ebrio así que se tambaleó aun lado cayendo del sofá, ella aprovechó para levantarse y salir corriendo a la puerta pero no le dio tiempo cuando sintió el jalón en su cabello, tirándola hacia atrás.
—Tú de aquí no te vas —la lanzó de nuevo al suelo y se puso sobre ella, todo el peso cayó en Orihme, ella no podía ni moverse un poco, el chico empezó a desagarrar su ropa, su hermano estaba loco.
—¡Te lo suplico, déjame! —gritó, su voz se escuchaba tan quebrada—, ¡Déjame!
—Maldición, cállate de una vez —la abofeteó con fuerza.
Orihime perdió por un momento la conciencia, el golpe la había dejado desorientada, escuchaba las maldiciones de su hermano, un sonido parecido a una sirena de policía o ambulancia, dejó de sentir el peso sobre su cuerpo. Su visión era difusa, sintió unas manos sobre ella pero las alejó con la poca fuerza que tenía mientras gritaba.
—¡Déjame!
—Orihime soy yo, estás a salvo —Él susurro que escuchó relajó su cuerpo y se dejó llevar por aquella persona que la sostenía, sabía que era él, la persona que la hacía sentir segura, hasta en el mismo infierno reconocería su voz.
—¡Maldito! —escuchó la voz de Ichigo lejana pero la inconsciencia pudo más que ella.
¡Lo se! Me pase T_T, creo que fui muy mala con Orihime, pero bueno...historia es historia.
Capitulo largo como recompensa por la espera, si ven algún detalle por favor disculpen, lo edite con rapidez.
¡Gracias por sus comentarios!
Guest
Violeta: ¡Acertaste! Fue su hermano (si lo se, tampoco es que di otra opción). Si ya todo el mundo noto su interés y se lo van a hacer ver jajjaa primero sus compañeros de departamento son todo menos disimulados y le fascina molestarlo. ¡Ichigo apareció! y créeme, ahora es que va a tener papel en esta historia. En este capitulo hubo otro poquito de GinRan. Lo siento por desaparecer, ocupaciones, país, caos y bloqueo de escritora (todo al mismo tiempo).
Aly36: Hello jaja Si, fue una de las escenas que me dolió, sobre todo cuando se descubrió que de algún modo lo hizo todo para proteger a Ran, fue una escena muy emotiva. ¡Gracias por el animo! Te mereces un abrazo \(")/. No algo que ver pero si es parte de la historia como viste en este capitulo, de Yammy, aun me lo estoy pensando. Tienes una imaginación muy activa, te invito a desarrollarla y escribir un fic jajaja, pero lamentablemente no acertaste jajaja. Comentario largo, felicidades! si se puede jajaja
¡Hasta la próxima!
