Capítulo 6:

Los primeros días fueron algo incómodo para todos los que ahora vivían en el departamento, a pesar que Orihime se había adaptado a la cotidianidad seguía sin hablar, la habían dejado de presionar el primer día, al parecer era su método de defensa.

Salía de la habitación, observaba a Nell cocinar, veía televisión con Rangiku o Grimmjow, en las tardes merendaba con todos, se sentaba junto a Ulquiorra en las noches mientras el leía en la sala, pero realmente tenía preocupados a todos por su silencio y también habían dejado de ver sus sonrisas, parecía solo una especie de presencia, de alguna manera un cascaron vacío, el doctor solo aconsejó llevarla a un orientador, ella parecía estar encerrándose en sí misma.

Aquella mañana Rangiku y Orihime dormían en la cama de Ulquiorra, las chicas al percatarse del mal dormir de su amiga habían creado ese ritual, se turnaban para dormir con ella. Eso de alguna manera la tranquilizaba, igual que la presencia de Ulquiorra, la primera noche, ella no había dejado que él se fuera por lo que empezó a dormir en el sofá de la habitación, Rangiku y Nell prefirieron no decir nada, se acostumbraron a su presencia, después de todo parecía ser lo que la hacía sentir segura.

A la habitación entró suavemente Gin, observó a la dos chicas dormir, Rangiku abrazaba a Orihime con protección, realmente era una escena muy linda. Dirigió la vista al pelinegro que lo estaba observando fijamente, sabía que a él no le gustaba que entraran a su habitación sin tocar, se había vuelto aún más quisquilloso con eso desde que Orihime había regresado.

—Solo vine a ver como estaban —susurró acercándose a donde estaba Ulquiorra, este se incorporó, Gin se sentó al lado de él observando a las dos chicas—. Rangiku estaba algo extraña, ella tampoco está pasando un buen momento y me preocupa

—¿Por qué no dijiste nada? Pudo haber afectado el estado de Orihime —El pelinegro observó a las dos chicas, había visto que se movieron un poco.

—Creo que cuidar de alguien le hace bien a ella —confesó, Gin realmente estaba inquieto por Rangiku, la chica podía ser toda sonrisa en ese momento pero él estaba viendo detrás de esa mascara, ella no estaba bien y lo que más le molestaba era que no sabía que era.

—No estoy de acuerdo

Su amigo interrumpió sus pensamientos, el chico se levantó y salió de la habitación, él lo siguió, cerrando la puerta con delicadeza detrás de él. Se dirigió a la cocina donde lo encontró preparando café.

—Ulquiorra, se lo preocupado que estas por Orihime y créeme que te entiendo, porque de la misma manera me siento por Rangiku, pero realmente siento que esto le hará bien a las dos

El pelinegro no estaba seguro de eso, no lo había pensado hasta ese momento pero ahora que lo veía mejor, era una mala idea tener a Nell o Rangiku alrededor de Orihime. Las dos chicas eran inestable, Nell había pasado una experiencia horrible y apenas estaba superándola y Rangiku, no tenía ni idea de lo que le preocupaba pero sabía que había tenido varias crisis emocionales. Definitivamente su objetividad estaba cegada en el momento que permitió que ambas chicas estuvieran alrededor de Orihime.

—Ayer vi algo que me llamó la atención —Gin cambió de tema y por su mirada supo que esa era la primera razón por la que fue hablar con él—. Pasé por el pasillo en el momento que Orihime lavaba los platos, uno de los cubiertos se les resbaló de las manos y fue a parar al suelo, ella se encogió como si fuera recibir un regaño y al no escucharlo, observó a los lados y lo recogió con una rapidez impresionante

Ulquiorra se quedó pensativo, él también había notado situaciones así, Orihime tenía muchas costumbres extrañas para una persona de veinte años, la cama la acomodaba perfectamente, sin ningún tipo de arruga. Limpiaba todas las mañanas el departamento, los primeros días todos trataron de persuadirla pero ella insistía en que debía hacerlo. Cuando era su turno de lavar los platos lo hacía con demasiada minuciosidad, los limpiaba y guardaba en perfecto orden y realizaba muchas cosas más de una forma casi mecánica.

—Creo que de alguna manera la adoctrinaron a ser…¿perfecta? —comentó Gin pensativo, Ulquiorra también creía eso —. No sé si sea cierto lo que estoy a punto de decir, pero ¿y si realmente su maltrato no fue tan reciente como creíamos?

El pelinegro había pensado hace mucho eso, casi todas las acciones de Orihime parecían controladas en lo que es la cotidianidad de un hogar, como lavar, limpiar y ordenar. Para lograr eso, tan profundo que a pesar de no estar en la misma casa siga haciéndolo, solo quería decir que ella tuvo demasiados años con esas normas.

—¿Qué piensas? —preguntó Gin.

—Kurosaki dijo que ella era una persona que sentía que no merecía afecto, y se emocionaba por cualquier muestra de él

—Sí, eso es cierto, es una de sus cualidades que a todos nos pareció muy extraña, todos asumimos que era por su inseguridad, es muy tímida pero…Ahora que lo mencionas, puede ser que la hicieron creer eso, que ella no merecía atención, ni afecto. ¡Maldición! —golpeó su puño con la barra de la cocina, realmente le enojaba aquello y más que había estado ciego por no verlo.

—Ella fue maltratada desde que era una niña, por eso sus extrañas costumbres, por esos su inseguridad. Su personalidad a pesar de ser brillante estaba llena de inseguridades, por esa razón es su timidez y es fácil engañarla…

—A Ichigo le va a dar algo cuando se entere, nosotros asumimos que era propio de su personalidad, por nuestra cabeza nunca pasó que ella fuera maltratada, no daba muestra de nada, siempre sonriente, simpática y risueña. ¿Cómo pudo vivir de esa manera? ¿Por qué no busco nuestra ayuda?

—Ella cree que se merecía el maltrato

—¿Qué? —Gin lo vio fijamente, lo que Ulquiorra decía era algo ilógico.

—Lo noté los días antes del incidente, cuando estuvo aquí. Ella cree que se merece los maltratos, piensa que su hermano no hacía nada malo, le temía pero piensa que todo lo que le pasaba era su culpa, que ella causaba el enojo de su hermano.

—Ese maldito… ¿y ahora que hacemos?

—Tratar que ella se sienta cómoda, no la presionemos que deje de hacer cosas que está acostumbrada, en algún momento ella se dará cuenta que nadie la está obligando a nada, así que dejara lo que no le guste hacer

—Qué vida tan dura ha llevado ¿Por qué su hermano la ha dañado tanto? Es una buena chica, ¿por qué dañarla de esa manera? —Gin no podía creer como su propia familia le había hecho tanto daño.

*.*.*

A Nell y a Rangiku le coincidieron ese día su turno en la cafetería, Grimmjow se encontraba en clase y Gin también, por lo que esa tarde Ulquiorra y Orihme estaban solos en el departamento. La chica veía televisión en la sala mientras Ulquiorra leía un libro en el mismo sillón.

Orihime se encontraba abrazada a si misma con las piernas encogidas hacia ella, parecía concentrada en la película, Ulquiorra la observaba de reojo cada cierto tiempo. Cuando la película terminó, ella estiró sus piernas, y se acomodó de lado en el sofá para poder observar a Ulquiorra. El pelinegro sintió su mirada pero siguió leyendo su libro, ella parecía querer observarlo y si la veía se intimidaría.

—¿Podrías leerme algo? —Ulquiorra vio a la chica sorprendido aunque no lo expresó, esa eran sus primeras palabras desde que había salido del hospital, su voz se escuchaba entre cortada pero seguía conservando ese tono dulce

— "La muerte no se contrapone a la vida. La muerte había estado implícita en mí ser desde el principio. Y este es un hecho que, por más que lo intente, no pude olvidar. Aquella noche de mayo, cuando la muerte se llevó a Kizuki a sus diecisiete años, se llevó una parte de mi"—Ulquiorra la complació leyéndole un fragmento del libro, ella escuchó atentamente.

—Tienes una bonita voz, ¿Puedes leer en voz alta? Me gustaría escucharte y saber lo que sucede

Ulquiorra notó en sus ojos el anhelo, él desvió la mirada, no sabía lo que veía en ellos pero de alguna manera le ponía inquieto, era algo que le hacía saber que estaba en un área peligrosa, volvía de nuevo al camino incierto. Decidió seguir leyendo mientras ella lo escuchaba, al final del capítulo ella se encontraba acostada en el sofá, medio adormilada.

—Gracias por todo lo que has hecho Ulquiorra, y lo siento —susurró cuando el terminó de leerle.

Él no le dijo nada pero vio como ella se quedaba dormida, una de las preocupaciones de todos era eso, ella dormía demasiado, parecía que también era su método de defensa. Dejó el libro en la mesa y se acercó, observó sus suave facciones, la chica realmente era bonita y él aun no sabía que era lo que estaba sintiendo por ella, estaba volviéndose adicto a su presencia, era protector como nunca fue con nadie, se preocupaba por ella y de alguna manera también se sentía atraído, quería pasar todo el tiempo que pudiera con ella. ¿Se estaba enfermando? No, no lo creía, más le parecía que le estaba pasando lo que le pasó a Grimmjow cuando conoció a Nell y eso lo tenía en la incertidumbre, él nunca había tenido una relación estable con nadie, a penas y tenía algún vínculo con Grimmjow y Gin, nunca había sido dependiente de nadie emocionalmente, o tal vez sí, pero eso no lo quería recordar. Él había prometido no ligarse emocionalmente a alguien y ahora no sabía ni como pararlo, porque realmente no quería hacerlo.

—Estoy enloqueciendo —susurró, tomó a la chica en brazos con toda la delicadeza que pudo y la llevó a la habitación.

La dejó sobre la cama pero antes de poder soltarla ella se había abrazado más a él, Ulquiorra volvió a observarla, se acomodó mejor y la rodeó con sus brazos. Aquello se sintió completamente extraño para él, no recordaba ni cuando había sido la última vez que había abrazado a alguien, ella se sentía tan frágil y a la misma vez como si perteneciera a ese lugar, dejó que esa calidez lo inundara, cerró los ojos y durmió junto a ella.

El ruido hizo que él se despertara desorientado, sus ojos ubicaron su habitación, escuchó unos quejidos y un llanto, de golpe recordó a Orihime, su vista se dirigió a su lado, la chica no estaba. Se levantó con rapidez y se dirigió a dónde provenía el ruido, llegó hasta la cocina donde encontró a la chica sangrando, lloraba mientras recogía los vidrios en el suelo, a pesar de estar cortándose con ellos.

Ulquiorra se acercó y la detuvo, hizo que se levantara del lugar y con cuidado de que no se lastimara la alejó de los vidrios, la alzó sentándola en la barra, ella lloraba con demasiada aflicción, él tomó sus manos para examinarlas, tenía varias heridas pero no parecían profunda, fue por agua y un poco de alcohol. Cuando regresó la volvió a encontrar recogiendo los vidrios, no entendía que pasaba con ella.

—Déjalos, yo los recojo —le dijo volviéndola a alejar de los vidrios, ella parecía realmente fuera de sí.

—Lo siento mucho, no fue mi intención, siempre soy una torpe, lo siento

—No pasa nada, solo es un vaso —logró que se sentara de nuevo.

—Merezco un castigo, Sora lo dice siempre, soy una inútil, lo siento mucho —Se apretaba con desesperación las manos.

—No lo eres, déjame ver tus manos

—Lo siento mucho —volvió a decir mientras él empezaba a limpiarles las heridas.

—Deja de disculparte… ¿Que estabas haciendo?

—Quería preparar algo de merienda para ti y los chicos, quería agradecerle, lo siento m...

—Ya basta, Orihime —La chica se sorprendió, parecía ahora asustada y él tuvo una sensación extraño, al final llegó a la conclusión que era remordimiento.

Permanecieron en silencio mientras él terminaba de limpiar, luego la ayudó a bajar de la barra y la llevó con él hasta la sala, tomó una de las bufandas colocadas en la entrada dándosela a ella y luego tomó la suya, Orihime dio una pequeña sonrisa al fijarse que era la que le había regalado pero no le dio mucho tiempo para pensar cuando ya la estaba sacando del departamento.

Al llegar a la calle, Orihime pareció sorprendida, Ulquiorra notó que para ella las dos semanas en la que tuvo, la primera con el problema de su hermano y la segunda encerrada en el departamento, la había hecho olvidar el tiempo. Las calles estaban algo frías y el ajetreo en ellas se hacía presente, estaban en pleno diciembre por lo que las personas parecían más emocionadas, las tiendas estaban adornadas por la temporada.

Supo que había tomado una buena decisión en llevarla a caminar cuando la vio sonriendo al pasar una de las vitrinas de la tienda, a ella parecía gustarle esa temporada. Dándole todo el tiempo del mundo la dejó que viera todo lo que quisiera, él no era muy adepto a esa temporada, le parecía muy comercial y hasta algo estúpido, la gente aprovechaba ese momento para ser más hipócrita de lo normal, con todo eso de la paz y el amor.

Luego de un tiempo decidió llevarla a una cafetería, el frío ya estaba siendo un poco más fuerte por lo que no le caería mal una taza de chocolate a ambos. Apenas la tuvieron en frente de ellos, Ulquiorra vio como Orihime sonreía mientras colocaba sus dedos alrededor de la taza y sentía su calor. La chica le hacía feliz las cosas más sencillas, aquello de alguna manera le provocó algo cálido en el pecho, tomó su taza de chocolate y bebió sin importarle lo caliente que estaba, necesitaba volver a ser él. Se estaba volviendo estúpido por aquella chica.

—Me gusta esa época del año —comentó la pelirroja tratando de iniciar una conversación.

—¿Por qué?

—Es muy alegre y amoroso, mi familia…—se quedó callada y no continuo.

—No necesitas hablar de eso

—Ellos…no son malos, yo debería ser la que debe estar pagando lo que hice, les hice mucho daño —bajó su mirada a su taza.

—¿Cómo les hiciste daño?

—Yo…yo maté a mi madre —aquello hizo que Ulquiorra la viera, no quería mostrar su sorpresa pero empezaba a creer que Orihime estaba comenzando a leer su mirada, se veía tan culpable—. Ella murió por mi culpa, yo no debía haber nacido pero ella insistió en tenerme, me amaba y yo la mate sin importarme

Una lagrima se deslizó por su mejilla, ella rápidamente la retiró pero permaneció unos minutos en silencio, parecía estar buscando las palabras. Ulquiorra estaba a punto de decir que aquello no era necesario pero ella alzó la mirada y pudo ver que necesitaba hacer eso.

—Mi mamá tenía una enfermedad muy grave cuando me concibió, por su tratamiento había un alto riesgo de que yo no sobreviviera hasta el final de la gestación pero ella decidió tenerme. Ella fue la que no sobrevivió

—No eres la culpable de eso

—¡Si lo soy! —La chica se exaltó, varias personas a su alrededor giraron a verla y ella solo se encogió más en la silla, Ulquiorra le dirigió su mirada helada a los demás para que dejaran de verlos—. Mi padre perdió a su esposa por mi culpa y mi hermano creció sin una madre, por esa razón yo tenía el deber de ser buena hija y hermana pero nunca lo fui, nunca complací a mi padre y para mi hermano era una persona inútil

Ulquiorra en ese momento confirmó lo que estaba pensando, su padre también la había dañado y probablemente eso fue peor de lo que hizo su hijo. Su daño no era físico sino mental, ella estaba herida de una manera que él no podía curar y eso le dio demasiadas ganas de golpear a alguien.

—Las navidades son mi época favorita, mi padre me llevaba junto a mi hermano a las fiestas de su compañía y de sus amigos, eran los días en que más me sentía querida

El pelinegro realmente nunca había sentido tanto odio como en ese momento, después de todo el maltrato que le realizaba, el maldito de su padre creaba una fachada para que nadie se diera cuenta de la realidad, la utilizaban y manipulaban sus sentimientos. Esa era una de las razones por la que él había cortado todo lazo emocional, las personas eran demasiado malditas, mal intencionadas y egoístas, todo era solo una fachada y ahora tenía frente a él, las consecuencias de estar rodeadas por ese tipo de personas, veía a una chica tan herida que él no tenía ni idea ni cómo tratarla, él que también se había vuelto un maldito sin sentimiento, que había matado todo lo bueno en él.

—Tú no eres la culpable de nada de lo que pasó, tu madre estaba enferma y ella tomó su decisión. Tu padre y tu hermano fueron las personas que actuaron mal, tú no tenías la culpa de nada para ser juzgada y maltratada por ellos

—No lo entiendes…ellos perdieron a su pilar por mi culpa, fue mi culpa que ellos fueran así, yo merecía todo eso —Ulquiorra se dio cuenta que él solo no sería capaz de ayudarla, debía buscar ayuda profesional.

—Creo que debemos regresar —informó mientras se levantaba, parecía que el humor de la chica se había arruinado.

*.*.*

—¿Dónde diablos esta Orihime? —Ichigo parecía el demonio en persona, exudaba preocupación e ira mientras recorría toda la sala.

Había ido como todas las tardes a visitar a Orihime y se encontró que ni ella ni Ulquiorra estaban. Gin y Grimmjow habían intentado llamarlos pero no contestaban.

—Ichigo cálmate, esta con Ulquiorra, nada malo le va a pasar —comentó dijo Nell, ella se encontraba recostada al hombro de Grimmjow.

—Tampoco confió en ese maldito —respondió Ichigo con rencor, causando la risa de Gin y Grimmjow.

En ese momento escucharon la puerta y todos dirigieron su mirada a ella, Orihime entró pero no se detuvo ni a ver a los lados y se encerró en la habitación, Ulquiorra venía detrás de ella.

—¿Qué sucedió? —preguntó Rangiku aun sorprendida por la acción de la pelirroja.

—¿Qué le hiciste? —inquirió Ichigo acercándose, Ulquiorra no dijo nada y pasó a su lado en dirección a la cocina.

Ichigo no se podía quedar tranquilo y fue detrás de él, Nell y Rangiku probaron suerte con ir a ver si la chica les abría la puerta. Él no tenía la paciencia para eso, necesitaba respuestas y ya.

—Dime que fue lo que pasó —ordenó apenas entró en la cocina.

—Puedes calmarte, ella está bien —comentó Grimmjow detrás de él, el chico también tenía curiosidad pero tenía que calmar a Ichigo. Ulquiorra no parecía del mejor humor, estaba sentado frente a la barra de la cocina y ni siquiera los veía sino a un punto fijo en la pared.

—¿Cómo diablos vas a decir que está bien? —exclamó Ichigo viendo a Grimmjow, luego a Ulquiorra, se acercó y jaló su camisa para que lo viera—. ¿Qué fue lo que pasó?

Grimmjow no esperó nunca presenciar lo que vio, Ulquiorra se soltó y vio con tanto odio a Ichigo que hasta él se sorprendió, nunca había visto esa expresión en él, siempre era indiferencia y las pocas veces que se molestaba nunca lo expresaba en su rostro.

—¿Ahora si te vas a poner sobreprotector con ella? Cuando tu debiste ser el primero en descubrir que le pasaba a ella, ¿Dónde estabas cuando ella ha estado sufriendo sola en silencio? ¿Sabes cuantos años la han maltratado y tú no te diste cuenta?

—¡¿De qué mierdas hablas?!Crees que no me siento culpable de no ver lo que Sora le hacía, el maldito me engaño demasiado bien

—Y al parecer no fue el único, idiota….Ella también fue maltratada por su padre, ¿Cómo diablos siendo amigo cercano a ella no notaste eso? — Ichigo pareció recibir una bofetada con esas palabras, dio dos pasos atrás viéndolo confundido.

—¿Su padre?

—Con solo dos semanas Gin y yo notamos todas las muestras de que ella llevaba tiempo siendo abusada y tú que eres su amigo ni siquiera lo habías notado. No me vengas con esas idioteces de que quieres protegerla, tú nunca la has protegido —Ulquiorra parecía fuera de sí, Grimmjow todavía no salía de su asombro.

—¡Maldito!

Ichigo se le fue encima y le dio un golpe en la mejilla con tanta fuerza que lo movió hacia atrás, el labio de Ulquiorra empezó a sangre. Estaba tan furioso por lo que dijo que ni le prestó atención y lo volvió a golpear pero esta vez el pelinegro fue más rápido y lo esquivó, él intentó de nuevo atacar pero se ganó un golpe en el abdomen que le sacó el aire y lo dejó en el suelo.

Con la respiración entrecortada se levantó, miró con odio a Ulquiorra pero no lo atacó, empuñó sus manos pero en vez de dirigirse al pelinegro golpeó la pared de la cocina con fuerza, varias veces por la impotencia que sentía hasta que empezó a sangrar. Ulquiorra solo lo observaba, sabía lo que sentía, él había utilizado la ignorancia de Ichigo para liberar su ira e impotencia, ahora el chico hacia lo mismo con la pared

A la cocina llegó Gin apresurado por el sonido, encontrándose con Ulquiorra en la barra limpiándose la sangre del labio mientras a Ichigo recostado en una pared con sus manos sangrante, el chico golpeaba con la parte posterior de la cabeza la pared. Grimmjow solo estaba de pie como un observador, vio en su mirada que algo lo había perturbado y eso era difícil siendo él.

—¿Qué está pasando? —preguntó

—Que soy un maldito imbécil —soltó Ichigo golpeándose de nuevo contra la pared.

—Tenía razón, era desde que era una niña —Ulquiorra ni lo veía pero él entendió—. Ella fue abusada desde que era una niña, no solo fue su hermano sino también su padre

—¡Malditos! Ni siquiera está vivo ese hijo de puta para yo volverlo a mandar al infierno —Grimmjow por fin reaccionó, estaba enojado y empezó a caminar por toda la cocina, parecía un león enjaulado.

—¿Qué…—Rangiku no terminó de decir cuando vio el desastre que era Ichigo y Ulquiorra.

Ulquiorra solo se levantó y se dispuso a irse, no llegó muy lejos cuando notó que la puerta de la habitación estaban asomadas Nell y Orihime, la chica la verlo fue corriendo hacia él, preocupada.

—¿Que te pasó? —Ulquiorra pudo notar la sorpresa de Nell, ella no había sabido que Orihime empezaba a volver a hablar.

—No es nada —Aun así ella lo llevó hasta el sofá, observó la herida y se incorporó para ir por lo necesario para curarlo, Ulquiorra la detuvo.

—Nelliel puede ir por el alcohol y el algodón —Nell salió de su sorpresa y a pesar de estar extrañada por la petición, fue por las cosas sin decir nada.

El pelinegro no quería que la chica viera a Ichigo en ese momento, estaba inestable, podía alterarla más. Sintió las cálidas manos de Orihime en el rostro, sus ojos se encontraron con los grises de ella, podía ver la preocupación en ellos.

—Estoy bien, no es algo grave

—Es un golpe —Ella afirmó mientras veía la herida.

—Cosas de hombres —Ulquiorra observó como ella frunció el ceño, pudo notar que le molestó su respuesta.

—Odio que me traten como una niña —Aquello si no se lo esperaba.

—Pensé que no odiabas nada

—Acabo de descubrirlo

—Tuvimos una diferencia de opiniones, es todo —dijo para tranquilizarla.

—Y vaya diferencia de opiniones —comentó Nell trayendo lo pedido.

—¿Ichigo…—preguntó Orihime

—Está bien, ya se está quejando sin ni siquiera poner alcohol en la herida, espero que se comporte o va a tener otro golpe cuando la paciencia de Rangiku se acabe —respondió riéndose mientras volvía a la cocina, ella quería presenciar aquello.

—Fue por mi culpa —susurró Orihime mientras deslizaba el algodón sobre el labio del chico.

—No

Orihime no dijo nada pero Ulquiorra vio que igual se culpaba, se quiso golpear contra una pared, él no servía para hacer sentir bien a alguien. La pelirroja trató con cuidado su herida, Ulquiorra solo la veía, su ojos grises de cerca tenía una tonalidad aún más bonita, quiso sonreír luego de mucho tiempo cuando vio que el sonrojo se apoderaba de Orihime. La chica parecía por fin notar su cercanía, sus ojos grises aun fijos en los labios de él y Ulquiorra realmente tuvo que controlar el deseo de besarla, en ese momento no estaba para situaciones confusa. Él no sabía que sentía por ella y ella no estaba en el mejor momento.

—Orihime…—Ichigo interrumpió, la chica con rapidez se alejó y lo vio—. Em…Lo siento, mejor me voy, llámame si necesitas algo —Sin más se dirigió a la puerta incómodo.

El momento se había interrumpido y ambos desviaron la mirada, Nell y los demás entraron aligerando el ambiente, tratando de animar a Orihime. Ulquiorra decidió descansar un poco, necesitaba pensar por lo que se fue a la habitación.

No estaba seguro de lo que estaba pasando pero algo si sabía, el deseo de besarla fue demasiado intenso y eso le alarmó. El había dicho que quería protegerla pero en vez de eso la iba a lastima y ya no sabía cómo dar marcha atrás, ni siquiera estaba seguro de querer hacerlo.

Colocó su brazo sobre los ojos, quería dormir pero su mente no lo dejaba, solo volvía a él la sonrisa de la chica, las palabras y hasta la forma de curar su herida. No podía sacársela de la cabeza, aquello era más grave de lo que pensaba, cuando se involucró con la chica, sin él querer, no esperó que lo llevara a esa situación.

—Estoy jodido —susurró para el mismo.


¡Gracias por leer!

*Tokio blues (Norwegian wood) Haruki Murakami. No he leído ese libro pero esta en mi lista de lecturas, conseguí esa frase por accidente.

Prepárense que ahora si viene el romance, ya Ulquiorra aceptó que esta jodido, ahora toca ver como avanza el asunto. Disculpen si ven algún error o algo no se entiende mucho, lo edite lo mas rápido que pude, no creo que pueda mañana actualizar por lo que tenia que ser hoy, quiero cumplir porque se lo merecen.

No se cuando sera la próxima actualización porque esta vez si que no tengo mucho escrito, espero que sea pronto

¡Gracias por sus bellos comentarios!

Guest

Violeta: No le hace ni un poco de gracia, ya vemos que aqui hasta se aprovechó de Ichigo para drenar su rabia jajaja. Habrá mas de ellas como amigas, pronto van a solidificar mas su amistad, sobre todo cuando sea el turno de Rangiku. Lo de las escenas Ulquihime, no es la gran cosa pero estuvo a punto de besarla, eso es mucho por como iban de lentos, ademas esa miraditas, durmió con ella abrazado unas horas, salió con ella y la cuida como algo frágil, por lo menos tuve que lograr emocionarte algo jajaja o eso espero.

¡Hasta la próxima!