Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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Capítulo 21: Preocupacion

No podía dejar de mirar los boletos en su mano, no logró ni siquiera poder hablar con él.
¡Por las puras fué al hotel!

Tomó su celular y lo llamó por quinta vez.
No contestó.

—Oye nuestro vuelo está apunto de salir, ¿No vas a venir? — dejó como mensaje a la casilla de voz.

Sin querer recordó todo lo que había pasado estos últimos días.

Él la había defendido de Yamcha.

—"No hables con otros hombres, solo conmigo"

Y luego lo del hotel.

/—"No sé, por qué lo digo, pero no quiero que hables con otros chicos"/

Él le había confiado algo tan delicado, él había llorado en sus brazos.

¿Acaso todo fué mentira?

-Yo sola me ilusioné, soy tan imbécil - Pensó derramando lágrimas.

*Vuelo de las 8:40 pm saldrá en 10 minutos*

Tomó su celular nuevamente, de inmediato la mandó a la casilla de voz:

—Hola, yo solo quería... — tragó saliva — Quería darte las gracias por haberme contado lo de tu hermano — comenzó a llorar — No sabía cómo decirte, pero yo también perdí a mi hermana... — dijo tratando de recordar — No fuí a su funeral, todo pasó tan rápido, yo estaba en otro país estudiando repostería y no pude ir... La última vez que la ví fué en el aeropuerto, ella me llevó una canasta llena de pasteles para que la recordara. Pero yo le dije que no, que allá nadie comía eso — tragó saliva y prosiguió — Si hubiera sabido que no volvería a verla... Yo... — comenzó a llorar más fuerte — Le hubiera dicho algo cómo: Gracias, cuídate mucho y no te enfermes por favor — momentos con su hermana pasaron por su cabeza — Gracias por decirme lo de tu hermano, enserio muchas gracias por todo, debes ser feliz...

Después de eso colgó y trató de tranquilizarse.
Su jefe no tenía la culpa de nada, era ella la que se había ilusionado con él.

—Que difícil — se quejó — El amor siempre es muy difícil... ¿Por qué será?

Al día siguiente, ya en su hogar, y con las preguntas constantes de Milk de por qué fue a esa isla, pudo estar por fin en su área de trabajo.

Toda la noche se la pasó esperando un respuesta de Ouji, esperaba que al menos haya escuchado los mensajes de voz.

4 días después...

Había perdido la cuenta de cuántas veces miraba su buzón de mensajes.
Se sentía realmente estúpida al preocuparse por él.
Vegeta no había ido al trabajo desde esa vez que estuvo en el hotel.

—¿Estará con ella? — se preguntó a sí misma.

Bulma: ¿No vas a venir al trabajo?

Era su séptimo mensaje, incluso pensó en decirle que el restaurante tuvo un problema, en verdad quería verlo.

Vegeta: Estoy en el hospital, ahora no puedo hablar

Se sorprendió, pues por fin él le había contestado el mensaje.

Bulma: ¿Por qué estás en el hospital? ¿Estas enfermo? ¿Es tu pierna? ¿Quieres que vaya?

Se sonrojó de inmediato, tal vez debía dejar de preocuparse por él.

Vegeta: No

—Vaya, ¿Eso es todo? — se quejó — ¿Pero estas enfermo o no? — se preguntó — ¿Quieres que vaya contigo?

...

No podía permanecer sentado, al menos Bulma lo había distraído unos segundos con su mensaje.
Pero nada le sacaba de la cabeza que estaba en un hospital y que esperaba que Lázuli esté bien.

Caminó hacia Krillin, el cual estaba leyendo un libro.

Alguien lo tomó del hombro, era un médico.

—Este es el historial de Lázuli, con sus rayos X — comentó Bruno mostrándole varios sobres y documentos.

—¿Así que él trajo todo eso? — se refirió a Krillin.

—Sí, y no debió ser fácil conseguir todo... ¿El de allá es su doctor, no?

—Sí

Juntos se acercaron al amigo de Lázuli.

—Buenas tardes

—Gracias por traer todo esto, nos ayudó mucho — comentó Bruno.

Krillin no dominaba muy bien el japonés así que Vegeta, que hablaba también inglés, le tradujo todo.

—No fué nada — respondió el amigo de la rubia.

Vegeta y Bruno fueron por unas bebidas hacia la cafetería del hospital, mientras hablaban de la salud de Lázuli.

—¿Esas pruebas son confiables? — preguntó Ouji.

—Sí, son exactas, este es uno de los mejores hospitales para tratar el cáncer

Tomaron asiento.

—Sabia que Lázuli era fuerte, pero no imaginé que tanto — halagó el médico.

—¿Hay posibilidades de que recaiga?

—Cuando hay recaídas generalmente son de dos a tres años después, es por eso que no debe dejar de revisarse

—Si no recae en ese tiempo, ¿Significa que ya se curó?

—No se puede decir... Hay casos en donde las recaídas se presentan un tiempo después — dijo mirándolo — Pero tranquilo — lo animó — Ella es muy fuerte y además tiene a un buen médico, ¿Pero y el otro qué? — se refirió a Krillin a lo que Vegeta frunció el ceño.

Luego de unos minutos el médico lo dejó y Ouji tuvo que ir hacia el amigo de la rubia.

No podía dejar de observarlo.

—¿Y cuándo te vas? — le preguntó sin pensarlo.

—Aun no pienso en irme — le respondió el enano.

—¿Cuándo acaban tus vacaciones?

—Puedo quedarme el tiempo que necesite, aún me falta conocer mucho aquí

—¿Algunas vez has estado en Corea?

—Sí

—¿Tokyo?

—Tambien

—¿China?

—Allí no

—¿Y por qué no vas? — trató de deshacerse de él — Yo te pagaría todo el viaje — sonrió.

—¿Por qué tú me pagarías el viaje?

—Ah — dudó — En agradecimiento por cuidar a Lázuli todo este tiempo

—Yo solo hago mi trabajo ¿Bien? Así que gracias, pero no

—Oye — gruñó — Según nuestras costumbres debes aceptar — mintió.

—Lo siento, no sabía

—Bien, entonces llamaré a mi agente de viajes para que comience de inmediato con la búsqueda de los mejores hoteles

—Le das las gracias de mi parte a Bulma por el libro que me recomendó — trató de cambiar de tema — Es muy bueno

—¿Bulma?

—Sí, ella

Krillin se puso de pie de inmediato al divisar a su amiga acercarse.

—Hola, ¿Cómo te fue? — preguntó.

—Bien gracias

Vegeta pasó su brazo por el cuello de la rubia y la jaló hacia él.

—¿Estás bien? — le preguntó.

—Sí

—Entonces vámonos — dijo sin importarle que Krillin estaba atrás de ellos.

Ya era de noche.
Era hermoso observarla dormir.
Lo supo de inmediato.
La había extrañado demasiado.

Acarició su cabeza, y jugó con algunos mechones rubios.

Lázuli abrió los ojos y le sonrió, a lo que él hizo lo mismo.

Ella era perfecta.

La muchacha lo arropó y se acercó más a él para por fin descansar.

...

—No puedo dormir — susurró Bulma moviéndose en su cama — Y son las cinco de la mañana...

/—Me haces reír/

La voz de Ouji no dejaba de sonar en su cabeza.

/—Un día de estos iremos a la montaña/

—¡Todo es culpa de él! — gruñó — ¿Pero y si de verdad está enfermo?

Se sentó en su cama.

—¿Debería ir a su departamento? — habló sola — ¡Ya sé!

Se puso de pie y fué a su cocina.

Comenzó a preparar algo que su madre le hacía cuando ella se sentía enferma.

—Ojala le guste — dijo sonriendo.

Una vez listo todo lo que le iba a llevar a su jefe, se fué a dar una ducha y tomó su bicicleta.

El portero, que ya la conocía la dejó ingresar a lo que ella simplemente tuvo que subir en el ascensor al departamento de Ouji.

Se sentía realmente emocionada y nerviosa.
No sabía cómo lo iba a mirar después de que ella se le confesó.

Tocó el timbre por tercera vez, pero nadie respondía.

-De seguro está durmiendo - pensó.

Estaba apunto de irse hasta que la puerta se abrió sorprendiendola.

El rostro de Vegeta lo decía todo, no esperaba que la peliazul estuviera ahí.

—Me parece que llegué temprano — dijo la muchacha a lo que Ouji se cruzó de brazos — ¿Ya estás mejor?

Él no entendía nada.

—Vine a traerte un pastel, tiene ajonjolí, es delicioso — explicó incómoda — Además...

—¿Vegeta? — se escuchó la voz de la rubia — ¿Quién vino a esta hora? — Preguntó al llegar a la puerta.

Briefs no podía describir lo que sentía en ese momento.

Las dos mujeres se observaron.

—Gracias por preocuparte... — dijo Vegeta rompiendo el silencio — Y por los pasteles — recibió lo que tenía Bulma en sus manos.

—¿Tú horneaste eso a esta hora? — preguntó Lázuli sorprendida.

—Son para los dos — habló la peliazul bajando la mirada, no quería llorar enfrente de ellos así que se dió la vuelta dispuesta a irse.

—¡Espera! — llamó la rubia haciendo que Bulma voltee a verla — Perdón

—¿Por qué?

—Solo... Perdón...

Vegeta suspiró incómodo luego de que Briefs se dió la vuelta para irse.
Cerró la puerta de su departamento y dejó lo que su empleada le había traído en la mesa.

—¿Todos allá creen que estas enfermo? — preguntó la rubia.

Ouji bajó la mirada, hasta que el timbre sonó de nuevo.

Los dos fueron a abrir, encontrándose con Bulma nuevamente.

—Te olvidaste de la sexta cláusula — habló Briefs seria — Ninguno saldrá con alguien más — de inmediato pateó a Vegeta en la pierna, haciendo que este caiga arrodillado — Rompe ese contrato maldito — gruñó ante la mirada atónita de Lázuli para luego alejarse de ellos.

—¿Estás bien? — preguntó la rubia — ¿Vegeta?

El muchacho no le respondió y corrió hacia Bulma, la cual estaba apunto de subir al ascensor.
Pudo subir junto a ella, la peliazul ni siquiera lo quiso mirar.

—Yo... — rompió el silencio incómodo el chico — Yo regresé con Lázuli

—Eso parece, felicidades

—Romperemos nuestro contrato

—Claro

—Yo viole el contrato, así que no me debes nada

Briefs volteó a verlo molesta.

—Ya no-

Con mucho dolor y lágrimas, la peliazul le propinó una cachetada Ouji.

—Dime — habló ella — ¿En verdad crees que puedes comprar el corazón de alguien con tu maldito dinero?

El muchacho no pudo verla a los ojos.

—Si lo sabías, ¿¡Por qué actuaste así en la isla!? — exclamó — ¡Dijiste que te molestaba que viera a otros, incluso lloraste! ¿Te fué fácil? ¿Acaso eres actor? — dijo con desprecio — Claro, te sentías así en ese momento, lo comprendo

El peli negro la miraba atento.

—¿Y la montaña? ¡Tú me pediste que fuera allá contigo!

Comenzó a llorar más fuerte.

—Tal vez no lo sepas... Pero para mí fué... Para mí fué como una declaración, como decir que yo te gustaba, ¿Acaso lo entiendes?

Él permaneció en silencio.

—¡No debiste invitarme si sabías que esto ocurriría, no debiste hacer falsas promesas!

Incómodo dejó de verla y tragó saliva.

—¡¿Por qué tenías que lastimarme así?! ¡Maldito bastardo! — gritó dolida.

El ascensor se abrió de inmediato a lo que Bulma salió limpiándose las lágrimas, mientras Vegeta la seguía.

—Como te dije no tendrás que pagarme — dijo él una vez afuera.

—¿Eso es lo que valgo para tí? ¿Eso es lo que vale mi corazón? — preguntó — Solo fué un juego... De acuerdo, acepto el trato, no te pagaré ese dinero ¿Oíste?

—Bien

—Fue un error, no debí venir así, me arrepiento de haberlo hecho... ¡Cometí un maldito error!

—Te invité enserio — dijo refiriéndose a la montaña — Aquel día, quería que la pasáramos juntos, esa es la verdad

Ella soltó una risa irónica.

—¿Para qué? ¿Para que te cargara si las piernas no te respondían?

—Bueno en parte sí — trató de bromear.

—¿Enserio te divierte? — habló molesta — ¿Te es gracioso hacer bromas? Ya lo veo... Lázuli te aguarda — dijo subiendo a su bicicleta y alejándose de él.

Vegeta estaba apunto de irse, hasta que escuchó un ruido.

Cuando se dió la vuelta vió a Bulma tirada en la autopista, junto a una motocicleta con un hombre poniéndose de pie.

Preocupado corrió hacia ella.

—¡Bulma! ¿Estás bien? Vamos despierta, por favor reacciona — trató de moverla — ¡Bulma!

—¡Yo no le hice nada! — habló el hombre — Ni siquiera la toqué con mi motocicleta, ella sólo se cayó

—¡Bulma, vamos despierta!


Continuara...


Este ha sido el capítulo más largo de la historia, espero les haya gustado.