Capítulo 7

Orihime se sentía incomoda en ese momento, se encontraba en una sala de espera, sintiéndose custodiada por un inquieto Ichigo y el taciturno Ulquiorra, realmente debía ser algo extraño de ver porque los dos chicos parecían no querer estar en la misma habitación. La recepcionista de vez en cuando dirigía una mirada disimulada a donde ellos estaban, si definitivamente llamaban la atención.

Ya ella estaba nerviosa y había sido muy mala idea permitir que ellos la acompañaran, al principio le había dado miedo ir sola pero ahora le parecía que hubiera sido mejor. Ichigo había conseguido una cita con una psicóloga en el hospital donde trabaja su padre pero a ella seguía sin parecerle, ella ya se sentía bien. Okey, ¿A quién engañaba?, se regañó mentalmente, no se sentía para nada bien, ni siquiera podía fingir frente a ellos.

—Inoue Orihime —dijo la secretaria apenas salió el paciente que la psicóloga atendía en ese momento.

La pelirroja se levantó y detrás de ella lo hicieron los dos chicos, ella quería gritar, era muy lindo lo que ambos querían hacer pero ya se estaba desesperando, ya muy mal se sentía que ellos supieran parte de su vida, no quería que supieran el resto, sobretodo Ulquiorra. Ya le había mostrado su debilidad, no quería parecer un estorbo, quería que la viera como era y no en ese momento tan confuso y doloroso.

—Disculpen, ella entrara sola —La recepcionista informó al ver como ellos la seguían.

Orihime agradeció a Dios mentalmente, realmente quería hacer eso sola, no sería capaz ni siquiera de hablar con ellos presente. Entró a una oficina muy elegante, dentro estaba la psicóloga, una mujer muy bella. Los primeros minutos fueron incómodos, no sabía ni que decir pero ella simplemente le empezó a hacer preguntas sobre sus datos y poco a poco la relajó, antes de entrar en el tema.

Al salir de esa oficina media hora después se sintió mejor, tal vez si había sido una buena idea, ella no le había dicho que hablara de lo que la dañaba, simplemente le hizo preguntas agradables y se sintió completamente cómoda respondiendo. Sabía que pronto tocaría hablar con ella realmente de lo que la tenía mal pero por lo menos no era presionada. Además que le dio una gran sugerencia que quería cumplir lo más pronto posible.

Afuera, estaban los dos chicos en la misma posición en las que los había dejado, ambos viendo a lados distintos, cuando ella salió los dos se levantaron. Ella se despidió de la recepcionista y los tres salieron.

—Creo que ya puedo regresar sola a la casa —susurró algo apenada, necesitaba estar un momento a solas, esa caminata le haría bien—. Ulquiorra tú tienes clases e Ichigo, Rukia te espera —añadió al ver que ninguno tenía intenciones de dejarla.

—Puede esperar un poco, no hay problema en que te acompañe —respondió Ichigo, ella suspiró, sabía que él sería quien más le costaría, era demasiado terco.

—Quiero hacerlo sola —le dijo viéndolos fijamente, tendría que ser sincera y directa.

Ichigo dudó un momento, Ulquiorra solo la vio, asintió y caminó en sentido contrario dejando a los dos solos. Orihime vio su amigo y le rogó que la dejara ir, al final resignado aceptó.

El camino de regreso al departamento le dio mucho que pensar, necesitaba empezar a poner en acción la sugerencia de la psicóloga o se iba a volver loca. Necesitaba distraer su mente, conseguir algo que la entretuviera unas horas, salir de su encierro, sus amigos la ayudaban pero ella necesitaba tiempo para también curarse ella misma.

Su hermano había retirado su semestre por el supuesto viaje que iban a hacer, la había engañado como una niña, no era ningún viaje familiar, su hermano la iba a enviar a otra ciudad con la idea de que se encontrara con uno de los inversionista de la compañía, literalmente la estaba ofreciendo en bandeja de plata. Esa fue la razón por la que salió huyendo de la casa, ella se había negado y como respuesta solo recibió el maltrato. En ese momento tenía un dilema, sabía que debía hacer todo por su hermano pero aquello no le parecía lo mejor, se había sentido asqueada y herida. Sentía que él buscaba la manera de deshacerse de ella.

Se detuvo al sentir como sus lágrimas descendía por sus mejillas, empezó a creer que tal vez no era lo mejor estar sola, le daba más tiempo de pensar, tenía que buscar con que distraerse, y la mejor idea por ahora sería buscando un trabajo, no podía ir a clase hasta que metiera un reingreso y debía esperar hasta principio de año.

Limpió sus lágrimas y se dirigió a una panadería que tenía un anuncio, solicitaban empleada y ella a pesar de no tener ninguna experiencia trabajando podía aprender rápido, además le gustaba la fachada del lugar. Rogó por que pudiera conseguir el empleo.

*.*.*

Ulquiorra sabía que su profesor de Termodinámica estaba explicando algo sobre el proceso de refrigeración de una maquina térmica pero su cabeza estaba en otro lugar, no podía concentrarse en lo que veía en la pizarra, ni siquiera había podido realizar anotaciones.

Él no podía dejar de analizar la situación, Orihime no estaba en el mejor momento de su vida, él quería ayudarla en lo que pudiera pero también ella estaba provocando todo esa mezcla de sensaciones en él. No estaba seguro si lo más recomendable era avanzar, él no quería hacerle más daño, era frágil y muy fácil de terminar de quebrar.

—Maldición —susurró al darse cuenta que volvía a pesar en eso.

—¿Algo que añadir, estudiante? —dijo el profesor observándolo, no había notado que el salón estaba en completo silencio hasta Grimmjow que siempre hablaba estaba callado—. Dígame según la gráfica ¿Qué estados componen este ciclo de refrigeración? —Dio un rápido vistazo a la pizarra y supo la respuesta.

—Vapor saturado, vapor sobrecalentado, luego liquido comprimido y finaliza con una mezcla, es del tipo ideal —contestó sin dudar, el profesor lo vio en forma de amenaza pero al final asintió algo renuente, escuchó como Grimmjow trató de controlar su risa.

—Usted lo sabe, los demás no. Guarde silencio

Ulquiorra solo volteó a la ventana, el profesor lo detestaba por siempre responder sus preguntas, le gustaba dejar a sus estudiantes como ignorantes y con él no podía hacer lo mismo. Sacó su teléfono del bolsillo, ya había pasado tiempo suficiente para que Orihime hubiera llegado al departamento, esperó la respuesta mientras veía a Grimmjow sufrir por entender lo que estaba en esa pizarra, no duro mucho hasta que su teléfono vibró.

"Ya estoy en casa, Nell me va a enseñar a cocinar, espero hacerlo bien y no envenenarlos"

Aquella frase le pareció de una manera dulce, nunca había sentido esa calidez que de repente sintió, fue algo tan fuerte que no pudo controlar. Sabía que hasta su rostro lo había demostrado, alzó la mirada y se encontró con un sorprendido Grimmjow, el chico parecía haberse quedado con media frase en su boca.

—¿Acabas de….¡Mierda, debo estar soñando! —No controló el volumen de su voz interrumpiendo al profesor.

—Jaegerjaquez, puede decirme ¿Cuál es la entropía del estado uno? —preguntó el profesor, Grimmjow observó la pizarra, en su rostro se reflejaba que no tenía ni idea de lo que le pedía—. Preste atención.

Cuando ambos salieron del salón, Grimmmjow se quejaba de que por su culpa el profesor le había agarrado más idea, se había aprendido hasta su apellido y él estaba seguro que al final lo iba a raspar, además no entendía casi nada de esa materia.

—Juro que sentí que soñaba, Nell y Gin deben saber esto —comentó mientras iban en los jardines—. No solo ellos, todos. —Ulquiorra seguía sin entender a qué se refería pero tampoco le iba a preguntar, él solo quería salir rápido de la universidad.

*.*.*

—¿Esta bien así? —preguntó Orihime mientras preparaba la masa, Nell la observaba y orientaba.

—Perfecto, veo que te estas esforzando mucho para que quede bien —comentó, ella había insistido que ese fuera el plato que le enseñara a hacer.

—Sé que es la comida que le gusta a Ulquiorra, quiero ser agradecida —susurró algo sonrojada, Nell no pudo evitar sonreír, la chica era muy sincera con sus emociones.

—¿Cómo sabes eso? Él nunca expresa nada, el tiempo que llevo aquí no he sabido que es lo que le gusta y que no

—Evita que Grimmjow le quite algo de su plato —respondió, Nell se quedó pensativa, ahora que lo recordaba era algo tan sutil que ella no se había dado cuenta.

El pelinegro siempre andaba dándole con los palillos en las manos a Grimmjow para que dejara su comida pero no había notado que con esa comida en específico, era más estricto y realmente no dejaba que la tocara.

—No había notado eso…—Nell observó a la chica sonreír, parecía emocionada mientras cocinaba—. ¿Orihime?

—¿Si?

—A ti te gusta Ulquiorra ¿cierto? —La chica detuvo lo que hacía y se giró con rapidez hacia Nell, ahora si parecía un tomate.

—¿Q-que?

—No te hagas la desentendida, todo los sabemos desde hace un tiempo —Nell no se fue con rodeos, la chica empezó a negar pero al ver la sonrisa de Nell que no le creía, suspiró.

—¿Soy tan evidente?

—Algo

—¿Crees que Ulquiorra lo sepa? —preguntó nerviosa.

—No sé, es buen observador pero por lo que me ha dicho Grimmjow, es ignorante con lo que sea que tenga que ver con emociones o sentimientos

—No quiero que lo sepa —susurró, no parecía que lo decía para Nell sino a sí misma.

—¿Por qué? —La chica volvió a su labor, Nell por un momento pensó que ignoraría su pregunta, tal vez la había presionado mucho.

—Soy un desastre, Nell.

—¡Claro que no!

—Sé que lo soy, no soy buena cocinando, soy torpe, hablo mucho y no soy tan bonita. ¿Quién estaría interesada en mí? —Se sorprendió ante sus palabras, podía sentir que ella pensaba así realmente, parecía algo arraigado en su ser.

—¿De qué diablos hablas, Orihime? Por lo que me dijo Rangiku media universidad babea por ti, además en la cafetería tienes encantados a mis compañeros. Eres bonita, tu personalidad es agradable, eres torpe pero eso te hace ver adorable y lo de cocinar es arreglable y créeme no es tan importante, tenemos de ejemplo a Gin, está loco por Rangiku y ella quema hasta una ensalada

Orihime no pudo evitar reír por el último comentario, era cierto, Rangiku no servía para la cocina. Se sintió bien que le dijera eso, su hermano siempre le estaba diciendo que nunca iba a conseguir nadie por no ser bonita, por romper todo, por hablar demasiado y no ser útil para nada de la casa. Que alguien le dijera buenas palabras siempre le alegraban y la hacían sentir algo mejor.

—¡Ya llegó por quien lloraban! —gritó Rangiku apenas entró en la cocina.

—No tienes por qué dejarnos sordas —se quejó Nell.

—Sé que me aman ¡adivinen quien vino conmigo!

—Hola, chicas —saludó Rukia, llamando la atención de las dos que no la habían notado entrar.

Pasaron una hora muy divertida, las ocurrencias de Rangiku y Nell eran muy graciosas y los comentarios ácidos de Rukia de vez en cuando, no dejaban que Orihime borrara su sonrisa. Se sentía bien estar con ellas, normal, tenía mucho tiempo que no se sentía así.

—Listo, todo se ve bien, viste que si se puedo, Hime —le sonrió Nell, la chica se veía contenta, solo faltaba servir la mesa.

—Me preocupa que sepa bien —susurró.

—Lo hará, tranquila —le dijo Nell para tranquilizarla y esperaba que sí, porque si no estaba lista para dar patadas debajo de la mesa para que se tragaran lo que comían, no iba a dejar que la hicieran sentir mal cuando se había esforzado tanto.

Rangiku y Rukia terminaban de pelear con la fruta para hacer un jugo, las dos eran un desastre pero Rukia salvaba la bebida, ella por lo menos se defendía más que la rubia.

—¡¿Chicas?! —se escuchó la voz de Gin.

—¡Aquí! —respondió aun peleando por exprimir la fruta.

—Por favor, díganme que Rangiku no cocinó —comentó el chico entrando a la cocina.

—¡Idiota! —respondió la chica lanzándole una naranja, él la atrapó antes de que le diera.

—No, pero está haciendo el jugo —comentó Nell riéndose.

—Recuérdeme no tocarlo —susurró Gin, se ganó un golpe en el hombro por el comentario.

—Orihime fue quien preparó la comida —dijo Nell mostrándola como una madre orgullosa.

Gin tardó un momento en reaccionar, él sabía que Orihime no cocinaba bien porque lo había intentado varias veces con Rangiku en el pasado, pero logró controlar su sorpresa y sonrió. La chica se veía ya nerviosa y él quiso calmarla.

—Maravilloso, hay que probarlo —dijo ayudando a Nell y a la chica a servir la mesa.

—¡Díganme que hay alguien en casa! ¡Tengo algo muy sorprendente que contar! —Exclamó Grimmjow apenas entró en el departamento.

—¿Es normal que todo el mundo grite? —susurró Rukia a Orihime, la chica solo sonrió, realmente no era común, ella sabía que solo estaban así para animarla por lo que haría su esfuerzo de actuar como antes.

Con curiosidad todas salieron de la cocina, Grimmjow parecía estar ansioso por contar, tenía una enorme sonrisa burlona, Ulquiorra no parecía interesado aun así se quedó en la sala.

—No me van a creer, ¡Ulquiorra sonrió por primera vez en su vida! Mi amigo emo está dejando de ser emo, me siento tan orgulloso —Por un momento todos empezaron a reír al creer que era una broma—. Hablo en serio, ni siquiera tuve una cámara en el momento

—Deja el drama —dijo Ulquiorra, todo el mundo lo vio.

—¿Hablas en serio? —preguntó Gin.

—Claro que sí, giré a pedirle que me explicara la clase cuando él estaba ley…—Grimmjow no terminó de decir cuando recibió un cojín en la cara.

—Tengo hambre —comentó Ulquiorra como si no acabara de lanzar el cojín.

—Eso es perfecto, hoy Orihime preparó el almuerzo —exclamó Nell indicándoles que pasaran a la cocina, todos entraron dejando a Grimmjow solo en la sala.

—Malditos —susurró mientras los seguía.

Para sorpresa de todos, la comida quedó mejor de lo que esperaban, ya ellos se estaban preparando mentalmente para comerse lo que sea con tal de no hacer sentir mal a Orihime, pero le quedó bien, Nell pareció hacer un buen trabajo explicándole. Ninguno pudo evitar reír al ver como Ulquiorra evitó que Grimmjow tomara lo que quedaba.

—Bien, Orihime uno, Rangiku cero —comentó Gin al terminar.

—¡Hice el jugo! —Se quejó la rubia.

—No cuenta, Rukia lo salvo —Gin se encogió de hombros.

—Eres un... —Rangiku no pudo ni terminar la frase, no encontraba ni que decirle. Los demás en la mesa se rieron, la chica parecía querer y no querer darle un golpe.

*.*.*

Rukia pasó la tarde con las chicas, las tres arrastraron a Orihime a un centro comercial a distraerla y divertirse. Gin y Grimmjow querían ir, Ulquiorra también parecía dispuesto a acompañarlas pero ellas declararon que era "Día de chicas", así que los tres se quedaron en el departamento.

No había pasado ni media hora cuando Gin y Grimmjow parecían aburridos, ya había recorrido más de 100 veces los canales, ni siquiera los de deporte los atraían. Ulquiorra simplemente leía un libro en uno de los muebles de la sala, ignorando al mundo, o eso hacía ver.

—¡Maldición, estoy aburrido! —Exclamó Grimmjow cuando iba por la 101 vuelta de canales.

—¿Por qué siempre tienes que maldecir? —Gin lo dijo como si amonestara pero realmente no lo hacía, solo lo decía para molestar.

—Porque es mi maldita boca, además no tengas ninguna maldita doble moral porque tú maldices todo lo que te da la maldita gana —respondió el chico.

—Eres un bastardo —Gin dio media sonrisa.

—¡Ves! Tú también lo haces

—No maldije, solo te describí con el adjetivo adecuado

—¡Maldito! —Grimmjow se levantó dispuesto a golpearlo y ambos empezaron una disputa para ver quien lograba golpea al otro.

Ulquiorra tomó su libro y fue a su habitación, cuando Grimmjow y Gin estaban realmente aburrido era insoportable estar cerca de ellos, buscaban cualquier manera de insultarse o retarse. A Gin le divertía destruir el ego de Grimmjow.

No supo en qué momento se quedó dormido mientras leía pero cuando abrió los ojos se encontró que Orihime estaba frente a él en el mueble con el libro que había estado leyendo. Parecía concentrada y no notó que él había despertado, se incorporó y se permitió observarla un momento, sus delicadas facciones y su suave respiración le estaban haciendo tener deseos de acercarse más a ella, se reprimió.

—¿Qué haces, mujer? —preguntó asustándola, se reprendió mentalmente al ver la sonrisa en ella, era evidente lo que hacía, aquella no parecía una pregunta hecha por él, sonaba al idiota de Ichigo.

—Este libro es interesante —dijo Orihime alzándolo.

—¿Qué hora es? ¿Por qué no me despertaste? —preguntó al notar que ya era tarde, parecía muy entrada la noche.

—Estabas profundamente dormido, pocas veces te he visto así, no quise interrumpirte —Le respondió, parecía algo roja.

—Debes estar cansada —fue lo que dijo el pelinegro levantándose para dejarle la cama, se sentó junto a ella y le señaló que fuera a dormir.

Ella le dio el libro, por un minuto compartieron mirada, ella parecía dudar en decir o hacer algo pero luego se levantó. Estuvo unos minutos acomodándose, cuando ya estaba cubierta por las sabanas se quedó un momento sentada viendo a Ulquiorra.

—¿Qué sucede? —preguntó el chico girándose para verla, se encontraba ya recostado en el sofá.

—¿Por qué me estas ayudando? —preguntó sin titubear, aquella pregunta no la esperaba por lo que estuvo solo unos segundos viéndola—. Lo siento, te sorprendí —susurró apenada al ver como él no respondía.

—Me interesas —Aquellos ojos la dejaron petrificada, hablaba de forma directa y por un momento ella se sintió aún más roja, empezó a faltarle la respiración.

—¡¿Q-que?!

—Eres interesante —Ulquiorra no despegaba su mirada y ella no podía pensar bien.

—¿Por qué? —logró articular, Ulquiorra permaneció otra vez en silencio pero finalmente respondió.

—Tu personalidad es alegre y siempre sonríes, es curioso lo que escondes detrás de ella, estas muy herida y aun así sonríes, me intrigas —Orihime por un momento se sintió decepcionada, solo tenía curiosidad por ella.

—No me he sentido los últimos días así —susurró terminándose de acostar y rompiendo la conexión de mirada, de alguna manera se sentía mal.

—Por eso quiero ayudarte —se sorprendió al escucharlo hablar—. Odio no ver esa sonrisa, no pareces tu sino un cascaron vacío —aquello la hizo de una manera sentirse mejor, él la quería ver sonreír.

Cerró los ojos y aunque estuvo un rato dándole vueltas a la conversación en su mente, pronto el sueño la dominó. Soñó con su madre, ella realmente nunca la había conocido, solo por fotos y aquella cadena en su cuello pero de vez en cuando soñaba con ella, susurrándole o cantándole, quería creer que eran recuerdos reales aunque sabía que no era posible porque había muerto unos días después que ella había nacido, no tenía la edad suficiente para guardar recuerdos.

Se dejó llevar por la dulce voz de su madre y el sueño la llevó hasta un parque cercano de la casa, ella era una niña, estaba sola y observaba unos niños jugar, su padre siempre le había dicho que no se ensuciara ni que jugara con alguien más que no fuera su hermano, estaba con su niñera, la única manera de estar en ese parque porque no la dejaban salir a menos que estuviera con ella.

Los niños por fin sintieron su mirada y se acercaron, le propusieron jugar con ellos, ella buscó con su mirada a su niñera, la joven chica estaba hablando con otra mujer en el parque, por lo que sus ojos no estaban en ella. Aprovechó ese descuido y asintió, los niños empezaron a correr y ella debía agarrarlos. Ese fue el primer momento donde se sintió libre, el viento, las risas, la sensación al correr, la emoción a atraparlos, de correr para que no la alcanzaran, fue una sensación nueva para ella, se sintió demasiado bien, su hermano era un adolescente, con él no podía jugar como con esos niños de su edad.

¡Orihime! —El grito de su niñera la hizo volver a la realidad, los niños seguían corriendo pero ella se detuvo para observarla, ella parecía tan horrorizada como nerviosa, Orihime se asustó —. Niña, pero mira cómo te has puesto, el señor Inoue me va a matar —la alzó en brazos y se la llevó lejos de su libertad y el sueño de volvió pesadilla.

La niñera no logró ocultar las evidencias de su ropa manchadas a tiempo, fue despedida pero la que recibió el castigo más severo fue Orihime. Esa fue la primera vez que ella recibió un golpe de su padre, normalmente eran gritos o regaños pero aquella fue la primera vez que sintió el dolor.

¡Papá, por favor! ¡No! —suplicaba mientras sentía la mano de su padre caer en sus piernas, aquello dejaría marca, serían las primeras de demasiadas que ella recibiría en el futuro—. ¡Lo siento, no lo volveré hacer!

Tienes. Que. Aprender. A. Comportarte —por cada palabra un golpe, ella sentía su piel en carne viva, su padre no se contenía con la fuerza.

¡Para por favor! ¡Lo siento!… ¡Lo siento! —lloraba con fuerza pero él no se detenía, vio a su hermano, el chico no había entrado en la habitación pero estaba asomado en la puerta—. ¡Sora! ¡Ayúdame! ¡Por favor! —gritaba pero su hermano no se movía, solo observaba—. ¡Papá, lo siento!

¿Esa es tu manera de recompensar? ¿Comportándote mal? Tu madre dio su vida, tú nos la arrebataste, lo mínimo que debes hacer es obedecer —Su padre parecía demasiado alterado y ella solo sentía el dolor, tanto físico como mental.

Lo siento, no lo volveré hacer —trataba de sostenerse a él para que no la golpeara más, ya no tenía ni voz para gritar —, por favor, ya…por favor

—Sshh, estas a salvo —Aquellas palabras la tranquilizaron, la hicieron alejarse de ese recuerdo. Sintió que era sostenida, de alguna manera se sentía segura, estaba abrazada a alguien pero no quería soltarlo.

Percibió el aroma de la ropa que llevaba, menta, sabía muy bien de quien era, ese olor la tranquilizaba. Ulquiorra estaba ahí, no dejó que su mente pensara solo permaneció en ese estado de sopor, el chico hizo que se recostara pero no mostró intención de alejarla lo agradeció, necesitaba eso. Necesitaba contacto, sentirse apreciada, cuidada.

—Estarás bien —sintió una sutil caricia en las mejillas pero luego no, fue tan rápido que no estaba segura si se lo imaginó, se dejó llevar por la vigilia y pronto volvió a dormirse.

Ulquiorra supo que ella se había quedada dormida cuando su respiración se acompasó, la chica aún se mantenía abrazada a él pero parecía en una posición muy incómoda, la acomodó mejor en sus brazos, parecía necesitar contacto.

Observó el rostro relajado de la chica, lo habían despertado sus murmullos, parecía estar teniendo una pesadilla y no se equivocó, había sido horrible oír como ella pedía que se detuviera. Realmente cada vez que sabía más de ella tenía deseos de asesinar a alguien, su padre ya estaba muerto no podría hacerlo pagar, su hermano parecía estar a punto de pudrirse en la cárcel, aun así el odio y deseo de venganza no lo dejaban. Ella le afectaba, verla tan herida le afectaba demasiado, ahí estaba sus razones para no crear lazos pero ya era tarde y él no iba a retroceder, lo había decidido, la quería para él, él la ayudaría con su herida así fuera el menos indicado, lo haría, no había vuelta atrás, ella era para él y nadie, excepto ella, lo alejaría.


¡Gracias por leer!

Este capitulo lo edite con rapidez, me vuelvo a disculpar si algo no es entendible. Espero regresar pronto pero realmente no se si podre por un tiempo, si les soy sincera estoy asustada, no se que va a pasar en mi país, esta semana se ve muy oscura pero espero volver pronto.

Gracias por su apoyo y sus bellos comentarios, no tiene ni idea de cuanto ayudan a mi animo

Guest

Violeta: Definitivamente Ulquiorra no lo haría por nadie mas, y mucho menos lo que paso en este capitulo. ¡Pronto habrá beso!. Mas que apoyo de los demás, necesita ayudarse ella misma, cicatrizar sus heridas, ellos la ayudaran a reconstruir su autoestima. Créeme Ichigo tendra su ataque de celos/hermano sobreprotector. Espero que disfrutaras de este capitulo.

Aly36: Entendible jajajaj, ya yo decía que no había visto un comentario tuyo, estaba por invocarte jajaj. Pronto sabrás su pasado, para cicatrizar las heridas de Orihime él tendrá que exponer las suyas. Tranquila, igual amo tus comentarios, espero que disfrutaras de este tambien.

¡Hasta la próxima!