Historia publicada: 31/05/2015
Editada: 25/04/2017
Publicada nuevamente:26/04/17
Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)
Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n
El Jefe
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Capítulo 22: Dolorosa decisión
Luego de eso, de verla tirada, no recordó lo que hacía, lo único que sabía era que la observaba dormir en esa camilla.
Lázuli estaba preguntando por su empleada mientras él observaba las heridas.
—¿Qué dijo? — preguntó de inmediato al ver a la rubia.
—¿Qué, te preocupa? — dijo algo burlona.
—Si está enferma afectará al restaurante — se excusó.
—Lo que digas — bromeó — Tranquilo, no está en coma... Sólo está durmiendo
Vegeta abrió los ojos sorprendido.
—Seguramente no durmió en toda la noche — habló ella — Se preocupó por tí
—No... — murmuró Bulma aún dormida.
Lázuli soltó una risa.
—Oye, ¿Por qué habló de romper un contrato? — preguntó.
—Ah sí... El contrato — dijo algo nervioso.
—¡Bulma, Bulma! — gritó una muchacha corriendo — ¿Qué fué lo que pasó? ¿Es grave? — preguntaba Milk desesperada — Dijo que tenía que hacer algo, y salió al amanecer y...
—No es nada grave — Interrumpió el jefe.
—Tranquila, vamos a hablar con el doctor para que lo compruebes tú misma — propuso la rubia.
Las dos mujeres dejaron a Ouji solo con la peliazul.
El muchacho se sentó en una silla que tenía cerca y tomó su celular.
*Primer mensaje de voz:
Madre: ¿Dónde estás? Estamos apunto de tomar el avión y no te apareces, ¡Apúrate!
*Segundo mensaje de voz:
Madre: ¿Por qué no contestas el teléfono? ¡Vas a perder el vuelo!
*Tercer mensaje de voz:
Bulma: Hola, yo solo quería... Quería darte las gracias por contarme lo de tu hermano. No sabía cómo decírtelo, pero yo también perdí a mi hermana... No fuí a su funeral, todo pasó tan rápido, y yo estaba en otro país estudiando repostería y no pude ir... La última vez que la ví fué en el aeropuerto, ella me llevó una canasta llena de pasteles para que la recordara. Pero yo le dije que no, que allá nadie comía eso. Si hubiera sabido que no volvería a verla... Yo... Le hubiera dicho algo como: Gracias, cuídate mucho y no te enfermes por favor. Gracias por decirme lo de tu hermano, enserio muchas gracias por todo, debes ser feliz...
—¡No te vayas! — murmuró la peliazul aún dormida — No me dejes... Por favor...
Ouji se acercó a ella.
—Bulma, despierta
Briefs abrió los ojos débilmente.
—Estas aquí — susurró aliviada.
—¿Dormiste bien?
Se sintió incómoda, se puso de pie de inmediato y caminó hacia la salida del hospital.
Milk al verla corrió hacia ella.
—Las llevaré a casa — se ofreció su jefe una vez afuera.
Bulma frunció el ceño.
—¿No quieres? — preguntó el muchacho.
—¿Mi bicicleta dónde está?
—En mi departamento — respondió de inmediato — ¿Qué dicen, nos vamos? — insistió Ouji.
—Eh... — Milk miró a su compañera.
—Tomaremos un taxi — sentenció Briefs.
—Estas cansada, deja que las lleve — interrumpió Lázuli.
Bulma la miró a los ojos y frunció el ceño.
—Andando — jaló a Milk intentado alejarse de ellos.
—Espera — habló su amiga soltándose de su agarre.
La peliazul no miró atrás y dejó a su compañera.
A la pareja de Gokú no le importó que el hombre que tenía al frente fuera su jefe, simplemente lo pateó en la pierna con todas sus fuerzas, haciendo que este caiga arrodillado.
—¡Escucha! — exclamó — Si coqueteas de nuevo con mi amiga... ¡Te mato! — corrió para alcanzar a su compañera.
Vegeta no salía de su asombro, en realidad no pensaba que una de sus empleadas tuviera el valor de hacerle eso.
Escuchó la risa de Lázuli.
—Lo tienes bien merecido... Con que un contrato — se burló, ya sabía todo gracias a Milk — ¿Piensas que la vida es una película? — dijo alejándose un poco de él.
Su celular sonó y contestó.
—¿Hola?
—¿Señorita Lázuli?
—Con ella habla
—¿Está con el joven Ouji?
—Eh... — se alejó un poco más — No
—Soy secretaria de la señora Ouji, ella quiere verla esta tarde
—Esta bien, estaré ahí
—Hasta luego
Colgó de inmediato al ver que su pareja se acercaba.
Luego de unas horas, Vegeta tuvo que irse al trabajo, así que aprovechó para ir sin sospechas a la mansión Ouji.
—Buenas tardes — saludó al ingresar.
—Buenas tardes señorita, en un momento baja la señora Ouji — dijo Chris.
—Sí, la esperaré — habló sentándose en un mueble.
-Hace tiempo que no vengo - pensó admirando el lugar.
Detuvo su observación en las escaleras, ahí estaba la pequeña que había extrañado.
—¡Fernanda...! — susurró emocionada — ¡Vamos, ven!
La niña sonrió alegre y corrió hacia ella.
—Qué linda estás, sí, sí, muy bonita — halagó abrazando a la pequeña — ¿Me recuerdas?
La niña negó con la cabeza.
—Humm — dudó — Es que en ese entonces eras muy pequeña...
La consentida de la casa simplemente sonreía.
—Bonita, igual que tu madre
—Fernanda ve a tu habitación — habló la señora Ouji.
Lázuli se puso de pie nerviosa, mientras que la pequeña se retiraba de la sala de estar.
—Sientate
La rubia obedeció.
—A veces llamaba a tu madre para saber cómo estabas — comentó la mujer mayor — ¿Salió bien la cirugía?
—Sí — sonrió.
—Pensé que me ibas a llamar apenas llegaras al país
—Quería hacerlo, pero no tuve tiempo — se defendió.
—¿Has estado viendo a Vegeta?
—Sí
—¿Qué fué lo que le dijiste a mi hijo? — preguntó.
—Le dije que yo decidí ir a ese lugar
—Vaya, suena como si yo te hubiese hechado
—No... Usted no me obligó a irme, eso ya lo sé — sonrió.
—No lo vuelvas a ver, no quiero a una enferma como nuera
La sonrisa de Lázuli desapareció.
—Suegra...
—No me llames así — advirtió — Quiero que dejes de ver a mi hijo, para eso te mandé a llamar
La muchacha sonrió nerviosa.
—Usted me dijo que regresara cuando me sanara — explicó — Y que solo así recuperaría a Vegeta
—Las personas pueden cambiar de opinión, pasó tiempo y ya no pienso igual
Ella tragó saliva atónita.
—Regresa con los tuyos — animó la mujer — Regresa a los Estados Unidos, termina la universidad, regresa con tus padres
—No me diga que todo esto es enserio señora
Un silencio incómodo se hizo presente.
—Usted lo prometió... — susurró la muchacha — Usted lo prometió... Fué usted... — dijo bajando la cabeza tratando de no llorar — Usted dijo que sí me curaba...
—Ponte en mi lugar, yo era joven aún, mi hijo y mi nuera murieron... Si te pierdo a tí, no lo resistiré...
Lázuli se arrodilló frente a la mujer mayor.
—Ya estoy mejor — aseguró — Ya puedo comer lo que sea, fuí al hospital ayer... Todo está perfecto, no salió nada — trató de convencerla aguantando sus lágrimas — Dijeron que todo está en orden, viviré mucho tiempo para Vegeta, y Fernanda estará con nosotros... Por favor no me haga esto ¿Sí?
—Ya lo decidí
—¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer ahora? — comenzó a llorar.
—Ve con tus padres — respondió — Regresa a Norte América y has tu vida allá — dijo poniéndose de pie alejándose un poco de la muchacha.
—¡Por favor! — suplicó Lázuli abrazándola por detrás — Usted antes decía que me quería y que incluso era como una hija
—Lo recuerdo perfectamente bien, también sé que te negaste a ir con tus padres por quedarte con Vegeta... Eres tan buena niña, es por eso que no te quiero aquí — trató de soltarse — Si mueres, no lo resistiré
—¡Ya estoy bien madre! ¡Ya me curé!
—¡Estoy decidida! — se soltó bruscamente y se alejó de la rubia.
Lázuli no se podía mantener de pie, se dejó caer producto al dolor que sentía.
Empezó a llorar como si la vida se le fuera en ello.
Dolía.
¿Cuándo fue que todo cambió?
Recordar esos viejos tiempos, en donde Tarble con su esposa, junto a Fernanda celebraban con ellos.
Donde Vegeta y ella eran más unidos que cualquier cosa.
Donde toda la familia vivía en paz y amor.
¿Dónde quedó la felicidad de aquellos días?
La señora Ouji contemplaba entre lágrimas aquel cuadro, que era el único recuerdo que tenía de lo que alguna vez fué esa familia amorosa, como algo tan extraño... Como algo que jamás existió.
—No... — susurraba Lázuli en el suelo — Por favor...
-¡Yo no voy a morir! - pensaba constantemente - ¡No moriré!
...
—Por favor ya no llores — trataba de calmar Chris — Fernanda, tranquila...
La pequeña no dejaba de llorar, le dolía ver a su abuela sufriendo.
Continuará...
¡Agradezco a todas esas personas que recién están leyendo la historia! ¡Bienvenidos!
