Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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Capítulo 23: Rosas

— Bulma, deberías dejar de beber — regañó Milk — Estás en casa, pero no vale la pena deprimirse por ese miserable

— Yo no-

El sonido del celular la interrumpió.

¿Hola?
Tienes que acompañarnos mañana
Buenas noches señora Ouji, ¿A dónde?

Mañana esperanos en tu apartamento, te diré a qué hora será más tarde

Pero-

Ya habían colgado.

— ¿Quién era? — preguntó la peli negra.

— La madre de Vegeta

— ¿Y?

— Mañana saldré con ella

...

— ¿Cómo podías escuchar? — habló Lázuli limpiando los oídos de Ouji.

— Tranquila, yo soy como Momo

— ¿Momo? ¿Quién es ese?

El muchacho recordó lo que Bulma le decía a su sobrina cuando cocinaban.

— Pues mira, Momo es alguien que escucha a las personas — explicó.

— Humm, volteate

Él obedeció.

— ¿No quieres que me mude contigo? — preguntó juguetón.

— No, no podré cocinar cuando entre a clases

— No importa, comeré en el restaurante

— No, voy a tener que estudiar mucho... Y seguramente tú no me dejarás

— Pero tú siempre me estás molestando — reclamó.

— Sí, claro

— Tú siempre me molestas, ¿No es cierto? — trató de sentarse.

— ¡No te muevas, te voy a lastimar!

Vegeta gruñó.

— Fuí a ver a tu madre hoy — explicó Lázuli — Me dijo que no quiere una nuera enferma — sonrió triste.

El muchacho se alejó bruscamente y se colocó al lado de la rubia.

— Tambien ví a Fernanda, ha crecido mucho... Es una niña muy linda

— ¿Le hablaste a ella de tu enfermedad, cierto? — se refirió a su progenitora.

— Ajá

Un silencio incómodo se formó.

— No te preocupes, solo está molesta por la manera en la que te fuiste — trató de calmarla — Ya verás que se le olvidará

— No sé... Pero puedo entenderlo — sonrió — No creo que voy a ir mañana contigo, solo empeoraría las cosas si voy sin que tu madre me invite

Vegeta asintió con la cabeza.

...

Al día siguiente se levantó muy temprano para alistarse, por lo que le había dicho la señora Ouji, era un evento muy importante, pero solo para familia.

— Asi que ahora soy de la familia — habló irónicamente.

Veía a los autos pasar, cada vez se sentía más incómoda y nerviosa.

Al ver su atuendo, reconocieró la idea de ponerse lo que su Jefe le compró esa vez.
Pero sería un golpe duro para su orgullo.

Así estaba bien.

Un auto se detuvo y se acercó.

— Sube — ordenó la mujer mayor.

— Buenos días — saludó — Hola — le sonrió a Fernanda.

Una vez en el auto:

— Su hijo, Vegeta, ¿No le dijo nada sobre nuestra relación?

— ¿Qué tendría que haberme dicho?

— Es que...

— Sé lo de Lázuli — interrumpió dejando estupefacta a Bulma.

Después de eso todo el camino transcurrió en silencio.

Al llegar a su destino, observaron el auto de Ouji.
Él la miraba asombrado.

— No te sorprendas, yo la invité — aclaró su progenitora al ver el rostro de su hijo.

Una mujer mayor bajó del auto de Vegeta, y saludó a la señora Ouji.

Luego, todos juntos ingresaron a lo que parecía ser un templo.

El muchacho se detuvo abruptamente, haciendo que la peliazul lo mire extrañada.
Él le hizo una mueca, indicándole que se vaya de ese lugar.
Ella le hizo otra mueca negándose rotundamente.

Briefs había sido invitada a una ceremonia, para recordar la muerte de Tarble Ouji, Gure Ouji y Keith Otoharada.
Pudo apreciar la seriedad de cada uno de los familiares.
Incluso la pequeña Fernanda mantenía la cabeza agachada.

— Me arrepiento de haberlo obligado a trabajar conmigo — se lamentó la señora Ouji — Si hubiera dejado que se dedique a lo que le gustaba, hoy estaría con nosotros

— Me arrepiento de haberle comprado esa motocicleta — habló la otra mujer — Si lo hubiese sabido, al menos le hubiera dicho que vaya con cuidado...

— Voy a ver al religioso — dijo la madre de Tarble saliendo de inmediato del lugar.

— Disculpe — habló la peliazul — Disculpe señora, ¿A qué se refería con lo que dijo hace un rato?

— ¿Vegeta no te dijo nada? — preguntó.

— No

— Es que yo también tuve un hijo... — susurró melancólica — Y murió ese mismo día, era el chico de la motocicleta

Se sintió realmente mal por preguntar.

— Al llegar al hospital, ví a Vegeta en una camilla, él estaba herido... Y aún así no dejaba de golpearlo diciéndole que había matado a mi hijo — confesó — Después del accidente, yo... Aún lo seguía acusando, fuí muy dura con él... Fué duro superar, pero luego pensé que también fué difícil para él

Bulma escuchaba en silencio.

— Él perdió a su hermano y a su cuñada, debió ser muy doloroso... Mi hijo también tuvo la culpa por ir muy rápido... Así que fuí al hospital y le pedí disculpas, Vegeta, él no dejaba de llorar... Pasó un año y él me buscó, porque se iba a ir a la otra capital para administrar un restaurante, así que me dijo que iba a trabajar con él... Yo le dije que no sabía nada, solo enseñar, ya que era profesora — sonrió — Él me dijo que los clientes no son diferentes a los niños, sé que me dió el empleo porque yo le preocupé, porque estaba sola, él pensó en aliviar mi soledad...

La muchacha miró por la ventana y vió a aquel hombre, jugando con su sobrina.
Se veía tan contento.
Sonrió tristemente.

Pasaron un par de horas y todos fueron a la salida, dispuestos a irse.

— Nosotros la llevaremos — habló la Señora Ouji jalando a la otra mujer mayor — Ya que los jóvenes querrán estar solos-

Se tropezó y se sostuvo de la Señora Otoharada.

Tanto la secretaria, Chris, como Bulma aguantaron la risa.
La última no pudo contenerse y soltó una carcajada.
Todos la observaron atónitos.

Vegeta jaló del brazo a su madre para hablar con ella.

— ¡Suéltame! — gruñó su progenitora — ¿Qué son esos modales?

— No debiste invitarla — murmuró — Ella y yo hemos terminado

— ¿Quién lo dice?

— ¿Qué tienes?

— La llevas a la casa, ¿Y piensas terminar así porque sí? — dijo irónicamente.

— Tengo mis razones

— Si se trata de Lázuli, olvídalo — amenazó.

— Escucha — gruñó.

— No quiero una nuera enferma — dijo alejándose de él.

— Presidenta — provocó a su madre con su cargo en el hotel.

— Eres un hijo malcriado — gruñó dándole un golpe — ¿Acaso te es tan difícil decirme madre? Mejor me voy

Vegeta y Bulma observaron como el auto se iba, la muchacha en verdad no quería irse con su jefe, después de todo lo que había pasado... Le daba escalofríos tenerlo cerca.

El peli negro se acercó a ella.

— ¿Mi madre te habló anoche? — preguntó.

— Sí

— ¿Y por qué no me dijiste? — dijo furioso.

— ¿Cómo quieres que te diga si no sé lo que está ocurriendo? — se defendió — Solo dijo que pasaría por mí, que esperara afuera de mi apartamento

— En el futuro no escuches a mi madre, solo a mí — ordenó, recibiendo la mirada estupefacta de Bulma — Estoy seguro que esto no volverá a pasar, pero si me equivoco quiero que me lo digas

— Claro que no — respondió la peliazul — Ya tienes muchos problemas con tu madre por Lázuli y de ningún modo me involucraré, se aprovecharán de mí. Y es por eso que de una vez te lo digo, no quiero saber nada de ustedes, es más - sacó de su bolso un sobre y se lo dió al muchacho para luego alejarse de él.

Vegeta abrió el sobre, las enormes letras decían: "Carta de renuncia"

-Mi padre va a matarme - pensó - Tengo una idea

Subió a su auto y, ante la mirada atónita de Bulma, se fué.

— ¡Maldito...! — exclamó ella — Enserio me dejó, ¡Maldito bastado! — gruñó — ¡Que te den!

Al bajar de bus, sentía que se iba a caer por haber caminando tanto.

— Ay mis pies — se quejó — Ay tengo hambre...

Al mirar la parada de bus, lo vió.
Era Vegeta sentado en una de las bancas, con esa sonrisa burlona en su rostro.

Gruñó molesta y caminó más rápido para alejarse de él.

— Por no venir conmigo te duelen los pies — escuchó — Además de eso ya estaríamos comiendo

— Solo dices tonterías

Se detuvo abruptamente al ver a Vegeta enfrente de ella con un ramo de rosas rojas.

— ¿Qué estás tramando? — preguntó desconfiada.

— Estas rosas no son para la mujer, si no para la Chef de repostería — dijo recibiendo la mirada aburrida de la muchacha — Ash... No soy bueno para esto — dijo moviendo el ramo — Eres una excelente Chef... Y no quiero perderte

Ella lo seguía mirando en silencio.

— Tomalas, ¿Quieres? — habló aburrido.

— ¿No te pondrás de rodillas?

Él abrió los ojos ligeramente.

— ¿¡Es que no ves películas!? — exclamó Bulma — El hombre se arrodilla cuando le quiere dar rosas a una mujer

— Es que no se las doy a una mujer, si no... -

— ¡Pues olvídalo, si no te arrodillas búscate a otra Chef! — dijo alejándose.

-Por mí dejarte - pensó frustrado - Pero tengo que hacerlo para que el estúpido de mi padre vea que puedo dirigir bien ese lugar

— Por favor — pidió molesto — ¡Bulma...! — hablaba siguiéndola — Oye — gritó.

—¡Por qué me estás siguiendo!? — exclamó la peliazul dejando de caminar — ¿Será que quieres arrodillarte?

— Si lo hago... — gruñó — ¿Te retractaras?

— Tal vez

— ¡¿Tal vez qué?!

— ¡No lo sé! ¡No eres nada convincente! ¡Si conmueves a mi corazón, convenceras a mi cabeza!

Él hizo una mueca.

— Olvídalo — gruñó Briefs dándose la vuelta.

De inmediato Ouji la tomó del brazo.

Le estaba costando, en verdad no quería hacerlo.

— Maldición — murmuró arrodillándose y extendiendo el ramo.

Bulma sonreía, lo estaba disfrutando.


Continuara...


¡Tomen su escena Vegebul y sean felices! XD