Capítulo 8
Orihime despertó algo aturdida, apenas abrió los ojos sintió que su pulso se aceleró y sus mejillas se enrojecieron. Estaba abrazada a Ulquiorra, su rostro muy cercano al de él, notó que sus manos estaban sobre su pecho, como si hubiera estado abrazándose a él. Sintió que sus mejillas iban a explotar por lo rojo que las tenía, alejó sus manos con toda delicadeza y quiso incorporarse pero algo le impedía, Ulquiorra tenía uno de sus brazos sobre su hombro, él la había mantenido cerca.
Orihime empezó a sentir que se hiperventilaba cuando vio como esos ojos verdes se abrían, su mirada era mucho más hermosa de cerca, ella nunca se cansaría de esos ojos, cada vez encontraba una nueva tonalidad en ellos.
Unos golpes en la puerta la sacaron de la ensoñación en la que estaba, se echó para atrás en busca de distancia, enredándose con la sabana, Ulquiorra intentó sostenerla antes de que cayera pero por el enredo en el que estaban terminaron ambos en el suelo, el ruido fue algo seco por lo que la persona detrás de la puerta abrió con rapidez.
—¡Diablos! Díganme para la próxima y me largo —se quejó Grimmjow cerrando la puerta de nuevo.
—L-lo siento m-mucho —Orihime se levantó con rapidez, había caído sobre Ulquiorra y el chico parecía haberse dando un buen golpe, aún tenía los ojos cerrados—. ¿Te lastime? Lo siento, soy muy torpe, lo siento, no debí moverme así, me asuste. Usssh siempre estoy creando accidente —Hablaba con rapidez.
—Estoy bien, mujer —Ella realmente sabía que él no estaba tan bien, el golpe le había dolido pero también sabía que él no se iba a quejar. Ulquiorra abrió los ojos y se incorporó—. Iré a hablar con Grimmjow antes que haga un escándalo.
Orihime se quedó pronto sola en la habitación, su cara aun enrojecida, tenía ganas de lanzarse por la ventana de la vergüenza. La noche anterior probablemente sirvió para demostrarle al chico lo rota e inservible que estaba y ahora con su torpeza, definitivamente de esa manera no iba a conseguir nada.
*.*.*
Rangiku esperaba a Gin en la salida de la facultad de administración, habían quedado en ir juntos al departamento, realmente se estaba acostumbrando muy rápido a su compañía, Gin siempre había sido atento con ella aunque no se vieran todos los días, ahora que se había adaptado a pasar casi todo el día con él, sentía que en el momento donde Nell y ella volvieran a su departamento, le iba a afectar.
Ella sabía que sentía por él más que una simple amistad y también sabía que Gin también la quería de una forma más profunda, su relación era de esa manera, a pesar de saberlo no avanzaban a más. Ambos tenían sus razones, era lo mejor pero a veces le gustaría mandar todo al diablo y dejarse llevar. Ver como Nell y Grimmjow se llevaban le hizo reavivar ese deseo y más ahora que veía como Ulquiorra trataba a Orihime, el chico podía ser alguien que diera miedo por lo siniestro y callado que se veía pero era evidente que la chica le interesaba demasiado.
—¡Maldición, Rangiku! Sácate esas estupideces de tu cabeza, tú ya tomaste tu decisión —se regañó así misma en voz alta.
—¡Me dijo que si! —La voz chillona de una chica atrajo su atención, muy cercana ella vio como una pelinegra muy bonita corría hacia sus dos amigas.
—¿Cuándo van a salir? —preguntó una de ellas mientras empezaban a caminar, al parecer no le importaba lo alto de sus voces o que estaban llamando la atención con su escándalo.
—El fin de semana vamos a un club, Gin es demasiado bello y atento, creo que estoy enamorada —dijo aún más emocionada la pelinegra. Rangiku al escuchar el nombre sintió que le caía agua fría sobre el cuerpo.
—Ni siquiera han salido —dijo riéndose una de las chicas.
—Lo sé, pero también sé que es un buen partido, está bueno, sus ojos son bellos, es alto y adicional parece una persona de buenos recursos económicos, ¿Que más se busca en un hombre? —Rangiku sintió por un momentos ganas de ir a arrancarle aquellas extensiones baratas del cabello, pero solo tomó aire, ella no tenía ningún derecho.
—¿Personalidad? —Las tres se rieron con fuerza como si ese fuera un gran chiste, eran unas cabezas huecas, solo apariencia y estatus.
—Escuche que deja muy rápido a las chicas con las que sale, además de ser algo cínico luego de lograr lo que quiere. No te ilusiones mucho —La pelinegra solo le sonrió a su amiga como si lo que le acaba de decir no fuera nada importante.
—Igual puedo solo pasar un buen rato con él, realmente no me importa —Se encogió de hombros, las tres volvieron a reírse de forma exasperante. Pasaron junto a Rangiku sin notar las ganas de matar que tenía la rubia.
—Perras —susurró Rangiku mientras las veía irse, pavoneándose al caminar.
—¡Ran! Te hice esperar mucho —Trató de aplacar su ira cuando escuchó la voz de Gin a su espalda, ella sonrió al girarse como si nada hubiera pasado.
—No, aunque escuche algo muy interesantes, parece tener detrás de ti a varias chicas —dijo señalando a las chicas que ya casi ni se veía, Gin pareció confundido y luego entendió, se puso nervioso.
—Ah, es muy insistente, lleva días detrás de mí, así que decidí salir con ella para ver si así me deja en paz —Rangiku tomó aire, había pensado comentarlo como si no le importara pero lo que acaba de responder el chico solo había avivado su ira.
—Que sacrificado —susurró sin poder evitarlo llena de sarcasmo.
—Ran…—pudo ver lo culpable que se sentía, suspiró tranquilizándose, ella no tenía por qué estar haciendo una escena, ellos eran amigos.
—Lo sé, es mi culpa —lo dijo en voz baja, solo para ella pero Gin la escuchó. Ella empezó a caminar sin esperarlo.
—¡Rangiku!
*.*.*
—Pongan un letrero en la puerta o algo, no es bueno que uno se encuentre con esa clase de escena, luego me traumatizan ¿Y quién va a pagar el psicólogo? —comentaba Grimmjow mientras terminaban de desayunar, Orihime se puso roja.
Se encontraban solo los tres en el departamento, Gin y Rangiku tenían clases mientras que Nell le había tocado turno de mañana en la cafetería. Grimmjow parecía estar disfrutando en grande avergonzar a Orihime, la chica había intentado explicarle que no había sucedido nada y él se divertían haciendo sentir más avergonzada.
—Menos mal Nell ni Rangiku están aquí porque si no ya estuvieran haciendo el escándalo del siglo…Estoy impresionado, princesita. No pensé que era una chica tan vivaz —No pudo evitar reír.
—Vuelves a realizar otro comentario sobre el tema y te corto la lengua. Tú decides —comentó Ulquiorra sin alzar la mirada de su comida.
—Me callo
Orihime no pudo sonreír al ver como Grimmjow obedecía, ella sabía que los dos chicos se llevaban bien aunque fueran dos polos opuestos, parecían ser buenos amigos a pesar de la compleja personalidad de Ulquiorra. La pelirroja alzó la mirada para ver el reloj de la cocina y por poco le da algo, se levantó con rapidez, media tostada aun en su boca.
—¿Qué pasa? —preguntó curioso Grimmjow.
—Llego tarde —Orihime salió corriendo a la habitación.
—¿A dónde? — Grimmjow vio a Ulquiorra, el chico no respondió.
Unos minutos después salió Orihime arreglada de la habitación encontrándose con los dos chicos en la entrada. Grimmjow con sus brazos cruzados tipo padre sobreprotector y Ulquiorra sin ningún tipo de expresión. Era una escena algo bizarra y ella por un momento tuvo ganas de reír.
—¿A dónde vas, princesita?
—Voy a solicitar un empleo en una panadería, voy tarde. Nos vemos —tomó sus zapatos y abrió la puerta.
—Te acompañare —Se sorprendió al escuchar la voz de Ulquiorra.
—A mí no me van a dejar solo aquí, yo también voy —añadió Grimmjow siguiéndolos. Estaba aburrido y Nell aun tardaría mucho en llegar.
*.*.*
Nell se encontraba apoyada en el mostrador de la cafetería, estaba cerca el mediodía por lo que ya el lugar tenía muchas personas, era un caos de conversaciones y risas, de alguna manera eso la relajaba.
—¿Disculpe? —La chica se giró al escuchar aquella voz femenina—. Quiero solicitar el empleo —informó con gran decisión en su voz, señaló el letrero que estaba en la puerta.
Era una mujer joven, tal vez uno o dos años mayor que ella, sus ojos eran oscuros y su cabello negro, era bajita y menuda. Pero en su actitud y expresión se notaba que no era una persona frágil ni tímida, era fuerte.
—Sígueme, tienes que hablar con el encargado, ven —la guió hasta el chico.
Nell volvió a su sitio pero sintió gran curiosidad, había notado que la chica parecía extremadamente cansada. En su caminar y sus ojos podía notar que estaba agotada, se preguntó si era una persona que estaba pasando alguna dificultad. Agitó su cabeza al ver que empezaba a intentar crear una teoría, últimamente había creado la costumbre de observar demasiado las personas y hacer hipótesis de sus vidas.
—Tierra llamando a Nell —La voz de Rangiku disperso su curiosidad.
—Tonta —dijo riéndose, luego vio el reloj en su muñeca—. ¿Qué haces tan temprano aquí? Empiezas luego del mediodía
—No tenía ganas de ir al departamento, así que decidí venir directo acá —respondió restándole importancia, pero ya Nell la conocía lo suficiente para saber que pasaba algo.
—¿Qué sucedió?
—Nada por lo que preocuparte, veo que el lugar está lleno —Lo último lo comentó para desviar el tema, Nell suspiró y decidió seguirle el juego.
—Esta es la última semana antes de que empiecen las vacaciones de invierno
—Gracias a Dios las clases terminan esta semana, la rutina me está matando. Necesitamos hacer un viaje, tal vez eso ayude a Orihime —empezó a hablar emocionada.
—Es buena idea…—notó que la pelinegra de antes terminaba de hablar con el encargado —.Ya regreso. —dejó a Rangiku y se acercó a la chica—. Hola de nuevo ¿Qué tal te fue?
—Tengo el empleo —respondió con simplicidad, no había emoción en su voz.
—Qué bueno, ¿Cuál es tu nombre?, ¿Empiezas mañana?
—Si —respondió ignorando su primera pregunta, dio un asentimiento y se fue.
—Que seria es —susurró para sí misma Nell.
—¿Quién es? —Rangiku preguntó curiosa cuando regresó a donde ella estaba.
—Una nueva empleada
—Me parece familiar, ¿no dijo nombre? —preguntó la rubia mientras veía el sitio donde antes había estado la chica, Nell solo negó.
*.*.*
Grimmjow y Ulquiorra se encontraban sentados en una de las mesas que tenía esa panadería, ambos observando la puerta donde unos minutos atrás Orihime había entrado con el encargado del lugar.
—Le doy diez malditos minutos para que salga —comentó Grimmjow, había notado un poco de mala intención de parte del hombre que estaba a cargo, no sabía cómo había permitido que ella entrara con él y mucho menos como Ulquiorra lo permitió.
—¿Por qué esa actitud? —Grimmjow soló una carcajada sin emoción por la pregunta del pelinegro.
—Sé que también tienes el mismo pensamiento que yo, ambos vimos como la estaba mirando, Inoue es muy inocente por lo que no se dio cuenta. No estoy seguro de dejarla que trabaje aquí
—No somos nadie para permitir nada, la decisión es suya —fue lo que simplemente dijo el chico, Grimmjow sabía que él estaba muy cerca de también ir y sacar a Orihime de ese lugar.
—Maldición, Ulquiorra. Estoy seguro que tú serías el primero en la fila para arrancarle los ojos
—Ella necesita distraer su mente, le gusta este lugar
—Es cierto, entonces tendré unas palabras con ese tipo —Grimmjow se dio cuenta que esa era la idea de Ulquiorra desde un principio
—¡Conseguí el trabajo! —llegó Orihime emocionada a ellos, Grimmjow sonrió dejando de lado su instinto psicópata.
—Excelente, princesita… ¿Por qué no te adelantas con Ulquiorra mientras yo compro unos dulces para Nell?
—¿No quiere que te esperemos? —preguntó extrañada.
—Ulquiorra está de mal humor, es mejor que se adelante —El pelinegro le dirigió una mirada a Grimmjow, este no pudo evitar sonreírle con burla, él rodó los ojos y su vista la dirigió al encargado que se encontraba mucho más lejos observando a Orihime.
El hombre pareció sentir su mirada porque giró a verlo, se puso nervioso al notar lo mortal de su mirada. Orihime no notó eso debido a que Grimmjow estaba convenciéndola que se adelantara, Ulquiorra desvió la mirada tomó la mano de ella sorprendiéndola y empezó a caminar a la salida, de alguna manera sentía que debía dejarle algo claro a ese hombre.
—¿Estas bien? ¿Seguro que no debemos esperar a Grimmjow? —preguntó Orihime cuando ya estaban afuera.
—Él estará bien, está haciendo frio, vamos —respondió mientras volvía a caminar.
Orihime se sorprendió que no quitara su mano, con timidez igualó su paso y apretó su mano, tenía las manos heladas igual que ella. La temperatura bajó mientras ella estuvo dentro de la cafetería por lo que sintió más el frío al estar afuera. No había llevado bufanda por el apuro y su abrigo no la cubría lo suficiente, agradeció por lo menos tomarse el tiempo de ponerse un gorrito.
Entrelazó más su manos con las de Ulquiorra y se acercó en busca de más calor, el chico pareció notarlo, ella se asustó al ver como se detenía y soltaba su mano, pensó que tal vez había sido mala idea y estaba por disculparse con él cuando sintió como algo rodeaba su cuello. El pelinegro le colocó la bufanda verde que él llevaba, el regalo que ella le había hecho.
—N-no, ¿Y tú? —preguntó al ver que solo quedaba con su abrigo.
—Estoy bien, vamos
Él volvió a tomar su mano y continuó caminando, Orihime se sonrojo un poco y siguió su paso, de vez en cuando observaba sus manos entrelazadas, estaba nerviosa, no quería ilusionarse pero…¿A quién engañaba? Ya se estaba ilusionando, él la estaba tratado con mucha delicadeza y parecía no importarle el contacto físico cuando antes solo le rehuía. Sintió el aroma a menta en la bufanda, realmente empezaba a amar ese olor, le recordaba a él y le proporcionaba de alguna manera la sensación de seguridad.
A su mente llegó por un momento la voz de su hermano, recriminándole cosas, era el recuerdo de la última vez, como le dijo que era una cualquiera. Ella en ese momento no se sentía así, ella no quería ni estaba con más nadie, sentía eso solo por Ulquiorra. No sabía porque tenía que estar recordando eso en ese momento.
—¿Sucede algo? —preguntó Ulquiorra.
—N-no
Cuando llegaron al departamento ambos suspiraron de alivio, realmente la temperatura había descendido mucho. Se sentaron en el sofá de la sala mientras Ulquiorra prendía el televisor, estaba en un canal de películas pero a él parecía no importarle que era lo que estaban dando.
—G-gracias —susurró la pelirroja con timidez mientras entregaba la bufanda, él fue a llevarla a su sitio y al regresar se sentó junto a ella.
—¿Qué te dijo el encargado? —Orihime se extrañó por su pregunta.
—Solo me dijo que yo era lo que buscaba —respondió, Ulquiorra la vio por un momento y luego desvió su mirada al televisor.
—No te quedes sola con él
—Está bien… ¿Quieres café?
No le dio tiempo a responder, sabía que él siempre quería café, había notado que era su adicción. Ella se dirigió a la cocina dándole vueltas a la conversación, realmente no entendía porque le había dicho que no estuviera sola con el encargado pero decidió hacerle caso, él no lo diría sino era por algo, aunque ella no lo entendiera. Sirvió dos tazas y al suyo le agregó leche y un kilo de azúcar.
Se dirigió con cuidado a la sala, le entregó su café y se sentó junto a él recogiendo sus piernas, ambos veían la película que pasaban pero ninguno le prestaba atención, se perdieron en sus pensamientos. Era un momento muy relajante, el departamento se sentía en paz y sin ruidos, ambos disfrutaban solo de su compañía y era algo que la hacía sentir cómoda.
En un momento de torpeza la taza que sostenía en sus manos se fue de lado mientras se acomodaba mejor y una gota de café fue a parar en el mueble, ella reaccionó con tanta rapidez que Ulquiorra por un momento no entendió que ocurría.
La chica apenas vio la mancha se levantó apresurada mientras dejaba la taza en la mesa y fue corriendo a la cocina, de regreso tenía su rostro bañado en lágrimas mientras traía un paño húmedo, se sentó arrodillada mientras limpiaba la mancha.
—Lo siento mucho, no era mi intención —susurró mientras seguía restregando.
Ulquiorra la detuvo y ella solo se echó a llorar al darse cuenta de la escena que estaba dando, había sido algo instintivo, su hermano y padre se molestaban por eso, gritaban y la golpeaba para que no ocurriera más. Sabía que eso no iba a volver a pasar pero era algo tan arraigado en su ser que ella no pudo controlarlo, en esos momentos es que se daba cuenta que tan herida y dañada estaba.
—Lo siento, sé que debes pensar que soy un desastre —susurró cuando logró tranquilizarse.
—No pienso eso
—Yo…
—No es tu culpa
Ella se tranquilizó con su mirada, lo abrazó apoyando su rostro en su hombro, había sido algo impulsivo pero que necesitaba, se sorprendió al no sentir que la alejaba sino que la correspondía. En ese momento ella se sintió segura y cómoda, se apretó más a él, ambos sentado en el suelo, ella hipaba todavía por las secuelas del llanto, sintió la mano de él acariciar su espalda con algo de duda, él parecía no estar acostumbrado a eso. Se enterneció con el gesto, permanecieron de esa manera hasta que ella se sintió mejor.
*Extra*
—Mira imbécil, te lo advierto de una vez, la chica que acabas de contratar tiene varias persona que la defienda así que no te vayas a propasar… —El hombre quiso interrumpir la amenaza de Grimmjow, ambos se encontraban fuera de la panadería, el chico prácticamente lo había arrastrado afuera—. No intentes ni interrumpirme, déjame hablar, yo vi esa mirada y la reconozco, así que cuidado con tus manos u ojos. El chico con el que salió Orihime es su novio, tal vez yo pueda romperte los dientes pero él no tendría la misma compasión, si algo le llega a pasar no dudara en sacarte los ojos o dejarte en un foso para que nadie te encuentre. Tú decides ¿Capisci?
—¿Qué es esto el padrino? —preguntó al ver lo bizarro de la situación.
—Di sí o no antes de que te rompa la cara —Grimmjow jaló su camisa.
—S-si —Lo soltó, el hombre salió casi corriendo a la panadería y antes de entrar le dijo a Grimmjow—. ¡Eres una animal!
—Ah se me olvidaba, si la despides, te mueres —Grimmjow dio su sonrisa más psicópata, el hombre tragó en seco y entró rápido a la panadería—. Como me hacía falta esto, vuelvo a los viejos tiempos —dijo para sí mientras se sonaba los dedos y empezaba a caminar.
Se dirigió al trabajo de Nell, le dejaría tiempo a solas a la pareja no consolidada, sabía que pronto seria oficial. Ulquiorra realmente estaba babeando por la princesita aunque él no se diera cuenta. Grimmjow soltó una carcajada, definitivamente aquello era algo increíble de ver.
¡Gracias por leer!
Espero que disfrutaran el capitulo, prometo en el próximo beso, o eso intentare, depende de como coopere mi mente. ¿Que les pareció el final del capitulo? Con sinceridad, es lo que mas me gustó escribir del capitulo, sobretodo lo de grimmjow, me reí un rato, fue una locura que escribí y decidí dejarla jajaj.
Quería informarles que esta historia creo que contara tambien de 14-15 capítulos , todo depende de como surja en mi mente. La siguiente pareja es la que mas esperan jajaja y luego de esa tenía pensado hacer un extra Ichiruki, pero en las ultimas semanas se me ocurrió una idea muy interesante por lo que habrá cuarta historia de una pareja que no es común pero que yo disfruto de escribir, en este capitulo incursione a la chica ¿Sabrán quien es? De pista solo tendrán que es la nueva empleada en la cafetería donde trabajan Nell y Rangiku.
Mil gracias por sus comentarios, los adoro *-*
Guest
Aly36: Nell le salvo la vida porque si somos sinceras Orihime no es buena cocinando sin instrucciones jajaja inventa mucho. Todo el mundo se sentirá una experta al lado de Rangiku, pero es porque a ella no le gusta (según mi historia jjaja) así que ni siquiera intenta mejorar. Yo vi Termodinámica, créeme yo era igual que él en esa clase, no sabía ni lo que veía, me costó mis cuantas lágrimas entenderla. Todos quisiéramos ser Ulquiorra en esos momentos y tener la respuesta. Pronto, aun no es el momento de abrir esa caja de pandora. Al parecer todavía faltan muchas semanas así en este país, así que solo mantendré mi fé y animo, muchas gracias por tus buenos deseos
Victoria: Muchas gracias por tus buenos deseos, realmente lo necesitamos pero aun vemos algo lejos ese momento de respiro. Si, hace dos semanas se realizó un paro de 24 hrs y la semana pasada uno de 48 hrs, en todos hubo detenidos, heridos y muertos. Aun así sucedió lo que menos queríamos y que a pesar de tener mas del 80% de la gente en desacuerdo, así que ahora si estamos a expensas de un mal gobierno. Realmente gracias por el apoyo, me animo mucho leyendo sus comentarios y escribiendo. Créeme hasta yo escribiendo fangirlee como loca jajaja amo el Ulquihime, que no dejen sin supervisión en la cocina a Orihime porque si la creo capaz de envenenarlos jajja. Esas clases son horrible T_T, yo estudio ingeniería y el semestre pasado vi esa materia, llore sangre para aprobarla jajja. Disfruto mucho escribiendo a Ulquiorra en esta faceta. No se si lo que pasó en este capitulo se considera GinRan, pero tranquila que si habrá.
¡Hasta la próxima!
