Capítulo 11
Era de noche y aquella inmensa casa estaba a oscuras, todos dormían a excepción de Ulquiorra. Se encontraba en la sala observando el gran ventanal que era una de las paredes, la vista era a un jardín y mucho más allá se veía la orilla del mar. Realmente la isla era muy bonita y a pesar de ya estar empezando el invierno, aun los árboles se veían con sus colores verdes y amarillos.
Ulquiorra observaba las olas ir y venir en la orilla, no había podido dormir, algo le estaba molestando, tenía mucho sin recordar y últimamente lo estaba haciendo con más frecuencia, cerraba los ojos y aparecían. Y esa noche en especial estaba intranquilo, haberle mencionado a Orihime aquello que había guardado para si le hacía notar que realmente estaba cediendo, estaba andando por ese camino incierto.
—¿Ulquiorra? —La suave voz de Orihime lo sorprendió, ni había escuchado sus pasos.
La chica venía frotándose un ojo y dando pasos cortos a través de la sala oscura, tropezó con una de las mesas por poco cayéndose pero llegó pronto al sofá, el chico lo vio con curiosidad. ¿Había tenido una pesadilla? ¿Por eso estaba despierta a esa hora?
—Estoy bien, solo me levante por agua y cuando regresaba te vi —Ulquiorra se sorprendió que la chica respondiera su pregunta mental, él no era expresivo pero ella le entendía—. ¿No puedes dormir?
—¿Y tú? ¿Por qué no vuelves a dormir?
—Estoy bien —Se encogió de hombros, y se sentó a su lado—. ¿Puedo saber por qué no puedes dormir? —preguntó Orihime mientras bostezaba, realmente estaba haciendo un esfuerzo en mantenerse despierta.
Él ignoró la pregunta y solo llevó su mano al rostro de ella, la pelirroja lo vio medio dormida pero no se alejó. Realmente le gustaba su mirada, por ser de noche y todo a oscuras solo iluminado por la luz de luna, sus ojos se veían aún más misteriosos y atractivos. Orihime empezaba a amar en serio su color de ojos.
—Debes dormir, tendrás más ojeras mañana —le dijo el pelinegro.
—Si me dices por que no duermes
—Quien iba a pensar que eras insistente —Orihime no estaba segura si era por el sueño que tenía, pero le pareció sentir un poco de diversión en su tono de voz.
—Cuando estoy preocupada lo soy
Ulquiorra desvió la mirada hacia el ventanal, la chica tuvo miedo de haber dicho algo malo pero él no parecía molesto a pesar de su rostro neutro, ella había aprendido a ver un poco más allá de él, ya podía saber cuándo algo le molestaba. En ese momento no lo estaba pero si parecía extremadamente pensativo.
—¿Los recuerdos te atormentan con frecuencia? —Orihime se vio sorprendida por la pregunta, él seguía viendo aquel hermoso paisaje.
—Sí, casi todos los días —susurró con pesar, se amonestó por responder de esa manera, sintió la mirada de Ulquiorra por lo que ella alzó la suya, encontrándose—, pero últimamente he aprendido a suplantar esos recuerdos por unos más bonitos —sonrió un poco al decirlo.
—Entiendo
—¿Quieres que te ayude a suplantar los tuyos? —preguntó Orihime ahora sorprendiendo al pelinegro y hasta a ella misma.
—¿Que propones?
—Solo vivir, vivir como si no hubiera mañana, disfrutar, reír…enamorarse —La pelirroja lo vio con una sonrisa, él volvió a acariciar sus mejillas, ella se sonrojó.
—Te ves mejor así
Orihime se puso aún más roja, agradecía que fuera de noche y no se viera tanto, ella solo cerró sus ojos para tranquilizarse, sintió un roce en sus labios, su corazón se aceleró pero aun así correspondió, se acercó más a Ulquiorra y este profundizo aquel beso.
Pronto la respiración hizo falta por lo que rompieron el beso, Orihime no se alejó sino que tímidamente se apoyó en el hombro de Ulquiorra, el pelinegro la vio algo contrariado pero no la alejó, aun no se acostumbraba al contacto pero no iba a negar que la quería mantener cerca de él. Ella cerró unos minutos los ojos, el olor de Ulquiorra la tranquilizaba, olía a menta y empezaba a amar estar abrazada a él. Casi cayendo en la inconsciencia de sus sueño, sintió como el chico colocaba una mano en su espalda y la acomodaba mejor junto a él.
*.*.*
Ichigo caminaba descalzo hacia la cocina, era muy temprano en la mañana pero extrañamente se despertó por la sed. Aun medio dormido tomó agua y empezó a caminar de regreso a su habitación, aún quedaban tiempo antes de que Rangiku empezara con su escándalo para que se levantaran y disfrutaran el día, la chica tenía demasiadas energías desde temprano.
Cuando iba pasando por el pasillo, por el rabillo del ojo distinguió una figura en el sofá, ya estaba amaneciendo por lo que se veía con claridad el lugar. Supo al momento que era Ulquiorra, el sueño se le esfumó, tenía ganas de molestarlo un rato. Se acercó al chico sigilosamente, rodeó el sofá y cuando por fin pudo verlo de frente se quedó estático.
Ulquiorra estaba dormido apoyado en el respaldo del sofá pero sobre sus piernas estaba apoyada Orihime cómodamente, la chica descansaba con tanta tranquilidad que Ichigo evitó hacer una escena, solo se apresuró a caminar a su habitación mientras refunfuñaba algo sobre aprovecharse de su descuido.
El pelinegro abrió los ojos apenas escuchó como la puerta se cerraba, observó la chica en sus piernas, había esperado que el chico hiciera una escena pero realmente parecía interesarle su amiga y evitaba molestarla. El chico se ganaba sus cuantos puntos como amigo de ella pero seguía sin agradarle.
Retiró con delicadeza un mechón de cabello que evitaba que viera el rostro de la pelirroja, al hacerlo ella hizo un gesto y se movió. Poco a poco se despertó y al fijarse donde estaba recostada, se levantó de golpe.
—Lo siento, no me di cuenta cuando me quede dormida… —dijo avergonzada pero no pudo añadir más porque se escuchó la voz de Rangiku desde el pasillo.
—¡Despierten, chicos! Hoy será un gran día
La rubia empezó a tocar las puertas mientras pasaba el pasillo, se escuchó perfectamente el insulto de Ichigo desde su habitación causando la risa de ella. Al llegar a la sala, sonrió al ver a Orihime y Ulquiorra despiertos, se acercó emocionada.
—Qué bueno que estén despiertos, esa es la actitud. Tenemos que disfrutar lo más que podamos de este viaje. Ven Orihime, debemos alistarnos para salir —tomó la mano de la chica levantándola.
—¿Y a dónde vamos?
—Es una sorpresa —Rangiku le guiñó un ojo y Orihime no pudo evitar sonreír, las ideas de las chicas eran divertidas.
*.*.*
—Maldito, Ulquiorra —bufó Ichigo mientras veía al pelinegro que caminaba más adelante.
Todos se dirigían a una parada de bus, supuestamente era la manera para llegar al sitio donde quería ir Rangiku, todos parecían ignorar a donde iban a excepción de Gin, que parecía estar muy divertido con la situación.
—¿Que tanto insultas? —preguntó Uryu acercándose.
—El maldito se aprovecha de mis descuidos —Ichigo seguía peleando y su amigo seguía sin comprenderlo.
—Si eres más explícito te entiendo
—Uryu a veces no sé si eres mi amigo o mi enemigo —El chico sonrió por su comentario.
—Pensé que quedamos que era los dos—. Ichigo lo vio mal—. Ya, dime que hizo esta vez Cifer
—No me trates como un niño —Uryu no pudo evitar reír, Ichigo era un caso—. El maldito estaba durmiendo en el sofá con Orihime apoyada en sus piernas —Realmente estaba enojado.
—Es algo normal que se hace entre novios, no le veo lo malo —El pelinegro le restó importancia al asunto pero Ichigo se detuvo a medio camino con aquel comentario.
—¿Cómo que novios? ¿Desde cuándo ese par son novios?
—¿Ah no lo son? Las últimas semanas desde…el incidente, los veo siempre juntos. Bueno, igual si no lo son deben estar por serlo, deja tus celos psicópatas y vamos, nos van a dejar —Uryu siguió caminando, ignorando el estado de su amigo.
—Maldición, realmente eres mi enemigo —bufó siguiéndolo.
En la estación de bus, Rangiku les dijo a todos a donde se dirigía sorprendiéndolos, la chica había elegido ir a una pista de hielo casi al otro lado de la isla, no era un viaje largo pero algo si preocupaba a la mayoría, nunca habían patinado sobre hielo.
La rubia realmente estaba emocionada, tanto que parecía que estaba dando saltitos, Gin se alegró de verla en ese estado, últimamente estaba decaída. Se sentó junto a ella cuando subieron al transporte, la chica empezó a hablarle de lo emocionada que estaba por el viaje y como estaba yendo. Él solo la observaba, se veía llena de vida, él seguía sin entender como sus padres no veían el brillo de Rangiku, no veían el tipo de persona que era, él realmente quería que ella olvidara aquello, se llenara solo del amor que le brindaban sus amigos y él mismo, pero sabía que sus heridas seguían abiertas y con el pasar del tiempo solo se abrían más.
—Que malo que no lograste que Byakuya viniera, tengo mucho sin verlo —comentó llamando su atención.
—Él me preocupa, trabaja y estudia, estudia y trabaja, no sale de ese ciclo, se está volviendo un amargado
—Siempre ha sido amargado —Rangiku se encogió de hombros riéndose.
—Cierto
Pronto llegaron a su destino, la mayoría bajó emocionados, otros no tanto pero se dirigieron aquel edificio estilizado y lleno de decoraciones navideñas, al entrar vieron que la temporada estaba en su apogeo, el sitio estaba relativamente lleno.
—Esta es la primera vez que patino sobre hielo —susurró preocupada Orihime mientras terminaba de ponerse los patines.
—Si te hace sentir mejor, también es la mía —respondió Ulquiorra, la estaba esperando apoyado en el vidrio que separaba la pista de donde se preparaban.
—Tranquila princesita, si te caes yo te agarro —dijo Grimmjow riéndose, ya estaba listo y esperaba por Nell.
—Tu no vas a agarrar nada —interrumpió Ichigo, lo decía para Grimmow pero estaba viendo fijamente a Ulquiorra.
—Puedes calmarte —Rukia les dirigió una mirada letal a su novio y luego la suavizó al ver a Orihime—. Tranquila, solo hay que mantener el equilibrio
—Rukia tu nunca has patinado —comentó Ichigo, la pelinegra se encogió de hombros.
—No debe ser tan difícil
—No lo es—dijo Rangiku sonriendo mientras entraba a la pista de hielo seguida de Gin.
Ambos patinaron con agilidad sorprendiendo a los demás, podían hasta hacer un giro, simple pero lo hacían. Parecían disfrutar y sentirse bien de estar ahí.
—Malditos, no es la primera vez que lo hacen —comentó Grimmjow viéndolos.
—Yo creo que no es ni la primera vez que vienen aquí, Gin parecía conocer perfectamente la casa —dijo Ichigo.
—Son amigos desde la infancia, tal vez vinieron algunas vacaciones aquí —añadió Rukia antes de entrar algo temblorosa a la pista de hielo.
—La ingenuidad —susurró Grimmjow riéndose mientras la seguía, detrás de él entraron Nell e Ichigo, los tres tambaleándose.
—Pero suéltame, imbécil. Me vas a hacer caer —se quejó Ichigo al ver que Grimmjow se agarró a él cuando estuvo por caer.
—¿Me vas a dejar morir?
—No te vas a morir nada, ahora suéltame —Por el forcejeo ambos terminaron en el suelo causando la risa de sus novias y de los que aún no entraban.
—¿Lista, Nemú? —preguntó Uryu, la chica asistió y ambos entraron tomados de la mano, ayudándose entre los dos a mantener el equilibrio.
Orihime entró asustada, aun agarrándose de la baranda, realmente nunca había patinado ni sobre hielo ni en el suelo, su padre no le había dejado ni subir en una bicicleta.
—Ven, suéltate —le dijo Ulquiorra asustándola, el chico parecía permanecer perfectamente bien sobre el hielo, ella lo vio temerosa pero al final tomó la mano que le ofrecía—. Deslízate despacio
Orihime pronto logró moverse con él sosteniéndole la mano, se emocionó tanto que estuvo por perder el equilibrio pero él la sostuvo, se sintió segura y amó aquella sensación, él no la dejaría caer.
—Eso es, Orihime. Vas bien —Rangiku la felicitó al pasar a su lado, ella sonrió más animada.
—Ichigo, ponte derecho, no pasara nada —se escuchó la queja de Rukia haciéndolos voltear, el chico parecía temer enderezarse.
—Grimmjow pareces un gato asustado, relájate —se burlaba Nell.
Orihime sonrió al ver a su alrededor, sus amigos la estaban pasando bien y ella se sentía feliz en ese momento, se sentía en paz y alegre. Parecía lejano todo lo que había vivido hacia unas semanas, realmente no quería ni recordar nada antes de esto, ese era su nuevo comienzo, sintió la mano de Ulquiorra y sonrió, el chico la estaba ayudando demasiado, nunca espero que fuera él quien la ayudara en ese momento, solo fue a su departamento en un acto de desesperación pero se alegraba de haberlo hecho.
—¡Cuidado! —Fue tarde la advertencia de Rangiku.
Grimmjow se había tropezado y se llevó por el medio a Rukia e Ichigo, como estaba de la mano de Nell, ella también fue a tener el mismo destino, hubo una colisión entre ellos, unos patinadores que también estaban en la pista tropezaron con ellos. Orihime había estado cerca del sitio por lo que Ulquiorra la jaló hacia sí pero fue demasiado tarde y ambos cayeron en aquel desastre. Ulquiorra logró que ella cayera sobre él.
—Maldición, Grimmjow. ¡Quítate de encima! —gritó Ichigo.
—Tu eres el que está encima de mí, animal —Grimmjow se escuchó amortiguado, estaba debajo de todo ese desastre.
Aquel comentario hizo reír a los que aún estaban en el suelo, con tropezones y otras caídas lograron incorporarse, Orihime ayudó a Ulquiorra, el chico parecía haberse quedado sin aire por haberle caído encima.
Luego del incidente, le empezaron a agarrar el truco a lo de patinar y aunque hubo otras caídas, fuero de menor grado. Cuando estuvieron exhausto decidieron ir a comer algo en un restaurant cercano, según el itinerario de Rangiku, luego irían a un parque de atracciones. La chica parecía realmente emocionada por lo que nadie osaba a cambiar sus planes, y no era la única, Orihime también parecía estar disfrutando el día mucho y casi todos se sentían incapaz de arruinárselo.
Ella parecía más entusiasmada con la idea de la noche por lo del intercambio de regalos y que luego irían a un sitio nocturno a celebrar, ella nunca había pisado un club, su padre y hermano se lo había prohibido por lo que estaba entusiasmada con la idea.
*.*.*
El lugar estaba lleno de turistas, la risas y conversaciones llenaban el ambiente, Orihime estaba emocionada, se sentía de nuevo una niña. Pocas veces había ido a un parque de atracciones. A penas entró arrastró a Rangiku a uno de los juegos sorprendiendo a los demás, la rubia solo sonreía y subió junto a ella, le gustaba ver esa faceta de su amiga, le había preocupado las consecuencias de todo lo vivido.
—Rangiku tuvo una excelente idea, no sé por qué no se nos ocurrió salir con ella y despejar su mente de esta manera —comentó Rukia mientras veía a las dos chicas reír en el juego.
—Ella sabía que de esta manera podía lograr animarla —comentó Gin, sus ojos fijos en las chicas.
—Era su forma ¿cierto? —Fue un susurro de parte de Rukia, ella sabía un poco que atormentaba a Rangiku.
Nell estaba junto a la pelinegra y había escuchado la conversación, ella solo sabía lo que Rangiku le había dicho. Pero ahora podía ver que la situación de la rubia no era algo reciente y era mucho más profundo de lo que parecía. Ella se había vuelto su mejor amiga en esos meses tan duros que vivió, quería ayudarla.
—¿Su forma? —preguntó, Rukia y Gin la vieron, luego se vieron entre ellos, parecían pesar si contarle, tal vez ellos eran lo que sabían más de la situación.
—Rangiku pasó una muy mala temporada antes de la graduación, estuvo en una especie de depresión —Gin fue el que respondió su pregunta.
—Fue por…— Nell empezaba a sentir rabia hacia ellos, Rangiku era una maravillosa persona y le molestaba que las personas que más debían valorarla no lo hicieron en el momento que más debían.
—Sí, ellos no han sido los mejores y ella se ha esforzado toda su vida por complacerlos —Rukia parecía igual de molesta que ella.
—Entiendo —susurró Nell, los tres se quedaron en silencio pensando en la rubia mientras la veían reír junto a Orihime.
Todos esperaron a que bajaran para decidir a que otro juego subirían, se vieron sorprendidos cuando Rangiku señaló la montaña rusa. Era el juego más alto del sitio y algunos había leído que era la más alta y rápida de toda la región, algunos se pusieron nerviosos.
—Oh vamos, no se acobarden, necesitamos una dosis de adrenalina —comentó Rangiku riéndose.
—Tú nos quieres matar —comentó Rukia, Ichigo a su lado opinaba lo mismo que su novia pero no lo admitiría, realmente le intimidaba algo la altura.
—Realmente no pensé que se acobardarían, bueno yo subiré —volvió a decir la rubia.
—No es tan alto, ¡vamos Nell! —dijo animado Grimmjow junto a su novia, ambos adictos a aquel sentimiento que provocaba la adrenalina.
—Si muero por culpa de Rangiku, denúncienla —susurró Rukia siguiéndolos.
Pronto todos se formaron para subir a la atracción, Rangiku sonrió para sí, sabía que había muchos orgullosos entre sus amigos, eran fácil de convencer. Empezaron a acomodarse con su compañero de asiento, Ichigo evitó que Ulquiorra se sentara junto a Orihime.
—Es mejor que se siente conmigo, ella le tiene pánico a las alturas y yo sé cómo controlarla —comentó, la pelirroja lo vio confundida.
—Yo no…—Ichigo le tapó la boca y le hizo una seña a Ulquiorra que se alejara.
El pelinegro vio a la chica, esta se encogió de hombros, entonces dio unos pasos y se sentó en el puesto vacante al lado de Rukia, Nell y Rangiku iban adelante, le seguían Grimmjow y Gin, y por último la parejita de pelinegros.
La atracción empezó a andar y todos comenzaron a sentir esa emoción, cuando llegaron a la subida más alta la mayoría ya sentía la garganta seca de gritar y el corazón a punto de salirse de su pecho, realmente era alto. Nell y Rangiku tenían la manos entrelazadas, Gin y Grimmjow solo reían por la reacción de ellas, Ichigo esta tensó junto a Orihime, estaba asustado pero su amiga estaba aún más, no sabía cómo había logrado agarrarle el brazo con toda lo de seguridad pero se lo estaba casi fracturando.
Rukia si estaba asustada y había gritado tanto que pensó que había dejado a Ulquiorra sordo, el chico parecía tranquilo y ella no entendía cómo podía estarlo. Cuando estuvieron en la cúspide, ella no pudo evitarle agarrar el brazo, el chico la vio pero a ella no le importó estaba asustada y necesitaba algo que la hiciera sentir que estaba bien. Ichigo se la iba a pagar por dejarla sola.
—Tranquilízate —logró escuchar la voz de Ulquiorra pero no pudo reaccionar a tiempo, cuando empezaron a descender a demasiada velocidad. Los gritos no se esperaron, unas cuantas maldiciones, a Grimmjow y Gin riéndose como dementes.
Cuando el juego se detuvo, varios ya no sabían si su corazón había estallado o si habían dejado el estómago en la primera subida. Rukia estaba hecha nervios, ella odiaba las alturas pero aún estaba en shock también por las palabras de Ulquiorra, sintió que él había buscado una palabra que sin dejar de ser él, le diera a entender que no estaba pasando nada malo. Empezaba a creer que Orihime veía algo que ellos no veían en el chico.
—Gracias y por favor, no le hagas daño —le dijo Rukia a el chico, antes de salir temblorosa de su lugar.
Ulquiorra bajó luego de ella sin prestarle mucha atención a las palabras de la chica, buscó con su mirada a Orihime, estaba siendo sostenida por Ichigo, ambos pálidos y algo inestables.
—Kurosaki no sabía que les temías a las alturas —Se burló Grimmjow.
—Maldito… —No terminó de insultarlo cuando Rukia le dio un golpe en la parte detrás del cuello.
—Idiota me dejaste sola, dejé sordo a Ulquiorra por tu culpa
—¿Si me dejas sordo a mí no importa? —preguntó ofendido, Rukia rodó los ojos.
—Eres mi novio, es tu deber.
Ulquiorra aprovechó el descuido del chico y tomó la mano temblorosa de Orihime, ella se sostuvo de él. Realmente estaba pálida y parecía mareada. La hizo alejarse un poco de la discusión de la pareja y de los demás riéndose por las ocurrencia de los dos.
—Creo que fue mala idea seguir a Rangiku —susurró con algo de dificultad—. Quiero tomar aire, siento que vomitare
Él la llevó hasta unos bancos y se sentó junto a ella, la pelirroja realmente se veía mareada, él hizo que apoyara su cabeza en el hombro y cerrara los ojos. Acarició con suavidad y algo de torpeza su espalda, el gesto relajó un poco a la chica.
—¿Mejor? —preguntó el pelinegro unos minutos después, ella asintió y se alejó un poco
—Creo que ahora si le voy a tener un poco más de miedo a las alturas —sonrió, aquel comentario hizo que Ulquiorra por un momento elevara la comisura de los labios sorprendiendo a Orihime, no fue sino una sutil sonrisa pero logró verla.
Él no dijo nada simplemente, tomó suavemente sus manos y ambos empezaron a caminar en busca de los demás. Orihime en ese momento se sentía feliz, había sido capaz de ver una sonrisa del chico, se sentía muy alegre.
*.*.*
La pelirroja se volvió a ver en el espejo, estaba algo incomoda y nerviosa, sabía que se veía bien pero igual no estaba acostumbrado a aquello. Rangiku la había llevado unos días antes del viaje a comprar unos vestidos para la noche de navidad, y había exigido prácticamente que ese era el que tenía que llevarse cuando se lo vio puesto, según ella le quedaba perfecto.
Volvió a hacer el intento de bajar un poco la falda del vestido, era verde esmeralda y ajustado al cuerpo, tenía un bonito diseño en el área del pecho, sus cabellos pelirrojos hacia un bello contraste con el color. Rangiku la había maquillado y ella se sentía en ese momento otra persona, se sentía bella.
—Deja de intentar bajarlo que lo vas a arruinar, te ves muy bien Orihime. Hoy disfrutaremos como nunca, además dejaras babeando a un pelinegro —comentó la chica emocionada, la pelirroja de sonrojo.
—¡Ran!
Todas realmente se veían bonitas, unos vestidos que le sentaban bien y el maquillaje hecho por Nell y Rangiku, las hacían sentir más hermosas. Esa noche el autoestima y ánimo de todas ellas subieron, y eso era lo que necesitaba, sobre todo para Orihime y Rangiku, que estaban viviendo un momento un poco más difícil.
Los chicos al verla realmente quedaron impresionados y sabían que tendrían que golpear a varios cuando fueran al club. Lo primero que hicieron antes de irse, fue cenar y dar los obsequios, para sentirse más en temporada. Todos quedaron complacidos y emocionados por sus obsequios, se regalaron entre ellos y fue algo muy lindo, Orihime se sentía como una niña cada vez que le entregaban uno.
El de Ulquiorra fue el que más la cautivo, era algo sencillo pero que significó tanto para ella, le regaló un juego de lápices para dibujo y una de las pinturas que más le gustó en la exhibición a la que fueron. La estaba invitando a seguir con su pasión.
Orihime estaba nerviosa y emocionada cuando llegaron a club, era la primera vez en un sitio así. Todos entraron, el lugar estaba repleto de turista, había buena música y parecía tener también un buen ambiente. La primera en salir a bailar fue Rangiku, apenas probó su bebida cuando ya arrastraba a Gin para que bailara con ella, pronto le siguieron varios.
Orihime observaba el lugar, estaba algo intimidaba porque veía a demasiada gente en un mismo sitio, la música era ensordecedora, las personas bailaban muy pegadas, los juego de luces la estaba mareando pero igual sentía una especie de emoción. Las chicas parecían divertirse, Nell se acercó a ellos y prácticamente arrastró a Ulquiorra y a ella para que fueran donde bailaban los demás, luego de unos minutos ella se empezó a dejar llevar.
Pronto el alcohol y aquel sentimiento eufórico que le trasmitía el ambiente la empezó a soltar un poco, bailó con las chicas y luego para sorpresa de todos un momento con Ulquiorra, el chico no bailaba mucho pero se dejó llevar por ella.
—¡Que viva la fiesta! —gritó emocionada Rangiku mientras bailaba con ellos.
Cuando pasó un tiempo ya Orihime se sentía cansada y algo mareada, ella no acostumbraba a beber, ya se sentía algo tambaleante, sus sentidos estaban desorientados. Estuvo por caer pero Ulquiorra la agarró, ella solo le pidió que la sacara un momento del local, realmente se sentía desorientada, él la acerco más y le rodeó con una mano su cintura, tenían que cruzar un mar de personas.
Cuando al fin lograron salir, la chica parecía en peor estado, Ulquiorra no había visto que ella bebiera mucho pero imaginó que era por lo poco acostumbrada que estaba, la llevó hasta unas sillas colocadas fuera del local, la sentó ahí.
—La cabeza me da vueltas y siento que todo me da risa —comentó la chica, Ulquiorra quiso sonreír, la chica estaba ya ebria—. ¿Es normal? —preguntó con ingenuidad.
—Si —Ella empezó a reírse pero luego solo lo vio fijamente.
—Me gustan mucho tus ojos…me gusta mucho tu mirada, me gustas mucho realmente
—Creo que estás hablando mucho
—Yo también —se empezó a reír de nuevo —. Se siente bien estar así, me siento feliz
—Mañana no dirás lo mismo —Ella solo volvió a reírse.
—Ulquiorra, ¿yo te gusto? ¿No crees que sea soy molesta? —preguntó luego de unos minutos de solo verse.
—Tú sabes esa respuesta
—Quiero escucharla
—Luego no te acordaras de esto
—Déjame escucharla, por favor —suplicó, Ulquiorra la vio unos segundos pero al final aceptó.
—Sí, me gustas. Algo en ti me atrae aunque lo evite
—¿Solo algo? —Orihime hizo como una especie de puchero, se veía extrañamente adorable, y Ulquiorra supo que no quería que más nadie la viera en esa faceta—. ¿Y que es ese "algo"?
—Tu corazón…Has sufrido y aun te mantienes siendo una persona inocente, alegre y sonriente, y no es una máscara, eres tu realmente. Ves el mundo de una manera distinta y eso contrasta con mi opinión, eres interesante para mí
—¿En serio? —susurró sonriendo, Ulquiorra solo quiso corresponder aquella sonrisa, la chica probablemente no lo había entendido, parecía tener un velo en su mirada, sus ojos demostraban que el alcohol ya se le había subido a la cabeza.
Dijo un si emocionada y lo abrazó, ver esa etapa de Orihime le estaba pareciendo divertido, la chica era tímida por naturaleza y no lo estaba siendo en este momento. El sonrojo que se apoderaba en sus mejillas no era por vergüenza sino tal vez el mismo alcohol en su sistema.
—Quiero un beso —dijo sorprendiendo al chico, se acercó a sus labios y ella misma empezó un beso algo necesitado, se apretó más a él, y ella profundizó el beso.
Vio como cerró los ojos y se dejó llevar, su rostro se veía realmente hermoso, él apretó su cintura acercándola, prácticamente ella estaba sobre él, así que para más comodidad se sentó en su regazo y siguió besándolo.
Ulquiorra intentó alejarla un poco de él, la chica tenía su mente nublada y no se estaba dando cuenta de lo que estaba haciendo pero aquel intento no duro mucho, la boca de la chica le estaba haciendo perder su cordura. El beso terminó por falta de oxígeno pero ahora era él el que quería besarla, volvieron a unir sus labios pero estaba vez fue un poco más instintivo, aquel beso se convirtió en un juego de mordidas en el borde de los labios.
Se volvió un beso más pasional de lo acostumbrado, Ulquiorra sentía que había perdido la cabeza pero que no podía alejarse de ella, la respiración volvió a hacer falta, ella tomó aire cerca de su oído, la escuchó regular su respiración y aquello lo provocó aún más, nunca había sentido aquel deseo como lo sentía en ese momento. Besó con suavidad la mejilla de la chica y fue bajando hasta su cuello, la escuchó suspirar, por lo que beso con fuerza su cuello dejando una suave marca en él.
Él volvió a sus labios y compartieron otro beso pero el pelinegro en ese momento volvió a sus sentidos, debían dejarlo. Primero, estaba aún en un sitio público, no había nadie en esa área pero igual no le gustaba la posibilidad de que alguien los viera, y segundo, la chica estaba ebria.
De repente sintió que la chica se tensó sobre él, alzó la mirada y vio cómo su rostro pasó a ser uno lleno de miedo. La chica lo vio asustada y se incorporó rápido, Ulquiorra no entendía que había pasado, ella tambaleante dio unos pasos hacia atrás, aún estaba bajo los efectos del alcohol.
—Lo siento —susurró rápidamente, Ulquiorra se levantó y fue hacia ella, algo pasaba y no entendía que era.
—¿Estas bien?
—No, ellos tienen razón…Y-yo lo siento, Ulquiorra, lo siento mucho
Sin decir más regresó al club, la música amortiguada se volvió a escuchar fuerte cuando abrió la puerta, Ulquiorra trató de seguirla, la chica parecía fuera de sí. Alguien la tomó del brazo cuando intentó cruzar el mar de personas y la atrajo a su cuerpo, balaceándose y prácticamente queriendo manosearla, ella no reconoció el rostro, con fuerza trató de alejarse pero aún se sentía desorientada, la música y que hubiera tantas personas no la hacían sentir mejor, sintió la mano del chico bajar un poco más de la espalda, lo empujó pero él no la soltaba, hasta que sintió que era alejada de él.
—¿Qué crees que haces? —La voz de Ulquiorra se escuchó entre el ruido, el chico que antes había tomado a Orihime se encogió de brazos.
—Bailábamos, ¿Es tu novia? Deberías cuidarla y más si está en ese estado
Ulquiorra no dijo nada y simplemente alejó a Orihime del chico, se dirigió a la mesa donde solo estaban Uryu y Nemú bebiendo y susurrándose entre ellos, tomó el bolso de la chica. Le dirigió una mirada a Uryu, está la entendió, se iba con ella.
—No se ve bien, Ulquiorra. Así que cuida lo que haces —Le advirtió Uryu antes de que dejaran la mesa.
Volvieron a pasar el mar de personas, esta vez él la sostuvo mejor a sí mismo, evitó cualquier mano que pasara cerca de ella. Cuando lograron salir, tomó el primer taxi que vio y le pidió que lo llevara a la casa donde se quedaban. No era muy lejos del sitio pero ella no parecía ser capaz de caminar, apenas se podía sostener.
—¿Estas bien? —preguntó una vez estuvieron dentro del taxi.
—Él…no podía soltarme de él —susurró con miedo.
—Lo se
—Lo siento
—No te disculpe
—Si lo debo hacer, no debí asustarme de esa manera y entrar así al lugar —La chica parecía estar volviendo en sí.
—¿Qué te asustó?
—Me sentí fuera de mi misma, tuve miedo de que me juzgaras, escuché las voces de ellos. Ulquiorra yo no quiero…yo no quiero vivir así, atormentada por ellos, me sentía demasiado bien contigo, y de repente los recordé, sus palabras, y por como actué contigo hace rato, le di credibilidad a lo que me decían —por un momento Ulquiorra la vio, sus ojos estaban llorosos, parecía desorientada pero había logrado decir lo que en ese momento sentía.
—No pasa nada, solo descansa, no hiciste nada mal
Gracias por leer
¡Estoy viva! Lo se me tarde un montón en actualizar y lo peor es que tengo como dos semanas con el capitulo escrito, lo siento T_T, el internet aqui estaba muy necio y me estaba enloqueciendo (No puedo vivir sin Internet, es horrible), pero como recompensa, capitulo super largo comparado con los anteriores.
Y les doy una muy buena noticia, como estuve dos semanas sin Internet y volviéndome loca, pude escribir y ya tengo los capítulos faltante de el Ulquihime. Les cuento, el GinRan se revelo y quiere contar su historia ¡ya!. Así que solo quedan dos capítulos mas de esta historia, si el Internet coopera actualizo con rapidez y para el fin de semana ya esta listo.
Gracias por sus bellos comentarios
Respuesta de los Guest:
Aly36: Jajjaja ella inventa mucho y si puede terminar matando a Ulquiorra, pero el con gusto se lo come jajaja. Ichigo tiene el síndrome del hermano sobre protector así que sera mata pasiones, en este capitulo lo notaras. Si Grimmjow no tiene ocurrencias, no es mi Grimmjow jajja. Ambos están en ese lugar al mismo tiempo jajajaj. No se que pista darte, es bajita y mal humorada, ya dije mucho. Sabrás mas de Ulquiorra en el próximo.
Vistoria: A mi me encanta colocar viajes de amigos o situaciones agradables entre ellos, creo que eso le hace bien al alma jajaja son escenas que aligeran el drama. No es Nemú, en estos capítulos sale ella solo por ser la novia de Uryu, esta pareja es muuuy secundaria y por ahora no tengo pensado una historia con ellos. No es Hisana ni Momo, como mencione,es una pareja para nada común, casi ni hay fic de ellos,pero a mi me gusta y ni idea de porque jajaja. Una perfecta manera de explicar lo que quise mostrar en ese capitulo, que bueno que logre transmitirlo. Muchas gracias y un abrazo.
P.D: Espero que todos estén bien, no se si tengo lectores mexicanos (por los sismos) o en lo sitios donde estuvo fuertes los huracanes, espero que estén sanos y a salvo. Mucha fuerza y fe a esas personas.
