Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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Capítulo 30: Problema

No podía hacer nada en esa situación...
Había sido humillado de la peor forma.

Tragó saliva y se dió media vuelta para largarse de una vez.
No supo por qué, pero involuntariamente sonrió, sabía que al fin le había llegado el Karma.
Qué ironía.

-¡Mierda!- pensó más furioso que nunca.

Pero muy en el fondo sabía que se lo merecía.

Una vez que Ouji se fué la peliazul volteó a ver a su ex-pareja.

—Tú también ya vete — dijo seria.

—¿Quisiste que se fuera para decirme algo?

—No me mal entiendas, no voy a hablar contigo

—No me pareció que lo hicieras por él... Desde hoy pídeme a mí el dinero — finalizó con una sonrisa.

—Ni lo sueñes estúpido

—Ay... — suspiró — Ya extrañaba ese lenguaje... — habló con deleite.

—Lárgate imbécil

—Así... Dime más — provocó — Me encantas

—Imbécil — gruñó asqueada caminando hacia la entrada de su apartamento hasta que Yamcha la acorraló en la pared.

—¿Sabes lo sexy que te ves? — susurró cerca de ella, con intención de besarla.

—¡Milk...! — llamó a todo pulmón.

—¿Estas loca? — dijo cubriendole la boca atemorizado.

Briefs simplemente lo mordió a lo que él gritó adolorido.

—¡Milk un pervertido está atacandome! — chilló a lo que de inmediato su amiga abrió la puerta.

El muchacho ya había salido corriendo antes de que la morena lo viera.

—¡¿Quién es?! — gritaba Milk corriendo detrás de él mientras Bulma observaba — ¡Ven aquí maldito!

...

Al llegar a su oficina, después de tremendo golpe a su orgullo, se quedó observando sus manos.

¡Qué idiota!

Sentía que la odiaba por atreverse siquiera a hacerle eso.

—Elegir a ese insecto... — murmuró furioso.

...

Una que vez que Milk volvió le explicó que era Yamcha el que la estaba acosando y esta muy molesta empezó a maldecirlo.

No podía lograr dormir, toda esa situación con su Ex-Jefe la estaba volviendo loca.

¿Cómo fué que terminó así?

Deseaba que su antiguo Jefe, el padre de Vegeta, volviera pronto y que todo sea como antes.

Se sentó en su cama a reflexionar:

—Esto no es bueno... — murmuró — Uno no deja de hablar del dinero que le debo — murmuró — Y el otro es un mujeriego

Se abrazó a sí misma.

—¿De qué me sirvió gastar en mi cabello y el maquillaje? ¿Hummm? — se preguntó — ¡Qué tontería! ¡Soy una tonta! — y se lanzó a dormir.

...

Al día siguiente:

—¿Quieres un repostero y no un panadero? — preguntó la señora Ouji a su hijo.

—Sí

—¿Por qué renunció tu empleada?

—¿Tu espía te lo dijo? — se burló el muchacho — En el restaurante hay un espía, no deberías sorprenderte pues tú lo pusiste ahí

La mujer se quedó estupefacta.

—¿Por qué razón se fué esa chica? — insistió.

—Eso no debe importarte, tú solo préstame un repostero de tu hotel

—Eso no, ese es tu negocio — gruñó.

—Ah — se hizo el indignado — Por cierto, tu espía está descubierto, así que no envíes otro... Es muy penoso — dijo caminando hacia la salida de la oficina de su progenitora.

—¡Mocoso malagradecido! ¡Ven acá! — gritó pese a que su hijo ya se había ido.

...

—Pienso ser tu socia Bulma — dijo Milk mientras las dos trotaban en el parque.

—¿Ah?

—Tengo un pequeño departamento que me lo dió mi padre hace mucho tiempo, lo vendere y así ese dinero nos ayudará a abrir un pequeño restaurante

La peliazul dejó de trotar y se le llenaron los ojos de lágrimas.

—¿En serio? ¿Lo dices de verdad?

—¡Por supuesto! Sé que ese ha sido tu sueño... Tú y yo llegaremos muy lejos

—¡Gracias Milk! — chilló saltando a abrazarla.

—No es mucho pero al menos nos ayudará a abrir un pequeño lugar para hacer ahí los postres y venderlos por internet, delivery. Así iremos creciendo poco a poco

—¡Así será!

...

—Sí, necesito a alguien lleno de experiencia — hablaba Ouji por teléfono mientras conducía — Sí, sí, el sueldo depende si es bueno — dijo — Sí, busca a alguien — y colgó.

Al parar por el semáforo, suspiró y miró por la ventana un anuncio.

Se sobresaltó al ver a Bulma como una modelo con vestido super corto.

Se frotó los ojos para poder ver si era real y su visión cambió al ver a la verdadera chica del anuncio.

-¿Qué mierda me sucede? - pensó confundido.

Pasó un par de horas en su oficina y para el almuerzo Lázuli y Krillin fueron al restaurante para almorzar con él.

—¿Y te gustó? — preguntó Ouji al enano, refiriéndose a la comida.

—Sí —asintió — Por cierto... ¿Está Bulma? Quería preguntarle algo — preguntó incómodando a Vegeta.

—No, aquí ya no trabaja — respondió la rubia de inmediato.

—¿Qué querías preguntarle? — dijo la la pareja de Lázuli.

—No es nada, no te preocupes

—Krillin quería que Bulma le haga un pastel — comentó la rubia.

—No creo que ella pueda hacerlo — habló Ouji — Búscate a otra repostera

De inmediato recibió la mirada confusa de los dos muchachos.

—Es que... Digo, ella estará ocupada buscando empleo

Lázuli bajó la mirada no convencida con esa respuesta a lo que Krillin la observó detenidamente, Ouji se hizo el desentendido.

—Come — le ordenó al doctor y bebió un poco de té.

Ya en la noche Vegeta detuvo su auto en el departamento de Lázuli.

—¿Vas a venir conmigo? — preguntó la muchacha.

—Hoy no, tengo algo que hacer

—¿Qué cosa?

—Algo pendiente

—¿No quieres algo de té? — insistió a lo que él pelinegro hizo una mueca.

—Gracias, pero ya tomé demasiado — recibió un bufido de la muchacha.

—¿Por qué tengo que suplicarte? — se quejó ella.

—Hummm — se burló — Tú no tienes que suplicar nada

La rubia sonrió.

—Esta bien, ya me voy — se despidió bajando den auto.

—Adiós

...

Con mucho cuidado de despertar a Milk la peliazul comía alegremente.

—Uh, y yo que quería hacer dieta — comió otro poco más — La vida es muy corta como para no disfrutar... — empezó a reír.

...

Una vez en su departamento, observó la bicicleta de Bulma.
Desde esa vez que sufrió el accidente estaba ahí.

Le dió una pequeña patada a la llanta.
Tomó su celular y llamó a la dueña del artefacto.

...

La muchacha decidió seguir comiendo e ignorar la llamada.

...

Gruñó fastidiado, sabía que ella no le contestaría. Después de todo ya tenía registrado su número.

Caminó rápidamente hacia su dormitorio en donde tenía un teléfono y decidió llamarla desde ahí.

—¿Diga? — habló la peliazul.

—¿Por qué no me contestabas? — habló — Sabías que era yo

—Simplemente no quise contestar

—Dejaste aquí tu bicicleta

—Ya lo sé, lo olvidé

—Ven por ella, ahora

—¿Qué cosa? Puedo ir por ella mañana

—Que no, quiero que vengas por ella ahora

—¿Sabes qué hora es? — gruñó.

—¿Y acaso tú sabes el estrés que me provoca esta cosa? — murmuró.

—¿Qué, la bicicleta te habla? — se burló.

—Así es, y no me deja dormir, así que ven por ella ahora

Soportala por hoy, mañana iré

—Si no vienes por ella la voy a regalar — y colgó.

Al más rato se subió al dichoso objeto y comenzó a pasearse en su departamento, hace mucho tiempo que no montaba una.

Pasó una hora y escuchó el timbre, así que supuso que era Bulma, bajó de la bicicleta y caminó hacia la entrada de su departamento.

La peliazul ingresó rápidamente y tomó su bicicleta para de una vez largarse.

Ouji examinó el cuerpo de la muchacha.

—Subes de peso sin problema — comentó.

—¿Y a tí qué te importa? — gruñó.

—Creo que ya subiste — insistió.

—No te metas en mis asuntos — caminó hacia la salida.

—Ten cuidado con la pared — trató de fastidiar.

—¡Ya! — gruñó y miró la mesita que tenía a su costado — ¿Momo? — dijo al ver el libro.

Ouji se sonrojó.

—Eh... Fernanda quiso que se lo diera — se excusó a lo que la chica sonrió con burla.

—Espera — Briefs se detuvo y examinó su bicicleta — ¿Acaso te subiste?

—No

—¿Entonces por qué le falta aire?

—¿Le falta?

—¿¡Tú le sacaste el aire!?

—¿Crees que soy tan infantil?

—Sí... ¡Ash! ¿Tienes con qué inflarla?

—No, no tengo — sonrió burlón.

—Uh, no tengo elección, tendrás que llevarme tú

—¿¡Ah!?

—¿Esperas que arrastre esto a mi hogar o qué? — gruñó.

Luego de un rato Ouji se veía a sí mismo llevando a la peliazul en su auto hacia su apartamento.

—¿Por qué no pones música? — preguntó ella.

—El silencio es mejor

—¿Por qué estás enojado?

—No lo estoy

—Cuando llamaste sí lo estabas — comentó.

—No me hagas caso — gruñó — Mejor dime, ¿Qué hiciste con Yamcha? — se refirió a lo de esa vez — ¿Qué hicieron?

— A tí no te importa lo que haga — sentenció a lo que él frunció el ceño y tocó el claxon fuerte, así recibiendo la mirada atónita de la chica.

-¿Por qué me llamaste? Si sabes que aún no puedo controlar mis sentimientos... - pensó la muchacha - Ay... Tienes los dedos tan largos - miró las manos de Vegeta en el volante - Y tu piel... Tu piel es mejor que la mía, por eso siento que te odio

—¿Qué estás viendo? — interrumpió el chico sin ni siquiera observarla.

—Nada

Se formó un silencio incómodo hasta que el celular de Ouji sonó.

De inmediato el muchacho reconoció el número, era Lázuli.

—Vamos contesta — habló Briefs observándolo.

—Olvídalo

—¿Acaso quieres que yo conteste?

—Ya cállate

—¿Acaso no es Lázuli? Contesta, es como si la engañaras

—¡Oye, yo no la engaño! — se quejó.

—¿¡Y por qué no contestas!?

Se miraron mutuamente a lo que Vegeta suspiró y contestó.

—¿Sí, qué pasó?

—Te llamo porque no tengo sueño... — nadie respondió — ¿Me oyes?

— Sí, estoy escuchando la radio

—¿Qué estás escuchando?

—Eh... FM

—¿Sí? ¿Y por qué no le subes?

De pronto Briefs encendió la radio a lo que él pelinegro la observó algo molesto.

Se pudo escuchar, por el altavoz, que Lázuli hizo lo mismo.

—Como en los viejos tiempos... — susurró la rubia — Solíamos hablar oyendo música

Bulma miró a su Ex-Jefe, el cuál estaba sumamente incómodo, el chico intento cerrar los ojos.

—¡Cuidado, la luz roja! — gritó Bulma haciendo que este se detenga — ¡Ten cuidado, pon atención!

—¿Estas con alguien? — habló de inmediato Lázuli — ¡Vegeta...! — no respondían — ¿Vegeta...?

El mencionado no sabía qué hacer en ese instante, simplemente observó a Bulma la cual estaba avergonzada.

¿Qué iban a hacer ahora?


Continuara...


¡Yay!
Ese par se metió en un lío.