Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

.

.

.

Capítulo 31: Recapacitar

—¡Cuidado, la luz roja! — gritó Bulma haciendo que este se detenga — ¡Ten cuidado, pon atención!

—¿Estas con alguien? — habló de inmediato Lázuli — ¡Vegeta...! — no respondían — ¿Vegeta...?

El mencionado no sabía qué hacer en ese instante, simplemente observó a Bulma la cual estaba avergonzada.

¿Qué iban a hacer ahora?

Decidieron quedarse callados.

—¿Vegeta...? ¡Vegeta! — seguía llamando la rubia.

Ouji no sabía qué hacer, no sabía si gritarle a su ex-empleada o quedarse en silencio.

—Eh... Lázuli te llamo después, si no me distraigo — habló de inmediato y a los segundos le colgó, dejando a la rubia hecha un mar de emociones.

Siguieron el camino sin decir tan solo una palabra, hasta que el pelinegro se detuvo a unas cuadras del apartamento.
Se dedicó a mirarla.

—¿Qué cosa? — preguntó incómoda Briefs.

—Sal de carro — dejó de observarla.

—Ya casi llegamos

—¡Bájate ya! — intensificó su voz.

—¡No, tú me llamaste así que ahora llévame a mi hogar!

Vegeta se molestó, bajó del auto para darse la vuelta y abrirle la puerta a la muchacha.

—Ay... — suspiró ella — Ahora ya sé cómo mienten los hombres cuando llevan a una mujer en su auto — dijo — Gracias por la lección... ¿Te debo algo?

El pelinegro harto se acercó y empezó a quitarle el cinturón de seguridad.

—¡Oye, que tienes! — gruñía la repostera —¿¡Por qué te enojas!? ¡Si tú eres el mentiroso!

—¡Bulma Briefs!

—¿Qué quieres?

—Debes ser más educada al hablar — se indignó.

—Tal vez no sea educada, pero al menos yo no miento

—¿¡Quién está mintiendo!?

—¡Tú la engañas! — exclamó — Y además te pusiste de color blanco...

—Eh... Yo- ¡¿Cu-Cuándo hice eso?! — trató de hablar.

—¡Eso! ¡Tartamudeas! — dijo — ¿Y ahora? ¡Le mentiste a Lázuli y me hiciste quedar mal por venir aquí!

— ¡Es por eso que no quería contestar!

—¡Es engaño! ¿Por qué haces eso?

Ouji frunció el ceño y caminó hacia el capó del auto, para así poder sacar la bicicleta de la peliazul.

Al darse cuenta Briefs bajó del auto harta del asunto.

Una vez la bicicleta lista, Vegeta intentó irse hasta que la muchacha lo detuvo:

—Oye — llamó, él ni siquiera la observó — Creo que te gusto... El día de hoy estuviste muy raro — provocó que el chico voltee a verla confundido — No pienses una respuesta... Sólo dí la verdad, ¿Te gusto?

—¿Ya te lo dije no? Tú no eres mi tipo — habló con desdén y una sonrisa burlona — Entiende, no me gustas, eso es todo... Es decir mírate, no me atraes

—Tampoco me gustas — respondió ella decidida — Esa es la verdad — las expresiones del muchacho cambiaron — Eres un gran mentiroso, por eso no te quiero... No simpatizamos, acéptalo

En el interior de Ouji, se preguntó el por qué le dolió que ella le dijera eso...
Es decir, no le debía importar pues él amaba a Lázuli, ¿No?

— Lo-lo acepto

—Ademas, te daré un consejo — prosiguió Bulma — Ya no mientas... No llames a una mujer en la noche para hacerle preguntas, porque eso dice que tú... Estas interesado en esa mujer — los dos se miraron — No actúes así si no sientes nada, porque eso puede confundirla

—¿Y tú creíste eso?

—Claro, lo pensé un minuto...

—Entonces disculpa — toda su molestia la disfrazó con una sonrisa burlona y subió a su auto.

La muchacha molesta por el comportamiento de su Ex-Jefe, pese a que se estaba yendo, gritó:

—¡Imbécil! ¡Idiota, ojalá choques!

Caminó junto a su bicicleta hacia su apartamento.

—¿Por qué tuvo que llamarme...? — habló consigo misma derrotada — Estaba tan bien... ¿Por qué me llamo...? — suspiró.

...

Al día siguiente decidió ir al departamento de Lázuli, tenía que arreglar lo que había provocado.

No podía negar que se sentía sumamente nervioso.

La esperó afuera, en su auto, y al divisar a la rubia caminar hacia él se tensó.

Una vez los dos adentro del auto:

—Creo que ayer no debí llamarte — inició la conversación ella.

— Eh... No, estuvo bien

—¿Por qué no me lo dices...?

Ouji se quedó en silencio.

—Una mujer gritó, ¿Era Bulma acaso? — preguntó seria.

—Sí

—¿Por qué?

—Eh... Fué por su bicicleta

—¿La llevaste a su apartamento?

—Sí

—¿Por qué me mentiste?

—No sé

—¿Por qué? ¿Fué por no molestarme? — sonrió

—Pues sí...

— Yo te hubiera entendido Vegeta... Pero ayer me hiciste sentir muy mal

—Lo siento mucho — parecía un robot.

—Explícamelo, debes tener una buena excusa... — los dos quedaron en silencio — ¿Hum?

—Lo que hice estuvo... Mal — parecía perdido en sí mismo.

—¡Oye...! — exclamó tomando el cabello de Ouji juguetonamente — La próxima vez que me quieras engañar piénsalo mejor... Porque si lo haces te mato

Los dos se observaron.

—¿Comprendes? — insistió la rubia.

—Sí

—Bien, adiós — sonrió y bajó del auto.

Más tranquilo consigo mismo se fué, dejando a Lázuli aún con los pensamientos inquietos.
Le había dolido esa mentira.
Pero decidió no decir nada.

Y así tan rápido como se fué Ouji, la noche llegó, la soledad de su oficina y el mismo restaurante lo aturdió.

/—¿Te gusto? —/

La voz de Bulma sonó en su cabeza.

De inmediato se puso de pie y caminó rápidamente hacia la cocina, antigua área de trabajo de la muchacha.

Ahí se encontraba el pequeño librito de Briefs. Objeto que le daba mucha curiosidad.

Al abrirlo y buscar la página en donde se había quedado esa vez leyó una pequeña nota que había dejado ella.

"Tengo hambre y sueño... Pero no puedo dormirme, tengo mucho qué memorizar... ¡Ay Dios, quiero algo para comer!"

Sonrió ante tal ocurrencia.

"Pero hoy aprendí algo... Comer con alguien es compartir el alma, eso hace que valga la pena"

Empezó a ver los dibujos que tenía ese pequeño libro y su fascinación crecía cada vez más.
Se sentía en paz.

Deseaba que todo sea como antes.
Se dió cuenta que lo que hacía lo volvía vulnerable, así que decidió irse de ese lugar.

...

Escuchó el timbre y decidió ir a abrir antes de que Milk se levantara.

—¿Estas enferma? Has perdido peso — habló Yamcha al verla.

—¿Qué quieres?

—Entra al auto — dijo señalando el artefacto.

—No

—Solo quiero hablar contigo

—Hace tiempo que ya se acabó todo entre los dos, ¿No recuerdas?

— Es la última vez, así que sube al auto... Después me iré

—¿A dónde iremos?

—A un lugar bonito

—No quiero, habla aquí, si no lo haces voy a llamar a Milk para que te dé tu merecido

—No tienes por qué... Lo único que quiero es que terminemos bien

—Bien, pero si te propasas tendré que matarte — dijo caminando al auto.

Se pusieron en marcha y el rostro de Bulma cambió cuando se dió cuenta que estaba frente a un hotel muy lujoso.

—¿Qué tienes, acaso piensas que iré a un hotel? — gruñó.

—No pienses mal... Iremos al bar que tienen ahí

—¡No molestes, no entraré vestida así!

—Estas bien... El bar es bueno y discreto, el lugar perfecto para hablar

—No pienso entrar — dijo al ver que ese era un hotel de la familia Ouji.

—¿Acaso es por él? ¿Te molesta?

—Vamos a otro lugar — gruñó.

—Pues no conozco otro, así que bajemos — habló haciendo lo que dijo.

Una vez adentro, caminaron hacia el ascensor para poder subir al bar.

—No pienso ir — habló la muchacha dándose media vuelta para irse.

Al hacerlo se encontró con Vegeta atrás de ella.

Se quedó paralizada y Yamcha sonrió.

Ouji observó a la peliazul y luego a Yamcha, no comprendía por qué ellos dos estaba juntos, y especialmente en ese hotel.

—Qué coincidencia — dijo Yamcha sonriendo de lado — Tenemos pensado ir al bar... ¿Quieres ir? — invitó, pero el otro muchacho no hacía más que ver a la chica.

El ascensor se abrió para que suban y Yamcha intentó abrazar a Briefs, cosa que ella rechazó rotundamente, pero igual abordó.

—¿No vas a subir? — preguntó el que estaba junto a Bulma.

Las dos puertas del artefacto se iba a cerrar hasta que Ouji las detuvo con su mano y subió junto a ellos.

La peliazul se sentía sumamente incómoda.

—¿El restaurante sigue creciendo? — comentó Yamcha.

—Por supuesto — respondió de inmediato.

—¿Bulma renunció, no? ¿No es más difícil?

—Ella no es la única repostera

—Pero seguro que nadie es tan buena como Bulma

—No confío en una repostera que miente — habló Ouji, provocando que la muchacha lo mire — Primero le dice a un chico que lo quiere, y luego sale con su ex-novio...

Yamcha observó a Bulma y ella frunció el ceño.

El ascensor se abrió y Vegeta bajó de inmediato, pero antes de irse volteó a verlos.

—Ah... — hizo una pausa — Y le será difícil encontrar trabajo, ya que dije que es irresponsable, que abandona el trabajo cuando quiere y sin dar explicaciones — sonrió victorioso y se alejó.

Al llegar a la oficina de su madre, no contuvo su fastidio.

—¿Cuándo tendré al repostero? No puedo seguir comprando pasteles de otros lugares

—Tú soluciona eso, tú y tu padre deberían vender el restaurante y dedicarse a los hoteles

—¡Quiero al repostero!

—¡Ya te dije que no, respétame insolente! — gruñó dispuesta a pegarle con un cuaderno.

—¡Estoy de muy mal humor — advirtió Ouji furioso antes de que sea lastimado, a lo que su madre se quedó paralizada.

...

Por otro lado Yamcha le mostraba un anillo a Bulma.

—¿Y eso? — preguntó ella confundida.

—Casémonos

—Idiota — soltó una risa burlona.

—Casemonos — insistió.

—A Hannah no le gustará

—Si me aceptas se lo diré — propuso.

—¿Enserio? ¿Se lo dirás? ¿La dejaras?

El pelinegro asintió sonriendo.

—Ni en un millón de años — sentenció la muchacha.

—Oye, ¿Por qué no confías en mí?

—Lo haré, confiaré en tí — sonrió — Primero habla con ella y si veo a Hannah corriendo a hacia mí para jalarnos el cabello... Entonces te creeré

—¿Me aceptas si rompo con ella? — preguntó.

—Pero no lo harás... Y te diré porque, es porque tú no sabes ser sincero — lo miró — Qué horror, dime, ¿Por qué no piensas cambiar nunca?

...

Salió del hotel y subió a su auto.
En verdad estaba furioso consigo mismo.
Condujo hacia su departamento sumamente inquieto.

/—Tampoco me gustas — respondió ella decidida — Esa es la verdad — las expresiones del muchacho cambiaron — Eres un gran mentiroso, por eso no te quiero... No simpatizamos, acéptalo/

La voz de Briefs daba vueltas en su cabeza.

—¡Dímelo! ¿Acaso no te he gustado nunca? — de pronto la voz de Bulma comenzó a hablarle — ¿De verdad? — múltiples momentos con ella pasaron por su cabeza.

/—Yo no tomo el amor a la ligera... Siempre trato de ser sincera, digo lo que siento/

Recordó aquella vez que la vió llorando por Yamcha y comenzaron a tocar piano...
Cuando ella lo arrulló entre sus brazos porque él le confesó lo de su hermano.
Cuando ella se le declaró y él la dejó como cualquier cosa.

Y... Cuando se besaron...

¿De verdad la iba a dejar ir?

—¿Por qué me llamaste ayer? — la voz de ella insistía — ¡Si no sientes nada por mí, déjame!

De manera brusca y rápida dió la vuelta y condujo a toda velocidad hacia el hotel.

¿Qué estuvo pensando todo este tiempo?
¡Cuán equivocado estuvo!
¡No podía dejarla ir!


Continuara...