Historia publicada: 31/05/2015
Editada: 25/04/2017
Publicada nuevamente:26/04/17
Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)
Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n
El Jefe
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Capítulo 32: Declaración
Mientras Vegeta conducía hacia el hotel, la peliazul trataba de ser convencida por su ex-pareja.
—Voy a llamar a Hannah — trató de sonar serio.
—¿Así? Pues llámala — insistió.
—Eh... ¿No crees que es muy tarde para hacerlo? — se arrepintió.
—No, es muy temprano para gente como tú — sonrió — Si te es muy difícil hablarle yo lo hago, ¿Si? — tomó su celular y comenzó a marcar el número de la peli marrón.
—No — comenzó a arrepentirse — No, no...
—¿Si? ¿Hannah? — habló por celular.
—¡No, cuelga! — susurró desesperado.
—Yo no quería decir nada... Pero tu esposo me está molestando — uso un tono de voz triste — Ya me estoy cansando de este asunto, así que llámalo, gritalo, pero haz que se vaya ¿Si?
—¡¿Acaso estás loca?! — murmuró inquieto.
—¿Quieres que te lo pase? — le preguntó a Hannah.
Observó a Yamcha y le dió su celular, a lo que este colgó de inmediato.
—¡Bulma Briefs...! — exclamó asustado de la muchacha.
—Eso es lo que te mereces — la voz de Ouji se hizo presente, los dos lo miraron sorprendidos, el de cabellos en forma de flama le quitó el celular de Bulma — No te metas con mi mujer — advirtió — Y tú... — la miró — ¿No te dije que no estés con otros hombres?
Vegeta tomó del brazo a la muchacha a lo que Yamcha hizo lo mismo pero del otro brazo.
—¿Le sigues debiendo dinero? — preguntó Yamcha — ¿Quieres que le pague?
Ouji frunció el ceño y pateó la silla en donde estaba su contrincante, provocando que este caiga de espaldas.
De inmediato tomó a Bulma del brazo y la jaló con él.
—¡Oye...! — gruñó molesta — ¡Diablos, suéltame!
Él no le hacía caso, poco a poco se alejaban del bar.
—¿¡Ya se canceló el contrato, no!? ¡Suéltame imbécil! — insistía a gritos mientras la gente los miraba, pero aún así al muchacho no le importó — ¡Ya deja de molestar, me tienes harta! ¡Déjame! ¿¡Acaso quieres que te golpee!? — trató de forcejear — ¡Tú solo me ves como un juguete! ¡Suéltame por favor!
Se detuvieron en uno de los pasillos del hotel.
—¡Ya déjame, no me toques! — chilló.
Ouji la jaló hacia él y... La besó.
La estrechó entre sus brazos, no permitiendo que se aleje de él.
Prácticamente estaba disfrutando el beso, hasta que ella se separó de manera brusca.
La peliazul frunció el ceño.
—¿Acaso estás drogado? — gruñó.
—¿Tú crees?
—Yo creo que estás ebrio
—¿Enserio?
—¡¿Entonces enloqueciste otra vez?!
—¡Que no! — exclamó con la respiración acelerada.
—¿Entonces qué tienes? ¿Acaso quieres ser como el estúpido de Yamcha?
—No me compares a él... — gruñó molesto.
—¡Pues te pareces a él... Incluso eres peor!
—¡Eso no es cierto! — exclamó alzando la voz.
—¿¡Qué te pasa!? — alzó la voz igualmente.
—¡Que te quiero! — gritó molesto, provocando que ella se quede en silencio — ¡Todo el maldito día pienso en tí! ¡No sé qué hiciste, pero me enamoré! — gruñó — ¡Ya solo pienso en tí!
—No te creo — habló conteniendo las lágrimas — Así que déjame ir
Ouji la detuvo.
—No... No me dejes solo — bajó la mirada, sabía que era su culpa que ella no le creyera, pues la había lastimado demasiado.
La peliazul lo empujó para alejarlo.
—Ya no vas a jugar conmigo... — dijo dolida — ¿Por qué me tratas así? ¡Ya déjame en paz...! — pidió — ¡No puedes hacer lo que quieras, ya por favor no me sigas! — exclamó apunto de llorar.
—Lo siento... — habló — De verdad lo siento... — empezó a disculparse de todo — Discúlpame por favor
—No te creo — dijo derramando lágrimas — ¿Por qué siempre a escondidas...? — su voz se quebró — ¡¿Por qué no quieres que nos vean?! ¡No entiendo!
—Ya entendí, lo siento
—¿Por qué siempre es tan difícil? ¿Hum? — las lágrimas no dejaban de caer — Por favor... No me lastimes otra vez... No lo soportaría...
Vegeta bajó la mirada.
—No te burles — prosiguió ella — Si me lastimas de nuevo yo...
El muchacho se acercó, tomó su rostro entre sus manos y con una sonrisa empezó a limpiar las lágrimas de la peliazul.
—Ya no más lágrimas por hoy — la calmó tiernamente para luego abrazarla.
Supo en ese momento cuanto daño le había hecho... Y se odio a sí mismo por haber sido tan idiota.
Pero ahora estaba al fin con ella, y eso nadie lo iba a cambiar, ¿No?
—¿Qué le dirás a Lázuli? — rompió el momento la muchacha.
Él no había pensado en eso.
—¿Hum? — insistió Briefs.
Se separaron lentamente.
—¿Por qué esa cara? — siguió ella — ¿Qué es lo que harás con Lázuli?
—No lo sé — fué sincero.
—¿Entonces me besaste sin saber eso? — gruñó.
—No sabía qué hacer...
—¿Tú no sabías que hacer? — se burló.
—Oye no bromees
—Es porque no sé qué más decir, ¿De acuerdo? — dijo en burla — Estoy nerviosa
Luego de eso Ouji llevó a la muchacha a su hogar, ambos necesitaban descansar.
—¿Cómo qué te irás de viaje? — preguntó sorprendido ante el comentario de Bulma.
—Como lo oyes
—No puedes irte en situaciones como esta — se refirió a su declaración.
—No necesito el permiso de nadie. Vi un paquete de turismo y creo que sería apropiado para mí, solo debo solicitarlo
—No quiero que vayas — gruñó fastidiado, ya que no podía ir con ella por el restaurante — Así que ni lo pienses
—¿Así? No me digas — se burló.
—Te estoy pidiendo que no vayas — frunció el ceño.
—Mientras no termines con Lázuli no pidas nada — dijo bajando del auto dejando en silencio a Vegeta.
—No tomes el viaje o yo mismo cancelaré todo el paquete de turistas, tengo mis contactos — habló el muchacho bajando del auto.
—¿Así? Pues no tengo miedo — lo retó — Y tú no pidas nada hasta que termines con ella — sentenció caminando hacia la entrada de su apartamento.
—¿Por qué lo haces tan difícil? ¿Por qué tiene que ser tan complicado? — se quejó él en voz alta.
Bulma volteó a verlo.
—Soy una de las personas más sencillas que conoces, ¿Alguien complicado? Ese eres tú — gruñó ingresando a su hogar.
—Oye Vegeta — la voz de Milk, que había salido a comprar algo, se escuchó desde atrás, el mencionado la miró — Quiero que hablemos — la morena había escuchado casi toda la conversación de su jefe.
—Bien
—Quiero que dejes en paz a Bulma, no la veas
—Sí, claro — habló sarcásticamente.
—¿Qué?
—Dame una razón para que deje de verla
—¿No lo sabes?
—La verdad no
—Claro... — suspiró molesta — Conozco a los de tu clase, ¿Crees que Bulma es especial?
—Pues sí
—¡Claro que es especial! — exclamó — No hay nadie como ella, tú no aprecias eso, y la haces sufrir, así que si tienen una relación eso no durará
—Cuñada — bromeó divertido por el comportamiento de la chica.
—¡No soy tu cuñada! — gruñó irritada.
—Bueno cuñada — siguió molestandola — Bulma y yo tenemos una relación complicada, y te agradecería que no la compliques más
—¿Qué haces que no estás con Lázuli? — atacó — Ella estuvo enferma, hay pocas mujeres fuertes como ella — trató de alejarlo de su amiga, Ouji bajó la mirada — ¡Lázuli es la mujer perfecta para tí! ¡Aléjate a Bulma, no esperaré a ver cómo la lastimas, ella se merece alguien mucho mejor que tú! — él se quedó en silencio — Si no quedó claro te diré otra cosa: Tú eres repugnante, tanto que no sé cómo puedes dormir — y caminó hacia la entrada de su apartamento.
Vegeta gruñó molesto, odiaba a esa mujer, pero sabía que ella defendía muy bien a su amiga.
Se retiró a su departamento, pero al llegar se quedó asustado de ver a Lázuli ahí.
—¡Sorpresa! — saltó ella — ¿Qué ocurre? — preguntó al ver el rostro de su pareja — Te ves desconcertado
—¿Qué haces aquí?
—¿Acaso no soy bienvenida siempre? — se quejó — Lavé la ropa y limpié un poco, además... — lo jaló del brazo — Ya está casi listo — chilló emocionada — Estoy preparando algunos platillos nuevos — informó — Come — le dió un pequeño trozo a Ouji.
El muchacho masticó, por un momento se le cruzó por la cabeza los platillos de Bulma.
—¿Está bueno, te gustó? — preguntó impaciente la rubia.
—Eh... Sí está bueno
—¡Qué bien!
El muchacho se alejó de ella y caminó hacia la sala.
—Pondré música — informó — ¿Qué quieres oír?
—Lo que sea
—No vuelvas a hacer esto — llamó la atención desde la sala — Tengo a quien lave la ropa y cocine
—Solo practico, eso es todo — respondió — Oye Vegeta
—¿Sí?
—¿Recuerdas la primera vez que nos tomamos de la mano?
Le dolió oírla decir eso.
—Estuviste muy gracioso ese día — sonrió ella — Me invitaste al cine y en todo el camino no dejaste de refunfuñar — el pelinegro bajó la mirada — Tenías vergüenza de tomarme la mano, yo sabía que querías hacer eso pero quería ver qué es lo que hacías, así que después de dos horas y cuarenta minutos lo hiciste, extraño esos días... Eramos tan jóvenes, todo era nuevo para nosotros
Se sintió realmente mal, ella no merecía tampoco lo que le estaba haciendo.
—Solo espero que sea así cuando seamos viejos — prosiguió la rubia.
—Lázuli — llamó él acercándose.
—¿Sí?
Tenía que decírselo ahora, o jamás podría hacerlo.
—¿Quieres decirme algo? — preguntó la rubia al ver que su pareja se quedó en silencio.
—Ajá
—Pues dímelo — sonrió dulcemente.
Los minutos parecían eternos, y ante la mirada de culpa del pelinegro, el miedo invadió a la muchacha.
¿No podía ser lo que creía, no?
—Bueno... Yo... — tartamudeo Ouji.
La rubia tragó saliva con temor.
—Dímelo luego si te es tan difícil... — trató de evadir la situación.
—Es que... — insistió.
Al verla a los ojos... No pudo hacerlo.
No podía lastimarla.
—Le falta sal al platillo — sonrió evadiendo lo que tenía pensado decirle.
—Ah — ella sonrió tranquila.
...
Al día siguiente se levantó muy temprano, se sentía con muchas ganas de comenzar su día.
Sonó su celular y contestó.
—¿Sí?
—Habla Lázuli, ¿Podemos vernos más tarde?
Su cuerpo se tensó.
¿Acaso Vegeta ya le había dicho todo?
Continuara...
Sé que ansiaban este momento VegeBul, espero les haya gustado :3
