Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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Capítulo 33: Confrontación

Al día siguiente se levantó muy temprano, se sentía con muchas ganas de comenzar su día.

Sonó su celular y contestó.

—¿Sí?

—Habla Lázuli, ¿Podemos vernos más tarde?

Su cuerpo se tensó.

¿Acaso Vegeta ya le había dicho todo?

—Eh... Sí — le respondió, a lo que la rubia prosiguió a darle la dirección de un restaurante para su encuentro.

Una vez ahí, las dos mujeres prosiguieron a mirarse.

—Perdón por hacer que vinieras — inició la conversación Lázuli.

—Descuida, no tenía nada que hacer...

—Iré directo al grano — habló seria — Te pido que no lo confundas más, porque estoy segura que tú sabes que lo está... Es muy difícil para él, así que déjalo

—Escucha — gruñó.

—¿Sí?

—Yo no provoqué esto y tú no tienes derecho a decirme qué hacer y qué no hacer

—Lo lamento, es solo que creí que te lo debería decir en persona

—Te diré algo: Nunca he codiciado lo que no es mío, y mucho menos lo he tomado... Pero si Vegeta me dice para estar con él, por supuesto que aceptaré

—Querida... — habló con burla.

—¿Qué? — interrumpió — ¿Ahora soy tu querida? No recuerdo que seamos amigas

—Mira, volví a este país con un objetivo claro — prosiguió — Pero si se desvanece... ¿Qué haré?

La peliazul suspiró.

—Eres bonita — halagó Briefs — Muy bonita, estoy segura que cualquier hombre te querrá. Pregúntale a alguien aquí, verás que te dirán que eres más bonita que yo, así que porque alguien te quiera no te preocupes

—Pero tú estás sana... — dijo tristemente, provocando que la otra muchacha se atragante con lo que estaba bebiendo.

—Sí, lo sé

—Puedes comer y beber lo que quieras — prosiguió — Es muy doloroso cuando no puedes comer lo que se te antoja... Desearía ser como tú — la peliazul bajó la mirada — Tener ese cutis lleno de vida, también me gustaría tener mucha energía

—Oye — interrumpió — No pongas esa cara o la gente pensará que te estoy haciendo llorar — miró a todos lados — Además, no quiero que pienses que ahora te tendré lástima, y no lo haré, no soy tan buena. No renunciaré a pesar de que estés enferma

La rubia bajó la mirada.

—¿Juguemos limpio, si? — siguió Bulma — Vegeta decidirá con quién se queda

La peliazul no soportaba ver el rostro de la otra chica, así que se puso de pie dispuesta a irse.

—Adiós — se detuvo un momento — Oye, lo que dije antes... Lo dije enserio. Yo creo que él está hecho para mí... — y luego se fué.

Lázuli , por lo mal que se sentía, decidió ir a ver a su amigo Krillin.

Lo necesitaba más que nunca.

—Hola — saludó al ingresar.

—Hola, ¿Qué tal?

—Mal...

De inmediato el doctor la invitó a tomar asiento en el mueble.

—Hemos tenido un mal día — habló el pelinegro.

—¿Y eso por? — trató de sonreírle.

—Hoy fuí a mi pueblo natal y me topé con la sorpresa de que ahora es una carretera

—Oh...

—Para mí los recuerdos y los lugares son importantes, ¿Sabes?

—Pienso lo mismo

—¿Y a tí qué te sucede?

—Krillin... Si te hubiera pasado lo mismo que yo, ¿Qué hubieses hecho?

—¿A qué te refieres?

—Es decir... ¿Te hubieras ido sin decir nada? — se refirió a lo que hizo con Ouji.

—¿Te soy sincero? — habló — No... Me hubiera quedado para luchar con esa persona, luchar juntos, no me hubiera ido así sin decir nada

—Ahora pienso así — sonrió tristemente —Si pudiera cambiaría las cosas... Para no cometer el mismo error. Si pudiera me quedaría y hubiera luchado con él...

—Pero eso ya es pasado

—Sí, y eso es lo que más me molesta, para empezar ni siquiera sé por qué me fuí

—¿Sucede algo con Vegeta?

—No...

Y entonces él supo que ella le mentía.

...

—Toma — entregó Milk un sobre —Ya vendí el departamento, y aquí tienes diez mil soles para que le termines de pagar a ese maldito los intereses, creo que es por eso que no te deja en paz

Bulma bajó la mirada, ella sabía que no era por eso.

—Asi que quiero que vayas a pagarle — prosiguió la morena.

—Bien — murmuró.

Tomó un taxi y se encaminó hacia su antiguo trabajo.
Con toda familiaridad ingresó a la oficina de su Ex-Jefe.

—Ten — le ofreció el sobre — Los diez mil soles que te debo — sonrió a lo que Ouji la miraba serio.

El muchacho abrió el sobre, y en efecto, había la cantidad que decía la muchacha.
Pero aún no entendía el propósito del pago.

—El día de hoy liquidaron el departamento de Milk — explicó — ¿Qué te parece? — le sonrió encantadoramente.

De un momento a otro, sin que ella se lo esperara, Vegeta empezó a romper el sobre en miles de pedazos.

—¡Oye! — llamó ella no saliendo de su asombro — ¡Oye...! — se ofendió — ¿¡Sabes la cantidad de dinero que es!?

—Es mío — se limitó a decir.

—¿Qué?

—Ya me pagaste el préstamo, así que rompí eso — se relajó en su silla de escritorio — No me malinterpretes, me gusta el dinero, pero tú eres mucho más importante para mí, ¿Me crees? — hizo una pausa — Y por favor cancela lo de tu viaje

—Tú... ¿Esto es un juego para tí? ¿Un juego de niños? — habló furiosa — ¿Sabes la cantidad de dinero que es? ¿¡Enserio no te importa!? ¡Ese es el dinero que Milk sacrificó por mí!

—Ahora es mío

—Tú... ¡Entonces vende tu restaurante, y quema todo el dinero que te den!

—Si eso quieres... — habló tranquilo — Para que veas cuánto te amo

—¿Pagar por el corazón de alguien... Es amor para tí?

—¡Eso no es cierto! — alzó la voz — ¿¡Por qué tienes que complicar tanto las cosas!?

Bulma se quedó en silencio, no podía creer la clase de persona que tenía al frente.
La clase de persona que ella nunca quiso convertirse por el dinero de su familia y fué por eso que se largó.

—Nunca quise creerlo pero... — habló convencida — Veo que eres peor de lo que creía; eres egoísta, infantil e inmaduro... Lamento que me gustes tanto, me avergüenza... — hizo una pausa dolida — Que bueno que mi familia nunca te conocerá — y prosiguió a caminar hacia la salida.

Al hacerlo, se topó con Lázuli, la cual estaba ingresando a la oficina.

Vegeta las miró y sintió que en cualquier momento se desvanecería de lo mal que se sentía.

—¿Cómo estás? — preguntó la rubia al verla.

—Bien... Vine a arreglar algo

—Ya veo — respondió — Nosotros iremos al cine — recalcó sonriente.

La peliazul se dió media vuelta y miró a la persona que lamentablemente quería.

Vegeta se avergonzó y no le quedó más opción que mirar su computadora, no quiso verla a los ojos.

Briefs soltó un suspiro y solo ahí se dió cuenta que ya estaba harta de todo.

Caminó rápidamente hacia la salida y se fué directo a la cocina, encontrándose con un hombre preparando pasteles.

—Hola — saludó Misaki desde atrás.

—Hola... — dijo — ¿Y quién es él?

—El nuevo repostero

—¿Hace cuánto lleva aquí?

—No mucho, pero es temporal, ya que es del hotel Ouji

—Ah... ¿Tienes el librito que te dí?

—Sí

—Devuélvemelo por favor — necesitaba llevarse todas las cosas que la enganchaban a ese lugar.

—¿Te lo puedo devolver después? Es que aún no lo termino de leer

—Lo lamento, pero lo necesito ahora

—Bien... — fué por el objeto hacia la cocina y se lo entregó a su dueña.

—Cuídate mucho — se despidió la peliazul.

Tomó un taxi y fué a su apartamento.

—¿Señorita Bulma Briefs? — preguntó un hombre mayor.

—Sí

—Tiene una correspondencia, firme aquí por favor

—Oh, gracias

Abrió el sobre y saltó de felicidad, había conseguido el cincuenta por ciento de descuento en su viaje.

—Por fin buenas noticias, el próximo mes hay viaje — susurró para sí misma.

...

El suspiro de Lázuli y el ruido de los cubiertos lo sacó del trance en el que estaba.

—¿Qué? — le preguntó.

—Nada — dijo — Señorita — llamó a la mujer que los atendió.

—¿Sí? — respondió la mesera.

—¿Cambiaron al chef?

—No señorita, ¿Por?

—Ah, no, por nada... — esperó que la mujer se vaya, para luego acercarse a su pareja — Antes era mejor — comentó.

—No lo sé — habló incómodo.

—Porque ni siquiera has comido

—Es que... No tengo hambre

—Escucha, mejor vámonos — dijo tomando su bolso — Déjalo, hay otros lugares a donde ir — se puso de pie dispuesta a irse a lo que Vegeta la tomó del brazo.

—Si ya estamos aquí, comamos — intentó detenerla.

—No... Nunca más comeré aquí — sentenció con los ojos vidriosos.

Se zafó y caminó a la salida dejando a Ouji perplejo.

Una vez en el auto de la rubia:

—Oye Lázuli... Estas muy sensible — dijo al verla aguantando las lágrimas.

—No me supo igual que antes, no entiendo a la gente, les empieza a ir bien y pierden la calidad. Odio esos lugares — comentó molesta — Ya falta poco, ten paciencia — le sonrió.

Llegaron al dichoso lugar, pero Ouji se sentía extrañado, pues era un estacionamiento lo que tenían al frente.

—Ya no está — dijo la rubia sorprendida.

—Ya veo...

—¿Y no te molesta? — gruñó — Así que para tí es lo mismo comer paste en cualquier lado

—¿Por qué te molestas? No pasa nada

—¿Qué no pasa nada? — se quejó — ¡El lugar en donde solíamos comer ya no está, y para tí no pasa nada!

—Tranquila

—¿¡Cómo te atreves a decir eso!? — exclamó molesta — ¡Nuestro lugar ya no está!

—¿¡Y qué sucede!?

—¡Krillin no diría eso, los recuerdos son valiosos para él!

Al ver el rostro de Vegeta, se dió cuenta del error que había cometido y bajó la mirada.

Por la noche Ouji se fué la mansión de su familia.

—Señor Vegeta — Saludó Chris — ¿Sucede algo?

—Nada, hoy dormiré aquí — caminó de largo a la habitación de su consentida.

Una vez ahí se acomodó en la cama, y comenzó a leer Momo, junto a Fernanda.

—En el caparazón de la tortuga se leía lo siguiente: "Estamos aquí" — leyó — Momo al agacharse vio una pequeña nota...

De pronto Bulma vino a su mente deteniendo su lectura, su sobrina lo movió indicándole que siga leyendo.

—Linda — dijo cerrando el libro — Ya es muy tarde, es hora de dormir — la niña negó con la cabeza — La verdad es que estoy muy cansado...

La pequeña comenzó a hacerle masajes en el brazo.

—Me duele la cabeza — dijo después, a lo que la niña sonrió dulcemente — El corazón... — murmuró a lo que su consentida lo miró dudosa — Ojalá cuando crezcas nunca te toque un hombre como yo...

Fernanda sonrió y asintió.

—¿Qué dices? — prosiguió Vegeta — ¿Quieres casarte con un hombre como yo? ¿Que soy el mejor tío del mundo? — dijo — Pues te diré algo: No siempre se conoce a alguien como yo

Abrazó a la pequeña y se quedaron dormidos.

...

Al día siguiente empezó a limpiar su habitación, y miró el pequeño calendario que tenía, ahí estaba esa famosa montaña.

/—Cuando pase a través de las nubes, significará que ya fué suficiente... Y solo entonces la culpa de irá. Ya no seré débil frente a cualquier situación/

La voz de Vegeta se escuchó haciendo que sus ojos estén vidriosos.

...

Llegó a la cocina y empezó a buscar aquel librito de la peliazul y se sorprendió al no encontrarlo en el lugar de siempre.

Empezó a buscarlo hasta que la voz de Misaki lo sorprendió.

—¿Señor? ¿Qué está buscando?

—Eh... Nada — y caminó hacia su oficina.

Por la noche decidió llamar a Bulma, no podía dejar las cosas así con ella.

-No contesta - pensó frustrado.

Al llegar al departamento de la muchacha, fué Milk la que le abrió la puerta seria.

—¿Para qué quieres verla? — preguntó.

—Quiero decirle algo

—Supe que terminaron — dijo la morena que estaba al tanto de todo.

—No sé quién te lo dijo — se burló.

—Modera tu actitud

—Perdón si soy grosero, pero con la única que quiero hablar es con Bulma

—Pues dímelo a mí y yo se lo digo a ella

—Quiero decírselo de frente — perdió la paciencia.

—Ella no está ahora

—¿Y adónde fué?

—Eso no te incumbe

—No me trates así porque podrías arrepentirte

—¿Eso es una amenaza? — se burló entre risas.

—Cuñada... — la fastidió.

—¡Oye... Yo no soy tu cuñada!

—Sé buena conmigo, quién sabe, tal vez me veas más seguido

—¡Ash! — gruñó cerrando la puerta de su apartamento.

Milk tomó el celular de su compañera, la cual ella había dejado olvidado en su habitación, y leyó el mensaje que le habían enviado.
Era Vegeta.

Vegeta: ¿Por qué no contestas? Contesta Bulma

Otro mensaje.

Vegeta: ¿Dónde estás? Necesito saberlo

/—Lo extraño... Me estoy muriendo por verlo/

Las palabras de su amiga, cuando estaba ebria, vinieron a su cabeza.

Vegeta: Bulma en verdad lo siento...

Sabía que la mujer que consideraba su hermana quería a ese muchacho.
Así que salió para ver si Vegeta seguía ahí. En efecto, él estaba en su auto, y al verla bajó para hablarle.

—¿De verdad lamentas lo que le has hecho sufrir? — preguntó la chica.

—¿Eh? — no entendió nada.

Milk mostró el celular de su compañera a lo que Ouji se sonrojó.

—Se le olvidó el celular — informó — Solo te pido que no la hagas llorar

—Sí

—Esto no significa que puedas salir con ella, solo cumplo con decirte en donde está

—Bien

—Esta en la isla, en la montaña, a la que iban a ir juntos

—¿Y qué hace ahí?

...

El sol apenas y comenzaba a salir, debía admitir que su vuelo, para ir a la isla, se había demorado demasiado.
Una de las desventajas de no viajar en primera clase como lo hizo esa vez con su Ex-Jefe.

Al ver la montaña al frente de ella, comenzó a subir por el camino de turistas que había.

Luego de un par de horas caminando, pese a neblina, el fuerte viento y el poco de lluvia que había llegó hasta donde quería.

—Y ese maldito decía que no era tan cansado subir a una montaña — maldijo a Ouji — ¡Demonios, voy a morir aquí! — se quejó por el dolor de sus piernas — ¡No se ve absolutamente nada desde acá! — pero aún así sintió tanta felicidad — ¡Oigan yo soy Bulma Briefs! — comenzó a gritar — ¡Comenzaré desde cero, la antigua Bulma ha muerto!

Su garganta le dolía por tanto gritar pero no le importó, sentía que se desahogaba.

—¡Vegeta! ¡Vegeta Ouji! — comenzó a gritar — ¡Lo nuestro ha terminado! — sonrió llena de felicidad — ¡¿Oíste?! ¡Hemos terminado!

—¿Quién dice? — la voz del mencionado se escuchó desde atrás haciéndola saltar del susto.

La peliazul intentó diferenciarlo entre la neblina.

—¡Ay dios es una ilusión! — chilló frotándose los ojos — ¡No caeré, tengo que seguir! ¡Controlate Bulma, eso es una ilusión!

Pero al mirar así costado y verlo ahí supo que era muy real para ser mentira.

—¿Qué haces aquí? — preguntó sorprendida.

—¿Acaso no me llamaste? — sonrió — ¿Tanto te demoraste en venir? ¿Sabes cuánto tiempo te he estado esperando?

Briefs aún no salía de su asombro.

—¿Y quien dice que hemos terminado? — prosiguió Ouji — ¡Tú sigues siendo la misma, la misma de la que me enamoré!


Continuara...