Historia publicada: 31/05/2015

Editada: 25/04/2017

Publicada nuevamente:26/04/17

Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)

Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n

El Jefe

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Capítulo 36: Momentos de pareja I

Solo ahí se dió cuenta que había algo más doloroso que su enfermedad... Y eso era perder a un ser amado.
Pero ni siquiera perderlo físicamente, si no, que lo verías con otra persona siendo feliz.

Pero aún así, entre el llanto y el dolor, no se soltó del abrazo de Ouji.
Porque sabía que sería la última vez que le demostraría una muestra de afecto como esa.

El amor que habían tenido algún día de adolescentes se había esfumado...

Luego de eso, Ouji se vió a sí mismo en su auto, yéndose del departamento de Lázuli.

/— Creí que tú y yo confiábamos ciegamente el uno en el otro — decía la rubia — Y que me esperarias... Aún así no te llamara, porque yo así te lo pedí, creí que me esperarias.../

Múltiples recuerdos pasaron por su cabeza.

Cuando estaban en el colegio y él la molestaba, y ella le respondía con golpes.

Cuando ella le daba clases de Psicología.

/— No te vayas... /

Apretó con sus manos el volante, le estaba costando dejarla ir.

/—Es la verdad... ¡Lo siento! Me fuí para que no sufrieras — confesó — Con lo de tu hermano, ¿Cómo querías que te diga lo de mi enfermedad?/

Él la había dejado sola, le había terminado y luego la dejó ahí... Llorando.
Recordó lo que ella susurraba vagamente cuando se alejaba de su lado:

/—Todo va a estar bien... Tranquila, todo va a estar bien.../

El sonido de su celular lo sacó de los recuerdos, contestó, era su progenitora:

—¿Vegeta? — preguntó, a lo que él se quedó en silencio — ¿Vas a contestar o no? — gruñó.

—¿Qué cosa?

—Te espero en la casa en treinta minutos

Cuando llegó a la mansión, Chris le abrió la puerta, y pudo ver a su madre en la escalera. Se le notaba muy molesta.

El muchacho al posicionarse frente a la mujer, está le propinó una cachetada.

—¿Crees que puedes hacer lo que te da la gana? — habló la señora Ouji — Desde aquel accidente he tenido miedo de que te pierdas... Y cuando haces cosas para enojarme he pensado que lo haces para llamar la atención — Vegeta seguía en silencio — ¡Pero al final te arrepentirás! ¡¿Cómo pudiste hacer un contrato de noviazgo?! — lo golpeó de nuevo — ¿Cómo pudiste hacer semejante cosa con esa muchacha? — se refirió a Briefs — ¿¡Cómo has podido jugar así con el dinero!? — lo tomó de la camisa — ¡Haz caído tan bajo!

Detuvo sus gritos al ver los ojos perdidos de su hijo.
Le sorprendía que él no le dijera nada, como comúnmente hacia.

El pelinegro miraba el suelo derrotado, luego miró a su madre y ella pudo darse cuenta que estaba totalmente cansado de todo.

Fernanda que estaba observando desde lejos, también pudo comprender la situación. Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver en ese estado a su tío.

Mientras tanto Bulma llamaba al celular de su pareja, objeto el cual este había dejado en su auto.

...

—¡Uh! — se quejó — ¿Por qué no contestas? — comenzó a mirar su celular frustrada.

Dos días después...

Habían pasado dos días y no sabía nada del hombre que amaba.
Ni un mensaje, ni una llamada.

—¡Qué maldito, ni siquiera me llama! — gruñó al subir el ascensor, para llegar al departamento de Ouji.

Tocó el timbre y esperó.

Por un momento se le pasó por la cabeza cuando fué a verlo y él estaba con Lázuli.

Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos.

La puerta se abrió dejando ver a un Vegeta muy demacrado.

—Ay — se sorprendió ella — ¿Qué te ocurre? — se acercó a él y tomó su rostro entre sus manos — ¿Te duele algo? ¿Quieres ir al hospital? ¿Uhm?

Ingresaron al departamento, el pelinegro se recostó en el mueble a lo que la muchacha fué a preparar algo para comer a la cocina.

Una vez lista la avena se acercó a él.

—¿Quieres un poco de avena? — le preguntó al verlo dormir — Vamos, levántate, se ve que no has comido bien en dos días — tomó una cuchara e intentó darle de comer.

Ouji se sentó en el mueble y le quitó el cubierto, para luego comer el contenido.

—¿Tan desagradable fué? — se refirió a la ruptura con Lázuli.

Él no respondió.

—Siento algo de lastima — continuó Bulma a lo que Ouji dejó de comer — Uh, ya no diré nada, pero come ¿Sí? — intentó darle la cuchara de nuevo, a lo que él la tomó del brazo e hizo que se siente en el mueble en donde estaba.

Una vez así, Vegeta posicionó su cabeza en las piernas de la muchacha, estaba recostado en ellas.

—¿No vas a comer? — insistió la chica.

El muchacho se dió la vuelta y se aferró más a ella, a lo que la peliazul se puso tensa.

—Respira — se burló él — No tengo que ir a trabajar mañana...

—¿Y quieres salir?

—Quiero quedarme así...

—Hasta que baje de peso no se permiten áreas no públicas

—¿Cuánto has bajado hasta ahora?

—Humm — meditó — Medio kilo

—Son cuatro hamburguesas — dijo aún con los ojos cerrados.

—¿Estas de humor para bromear eh? — gruñó.

—¿Y tengo que esperar dos meses?

—Tenemos muchas cosas que hacer... No te preocupes — dijo jugando con el cabello de Vegeta a lo que él la miró — Haremos: "Todas las cosas que quiero hacer cuando tenga novio"

Día 1: "Pasear tomados de la mano"

Esa petición no era muy difícil para Ouji, literalmente para él era muy normal pasear así.

—¡Uh, compraré unos aretes! — lo jaló Bulma a una tienda — Los que tengo ya no me gustan...

Vegeta observó la mercancía y la jaló del brazo.

—No, mejor usa lo que tienes

—¡Oye pero quiero una! — se quejó — Vamos allá — lo jaló a una tienda de ropa.

Luego de unos minutos Bulma apreciaba un conjunto super pequeño y sexy, a lo que el pelinegro sonreía.

—Imagina cuantos caerían a mis pies si comprara esto — comentaba tocando la prenda.

—¿Quieres uno?

—Ush, no, eso será para después — dijo al ver la mirada del muchacho.

Día 2: "Poner nuestra fotografía juntos en nuestros celulares"

Ingresaron a otra tienda y la peliazul sorprendió a su pareja al sacar su celular e intentar tomarle foto.

—Este es un buen lugar

—Aqui no, la gente nos está viendo — habló Ouji quitándole el celular.

—¿Y qué tiene? — gruñó quitándole el aparato.

—No me gusta

—Dijiste que sí te ibas a tomar foto — recordó.

—Lo sé, pero aquí no — caminó hacia la salida a lo que Bulma gritó.

—¡Yo quiero una foto! ¡Eres cruel!

Vegeta avergonzado caminó hacia ella y la tomó del brazo.

—Tú lo prometiste — se quejó Bulma — ¿Ves que no es bonito que te hagan pasar vergüenza? — murmuró al acordarse de todas las veces que él la molestaba en público.

—¡Ay, está bien! — gruñó.

Una vez lista la foto, cada uno la colocó como fondo de pantalla.

Día 3: "Pasear en tren de ida y vuelta bebiendo cerveza, y además, comer anguila juntos"

Una petición muy fácil para alguien que le sobraba en dinero.

—Di Ahh — habló Bulma dándole de comer a su pareja.

Al tener esa parte del tren solo para ellos, el muchacho se permitió darle el gusto a su novia.

Ahh — y comió lo que ella le dió.

Bajaron del tren y fueron a un puesto de fideos muy simpático.

—¿¡Qué!? — se atragantó Vegeta al oír la petición de la chica.

—Te dije que quisiera que en el viaje de vuelta gritaras: Amo a Bulma Briefs

—¿Acaso estás loca? ¿Quieres que haga algo tan cursi?

—Claro que es cursi, todo es cursi en el amor — se quejó — Todo el mundo lo es y yo también quiero serlo

—Solamente los que están locos quieren ser cursis

—Como sea, quiero que lo hagas — comió otro poco más.

—Ni creas que haré algo como eso

—¡Oye, harás lo que te pido! — se quejó — Cuando abordemos el tren lo podrás hacer

—¡Que no! — gruñó — Es probable que vomite si hago algo como eso — murmuró.

—Entonces no comas lo que pagué — gruñó quitándole el plato de comida.

—Yo pagué el tren — jaló su plato.

—Y yo pagué lo que comimos ayer — se lo quitó nuevamente.

—¿Y los intereses de tu préstamo? Cobré solo un poco, aún debes — tomó su plato.

—¿Qué? — gruñó.

—Dijiste que me pagarías intereses, y diez mil es muy poco

—Sí, ya lo sé, eres un maldito codicioso — murmuró.

—Tú insististe — dijo victorioso.

—Entonces descuentalo del préstamo que me harás

—¿Ah?

—Reducelo de ahí

—¿Crees que todo es un juego? — gruñó.

—¿Qué tiene? ¿Acaso no me harás ese dichoso préstamo de diez mil soles? — se burló — ¿O acaso te retractas?— amenazó.

—Ay... Hasta dónde he llegado — se lamentó y comió un poco más.

—¡Oye! — le propinó un golpe indignada.

—¡Tranquilízate! — gruñó — ¿¡Por qué te tomas todo tan enserio!?

Luego de un par de horas, tomaron el tren de regreso a su hogar:

—Ya es hora — habló la peliazul en su asiento.

—No

—Sí, hazlo

—¿Qué obtendré si lo hago? — analizó la situación.

—¿Así que quieres algo a cambio?

—Nada se hace por nada — aclaró — Mira — la observó — Haré lo que me dijiste si lo reduces a un mes — se refirió a la dieta de la muchacha.

—En lo único que estás pensando es en sexo, ¿No? — masculló.

—Ajá — sonrió divertido.

Bulma suspiró.

—De acuerdo — accedió — Lo reduzco a un mes...

De inmediato Ouji se puso de pie sorprendiendola.

—¡Señores quiero su atención! — llamó acomodándose la camisa.

Todos los del tren lo voltearon a ver a lo que el pelinegro tomó a Briefs del brazo, poniéndola de pie.

—El nombre de mi novia aquí presente no es Julieta, ni Rosa, ni Amelia — prosiguió — Su nombre es Bulma Briefs, lo que sucede es que ella quiere irse de viaje por unos meses — comentó — Cuando recién comenzamos nuestro noviazgo, ¿Ustedes qué opinan de esto? — observó a la chica, la cual lo miraba con una sonrisa asesina.

Comentarios de la gente se escucharon:

—Yo creo que no, no debe dejarte
—No abandonaría a tan lindo chico
—¿Acaso está loca?

Ouji sonrió satisfecho.

—Muchas gracias — se inclinó — Ahora sí podré vivir con ella muy feliz — se sentaron y todos le aplaudieron — ¿Lo ves? Todos piensan igual que yo

—¿Enserio crees que desistiré con lo del viaje? — gruñó — Ya veremos quién gana

Día 4: "Ir al cine y besarnos mientras vemos una película de terror"

A los dos muchachos les resultó muy fácil esa petición.
Pero no contaban con que otra pareja que estaba ahí los veía de lejos.

—¡Él se la va a comer! — murmuró Milk al ver a los chicos.

—¿Eh? — preguntó Gokú.

—Hay gente que no se aguanta hasta su casa — masculló la morena, al tenerlos al frente de ella se pudo acercar más — ¿Eh? — se preguntó a sí misma al reconocer el rostro de la chica — ¿Bulma?

La peliazul dejó de besar a su pareja al escuchar su nombre.

—¿Milk? — se avergonzó.

—¡¿Con ese?! — gruñó molesta.

—¿¡Ustedes!? — exclamó Vegeta al ver a dos de sus empleados.

—Hola — saludó el de cabellos alborotados.

Sí... No iba a ser fácil teniendo a conocidos cerca.

Día 5: "Comprar sortijas iguales"

—¡Uh, mira qué bonitos! — chilló Bulma al ver las sortijas — Dame tu dedo — le pidió a Vegeta.

—Yo no uso eso

—Dame el dedo — insistió.

—Que no

—Al final terminarás accediendo así que hazlo

—No quiero esos, los de acá están mejor — mostró los que había elegido.

—Sí, tienes razón — chilló emocionada.

Ambos se lo pusieron y pagaron las sortijas.

Al día siguiente se reunieron para almorzar juntos en el apartamento de la peliazul.

Milk había salido con Gokú, así que los dos se encontraban más tranquilos.

—¿Qué tal está el postre? — preguntó Bulma.

—El almuerzo y el postre estuvieron muy buen- — su celular sonó interrumpiendolo.

La muchacha se fué a servir más agua.

—¿Sí? — contestó Ouji.
—Tienes que venir al hospital
—¿Cómo?
—Lázuli está mal
—De acuerdo

Se despidió de su pareja y acudió al llamado de Krillin.

—¿Qué sucedió? — preguntó al llegar.

—Él te lo explicará — habló Bruno, el médico, dejándolos solos.

Vegeta miró al doctor, pidiendo explicaciones.

—No te preocupes — lo tranquilizó — Le hicieron exámenes la semana pasada, así que no debe ser tan grave — informó — Pero yo creo que debe ser anorexia

Ouji lo miró serio.

—Estos últimos días ella no ha comido nada, excepto agua — comentó haciendo que el otro muchacho se cubriera el rostro con sus manos — Ella tiene mucho estrés...

Luego de un par de horas por fin Vegeta pudo entrar a verla.
La rubia se encontraba completamente dormida.

La noche había llegado y una vez despierta, ella se sorprendió al verlo ahí.

—¿Qué haces aquí? — preguntó.

—Tú... Tú habrías hecho lo mismo por mí

Ambos sonrieron.

—¿Y Krillin?

—Se acaba de ir a descansar

Un silencio incómodo se apoderó de ambos.

—Perdóname... — habló Lázuli — Creí que tres años no afectaría en nada en nuestra relación... — dejó de verlo — Quería probarle a todos, los que decían que estábamos locos, que en nuestro caso no ocurriría nada, dicen que el tiempo todo lo cura, pero en nuestro caso no fue así...

Vegeta bajó la mirada, no quería decir nada al respecto.
Al observar eso la muchacha se sintió mal.

—Quiero irme — se intentó poner de pie.

—Aun no, estás mal — la detuvo.

—Pero quiero irme — insistió.

—¿Sabes cuánto estás pesando ahora? — le llamó la atención — Debes comer

—No me voy a sentir mejor quedándome aquí, quiero irme — intentó moverse a lo que él la detuvo tomándola del brazo — Parezco una heroína trágica... — sonrió tristemente.

—Entonces... — pensó lo que iba a decir — Irás a mi casa

Ambos se miraron y luego de un par de horas se encaminaron al departamento del muchacho.

—Quiero irme a mi casa — insistió Lázuli.

—No estaré tranquilo si no estás bien — respondió serio.

—¿Es por tu tranquilidad?

—Sí

—Escucha... Esto ya no es asunto tuyo... Además, no quiero darte problemas

—Esta noche dormirás en mi departamento, mañana te llevaré con Krillin, él ha hecho mucho por hoy

—A Bulma no le gustará si se entera

—Ella entenderá

—Escucha...

—No — Interrumpió serio — Yo nunca te olvidaré, fuiste parte de mi vida, y Bulma lo sabe... — siguió conduciendo.

...

—¡Ese maldito me las pagara! — gruñó Briefs subiendo el ascensor hacia el departamento de su pareja — Contratar vagos para que no me dejen registrarme en el descuento del viaje

Caminó hacia la entrada y tocó el timbre.

Había pasado buen tiempo esperando.

—¡Oye Vegeta! — llamó desde afuera — ¿Estas en casa? — no recibió respuesta — ¿Quién lo habrá llamado en el mañana? — se preguntó caminando hacia el ascensor.

Cuando las puertas del artefacto se abrieron dejaron ver a Lázuli y Vegeta.

Los tres se observaron mutuamente.

Ouji intentó decir algo, pero se quedó en silencio al ver el rostro de su pareja.

Sabía que la había lastimado de nuevo.


Continuara...