Historia publicada: 31/05/2015
Editada: 25/04/2017
Publicada nuevamente:26/04/17
Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)
Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n
El Jefe
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Capítulo 38: Confianza II
—Ven conmigo... Por favor — pidió Lázuli — No quiero viajar sola — al ver que él no respondía — ¿Puedes pensarlo?
El muchacho tragó saliva.
—Es lo único que quiero... Ven conmigo, por favor...
—De acuerdo, yo te llevo
—¿No preguntarás por qué quiero eso?
—¿Para qué? — respondió — ¿Y cuando te irías?
—Ya arreglé todo, me iría cuando tú puedas
—Está bien
—Y ya no te molestaré...
—Ya lo sé — dijo aún meditando su respuesta de ir con ella.
...
Al día siguiente cierta peliazul se encontraba en su antiguo trabajo, estaba realmente molesta.
¿Cómo se atrevía Vegeta a seguir contratando gente para que no la deje entrar a la agencia de viajes?
—El jefe no está — informó Misaki.
—Ush — gruñó y de inmediato su celular sonó.
Contestó:
—¿Quién habla? — preguntó.
—Hannah
—¿Qué es lo que quieres?
—Quiero darte una noticia
—Uh, no me digas que piensas morirte ahora — dijo con ironía.
—Es tu novio, está teniendo una cita
—¿En donde?
—Yo conozco muy bien a la mujer — provocó — Y pienso que hacen buena pareja
—Te pregunté dónde está, no cómo es ella
—Ya te oí, ella es de una buena familia...
—¡Que me digas dónde está idiota!
—¡Ay ya! — chilló.
Se dirigió al lugar en donde la peli marrón le había dicho y en efecto, su pareja estaba ahí con una mujer.
—¡Vegeta! — gritó acercándose a él — ¿Otra vez? Me pediste que no saliera con ninguna otra persona ¿Y tú si puedes?
—Es la mujer que te dije — le comentó Ouji a su acompañante a lo que ella sonrió.
—¿Qué le dijiste? — gruñó Bulma — ¡Ya vámonos!
—Sientate — la invitó — Y deberías calmarte un poco
—¿¡Vas a seguir con ella!? — gruñó.
—No debes gritar en público — la tranquilizó.
—Eres justo como él me dijo — habló la otra mujer.
—Ah... — dudó acercándose al muchacho — ¡Ya levántate! — lo tomó del brazo — ¿Es que acaso se te olvidó? ¡Debemos ir al médico para la revisión mensual! ¡Piensa en tu hijo, no seas inhumano! — chilló actuando bien su papel — Mira pobrecito — tocó su vientre.
—Y esa es la estrategia de la que te hablé — le comentó el pelinegro a su acompañante entre risas — Y funciona como arte de magia, se lo he dicho a varias personas
—¿Ah sí? Espero me funcione a mí — respondió la chica sonriente — Porque no me dejan estar con la persona a la que amo
—En fin... Ya debo irme — se despidió Ouji — Antes de que me asesine
—Claro, adiós — se despidió la otra chica.
Vegeta tomó la mano de su novia y la jaló.
—Oye — dijo ella — ¿Hablaste mal de mí? ¿Eh? ¿Por qué viniste a esta cita?
—Mi madre hizo que Hannah me llame y me traiga aquí con engaños — explicó.
—Uhhh, ¿Por qué no me avisaste antes? ¡Pasé una vergüenza allí!
—Es que no me dejas explicarte — siguieron caminando — Eres muy impaciente
—Ay me siento tan apenada...
—Uh, ¿Bulma Briefs se siente apenada? — se burló.
—Claro que sí, ¿Crees que no siento nada?
—Oye, ¿Salimos con Fernanda?
—¿Cuándo? ¿Mañana?
Al día siguiente los dos muchachos paseaban de la mano con la pequeña en medio de ellos.
Habían ido a un acuario.
—¡Uh cuántos colores! — chilló Bulma — ¿Te gustan esos peces Fernanda?
La pequeña asintió.
—¿Verdad que están bonitos? — prosiguió ella.
—¡Un tiburón! — exclamó Ouji.
—¡Nos va a comer! — respondió Briefs abrazando a la pequeña, la cual empezó a reír encantada.
—A ver... Sonrían — habló un señor con una cámara.
Los tres sonrieron a lo que Vegeta pagó la foto y la guardó para él.
—Vamos a comer — le dijo a las dos mujeres.
Una vez en el restaurante del acuario, el muchacho sacaba la cebolla del Sandwich.
—¿Fernanda no come cebolla? — preguntó Briefs.
—No
—Uh, tienes que comer cebolla Fer, para que puedas crecer sana y fuerte
La pequeña sonrió.
—¿Cómo te dije que me llamo? — prosiguió la muchacha — Eso es, debes llamarme: Tía Bulma — hizo una pausa — Me daría mucho gusto me me llamaras así, vamos inténtalo, dime Tía Bulma o si no, comerás una cebolla
Vegeta sonrió por la ocurrencia de su pareja.
—Toma, come lo que quieras — dijo Ouji dándose el Sándwich a su sobrina.
La noche llegó y como era de esperarse fueron al departamento del pelinegro.
Él se preparaba algo para comer mientras Bulma se encontraba con Fernanda en sus piernas leyendo a Momo.
—Fué entonces que la tortuga le tocó los pies a Momo — relataba Briefs — Y Momo le dijo: Que bueno que viniste a visitarme
Ouji sonrió al escucharla, volteó a ver la fotografía, que habían tomado último, en su refrigerador.
Era uno de sus tesoros.
Unos minutos después la pequeña se encontraba en la habitación de su tío durmiendo, mientras la peliazul escuchaba lo que le decía su pareja:
—¿¡Qué!? ¿¡Una semana!? — exclamó — ¿A dónde irás?
—Iré a Norte América unos días...
—¿Por qué...? ¿Tan lejos? — se sorprendió — ¡Eso es muy lejos! ¿Que tienes que hacer allá, eh?
Vegeta se quedó en silencio.
—Lázuli quiere ir a su casa... — explicó — Y quiere que yo la lleve
Un silencio incómodo se formó entre ambos.
—Sus padres están allá — prosiguió él — Como sigue enferma, creo que yo debo llevarla... Sólo me tomará unos días
El rostro de la muchacha revelaba la molestia que sentía.
—¿Y Krillin? — preguntó — Él puede llevarla
—Él irá también
—Si el va, ¿Para qué irás tú?
—Porque... Yo soy su mejor amigo, alguien especial para ella
Briefs soltó una risa irónica.
—¿Desde cuando tú eres su amigo, eh?
—Baja la voz... — pidió por su sobrina.
—No me parece — le hizo caso — No me parece bien que vayas
—Oye Bulma — trató de razonar.
—Esa Lázuli es muy extraña, no me gusta nada, ¿Qué estará tramando?
—A nosotros no nos afecta...
—Puedes despedirte de ella aquí, no tienes por qué ir
—Será el último favor — pidió.
—Oye, ¿Qué crees que yo siento? — lo miró — ¿Sigues enamorado de ella? ¿No puedes dejarla? ¿Y yo qué soy?
—Entiende... — insistió.
—De pronto eres su apoyo, ¿Eh? — dijo — Ay, pero que lindo eres — habló con ironía — ¿Ahora eres su enfermero?
—Nunca dije eso — comenzó a fastidiarse.
—Si va a ser así... ¿Entonces por qué rompiste con ella?
—¡Son cosas distintas!
—He tratado de entender... ¡Pero esto ya es demasiado!
—Como es posible... — habló molesto — Creí que lo entenderías — frunció el ceño.
—¿Qué más debo soportar...? ¡No me puedes pedir algo así! — exclamó — Si vas allá... Se acabó
—No me obligues a eso — gruñó.
—¡Tú eres quien me obliga!
—¡Sólo te pido una semana!
—¡Eso es mucho! No sé que pueda pasar en una semana...
—¡Mi amor no cambiará en una semana! ¿Crees que estoy jugando?
—¡Dile que se vaya sola! — sus ojos comenzaron a ponerse vidriosos — ¡No quiero que vayas! ¿¡Te irás aunque suplique!? — hizo una pausa — Ahora... Quiero hablar con ella, creo que sí me entenderá — se puso de pie a lo que su pareja la detuvo.
—¿Estas loca, a dónde vas?
—¡Sí, estoy loca! — gruñó — ¡Déjame! — trató de soltarse — ¡Ella entenderá lo que estoy sintiendo!
—¡Sólo piensa lo que haces! — alzó la voz.
Ambos detuvieron sus gritos cuando escucharon el llanto de Fernanda, la cual estaba en la entrada de la sala.
—¿Por qué están gritando? — trató de hablar la pequeña entre lágrimas — ¡No peleen!
A Ouji se le llenaron los ojos de lágrimas al ver a su consentida hablarle después de mucho tiempo.
—¡No te vayas! — suplicó la niña a su tío — ¡No quiero que te vayas!
Y aún contemplandola, el muchacho caminó lentamente hacia Fernanda.
Se puso a la altura de la pequeña y la observó.
—No te vayas... — siguió pidiendo ella — No quiero que me dejes...
— Ya no gritaré — la tranquilizó — Perdóname Fernanda... — comenzó a limpiar las lágrimas de la niña — Ya no llores... — la abrazó — Ya no pelearé con Bulma... Ya no llores...
Briefs observaba la escena desde lejos con lágrimas en los ojos.
Luego de un par de minutos, el pelinegro se propuso llevar a las dos mujeres que más quería a sus hogares.
Una vez afuera del apartamento de su novia, detuvo el auto y la miró:
—Está bien... No iré — habló — Si no te parece, no iré, ¿Contenta?
—Te hubieras ido si no es por Fer — gruñó — Me molestó que aceptaras sin preguntarme
—Bulma...
—No quiero compartirte con ella... La odio — se refirió a la rubia— Hasta luego — bajó del auto a lo que él hizo igual.
—No quiero dejarte así — dijo, pero a la peliazul no le importó y cerró la puerta de su hogar.
A la mañana siguiente, pese a la pelea que tuvo con su pareja, Bulma y su amiga fueron a acomodar todo lo que habían comprado en el nuevo local que tenían.
—Milk, ¿Está bien si me voy? Tengo una cosa que hacer
—Sí, no te preocupes, yo me encargo de crear la página Web
—Gracias
Una vez en el autobús, le mandó mensaje a Ouji.
...
Dejó de ver los documentos que tenía para poder observar su celular.
Bulma: Me siento sola, llámame
—¿Así que tú no vas a llamarme? — sonrió juguetón — Luego de que me cerraste la puerta ayer... — ignoró el mensaje y siguió con su trabajo.
...
—¿Por qué no quieres llamarme? — habló consigo misma.
...
-Oh mierda - pensó frustrado al tomar su celular de nuevo.
Vegeta: Tú llámame
...
—¡¿Cómo se atreve a ordenarme?! — gruñó al leer el mensaje.
Decidió ignorarlo.
...
Miraba su celular como un objeto raro, no sabía el por qué, pero deseaba llamarla.
Gruñó y marcó el número de su pareja.
...
—Ahora no — se molestó apagando su celular.
...
—Y ahora no quiere contestar... — gruñó.
...
Una vez que llegó al departamento de la rubia, la curiosa cámara se encendió.
—Abreme — pidió — No tardaré mucho
Luego de unos minutos se encontraba adentro con Lázuli.
—¿Te vas a Norte América? — inició la conversación la peliazul.
—Sí...
—¿Le pediste a Vegeta que te llevara?
—Sí
—¿Por qué?
—Por... ¿Tengo que explicarlo?
—Recuerda, es mi novio
La rubia soltó una risa irónica.
—Quedate tranquila — respondió Lázuli.
—¿Qué planeas? — gruñó.
—No pienso decirte
Briefs frunció el ceño ante ese comentario.
—Tienes a Krillin... Así que no te irás sola — trató de razonar.
—Lo sé
—¿Entonces para qué quieres que vaya Vegeta?
—Humm... Si Vegeta no quiere ir no pienso rogarle — explicó — Solo le estoy pidiendo un favor
—¿Sigues enamorada, crees que así volverá contigo?
—Lo pasado es pasado — aclaró — Pero nunca se sabe, la moneda tiene dos caras, y el recuerdo nunca se puede olvidar...
Ambas se miraron serias.
—No estoy tratando de recuperarlo — prosiguió la rubia — Solamente recordar el pasado juntos unos días...
—Explícate porque no entiendo — interrumpió.
—No lo volveré a ver... — le recordó.
Bulma soltó una risa irónica.
—¿Que extraña forma de despedirse, no? — dijo la peliazul — ¿Piensas despedirte de él en Norte América?
—Ay por Dios — se quejó Lázuli caminando hacia su cocina — Toma, muchas gracias — le devolvió los contenedores de aquella vez.
—¿Lo tiraste? — preguntó la peliazul al verlos vacíos.
—Me lo comí — fué sincera.
—¿Y aún sigues viva? — bromeó.
—Sí, aquí sigo
—Fué broma. Sí, yo lo cociné para tí... En fin, Vegeta no puede ir, eso sería demasiado — caminó hacia la salida rápidamente.
Llegó la noche y con pesadez caminó hacia su hogar.
—¿En dónde estuviste? — preguntó Ouji, el cual la estaba esperando afuera del apartamento.
La peliazul lo ignoró e intentó ingresar a su casa.
—Te llamé varias veces — la detuvo él — No vuelvas a hacer eso — gruñó — ¡Dime dónde estuviste! — ella permanecía callada — Y tú celular... ¿Por qué lo apagaste?
—Lázuli y yo hablamos hoy... — informó — Ya casi termina de empacar...
—¿Y eso qué?
—¿Te irás?
—Ya te dije que no — gruñó.
—¿Estas seguro?
—¿No me crees?
—Quiero creerte — murmuró — Y si te digo que te vayas... ¿Vas a irte?
Ambos se quedaron en silencio.
—Vegeta... ¿Tú quisieras acompañarla? — prosiguió ella — ¿Eh?
—Sí... Creo que es lo correcto
—Una semana, — habló — puedes irte con ella — hizo una pausa— Confío en tí... — aguantó las lágrimas — Espero eso sea lo correcto, te quiero — se dió la vuelta dispuesta a entrar a su apartamento, pero Ouji la tomó del brazo y la jaló hacia él, abrazándola — ¡Oye suéltame, qué dirán mis vecinos! — trató de bromear — ¡Suéltame ya!
—Oh por favor — se quejó — Tenía muchas ganas de abrazarte...— hizo una pausa — Gracias... Eres muy linda, sabía que entenderías...
—No tendré que esperar mucho... — dijo — Y no lo hago por tí, es por ella — aclaró — Y por mi paz mental — agregó.
—Ya lo sé — rió — Y si quieres viaja a donde quieras
—¿Eh? — ella se separó de él para mirarlo.
—Debes hacer lo que creas, no me gustaría alejarme de tí mucho tiempo, pero si lo crees conveniente, hazlo — la abrazó de nuevo —Ojalá fueras chiquita, para llevarte en mi bolsillo siempre — bromeó.
—Yo quisiera... Que seas una bufanda, para tenerte siempre al rededor de mi cuello, así te tendría cerca
Se escuchó la risa de Ouji.
—¿Y qué crees? — prosiguió ella — Lázuli se comió todo lo que le cociné
—¿Así?
—Sí... Todo... Se va a recuperar, yo lo sé
—Te amo — la abrazó más fuerte.
—Yo también — sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente.
Sabía que él querría irse cuanto antes, así que eso era como una despedida.
Al día siguiente fué a ver lo de su viaje, y en efecto, no había ningún vago que le impedía el paso.
Se registró y supo que el viaje duraba más de un mes.
—Regístrese aquí señorita — le habló una muchacha.
—Disculpe — habló algo dudosa — ¿El viaje es en dos días?
—Sí
—¿Y no lo puedo postergar?
—Lamentablemente no
Si aceptaba ese viaje, no podría esperar la llegada de la persona que más amaba.
Pero... Ella también quería viajar.
/—¿Por qué subiste a la cima?
—Porque eres Bulma Briefs, sabía que llegarías/
Momentos con él pasaron por su cabeza.
Le entregó el documento para poder realizar el viaje.
—¿Así que viajo dentro de dos días?— le preguntó de nuevo a la mujer.
—Sí, señorita
/—¡Tú sigues siendo la misma de la que me enamoré!/
—Señorita, ¿Podría darme mi solicitud por favor? Me olvidé escribir algo
—Claro, aquí tiene — le dió el documento.
Caminó hacia la salida y rompió dicha hoja en pedazos.
Ella no se iría.
Sí, porque así era el amor... Una tremenda locura.
Días después...
—Ya pasó un poco más de una semana... — habló con ella misma — Y él aún no regresa...
Continuara...
¡Ahora sí se viene lo bueno! (?)
Les comento que estamos en el último capítulo del dorama :'v
Pero aquí, su autora (O sea yo xd) le dará un giro a la historia.
¿Querían saber de los padres de Bulma?
Pues muy pronto sabrán de ellos.
¡Díganme sus sugerencias para la historia, estaría realmente agradecida!
¡Gracias por leer!
