Historia publicada: 31/05/2015
Editada: 25/04/2017
Publicada nuevamente:26/04/17
Historia original: Mi adorable Kim Sam Soon (Dorama)
Yo solo he cambiado algunas cosas, espero les guste n.n
El Jefe
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Capítulo 41: Intento
Su celular sonó sacándola de sus pensamientos.
—¿Sí? — contestó.
—Hola, soy yo, Lázuli
Se sentó abruptamente en la cama.
¿Por qué ella la estaba llamando?
—¿Me oyes? — habló la rubia al ver que no le respondían.
—Me despertaste — se excusó — ¿Dónde estás?
—En América — sonrió.
—Humm... ¿Qué se te ofrece?
—Oí que abriste un negocio
—Sí...
—¿Y qué tal?
—Muy bien — sonrió — Ya se tiene para la harina — recordó lo bien que le iba allá.
—Te irá bien, sólo ten paciencia
—Eso intento
Ambas se quedaron en silencio.
—¿Se te ofrece algo? — insistió Bulma.
—Solo quería darte las gracias...
—¿Por?
—Por cocinarme esa vez y por dejarlo que vendiera conmigo...
—Eso ya pasó — sonrió — ¿Llamaste desde allá sólo para decir eso? — hizo una pausa — ¿Y estás comiendo bien?
—¡Sí! — exclamó encantada.
—No vayas a dejar de comer — animó — No hay nada más preciado que tu salud
—Sí lo sé
—¿Y Krillin? ¿Está bien?
—Sí
—¿Aún piensas en él? — se refirió a Vegeta.
—Solo pienso en mis estudios — aclaró.
—Tendrás éxito, serás una buena doctora — dijo.
—¿Tú crees?
—Sí, eso creo, tú has estado enferma, sabrás cómo cuidar a los pacientes...
—Prometo que lo haré — sonrió feliz.
—Oye Lázuli — habló cansada — No me llames más... No quiero ser tu amiga, entiende, me es difícil hablarte
—Es la última llamada, tampoco me siento cómoda, pero sentí que era mi deber — dijo — ¡Cuídate! — y colgó.
...
Después de haber ido a muchas tiendas, por fin había encontrado los dichosos objetos.
Sonrió orgulloso al tomar uno y fué a pagarlos.
Se sentido aliviado al ver que era un hombre el que lo atendía.
—Son cuatro cincuenta — habló el hombre mayor.
Pero Ouji se avergonzó cuando observó cómo estudiantes mujeres, de turno noche, se acercaron a él.
Escondió lo que había comprado y huyó sin recibir su dinero, pese a los llamados del encargado de la tienda.
...
—¿Cómo estás? — preguntó Lázuli al ver que su amigo colocó una bebida en su mesa.
—Bien — se sentó al frente de ella — ¿Qué haces?
—Estudiando
—Tengo buenas y malas noticias — informó — ¿Cuáles quieres primero?
—Las buenas, ya me conoces — sonrió.
—La buena es que haré lo que he querido hacer siempre
—¿Eh?
—Trabajaré solo, le daré alimento y medicamentos a los niños que lo requieren, esas cosas — hizo una pausa — Lo malo es que me iré dos años a África
El rostro de muchacha se entristeció.
—¿Dos años? — preguntó.
—Sí...
—Oye, ¿Y tienes que ir de verdad?
—Es lo que siempre quise hacer
—¿Puedes esperar?
—¿Esperar?
—Sí, esperar a que termine mis estudios y me vuelva doctora
—Eh...
—¿No quieres? — intentó sonreír.
—¡Claro que sí! — sonrió feliz — ¡Vamos, vamos, estudia!
—¿De verdad? — se entusiasmó — ¿Desde ahora?
—Sí, desde ahora
—Esta bien, lo haré — lo miró — Es un trato — se estrecharon las manos.
De un momento a otro Krillin se puso de pie y besó la cabeza de la muchacha, la cual estaba leyendo su libro.
Lázuli alzó la mirada confundida y se encontró una sonrisa tan tierna que la dejó en silencio.
De pronto, el chico se acercó más y la besó.
Se separaron para poder mirarse, ambos sonrieron a lo que la rubia lo alejó juguetonamente.
—¿Qué? — preguntó él — ¿Acaso no te gustó el beso?
Lázuli se dedicó a reír.
—¡Déjame estudiar!
...
Ouji ingresó a su hotel más animado que nunca.
—Ya regresé — avisó contento, pero se detuvo al ver a su pareja dormida — Oye, despierta — se acercó a ella — Despierta... ¡Que despiertes! — la movió.
—¿A dónde fuiste? ¿A China? — dijo la peliazul aún dormida.
—Ya regresé — habló — Y no fué fácil conseguirlas — se halagó.
Pero la muchacha se quedó nuevamente dormida, Vegeta supo que no harían nada, así que se acostó al lado de Briefs para observarla dormir.
Le encantó ver todos esos cabellos azules esparcidos en su cama.
—Te diré algo — habló, pese a que Briefs estaba dormida — No pienso vivir solo, quiero estar contigo... Hoy me dí cuenta de todo... Es muy triste estar solo, no me imagino así, necesito tu apoyo... Sólo hay un problema — hizo una pausa — Y es el de convencer a mi madre... — la miró detenidamente — Pero lo lograré... — quitó un poco de cabello del rostro de Bulma — No sabes cuánto te quiero... — la abrazó y se quedó dormido.
A la mañana siguiente Ouji habló con su novia, y ambos decidieron regresar a la otra capital, para poder así presentarse ante la familia del muchacho como se debía.
La familia de la peliazul aceptó, con tal de no perder contacto con su hija y con la condición de prometer ir a visitarlos.
Luego del largo viaje, pudieron ver a Gokú y a Milk recibirlos en el aeropuerto.
Un par de horas después Bulma se encontraba muy incómoda frente a la mirada de su suegra.
—¿Briefs, eh? — inició el señor Ouji al verla — Sabía que ese apellido se me hacía conocido, ¿A quién engaño? Tu familia y la mía se conocen desde hace mucho tiempo — explicó — Incluso yo iba ser su legítimo dueño cuando tu empresa estaba en banca rota
—¿Eh? — Vegeta y Bulma se sorprendieron.
—No fué hasta que Tights, tu hermana, impidió eso — gruñó la señora Ouji.
—Así es, pero, de igual forma vienes de buena familia, así que te acepto... Ahora sí me disculpan tengo una reunión — habló el hombre mayor, se puso de pie y se despidió de su hijo el cual estaba tranquilo de que haya salido todo bien.
—No me parece — atacó la señora Ouji una vez que se fué su esposo.
—¡Tía Bulma! — chilló de felicidad Fernanda abrazándola.
—¡Hola hermosa! — sonrió ella.
—¿Cuándo iremos a hacer pasteles? — preguntó la niña.
—Ahora tengo mi propia cocina... ¿Qué te parece mañana?
—¡Sí!
—¡Bien! — sonrió — Cariño — volteó a ver a su pareja — Mañana llevas a Fernanda al restaurante
—Sí, no te preocupes — les sonrió y de reojo miró a su progenitora, la cual estaba totalmente sorprendida.
—Ven conmigo — murmuró la señora Ouji llamando a su hijo, caminó a su habitación y lo esperó — ¡Eso sí que no! — exclamó una vez con él — ¡Está usando a la niña como excusa, y no lo pienso aceptar!
—El restaurante... Lo pienso dejar para mi padre y me unire contigo en la hotelería — sobornó.
—¿Qué? — se sorprendió — ¡Por fin!
—Tú siempre quisiste que trabajara en el hotel... Pero me casaré con ella, Bulma es lo que más quiero — habló serio.
—¡Es el colmo! Ahora estás chantajeandome para que te puedas casar
Vegeta sonrió burlón.
—Ella espera un hijo — comentó él.
—¿¡Qué!?
—La embaracé — dijo con diversión, como si fuera un juego.
—¿¡Qué!?
Ouji mostró sus dientes en forma de una sonrisa triunfadora, pero segundos después su madre hizo lo mismo.
—¿Así? — habló la mujer — Mañana veremos a un médico
La sonrisa del pelinegro se borró.
—Claro, mañana — dijo — Creo que... Yo... — tartamudeó.
Unos minutos después, se encaminó junto a Bulma hacia su departamento.
—Bulma — le habló aún en su auto.
—¿Uh? — respondió, pero al ver que su novio no le respondía se asustó — ¿Qué?
—Tengo que embarazarte — informó.
—¿¡Cómo!?
Minutos después Ouji jalaba del brazo a su pareja para ingresar a su departamento.
—¡No, suéltame! — se quejó la peliazul — ¡No quiero casarme estando embarazada, no quiero! — hizo un puchero.
—¡Es la única forma en la que nos casemos! — abrió la puerta.
—¡Ay no Vegeta, así no! — gruñó — ¡Ni pienses que me casaré estando embarazada!
—Pero te verás más linda — animó.
—¡Ay, así no! — forcejeó.
—¡Ay no discutas! — insistió.
—¡No me voy a dejar!
—¡Ven, pasa! — gruñó.
—¡Ash! — chilló al perder en fuerza.
Minutos después cada uno se encontraba tirados en la cama.
Cansados producto a lo que habían hecho.
—Ay... Todo es tan ridículo — suspiró la peliazul.
—Ajá...
—¿Crees que tendremos un bebé?
—Ajá...
—Uhhh, ¿Y si no estoy embarazada?
Ambos se miraron y sonrieron.
De inmediato Vegeta la besó de nuevo y con sus manos recorrió el cuerpo de su pareja.
Tenía que admitirlo, no había mejor cosa en el mundo que estar junto a ella.
Continuará...
¡Perdón pero no todos tenemos el don de escribir lemon! T.T
¡Juro que lo intenté, pero me salió un asco!
Así que mejor imaginen ustedes todo lo que pasó entre ellos 7u7
El próximo capítulo es el final de esta historia :'v
