We Got Married
Capítulo V
"El programa"
El tiempo es algo interesante, se puede usar como un objeto aunque no sea tangible; y corre a una velocidad arrolladora, aunque no sea auto de carreras. Con esta combinación, los sucesos que ocurren en su curso llegan a parecer inverosímiles.
Le era difícil de creer que ahora se hallara en esa situación. Recordaba claramente cómo días atrás había llegado a su habitación de hotel, con los nervios a flor de piel y la voz temblando de la emoción. Incluso, su mejor amigo se extrañó cuando al verlo lo abrazó, escondiendo el rostro en su pecho para posteriormente soltar un grito ahogado mientras saltaba de la emoción.
El tailandés se quedó desconcertado cuando el japonés ignoró sus preguntas y se encerró en su habitación. No podía negar que al finalizar la sesión se había sentido extremadamente incómodo; pues se daba cuenta, por primera vez, de la gran piscina de superficialidad en la que se había sumergido. Sin embargo, en el trayecto de la productora a su casa, se había permitido una merecida dosis de pensamientos positivos; dejando que su lado fanboy saliera a flote sin complejo alguno.
Se creyó loco cuando a mitad de la noche, en medio de uno de sus (cada vez más comunes) ataques de insomnio, se dio cuenta de la risa ahogada que estaba soltando en medio de la nada. La emoción le desbordaba de los poros: "ésta es la emoción de un fan al saber que trabajara con su ídolo codo a codo"; pensó, dándole sentido al cúmulo de emociones que agitaban su pecho.
El tener la oportunidad de trabajar con la persona que has admirado desde la infancia, era algo que descolocaría a cualquiera. Yuuri no era la excepción. Recordaba con algo de gracia, cómo esa risa extraña se hacía cortado por el dolor punzante de su costilla fisurada, haciéndolo soltar un sonido similar al de un gruñido. Sin embargo, tal dolor sólo quedó como un hecho jocoso en su memoria.
Ahora, en el momento en que se encontraba, maldecía que fuera éste el indicador de que se estaba sumergiendo en la inconsciencia de sucesos que no debería tener permitido observar:
"—¡Apresúrate amor! —el grito de emoción se escuchó por toda la casa—. ¡Ya va a comenzar!
El hombre, con rostro cansado y aura agotada, se acercó a su eufórica esposa y le sonrió con ternura. Agradecía internamente que el dichoso programa fuera transmitido los sábados, ya que al día siguiente podría despertarse tarde.
—Esta temporada estás mucho de más emocionada que otras, ¿porq…?
Antes de que pudiera terminar de hablar, se vio interrumpido por el chillido de emoción que lanzó su mujer: una curiosa mezcla de emoción y exasperación.
—¡Esta temporada redujeron el número de parejas, sólo hay tres y dos de ellas son parejas de hombres!
—Ahora todo tiene sentido —murmuró en voz baja, dirigiendo su mirada al televisor."
La sensación de conciencia invadió rápidamente su cuerpo. Esa visión era clara, era de un suceso contemporáneo. Ahí se encontraba él, en su camerino, probándose diferentes trajes; con Michelle Crispino manoseando sus cabellos y su hermana Sala recreando el maquillaje que había usado en la entrevista.
Viendo cómo daba inicio el programa.
Ahora habían añadido un segmento en el que los componentes de cada pareja se reunieran al final de algunos episodios y dieran opiniones de lo que esperaban vivir durante esa semana.
Esa misma noche, luego de la emisión del primer episodio, serían grabados hasta llegar al respectivo hogar que compartían con su pareja ese año. El asiático agradeció internamente que ser entrevistado luego de la emisión de un episodio no fuera algo semanal. Le habían aclarado desde el principio que sería algo que se realizaría sólo en ocasiones especiales. Al ser éste el primer episodio de la temporada, era algo que ameritaba hacerse.
—¡Ya va a comenzar! —chilló la italiana con emoción. Llevaba una hora parloteando sobre las ganas que tenía de ver cómo lucía el maquillaje que había hecho en pantalla.
Efectivamente, la transmisión dio inicio. El tono meloso y las letras coreanas sobre un delicado fondo donde se mezclaban varios tipos de rosas, eran la clara señal del comienzo de lo que sería el programa.
₪ Air on _ 6 de enero
La expresión de amargura en ese rostro contrastaba enormemente con sus facciones angelicales.
—Buenas noches, soy Yuri Plisetsky, de la agrupación Ágape. Bienvenidos a una nueva temporada de We Got Married. Fui designado como "El Cupido" encargado de, cómo los fans han designado a la pareja, el Victuuri: nombre que nació de la combinación de los nombres de los integrantes y que ganó popularidad luego de que salieran las fotos con la tableta informativa sobre la pareja en nuestra página web —soltó con amargura, respirando con lentitud, preparándose mentalmente para la frase que estaba por salir de sus labios—. Me hace TAN feliz estar aquí esta noche, que no sé por dónde comenzar a narrar —tan pronto las palabras salieron de su boca, sintió la puñalada de la deshonra enterrarse en su pecho. El sarcasmo en sus palabras no hacía más que demostrar que la ironía, nunca había venido en un empaque (ruso) tan compacto.
El traje blanco que portaba combinaba al calce con su lacio cabello rubio y sus brillantes ojos verdes. El arco guindando en uno de sus hombros, con esas llamativas flechas con corazones en las puntas, lo hacían sentir ridículo y humillado a límites inimaginables.
—La pareja estará conformada en primer lugar por Víctor Nikiforov, proveniente de Rusia. Líder, vocalista y bailarín principal de la agrupación MorfEros. Ahora verán a continuación la entrevista que le realizamos antes de conocer a su futuro esposo —gruñó señalando un pequeño televisor a su costado.
La imagen se fue acercando hasta enfocarse por completo en el hombre sentado en una pequeña habitación blanca. Portaba una ajustada camiseta negra de mangas corta, la cual resaltaba su fornida musculatura y sus brazos notablemente ejercitados; un collar militar decoraba su cuello. Su cabello estaba pulcramente peinado, dejando apenas el flequillo cubriendo parte de su ojo izquierdo; dándole un aire parecido al del joven cadete militar que representó en su último video musical de ese año.
—Hola mi nombre es Víctor Nikiforov, es un placer poder participar en este programa —dice de forma alegre y, como es costumbre, aparece la pregunta realizada en la pantalla, mas no se escucha ninguna voz.
*(¿Cómo espera que sea su pareja?)*
El joven se coloca los dedos en la barbilla de forma pensativa, como si analizara la respuesta con sumo cuidado.
—No espero algo en particular, solo estoy curioso. Después de acosar a la producción un buen rato y sacarle unas cuantas canas a mi mánager, sólo obtuve como respuesta que es proveniente de Japón.
*(¿Eso le inquieta?)*
Se puede ver una sonrisa traviesa en sus labios antes de que se dignara a responder.
—Para nada, la verdad me gusta la variedad cultural, así que sin duda sería interesante convivir con alguien con una cultura totalmente diferente a la mía. Sin duda debe ser una experiencia enriquecedora.
*(¿Qué será lo primero que haga al conocer a su esposo o esposa?)*
Con la máxima lentitud que se puede permitir, apartó el mechón de cabello de su rostro. Dejó totalmente expuestos sus orbes azules. Su mirada se hace penetrante y su voz baja un decibel, mira fijamente a la cámara como si ésta fuera su pareja.
Toda el aura de seriedad se pierde cuando sonríe de forma tan grande que un corazón parece formarse en sus labios.
—Tener una cita con ella por supuesto.
*(¿Está nervioso?)*
—En lo absoluto, de hecho, estoy bastante emocionado. Casualmente escuché a los productores decir que mi pareja era una persona muy hermosa y de carácter amable, simplemente muero por conocerla.
La imagen en pantalla cambió en un instante a lo que parecía ser un mapa de la ciudad de Seúl, con una ruta marcada en color rosado fosforescente. El adolescente ruso nuevamente hizo su aparición a un lado del televisor.
—Como podrán ver en pantalla, el reto para conocerse impuesto a la pareja fue la carrera de obstáculos —explicó señalando el mapa a su lado—. Para los nuevos espectadores, les informo que esta ruta consiste en colocar a ambos miembros de la pareja, espalda contra espalda, en un mismo punto de partida e iniciar la carrera. El reto ahora es llegar a tiempo a la cita. Los desafíos impuestos a ambos fueron escogidos por la audiencia, así que el nivel de dificultad que deben afrontar es diferente.
—Cabe destacar que, al completar cada reto, se le será dada una tarjeta informativa a cada participante. Está contendrá datos como: la vestimenta de su pareja, la apariencia del lugar de la reunión y, finalmente, la ubicación de dicho lugar —puntualizó dando un imperceptible suspiro antes de seguir hablando—. Ahora, antes de continuar con el reto, permítanme presentar al segundo integrante del Victuuri. En su entrevista exclusiva antes de conocer a su pareja, con ustedes, Katsuki Yuuri. Proveniente de Japón; líder, vocalista y bailarín principal de la agrupación Crystal Heart.
—Hola, soy Katsuki Yuuri, buenas noches a todos —saludo con una sonrisa reservada, que contrastaba con su apariencia, además de su atuendo. La perfecta delineación de sus cejas y el brillo del tono dorado sobre sus párpados, convierten sus ojos en un punto de atracción inmediato, resaltando el pardo rojizo de éstos.
La pregunta no es escuchada por la audiencia; pero, como es costumbre, se coloca en un cartel digital para ser leída por el televidente.
*(¿Cuáles son sus expectativas en cuanto a la relación que tendrá con su cónyuge?)*
—A decir verdad, no tengo ningún tipo de expectativas. Me sentiré bendecido si resulta ser una persona con la que sea fácil llevarse, una sincera sonrisa y una actitud animada —explica con simpleza, curvando sus labios en una sonrisa más natural. Sintiéndose más relajado.
*(¿Estás nervioso?)*
—Sí, estoy nervioso. Escuché que mi pareja no es nativa de Corea —se queda callado por un momento pensando en la situación lingüística de su cónyuge—. No creo que mi pareja sea también de Japón, así que espero que maneje un buen nivel de inglés, o al menos un lenguaje en el que nos podamos comunicar a gusto —confiere apartando la mirada de la pantalla por algunos instantes.
*(¿Es usted capaz de hablar varias lenguas?)*
Una sonrisa pícara se extendió por su cara, como si repentinamente hubiera recordado la imagen que deseaba dar.
—Sí… se podría decir que soy conocedor de varias lenguas —con la misma rapidez que esa sonrisa se extendió por su rostro, el color rojo lo atacó de igual manera, notándosele algo avergonzado por el significado de sus palabras.
*(¿Cuántas es capaz de hablar?)*
El joven se aclaró la garganta, antes de responder.
—Japonés, inglés, tailandés, francés y un aceptable nivel de ruso y coreano; de hecho estudié Idiomas Modernos en la universidad.
Se le hicieron unas cuantas preguntas más, preguntando datos básicos como su comida favorita o el nombre de su primera mascota, notándose desanimado al momento de contestar esta última. Al finalizar la entrevista la imagen fue tomada nuevamente por el joven Cupido; el cual explicó de forma rápida el lugar de partida de la carrera, el tiempo que tendría para llegar a su cita y el lugar de ésta.
Un reloj apareció a un costado de la pantalla, para que la audiencia pudiera ver el tiempo que se tomó cada uno en completar el reto. Se podía ver a ambos integrantes de la pareja, espalda contra espalda, en medio de una calle cubierta en su totalidad de nieve, confiriéndole un aspecto puro.
La calle había sido seleccionada cuidadosamente por el aura romántica que emitía: la luz del sol se filtraba por entre las hojas de los árboles, iluminando el rostro de ambos jóvenes; los copos de nieve caían con lentitud dando la sensación de que el tiempo se había detenido, efecto logrado gracias a la posición estática de ambas figuras; la escenografía perfecta para el inicio de una historia de amor.
—Hermosos árboles —dijo el platinado en voz alta, extendiendo una de sus manos hacia la del contrario para tomarla.
Muchas personas no habrían notado la referencia, pero el azabache la captó al instante: esa era la primera línea de la obra de teatro donde Yakov Feltsman, el mánager original de Nikiforov, lo había descubierto.
—Sí, muy hermosos —respondió aceptando la mano que buscaba la suya, entrelazando los dedos. Por un momento pudo escuchar los suspiros encantados de las féminas que verían el programa.
El platinado sonrió, apretando levemente aquella mano.
—Mañana será un día más —continuó recitando su antiguo libreto casi por inercia.
—¿Eso le preocupa? —preguntó el azabache exagerando su tono de pregunta. Ese tono característico que suele escucharse en los escenarios de teatro y que permite que, aún el que se encuentre sentado en las últimas filas de un escenario, entienda la connotación del texto recitado.
—No… —admitió— Pero, ¿qué quiere que diga? Estando a espalda de un hombre como usted, hay que hablar de cualquier cosa como, por ejemplo: "mañana será un día más", "hermosos árboles" —musitó con curiosidad. Sabía que el azabache también había surgido en el mundo del espectáculo recitando ese mismo libreto.
¿Por qué lo había elegido? Era una pregunta que parecía de forma inevitable en su mente.
Una sonrisa divertida se dibujó en los labios de Yuuri, su ídolo había decidido modificar un poco el texto original. Dispuesto a no quedarse atrás, decidió dar por terminada la charla, con la misma frase que había utilizado la mujer de la obra para alejarlo de ella.
—No se preocupe por mí y retírese hacia el otro extremo de la calle, el reto ha comenzado —indicó con una inusual confianza, tocando la campana a su costado (la cual daba inicio a la carrera); antes de salir corriendo.
Ambos eran conscientes de que los que vieran el programa y fueran fans de ambos podrían hacer la conexión; pues la obra no solo fue el nacimiento de Víctor Nikiforov como actor, también había sido el primer guión utilizado por Katsuki en su primera audición. Había sido la elección adecuada de palabras, ocasionarían ante el público una ola de curiosidad. Ya podían imaginarse el boom en las redes sociales que ocasionaría un acto tan simple, cosa que era más que beneficiosa para su carrera artística.
La imagen en pantalla cambió rápidamente, mostrando los retos, comenzando por el mayor en la pareja. Al parecer, ese último videoclip con temática militar había sido el puñal en la espalda del platinado en esta ocasión; pues todos los retos impuestos por el programa eran de una dificultad física digna de un circuito de entrenamiento. Desde escalar una pared hasta recorrer varios metros, balanceándose a través de tubos. Su único instrumento eran sus manos y unos guantes dejados con consideración a un lado del obstáculo.
La imagen cambió de nuevo. El joven Cupido se burló discretamente de la suerte de Nikiforov, mientras manifestaba la buena suerte que había corrido el japonés, dejando ver cómo se las había apañado en sus retos.
Cosas como comerse un helado en menos de un minuto, ensuciando en extremo su rostro por la rapidez con la que debía ingerirlo; o bailar en la calle con una viejecita; siendo en definitiva, el más complicado, correr por la ciudad buscando 20 fans suyas. El objetivo de tal acto era tomarse una selfie con ellas y que postearan el hashtag #WeGotMarried2017.
Ahora se podía ver al joven asiático 'trotar' con prisa por la calle. Una casi imperceptible mueca de dolor ensombrecía su rostro. No podía darse el lujo de correr: la fisura en su costilla, lograba hacer que algo tan sencillo como respirar llegara a ser una acción molesta. Además, el hecho de estar en una zona tan transitada era algo que no ayudaba a su causa. Pudo localizar su objetivo unos metros más allá del cruce de la calle, esperó impacientemente la luz peatonal y se apresuró al sujeto de traje.
—Felicidades, aquí está la última pista —dijo extendiéndole el sobre con los datos. El azabache murmuró algo parecido a un "gracias", antes de hacer una leve reverencia y tomar el papel entre sus manos.
"Cafetería 2224, calle 14. Chaqueta negra" Los últimos datos necesarios para llegar al lugar de la cita y poder identificar al que sería su esposo por ese año.
Agradeció internamente cuando se dio cuenta de lo cerca que se encontraba el lugar, y a decir verdad era lógico, pues habían estado corriendo por la ciudad desde temprano en la mañana. El programa tenía por costumbre hacer un pequeño juego de pistas para hacer que los "novios" se encontraran, así podían asegurarse de brindarle al público momentos divertidos donde podían reírse de las absurdas tareas que los participantes tenían que cumplir.
Podía sentir el nerviosismo comerle desde adentro, al momento que se acercaba al lugar del encuentro. No era como si no supiera lo que iba a pasar: aunque no hubo un ensayo, había recibido indicaciones precisas de lo que debía hacer. Algo tan fácil como sentarse en una cafetería, entrando en calor, y esperar a que su ahora esposo llegara al lugar. Claro, debía prepararse para fingir sorpresa.
Le dio un vistazo nervioso a la cámara y ésta le hizo un gesto de "dos" con la mano. Eso sólo significaba una cosa y era que Víctor estaba por entrar al lugar.
Cerró brevemente los ojos intentando concentrarse, apenas un parpadeo. Pudo sentir claramente al otro acercarse por su costado, hasta sentarse en la silla frente a él. Se le notaba algo agitado y se podía apreciar una leve capa de sudor correr por su frente, además de un leve rubor en sus mejillas a causa del esfuerzo físico.
Le dio una sonrisa nerviosa y pudo apreciar cómo el platinado pasaba su lengua por sus labios para quitar la resequedad de estos antes de dignarse a hablar.
—Víctor Nikiforov —se presentó extendiendo una mano hacia el japonés.
—Yuuri Katsuki —respondió con una sonrisa decorando sus labios. La timidez aflorando en su mirada.
—Un placer —dijo el albino, al momento que dejaba un beso en el dorso de su mano.
En un acto reflejo, apartó la mano con rapidez y rió con nerviosismo. Sabía que tenían que actuar de forma que, al ser vista en televisión nacional, alborotara a la joven audiencia. Pero que su ídolo se mantuviera con una actitud coqueta a su persona, le ponía nervioso.
Al pasar de los minutos se encontraban sumergidos en un silencio incómodo, difícil de disolver. Por más que el albino tratara de sacarle conversación, él no respondía con más que con monosílabos.
Escuchó un falso sonido de tos que dirigió su mirada a los camarógrafos y al ayudante de producción. Pudo leer en sus labios la palabra "libreto". Su incomodidad aumentó al pensar en tomar una actitud que no era la suya.
—¿Sientes algo por Isabella? —soltó de improviso el platinado. El azabache no pudo evitar tensarse por la pregunta repentina, se estaba saliendo del libreto.
A el tampoco le agradaba la idea de seguir un guión… "aunque", penso de forma tentadora, puesto que si no podía seguirlo, mucho menos podría salirse de él. Acabó agradeciendo la pregunta; siendo que era algo que sí podía responder con naturalidad.
—Para nada, es como mi hermanita —respondió con sinceridad.
—¡Wow! —exclamó con sorpresa—, eso significa que su esposo la tendrá difícil, ¿no?
—Bueno… no dejaré que la lastime—aclaró tomando un sorbo del vaso que estaba dispuesto sobre la mesa, desde incluso antes de entrar a la cafetería.
—Yuuri es como un lindo hermano mayor que se pone celoso con facilidad —afirmó ocasionado que el sonrojo en las mejillas del japonés aumentara.
Sin afirmar ni negar, desvió su mirada hacia el interior del local. Sabía que era una mala idea formar parte de esto; ni siquiera el hecho de tener a su ídolo al frente, lograba animarlo. Se sentía expuesto, no sólo por tener a su casi esposo y a los camarógrafos observándolo, pendientes de cada respuesta que daba y con claras intenciones de hacerlo hablar. Era consciente de que debía hacerlo, le estaban pagando por estar ahí. Tenía un contrato que lo obligaba a ello, pero las palabras simplemente no salían y no tenía ninguna gana de hacerlas salir; quería quedarse callado.
—¿Tienes novia? —volvió a escuchar.
—No.
—¿Ex-novias? —preguntó Víctor con una emoción curiosa.
—Sin comentarios.
—¡Hablemos de mí! —exclamó con mucha emoción—. Mi primera novia fue…
—Stop! —gritó Yuuri. No era algo que necesitara saber y dudaba que las fanáticas quisieran verlos hablar de sus anteriores relaciones.
El albino soltó un suspiro agotado, y el japonés no pudo evitar sentirse culpable. Era claro que el ruso se estaba esforzando por hacer una atmosfera agradable. De improviso, pudo notar cómo los ojos azules se abrieron con entusiasmo.
—¿Has patinado en hielo alguna vez? —preguntó con un brillo malicioso en sus ojos. Si la respuesta del japonés era negativa, estaría matando dos pájaros de un tiro: podía crear una situación en la que el asiático se aferrara a él mientras le enseñaba a patinar y le daría al programa justo lo que buscaban, una atmósfera en la que naciera el amor.
—No… —respondió sin ganas de ir a dicho lugar.
Una sonrisa de un millón de rublos se extendió por el rostro del platinado.
—Vayamos ahora mismo —anunció, poniéndose de pie y tomando las manos de su ahora pareja.
₪ Air off _ 6 de enero
Un suspiro de satisfacción se escuchó por la habitación.
—Estás listo —soltó la joven italiana, quitándole de encima la tela que protegía su vestuario.
Podía sentir un nudo en su estómago cada vez más grande. El programa estaba por terminar y pronto tendría que hacer su segunda entrevista. Soltó un suspiro lento, sacando todo el aire de sus pulmones, para posteriormente rellenarlos con aire nuevo.
—No estés nervioso —subrayó el joven su costado, dando un último toque a su cabello—. Las cosas cambiaron mucho para esta temporada, tanto así que cada pareja tiene un estilista y un maquillador personal —tras terminar el último retoque, apretó el hombro del joven tratando de conferir algo de calma a su ser.
—Incluso tiene un Cupido personal —volvió a hablar ahora apretando ambos hombros, mientras giraba la silla en dirección a la salida—. Ahora lúcete —lo animó ansioso.
El muchacho le agradaba, era torpe en lo social e intimidante si se trataba de su hermana, pero era dedicado y resultaba alguien agradable si te daba la oportunidad. Además, ahora él era el medio por el cual su trabajo sería lucido ante el mundo. Sin duda tenía que hacerlo resplandecer, su trabajo estaba hecho… Sólo quedaba esperar que todo saliera bien.
