Disclaimer: Teen Wolf ni sus personajes me pertenecen.

Summary: Stiles Stilinski sólo quería resolver un caso particular, pero sin darse cuenta, la aparición de un extraño siendo perseguido por dos desconocidos, desencadenarán un giro inesperado a su tranquila vida como oficial de policía. ¿Quién diría que el hijo del sheriff de Beacon Hills terminaría ayudando al hijo de una de las familias más peligrosas dentro de la mafia rumana?


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Capítulo 4:

«Cúbreme»

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Cuando el examen de admisión de Stiles Stilinski fue entregado en las manos de John Stilinski, éste hizo énfasis en las observaciones hechas por sus instructores. El comportamiento de su hijo durante la academia policial fue uno de los más sobresalientes, principalmente por su compromiso con su deber; aunque claro que eso ya lo sabía John, había criado al niño toda su vida y acentuado su rol como padre cuando Claudia, su esposa, había fallecido.

Si había alguien que podía dar fe de todas las observaciones hechas hacia Stiles, sería él. Así que, una sonrisa se acentuó en el sheriff cuando leyó una de las observaciones dentro del expediente de Stiles.

Muy comprometido. De mente ágil y rápido raciocinio.

Stiles tenía una mente volátil, eso lo supo cuando cumplió los cinco años y la psicóloga infantil había determinado déficit de atención e hiperactividad en su unigénito. Lo que habían pensado que podría representar un problema para Stiles, éste demostró que podría ser su mayor talento.

Stiles Stilinski no necesitaba un arma para resolver un caso. Desde joven, había hecho alarde de esa mente inquieta y si Stiles ponía a juicio algo, John había aprendido a creer en él, pues en pocas ocasiones, aquel instinto suyo había fallado.

Por ese motivo, cuando Stiles actuó de manera dura y poco fiable hacia Corrine Tate, John contuvo su impulso. Stiles podría ser su hijo y tener una mente transparente a la hora de leer a las personas, pero él era el sheriff. Si detenía a alguien, debía hacerlo con pruebas.

John Stilinski acentuó el fruncir de su ceño mientras estudiaba a la distancia a Corrine; ésta se concentraba en firmar algunos permisos, mientras los oficiales recepcionaban la multa y así liberar a su hija. El olfato de su hijo para con una persona falsa era de primera, pero no podía precipitarse, mas John no era tonto.

Sus pasos se acercaron hacia Malia quien aguardaba en un asiento, mantenía la cabeza gacha y las manos temblaban entre sus piernas. Él tocó su hombro y cuando ella levantó su mirada hacia él, le dedicó una pequeña sonrisa.

─El arma que portabas…

─Era mía ─La voz de Corrine interrumpiéndolos los hizo dirigir su atención hacia ella. La de tez morena sonrió al oficial─. Ya he dado mi testimonio; mi hija tiene serios problemas para adaptarse con mi nueva pareja. Trataba de llamar la atención de su madre. Ya sabe cómo son los hijos cuando se sienten desplazados.

─Claro… ─Respondió John endureciendo un poco la quijada─. Iniciar una nueva relación debe ser duro para los hijos.

─Por supuesto ─Respondió Corrine terminando de rellenar los papeles que le habían dado los oficiales. La mujer sonrió al sheriff y con un gesto, hizo que Malia la siguiera─. Si no hay nada más, Sheriff Stilinski…

─No se preocupe ─Dijo John con una media sonrisa─. Por cierto, Señora Tate… ─La mujer lo miró atenta, sin borrar su sonrisa─. Me resulta un poco inquietante que sus datos no figuren en el sistema.

─… ─Por primera vez, la sonrisa de Corrine flaqueó en su seguridad y sus hombros se vieron ligeramente tensos.

Malia lo notó, notaba el cambio en el semblante de su madre y la mano del Sheriff que estaba tentado a ir hasta el arma de su cintura. La tensión en la sala se hacía casi palpable y si Malia no conociera lo suficiente a su madre, sabría que era una cuestión de segundos antes de que ella arremetiese contra los oficiales.

Porque ser sutil no era propio de La Loba. Ella no tendría dificultad de asesinar a toda la estación de quererlo pues de poderlo, lo tenía más que claro.

─Fue por precaución ─Dijo Malia de golpe, llamando la atención de los adultos─. La relación con mi padre no terminó muy bien.

John enarcó una ceja, claramente no creía nada de lo que estaba diciendo Malia que, antes de estar diciendo la verdad, sólo parecía asustada por ello.

─Sheriff… ─La voz de Osborne llamó la atención de John─. Cuando Malia llegó a la estación, no había ningún dato sobre los Tate. Volví a buscar y aquí está ─Dijo casi tan sorprendida como el propio sheriff.

─Mi madre prefiere usar su apellido de soltera. Hace tiempo que sus datos fueron cambiados. Larga historia. ─John frunció el ceño al tiempo en que Corrine volvió a su semblante cargado de confianza.

─No quisiéramos entretenerlo más, Sheriff ─Respondió Corrine.

John no despegó la atención de las dos mujeres que dejaron la estación, claramente insatisfecho con esa respuesta. Corrine Tate ocultaba algo. Esa pobre excusa no respondía absolutamente nada, pero John no podía hacer nada, no sin una investigación exhaustiva sobre el tema.

Se volteó a dos oficiales de turno.

─Quiero que busquen información referente a los Tate. ─Ordenó.

─Pero, aquí…

─¿Podrías explicar el porqué de la nada hay una montaña de información sobre una mujer que hace cinco minutos no existía, Osborne?

La oficial no dijo nada a la pregunta del Sheriff, sólo accionó una búsqueda sobre la verdadera identidad de los Tate, aunque era muy probable que no encuentre nada.

─¿La seguimos, Sheriff? ─Preguntó otro oficial.

─Manténgala en la mira ─Fue su última orden antes de regresar a su oficina. Tomó su teléfono y marcó inmediatamente el número de su hijo.

Necesitaba oír todos los detalles del cómo conoció a Malia Tate y evitar, principalmente, que haga cualquier tontería. Porque, así como la mente de Stiles Stilinski era un gatillo fácil, era muy comprometido con sus casos. Quizá demasiado.

Pero su hijo no contestaba el teléfono y la preocupación de John crecía a medida que el tono tras la línea seguía sin contestación.


Una pequeña gota de sudor resbaló por la sien de Stiles Stilinski, quien repartía su atención entre el rostro furibundo de Derek y el cañón de su calibre 22. Su teléfono sonaba y sonaba en el bolsillo de sus jeans pero Stiles no pretendía contestar, no con Derek apuntándolo.

El de ojos verdes frunció un poco más el ceño y bajó la vista hacia el bolsillo derecho del oficial, el cual emitía el molesto tono de llamada y su brillo anunciándolo.

─¿Quién es? ─Preguntó.

─Seguramente mi padre ─Respondió Stiles.

─¿Planeas contestar?

─Depende de qué tan lejos mantengas eso ─Dijo refiriéndose a su arma. Derek acercó más el arma a la sien de Stilinski.

─Contesta. Dile a tu padre que regresarás a la estación. Harás de cuenta que no sucedió nada y retomarás tu vida olvidándote de todo.

Stiles asintió ligeramente, sacando de su bolsillo el teléfono y llevándose al oído para contestar.

─¿Dónde estas? ─Preguntó John tras la línea.

─Salí un momento… ─Sus ojos fueron hacia los verdes de Derek─. A tomar un poco de aire, ya sabes. ¿Malia ya se fue?

─Se acaba de marchar con su madre. ─Stiles no necesitó ver el rostro de preocupación de su padre para determinar cómo se sentía. Claramente, la desconfianza hacia esa mujer había calado también en su padre─. No figuraba en el sistema cuando llegó Malia, pero mágicamente, todo dato referente a Corrine y Malia Tate, aparece.

─… ─Stiles apretó la mandíbula, molesto. No debía de sorprenderse, no si Corrine Tate pertenecía a la mafia, alterar datos no debería de ser problema. Al parecer, no querían comprometer a civiles en todo el asunto─. ¿La seguirán?

─De no encontrar la verdadera fuente de información… Es probable. ─John guardó un momento de silencio para luego hablar con tono imponente─. Mantén alejada tu nariz de éste asunto, Stiles. Esa mujer no me agrada. Me resulta peligrosa.

─No te preocupes ─Respondió Stiles con una sonrisa─. De hecho, estoy camino a la fiesta. ─El rostro de Derek se mostró molesto al oírle decir eso pero Stiles sólo ensanchó su sonrisa─. Scott está esperándome, así que me concentraré en eso. Ya sabes, noche libre.

─Está bien, confiaré en ti ─Dijo John, claramente no muy convencido con esa respuesta.

Stiles cortó la llamada y se colocó el cinturón de seguridad bajo la atenta mirada de Derek.

─¿Qué haces?

─Iremos tras Malia y Corrine.

─Stilinski, tú no irás a…

─Todo ese teatro de chico rudo y el arma te queda bien, lo admito. Creí que me dispararías al principio, pero sé que no lo harás. ─Ante la ceja enarcada de Derek, Stiles supiró─. Tuviste una muy buena oportunidad para asesinarme, ¿lo recuerdas? Pero no lo hiciste.

─Eso fue por…

─Porque no matas inocentes. ─Stiles sonrió con diversión─. Debí creer en Malia desde el principio y no entregarla. Si sucede algo con ella, será mi culpa así que enciende el motor y busquémosla.

─Bájate del vehículo ─Dijo Derek quitándole el seguro nuevamente al arma─. No me importaría asesinar a un oficial.

─¿Y tener a toda la estación detrás de ti para encarcelarte? Claro. Escucha, mientras más tiempo tardes, Corrine toma ventaja, así que guarda eso y andando.

Derek tensó su mandíbula al oírlo, maldiciendo en su interior al oficial que tenía junto a él porque, por más que quiera negarlo, tenía razón. A medida que seguían allí en estado de reposo, Corrine tomaba la delantera para hacer de Malia lo que quisiera.

Suspiró molesto y se recomponsuo para mirar al frente, ponerle seguro al arma y encender el motor. La sonrisa triunfal en Stiles sólo empeoraba su humor, así que antes de salir de allí, volvió a mirarlo amenazadoramente.

─Vienes, pero olvídate que bajarás del vehículo.

─Si Corrine es tan peligrosa como la haces parecer, entonces necesitarás un arma más.

Derek no respondió, sólo se concentró en salir del lugar en donde se encontraba y localizar a Braeden, pues la morena era una audaz brújula si de encontrar personas, al precio justo, se trataba.


Corrine era una de las jefas de familias más influyentes en cuanto a al tráfico de armas ilegales. Malia sólo había pasado poco tiempo junto a ella cuando era niña. Recordaba una infancia dura junto a su frívola y para nada maternal madre. Verla tan empecinada en conseguirla le sentaba casi tortuoso, pues Malia no conocía el fin de aquel deseo.

Corrine había atado de manos a su hija para hacerla entrar en el asiento del acompañante. Su rol de madre ideal actuado en la comisaría frente al sheriff y los demás oficiales se vio disuelto apenas se alejaron de allí.

─Cualquier intento por huir o pedir ayuda será una bala que irá directo a tu pequeña cabeza, cariño ─Amenazó Corrine antes de entrar al vehículo, consiguiendo que Malia hiciese todo cuanto ella deseara.

─Aun no entiendo por qué me has mentenido con vida. ─Malia sólo podía mirar por la ventanilla a medida que Corrine conducía─. Si tanto aborreces ser madre, ¿por qué…?

─¿Desde cuándo tan sentimental? ─Preguntó Corrine con gracia─. En una familia como la nuestra, sabes que relaciones maritales o el hecho de engendrar a algún heredero tiene una finalidad estratégica. Creí que ya lo sabías, Malia. Peter y yo nunca nos amamos, sólo necesitábamos unir a nuestras familias para incrementar nuestras influencias. Tú eras el producto de esa unión con un claro fin… Pero como a Peter dejaron de interesarle los negocios y nos ha traicionado con las Banshees, tú tienes otro valor.

─¿Banshees? ─Malia miró a su madre con confusión.

─No tiene caso hablar sobre eso.

Malia volvió a mirar por la ventanilla pensando en que, por primera vez, desearía estar junto a su padre. Nacer en una familia como los Hale era detestable, puesto que su simple existencia era considerada como una pieza más dentro del tablero de ajedrez. Aunque claro, Malia ya no estaba segura del valor que le correspondía dentro del juego.

Miró el reflejo de su madre a través de la ventana.

─¿Vas a matarme?

La risa de Corrine incrementó el odio de Malia hacia ella.

─Si sigues haciendo preguntas estúpidas, comenzaré a considerar… ─Corrine no pudo terminar su oración pues la dirección del volante comenzó a hacerse errático entre las manos de la morena. Corrine trató de estabilizar el vehículo, pero el sonido de las ruedas chillando contra el asfalto le dieron un panorama claro a la mujer que alguien había atacado sus ruedas traseras haciéndole perder la dirección del vehículo.

Un rápido movimiento que La Loba no vio venir, acertando las otras dos ruedas del frente del móvil consiguió sacar de carretera el auto hasta estrellarse contra un árbol. El capó del auto quedó abollado ante el impacto, levantando humo desde su interior.

Malia logró quitar el seguro a su puerta para salir a rastras del vehículo, tosiendo con fuerza ante el humo que insistía en adentrarse en su organismo. El golpe le había lastimado la cabeza, pero no era nada que una compresa de hielo pueda solucionar.

─¡Malia! ─La joven levantó la vista ante la conocida voz que la llamó, viendo a una figura delgada correr hacia ella y una máscara de zorro ocultar su rostro.

Malia intentó levantarse pero su cabello fue jalado con fuerza y sólo pudo sentir el cañón de la pistola de Corrine contra su sien. La joven con máscara de zorro detuvo su andar presuroso hacia Malia al verla siendo rehén de su propia madre.

Una sonrisa molesta se formó en Corrine, cuya sangre manchaba parte de su rostro causados por el choque.

─Quién diría… Los Yukimura aún brindan protección a los Hale. ─Comentó Corrine acercando aún más el arma a su hija─. Retrocede.

─Déjala ir. ─Amenazó Kira Yukimura con su katana en posición de ataque. Poca distancia la separaba de Corrine y Malia, pero no podía tentar a la suerte de Malia si la quería de regreso con vida─. Malia ya no te sirve, Corrine. Tu alianza con Las Calaveras dependía de Peter Hale, pero se ha acabado.

─Las negociaciones no son contigo, pequeña zorra. ─Respondió Corrine con rabia.

Con los años, La Loba se había hecho mucho más receptiva a la hora del enfrentamiento. Sus sentidos se habían agudizado para reconocer el sonido del seguro abandonando algún arma, por ese motivo, pudo esquivar los disparos que provenían desde otro punto.

Se volteó para atacar a quien la atacaba desde las espaldas, soltando a Malia en el proceso y poder, de ese modo, defenderse. Mas su puntería había resultado herida tras el choque, pues aún seguía atontada.

De entre las sombras, la figura imponente de la caza recompensas Braeden alumbró la luna, consiguiendo que, en aquel tiroteo, una de sus balas pueda lastimar a Corrine en el brazo, mas no bastó mucho para que La Loba pueda devolver el golpe con la misma intensidad. Ambas mujeres eran duras con las armas de fuego y lo estaban demostrando, usando de escudo los árboles y el vehículo abollado como defensa.

─¡Malia! ─Volvió a gritar Kira para tomar a la hija de Peter y sacarla del área de tiros que se desarrollaba─. ¿Te encuentras bien? ─Preguntó la japonesa.

─No es nada, estoy bien ─Respondió ella, sonriendo.

El sonido de otro vehículo acercándose llamó la atención de las dos jóvenes, volteando a mirar. Malia reconoció de inmediato los rostros dentro, sonriendo con mayor tranquilidad al ver a Derek Hale con vida.

Stiles contempló la escena de tiroteo entre las dos mujeres en donde parecían llegar a un empate de habilidades. El oficial tomó el arma de Derek con la intención de bajar, pero la mano del hombre lo detuvo al cerrarse por la muñeca del oficial.

─¿Qué demonios haces?

─Necesitamos detener a Corrine.

─Deja que Braeden se encargue. ─Respondió Derek─. Dame eso, yo… ─Sus palabras fueron interrumpidas al oír el grito de la morena al caer herida por Corrine─. Maldición.

Stiles bajó del vehículo portando el arma de Derek y poner de escudo el vehículo del de ojos verdes y así, disparar a Corrine por la espalda, pero sin conseguir herirla. La Loba lo miró molesta y su atención como sus balas fueron puestas en su dirección.

Derek maldice a la hiperactividad del oficial, sacando un arma más dentro de la cajuela del vehículo y uniéndose a él en el enfrentamiento contra La Loba.

─Te dije que te quedarías en el vehículo. ─Dijo Derek.

─Corrine perforará tu auto como queso. No pienso quedarme dentro ─Respondió Stiles, consiguiendo que Derek suspirara─. ¿Puedes estarte en pie? ─Preguntó Stiles al mirarlo.

Derek sabía que se estaba refiriendo a su herida en el costado, por lo que bajó su vista en donde sentía la gasa cubrir su herida bajo su playera. Derek asintió.

─Bien ─Stiles miró en dirección a Corrine nuevamente─. Cúbreme. Traeré a Malia hacia aquí.

─¿De qué estás hablando?

─Corrine está herida. ─Respondió Stiles con frenetismo─. Su puntería está haciéndose mediocre. Tenemos una pequeña oportunidad de inmovilizarla para rescatar a Malia.

─Stilinski, tú no tienes que…

─Soy oficial de la policía, Hale ─Respondió Stiles, por primera vez sin un ápice de sarcasmo en su voz─. No pienso mantenerme sentado mientras civiles inocentes están apeligrando por desquiciadas como Corrine. ─Derek no noto duda alguna en su voz y en sus ojos, encontró veracidad.

Derek volteó a mirar a Corrine que había dejado de disparar para esconderse tras el vehículo que usaba de escudo. Miró a Stiles nuevamente y asintió. Stiles sonrió, recargó las balas de su arma y se puso de pie.

Derek, retomando la tanda de disparos que fueron respondidos por la mujer, consiguió dispersar su atención y permitirle un camino libre a Stiles con la intención de ir hacia Malia y la chica que la protegía.

─Vaya, vaya… El pequeño Derek sigue vivo ─Comentó Corrine con voz divertida─. Todos te daban por muerto después de la captura de tu madre.

Derek detuvo sus disparos tras oírla, consiguiendo que Corrine sonriera con astucia. El de ojos verdes contuvo aire, tratando de mantener la mente en blanco y no dejarse influenciar por sus palabras, pero Corrine volvió a hablar.

─Oh, al parecer no estabas al tanto… ─La sonora risa de la morena hizo carraspear a Derek─. Aunque supongo que ya tenías una idea de cómo terminaría todo esto, ¿no? Después de todo, fuiste una de las causas de… ─No pudo terminar de hablar puesto que Derek no la dejó acabar, disparando con mayor insistencia en su dirección.

─¡Cállate de una maldita vez!

Stiles volteó a mirar a Derek, sonaba alterado. Sus pies frenaron con la intención de ayudarlo, pero Corrine leyó sus movimientos, por lo que un disparo certero en su pecho terminó por tirar al suelo a Stiles Stilinski.

El oficial contuvo el aliento al sentir el dolor cobrando fuerzas en su interior. Sus manos fueron a su pecho sintiendo su cálida sangre manchar su ya sucia camisilla blanca.

Oyó gritos y unos disparos más hasta que todo quedó en silencio y el cielo oscuro comenzó a tornarse más y más negro. Lo último que vio Stiles antes de caer en la inconsciencia, fueron los ojos verdes de Derek Hale y palabras casi inaudibles que ya no logró comprender.

Irónico, pensó Stiles. Se le había hecho costumbre perder la consciencia cada vez que trataba con Derek Hale.


Scott se recostó contra la pared conteniendo su ansiedad a medida que oía el tono de llamada sin contestación alguna. Volvió a cortar para mirar las tantas veces que llamó a Stiles sin conseguir que éste respondiera. Una sensación extraña se apoderó de su cuerpo, sentía que algo malo le había sucedido a su mejor amigo, pero éste no era capaz de responder sus llamadas o devolverlas siquiera.

─Si no te ha contestado en las primeras treinta llamadas, no lo hará ahora.

Scott suspiró resignado para girarse a mirar a Isaac caminando hacia él con el torso desnudo y en sus manos, dos latas de cervezas. McCall trataba de mantenerse serio frente a él, pero con la sonrisa en Lahey era difícil.

─¿Crees que le sucedió algo? ─Preguntó Scott mirándolo.

Isaac dejó las dos latas sobre la mesa de noche del cuarto que alquilaron esa noche para ir hacia él y rodearlo entre sus brazos.

─Creo que estás exagerando un poco ─Respondió Isaac─. Quizá Stiles hizo lo mismo que nosotros y ahora está yendo por su tercer round.

Scott sonrió ante sus palabras y devolvió el abrazo a su ex. Isaac lo alejó un poco para mirarlo y besar sus labios con ternura, una que Scott había extrañado.

─Es como si no hubiese pasado el tiempo, sabes ─Dijo Scott─. Solíamos saltarnos clases, alquilar un cuarto de algún motel y beber cerveza barata.

─Los mejores tres años de mi vida ─Respondió Isaac─. Podemos ir por nuestro tercer round, ya sabes… Recordar viejos tiempos.

Scott sonrió a Isaac, pero rompió el abrazo, llamando la atención en éste.

─No puedo. Es decir… De verdad siento que algo ha sucedido con Stiles, Is. ¿Qué sucede si en realidad le pasó algo y yo estoy aquí disfrutando?

Isaac suspiró, rascándose la nuca con frustración. Finalmente, caminó hacia Scott y tomando su mentón con cariño, levantó un poco su rostro para besarlo.

─Vístete, iremos a buscarlo.

─¿Es enserio?

─¿Qué? ¿Tan frío me crees? ─Scott besó a Isaac para comenzar a recoger sus prendas tiradas por todo el cuarto, bajo la atenta mirada del rubio que sólo podía sonreír al verlo entretenido atándose los cordones de sus zapatos─. McCall ─Scott levantó la mirada hacia él─. Me debes una cita. No creas que soy rollo de una noche.

Scott sonrió y siguió vistiéndose. Isaac no tardó en imitarlo y así dejar la habitación que contempló uno de los mejores reencuentros clandestinos.