Ch 7: Compromiso (parte 1)
Peeta no lograba comprender cuál era el recelo de Katniss acerca de tener una familia. Antes podría haberlo comprendido debido a las circunstancias, pero ahora no había juegos de los cuales defenderse ni le gustaba la idea extremista de "estarán seguros porque no existen".
No le preocupaba porque quisiera hijos en ese momento, eran jóvenes y aún había muchas cosas por vivir y decidir, pero dentro de la mente de Peeta solo había últimamente una palabra: tueste. Pensaba que era momento de dar el siguiente paso, trabajar en una panadería tampoco es una buena forma de alejar la idea. Tueste.
Peeta había pensado mucho tiempo atrás en casarse, era una idea que le ilusionaba mucho; no porque quisiera proclamar ante todos que Katniss era su esposa, era porque dentro de su percepción aquello representaba la elección de dos personas de permanecer unidas a pesar de todo, compartir un apellido y una vida familiar floreciendo. Eso era un poco lo que le preocupaba, sabía que dentro del concepto del matrimonio Katniss sabía bien que para él representaba que vendrían niños eventualmente. Peeta temía que ella se negara a casarse por ello, es por eso que lo había dejado a un lado. Pero últimamente, la idea de despertar junto a Katniss y susurrarle "despierte Sra. Mellark" le parecía tan encantadora, que no podía sacarla de su cabeza.
Una pequeña ceremonia con amigos íntimos, quizá un pastel. Un baile como lo acostumbrado, un vestido nuevo para la novia con una corona de flores. Una tarde de bocadillos preparados por la panadería, brindis de buenos deseos, la despedida y el tueste final. Podrían intercambiar anillos como en otros lugares de Panem, podría mandar a hacerlos y elegir un diseño que significara algo, podría ser una sorpresa o elegirlo juntos.
Tenía tantas expectativas... No quería que Katniss se hiciera una idea equivocada, la quería a ella si no decidía tener hijos no iba a obligarla ni a dejarla por eso; pero al menos le gustaría sentir que eran una familia aunque fuera de dos personas. Se fue un poco apesadumbrado a casa.
-¿Qué pasa? –preguntó Katniss cuando lo observaba con comiendo con desgano.
-Nada, no pasa nada –contestó.
Pasaba mucho ¿cómo podía hacerla entender? Terminado de comer se acercó a ella por detrás mientras lavaba los platos y comenzó a besarla en el cuello. Sintió la necesidad de estar cerca de ella, de sentirse cerca de ella, el sentimiento de poder perderla en un instante le invadía. Katniss entendió su urgencia y se dejó llevar. Peeta intentaba decir lo que quería sin palabras, la amaba, era suyo y quería que ella fuera suya también, por siempre.
Después de hacer el amor ella se recuesta en su pecho y sonríe, pero él no, aún no logra sacarse esa espina del corazón.
-¿Ahora me dirás qué pasa? –pregunta ella
-Nada, ahora ya no pasa nada –le da un tierno beso en los labios.
Claro que pasa, y mucho... ¿cuándo llegará el momento?
