Ch. 9 Respuestas
Casarse.
Matrimonio era una palabra fuerte que no debía ser usada a la ligera, era un compromiso; otra palabra fuerte. Todo lo que envolviera al matrimonio estaba lleno de palabras que deberían analizarse con cuidado.
Casarse.
Peeta estaba frente a ella con los labios entreabiertos, con esa mirada suplicante ante las palabras que habían salido directamente de su corazón. Arrepentido quizá por las circunstancias, pero no por el contenido.
-Quiero que nos casemos... pero sé lo que piensas al respecto...
No es lo que ella pensara al respecto, ella lo amaba, lo amaba como nunca creyó que pudiera querer a alguien. Era su todo, el complemento, aquello que aliviaba su corazón y le hacía tener fe, nunca alguien le había dado tanto; ella lo quería para siempre.
Pero casarse era quitarle a Peeta la oportunidad de huir si él lo deseaba, de atarlo, de quizá condenarlo a una vida llena de deseos que no se cumplirían, de cosas que Katniss no podía darle, porque... era egoísta. Él podría despertarse un día queriendo alejarse de ella y no podría porque una ley la uniría a ella... ¿No era eso cruel?
-Peeta, yo... –balbuceo
-Yo sé, pero te amo Katniss, no por casarnos te amaré más o menos, es solo... que esto es importante para mí
Ella no quería que un día él despertase odiando la vida que eligió... que se diera cuenta en el futuro que había cometido un error del que no había marcha atrás. Su corazón se estrechó ante la idea de Peeta yéndose lejos, las palabras en su mente la marearon. Puso su mano en la cara incapaz de guardar su emoción. Peeta la tomó con ambos brazos y la sostuvo, las palabras atoradas en su garganta, sentía que la asfixiaban.
-No me voy a ir a ningún lado –dijo presionándola con fuerza –ni hoy, ni nunca
La miro directo a los ojos enfatizando su declaración.
-Pasemos las cosas de mi casa a la tuya, vivamos juntos. Tengamos una ceremonia pequeña, o no la tengamos si no quieres. Redecoremos para marcar la nueva etapa de nuestras vidas, adoptemos un solo apellido –ella solo lo miraba atentamente
-Hemos estado bien hasta ahora y sé que piensas que esto podría ser un error, pero Kat –tomó su mano entre las suyas y depositó un suave beso en ella –pero nada que tenga que ver contigo, nada de mi vida junto a ti ha sido un error, nada, ni siquiera la guerra, mi secuestro, nada... –acarició su cabello
-Y si de nuevo caemos a pedazos, prometo levantarlos todos y unirlos de nuevo; para volver ser felices tal y como lo somos ahora. No quiero nada más que estar contigo y sentirte cada día. Quiero hacerte mi esposa... elige una vida a mi lado.
Peeta siempre tenía las palabras correctas, era algo fascinante en él. Las razones le surgían con naturalidad... no admitía excusas ni ambigüedades...la envolvía... ella amaba eso.
Casarse.
Eso que nunca pasaría.
Solo quedaba responder.
-Siii... -balbuceó
